Confianza
La tarde siguiente, tras las clases, Sev salió a pasear por el Bosque con Hipólita a pesar de la lluvia.
-Cariño, he de disculparme contigo por muchas cosas – le dijo él.
-¿Por qué, Prince?
-Porque en cierto modo, desde que estoy con Audrey, te he excluido de mi vida, te he dejado al margen de las cosas importantes que me ocurren.
-¿En serio? Pensaba que todavía lo compartías todo conmigo.
-Pues no ha sido así, la semana pasada me ocurrió algo muy importante y no te lo conté.
-Ya te noté muy nervioso y preocupado pero no quise meterme, pensé que era todavía por la mala experiencia con la grabación del disco.
-Pues no fue por eso en absoluto, fue porque tuve una misión muy peligrosa con Albus.
-Vaya… ¿y eso?
-No sé si nos dará tiempo a que te lo cuente todo ahora con todo lujo de detalles. He de volver a cenar puntual, después de cenar tengo de nuevo trabajo con él.
-Entonces hazme un resumen, Prince.
-No, quiero contártelo todo bien, así que comenzaré por el principio, lo que nos dé tiempo, y continúo cuando termine con Albus. Esta noche voy a dormir contigo.
-Maravilloso, meu amor. Dale entonces.
-Está bien, no me interrumpas. Es una larga historia que comenzó en el año 1926…
Él le contó la historia de los Horrocruxes como un cuento de miedo para niños, hasta el punto en que lo había hecho a Audrey la primera noche, les dio el tiempo justo de volver a cenar y continuaron charlando vinculados mientras lo hacían. Concluyó:
-El sábado fuimos por el segundo a un lugar muy peligroso. Fin momentáneo de la historia, después de la sesión con Albus continúo.
-Vale, vale… ¿Puedo hacerte preguntas?
-Claro, las que quieras.
-¿La diadema era un Horrocrux?
-Desde luego que lo era.
-Vaya tela… Y nos mandaste a buscarla.
-Pero ya viste que Deborah se la quitó de las manos a Ariel en cuanto la encontró.
-Claro, claro… ¿Quiénes saben todo esto?
-Te los digo por orden de cronológico. Lauren y yo, que fuimos quienes lo descubrimos, Albus, Deborah, Minerva, Alice, Audrey, Sirius y tú.
-Jo… Prince… Cierto que me has fallado, ¿eh? Se lo contaste a Audrey antes que a mí siendo que con ella no llevabas ni un mes.
-Fue porque ella también me notó nervioso y preocupado y sí que me preguntó y me convenció de hacerlo.
-Claro… fui muy boba…
-Tampoco te di mucha oportunidad, apenas pasé tiempo contigo la semana pasada.
-Sí, Prince, el viernes, la víspera de la misión pasaste la tarde entera conmigo haciendo música y no te dije nada, todavía te puse contra las cuerdas para que durmieras conmigo esa noche. Ahora comprendo que no quisieras hacerlo, me falló la intuición.
-Pues sí, Hipólita, sí, y que sepas que si estoy contándotelo ahora ha sido por seguir una recomendación suya, que recupere la relación contigo contándote las cosas que me preocupan.
-Buf… Prince… Entonces no has sido tú quien me ha fallado, si no yo a ti. Has tenido que recurrir a una persona que te conoce menos y es menos cercana a ti porque no pudiste recurrir a mí. Entiendo que no me lo contaras porque lo sabe muy poca gente, es un secreto muy comprometido.
-Eso, cariño. Que sepas que Deborah no ha hecho todavía la Unión de las Almas con Paul para que no lo sepa ni Lauren la había hecho con Sirius por lo mismo.
-Claro…
-Y Lily nunca llegó a enterarse.
-Vaya… ¿Cómo puedo arreglarlo, Prince?
-No tienes nada que arreglar, lo haremos entre los dos, ya lo estamos haciendo.
-Vale… ¿Puedo hacerte más preguntas?
-Claro que sí.
-¿Cómo sabréis cuándo habréis recuperado todos los Horrocruxes?
-No lo sabremos a no ser que matemos a Voldemort y efectivamente muera, con cadáver y todo.
-Cierto.
-Y esto lo sabes desde antes del quince de mayo.
-Sí, cariño.
-¿Y cómo te la jugaste así?
-Porque no esperábamos, Lauren ni yo, que fuimos quienes lo planeamos, que mi nombre apareciera en El Profeta.
-Buf… claro… ¿Lauren ya se ha puesto en contacto con el espía?
-Sí, meu amor.
-¿Y él sabe algo?
-No hemos hablado de ello todavía.
-Habla con ella ahora, Prince. Quizá tenga información que deberías compartir con Albus.
-Pues sí, quizá sí, pero sería descubrirla ante él y ella no quiere, quiere tratar con Minerva.
-Prince, Minerva se lo contará a Albus. Albus debe saberlo, ya está demostrando ser de los buenos desde que comenzó el año.
-Cierto.
-A Lauren no la ha molestado para nada.
-Porque no sabe que ya es oclumante.
-Pues no la comprometas, dile que el enlace eres tú.
-Claro…
-Y ya está, él no sabe lo que has hecho esta Semana Santa.
-Vale, voy a hablar con ella.
Sev se desvinculó de Hipólita y se vinculó con Lauren.
-Lauren, soy Severus, ¿podemos charlar?
-¿Ha de ser en privado? Estoy hablando con Sirius sobre la reunión que tenéis esta noche.
-De eso quería hablarte yo, y sí, puede enterarse.
-Vale, vale, ya veo que es urgente, vinculaos entonces.
Se vinculó también con Sirius.
-Quiero que me cuentes lo que hablaste con Lucius.
-¿Dos horas de conversación en veinte minutos? Imposible.
-Buf… Lauren… ¿Y algo sobre los Horrocruxes?
-Algo sí. Otro objeto candidato a ser un Horrocrux. Voldemort le dio un diario en el que no hay nada escrito para que lo custodiara él, lo tiene en casa.
-Vaya… quizá un quinto Horrocrux. ¿Por qué no me lo habías contado?
-Ya pensaba hacerlo cuando fuera oportuno. Por el momento no lo era porque hasta que vuelva a ver a Lucius no puedo conseguirlo, a él todavía no le conté el rollo de los Horrocruxes.
-Pues hay que hacerlo antes del verano, Lauren.
-Necesitaré dos sesiones con él, una para soltarle el rollo y convencerlo de que me lo pase y otra para que lo haga. Mira que si Voldemort se lo reclama y no lo tiene se la juega.
-Claro…
-Lo mejor sería simular un robo en su casa.
-Entonces pondríamos a Voldemort sobre aviso.
-Ya vais a ponerlo sobre aviso con el robo en la cámara.
-No si Obliviamos al funcionario.
-Claro, claro…
-Quedaremos los dos con Lucius y lo pensaremos entre los tres. Quizá podamos sustituir el diario por uno igual.
-Él piensa que el diario está hechizado, por eso está en blanco. Voldemort descubriría que no es el mismo.
-¿Ha probado a escribir en él?
-No.
-Entonces hay que probar.
-Cierto.
-Hay que contárselo a Albus, Lauren. Quizá él podría hechizarlo igual que el de Voldemort para engañarlo.
-Claro.
-Voy a contárselo esta noche, sin decirle el nombre de Lucius y contándole que soy yo el enlace.
-Me parece bien, terminas de protegerte de que intente convertirte en agente doble.
-Nunca lo haría, Lauren, es una idea descabellada a estas alturas.
-Vaya alegría vas a darle cuando sepa que tenemos un espía. Resiste, no le digas quién es.
-En absoluto, desde luego que no pienso decírselo, en todo caso no creo que lo creyera.
-Cierto.
-Pero va a sospecharlo, por mi relación con él y porque debe ser un alto mando si tiene un objeto perteneciente a Voldemort.
-Claro, claro…
-Va a adivinarlo.
-Pero no puede ponerse en contacto con él, continuará necesitándote, que es el objetivo.
-Eso.
-Tú tampoco te vayas de la boca, ¿eh, Sirius?
-¿Cómo dudas de mí a estas alturas, Lauren? – preguntó Sirius.
-Vale, perdona…
-¿Cómo estás en contacto con Lucius para volver a quedar con él antes del verano, Lauren? – preguntó Sev.
-Por correo cifrado como el que íbamos a mantener en verano. Me avisará de cualquier movimiento importante y yo puedo citarlo cuando lo requiera para un encuentro. El lugar ya lo tenemos, está en Londres con un sitio apropiado para Aparecerse cerca.
-Estupendo. Escríbele hoy mismo y queda para el sábado por la tarde con él, iremos antes de ir al Club 100.
-¿No tenía que llevar a Audrey Apareciéndonos?
-Le dejaré mi sitio en la furgoneta y nosotros acudiremos Apareciéndonos si tú ya conoces el lugar.
-Estupendo. Vas a necesitar traje.
-Buf…
-Claro, Severus, es un club reservado para ricachones, con salas de estar privadas.
-Claro… Tendré que ir a Godric's Hollow durante la semana por él.
-Eso, y cambiarnos una vez salgamos de los terrenos del colegio y volver a cambiarte antes de ir al Club 100. Si es preciso iremos a mi casa de Notting Hill antes y después del encuentro con Lucius y ya puedes dejar allí el traje para ocasiones posteriores.
-Entonces voy el mismo sábado a Godric's Hollow desde Notting Hill por el traje.
-Cierto, mucho mejor así.
-Buf… qué ganas de ver a Lucius…
-Ya te lo decía yo, Severus, que todo llegaría. Quedo a las cuatro con él para que tengamos tiempo para todo, salir de los terrenos, que vayas a Godric's Hollow, cambiarnos en mi casa y quedar con tiempo, y también tengamos margen para ir después al Club 100. ¿A qué hora tenéis la prueba de sonido?
-A las ocho.
-Estupendo, pienso que con un par de horas nos llegará con Lucius, hay tiempo más que de sobra.
-Maravilloso.
-Si hay cualquier problema me avisará de vuelta, puede que tenga reunión de la cúpula precisamente el sábado.
-Claro, claro, que no realice ningún movimiento que pueda comprometerlo. Hay tiempo y muchas ocasiones, vamos a ir a Londres todos los sábados.
-Eso, eso.
-¿Algo interesante que contarme sobre la reunión de esta noche de lo que estabas hablando con Sirius?
-Nada que no sepas ya, Severus. Estaba aleccionándolo para su primer encuentro con el viejo.
-Muy bien, estupendo, entonces voy a terminar de cenar tranquilo.
-Au revoir.
-¿Estás aprendiendo francés?
-Sí, para ir a verte cantar este verano al festival al que acudís en Francia.
-Vaya…
-Una que se lo puede permitir gracias a las inversiones.
-Estupendo. ¿Tú también vendrás, Sirius?
-¿Para limpiarle la baba? – preguntó Sirius - Lo pensaré.
-Buf…
-Pena que anoche no te pillamos en bolas a ti también – dijo Lauren – Sirius se puso las botas con Audrey, yo no.
-Ya me lo dijo Audrey, ya, que no hacías más que mirarle las tetas, Sirius. Te voy a dar, qué poca vergüenza.
-¿Qué quieres que le haga si tienes tan buen gusto para las mujeres? – preguntó Sirius.
-A ella te prohíbo que la toques en toda tu vida – amenazante.
-Vale, vale…
-Tranquilo, Severus, las pagó conmigo, me llevé yo el premio – dijo Lauren.
-Me parece muy bien – dijo Severus – No me des más detalles, no me interesan.
-De acuerdo.
-Os dejo, nos vemos en la gárgola del despacho cuando termines de cenar, Sirius.
-Estupendo.
Sev se desvinculó de ambos y se vinculó con Hipólita.
-Ya está cariño. Muchas gracias por la sugerencia, era importante, el espía sí sabía algo.
-Vaya…
-Pues sí, vamos a quedar con él este sábado si puede, en Londres, antes de ir al Club 100.
-Estupendo.
-No imaginas las ganas que tengo de verlo, fue mi primer hermano mayor.
-Vaya… Pienso que ya sé quién es aunque yo no lo conocí, por lo que he oído hablar de él.
-Sí lo conociste, cuando tú estabas en primer año él estaba en séptimo.
-Cierto, cierto, pero ya sabes, en primero no te enteras de las cosas todavía. ¿Puedes confirmarme si es él?
-Claro que sí, dilo.
-Lucius Malfoy, que forma parte de la cúpula, casi al mismo nivel que Bellatrix Lestrange.
-Ése mismo.
-¿Cuánta gente lo sabe?
-Lauren y sus padres, su mujer, Narcissa Black, que también es de nuestro bando, su cuñada Andrómeda Black, oveja negra de la familia antes que Sirius por ser traidora a la sangre, yo, Lily, Sirius y tú.
-¿Lily lo sabe? – alarmada.
-Sí.
-Buf… Prince…
-Ya… es un riesgo que hay que correr.
-Has de recuperar la buena relación con ella, al menos para advertirle que no haga la Unión de las Almas con nadie.
-Tranquila, me enteraría de quién hace la Unión. Soy yo quien tiene en su poder los ingredientes para preparar la poción.
-¿Y confías en que no se lo haya contado a nadie en todo este tiempo?
-Sí, Hipólita, confío. Ella también está en el punto de mira por ser hija de muggles y haber sido mi pareja. Ella más que nadie quiere que ganemos la guerra.
-Claro, claro…
-Además, se ha quedado sin amigos.
-Pobre… me da pena…
-Ella se lo ha buscado.
-Pues sí.
-¿Algún comentario más sobre lo que te he contado?
-Que cuentas muy bien los cuentos, has de ponerlo por escrito.
-Cuando acabemos con Voldemort lo haré.
-Yo te contaré la búsqueda de la diadema.
-O Ariel.
-Claro, mejor Ariel que la encontró.
-Ha de contármela para que le hagamos la canción.
-Claro, claro…
