Notting Hill
Tras el almuerzo de ese sábado, Sev fue con Lauren hasta la verja que cerraba los terrenos del colegio, saltaron la puerta y se Aparecieron en su casa de Notting Hill.
-Bueno, Lauren, me marcho a Godric's Hollow por el traje.
-Trae también el abrigo, sólo con el traje vas a pasar frío, Severus.
-Claro.
-Con que vuelvas a las tres y media tenemos tiempo más que de sobra, vamos a Aparecernos cerca del lugar.
-De acuerdo.
-Y te digo a las tres y media porque sospecho que vamos a tener que arreglarte al menos los pantalones del traje. ¿Cuándo te lo pusiste por última vez?
-En el concierto del club Marsallis, y ya me quedaban un poco cortos de lo que crecí en verano.
-Buf… hay que arreglarlos.
-Claro…
-Y a ver cómo te está de manga.
-Buf… vaya compra inútil, lo he llevado apenas dos veces.
-Tranquilo, los pantalones al menos sé alargarlos con magia, las mangas no sé si sabré pero lo intento.
-Vale. Entonces vuelvo a las tres y cuarto.
-Mejor.
Sev se marchó por Red Flu a Godric's Hollow, buscó a Andrea por la casa, pero no había nadie. "Jo… qué pena, por no avisar, debe estar en casa de su hermana con sus sobrinos o trabajando. Voy a esperarla un rato, mientras tanto voy a servirme otro vaso de leche caliente, Lauren no debe tener en casa ningún producto perecedero."
Hizo así, calentó un poco de leche y lo multiplicó con magia hasta hacer un vaso, lo tomó en la sala, pero Andrea no volvió. Por fin fue hasta el dormitorio, recogió el abrigo y el traje en sus fundas y volvió por Red Flu a casa de Lauren. Ella ya se había cambiado, llevaba también un traje de chaqueta pero con falda, e iba ligeramente maquillada.
-Aquí estoy, he vuelto antes de tiempo porque no estaba Andrea – dijo él.
-Bueno, mejor, por si monto algún desaguisado con las mangas y cuesta solucionarlo. Ve a ponértelo ya, anda, ya sabes dónde está el dormitorio.
-De acuerdo.
-¿Quieres que te prepare té mientras tanto?
-No, Lauren, acabo de tomar leche. Ya tomaré en el club, porque algo habrá que tomar, ¿no?
-Claro, claro. Entonces yo tampoco tomaré.
Sev fue a cambiarse al dormitorio, salió.
-Corto de pantalones y de mangas.
-Buf… ¿A ver las mangas? Sí, muy cortas. A ver qué soy capaz de hacer, por suerte no tienen botones ni adorno alguno. Voy a comenzar por ellas.
-Vale.
-Cruza los dedos, Severus.
Lauren sacó la varita y conjuró un hechizo para alargar las mangas. Lo hizo con ambas, pero no le quedaron iguales.
-Me he pasado con la derecha, ahora a ver si soy capaz de acortarla.
Conjuró el contra-hechizo, le quedó muy corta.
-Buf… qué difícil es esto, ya estoy poniéndome nerviosa, con los pantalones me va a pasar otro tanto.
-Paciencia, Lauren, hay tiempo.
-Pues sí, porque podemos Aparecernos cerca del club, si hubiéramos tenido que ir en metro estábamos apañados.
-Pero en ese caso no sería un lugar apropiado para quedar.
-Cierto. Yo tuve que ir en metro cuando quedamos en Semana Santa, ¿eh? Después regresé a casa Apareciéndome, Lucius me mostró el lugar cuando salimos de allí.
-Claro, claro…
-Ahora ya hemos quedado en el club directamente, me dijo que llegaría antes que nosotros para pillar un reservado. Tenemos que preguntar por él cuando lleguemos.
-Vale… Estoy poniéndome nervioso, Lauren, de la emoción.
-Qué bonito, estar viviendo esto contigo…
-Cierto.
-Porque sólo tú y yo podemos llegar a entender lo que significa, lo importante que es esto. Sirius no termina de comprenderlo porque no lo conoció como nosotros, no lo ama.
-Desde luego.
-Tercer intento, a la tercera va la vencida, dicen.
-Dale, dale.
Ella alargó de nuevo la manga y consiguió que le quedara bien.
-Buf… ya está. Ahora los pantalones, paciencia, ¿eh?
-Toda la del mundo, Lauren.
Lauren se agachó y trabajó en el bajo de los pantalones hasta que le quedaron bien.
-La chaqueta te queda un poco corta pero eso es mucho más complicado, deberás llevarla a arreglar en verano.
-Cierto.
-Lo que alucino es que no has aumentado la talla de ancho.
-Porque sigo igual de delgado.
-Pero estás más musculoso.
-Pero sin aumentar de volumen, todo el peso que he ganado ha sido porque he crecido.
-Claro, claro… Ya no te van a servir los trajes tal como los venden si compras otro.
-No pienso hacerlo, gracias a ti no lo necesito. Muchas gracias, Lauren.
-Pruébate ahora el abrigo por si también hubiera que alargarle las mangas.
-Vale.
Sev se puso el abrigo.
-Cortas – dijo Lauren – Es que tienes los brazos muy largos, Severus.
-Soy de miembros largos, ya lo sabes.
Rieron.
-Cierto. Allá voy, a ver si ya le he cogido el truco.
Ella aumentó las mangas del abrigo y le quedaron bien a la primera.
-¡Estupendo! Soy un as.
-Podrías dedicarte a esto, a modista.
-Sí, si pudiera sacar la varita delante de las clientas.
Rieron.
-Cierto.
-El verano pasado estuve pensando en coger un trabajo de camarera, ¿eh? Aquí en el barrio, estuve buscando, pero las inversiones comenzaron a marchar tan bien tan pronto que no lo necesité.
-Vaya…
-Gracias a ti también. Voy a alargarte también el bolsillo del abrigo para que puedas meter en él la varita.
-Claro…
-Ábrelo.
Severus abrió el abrigo y Lauren le alargó el bolsillo.
-Prueba si cabe.
Él cogió la varita de encima de la mesa y lo hizo.
-Cabe.
-En el club nos ofrecerán guardarnos los abrigos. Niégate, de lo contrario no tendrás dónde llevarla.
-Vale.
-Quítate el abrigo, no pases calor.
-Voy a quitarme el abrigo y la chaqueta, estoy sudando de los nervios.
Se los quitó y los colgó de las sillas.
-Claro, claro… ¿Te has duchado hoy?
-Sí.
-Lo decía por si te apetecía darte una ducha, hay tiempo.
-No, no.
-¿Qué hacemos ahora hasta que tengamos que marcharnos? Con salir de aquí a las cuatro menos diez nos llega.
-Pon música, Lauren, clásica, y nos relajamos.
-¿Nocturnos de Chopin te valen?
-Estupendo.
Lauren puso un disco en su equipo y se sentó junto a él en el sofá, lo tomó de la mano muy fuerte.
-Buf… también te están sudando las manos.
-Pues sí, cariño, ya te digo que estoy muy nervioso.
-¿Quieres que repasemos la conversación para que se te pasen los nervios?
-No, Lauren, no es necesario. Salvo lo imprescindible de lo que debemos hablar quiero que sea una charla distendida. Voy a volver a verlo después de casi tres años, quiero estar a gusto, hacer bromas, reír, y sobre todo agradecerle todo lo que ha hecho por mí.
-No intentes hacer eso, no va a aceptarlo, y vas a hacer que se sienta mal porque recordará todo el mal que te hizo previamente.
-Claro…
-No le des las gracias por nada, Severus, no cambió de bando por ti. Tú fuiste el detonante, sí, pero cambió de bando porque no tuvo otro remedio, había cambiado su opinión sobre Voldemort estando marcado y podían leerlo, fue un acto desesperado.
-Cierto, cierto…
-No le saques el tema si no lo saca él, no le hagas recordar esa época.
-Vale, Lauren, vale… Entonces, ¿de qué le hablo?
-De tu vida, de tus proyectos, del Ejército Mágico, de todo el trabajo que estamos realizando, de tus aventuras buscando Horrocruxes, de la Cátedra de Duelo y la Jefatura de Sly, de tu trabajo en San Mungo, del grupo, de los discos que has grabado, de tus amigos y amantes. Y también puedes preguntarle por sus cosas, las de ahora, por Narcissa, por Andrómeda, por Nimphadora, si piensa tener un hijo próximamente, ese tipo de cosas, de lo que hablaría la gente normal.
-Claro, claro…
-Somos gente normal, Severus.
-Desde luego, salvo por el Ejército Mágico, las aventuras de los Horrocruxes y porque él es un espía en el bando de un mago oscuro inmortal, nada menos. ¿Sabes si ha tenido reunión de la cúpula recientemente?
-No lo sé. Puede, a la cúpula la convoca haciéndoles arder la Marca.
-Buf…
-Puede que le toque irse a mitad de conversación o que no pueda venir si lo ha convocado, recuerda que las reuniones son en su casa.
-Claro…
-Y aunque no lo fueran, no puede faltar.
-Claro, claro… buf… Qué duro se me va a hacer, ¿eh? Me va a dar mucha pena despedirme de él, voy a quedarme intranquilo.
-Cierto, yo también. Ya estás empezando a ponerme nerviosa a mí también, Severus.
-¿Vas a hacértelo con él?
-Si quiere sí, lo merece.
-Desde luego que sí, háztelo, por favor.
-¿Me dejas tirarle los tejos en tu presencia? En Semana Santa no lo hice.
-Sí, hazlo, hazlo, así de paso nos reímos. Yo te echo un cable, hay que conseguir que quiera.
-Gracias… El mejor alcahuete que existe, seguro que me lo gano.
-Claro que sí, Lauren, eres irresistible y estás muy guapa hoy.
-No quiero ganármelo precisamente por eso, pero bueno, todo cuenta.
-Claro que no vas a ganártelo por eso, Lauren. Debió alucinar cuando lo citaste, estando todavía en Hogwarts contactar con un enlace al margen de tus padres.
-Por supuesto que lo hizo. Tuve que hacerle la contraseña del antebrazo para que supiera que no era una trampa.
-Vaya…
-Porque mis padres no le han contado nada sobre mí, claro. Cada vez pienso que son más bobos, ya soy mayor de edad, tengo mi propia casa y me gano la vida.
-Pues sí.
-Ni siquiera imaginaba que estuviera entrenando con el Ejército. Pensaba que seguíamos, mis hermanos y yo, al margen de todos los demás, como el año pasado.
-Claro, claro…
-Un poco bobo también es él, ¿eh?
-Sí, un poco sí.
-Pero bueno, también era ésa la idea que yo tenía en un principio cuando pensaba marcarme, mantenerme al margen.
-Pues sí. ¿Sabes que el viejo llevaba mucho tiempo pensando en ti como agente doble?
-Sí, ya me lo contó Sirius.
-Buf… qué mosqueo me agarré.
-Con toda la razón, además. Nunca llegaré a agradecerte lo suficiente que me sacaras la idea de la cabeza, Severus, todo lo que tengo y me habría perdido.
-Claro que sí, Lauren.
-Lo de anoche fue brutal. Hay que hacerlo todas las semanas, no cada quince días.
-Cierto.
-Podemos contárselo a Lucius, así entramos en el tema picante.
Sev rio.
-Buf… me da apuro contarle que me lo hice con un chico.
-Claro… porque es muy reciente y hay muchos prejuicios… Pero recuerda que él decía que si fueras mujer dejaba a Narcissa y se casaba contigo.
-Cierto, cierto…
-No se lo cuentes si no quieres, pero que hicimos una orgía sí podemos contárselo.
-Vamos a darle envidia.
-Probablemente. Pena que no pueda apuntarse, ahí seguro que caía.
-Claro.
-Por cierto, si ayer sentiste que te falté al respeto perdóname.
-No pasa nada, Lauren, te entiendo.
-No debí pedirme desnudarte a ti.
-En aquel momento cualquiera que no fuera Audrey me habría sentado mal.
-Pero luego te pediste a Valerie muy decidido.
-Cierto, porque Valerie me gusta mucho en ese sentido. Es una mujer físicamente perfecta, quise admirar su belleza.
-Ya te digo que lo es. Pena que haya decidido seros fiel, ahora me apetece hacérmelo con ella.
-Has tenido oportunidad durante todo el curso, Lauren. Ella se lo hace con mucha gente, si le hubieras entrado se lo habría hecho contigo.
-Pues sí, tienes razón, pero no la veía así, la veía como una amiga.
-Lo que somos, todos somos amigos, una cosa no quita la otra.
-Y yo nunca me lo había hecho con una chica hasta anoche.
-Claro…
-No la veía así. Ya viste que las primeras parejas fueron de chico y chica, quizá si vosotros no hubierais hecho el trío y no hubiera sobrado una chica nunca lo habría probado.
-Claro… ¿Y qué tal con Audrey? ¿Os hicisteis algo?
-Claro que sí, nos besamos y nos tocamos, nos pusimos calientes.
-Estupendo.
-Y luego Andrew nos folló a las dos. Yo me fui tres veces con él anoche, Audrey una.
-Jo… Audrey sólo se fue dos veces anoche.
-Claro… Le fallaste, le prohibiste a Sirius y le robaste a Valerie y Paul. Pero esta mañana se ha ido otra vez, ha vuelto a follar con Andrew, se lo he dejado para ella.
-Cierto.
-Para la próxima he de trabajármelo y que también se vaya conmigo, Andrew no puede con las dos.
-Claro… también podemos invitar a más gente.
-A Jack.
-Desde luego, y a George y Angie, que han sido ambos amantes de Valerie, los dos tienen experiencia con chicas.
-Claro, claro…
-¿Vais a quedar también los tres solos?
-Sí, sí, desde luego.
-Maravilloso, una mujer que ya no depende sólo de mí. Audrey es fantástica, sabe buscarse la vida.
-¿Vas a tener temporada de locura con Valerie?
-Desde luego, he cambiado mis planes con Hipólita por ellos, mañana tendré que explicárselo.
-Buf… siempre a vueltas con Hipólita, ¿eh? ¿Te compensa, Severus?
-Sólo a ratos, la verdad.
-Es que entre otras dos personas la diferencia de edad no se notaría tanto, pero entre vosotros dos, en la cuestión sexual le sacas años-luz de ventaja, estáis muy desequilibrados.
-Cierto, cierto… Y pensaba que eso se iba a acabar porque al fin íbamos a follar el mes que viene, pero ahora he decidido aparcarlo durante más tiempo, probablemente hasta el próximo año.
-Buf… ¿resistirá?
-No lo sé. Que lo decida ella, el jueves me dijo que si fuera a Azkabán por la misión de la cámara de Gringotts me esperaría los años que fuera necesario.
-Un pensamiento muy infantil.
-A mí me emocionó y me alivió mucho.
-Claro… Pero no deja de ser poco realista, y más a los quince años. Si ya estuvierais casados, tuvierais familia, una vida hecha…
-Mira que llevamos viviendo juntos desde julio. Tenemos una vida hecha, su familia es la mía.
-Severus, ya sabes a qué me refiero, y tiene quince años.
-Cierto, y esta misma semana casi la dejé, para eso es más madura que yo.
-No, menos, porque te idealiza.
-Mira quién fue a hablar.
-Pero yo renuncié a ti, no me aferré, me busqué la vida el mismo día que me dejaste.
-Tienes razón. Pero si no te hubiera dejado, ¿no me habrías esperado?
-Hace un año te habría dicho que sí, pero con las vueltas que ha dado mi vida desde entonces, todos los cambios que ha habido, ahora me doy cuenta de que la vida es continuo cambio y sorpresa. Probablemente habría estado para ti cuando salieras, pero sin haber renunciado a hacer mi vida, mi pareja, mi familia.
-Claro, claro…
-Y de hecho, estaré si ocurre y pasa así, si vas a prisión, estás solo cuando salgas y tú quieres, y lo mismo para Sirius.
-Gracias, Lauren. También me alivia mucho, porque es cierto que tu manera de verlo es más madura, más creíble.
-Claro, Severus. La vida de un preso se detiene, y más en Azkabán, que no hay comunicación alguna con el exterior. Los presos muggles tienen cartas, visitas, pero Azkabán… entras y cuando sales han pasado cinco o diez años, el mundo ha avanzado y tú quedaste atrás, ya no conoces a nadie y nadie te conoce a ti.
-Cierto.
-No os dejéis pillar, por favor, me destrozaríais.
-El viejo nos libraría.
-Fíate de él.
-Confío en él plenamente después de lo del sábado pasado. ¿Sirius te lo ha contado?
-Anoche me hizo un resumen, me hago una idea.
-Pues ya puedes ver que lo necesitamos.
-Por suerte no me lo he cargado todavía.
-Pues sí, por suerte. Hablando de cargarnos, pienso que peor vamos a tenerlo en la que vamos a hacer la primera semana de julio.
-¿A quién vais a cargaros?
-Vaya pregunta estúpida, Lauren, viniendo de ti. ¿A quién le tenemos ganas los dos?
-A la pécora.
-A ésa. Vamos a eliminarla antes de que comience la guerra. Voldemort perderá su mano derecha y única legeremante aparte de él, un golpe de gracia.
-Buf… Ya no voy a dormir bien hasta entonces. Voy con vosotros.
-Ni hablar.
-Buf…
-Es algo entre nosotros y ella.
-Yo también le tengo muchas ganas, ¿eh?
-No lo dudo, pero tú no vienes.
-Sirius no me había contado nada de esto.
-Porque te conoce mejor que yo. Ya lo planeamos el año pasado antes de que se liara contigo. No he debido decirte nada, ahora vas a calentarle la cabeza.
-Cierto, aunque no creo que me dé mucha oportunidad, alucinado como está con Deborah.
-Cierto, mal momento.
-Sí que has hecho bien en contármelo, Severus. Habla de ello con Lucius, te aconsejará.
-Claro…
-Él la conoce muy, muy bien, mejor que cualquiera de nosotros.
-Desde luego.
-Y sigue su consejo, si te dice que no lo hagas, no lo hagas.
-De acuerdo, Lauren.
-No te juegues la vida por ella, Severus, tu vida es preciosa. Si murieras o te apresaran en ésa seríamos nosotros quienes sufriríamos el golpe de gracia, no ellos. Eres el corazón del equipo de este lado, Severus. No es que seas imprescindible, nadie lo es, pero todo el mundo se desmoralizaría.
-Tienes razón.
-Un talante muy distinto al que tenemos ahora, que para olvidarnos de la guerra montamos orgías.
-Cierto.
-En las que nos das tus lecciones prácticas, magistrales lecciones.
Rieron.
-Eres el mejor, Severus, haces del sexo un arte, no sabes la envidia que pasé ayer viendo cómo te follabas a Valerie.
-Jo…
-Fue precioso, el último que le echaste fue precioso, cómo te lo trabajaste y las ganas con las que se la dabas, siendo ya el sexto para ti. No os quité ojo de encima, eres una máquina sexual.
-Vaya…
-Algún día caerás conmigo, tengo esa esperanza, yo no te he catado follando.
-Cierto.
-Porque fui buena contigo y no quise. Ahora me arrepiento, ahora sería más mala.
-Claro que sí, y harías bien.
-Hay que ir pensando en marcharse, son menos cuarto.
-Buf… qué nervios…
-Tranquilo, Severus. Repasemos. Horrocruxes, últimos movimientos del enemigo, cargarse a la pécora, conversación distendida, ése es el orden del día a no ser que él lo altere porque tenga algo más urgente que contarnos.
-De acuerdo…
-Venga, ponte la chaqueta y el abrigo y vámonos. Si llegamos antes que él no pasa nada, lo esperamos, y si no ganamos tiempo con él.
-Maravilloso.
-Si a las cuatro y media no ha aparecido es que no puede venir.
-Vale, vale…
Se pusieron la chaqueta y los abrigos y se marcharon Apareciéndose, Lauren llevó a Severus tomándolo por el brazo.
