Todo tuyo

Audrey y Sev salieron del Aula de Espionaje y demandaron el Aula de piano. Ella le dijo:

-Tengo muchas preguntas que hacerte, pero las dejo para después, cuando vayamos a la casa, ahora no quiero distraerte de la música.

-Gracias, mi amor. Voy a enseñarte a abrir el piano y te sientas conmigo mientras toco.

-Vale.

Él abrió la tapa del piano y se sentó a tocar.

-Hay que limpiarle el polvo, ¿eh? – dijo Audrey.

-Cierto.

-Voy a hacerlo mientras tocas.

-No, cariño. Quédate conmigo, ya lo haré yo.

-No, Prince, yo también quiero contribuir, ya lavaste las sábanas conmigo.

Ella se levantó y comenzó a limpiar el polvo del piano con magia.

-Qué menos, yo también las había ensuciado.

-No es habitual que los chicos hagáis las cosas de casa, ya sabes.

-Cierto, pero yo sí que las hago desde pequeño y he dado ejemplo a todos mis amigos.

-Eres genial en todos los sentidos.

-¿Cómo sabes hacer las cosas de casa con magia siendo que no puedes usarla fuera del colegio todavía?

-Porque mi madre me ha enseñado desde pequeña de las dos maneras, con magia y a lo muggle, para que la ayude porque ella trabaja, y no tengo hermanos. Sé hacerlo todo, la comida y todo.

-Eres maravillosa, Audrey. ¿Por qué no tuviste hermanos?

-Porque mi madre prefería trabajar que tener más hijos.

-Jo… qué pena.

-Ya, a mí también me la da. Anda, toca.

-Voy a buscarle los acordes a la canción.

-Estupendo.

Él buscó los acordes de la canción que había compuesto para Audrey al tiempo que ella terminaba con el piano y limpiaba también las sillas y las estanterías.

-Déjalo ya, Audrey, te lo estás perdiendo todo.

-No me lo estoy perdiendo, estoy escuchándote. Es muy agradable trabajar con tu música de fondo.

-Gracias, mi amor. Allá voy, ya tengo los acordes, ahora tengo que buscarle un ritmo, va a ser una balada jazz.

-Estupendo.

La tocó así, muy lenta y con swing, también cantándola. Cuando acabó Audrey ya había terminado y lo miraba embelesada.

-Qué belleza, Prince… Nunca me hicieron un regalo como éste en mi vida…

-Ven aquí, mi amor. Has sido tú quien me lo ha regalado a mí, tú me inspiraste.

Se abrazaron y besaron con mucha ternura.

-Lo has hecho en menos de veinte minutos – dijo ella - ¿Siempre compones tan rápido?

-No ha sido tan rápido, cariño. Ya tenía la melodía y la letra, que ideé durante las horas que pasamos besándonos el sábado.

-Claro... Yo también quiero hacer algo para ti, escribir una letra que exprese lo que siento por ti.

-Vaya… Claro que sí, hazlo…

-No va a ser tan bonita como la tuya.

-¿Por qué no? Tú te expresas muy bien.

-Antes leía mucho, este año mucho menos por el trabajo extra del Ejército, preparar Adivinación y Aritmancia.

-He de llevarte cuanto antes a hacer el ritual de la cueva, quizá el viernes.

-Claro, Prince, me harás un gran favor. También aprendería música para ponerle música a lo que escriba, de lo contrario vas a tener que hacerlo tú, no será un regalo completo.

-Yo te enseño.

-No tienes tiempo, Prince…

-En verano.

-Buf… Tu gira y sin piano en casa.

-Te enseño con la guitarra, la guitarra la aprendes en semanas. Voy a pasarte la que tengo en el Fidelius.

-¿No podemos demandar una aquí?

-Claro que sí.

-Entonces la demandamos mañana por la mañana antes de volver a casa.

-No podremos si hay alguien más durmiendo en la Sala.

-Claro… Entonces la demandamos ahora, antes de ir a la casa.

-Vale, con funda porque se mojará.

-Con Impervius no.

-Claro, con Impervius no. Y ya te enseño algunos acordes esta noche.

-Maravilloso, así ya tengo para estar entretenida las noches que no pase contigo.

-Claro… Porque quizá no estemos tanto próximamente, mi amor.

-No comiences todavía con ese tema, tócame más.

-Vale.

-Tu disco completo, no lo he escuchado.

-Claro…

Él le tocó su disco completo, Audrey alucinó.

-Eres un poeta, Prince, es precioso, precioso. Cómo hablas de tus vivencias, conviertes incluso el acto sexual en poesía.

-Fue en la época en la que estaba con Alice y no me sacaba el tema de la cabeza.

-Tus temas son mucho mejores que los que te compusieron.

-¿Tú crees?

-Ya te digo. El que está sonando en la radio es brutal, qué fuerza. Debieron dejar que lo tocaras con el piano, lo vives un montón.

-Cuando en un futuro me dejen grabar lo que me dé la gana lo grabaré yo solo con piano, haré una reedición.

-Claro, claro… Me sorprende que no te rechazaran las letras sexuales.

-Pues no lo hicieron, no, porque es lo que se lleva.

-Pienso que los otros dos temas pop también van a ponerlos en la radio.

-Eso espero.

-¿No te han editado sencillos?

-Sí, claro, del tema que está sonando con una cara be de jazz.

-Vaya…

-Para promocionar también los de jazz.

-Sacarás más sencillos, por lo menos de los otros dos temas pop.

-Eso espero.

-Confía, estás en el Top 20.

-Pues sí.

-Anda, tócame otra vez mi canción y nos vamos a dormir.

-Sí, porque tenemos que charlar.

Le tocó su canción, recogieron, demandaron 'Aula de iniciación a la guitarra' y recogieron de la misma una guitarra de las dos que aparecieron y un libro de acordes. Después salieron, demandaron el 'Espacio de Hechicería Olvidada' y se encaminaron hacia la casa.

-¿No habría alguien esperando afuera? – preguntó Audrey.

-Quizá han venido y como estábamos en el aula de piano no han conseguido entrar y se han marchado cansados de esperar.

-Entonces podemos quedarnos en la sala de la chimenea.

-Pues sí, y aunque vuelvan más tarde, no me importa que nos pillen.

-Maravilloso. ¿Charlamos de camino de las cosas triviales?

-Dale.

-A ver si lo recuerdo todo. ¿Qué es eso de que puedes convocar joyas? Has dejado alucinado al viejo.

-Lo que ya le he explicado. He sufrido tanto en mi vida que al haberlo superado y convertirme en buena persona a pesar de ello, mi alma ha quedado transformada y soy capaz de hacer aparecer materiales preciosos de la nada.

-Eres alucinante, Prince… ¿Cuántas más sorpresas guardas en tu interior?

-¿Quién sabe? Por cierto, voy a convocar algo para ti esta noche, te lo debo desde el año pasado, que pensaba hacerte un regalo por tu cumpleaños y no lo hice.

-Entonces espera ya al de este año.

-No, no, voy a hacerlo hoy. ¿Qué te gustaría?

-Cualquier cosa, mi amor, pero quizá prefiero algo que pueda mirar, un colgante va por dentro de la ropa y unos pendientes sólo los vería si me mirara en un espejo. Lo mejor sería una pulsera, como mi coletero.

-Vale, entonces una pulsera con colgantitos de flores mágicas del Bosque Prohibido, de muchas flores diferentes de colores.

-Vaya…

-¿Prefieres de plata o de oro?

-Plata por ser Sly.

-Pero el oro te queda mejor por ser castaña. Te haré los pendientes a juego, con varias flores distintas colgando, para que también te los vean los demás y yo, así quedarás marcada por mí.

-Buaaah… fantástico.

-Y también un collar, para cuando te desnudes para mí, vértelo sólo yo.

-Maravilloso.

-Te gustan las joyas, ¿verdad?

-Sí, me encantan, y no tengo nada, mis padres nunca me regalan.

-Claro…

-Porque siempre he preferido libros y ropa.

-¿Percy tampoco te ha regalado nada?

-No, lo mismo, libros y ropa. ¿Sabes qué más se me está ocurriendo?

-¿Qué?

-Una pulsera para el tobillo, para llevarla en verano con sandalias.

-Buah… vaya idea más buena… Haré para venderlas este verano y te llevarás parte de las ganancias por haberla tenido.

-¿En serio?

-Claro que sí.

-Te lo quedas para contribuir a nuestra casa.

-Como quieras.

-Claro, Prince, no quiero que me mantengas.

-Si compones y grabo lo que hagas te llevarás la autoría.

-Claro… Pero no sé si será apropiado para que lo cantes tú, porque será desde el punto de vista de una mujer. Pienso que voy a meterle rollo sexual también, es lo que me inspiras.

-Claro… Entonces intentaremos que lo grabes tú, aunque sea un sencillo.

-Yo no, Prince, canto fatal, que lo hagan Valerie o Hipólita.

-Quizá no cantes tan mal.

-Que sí, que sí, que no tengo voz bonita para cantar.

-Pues hablando la tienes muy bonita.

-Eso te parece a ti porque me quieres.

-En absoluto, tienes una voz preciosa.

-Bueno, bueno, ya hablaremos de eso, todavía ni siquiera he comenzado a escribir.

-Vale…

-Cuéntame tu misión con Black.

Él lo hizo, mientras tanto ya habían llegado a la casa y Audrey comenzó a encender la chimenea mientras él preparaba el futón.

-Vaya, Prince… Te libraste de buscar la diadema pero vas a otra peligrosa.

-Cierto, pero porque he querido, ¿eh? Albus pensaba en un principio que lo hiciera Sirius con una chica.

-Te entró el gusanillo de la aventura.

-Desde luego que lo ha hecho.

-Estupendo, así yo también las vivo de primera mano.

-¿Lo soportarás?

-No es más peligrosa que la que ya pasaste. ¿Qué os puede ocurrir? ¿Que os retengan en Gringotts por robo, os entreguen a los Aurores del Wizengamot y vayáis a juicio? Albus os defendería y saldríais libres.

-Claro… Aunque quizá no si usamos Imperius, podríamos ir a Azkabán.

-Cierto, cierto, entonces que lo haga Sirius. Él siempre podría alegar que también tiene derecho a entrar en esa cámara.

-También está el dragón.

-El dragón no va a haceros nada si no os metéis con él si dice que está ciego y encadenado.

-Claro, claro…

-No, no es tan peligrosa como la que ya has vivido. No creo que te manden a Azkabán por intentar entrar en la cámara de una familia de maléficos, Prince, eres quien eres.

-Cierto.

-Y si te mandan lo soportarás, eres oclumante, los dementores no podrán arrebatarte tus recuerdos felices.

-Claro… En ese caso seré yo quien emplee el Imperius, lo tengo mejor que Sirius.

-No, Prince, él lo tendría mejor para defenderse y tú eres más esencial que él. Que lo haga él.

-Lo hablaremos mañana con Albus.

-Claro, para que vaya preparando vuestra defensa también si las cosas van mal.

-Lo malo es que si nos pillan perderemos el Horrocrux, ya no volverán a guardarlo allí.

-Cierto, una gran desventaja.

-Ha de salir bien. ¿Estamos?

-Estamos.

Se tumbaron frente a frente.

-Lo has hecho muy bien para ser tu primera vez con el fuego.

-Ya te he visto varias veces y me he fijado bien.

-Claro…

-Vamos a darle al tema de la noche, a ver si nos da tiempo a echar uno antes de dormir.

-De eso quería hablarte precisamente, Audrey, quizá me tome unos días de descanso contigo.

-¿Y eso?

-Hipólita me ha propuesto que me lo haga con ella.

-Vaya… Para no perderte.

-Pues sí, porque empezó a planteárselo la noche que nos liamos.

-Es un poco chantaje, ¿no?

-Cierto, no lo había visto así. Pero tampoco es que sea así, ella ya pensaba que nos lo hiciéramos antes del verano, estábamos haciendo prácticas porque a ella le cuesta mucho irse.

-Claro… vale, vale… Perdona entonces que te haya hecho pensar mal de ella, fui yo quien se metió por medio y ahora lo he planteado como si hubiera sido ella.

-No, Audrey, tú no te metiste por medio, te metí yo.

-Claro…

-Y no me arrepiento en absoluto de haberlo hecho, ahora no concibo la vida sin ti.

-Pero eso, ¿sabes por qué ha sido, Prince?

-¿Por qué, Audrey?

-Porque a ella no le has hablado de los Horrocruxes. Si lo hubieras hecho también habría sabido apoyarte y ser una buena compañera.

-Claro…

-No le has dado la oportunidad, Prince, ella también se lo habría hecho contigo.

-No hubiera podido, ella no toma la poción anticonceptiva.

-Pues lo habríais hecho con condones.

-Claro…

-Peor para ti, claro. Pero deberás no ser egoísta en eso si quieres tener una vida sexual normal con ella y que no se sienta dejada de lado por su problema con el período.

-Claro que sí.

-Lo malo es que ahora, si te lo haces también con ella vas a saturarte muy fácil de las dos. O acabas la locura conmigo para comenzarla con ella o sigues conmigo y no la atiendes bien a ella.

-Cierto. Ella además quería hoy, porque acaba de tener su período y no es fértil.

-Pues aguanta un mes más conmigo, vivamos la locura, y háztelo el próximo mes con Hipólita.

-Vale…

-Y mientras tanto háblale de los horrocruxes, Prince, que estéis en la misma onda.

-Cierto, cierto…

-No creas que no lo he pensado en todo este tiempo, ¿eh? Pero era todo tan precipitado que he preferido no calentarte la cabeza con eso.

-Claro… Pues a mí ni se me había pasado por la cabeza.

-Yo no lo he hecho por no meterme, pero por algo te decía que no te precipitaras cortando con ella.

-Claro, claro… jo… Pues hoy he llegado a decirle que quería dejarla y que no quería volver a hacérmelo con ella porque ya te tenía a ti.

-Bueno, si era lo que sentías que se entere también, porque es cierto que algo de tolerancia le falta. Debía llevarse un poco de palo para aprender a conservarte. ¿Luego lo habéis arreglado?

-Pienso que sí, pero porque me ha propuesto follar conmigo. Soy un cerdo, Audrey.

-No, Prince, no lo eres, necesitas una relación plena, adulta, ya eres mayor de edad y ella acaba de cumplir los quince. Compréndete y discúlpate a ti mismo también. Si ha sido así con más razón para que no os lo hagáis todavía, resiste con ella al menos otro mes sin hacéroslo, que entienda que no es eso lo único que te interesa de ella, y recuperad la relación que teníais contándole la historia de los Horrocruxes. Nosotros continuaremos con la locura pero en días alternos, para que no se sienta abandonada.

-Vale, y en tres semanas lo dejaremos, para guardarle un pequeño período de abstinencia antes de hacérmelo con ella.

-Estupendo, Prince, así no nos cansamos el uno del otro. Luego puedes estar sólo con ella si quieres hasta el verano que será la peor época para mí, justo antes de los TIMOS, y en verano ya nos repartiremos. Así no tendré que escaparme de casa para no dejarte solo.

-Maravilloso plan. Pero continuaré echándote un cable con los estudios.

-Claro, claro, eso no lo perderemos, siempre que tengas tiempo, claro.

-Lo sacaré.

-¿Vamos al lío?

-¿No quieres que te enseñe un poco de guitarra?

-Buf… me muero de ganas de hacérnoslo…

-Y yo… Pero si viene alguien va a pillarnos.

-¿No decías que no te importaba?

-Porque no pensaba en hacérnoslo hoy.

-Claro… Das muchas cosas por supuestas, Prince.

-Cierto.

-¿Vamos al dormitorio entonces?

-No, no, que se fastidie quien venga, nos quedamos aquí.

-Pues venga, dale, desnúdame.

La desnudó y se puso caliente haciéndolo, convocó las joyas para ella, incluyendo una pulsera para el tobillo, y se las puso. Mientras tanto llegaron Lauren y Sirius y los pillaron.

-Vaya… Teníais la Sala ocupada a las once, que era cuando nos ha dicho Deborah que ya estaría libre – les dijo Sirius.

-¿Y qué habéis hecho? ¿Dónde os habéis metido? – les preguntó Sev.

-Hemos vuelto a la casa Gryff, ya veníamos de allí. Lauren no ha bajado a casa después de buscar con los demás.

-Claro, claro…

-Para evitar que la pillara Filch a las once.

-Desde luego. ¿Sabéis si venía alguien más?

-Ni idea, a las once no nos hemos encontrado con nadie.

-Vale. No creo que a estas horas venga nadie más, al menos desde las mazmorras. Aprovecho para decirte que el plan ha sido aprobado por Albus, Sirius. Mañana tenemos sesión con él de enseñanzas para evitar los hechizos de la cámara después de cenar.

-Estupendo.

-Audrey, cariño – le dijo Lauren – ¿Eso que llevas es una pulsera en el tobillo?

-Sí, ¿te gusta? – preguntó Audrey.

-Me encanta, muy original. ¿Me harás una, Severus?

-Claro que sí – respondió Sev.

-Te la compro, ¿eh?

-No, te la regalo. No te regalé nada por tu cumpleaños.

-Bueno… Si tuvieras que recordar los cumpleaños de todos estarías apañado.

-Y a cambio de eso no recuerdo el de nadie cuando a mí me hicieron una fiesta por todo lo alto por el mío.

-Nos la hicieron a todos, bienvenida fue, el debut mundial de Sly Snake.

-Vamos arriba, Lauren – dijo Sirius – Que les hemos cortado el rollo.

-Bueno, bueno… porque han querido, podrían estar en el dormitorio. Más nos lo han cortado ellos a nosotros teniendo la Sala ocupada a las once, ahora sólo nos va a dar tiempo a echar uno.

-No creas que tengo energías para mucha marcha hoy, ¿eh? Ayer estuve con Alice.

-Buf… Qué harta estoy de tener que compartirte siendo que no te llega la potencia para dos mujeres. Ya te digo que voy a hacérmelo con quien ya sabes, espera que lo vea unas cuantas veces más, de julio no pasa.

Audrey y Sev se carcajearon.

-Buf… siempre igual… – dijo Sirius - Vamos arriba, Lauren. Buenas noches.

-Buenas noches – dijeron Audrey y Sev.

-Buenas noches – dijo Lauren.

Lauren y Sirius se marcharon por el pasillo.

-¿Te ha dado vergüenza que te vieran desnudita? – le preguntó Sev.

-No, Prince, me ha hecho mucha gracia, ha sido muy tierno. Y más todavía que haya sido Sirius, el hermano de Regulus. Lo que daría Regulus por verme así.

-Claro…

-Sirius me miraba las tetas todo el tiempo, debe haber alucinado.

-Buf… claro… Ya le voy a dar.

-No, no, Prince, no le digas nada, no te enfades con él por eso. Ha sido culpa nuestra por estar aquí.

-¿Te lo harías con él?

-Nunca, Prince.

-Nunca te lo hagas con él, para esto es muy malo, le va el sexo sucio y siempre anda detrás de las chicas a quienes dejo, dice que se las dejo educadas.

-Vaya… No sería por eso sino porque no me va su rollo, eso que ha comentado Lauren, que no le llega para mantener dos mujeres y aun así las tiene, no las merece. Pero gracias por advertirme, no me lo haré con él y menos todavía con su hermano, que debe ser peor todavía, Sly que iba para maléfico como tú.

-Eso.

-Una razón más para que sigas con Hipólita, te curó.

-Desde luego.

-¿A ti te han cortado el rollo o sigues caliente?

-Sigo, sigo, toca.

Lo tocó.

-Eres increíble, Prince… Pues me toca desnudarte.

-Todo tuyo.