Hastío
Esa tarde Sev compuso, mientras besaba a Audrey, la letra de una nueva canción que le dedicaría, 'Mientras cae la lluvia', pensando incluirla en un segundo disco en solitario que grabara con Virgin, y en todo caso, tocarla en las fiestas del colegio en las que iba a tocar con Hipólita. Se la cantó, y cuando se despidieron a las nueve menos cinco en la puerta de la Sala de Menesteres, ella le dijo:
-Esta noche no, porque después del concierto vas a estar reventado, los dos lo estaremos y tenemos que dormir, yo he de entrenar mañana, pero la próxima noche que quedemos vamos a ir a que toques para mí. No quiero perderme eso de ti y que quizá después lo dejemos y arrepentirme.
-Gracias, mi vida.
-Y así le pones música a la canción estando conmigo.
-Maravilloso.
Audrey se marchó y poco después llegaron Valerie, Deborah, Andrew, Paul y Sirius.
-Vengo en lugar de Hipólita – dijo Deborah – Me ha mandado a mí por la batería.
-Vaya, hombre… - dijo Sev.
-Estaba molesta.
-No pienso hacerle ningún caso, ella sola se lo está buscando. ¿Qué tal el entrenamiento de vuelo del comando?
-Inmejorable, Prince, superamos a los Aurores. Somos el mejor comando del Ejército, los que primero entraremos en combate, nuestros lazos son más fuertes que los de la mayoría.
-Vaya... Se me acaba de ocurrir un nuevo tema, Sly Snake os haremos una canción.
-Querrás decir que nos la haremos a nosotros mismos – dijo Paul – Tres cuartas partes de Sly Snake somos comando.
-Claro, claro…
-Espera a que entremos en combate y tengamos alguna historia real que contar, Prince – dijo Valerie.
-Está bien, esperaremos, pero vamos necesitando ideas, ¿eh? El mes pasado apenas compusimos.
-Pero tenemos casi para otro disco. Podemos permitirnos tomárnoslo con más calma.
-Pero estaría bien tener temas suficientes para tocar dos horas en el colegio sin tener que repetir.
-Cierto. Pero yo dejaría de ensayar todas las semanas, de lo contrario vamos a quemarnos entre los conciertos del colegio, del Club 100 y los ensayos. Nos cansaremos, perderemos la frescura. Grabar ya ha sido una experiencia infernal, que los conciertos no se conviertan también en una tortura.
-Claro, claro, los grupos no componen mientras están de gira – dijo Andrew.
-Muy bien, entonces lo haremos así, la semana que tengamos concierto en el colegio no ensayaremos, nos quedan tres semanas al mes – dijo Sev.
-Ensayamos una o dos – dijo Valerie.
-De acuerdo, si queréis sólo una, así tenemos los viernes libres en alternas. Aunque ahora que lo pienso, en alternas con los conciertos de Sly Snake voy a tocar el piano con Hipólita, Albus también quiere conciertos de ésos.
-Entonces ensayamos cualquiera de las otras dos semanas – dijo Valerie – Yo iba a proponer que el próximo viernes ensayemos antes de acudir el sábado al Club 100.
-De acuerdo, entonces el ensayo de abril es el próximo viernes.
-A ver qué tal nos salen esta noche las que no incluimos en el disco, que hace mucho tiempo que no tocamos. Debimos ensayar anoche.
-Yo no podía, Valerie, ya os lo dije.
-Y no sólo eso, ocupaste la Sala para ti solo.
-Valerie, ya te dije que hoy tenía trabajo con Albus y anoche necesitaba relajarse – le dijo Deborah – Ya has visto que esta mañana no ha venido a desayunar ni a mediodía a almorzar.
-Eso, Valerie – dijo Sev.
-Vale, vale… - dijo Valerie.
-¿Vamos al lío?
-Vamos.
Demandaron los seis el 'Espacio de ensayo de grupo mágico de rock', que habían creado para que aparecieran instrumentos mágicos para poder tocar en el colegio, y entraron a recoger sus instrumentos para bajarlos al Comedor. De camino, Sev se vinculó en privado con Sirius, que transportaba parte de la batería.
-Sirius, vas a ser parte esencial de una misión.
-Cuenta, cuenta...
-¿Sabes lo que es un Horrocrux?
-No.
-¿Lauren no te lo ha contado?
-No, no lo ha hecho.
-Pues pídele que te lo cuente durante el concierto y después del mismo charlamos.
-Lauren no va a estar de humor para contarme nada durante el concierto, no te quita ojo de encima mientras tocas.
-Buf… Entonces ya te cuento yo lo que me dé tiempo mientras bajamos y termino de hacerlo cuando acabemos.
-Dale, anda.
-Voldemort es inmortal.
-¿Qué dices? – alarmado.
-Lo que oyes.
Sev comenzó a resumir a Sirius la historia de los Horrocruxes de camino. Cuando llegaron al Comedor subieron al escenario a tocar todo el repertorio dos veces. Cuando terminaron pasadas las once y media, mientras los demás desmontaban y llevaban todo a la Sala de Menesteres, continuó contándole. Cuando terminó, Sirius le dijo:
-Vaya tela, Sev… ¿Desde cuándo sabes tú todo esto?
-Desde hace un año.
-¿Desde antes del quince de mayo?
-Sí.
-¿Y aun así te la jugaste así?
-Pues sí, por culpa de tu querida Lauren.
-Buf…
-Que te lo cuente ella con más detalle cuando la veas, yo no tengo mucho tiempo. Te digo cómo intervienes tú, los cabellos de tus padres son para asaltar la cámara de los Black y sacar de allí un Horrocrux.
-Claro…
-Voy a ir yo con alguien más. Albus me ha propuesto que mejor una mujer, yo haría de tu padre y ella de tu madre, porque con la Multijugos hay que fingir la personalidad, pero yo he pensado que podríamos ir los dos. Tú imitarás mejor a cualquiera de tus padres, aunque sea tu madre, que cualquier moza. Sería la primera misión de la Mancuerna de Plata. ¿Te apuntas?
-Por supuesto que lo hago…
-Estupendo. Así vamos practicando para cuando vayamos a cargarnos a tu primita este verano.
-Buah… Sev… qué ganas…
-No pienso dejarlo pasar de la primera semana de julio. En verano es más fácil, tácticamente, que estalle la guerra, porque nos pillará desprevenidos. Ya tuvimos mucha suerte el pasado.
-Cierto, cierto…
-Pues ya sabes, ve planificando con Lauren, te cuento lo que he hablado con Albus hoy para que tengas toda la información para hacerlo.
Lo hizo.
-Voy ya mismo a buscarla, a ver si no se ha metido ya en la cama – dijo Sirius.
-No, no lo ha hecho, está allí – señalándosela.
-Claro, donde puede verte.
-Sirius, valórate más, también donde puede verte a ti.
-¿Puedo contarte algo, Sev?
-Cuéntame, Sirius.
-Lauren vio a Malfoy esta Semana Santa.
-Claro, ella será su enlace y ya no necesitaremos a sus padres. Ellos no saben nada de los Horrocruxes.
-Pero me preocupa que se lo haga con él.
-Sirius, eso no vas a poder evitarlo si ellos quieren. Tú también te lo haces con más gente.
-Pero no con un Mortífago.
-Sirius, Lucius está marcado pero es de nuestro bando desde Navidad del año pasado, mientras tú todavía te chupabas el dedo. Ya te conté toda la historia.
-Cierto, cierto…
-Y Lauren se lo ha hecho con un buen puñado de aspirantes a Mortífagos, y precisamente los pondrá a nuestro alcance porque los conoce bien.
-Cierto.
-Si se lo hace con Lucius bienvenido sea. Alianzas de cama, Sirius, como contigo. Ella sabrá mantener la buena relación pase lo que pase, conmigo lo ha hecho.
-Vale, vale…
-Te dejo, necesito dormir, y también Audrey. Esta tarde he estado con Albus de misión por un Horrocrux.
-¿Qué dices? – muy asombrado.
-Lo que oyes, ya te lo contaré con más tiempo. Ve por Lauren antes de que se marche.
-De acuerdo, Sev, buenas noches.
-Ni una palabra a nadie más.
-Sev, me ofendes a estas alturas.
-Perdona, Sirius.
-¿Vais a la Sala de Menesteres?
-Sí.
-Entonces esperadnos y vamos los cuatro.
-Vale.
-Así seguimos charlando de camino.
-Buf… La verdad es que no me apetece mucho, ¿eh? Estoy reventado. Mejor que te lo cuente ella, Sirius, planificáis y charlamos mañana en el Comedor, o en clase a partir del lunes.
-Vale, Sev. Esperadnos de todos modos y subimos juntos.
-Está bien, más que nada por Audrey, quiero que vaya haciendo migas con mis amigos.
-Claro, Sev.
-Estoy pensando en dejar a Hipólita.
-¿Otra vez?
-Sí, pero ya definitivamente.
-Piénsalo muy bien, Sev.
-Eso estoy haciendo. Ya has visto que no se ha dignado venir a ayudarnos cuando es lo que le toca, ha mandado a Deborah.
-Cierto, pero ahora sí ha subido a llevarlo todo porque tú y yo no íbamos.
-Buf… quizá nos los crucemos.
-No lo creo, Sev, ya se marcharon hace rato.
-Ve por Lauren, anda, que está esperándote.
Sirius fue por Lauren y Sev se vinculó con Audrey.
-¿Dónde estás, mi amor?
-¿Y tú?
-Al final de la mesa Sly.
-Ya te busco yo.
-Mejor, porque he quedado con Sirius y Lauren para subir a la Sala y desde aquí los veo.
-Vaya… ¿No vamos a ir solos?
-No, cariño, así haces migas con ellos.
-Vale.
-¿Estás muy cansada?
-Buf… me caigo de sueño.
-Te dejo despedirte de tus amigos.
-Ya se marcharon, estaba sola.
-Vaya…
-Por eso me alegro de ir con más gente.
-Genial.
Audrey llegó hasta él, él la abrazó y la besó apasionadamente.
-Wooow… besos en público… Esto sí que es una declaración de amor.
-Voy a dejar a Hipólita. Hoy nos ha dejado tirados porque estaba molesta conmigo.
-¿Y eso?
-No ha venido a cargar con lo que le toca, ha mandado a Deborah.
-Podría haberme quedado yo.
-Pues sí. Si lo hubiera sabido te lo habría pedido.
Sirius y Lauren se acercaron a ellos, ella les habló de viva voz:
-Severus, ¿tenéis que pasar por casa?
Sev se separó de Audrey y le preguntó:
-¿Tú tienes que pasar, Audrey?
-Ya pasaré mañana por la mañana, me he duchado antes del concierto – respondió Audrey.
-Buf… Yo me he pegado dos chapuzones en el mar y no me he duchado. Desde ayer por la mañana que no me ducho.
-Pues te toca mañana por la mañana.
-Entonces vamos a la Sala todos cuanto antes, de lo contrario no vas a dormir lo suficiente – dijo Lauren.
-Yo no tengo problema, estoy licenciado este fin de semana. La que lo tiene peor es Audrey, que apenas durmió seis horas anoche.
-Pues vamos cuanto antes.
Se encaminaron los cuatro a la Sala de Menesteres.
-¿Qué, cariño? – le preguntó Lauren a la chica - ¿Te ha gustado el nuevo tema?
-¿La historia de superación de Paul? Ya te digo, un montón – respondió Audrey.
-Lo incluimos por los pelos en el disco, casi no nos dejaron por llevarlo fuera de plazo – dijo Sev – Tuvimos una buena bronca con ellos porque dejamos fuera 'Carpe Diem' de Walt Whitman a cambio de incluir ése.
-Buf… - dijo Lauren.
-Ya comenzamos la grabación con mal pie, peleándonos con el productor, decía que le desmontábamos todo el concepto que ya tenía pensado, en qué orden iban los temas, y así lo alterábamos.
-Vaya tela…
-Snobs. Y porque además así tenían que pagarnos más por autoría, porque el tema es nuestro completo, no sólo la música, y por el de Whitman no debían pagar por la letra porque hace más de setenta años que murió.
-Buf…
-No me gustó nada cómo nos trataron en EMI comparados con Virgin. Si podemos evitarlo no volveremos a grabar con ellos, lo haremos con otro sello. Ahora me revienta que se lleven nuestro dinero.
-Cierto.
-Por fortuna tenemos el Club 100 y no necesitamos que nos lleven de gira, intuyo que habría sido un desastre.
-The Clash han grabado con CBS – dijo Sirius.
-Cierto, acaba de salir el disco. Paul ya lo tiene, lo escucharemos el próximo viernes. ¿Os apuntáis al ensayo, chicas?
-Por supuesto que sí – respondió Lauren.
-¿Tú, Audrey?
-Claro que sí, Prince – respondió Audrey.
-Estupendo, Hipólita no viene.
-Los Pistols grabaron un sencillo con EMI y los dejaron, se rumorea que se han pasado a Virgin – dijo Sirius.
-Estupendo, así ya nos han abierto camino a nosotros, porque según dicen les damos cien patadas. Ojalá los conozcamos, tanto a ellos como a los Clash, y nos cuenten de sus experiencias con los sellos, así podremos decidir para el próximo con más criterio.
-Estoy seguro de que aparecerán por el Club 100, recuerda que tocaban allí el año pasado.
-Severus, no confíes en los competidores del mundillo – le dijo Lauren.
-Cierto, además, se decía de ellos que son unos drogadictos, no creo que me resultara muy agradable conocerlos.
-Lo son, recuerda que nosotros sí que los vimos tocar.
-Entonces mejor que no aparezcan. A los Clash sí que quiero conocerlos, seguro que son buena gente si son buenos músicos.
-Con suerte aparecerán también cuando se corra la voz – dijo Sirius.
-¿Vais a venir al concierto, chicas?
-Yo ya estuve en el primero – dijo Lauren.
-Cierto. ¿Tú, Audrey?
-Si me lleva alguien Apareciéndonos – respondió Audrey.
-Podrías venir con nosotros en la furgoneta pero no cabes. Ven, Lauren, y traes a Audrey.
-Vale, voy – dijo Lauren.
-Muchas gracias, preciosa.
-Vaya… me he ganado un piropo.
-Sabes que te llamo así muchas veces porque lo eres. No has dejado de ser preciosa porque ya no esté contigo.
-Gracias, Severus.
-Estoy con tres personas que cada una de ellas me llama de una manera distinta. ¿Por qué no os ponéis todos de acuerdo para llamarme por un mismo nombre? Me vuelvo loco.
-Sev, a mí me pediste que te llamara así – le dijo Sirius – Ahora se me haría muy raro cambiar.
-Y yo te llamo como lo hace casi todo el mundo, con tu nombre del quince de mayo – dijo Audrey – No querrás que volvamos a Snape.
-¡No, por favor! – exclamó Sev.
-Soy yo quien se sale de la norma, lo ha dicho cuando lo he nombrado yo – dijo Lauren.
-Pues sí, sólo cinco personas en el mundo me llaman Severus. Mi madre, el padre de Lily, Damocles, su ayudante y tú.
-Sev tampoco te llama tanta gente – dijo Sirius.
-A ver que cuente. Lily fue la primera pero con ella no hablo desde el verano, así que ya no cuenta. Su madre y su hermana pero con ellas tampoco hablo ya nunca. Remus y Cecile, tú, James y Mary, la familia de Cecile al completo, mis profesores de instrumentos. Pues son bastante gente.
-Y ahora tienes que acostumbrarte a que te llamen Phelton cuando tocas por ahí.
-Buf… qué pereza, y firmar con ese nombre que no me gusta nada y me lo puse porque era anagrama de Hipólita Prince.
-Vaya…
-Pues sí, errores que se cometen. Debí hacer un anagrama de mi propio nombre y ya está, como hizo Voldemort.
-Tu alter ego – dijo Lauren.
-Buf… no me digas eso, Lauren…
-Lo digo en el buen sentido. Las dos caras de una misma moneda, estás destinado a vencerlo.
-Le he contado a Sirius lo de los Horrocruxes. Audrey también lo sabe, esta tarde he tenido misión con Albus.
-¿Y cómo no me habías contado nada? – un punto alterada.
-Tú tampoco me has contado nada de tu misión de Semana Santa.
-Cierto, pero he de hacerlo. Debemos comenzar con mi instrucción cuanto antes para que pueda aprovechar el verano.
-Lo haremos, Lauren, vaya fin de curso más agitado me espera. Por suerte ya he llegado al final de los programas de todas las asignaturas, con ir a clase me llega. Voy a pedir licencia de deberes.
-Pide licencia de la comandancia, Severus. El Ejército ya es una máquina bien engrasada que funciona por sí misma.
-Pues sí, quizá sí, hasta fin de curso al menos. En verano no podemos confiarnos y yo tengo gira por Europa que ya no me apetece nada porque es con Hipólita.
-¿Qué te pasa con Hipólita, Severus?
-Que paso de ella, ya no me apetece ni verla.
-Buf… vaya problema ahora, tener que viajar juntos.
-Desde luego.
-¿No podéis echaros atrás?
-He de promocionar mi disco, Lauren, también aprecio mucho mi carrera en solitario.
-Claro, claro…
-Vamos a tocar también en el colegio, Albus me lo ha propuesto hoy.
-Ah, ¿sí?
-Sí, sacaremos un piano de la Sala de Menesteres y lo guardaremos en un anexo al Comedor.
-Fantástico, por fin escucharé todas las canciones en directo.
-Con ella podríamos dar más de tres horas de concierto, todo el repertorio del primero que dimos en el Club Marsallis y los dos discos completos.
-Cierto.
-Tocaremos la mitad en cada concierto y ya está.
-Claro, claro…
Llegaron a la Sala de Menesteres y fueron hasta la casa. Cada pareja se metió en su dormitorio y Audrey y Sev en la cama. Ella le preguntó:
-¿Cómo hacéis cada pareja? ¿Cómo aprovecháis los dormitorios quienes tenéis más de una pareja?
-No sé cómo lo hacen los demás, puedo decirte cómo lo hago yo. Bueno, de Lauren también lo sé, porque ella tiene todavía el dormitorio que usamos la primera vez que estuvimos aquí, fuimos ella y yo quienes descubrimos este lugar, ya te lo conté.
-Sí, sí.
-Yo tengo dos dormitorios, uno con Hipólita y éste que lo utilizaba con Alice.
-Claro… Dentro de poco vamos a tener que lavar las sábanas.
-Las lavé cuando dejé de usarlo con ella, ¿eh?
-Ya, ya me di cuenta que estaba todo muy limpio la primera noche que me trajiste aquí, pero ya lo hemos usado muchas veces, Prince. No te preocupes, ya me encargo yo.
-No, lo hacemos juntos, lavar sábanas, aunque sea con Fregotego es muy pesado.
-¿Y dónde las tendéis para secarlas?
-También hay que hacerlo con magia, y más lloviendo.
-Claro…
-Por eso te digo que es pesado.
-¿Lo hacemos mañana por la tarde, que estás licenciado de obligaciones?
-De acuerdo. Vamos a dormir, mi amor, ya no te quedan ni ocho horas.
-Me quedan, me quedan, con llegar a casa a las nueve menos cuarto me llega. Me despertaré a las ocho y media e iré corriendo.
-Pero no vas a recuperar el sueño que has perdido hoy.
-No importa, Prince, me echaré la siesta.
-Subimos a echárnosla aquí y después lavamos las sábanas.
-Vale. Tú no te despiertes conmigo, ¿eh? Ya sé el camino.
-Sí, cariño, voy contigo. Me va a dar mucha pena que no vamos a tener un rato de mimos al despertar.
-Lo tendremos en la siesta, Prince.
-Vale… Date la vuelta, que quiero abrazarte desde atrás y tocarte esos magníficos pechos que tienes, los más grandes que he visto nunca.
Ella se dio la vuelta y él la abrazó así.
-Cómo te gustan, ¿eh?
-Ya te digo, me encantan, porque aunque son grandes los tienes muy firmes.
-Es una desventaja, con los años se me caerán, y más si tengo niños y les doy el pecho.
-Bueno… si es por eso, bienvenido sea. Debe ser precioso alimentar a tu hijo con algo producido por tu propio cuerpo.
