Advertencia: Como indica el título, sexo en grupo M/M/F, en ese mismo orden, por consiguiente, también slash.

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Trío

Cuando Valerie y Sev se separaron y se giraron, todos sus amigos descansaban. Ellos también se sentaron.

-¡Premio al polvo mejor echado! – exclamó Audrey - ¡Cómo no! ¡El de Prince!

-¿Habéis follado todos ya? – les preguntó Sev.

-No, no, yo sólo se lo he hecho a Paul con la boca.

-Vale, vale...

-Nosotros sí – dijo Deborah.

-¿Te has ido?

-Ya te digo que me he ido, Sirius folla muy bien y justo como me gusta.

-Genial.

-Nos hemos montado una fantasía.

-Maravilloso. ¿Y vosotros?

-Andrew me ha hecho irme con la boca y luego me ha follado y he vuelto a irme, ya llevo dos – dijo Lauren.

-Maravilloso.

-Estábamos esperándoos por si queríais cambiar de pareja.

-Yo no, me quedo toda la noche con Valerie excepto lo que voy a hacer con Paul.

-Llámalo por su nombre, darte por culo, chaval – dijo Paul.

Todos estallaron en carcajadas, Sev rio avergonzado.

-No le digas esas cosas, Paul, encima que se presta – dijo Valerie – Lo haces sentirse mal.

-Es que no quepo en mí de gozo de estrenar ese culito.

Volvieron a reír un montón.

-Y de que sea el primer chico para mí y yo para él, todo un honor – continuó Paul.

-Gracias, Paul – dijo Sev.

-Gracias a ti, amigo. ¿Me das un abrazo?

-Claro que sí.

Se abrazaron muy estrechamente. Paul se vinculó con él.

-Échate atrás si no estás convencido, ¿eh? No quiero que te dé asco.

-No me lo da en absoluto, Paul. Estoy deseándolo, para mí también es un honor.

-Estás comprobando que la piel de un hombre da calor al igual que lo hace la de una mujer, ¿verdad?

-Claro que sí, es tan agradable abrazarte como a cualquiera de mis amantes. Además, Valerie ha tenido una idea, a ver qué te parece. Que yo se lo haga a ella al tiempo que me lo haces tú a mí.

-Wow… sí… Pero la aplastaremos.

-Dice que no le importa.

-Podría ponerme yo debajo pero sería mucho más incómodo para ti. Ya sé cómo, apoyándome con las manos, sin dejar caer mi peso sobre ti.

-Claro…

-Lo intentamos en cuanto estés listo, quiero primero contigo que con Andrew.

-Vale, esperamos un ratito, acabo de irme.

-Claro, claro… Además, Valerie va a estar ocupada con Audrey, que se ha reservado para que el primero fuera con ella, es la chica que más le gusta de las tres.

-Genial.

-Y también porque ha sido la elegida por ti.

-Y la que más experiencia tiene con chicas.

-Claro, eso le ha dicho Deborah. Se me está ocurriendo otra, que hagamos la cucharita los tres, tú en el centro.

-Claro… Pero así Valerie no disfruta tanto.

-Venga, Prince… Si la has hecho irse en pie…

-Cierto. Que lo decida ella, ¿vale?

-Vale.

-Voy a ver si Valerie necesita ayuda con Audrey.

-Bueno, bueno… relájate, hombre, déjalas a su rollo. ¿Ya han comenzado?

-No, están charlando.

-Claro… están haciendo migas. Valerie se apaña bien, si te necesita ya te lo dirá.

-Estupendo.

-Quédate conmigo, Prince, mientras ellas están a lo suyo voy a hacerte disfrutar.

-¿En serio?

-Claro que sí, para ponértelo fácil conmigo, hacer que te sientas cómodo y que sigas comprobando que el sexo de la persona que te hace el amor es lo de menos. Voy a acariciarte y creo que conseguiré que nos pongamos los dos.

-Vale…

-No te da mal rollo, ¿verdad?

-Pienso que se me va a hacer un poco incómodo.

-Pues túmbate y cierra los ojos olvidándote de que es un chico quien lo hace.

-Claro…

-Para empezar. Cuando te acostumbres y te sientas preparado los abres.

-Claro…

-¿Qué hacen los demás?

-Han intercambiado parejas, Deborah está con Andrew, ya liándose, y Lauren con Sirius, charlando.

-Buf… van a quemar a Andrew demasiado pronto.

-Cierto.

-Bueno, que luego se apañen entre ellas.

-Pues sí, por suerte somos muchos.

-Andrew no está reservándose para mí, quizá tenga que esperarlo a otra ocasión posterior.

-Pienso que sí lo hará, Paul, sólo ha echado uno con Lauren, el otro ha sido con la boca. Quizá a Deborah se lo haga también así, Deborah acaba de follar.

-Claro, claro… Venga, túmbate y cierra los ojos.

Sev lo hizo, y Paul pasó mucho tiempo acariciándole todo el cuerpo excepto los órganos sexuales, sin hablarle. Al cabo de un rato, cuando consiguió relajarse y disfrutarlo, abrió los ojos.

-Bien… Ahora también puedo hablarte, ¿verdad? – le preguntó Paul.

-Claro que sí, Paul.

-Si el tipo de cosas que te digo te sientan mal me avisas.

-Vale…

-Qué bueno estás, Prince… - vehemente.

Se carcajearon.

-¿Ríes avergonzado? – le preguntó Paul.

-No, no, en absoluto.

-Contigo estoy descubriendo que me ponen los hombres, mírame.

Sev levantó la cabeza y miró a Paul.

-Wow… te has puesto…

-Claro que sí, no lo he dudado en ningún momento. Ahora a ver si consigo ponerte antes de que Valerie termine.

-Cuéntame qué hacen los demás.

-Lauren y Sirius siguen charlando, están reservándose, pienso que Sirius para Deborah y Lauren tal vez para mí.

-Vaya…

-Claro, ellos ya se lo han hecho muchas veces, hoy prefieren variar como lo estamos haciendo todos, hay que aprovechar. Has acertado con Deborah y Andrew, él se lo está haciendo con la boca, pero a ella le cuesta mucho, no sé si lo conseguirá.

-Vaya… es cierto que a Deborah le cuesta.

-No importa, seguro que ella se lo explica, y a Lauren la ha dejado a gusto dos veces, así que ya no se vendrá abajo por eso, en todo caso se lo hará más tarde de otra manera. Valerie se lo está haciendo a Audrey con las manos con muchas, muchas ganas, si no consigue que se vaya al menos la está haciendo gozar mucho, ¿no la oyes jadear?

-Claro que la oigo.

-Pienso que le está metiendo tres dedos, ¿tú cuántos le metes?

-Tres, los que me pide.

-Míralas, Prince, verás cómo te pone verlas.

Sev las miró, comenzó a crecer poco a poco.

-A mí me pone mucho ver a Valerie en acción, y más aún con Audrey después de que me lo haya hecho – continuó Paul - Por cierto, lo hace genial, me quedo con las ganas de follar con ella.

-Claro…

-A la próxima si quiere.

-Claro, claro… Quizá quiera repetir contigo más tarde.

-Puede.

-Ella puede irse hasta cuatro veces en una noche.

-Vaya… increíble… Entonces es lógico que no se conforme contigo, Prince, es tan potente como tú.

-No, yo lo soy más.

-¿Cuántas?

-Seis o siete y tres a la mañana siguiente.

-Buah… Te estoy haciendo perder el tiempo.

-No, porque las dos chicas con quienes quiero están ocupadas.

-Claro, claro… Ya te has puesto, mirándolas.

-Eso.

-Pues ahora que no decaiga.

-No va a decaer mientras sigan así.

-Los chicos somos más visuales que ellas, nos pone más mirar, a ellas acariciar.

-Claro…

-Por eso nosotros consumimos porno visual, las mujeres más literatura.

-Claro…

-Y entre nosotros se da el voyeurismo.

-Claro, claro…

-¿Te sigue resultando cómodo que te acaricie?

-Sí, Paul, sí, sin problema.

-Estupendo, si lo hay avísame, ¿eh?

-Vale, vale… Estoy alucinado por lo bien que lo estás llevando, estás consiguiendo que me sienta muy bien a pesar de que yo no esté haciéndote nada a ti.

-Hay que trabajárselo, Prince, ya te he dicho que para mí es un honor. Y ya no sólo por eso, tú y yo tenemos una relación muy especial por ser el bajo y el batería del grupo, estamos acostumbrados a coordinarnos a la perfección, la gozamos tocando juntos. Esto es sólo la guinda del pastel.

-Cierto, tienes toda la razón.

En ese momento, Audrey comenzó a gritar.

-¡Ahí está! ¡Bien! ¡Lo consiguió! - exclamó Paul - ¿Les aplaudimos?

-No, que antes a Valerie le ha sentado mal.

-Pero porque era ella quien se estaba yendo, ahora ha sido la artífice, y antes Audrey ha sido la primera en comenzar a aplaudir.

-Vale, les aplaudimos.

Les aplaudieron, Lauren y Sirius también lo hicieron. Poco después cesaron los gritos y Valerie se tumbó sobre Audrey para besarla. Las vitorearon.

-¡Ese magnífico polvo lésbico, me habéis puesto a cien, chicas! – exclamó Sev.

Cuando se separaron, Valerie se levantó y se dirigió a los cubos.

-¡Valerie, no! ¡No te laves!

Ella se dio la vuelta y se aproximó a ellos sentándose a su lado. Sev se incorporó y le dijo:

-Quiero chuparte la mano.

-Claro… - dijo ella.

-¿Te apetece ya? Nosotros estamos listos.

-Claro que sí.

-Vincúlate con los dos.

Valerie lo hizo.

-Hemos de acordar la postura, a Paul se le ha ocurrido haciendo los tres la cucharita.

-Vaya… Pero así es más difícil irme para mí, vas a tener que esforzarte mucho otra vez.

-A mí no me importa lo más mínimo.

-La dejamos para la próxima si hay una próxima, si vas a volver a dármela más tarde por detrás prefiero variar.

-Vale, como quieras. Túmbate.

Ella lo hizo en un extremo de la sala dejando suficiente hueco junto a ella.

-Voy yo primero, Paul, cuando esté te aviso – dijo Sev.

-Dale, dale. He de coger el lubricante – dijo Paul.

-Claro…

-Deborah siempre lo lleva encima por si las moscas.

-Ve por él entonces. Valerie, ábrete mucho de piernas, tienes que hacer hueco para los dos.

-Claro…

Valerie lo hizo, él se colocó también con las piernas abiertas entre las suyas.

-Allá voy. ¿Quieres sin manos?

-Dale sin manos, dale.

La penetró como antes, sin manos y poco a poco.

-Wooow… Valerie… sigues tan estrecha…

-Ya te digo que soy estrecha, Prince y con ese pedazo no veas. Hoy estás pudiendo compararte con los demás y comprobar que estás muy bien dotado.

-Por el momento sólo he visto caliente a Paul.

-Pues yo conozco bien a los otros dos y ya te lo digo, no hay otro como tú. Por algo todas queremos contigo, no sabes cuán afortunada me siento.

-Y yo, Valerie…

-A la próxima me la das de golpe, ¿eh?

-Desde luego.

-Y lo bien que la metes, no me has hecho daño ni antes ni ahora.

-Vaya…

-A la próxima sé más brusco también.

-Vale…

-Eres increíble, Prince… cómo me llenas… Clávate de golpe una vez.

Lo hizo, le golpeó el fondo, gritaron.

-Éste va a ser un polvo bien echado en cuanto acabe Paul…

-Ya te digo…

-¿Queréis darle un poco primero, chicos? – les preguntó Paul.

-No, Paul, que no se te pase.

-Escuchando vuestra conversación y mirándoos no se me pasa… Me siento un privilegiado también, qué bien follas, Prince.

-Gracias, Paul. ¿Quieres darle un poco, Valerie?

-Démosle, démosle. Pero de golpe.

-Estupendo.

Lo hizo repetidas veces, clavándose lento y lo más profundo que podía, con todas sus fuerzas, ambos gritaban cada vez.

-Me estás haciendo alucinar… - decía Valerie – Pensaba que lo de antes era imposible de mejorar…

-Esto todavía se puede mejorar, así no te irías, me estoy reservando para luego.

-Cierto…

-Todo un experto, Prince, muy educativas las orgías – dijo Paul.

-Si comienzas a decaer avisa, Paul.

-Si decaigo un poco me vuelvo a poner viéndote el culito.

Los tres rieron, siguieron un poco más. Al cabo, Valerie dijo:

-Me llega por el momento, no hagamos esperar más a Paul.

-No me importa en absoluto, es un placer veros – dijo Paul.

-Dale, Paul, dale, de lo contrario nos vamos a eternizar. Prince es de polvos interminables, ya me lo ha contado Audrey.

-Vaya… entonces allá voy.

Paul se arrodilló entre las piernas de Sev, él se quedó quieto.

-Primero voy a prepárate, Prince, aplicarte el hechizo y abrirte con los dedos, para que estés dilatado.

-Adelante.

Paul lo hizo, lo penetró con el pulgar con cuidado.

-¿Qué tal? ¿Te duele? ¿Lo soportas bien?

-Sí, sí, es una sensación extraña, pero no es desagradable.

-¿Y si te hago esto?

Paul lo penetró con un dedo más largo y lo dobló en su interior.

-Buaaah… qué gusto, es alucinante.

-La próstata, chaval, algo que nunca habrías experimentado sin hacer esto.

-Vaya tela, creo que me voy a enganchar.

-Desde luego, yo esto sí que lo había probado, Deborah me lo hace.

-Claro…

-Cuando te acostumbres voy con dos.

-Cuando quieras, no me está doliendo en absoluto.

-Vale, pues allá voy.

Paul le introdujo dos dedos.

-Buf… ahora sí me molesta, ¿eh?

-Claro, es normal, no te preocupes, en un rato te acostumbras.

-Vale…

-Tú relájate todo lo que puedas.

-De acuerdo.

-Cuando se te pase el malestar me avisas.

Paul bombeaba los dedos en su interior con cuidado. Al rato Sev le dijo:

-Listo, Paul. Pasa a la siguiente etapa.

-Muy bien, voy a untarme el pringue, espero que no te dé asco.

-No te preocupes.

-Si no lo soportas avisa, ¿eh?

-Paul, que sepas que me encanta que me duela.

-Vale, vale… Pero esto puede llegar a doler mucho y más si no estás acostumbrado. Es tu primera vez, quizá te baje.

-De acuerdo, te avisaré.

-Y yo no estoy tan bien dotado como tú pero tampoco la tengo pequeña.

-Claro que no.

-Relájate todo lo que puedas, como con los dedos. Es normal el reflejo que cierra más al sentirla entrar y así te haré más daño.

-Claro, claro…

-¿Preparado?

-Sí, dale.

Sintió el pulgar de Paul abrirlo y su punta penetrarlo, le dolió bastante.

-¿Qué tal? – le preguntó.

-Buf… mucho…

-Y eso que sólo te he metido la punta. Tienes el culo muy prieto, Prince.

-Vaya...

-¿Quieres que salga?

-No, no, espera que me acostumbre un poco y me recupere.

-Vale. No quiero que suponga sufrimiento para ti, ¿eh? Puedes echarte atrás cuando quieras, no estás obligado a nada conmigo.

-Vale, vale...

-¿Te ha bajado?

-No.

Esperaron un poco, hasta que se acostumbró a la sensación.

-Sigue cuando quieras, Paul.

-¿Seguro?

-Seguro.

-Está bien, suave, pulgada a pulgada, lo más difícil es entrar. Recuerda, relajado.

-Vale, vale…

-En cuanto no lo soportes avisa.

-De acuerdo, Paul, dale.

Paul lo penetró más. Sevse concentró en relajarse y consiguió soportar la sensación de sentirse desgarrado por dentro. A medio camino Paul le preguntó:

-¿Bien?

-Sí, sí.

-Te dejo acostumbrarte otro poco, lo estás haciendo muy bien.

-Gracias, Paul.

-Gracias a ti.

-¿Te está gustando?

-Ya te digo, lo tienes mucho más prieto que Deborah. Te estoy desvirgando, Prince…

-Claro…

Rieron.

-Buaaah… siento tu risa – dijo Paul.

-Qué bueno… ¿Te estás aburriendo, Valerie?

-No, lo estoy pasando bomba, también recordando mi primera vez por detrás – respondió Valerie.

-¿Fue con Andrew?

-No, fue con Sirius.

-Vaya…

-Casi todos los chicos quieren hacerlo, Prince, eres muy raro.

-Vaya…

-Mejor para mí, porque de lo contrario, querrías hacérmelo esta noche.

-Quizá lo piense. Lo que dice Paul, hay que probar todo lo que se te ponga al alcance.

-Conmigo no será hoy, ¿eh? Hoy no me apetece.

-Vale, vale… Tampoco tenía esa idea, lo pensaré con más calma.

-Es que tu instrumento debe doler bastante y yo tampoco lo hago tan a menudo. Si decido hacérmelo contigo me lo haré primero unas cuantas veces con otros.

-Vale, vale… Sigue, Paul.

-Igual que antes, pulgada a pulgada y ya hasta el fondo. Lo mismo, si no lo soportas avisa.

-Vale, vale…

De nuevo Sev se concentró en relajarse y sintió a Paul penetrarlo más. Esta vez ya no fue tan insoportable, lo llevó mucho mejor.

-Bravo… Ya está, la tienes entera, esto es todo lo que hay – dijo Paul - ¿Qué tal lo llevas?

-Mucho mejor que antes.

-Eres un campeón, sí señor. Voy a continuar un ratito suave, para que también te acostumbres al movimiento. Has de seguir relajado, de lo contrario, ya sabes, más dolor.

-Vale, vale…

-Valerie, como él no tiene libertad de movimiento, va a tener que llegarte con lo que yo lo mueva a él. Voy a apoyarme en los brazos y dejar caer parte de mi peso sobre vosotros. Lo mismo, si no lo soportáis cualquiera de ambos, avisad.

-Dale sin miedo, Paul – dijo Valerie.

-Allá voy, a gozarla.

Paul se dejó caer sobre él y apoyó los brazos a ambos lados, comenzó a moverse dentro y fuera, con lo que movía a Sev y éste lo hacía sobre Valerie.

-Wooow… qué sensación, penetrando y siendo penetrado al mismo tiempo, es alucinante… - dijo Sev.

-Eres el andrógino perfecto – le dijo Valerie – Macho y hembra a un tiempo.

-¿Te pesamos?

-En absoluto, me encanta, pienso que podría irme así.

-Vete si quieres, me harás irme a mí.

-Y me pierdo los golpes.

-No, luego echamos otro.

-Estaría genial irnos los tres juntos. ¿Tú controlas para irte cuando quieras, Paul?

-Sí, le doy un poco más rápido y me voy – respondió Paul.

-Muy bien, pues cuando esté al borde te aviso y nos vamos los tres a la vez.

-Estupendo. Eso sí que va a ser una proeza.

-Dale más duro, Paul, ya lo soporto bien y quiero sentir más caña – dijo Sev.

-Vale, allá voy, más lento y profundo, así también aguanto más.

-Y mejor para mí más lento – dijo Valerie.

-Maravilloso.

Paul cambió el ritmo.

-Wooow… es alucinante… - dijo Sev - Yo que pensaba que a mí no me gustaría…

-Para que veas lo que te perdías por no probar las cosas, por eso yo también quiero que me den – dijo Paul.

-Cierto, cierto… Gracias, Paul, si no fuera por ti nunca lo habría hecho…

-Cuánto me alegro de ser el primero.

-Repetiremos…

-Claro que sí.

-¿Te está gustando, Valerie?

-Me está encantando… ¿Quieres chuparme la mano, que ya está secándose?

-Sí, dame, dame…

Ella llevó los tres dedos más largos a su boca, él los lamió con ansia.

-Ah… el sabor de Audrey… qué rico…

-Todos sabemos mejor desde que hemos cambiado la alimentación. Incluso los chicos sabéis mucho mejor.

-Claro que sí, la purificación. Y cuando terminemos de crecer y nos hagamos vegetarianos sabremos mejor todavía.

-Desde luego, yo voy a hacerlo en cuanto salga de Hogwarts.

-No habléis de esas cosas, chicos… - les dijo Paul – A lo que estamos…

-Vale, vale… - dijo Sev.

-Ahora me han dado ganas a mí de probar a Audrey también. Antes le he ofrecido hacérselo con la boca y no ha querido.

-Vaya…

-Por reservarse para Valerie.

-Claro…

-Yo también le he ofrecido con la boca y ha preferido con las manos – dijo Valerie.

-Vaya…

-¿Contigo cómo prefiere, Prince?

-Prefiere follar – respondió Sev.

-Desde luego, ha sido por eso, ha preferido que le meta los dedos.

-Claro… Le encanta que se la meta.

-Esta noche me la follo, no se ha liado con Andrew, están todos mirándonos – dijo Paul.

Sev miró a los demás.

-Porque estamos dando el espectáculo de la noche.

-Si quieren los dos, Andrew y ella, lo hacemos como lo estamos haciendo nosotros pero yo en el centro.

-Claro…

-A no ser que quieras dármela tú, Prince. Doble honor para mí, desvirgarte y ser desvirgado por ti.

-Claro… Pues voy pensándolo…

-Piénsalo rápido, ¿eh? Andrew está reservándose para mí.

-Claro, claro…

-Te voy convenciendo, es alucinante, alucinante, mucho más prieto que lo de ellas.

-Vaya…

-Lo único que faltan son los golpes contra el fondo.

-Claro…

-¿Qué te impide hacerlo?

-Que me da asco, Paul.

-Pero con el hechizo está todo limpio, hombre. Y si aun así no confías, luego te lavas bien y sin problema.

-Claro, claro…

-¿Te da más asco por ser un chico?

-No, en absoluto, después de esto no me da.

-Pues ya está, Prince, no lo pienses más. Termino de convencerte, la sensación de poder que da estar haciendo gozar a dos personas a la vez al mismo tiempo que gozo yo.

-Claro…

-Alucinante, Prince… me estáis haciendo muy feliz…

-Y vosotros a mí…

-Y vosotros a mí… - dijo Valerie.

-Tengo una idea, algo que nadie ha probado nunca, vincularse tres personas a la vez como Pareja.

-Vaya, cierto… - dijo Paul.

-¿Lo hacemos?

-Sí… - dijo Valerie – Para Paul, déjate caer sobre Prince y abrázanos a los dos, yo también lo haré.

Lo hicieron.

-Doy la entrada y a cantar el Vínculo como Pareja tres veces.

-Dale, Valerie, dale.

-Un, dos, tres, y…

Cantaron el Vínculo como Pareja, lo sintieron muy intensamente, el más intenso de todos cuantos habían realizado, Sev el que más por estar unido íntimamente a ambos.

-¡El mejor de todos mis Vínculos! – exclamó de viva voz.

-Y de los míos… - dijo Valerie.

-Y de los míos… – dijo Paul.

-Ha resultado, puede hacerse entre tres, es increíble, increíble… - dijo Sev.

-Después de esto me voy seguro, os amo con todo mi ser – dijo Valerie - Si Audrey no quiere follo yo contigo, Paul.

-Iba a proponértelo justo ahora – dijo Paul - ¿Te importaría, Prince?

-En absoluto, y voy a darte yo, quiero pasar la noche con vosotros – respondió Sev.

-Estupendo, vamos a seguir entonces.

-Paul, no te bajes, quiero sentir vuestro peso, me alucina – dijo Valerie.

-De acuerdo. Entonces te agarro por las caderas, Prince.

-Claro, Paul, lo que quieras.

Paul comenzó a moverse así.

-¿Te irás, Valerie? – le preguntó.

-Sí, sí, es alucinante, alucinante… bésame, Prince.

-Desde luego…

Comenzó a besarla con mucha pasión, a los dos minutos, Valerie dijo:

-Me queda poco pero puedo retrasarlo si queréis.

-Yo pasaría así la noche entera… – dijo Sev.

-Y yo… – dijo Paul.

-Pues pasémosla, ya repetiremos a la próxima – dijo Valerie.

-Voy entonces a avisar a Andrew de que siga a su rollo – dijo Paul.

-Y a todos los demás, son capaces de quedarse ahí esperando a que terminemos – dijo Sev.

-Claro, claro… Aviso a Andrew y que avise él a los demás, paso de andar dando explicaciones.

-Lo comprenderán enseguida, nos han visto vincularnos.

-Claro…

Paul se desvinculó de ellos durante unos treinta segundos y volvió a vincularse.

-Esto es precioso, chicos, hacer el amor con dos personas a la vez. Vais a ser mis compañeros de orgías durante una larga temporada, no quiero con nadie más… - dijo Valerie.

-Ni yo… - dijo Prince.

-Ni yo… - dijo Paul.

-Ya se me está ocurriendo otra opción para un trío, Valerie – dijo Sev.

-Dime, Prince… - dijo Valerie.

-Que te demos uno por delante y otro por detrás.

-Claro… Así podremos estar los tres en el centro….

-Es mucho mejor un trío de dos chicos y una chica que de dos chicas y un chico.

-Ya te digo, Prince… A mí se me ocurre otra.

-Di.

-Hacérselo con la boca al que esté recibiendo.

-Pero así tú no disfrutas.

-No me importa en absoluto, puedo irme sola, simplemente por variar.

-Claro…

-¿Cómo te las ingenias para cambiarme la vida cada vez que te acercas a mí?

-No lo sé, Valerie, esta noche también me la habéis cambiado vosotros. Amaba a dos personas cuando he entrado en esta casa y ahora amo a cuatro, una de ellas un hombre, cosa que nunca habría esperado.

-¿Ya te pongo, Prince? – le preguntó Paul.

-Ya te digo que lo haces… nunca había sido tan feliz…

Continuaron así un rato más, por fin Valerie dijo:

-Chicos… esta postura tiene una desventaja y es que al final sí que estáis aplastándome.

-Valerie… ¿Por qué no lo has dicho antes y me habría bajado de encima? – le dijo Paul, incorporándose y apoyándose en las manos.

-No te preocupes, Paul, hasta ahora lo había soportado muy bien, me he quejado cuando ha comenzado a molestarme.

-Vale, vale… ¿Quieres seguir así?

-¿No te cansas?

-No, no me canso, estoy en buena forma.

-¿Y no te baja?

-Pregúntale a Prince si me baja.

-No le baja, no – dijo Sev.

-En mi vida había echado un polvo tan largo.

-Prince te ha contagiado.

-No es eso, es el sentimiento del Vínculo, que no decae.

-Volveremos a vincularnos cada vez que nos lo hagamos – dijo Sev - ¿Habéis probado a hacerlo repetidas veces con la misma persona? Yo no.

-Sí, yo sí lo he hecho con Deborah - dijo Paul.

-Y yo también, con Sirius y Andrew – dijo Valerie.

-¿Y se reproduce el sentimiento de la primera vez? – preguntó Sev.

-Por supuesto que lo hace, incluso se potencia más – dijo Paul.

-Vaya… Así que cada vez es mejor.

-Eso, pero aun así éste ha sido el mejor de todos los que hemos hecho.

-Alucinante…

-Para mí también – dijo Valerie.

-Y cada vez será mejor. Vamos a quedar todas las semanas, no cada quince días.

-Me apunto – dijo Paul.

-Y yo – dijo Valerie.

-Me parece que nuestras parejas van a quedar abandonadas durante un tiempo.

-Ya te digo, no te apures, ya están buscándose la vida, Deborah está con Sirius de nuevo y Andrew con Lauren y Audrey a la vez.

-Estupendo.

-Si queréis acabamos y descansamos un rato, si podemos volver a vincularnos después para echar otro – dijo Sev.

-Claro, claro…

-¿Tú no estabas aplastado, Prince? – le preguntó Valerie.

-Un aplastamiento muy agradable, completamente rodeado de piel por todas partes – respondió Sev.

-Claro… Entonces sí, vamos a acabar y nos damos mimos un rato, que también me apetece eso, catar los besos de Paul.

-¡Toma! Y a mí, vamos a pelearnos por él.

-Nada de peleas, chicos, primero Prince. Nunca he besado a un chico y no sé si cuando se vaya va a seguir queriendo, he de ponérselo fácil – dijo Paul.

-Bien… Sí voy a querer, Paul, después de esto voy a querer.

-A ver, a ver… Cuando estés a punto avisa, Valerie, a ver si no te corto dándole más rápido.

-Dale más rápido ya y avísame tú.

-¿Segura?

-Segura, llevo todo este tiempo conteniéndome.

-Claro… Le doy entonces.

Paul cambió el ritmo, y Sev se esforzó en presionar para que Valerie se fuera. A los veinte segundos, Paul dijo:

-Allá va…

-Yo también… - dijo Valerie.

Sev sintió a un tiempo el orgasmo de sus dos amantes, uno dentro de él y otro a su alrededor, y también se fue.

-Buaaah… alucinante, alucinante, alucinante… – de viva voz – Me habéis hecho gozar como nunca… El mejor polvo de mi vida, os amo, os amo, os amo…

Cuando terminaron, le dijo Valerie:

-Quien siembra recoge, Prince…

-Cierto, pensar que te has ofrecido pensando que no te iba a gustar, lo has hecho por mí – dijo Paul.

-No ha sido así, pensaba que iba a dolerme un poco y sí iba a gustarme – dijo Sev.

-Pero luego te has dado cuenta que te dolía mucho y no te has echado atrás, más mérito todavía.

-Cierto.

-Voy a esperar a que me baje para sacártela, para que te duela menos.

-Gracias, Paul.

-Gracias a ti, Prince. Yo tampoco fui nunca tan feliz, me muero de ganas de probar en tu lugar.

-Claro…

-¿Soportarás que te aplastemos otra vez, Valerie?

-Podemos hacerlo también en pie o haciendo la cucharita aunque yo no me vaya. Con esto y lo de antes he tenido suficiente por hoy y todavía podemos echar un mañanero cuando despertemos, y ya voy servida para la semana.

-Vale, vamos hablándolo.

-Con qué poco te conformas, Valerie… - le dijo Sev - Yo te echo más si quieres, nos queda mucho tiempo todavía.

-Te tomo la palabra, Prince.

-Claro que sí.

-A mí con tres en una noche me llegará, ¿eh? - dijo Paul – Yo ya pasé la adolescencia.

-Cierto. Mejor para mí, Valerie para mí solo.

-Voy a salir, Prince.

-Sal, sal.

Paul salió de él con mucha delicadeza, le dijo:

-Has de vigilar que no te salgan hemorroides.

-Vaya…

-Claro, no está preparado para hacer esto.

-Cierto, cierto…

-Aunque lo hacen millones de personas en todo el mundo.

-Cierto también.

-A Deborah no le salen.

-Ni a mí, pero ni ella ni yo lo hacemos todas las semanas – dijo Valerie.

-Pero millones de gays sí lo hacen, no todas las semanas, todos los días, los gays son muy activos.

-Tienes razón.

-Pues ya está, simplemente hay que vigilar, ya te vigilaré yo también.

-Gracias, Paul – dijo Prince.

-Deja de dar las gracias, anda. Gracias a ti, que has sido quien ha recibido.

-Pero me lo he montado para disfrutar más todavía que tú.

-Cierto, el más listo, y de paso me has dado doble alegría a mí. Ya le tenía ganas a Valerie y por fin voy a catarla.

-Qué bien, felicidad multiplicada por tres.