Advertencia: más slash.
Disclaimer: 'Ama y ensancha el alma' es un tema del grupo de rock extremeño Extremoduro, y la frase de Paul que es inspiración de una posible canción pertenece, de hecho, a ese tema.
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Ama y ensancha el alma
Valerie, Sev y Paul descansaban charlando con los demás tras el segundo trío, durante el que de nuevo se habían vinculado.
-Vaya proezas estamos consiguiendo esta noche. Siendo nuestra primera vez hemos logrado irnos los tres a la vez dos veces, y no sólo eso, Valerie se ha ido cuatro veces ya, cuando nunca en su vida se había ido más de dos – presumía Sev.
-Voy a quedarme con las ganas de yo en el centro – decía Valerie.
-No te quedas con las ganas de nada. Volvemos a poner caliente a Paul y te lo hacemos.
-Vale, pero tú por delante, temo tu instrumento por detrás.
-Lo que quieras, tú mandas.
-Nada de eso, a mí ya me ha llegado, ¿eh? – decía Paul.
-¿Vas a negarle a Valerie la oportunidad, Paul? Qué poco caballeroso.
-Bueno… lo pensaré, pero me dejáis descansar por lo menos media horita.
-Sí, sí, yo también lo necesito, de lo contrario me costará mucho el siguiente – decía Valerie.
-Eso es lo que tú piensas, pequeña. Si te doy yo por delante no te cuesta nada – decía Sev.
-Cierto… aunque ahora que lo pienso… ¿Y los otros dos que pensabas echarme?
-Uno podemos echarlo ahora mientras Paul se recupera, uno solo para mí, y el otro mañana por la mañana.
-Vaya… entonces… Ya llevas cinco, serán siete para ti por la noche.
-Puedo con ello.
-Vaya tela, Prince… échalo con Audrey si quieres.
-No, no me vale Audrey para el que quiero echarte, me vales tú que eres tan alta como yo.
-Vale, vale…
-¿Estás irritada?
-Sí, ahora ya sí, un poco.
-Voy a curarte – él se levantó.
-No, no para éste si es sólo para ti, me gusta, ya me curarás para el otro trío.
-Bueno, ya que me he levantado voy por la pomada.
Sev fue y volvió, la dejó sobre la repisa.
-Vuelvo a tener hambre – dijo.
-El desgaste que estás teniendo hoy – le dijo Deborah - Come más coco y mañana bebe mucha leche.
-Cierto.
Deborah le abrió un coco con un Diffindo y se lo pasó, él bebió el agua y comenzó a comerlo.
-¿Sabéis que se puede sobrevivir durante una temporada sólo con cocos? Es uno de los alimentos más completos que existen – dijo Deborah.
-Tendremos que volver a la playa caribeña por más cocos aunque esté lloviendo – dijo Valerie.
-Cierto, preguntadle a Alice la demanda y organizad la expedición, Deborah – dijo Sev.
-¿No quieres venir? – le preguntó Deborah.
-Buf… ¿cuándo?
-El domingo cuando termines de asaltar el almacén de Slughorn.
-Buf… pensaba comenzar a elaborar la Multijugos.
-Claro…
-Se me acumula el trabajo.
-Buf… ¿No puedes hacerlo de noche?
-Sí, también, pero me tocaba estar con Hipólita, quería estar tranquilo con ella. Y tampoco voy a tener tiempo de hacer los deberes de la semana, pensaba hacerlos también entonces.
-Claro, claro…
-Yo te paso los deberes, Severus – le dijo Lauren.
-Tú no tienes todas mis asignaturas, Lauren, y de cualquier modo tendría que pasarlos a mi letra.
-Cierto…
-Falta a entrenar una mañana – le dijo Deborah – Ya no eres imprescindible, la semana pasada no lo fuiste.
-Jo… pero me encanta entrenar… - dijo Sev.
-Más te va a encantar conocer la playa caribeña.
-Claro…
-Falta a entrenar una mañana, Prince.
-Vale, me has convencido.
-Además, piensa una cosa, quizá no encuentres todos los ingredientes necesarios para la Multijugos en el almacén o no haya suficiente cantidad de ellos. Seremos al menos nosotros ocho para consumirla, quizá varias dosis, porque el efecto de la Multijugos apenas dura una hora. Vas a tener que preparar muchos calderos.
-Claro, claro…
-Habrá que hacer una escapada a Diagon a comprar los ingredientes que falten o que nos los traiga Paul.
-Cierto.
-Por eso, tómalo con calma, todavía quedan más de dos meses para fin de curso.
-Desde luego. Entonces ya no falto a entrenar. El domingo, playa caribeña y después de cenar, deberes.
-¿Te da tiempo a hacer todos los deberes después de cenar? – le preguntó Lauren.
-Desde luego, al dictado mental.
-Eres una máquina.
-Yo también me apunto a la playa caribeña – dijo Paul – Así ya puedes pasarme la lista de ingredientes que falten y los compro yo.
-Hacemos colecta entre los participantes, quienes puedan poner dinero – dijo Deborah.
-Ya pagamos tú, Sirius y yo, Deborah – dijo Lauren – Severus va a hacer todo el trabajo, Paul va a comprar los ingredientes, y Audrey, Valerie y Andrew todavía no tienen medio de vida estable.
-Vale, vale…
-Mañana mismo comenzamos a cobrar pasta gansa, ¿eh? – dijo Valerie – Podemos poner nuestra parte perfectamente.
-Como queráis entonces, aunque pienso que es mejor que lo guardéis para el futuro. No sabéis cuánto os va a durar el grupo ni el éxito que va a tener el disco – dijo Lauren.
-Va a tener éxito seguro, y antes de que acabe el año habremos grabado el segundo, ya verás.
-Eso si no estalla la guerra.
-Cierto, pero tampoco va a ser así, ya lo hablamos con Minerva. Tres de los cinco del comando somos grupo, la música está por delante de los combates.
-Me parece muy bien, pero pensad en algo más aunque no quiero ser agorera. Cualquiera de vosotros podría morir, incluso dos o los tres. Adiós al grupo.
-Buf… ¿por qué siempre acabamos hablando de lo mismo? – preguntó Sev – Me quitáis las ganas de todo.
-Lo siento, Severus, sólo intentaba convencerla de que os guardéis vuestro dinero.
-Bueno…
-Así que ya sabes, Valerie, pagamos Deborah, Sirius y yo.
-De acuerdo – dijo Valerie.
-Valerie, vamos a lo nuestro, quiero olvidarme de lo que acabo de oír – dijo Sev.
-Vamos, vamos…
Se desvincularon de los demás y se pusieron en pie. Sev le dijo:
-Apoyada en la ventana como me has sugerido hace horas.
-¿No quieres que te ponga?
-No es necesario, ya me pongo viéndote y frotándome.
-Genial.
Ella se apoyó con los brazos extendidos en el quicio de la ventana doblándose por las caderas, de espaldas a él con las piernas abiertas.
-Wooow… qué visión. Perfecto, perfecto, eres magnífica, Valerie, qué belleza. Voy a encender una antorcha porque de lo contrario me hago sombra y lo tapo todo.
-Claro, claro…
Sev fue por la varita, que estaba en el montón de su ropa, y encendió la antorcha más cercana.
-Ya estoy a cien sólo de imaginarlo, pero voy a tomármelo con calma, quiero disfrutar un buen rato.
-Hazme lo que quieras.
-No, no me digas eso, no caigas en ese error. No te haré nada que no te guste. Una pregunta, ¿te duele el cérvix cuando te dan por detrás?
-No, nunca me ha dolido.
-Pero quizá sí que te duela conmigo. Hazme un favor, avísame y no te dejes.
-De acuerdo, Prince.
-Estupendo.
Se aproximó a ella y la abrió con los pulgares acariciándola.
-Qué belleza, qué belleza. Es precioso, Valerie, me encanta, lo adoro…
-Ya me estás poniendo…
-Mejor, así estás preparada para el siguiente…
Le metió el dedo corazón de la derecha y buscó el punto.
-Wooow… maravilloso… - dijo ella.
-¿No te molesta al estar irritada?
-No, Prince, ya te he dicho que es poquito, me gusta más que lo que me molesta. Deja de preocuparte, ya te avisaré yo.
-Vale, vale…
-Dame dos dedos.
-No, todavía no.
-Vale…
Dos minutos después le metió también el índice.
-Sí…
-A ti te llega con dos, ¿verdad, Valerie?
-Sí, Prince, ya sabes, soy estrecha.
Dos minutos después le acarició el clítoris con el pulgar de la misma mano.
-Wooow… eres un artista, Prince… con una sola mano y por detrás… Cada experiencia contigo es aprendizaje puro y duro.
-Gracias, Valerie.
-Gracias a ti, pensaba que éste era para ti.
-Es para mí porque no voy a preocuparme de que te vayas, pero eso no quita que pueda darte placer y prepararte. Para mí también es un placer hacerlo y me pone mucho.
-Claro…
Dos minutos después salió de ella y se arrodilló, volvió a abrirla con los dedos y la lamió.
-Wooow… qué bien sabes, Valerie…
-Pues debo saber a una mezcla de tres, tú, Paul y yo.
-Cierto, pero no me importa nada, sabe bien.
-Vaya…
Poco después le metió la lengua.
-Wooow… eso nunca me lo habían hecho.
-Ah, ¿no?
-No.
-Yo tampoco había hecho esto nunca en esta postura.
-Vaya… cuántas primeras veces hoy.
-¿Te estás cansando de la posición?
-En absoluto, Prince, llevo toda la noche sentada o tumbada.
-Vale, vale...
-Deja de preocuparte, ya te he dicho que te avisaré yo.
-De acuerdo.
Poco después le lamió el clítoris, presionando.
-Buaaah… maravilloso… Cuánto estoy aprendiendo hoy, lástima que no pienso estar con ninguna chica en una larga temporada.
-No tienes por qué.
-Sí, Prince, voy a seros fiel.
-Vale. Podrás hacérnoslo el día de la Multijugos.
-Claro…
-Yo quiero ser tú.
-Vaya… pues yo seré tú.
-Genial.
Dos minutos después se levantó, le aproximó la punta con la mano y la abrió con ella, mojándose y frotándose contra ella.
-Wooow… qué gusto…
-El gusto es mío… cómo me estás poniendo… ya te digo que voy a estar preparada para el próximo… eres un artista, Prince… sabes sacarle el máximo partido…
-Porque me lo tomo con calma…
-Buaaah… Sospecho que los dos meses y pico que quedan hasta mi graduación van a ser los mejores de mi vida…
-Te aseguro que así será, y lo que venga después también…
Dos minutos después se frotó también contra el clítoris.
-Buaaah… Prince…. va a darme mucha rabia no irme en éste, ¿eh? Me estás volviendo loca…
-La que decía que necesitaba media hora para recuperarse.
-Eres una pasada, Prince.
-Contigo voy a igualar mi récord, hacer que una chica se vaya cuatro veces en una noche. Cualquier día de estos lo batiré.
-Ve ya al grano, por favor, no resisto más las ganas de sentirte dentro…
-No, no. Voy a hacerte sufrir…
-Buf…
Dos minutos después le metió la punta con la mano, volvió a sacársela y a frotarse contra ella.
-Dámela, dámela, por favor…
-No, no, cuanto más la pidas más voy a tardar…
-Qué malo eres…
-Uno que puede porque se lo trabaja…
-Claro…
Volvió a hacerlo dos veces más, a la siguiente la dejó dentro, la aferró por las caderas y se clavó en ella de golpe, golpeándole el fondo. Ambos gritaron.
-¿Te ha dolido?
-No, Prince, nada, en absoluto.
-¿Seguro?
-Seguro…
-Vale, vale… Maravilloso, cómo la voy a gozar…
Siguió dándole así durante un buen rato, cada vez gritaban ambos.
-Cuando te aburras avisa, Valerie…
-Cuando te aburras tú, pasaría así la noche entera. Mañana vamos a tener que salir de aquí más temprano para que Poppy nos cure la ronquera o no podremos cantar.
-Cierto.
Continuó unos minutos más.
-Buf… Yo tampoco me aburro pero se está haciendo tarde y todavía nos queda el último.
-Bueno, Paul no quería, era capricho mío, y después de esto no me apetece que me la deis por detrás. Me ha llegado, así que sigue lo que quieras y nos vamos a dormir, también podemos echarlo mañana por la mañana.
-Vale, pero en ese caso te hago irte de otra manera. Hoy te vas cuatro veces conmigo porque lo digo yo.
-Vale…
Unos minutos después le dijo:
-Quiero irme con el truco de Lauren.
-De acuerdo.
Ella tensó los músculos y él continuó a ritmo medio con todas sus fuerzas. Se fue al medio minuto, gritando.
-Buaaah… ha sido espectacular… Qué resistencia tienes, Valerie, eres maravillosa…
-Te ha costado irte, ¿eh? Ya casi has llegado a tu límite.
-Cierto, el sexto en cuatro horas, mucho, y ya se me está pasando el efecto de la Estimulante.
-Sí, a mí también.
-Entonces vamos a continuar con la faena antes de que se te pase el calentón y te entre sueño. ¿Cómo quieres?
-Nunca me fui contigo con la boca.
-Vale… entonces túmbate. ¿Quieres que te cure primero?
-No, no, que entonces quizá comas pomada y te intoxiques.
-Cierto. Jo… ¿cómo lo hacemos entonces?
-No me metas los dedos, sólo por fuera.
-Vale, vale… ¿Por fuera estás irritada?
-No, no.
-Estupendo. Si no consigues irte te curo y te lo hago con la mano.
-Vale.
Sev se lo hizo con la boca un buen rato con delicadeza, hasta que ella le dijo:
-Dale cuando quieras para que me vaya.
-Allá voy.
Lo hizo con más presión, le costó un rato más pero consiguió que se fuera. Después la curó con pomada por dentro, convocaron una manta muy grande, fueron hasta una esquina con Paul, tomaron poción Reparadora para dos horas y media y se pusieron a dormir haciendo la cucharita con Valerie en el centro, ella abrazando a Sev y Paul abrazándola a ella. Medio minuto antes de dormir, ella les dijo:
-Así mañana ya nos despertamos en la postura en la que vamos a follar, sólo falta que Prince se dé la vuelta.
-Buf… Postura muy complicada para que te vayas, Valerie, ¿te has ido alguna vez de lado?
-No.
-Pues mejor no arriesgarnos, tú encima de mí y Paul detrás de ti.
-Claro…
-Ya probaremos ésta en otra ocasión, cuando ya la hayas practicado conmigo.
-Vale… Buenas noches…
-Felices sueños…
Dos horas y media después despertaron frescos como rosas.
-¡A follar! ¡A follar! – exclamó Valerie.
-Buf… vais a ser mi ruina… - dijo Paul.
-Venga, Paul, ¿de qué te quejas? Apenas tienes diecinueve años, no puede ser para tanto, ya pareces un viejo – dijo Sev.
-Es la falta de costumbre, Prince, no lo hago más que una o dos veces por semana.
-¿Y no te haces pajas?
-No muy a menudo, la verdad.
-Pues has de practicar y verás cómo poco a poco estás más acostumbrado. A mí, hace un año también me llegaba con tres veces y ahora puedo con seis.
-Creo que eso no va así, ¿eh, Prince?
-Que sí, que sí, que te lo digo yo, cuanta más práctica más capacidad. Tú prueba.
-Te recetamos dos pajas al día, una al despertar y otra al acostarte – dijo Valerie.
-Bueno… - dijo Paul.
-Recuerdas todo lo que hacemos e imaginas cosas nuevas y te pones.
-De acuerdo, lo intentaré.
-Claro, es que Deborah no te motivaba lo suficiente porque ella no es muy sexual, pero mira cómo ahora sí va a aprovechar con Sirius. Pues tú lo mismo con nosotros.
-Vale…
-Tócame las tetas para ponerte, Paul.
-Allá voy.
-Yo tengo que ir al baño, chicos, ¿vosotros no? – preguntó Sev.
-No, yo fui antes de dormir – dijo Paul.
-Yo aguanto un rato – dijo Valerie.
-Vale, pues id poniéndoos, vuelvo enseguida – dijo Sev.
Sev salió a la letrina y volvió a entrar.
-¿Enciendo la chimenea? – les preguntó – De lo contrario vamos a pasar frío.
-Vamos a pasarlo de cualquier modo, Prince, hasta que se caldee la habitación – dijo Valerie.
-Cierto, debimos dejarla encendida con magia.
-Enciéndela si quieres ahora con magia, no lo hagas a lo muggle o tardarás mucho.
-Vale, vale…
Echó troncos a la chimenea y la encendió con magia.
-¿Ya estáis?
-Sí, Paul está.
-Pues falto yo.
-Te pongo en un periquete.
-Déjame que lo ponga yo, tú ya lo pusiste muchas veces anoche, yo sólo una – dijo Paul.
-Vale, Paul, como quieras.
-Túmbate, Prince, en la postura que vas a estar, te toca debajo.
Se tumbó, Paul lo hizo sobre él y comenzó a besarlo.
-Wooow… me encanta, Paul… No besas como besan las chicas, eres más duro.
-¡Toma! Y tú.
-Ah, ¿sí?
-Por supuesto.
-Cuánto se aprende de uno mismo con las nuevas experiencias, compadezco a todos aquellos que no las tienen.
-Cierto. Permíteme que te hable mientras tanto del magnífico polvo que le echaste a Valerie anoche. Nos quedamos todos alucinados, cómo te lo trabajaste aunque no pretendieras que ella se fuera. No te quitamos ojo de encima.
-Vaya…
-Eres un artista, Prince…
-Gracias, Paul.
-Gracias a ti por enseñarnos cómo se hacen bien las cosas.
-Las lecciones prácticas de Prince.
-Y pensar que al principio de la noche querías encerrarte con Audrey en el dormitorio.
-Qué suerte que no lo hice, cuánta felicidad me habría perdido.
-Y nosotros. Prince, que lo tengas claro, tú no estás destinado a amar a una única persona ni a dos ni a tres, tú debes amar a cuanta más gente mejor para hacerlos felices. Has de repartirte porque eres demasiado bueno como para que una sola persona o dos o tres te acaparen, has de hacer feliz a mucha gente.
-Vaya, Paul, muchas gracias. Hacía tiempo que no me decían algo tan bonito ni que me hiciera reconciliarme conmigo mismo tan profundamente.
-Lo que me inspiras, Prince. Ama y ensancha el alma, has de volar libre al sol y al viento repartiendo el amor que llevas dentro.
-Qué bueno, eso es el germen de una canción, Paul, escríbela.
-Lo haremos juntos.
-Ya estoy, ¿eh, Paul?
-Ya, ya te siento, pero quiero más besos, Prince, alucino con ellos.
-Claro…
-Y en mi posición no voy a poder besar.
-Cierto, qué pena, la desventaja de los tríos.
-Pues sí, alguna debían tener.
Se besaron un rato más, al cabo Sev preguntó:
-¿Te aburres, Valerie?
-En absoluto, he aprovechado para ir al baño y estoy alucinando mirándoos. Me encanta veros, me parece muy sexy ver a dos chicos besándose – respondió ella.
-Vaya…
-Y aprovecho para comentar algo sobre lo que ha dicho antes Paul. Haz lo que hago yo, Prince, desde que me descubriste mi verdadera naturaleza, amar a cuanta más gente mejor.
-Claro…
-En eso eres como yo, acéptate a ti mismo.
-Y sin embargo ahora has decidido sernos fiel.
-Pues sí, una temporada de descanso, pero será sólo una temporada, para poder vivir la locura con vosotros.
-Claro, claro… voy a contaros algo para que me deis vuestra opinión. Había pensado guardar un pequeño período de abstinencia y después un mes y medio de fidelidad a Hipólita para comenzar a follar con ella, pero ya no quiero.
-Pues si no quieres no lo hagas. Ya bastante te ha cortado las alas, por hacerla feliz a ella harás infelices a otras tres personas, a Audrey, a Paul y a mí.
-Claro…
-Que te acepte de una vez como eres, nosotros no te pedimos fidelidad ni abstinencia.
-Claro que no. Pero me habría gustado vivir la locura también con ella.
-Entonces plantéaselo y dejadlo para más adelante, que no tenga prisa, acaba de cumplir los quince, Prince. Que decida ella como quiere que sea, si te quiere tener dos meses para ella sola esperad al próximo año cuando nosotros ya no estemos en Hogwarts.
-Claro, claro…
-Es muy pequeña, Prince, para comprender las cosas, la guerra todavía le queda lejos. Nosotros no podemos permitirnos abstinencias, podríamos morir la próxima semana.
-Tienes toda la razón.
-Pues ya sabes, ama y ensancha el alma. Escribiremos esa canción entre los tres, será la canción que narre nuestro loco amor.
