Evitar la guerra

Lauren y Sev charlaban con Lucius en el reservado del club.

-Perdóname, Snape, he sido muy maleducado haciéndoos hablar de estas cosas nada más entrar en contacto – dijo Lucius.

-No importa en absoluto, Lucius, ya pensábamos contártelo, únicamente te has adelantado al orden del día, sin más – dijo Snape - ¿Tienes algo más que decirnos sobre los planes de ataque?

-No por el momento. Has de comprender que las reuniones son un caos, en la de anoche llevó horas tomar una decisión tan trascendental.

-Qué suerte que justo hubiéramos quedado hoy.

-Lo habríamos hecho mañana, le habría escrito a Lauren en cuanto se marcharon para quedar para mañana mismo.

-Claro.

-Pero no habría sido tan seguro que no me convocara el domingo.

-Os hace arder la Marca, ¿no?

-Así es, y no veas cómo duele, te quema.

-Buf…

-Es muy sádico, disfruta mucho haciendo sufrir.

-Yo también era así.

-¡Toma! Y yo.

-Pero yo se lo hacía incluso las personas que amo, era así en la cama.

-Vaya… pero las compensabas.

-Sí, en cierto modo sí que lo hacía.

-Ahora ya no eres así.

-No, ahora ya no.

-Muy bien, hay que evolucionar.

-Pasemos entonces al segundo punto del orden del día.

-Espera un poco más, el empleado debe estar al caer. Le he pedido que viniera en media hora aunque ahora ya no me apetece tomar nada más. He comenzado muy temprano a beber y no me conviene continuar, no al menos hasta que dejemos zanjado todo lo grave.

-Pues no, Lucius, porque nosotros también tenemos malas noticias para ti – dijo Lauren – Pide agua, té o café para aguantar bien despejado un rato más.

-No estoy borracho en absoluto, ¿eh? Era el primer whisky del día y tolero muy bien el alcohol. Apenas un poco contento, por eso me he lanzado a hablar de esos temas.

-Claro, Lucius, ya te digo que no pasa nada – dijo Snape.

Llamaron a la puerta.

-Pase.

El empleado entró.

-Tráigame un café americano. ¿Vosotros queréis algo más?

-Yo sí – dijo Lauren – Agua, por favor.

-Yo también, agua – dijo Snape.

-Ya lo ha oído.

-Vuelvo en tres minutos – dijo el empleado, recogió el servicio y se marchó.

-¿Qué te parece el club, Snape?

-Muy elegante, a tu altura – respondió él.

-Vengo a menudo, ¿eh? La cuota de socio incluye todas las consumiciones. Es mi refugio, aquí lo olvido todo.

-Vaya…

-Gracias a vosotros que me hice socio. Traigo un libro y leo sabiendo que nadie salvo el negrero va a molestarme.

-Claro, claro… ¿Cómo lo encontraste?

-Ya lo conocía, es muy prestigioso, y en menos de dos meses ya me he hecho habitual. Es un lugar muy seguro, aquí guardan absoluta discreción, podría traer incluso a amantes que nadie se enteraría.

-Claro… Quizá puedas hacerlo dentro de poco.

-No me interesa ninguna mujer de las que me relaciono, no me liaré con una Mortífaga, ni siquiera dejé que Narcissa lo fuera.

-Sí que hay una mujer que te interesa y tú a ella.

-¿Quién?

-Qué bobo eres, Lucius, la tienes delante de ti.

-¿Qué estás diciendo? – asombrado.

-Lo que oyes.

-¿Eso es cierto, Lauren?

-Por supuesto que lo es – respondió ella.

-Vaya… ¿Después de la que acabo de montaros?

-Claro que sí, Lucius. Me has parecido encantador, tan natural, estás desconocido.

-Buf… Siento no poder darte un sí ya mismo, Lauren, he pensarlo. Esto me ha descolocado, no lo esperaba para nada.

-No importa en absoluto, Lucius, lo entiendo.

-Recuerda que fuiste tú quien me dejó.

-Desde luego que sí, por eso ahora me toca volver a conquistarte.

-Vaya… Entiende que debo pensar en Narcissa, ha sido mi compañera hasta las últimas consecuencias, sin ella no habría salido adelante.

-Claro que sí.

-No la engañaré, si lo hacemos ella lo sabrá y será con su consentimiento.

-Estoy de acuerdo contigo, es así como llevamos las cosas ahora entre nosotros. Yo ya tengo pareja y ya sabe que voy por ti, te sorprendería quién es.

-Cuenta, cuenta…

-Sirius Black.

-¿Qué dices? – muy asombrado.

-Lo que oyes, estamos juntos desde julio del año pasado.

-Vaya… estáis dejándome alucinado esta tarde, chicos.

-No comprendo por qué te extraña tanto, ya sabes que tiene una muy buena relación con Severus a raíz de la Cátedra, él nos facilitó las cosas desde el año pasado.

-Claro…

-Y que tenemos mucho, mucho en común, ambos de familias en relación con el enemigo. Gracias a ti le facilitamos las cosas para que rescatara a su hermano, también en julio del año pasado.

-Desde luego.

-Se convirtió en una alianza de cama muy fructífera, como la que espero tener contigo.

-Vaya.

-Por cierto, si decides planteárselo a Narcissa puedes decirle de mi parte que también me lo haría con ella. Ayer probé por primera vez con una chica, me gustó, y Narcissa me atrae mucho.

-Buah… Ya te digo que estáis dejándome alucinado…

-No te extrañe tanto, Lucius, simplemente estamos recuperando lo que perdimos hace siglos gracias a la Magia Roja y de la Luna, que ya conoces.

-Cierto, cierto… Por cierto, en una próxima reunión, ya que ha salido el tema os lo planteo. ¿Podríais pasarme los ingredientes para realizar la Unión de las Almas? Quiero hacerla con Narcissa.

-Claro que sí – respondió Sev – Están en mi poder.

Llamaron a la puerta.

-Pase.

El empleado pasó y les sirvió. Cuando se marchaba Lucius le dijo:

-Vuelva dentro de una hora si no lo llamamos antes.

-Así lo haré, señor Malfoy.

Cuando se marchó les dijo:

-Una hora nos llegará para todo lo que queda serio, ¿no?

-Sí, sí – dijo Lauren.

-Lo que estaba diciéndote, Lucius – le dijo Sev – La próxima vez que quedemos, aunque yo no venga, te los pasa Lauren, ya te doy la medida justa de ellos.

-Estupendo, a ver si nos sale bien a la primera, llevamos sin preparar una pócima desde que dejamos Hogwarts – dijo Lucius.

-Vaya… En ese caso te doy para dos veces por si las moscas.

-Mejor.

-Yo también quiero hacerla con Sirius ahora que ya lo sabe todo – dijo Lauren.

-Cierto, pero ahora te va a tocar esperar a que se le pase la locura con Deborah, no va a guardar ahora la abstinencia durante un mes – dijo Sev.

-Desde luego que no. Deberé esperar al próximo año que ella ya no esté en el colegio.

-No penes, Lauren, quizá ya me tengas a mí – dijo Lucius - Sabiendo que vais a pasarnos los ingredientes la haremos en cuanto podamos, dentro de dos lunas llenas. Comenzaremos a guardar la abstinencia la próxima, que cae a principios de mayo.

-Claro, claro… Entonces a principios de junio ya estarías libre de nuevo.

-Eso, a tiempo para el verano.

-De cualquier modo no me quedo sola, ¿eh? Yo también me busqué la vida anoche, me lo hice también con otro chico.

-Ya veo que no perdéis el tiempo.

-Pues sí que lo hemos perdido, sí, podríamos haber estado haciéndolo todo el año y no nos decidimos hasta ayer.

-Cierto – dijo Sev – Ahora yo también me arrepiento.

-Porque nuestros nuevos amantes se gradúan dentro de dos meses y entrarán en combate.

-Vaya… - dijo Lucius.

-Un desperdicio.

-Tened cuidado con las enfermedades de transmisión sexual si os lo hacéis con tanta gente.

-Cierto, es un riesgo – dijo Sev – Porque no usamos ninguna protección.

-Entre los brujos son muy raras, pero si alguien se lo hace con un muggle debe controlarlo, y quien se lo haga con él o ella usar protección.

-Claro.

-Aprovechamos ahora para comprar unas cuantas cajas de condones cuando volvamos a Notting Hill – dijo Lauren – Es fácil que esta noche Andrew caiga con alguna fan.

-Cierto. Entonces ya les pasamos también a ellos, no sea que se pillen algo, así entre nosotros podemos seguir haciéndonoslo con libertad. Muchas gracias por avisarnos, Lucius, la charla está siendo muy fructífera, hemos hecho bien en hablar del tema.

-Ha sido egoísta, por la parte que quizá me toque – dijo Lucius.

-Claro – dijo Lauren – Porque sé que Sirius no me lo ocultaría, pero he estado corriendo un riesgo con él, él era muy promiscuo, también podría haber caído ya con alguna muggle y haberme pasado algo. Me haré análisis antes de hacérmelo contigo, Lucius, por si acaso.

-De acuerdo.

-Buf… yo también debería hacerme análisis… - dijo Sev - Valerie se lo hace con mucha gente….

-Entonces que se los haga ella – dijo Lauren.

-Claro…

-Si nos dejas el Giratiempo vamos la próxima semana desde el despacho de Minerva.

-Vale, vale…

-Para perder el mínimo de tiempo porque no son instantáneos, mientras tanto, con condones.

-De acuerdo. Me extraña mucho que Deborah no nos advirtiera ayer.

-Porque ella también se volvió loca.

-Claro, y ella también ha corrido un riesgo con Sirius.

-Desde luego. En cuanto los veamos esta noche hay que tener charla con todos ellos, espero que no nos hayamos arruinado la vida por unas horas de disfrute.

-Buf…

-Hoy en día tienen cura, Lauren – dijo Lucius.

-No todas fácil, la sífilis muy difícil – dijo Lauren.

-Iré con vosotras, yo también voy a hacerme análisis cuanto antes – dijo Sev - No voy a esperar a saber lo de Valerie y después tener que hacérmelos yo.

-Haces bien, convenceré a Sirius de que venga también. ¿Alguien más con mucho riesgo?

-Paul, que también se lo hizo con Valerie.

-Él puede ir por su cuenta. Deborah también debería venir.

-Cierto. Qué apuro vamos a pasar con Minerva cuando le expliquemos a qué vamos.

-Bueno, bueno, Minerva ya está curada de espanto con nosotros a estas alturas, le va a parecer bien.

-Estáis dejándome alucinado, chicos, alucinado – dijo Lucius.

-Ahora nos va a faltar buscar un centro de enfermedades de transmisión sexual.

-¿Existe eso? – preguntó Sev.

-Sí, te hacen los análisis en el momento. Preguntamos en la farmacia cuando compremos los condones por el más cercano a mi casa.

-Estupendo.

-Quizá a las chicas nos exploren, va a llevarnos toda la mañana.

-Lo que sea necesario.

-Le diremos a Audrey que venga también, ella era promiscua antes de conocer a Percy y la sífilis puede incubarse sin síntomas durante años, lo mismo vale para mí.

-Cierto. Buf… qué mal rollo me está entrando…

-Nada, Severus, lo solucionamos en una semana.

-Vale, vale… Vamos el lunes.

-Desde luego, cuanto antes.

-Vamos a pasar al siguiente tema del orden del día entonces, de lo contrario vendrá el empleado y nos interrumpirá.

-Vamos, vamos, cuéntale tú, Severus.

-Prepárate, Lucius, es una muy mala noticia.

Sev le tendió la mano, Lucius se la dio.

-Voldemort es inmortal.

-¿Qué estás diciendo? – muy agobiado.

-Lo que oyes, Lucius, pero estamos en proceso de volverlo mortal de nuevo.

-Explícamelo, por favor.

-Claro que sí, va llevarme un rato, no me interrumpas, por favor. No tenemos tiempo para contártelo con el máximo detalle, Lauren lo hará en ocasiones posteriores.

-De acuerdo, de acuerdo…

Sev le resumió la historia de los Horrocruxes. Concluyó:

-Y eso es todo por el momento.

-Vale… Entonces ya tenéis tres… - dijo Lucius.

-Eso, pero faltan al menos otros dos, y uno probablemente lo tienes tú.

-Claro… el diario…

-Eso, Lucius.

-¿Y el quinto?

-En la cámara de los Black, lo que leíste en Lestrange, la copa de oro de Helga Hufflepuff. La próxima semana vamos Sirius y yo por ella.

-Y tendremos los cinco posibles, no creo que tenga más. Dentro de él queda solo…

-Un treintaidosavo de su alma.

-Claro…

-Cuando los destruyamos perderá treintaiún treintaidosavos de su poder.

-Claro… Y deberíamos intentar matarlo de inmediato, antes de que cree más, si va a ser consciente de que los destruís.

-Claro…

-Voy a planificarlo.

-Genial, Lucius.

-Quizá evitemos la guerra.

-¡Claro que sí!

-¿Cómo vais a hacer la operación de la cámara?

-Te lo cuento, de nuevo, no me interrumpas.

-Adelante, buf… demasiada información en un solo día.

-Lo sé, Lucius, deberías haber hecho ya el ritual de la cueva.

-No importa, tengo buena memoria.

-Vale, vale, te lo cuento entonces.

Sev se lo contó y le preguntó:

-¿Qué te parece?

-Perfecto, un plan perfecto, sólo me parece mal que te la juegues tú. Tú no puedes faltar, Snape – respondió Lucius.

-Ya no soy imprescindible.

-Lo eres para la moral.

-Eso le digo yo – dijo Lauren.

-El mundo mágico se hundiría si te condenan.

-No lo harán, Albus me defenderá – dijo Snape.

-Está bien, confío en él, pero aun así piénsalo, porque me parece que lo que te ha entrado es el gusanillo de la aventura después de la cueva.

-Pues sí, eso ha sido, no quiero perdérmela ya que me perdí la del basilisco.

-Cierto, has de contármela con detalle en una próxima ocasión.

-Lo haré, Lucius, cuando nos vinculemos.

-¿Cuánto tiempo os queda? – preguntó mirando el reloj.

-Con llegar a Notting Hill a las siete y cuarto nos llega – respondió Lauren.

-¿No tenéis que ir a la farmacia?

-Conozco una que cierra los sábados a las diez de la noche.

-Vale, estupendo.

Llamaron a la puerta.

-¿Queréis algo más? – les preguntó Lucius.

-Sí, agua – respondió Sev.

-Yo también – respondió Lauren.

-Pase – dijo Lucius.

El empleado entró.

-Traiga agua para los tres, ya se llevará esto cuando nos la sirva.

-En un minuto la tienen.

El empleado se marchó.

-Podemos vincularnos hoy mismo si queréis, ya hemos debido hacerlo nada más habéis llegado y no habrías tenido que hacer el esfuerzo de contarme todo eso de palabra – dijo Lucius.

-Desde luego, no se nos ha ocurrido – dijo Sev.

-Lo entiendo, teníais muchas cosas en las que pensar. Yo no os lo he propuesto porque pensaba que era mejor crear primero la confianza, llevábamos tres años sin vernos.

-Claro, claro…

-Por algo he comenzado hablándote de ese tipo de cosas, para crear distensión.

-Desde luego.

-En cuanto nos traiga el agua lo hacemos si queréis.

-Yo quiero – dijo Lauren.

-Yo también, Lucius, ya hubiera querido en cuanto hemos entrado aquí, llevo un año deseándolo – dijo Sev.

-Estupendo, yo también contigo desde que conocí las Magias Ancestrales – dijo Lucius - No sabes cuánto he soñado con este día, y pensaba, hasta que Lauren se puso en contacto conmigo, que no se produciría hasta dentro de más de un año, cuando te graduaras.

-Claro…

Llamaron a la puerta.

-Pase.

El empleado pasó, les sirvió y recogió lo que habían consumido.

-Venga dentro de una hora más – le dijo Lucius.

El empleado se marchó.

-¿Necesitáis ir al servicio?

-No, todavía no – respondió Sev.

-Yo sí – respondió Lauren – Pero ya sé dónde están, no te apures.

-Ve entonces y luego nos vinculamos – dijo Lucius.

Lauren salió.

-Aprovecha para hablarme de ella, Snape.

-Buf… Ha aprendido mucho desde que estuviste con ella, Lucius, se lo hacía con todos los maléficos.

-Vaya… también habría sido una excelente espía.

-Esa idea tenía, y tuve que sacársela de la cabeza. Pensaba utilizarte para introducirse en la cúpula.

-Vaya tela…

-¿Lo habrías aceptado?

-Si hubiera sabido camelarme sí, es muy astuta.

-Desde luego que lo es, la diseñadora de estrategias, lo lleva en la sangre.

-Claro que sí, sabes que conozco bien a sus padres. Han de estarte muy agradecidos, su hija marcada, buf…

-Nunca lo sabrán.

-Claro que no. ¿Los conoces?

-Sí, lo hice el verano pasado en su casa de Notting Hill.

-Estupendo. Cuenta, cuenta, ¿qué sabe hacer?

-De todo, Lucius, es una auténtica experta, aunque yo no la haya catado follando ha hecho famoso un truco que tiene entre todas las chicas, lo llaman 'el truco de Lauren.' No te lo cuento para que te dé ella la sorpresa.

-Vaya…

-Y tiene otro truco para cuando te lo haga con la boca, para que no te vayas antes de hora, tampoco te lo cuento.

-Wooow…

-Y se deja dar por detrás.

-¿En serio?

-Así es.

-Vaya, eso nunca lo he probado. He de convencer a Narcissa para hacérmelo con Lauren.

-Claro, Lucius, si ella también conoce la Magia Roja y de la Luna te resultará fácil.

-Claro que sí. Además he de contarle que le puse cuernos con ella en el colegio antes de hacer la Unión de las Almas, no quiero que se entere en ese mismo momento.

-Claro que no, aprende de nosotros, que somos sinceros en nuestras relaciones.

-Desde luego que sí, ése es el camino. Cuéntame más, ¿está muy enganchada con Black?

-Sí, Lucius, mucho. Él dejó de ser promiscuo por ella, se enamoró por primera vez.

-Vaya…

-Y llevan juntos más de nueve meses.

-Claro, claro…

-Además tienen negocios en común, una vida hecha, él estaría dispuesto a marcharse al extranjero por ella si tuviera que escapar de los malos o de Albus, que ya pensaba en ella como agente doble.

-Claro…

-Y además está profundamente enamorada de mí desde la noche de nuestra Selección. Si pensaba hacerse espía era por mí, por librarme de la amenaza.

-¿Enamorada de ti desde entonces? – muy asombrado.

-Sí, Lucius, un amor eterno como el que yo tengo por Lily Evans.

-Hoy me estáis dejando alucinado, alucinado, no puedo creerlo.

-Pues créelo, Lucius. Incluso estaba dispuesta a marcarse conmigo si yo me hacía Mortífago convencido, siendo mi pareja para que no cayera en las garras de Bellatrix.

-Vaya tela…

-Si tú no me hubieras salvado lo habría hecho ella, se puso en contacto conmigo justo después de que me enviaras la carta en Navidad para enseñarme Oclumancia y Legeremancia, me leyó antes de hacerlo y me habría advertido de que te diera largas si no lo hubiera hecho por mí mismo.

-Claro…

-En ese caso también te habría utilizado para que ambos entráramos como pareja a la cúpula y yo no hubiera entrado en combate.

-Vaya… Que sepas que eso seguramente habría sido inevitable con tus dotes.

-Ya, ya lo imagino, en ese caso habría combatido a mi lado por protegerme con su vida.

-Vaya tela… ¿Volverás a hacértelo con ella?

-Es casi seguro que sí. Anoche y esta tarde ha cambiado mi perspectiva de esas cosas, pienso que he de repartirme cuanto más mejor. La amo y ella sigue amándome, así que no se lo negaré si surge la ocasión. Hoy me ha dicho que estará para mí cuando salga de Azkabán si voy a prisión.

-Snape, no sé si merece la pena que lo intente con ella. Si ya te ha catado, sigue sintiendo eso por ti y piensas volver a hacértelo con ella, yo no tengo nada que hacer.

-¿Por qué, Lucius?

-Yo no soy muy bueno en la cama, sólo me lo he hecho con ella y con Narcissa y sólo sé follar. Debería aprender mucho para estar a tu altura y no voy a tener ocasión.

-Jo, Lucius… pero eso no tiene importancia alguna si os amáis. Ya aprenderás, ella te enseñará.

-Pero vamos a estar muy desequilibrados si ella ya sabe tanto, Snape, no la merezco.

-¿Por qué no? Tú más que nadie, ella lo dice. Quiere estar contigo, Lucius, no te sientas inseguro.

-Buf…

-Lleva planeándolo desde que supo que estabas de nuestro lado, más de un año ya.

-Vaya…

-Claro, Lucius, ella quiere estar contigo, ya te lo digo, lleva mucho tiempo esperándote.

-Estás dejándome alucinado, alucinado… ¿Podrás enseñarme tú? ¿Contarme trucos?

-Claro que sí, todos los que quieras, te contaré todo lo que sé.

-Tendremos que quedar solos.

-Lo haremos, Lucius, tenlo por seguro.

-Pero estás muy ocupado, no quiero que pierdas tu precioso tiempo por algo así.

-Lucius, no lo considero una pérdida de tiempo. Tú eres prioritario para mí en este momento, por delante de todo lo demás.

-Vaya…

-Claro que sí, como yo lo soy para ti desde hace año y medio. Por fin puedo devolverte un poquito de todo lo que has hecho por mí. ¿Quieres que quedemos el próximo sábado como hemos hecho hoy? Yo he de venir a Londres todos los sábados.

-Vale…

-Vendré solo y comenzaré yo mismo a instruirte, me harás ahorrar tiempo en lugar de perderlo, pues habría debido instruirla a ella para que lo hiciera a su vez contigo.

-Claro… Y nos queda muy poco tiempo, en cuanto comience la guerra voy a estar mucho más ocupado.

-Si comienza. Tú lo has dicho antes, quizá la evitemos.