Advertencia: seguimos con el trío y el slash.
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Paul
Paul se marchó a lavarse, Sev continuaba dentro de Valerie, la abrazaba y ella le daba besos en la cabeza.
-Te amo, Prince, te amo, qué feliz me has hecho hoy. Aunque no pueda decir que ha sido el mejor de mi vida sí que lo ha sido en cuanto a los sentimientos.
-Vaya…
-Claro, Prince, lo que has dicho, felicidad multiplicada por tres. ¿Cuánto tardarías en recuperarte?
-En diez minutos puedo estar listo de nuevo.
-¿En serio?
-Sí, sí.
-Pues ya han pasado cinco. ¿Tienes mucha ansia por besar a Paul?
-Qué va, puedo hacerlo luego. ¿Por qué?
-Para que no salgas y vuelvas a crecer dentro de mí. ¿Lo has hecho alguna vez?
-No.
-Vaya… Pues es muy bonito...
-Claro…
-Te haré el truco de Lauren para ponerte.
-Wooow… sí…
-Eso sí te lo han hecho.
-Sí, pero con ella ya dura, y no alguien tan estrecha como tú.
-Vale… Así te devuelvo un poquito lo que me das, porque el objetivo es que me eches uno golpeándome, me he quedado con las ganas.
-Cierto, yo también.
-Genial.
-¿Estás irritada?
-No, todavía no, mira que en este apenas te has movido.
-Claro, claro…
-¿Tú tienes el culo dolorido?
-Sí, lo tengo, pero es un dolor agradable porque está aliviado de estar libre por fin, es un dolor que me gusta mucho.
-A mí me pasa igual.
Volvió Paul, se sentó junto a ellos y les dijo:
-Ya veo que estáis haciendo planes sin mí, dejamos los besos para luego.
-Sí, Paul, pero quiero dártelos, ¿eh? – dijo Sev.
-Estupendo. ¿Os va a importar que me quede mirando? Si os importa voy a charlar con los demás, Deborah y Sirius ya han terminado.
-A mí no me importa. ¿A ti te importa, Valerie?
-En absoluto, mira todo lo que quieras, Paul. Somos una pareja de tres, no hay secretos de ese tipo entre nosotros – dijo Valerie.
-Estupendo. ¿No tenéis sed? – les preguntó Paul.
-Ya te digo que tengo – dijo Sev.
-¿Os traigo agua del cubo para beber o preferís Aquamenti?
-Pena de cervezas de la sala de ensayo – dijo Valerie.
-Cierto, Valerie, no has planificado todo lo bien que habrías podido. Si pensabas proponerlo hoy deberías haber pensado en traer algo de bebida.
-Tienes toda la razón, y comida, también comienzo a tener hambre.
-Nos escapamos a las cocinas cuando acabemos con éste – dijo Sev.
-Buf… ir hasta las cocinas no… qué pereza…
-Quizá todavía queden cocos de los que trajo Alice.
-¿Cocos? – asombrada.
-Sí, aunque habrá que buscarlos, no sé dónde pueden estar.
-¿Y de dónde los sacó?
-De una playa caribeña que demandó en Navidad cuando se quedó en el castillo.
-Vaya tela… ¿Y qué hacemos que no estamos allí?
-Quizá ahora no sería buen momento, la estación lluviosa.
-Claro… Ellos tienen dos estaciones, seca el invierno y lluviosa el verano.
-Eso.
-No me habéis respondido, ¿agua del cubo o de la varita? – preguntó Paul.
-Del cubo – respondió Sev.
-Muy bien, entonces os convoco un par de vasos.
-Hay en la cocina, Paul.
-Luego los hago desaparecer, no pasa nada.
-Claro, claro…
Paul fue por el agua y se la trajo.
-Bebed y si queréis más voy por más.
-A mí me llega, Paul, gracias.
Bebieron cada uno un vaso completo de agua y después Paul los hizo desaparecer de nuevo y les preguntó:
-¿Queréis comer antes de seguir? Si queréis voy a buscar los cocos.
-¿Tú qué dices, Valerie? – le preguntó Sev.
-Que no, que aguanto un rato. Sería incómodo comer así y no quiero que salgas – respondió ella.
-Vale, yo también aguanto.
-Estupendo.
Paul volvió a sentarse.
-¿Estás listo? – le preguntó Valerie a Sev - ¿Comienzo ya?
-Comienza – respondió él.
-Voy a hacerle el truco de Lauren, Paul.
-Ya, ya os he oído antes – dijo Paul.
-Es para que no te pierdas nada, porque eso no vas a verlo.
-Obviamente, Valerie - sarcástico.
Rieron.
-Anda, Valerie, dale, que te vas por las ramas – le dijo Sev.
Valerie se apretó en torno a él.
-Buaaah – de viva voz – Alucinante… Qué fuerza tienes, Valerie…
-Mucha práctica, Prince…
-Y lo aguantas mucho tiempo…
-Claro que sí, hasta que te pongas… que ya lo estás haciendo…
-Ya te digo…
-Va a ser alucinante también para mí…
-No te canses, ¿eh?
-No, no, aguanto. Ya estás, increíble…
Valerie se relajó.
-Ya he hecho todo mi trabajo, te toca.
-No, vuelve a hacerlo aguantándolo un rato mientras entro y salgo.
-Vale… allá voy.
Volvió a hacerlo, él la aferró por las caderas, salió y entró de golpe empujando con todas sus fuerzas.
-Buaaah… increíble… Al sacarla me la atrapas y al meterla he de vencer la resistencia… Aguanta, aguanta un rato.
Volvió a hacerlo repetidas veces.
-¿Te llega? – le preguntó ella.
-Me llega.
Ella se relajó y él se detuvo.
-Qué fuerza tienes tú también, ¿eh?
-Ha sido alucinante, Valerie… Quiero que me lo hagas siempre.
-Si en éste no me voy te lo hago para que te vayas.
-Vale… Pero aprovecha para irte si quieres, que en esta postura es fácil para ti, en otras será peor.
-Vale… No he hecho muchas ganas, la verdad.
-Las haces ahora, vas a verlo enseguida.
Se clavó en ella de golpe, haciéndola gritar, y continuó haciéndolo así.
-¿No querías un polvo bien echado? Aquí lo tienes.
-Buaaah… Prince… alucinante, alucinante…
-Cuando hayas hecho ganas y hayas tenido suficiente, avisa.
-Vale, vale… No voy a hablar, voy a disfrutar…
-Eso, eso…
-Un artista, Prince… - le dijo Paul – Cuánto por aprender.
-Las lecciones prácticas de Prince, como decíais el año pasado.
-Cierto…
Siguieron así al menos veinte minutos, al cabo de los cuales Valerie dijo:
-Me llega, Prince. Tenía razón Audrey, tus polvos son interminables. Estaba esperando ya hace rato que dijeras que estabas cansado, pero a este paso voy a quedarme sin voz para cantar mañana por gritar tanto.
-No hay problema por eso, Poppy te cura.
-Claro… De todos modos ya me llega.
-Está bien, voy a hacer que te vayas.
-Dale, dale.
-Vas a tardar dos minutos.
-O menos.
-O menos.
Comenzó a presionar para que se fuera sin dejar de clavarse así, al minuto y medio ella se fue y él con ella.
-Buaaah… es el tercero y te has ido con la misma potencia que en el primero… increíble, Prince…
-Y en el sexto seguiré haciéndolo, ya verás…
-Quédate conmigo para siempre, por favor… me llega con una noche a la semana… Ahora sí puedo decir que ha sido el mejor polvo de mi vida…
-Vaya, vaya… Y todo lo que te queda por ver…
-No me dejes hasta que lo haya visto, por favor… Voy a reservarme para ti, sólo me lo haré con Paul con tu permiso.
-No tienes por qué hacer eso, Valerie.
-Pero quiero, quiero serte fiel.
-Vaya… Si sabes conservarme, si no la fastidias, no te dejaré nunca, aunque sea esporádico.
-Wow, Prince… Sabré hacerlo.
-Eso espero, y no fastidiarla yo tampoco. Yo la fastidio mucho, Valerie, el año pasado la fastidié yo, no tú.
-Yo nunca te diría eso.
-Pues has de darte cuenta, Valerie, y valorarte a ti misma en lo que vales. Te dejé por demasiado fácil, porque sentía que me arrastrabas cuando siempre me respetaste. Eras natural, como hay que ser.
-Claro…
-Ahora me arrepiento mucho. Quizá si me hubiera estrenado contigo no habría caído en problemas muy graves que he tenido y de los que me ha costado mucho librarme.
-Vaya… No pienses que la fastidiaste, Prince, recuerdo cuándo fue la última vez que estuvimos a punto de quedar, fue al día siguiente de que te enteraras de lo de tu hermano. Era imposible que tuvieras un comportamiento coherente o racional en aquel momento.
-Cierto.
-Y yo al mismo tiempo comencé con Sirius, el puesto, la guitarra, no pude estar a tu lado como habría querido. En aquel momento no habrías estado bien conmigo, hiciste bien en quedarte con Hipólita, fue para ti un refugio seguro. Ya viste que todas te dejamos en paz porque lo consideramos así, hablamos mucho entre nosotras del tema.
-Claro…
-Y sí te falté el respeto una vez, cuando me metí a los probadores contigo en la tienda de trajes siendo que llevabas todo el día sin vincularte conmigo.
-Sí, ahí un poco sí, fue la gota que colmó el vaso.
-Dos días después de lo de tu hermano, me lo hice muy mal.
-Fueron sólo cinco minutos en casi un año de relación, Valerie, te castigué muy duramente.
-No, no, Prince, lo hiciste bien. Yo no me quedé sola ni abandonada, a Sirius también me lo buscaste tú.
-Cierto.
-Esa misma noche estuve con él, lo sabes.
-Claro, claro…
-Y todo aquello es pasado, mi vida, lo importante es que volvemos a estar juntos, que estás dándome una nueva oportunidad…
-Y tú a mí, Valerie, a pesar de todo. Te amo con todo mi ser.
Se besaron apasionadamente durante un rato, ella se separó.
-Wooow, Prince… Me dejas sin aliento, ya no recordaba estos besos…
-Son maravillosos, nadie me besa con la pasión que lo haces tú, Valerie. Eres la más pasional que conozco, eres maravillosa, maravillosa…
-Vaya…
-No comprendo cómo he podido prescindir de ti todo este tiempo teniéndote tan cerca.
-Porque yo no he vuelto a entrarte.
-Cuánto mejor habría estado contigo que con Alice cuando comencé a hacérmelo.
-No digas eso, Prince, no te arrepientas. Eso nunca lo sabrás, ella también te dio mucho bueno.
-Y mucho malo, me volví muy malo, Valerie.
-Quizá conmigo también lo habrías hecho. Yo también tengo un punto sucio si pude estar bien con Sirius, lo sabes.
-Claro…
-Pero ahora me cortaré contigo para evitarte que caigas de nuevo si no quieres.
-Claro que sí. Gracias, Valerie.
-Lo que te digo, quiero hacer las cosas bien, que estés muy bien conmigo.
-Nos queda poco tiempo, Valerie.
-No, vamos a seguir viéndonos gracias al grupo, algo que nos unirá de por vida.
-Claro…
-Por eso también me lo he estado trabajando tanto, nuestro proyecto en común.
-Desde luego. Paul se ha desvinculado y se ha marchado.
-Claro… Estábamos hablando de cosas nuestras, nos ha dejado intimidad. Está ahí, comiendo cocos con los demás.
-Vaya… los ha encontrado, qué bien… ¿Vamos a comer con ellos?
-Me da pena, Prince. Has vuelto a ponerte duro dentro de mí con los besos, échame otro sólo para ti.
-Vale… acabo enseguida.
-Lo que quieras.
-Sí, sí, acabo enseguida, tengo hambre.
Se lo hizo frenético golpeándole el fondo, se fue a los pocos segundos.
-Wooow, Prince… alucinante, y todos diferentes…
-No has visto nada todavía.
-Esto sí que nunca lo había hecho, echar tres sin sacarla.
-Ni yo. Vamos a comer.
Salió de ella y fueron con los demás. Comieron cocos charlando de cómo les estaba yendo.
-He decidido que por el momento voy a reservarme para el trío que hemos formado, el Vínculo es mucho más potente que el de Pareja y hemos alucinado. Voy a serles fiel – dijo Valerie.
-Yo también voy a dedicarme principalmente a ellos el tiempo que le queda a Valerie en el colegio – dijo Sev.
-A mí me parece estupendo, estoy encantada con Sirius – dijo Deborah – Ya me ha jurado amor eterno, está alucinando conmigo, vamos a tener temporada de locura lo que me quede de estar en el colegio. Lo siento por ti, Paul.
-Por mí encantado, ya te he dicho que voy a reservarme para Valerie y Prince. Yo ya no soy tan fogoso como vosotros y me alegro mucho por ti, has pasado casi todo el año desatendida por no tenerme.
-Estupendo entonces, esta orgía está cambiándonos la vida a todos.
-¿Y con Andrew qué tal? – le preguntó Sev.
-No ha conseguido que me fuera con la boca, ya le he explicado que yo soy muy difícil. Aun así me ha gustado mucho.
-Estupendo.
-Pero por el momento lo aparcamos, me quedo con Sirius, ya os digo.
-Genial. ¿Qué tal vosotras con Andrew, Lauren y Audrey?
-Es maravilloso – dijo Audrey – Muy tierno, pienso que voy a seguir haciéndomelo con él, Prince. ¿Te importaría?
-En absoluto, aprovecha lo que le queda de estar en el colegio. A mí vas a seguir teniéndome y voy a reservarme también para Valerie, Hipólita y Paul.
-Genial, pero no quiero dejarlo contigo, ¿eh?
-No, no, nos veremos de vez en cuando, cuenta con ello. ¿Tú qué tal, Lauren?
-Pues lo mismo, que si Sirius va a dedicarse a Deborah una temporada y Valerie a vosotros me quedo con Andrew también para aprovechar. Nos montaremos tríos con Audrey, son maravillosos ambos, y así aprendo con una chica, que ya tenía ganas.
-Genial. Andrew, ¿podrás con las dos?
-Buf… empleando todas mis artes quizá sí. Además, también se lo harán entre ellas, no hay problema, apañaremos.
-Estupendo.
-Si quieres te ayudo para que sepas cómo hacérselo a Paul. Mira que es su primera vez, has de ser muy delicado con el instrumento que tienes.
-Claro…
-O lo hago yo, fui yo quien desvirgó a Valerie y Lauren por detrás – dijo Sirius.
-No lo abruméis, quizá le dé apuro que estéis mirando – dijo Paul – Yo también puedo explicarle mientras lo hace y ya ha sentido cómo se lo he hecho yo, no creo que tenga mayor problema.
-Desde luego – dijo Andrew – Como quieras entonces.
-Sí, pienso que con lo que ya he sentido y la ayuda de Paul apañaré. Mejor que no estéis mirando – dijo Sev.
-Muy bien.
-Lo que no sé es si le aguantará dura, ya lleva cuatro – dijo Paul.
-¿Cuatro? – exclamó Sirius, poniendo el grito en el cielo.
-Y los que me quedan, he llegado a echar seis o siete sin Estimulante, me siento en plena forma – dijo Sev.
-Buf… qué privilegiado…
-Uno que puede, por algo puedo mantener a varias mujeres, no como tú.
-Cierto.
-Y de los cuatro, Valerie se ha ido en tres.
-Claro… Ahora entiendo que todas estén locas por ti, y aun así has tenido muy pocas amantes.
-Tres, la tercera esta noche. No me lo hago si no amo.
-Desde luego, yo ahora tampoco.
-Haces bien, Sirius.
-¿Qué tal la experiencia de que te den?
-Alucinante, os la recomiendo a todos.
-¿Sabes lo que se me ha ocurrido, Sev, para una próxima orgía?
-¿Qué?
-Que preparemos Multijugos e intercambiemos papeles, nosotros de chicas y ellas de chicos, para experimentar el sexo en el cuerpo del otro sexo, idea que me ha venido a la cabeza por Deborah, que habría querido ser chico.
-¡Buaaah… sería genial!
-¿Verdad que sí?
-Ya te digo que sí.
-La Multijugos tarda casi un mes en estar lista. Si queremos hacerlo antes de fin de curso debemos ir pensando en prepararla ya.
-Desde luego, déjame que piense cuándo tengo libre. Mañana imposible, y el domingo tengo reunión con Albus después de almorzar. Cuando termine asalto el almacén de Slughorn para buscar los ingredientes.
-Vale, yo te consigo la receta y la lista.
-No es necesario, la sé de memoria.
-Claro… ¿Cómo asaltas el almacén de Slughorn?
-Conozco el hechizo para entrar desde cuarto año, cuando Lily y yo cumplimos un castigo consistente en preparar las pociones sanadoras para la enfermería del colegio.
-Vaya… ¿Existe algún lugar en Hogwarts al que no puedas entrar?
-Claro que sí, a los archivos, me encantaría curiosear en ellos.
-Cierto, a mí también.
-No sé ni dónde están.
-Sonsácale a Minerva.
-Ya me enteraré cuando me preparen para subdirector.
-¿Ya les has contado las noticias?
-Claro que sí.
-¡Vaya triunfo!
-Desde luego, soy muy feliz. ¿Seguimos, Paul y Valerie? Apenas nos queda hora y media de Estimulante y aparte del tuyo quiero echarle dos más a Valerie esta noche.
-Buf… Prince… - dijo Paul.
-Ya te digo que me siento en plena forma, como si acabara de comenzar.
-Vamos allá entonces, a ver cuánto me cuesta ponerme a mí.
-Te ponemos nosotros, no te apures – dijo Valerie.
-Claro, Paul, nos tocan los besos – dijo Sev.
-Tú lo besas y yo lo acaricio, Prince. Nosotros ya nos besaremos después mientras me folla.
-Estupendo. ¿Ya has decidido entonces que quieres de frente?
-Sí, sí, igual que lo hemos hecho antes. Otra postura sería más difícil para ti para meterla y no sólo eso, es la primera vez que voy a estar con Paul, no sería muy bonito por detrás.
-Claro… Pues yo te lo he hecho por detrás la primera vez, ahora me da pena.
-No la tengas, Prince, en absoluto. No era la primera vez que estábamos juntos y yo te lo he pedido así. Ha sido espectacular, yo no me arrepiento en absoluto.
-Estupendo entonces. Vamos al lío, a nuestra esquina. Vosotros, que no vais a estar tan ocupados, mantened la chimenea, ¿eh?
-Que sí, Prince, que sí – dijo Deborah – Ya hemos estado haciéndolo.
-Ya, ya lo he visto. Voy un momento afuera, chicos, no comencéis sin mí.
-Yo también he de salir – dijo Valerie.
-Pues ve tú primero si quieres.
-Ven conmigo, me da miedo la oscuridad.
-Vaya…
-Claro, Prince…
-Jo… a mí me encanta. Vamos sin varitas, voy a quitarte el miedo.
-Nos mojaremos.
-Un poquito nada más, sólo cae calabobos.
-Vale, vamos.
Salieron a la letrina sin Lumos ni Impervius. Prince acompañó a Valerie de la mano y la dejó pasar primero. Le dijo:
-Cuando vengamos solos a la Sala, que va a ser próximamente, lo haremos sin Lumos, yo te guiaré.
-Qué bien, contigo no me da miedo.
-Claro que no, estoy muy acostumbrado a lidiar con la oscuridad, con todo tipo de oscuridad.
-Claro que sí, pudiste ser el más oscuro de todos nosotros y te has convertido en el más luminoso.
-Gracias, Valerie. La próxima vez que estemos te contaré la teoría de Alice del agujero negro, te va a encantar por lo que te gusta la Cosmología.
-¿Cuándo comenzarás a tomar clases con Bolter?
-Decidí dejarlo para el próximo año porque éste estaba muy, muy liado. Quizá el próximo esté licenciado de entrenamientos de vuelo, ya hay gente suficientemente preparada para llevarlos a cabo.
-Claro… ¿Llegaste a hablar con él?
-Sí, lo hice, me las dará.
-Estupendo, luego te tocará enseñarnos a nosotros.
-Lo haré. Cuando ya sea profesor y tenga vivienda, vendréis a mi casa.
-Claro, claro… Tenemos que pensar también en un lugar para vernos con Paul en verano y durante el próximo año.
-Cierto.
-Paul todavía no ha alquilado el bajo para ensayar, estaría bien que tuviera un dormitorio.
-Claro…
-Aunque tenga que construirlo él.
-Claro que sí. Así, además, yo podría quedarme a dormir.
-Por ahí iba el asunto. El próximo año te tocará desplazarte a ti, seremos tres fuera y uno dentro.
-Claro…
-Y pendientes de la guerra.
-Buf…
-No te agobies, Prince…
-Es que os mando a morir mientras yo me quedo aquí seguro.
-Tú nos has inspirado a ello, Prince. Ya estábamos dispuestos a jugárnosla como Aurores y tú nos has dado las mejores armas para defendernos y nos has preparado bien. No moriremos, estoy segura de ello, y será todo gracias a ti.
-Gracias, Valerie.
-Y mientras tanto nos estás haciendo los más felices, los más, los más.
-Cómo me alegro.
Entraron de nuevo, Paul ya los esperaba, se vincularon con él y Sev se lanzó sobre él a besarlo mientras Valerie lo acariciaba.
-Qué ímpetu, Prince, qué pasión. Nunca lo habría esperado después de ver cómo hemos comenzado…
-Es porque te amo, Paul, con todo mi ser. En este momento siento que podría hacérmelo con cualquiera de vosotros, del comando, voy a mandaros a morir y quiero aprovechar todo el tiempo que nos quede de tranquilidad.
-Claro… Pero no es así, tú nos has dado las armas, no moriremos.
-Paul, tú ya estuviste a punto de hacerlo. Sólo de pensar que podría haberte perdido a ti y todo lo que tengo contigo…
-No sufras, Prince, no ahora… estamos a lo que estamos…
-Vale…
-De lo contrario no vas a ponerte.
-Me pongo, me pongo. Besas muy bien, Paul.
-Tú mejor. Ya te decía antes que para estas cosas no importa el sexo de la persona.
-Desde luego que no, no importa en absoluto, lo que cuentan son los sentimientos.
-Claro que sí. Me estás haciendo muy feliz, Prince, habría sido bonito haberlo hecho antes de comenzar contigo, te habría resultado más fácil.
-Cierto.
-Bueno, las cosas han salido como han salido, no le demos vueltas al tema, ya bastante es que esta noche he conseguido transformarte.
-Cierto, una de las transformaciones más profundas de mi vida, transcendental. Te lo agradezco mucho, Paul, estás siendo muy determinante para mí.
-Agradéceselo también a Valerie, que ha sido quien ha tenido la idea de la orgía, y a ti mismo, que te has ofrecido de inmediato. Eres muy generoso, Prince, no sabes lo afortunado que me siento de tenerte. Abrázame.
Se abrazaron.
-Vaya… ya estás caliente… - dijo Paul.
-Ya te lo decía, que iba a ponerme enseguida.
-Ahora falto yo, a ver si lo conseguís entre los dos.
-Si no, te lo hago con la boca, Paul – le dijo Valerie.
-O te lo hago yo – le dijo Sev.
-¿En serio? – le preguntó Paul, muy asombrado.
-Claro que sí, si no te lo hago hoy te lo haré próximamente.
-Vaya… Debe ser una pasada que te lo haga un chico porque sabes mejor cómo nos gusta.
-Claro.
-Prefiero reservármela para la próxima y acabar así.
-Entonces lo haremos, Paul, sin falta.
-Ya me estoy poniendo de imaginarlo.
-Maravilloso.
-Te lo hago y lo imaginas mejor, Paul, sin mirarme, imagina que te lo hace Prince – dijo Valerie.
-Vale…
Sev se apartó y Valerie comenzó a hacérselo a Paul con la boca.
-Qué feliz me estáis haciendo, los dos para mí – dijo Paul.
-Nos mereces, Paul, el que más. Es un gran privilegio para mí que me hayas elegido – dijo Sev.
-No lo he hecho yo, Prince, lo has hecho tú mismo.
-No, tú has rechazado a Andrew cuando has sabido que quería darte yo, a pesar de ser de tu comando y de saber que voy a hacerte más daño.
-Eso no importa en absoluto, Prince, importa quién eres sin más y nuestra historia. Recuerda que ya te admiraba antes de conocerte, cada cosa que vivo contigo es un privilegio para mí. Ya te lo decía antes, la relación tan especial que tenemos gracias al grupo.
-Desde luego.
-Tú también eres muy determinante en mi vida, Prince.
-Claro.
-Por eso, si hubiera podido elegir desde el principio te habría elegido a ti, eres el hombre más importante en mi vida, aquel de quien podría enamorarme, como de hecho lo he hecho esta noche.
-Claro…
-Ha sido una pasada estar dentro de ti, sentirte así.
-Desde luego, para mí también lo ha sido tenerte dentro y va a serlo, Paul.
-Ahora me arrepiento mucho de no haberme mostrado más cariñoso mientras lo he hecho.
-Sí que lo has sido, Paul has sido muy delicado.
-Pero no te he dicho nada bonito, no me he comportado bien con lo mal que estabas pasándolo tú.
-No importa, Paul, no pasa nada, lo has hecho como te ha salido.
-Es que todavía se me hace muy raro decirle cosas así a un chico y no sabía cómo te sentarían a ti.
-Claro, a mí me pasa igual, es normal, nunca nos lo hemos hecho con un chico. Ya nos acostumbraremos, seamos naturales, como nos salga, no te comas la cabeza por eso.
-De acuerdo. Ya estoy listo hace rato, pero me da mucha pena separarme de ti. Déjalo si quieres, Valerie.
-No importa, sigo, y seguid vosotros también si queréis, disfruta, Paul, quizá te baje cuando te la meta Prince – dijo Valerie.
-Pues sí, quizá sí.
-Te la volveré a poner dura con el truco de Lauren, no te apures.
-Estupendo.
-Y no sólo así, también besándote, que me muero de ganas.
-Claro, qué feliz, qué feliz me estáis haciendo…
Unos minutos después dijo Paul:
-Me llega, vamos a ello.
Sev y Valerie se separaron de él. Sev dijo:
-Buf… qué responsabilidad.
-Ninguna, Prince, yo te ayudo.
-Vale, vale… Me va a doler mucho hacerte daño, Paul.
-Como me ha pasado a mí. A mí también me ha dolido, mucho, ha estado a punto de bajarme.
-Claro…
-Has de ir decidido al lío.
-Vale, vale…
-Sin miedo.
-De acuerdo.
-Pídeme ayuda sólo si la necesitas, yo no voy a apremiarte.
-De acuerdo.
-Ve por el lubricante mientras nosotros comenzamos, está sobre la repisa de la chimenea.
-Muy bien.
Sev fue por el lubricante, cuando volvió sus dos amantes ya estaban listos.
-Dadle un poco si queréis, es la primera vez para vosotros – les dijo.
-Vale, pero avisa si decae – dijo Paul – Has de tenerla cuanto más dura mejor.
-De acuerdo.
Ellos comenzaron, Valerie le dijo a Paul:
-Wow, Paul… follas muy bien…
-¿En serio? – preguntó Paul.
-Sí, sí, ya te digo que sí.
-Claro, Valerie, Paul es muy experimentado – dijo Sev.
-Claro, Deborah no me lo dice nunca porque no tiene con quién comparar, hasta esta noche sólo se lo había hecho conmigo – dijo Paul.
-Y resulta que Sirius, otro muy experimentado, le ha gustado más todavía, así que seguirá sin decírtelo.
-Ya no me importa, me llega con lo que me digáis vosotros. Ya os digo que voy a pasar una larga temporada sin hacérmelo con ella, las noches que pase en el colegio estaré para vosotros.
-Claro…
-He de reservarme, sólo puedo tres de cada vez.
-Podrás más si te ponemos.
-Claro, Paul, si te ponemos podrás más – le dijo Valerie.
-Claro, claro…
Unos minutos después Sev avisó:
-Chicos, si no voy a ello va a bajarme.
-Vale, vale, pues dale – le dijo Paul – Ya me he aplicado el hechizo.
Se arrodilló entre las piernas de Paul.
-Paul, allá voy.
-Dale, dale…
Lo separó con los pulgares y le introdujo el dedo índice.
-¿Qué tal?
-Bien, bien, eso no es nuevo para mí, dale ya con dos si quieres.
-De acuerdo – lo hizo - ¿Y ahora?
-Maravilloso. Anda, busca la próstata, así tú también aprendes.
Lo hizo, alternó los masajes con los dedos doblados con el bombeo de los mismos.
-Estupendo, Prince, alucinante, eres un artista. Seguiría así toda la noche, pero quiero que pasemos al plato fuerte. ¿Te ha bajado?
-No Paul, porque me pone hacértelo, nunca lo habría imaginado.
-Vaya…
-Entonces allá voy.
Lo mantuvo separado con un pulgar y con la derecha la dirigió a la entrada, la colocó y la metió. ("Buaaah… qué apretado… es una pasada…")
-¿Qué tal, Paul?
-Buf… mucho… ¿Y tú?
-Es una pasada…
-Ya te lo decía yo.
-Cierto. ¿Te ha bajado?
-Por el momento no.
-Un poquito – dijo Valerie – Te hago el truco de Lauren hasta que te recuperes.
-Vale, vale, así me dais tiempo a acostumbrarme.
-Bésame también y olvida el dolor, Paul.
Pasaron así un par de minutos.
-Sigue si quieres, Prince.
-De acuerdo, allá voy poco a poco.
Volvió a separarlo con los pulgares y se introdujo un poco más, paró, luego un poco más, volvió a parar y luego un poco más.
-Hasta aquí, te dejo acostumbrarte, va la mitad.
-¿Sólo la mitad? – alarmado.
-Sí, Paul.
-Buf…
-Y si no puedes con toda ya no meto más, ¿eh? A mí me llega.
-Vale, vale…
-Además, la segunda mitad no es tan dura, a mí se me ha hecho más fácil antes.
-Vale, vale…
-Relájate…
-Sí, sí…
Un par de minutos después Paul le dijo:
-Sigue si quieres.
-¿Estás seguro?
-Sí, sí, quiero sentir lo que falta.
-Bueno, Paul, estás hecho un valiente, ¿eh?
-Desde luego.
-Allá voy entonces.
Siguió entrando poco a poco, cuando todavía quedaba más de una pulgada, Paul dijo:
-No andes con tantos miramientos, Prince, dale más duro.
-Vale, tú lo has querido.
Le metió lo que quedaba de golpe.
-¡Buaaah! – exclamó Paul - ¡Así, así!
Sev y Valerie se carcajearon.
-¿Sigo entonces?
-Sigue, sigue.
Se apoyó con los brazos y comenzó a entrar y salir sin brusquedad, al poco Paul le preguntó:
-¿Te está gustando?
-Es una pasada, Paul, me encanta.
-Dale más duro si quieres, ¿eh?
-¿No te llega así?
-Por supuesto que me llega.
-Pues a mí también. Nos reservamos para otras, me da miedo hacerte daño de verdad.
-Vale, vale…
-Si todo marcha bien en ésta y cuando tenga más experiencia, ¿vale?
-Vale, Prince, de acuerdo.
-Te amo, Paul…
-Lo creo, llevas toda la noche demostrándomelo. Yo también te amo, Prince…
