Descabezar

Lauren volvió a entrar en el reservado y les preguntó:

-¿Qué, chicos? ¿Hablando de mí a mis espaldas?

-Desde luego, pequeña, ¿qué pensabas? – respondió Lucius – El tema favorito de los hombres, las mujeres.

-Si queréis, cuando acabemos con lo grave os dejo solos, me adelanto a Notting Hill y así Severus tiene más tiempo para quedarse contigo, no ha de venir a la farmacia.

-Vaya… pues no estaría mal.

-Podrás volver solo Apareciéndote desde el callejón, ¿no, Severus?

-Claro que sí – respondió Sev.

-O también podemos hacer otra cosa, ir los tres hasta mi casa y vosotros os quedáis allí mientras voy a la farmacia. Así ya la conoces, Lucius, y los próximos encuentros pueden ser allí, más segura todavía que el club.

-Claro… Pero en tu casa pueden aparecer tus padres.

-Nunca van sin avisarme, siempre que quieren ir me lo consultan antes, y durante esta temporada, si tenemos guerra inminente, la reservaré para estar con vosotros.

-Lauren, dinos qué te parece lo que hemos pensado – dijo Sev - Voy a instruir yo mismo a Lucius en lugar de tener que instruirte a ti para que lo hagas con él.

-Vaya… entonces no aprenderé…

-Tenemos poco tiempo, Lauren, no podemos perderlo. Lo haré más adelante, no te apures, te enseñaré todo lo que sé y lo que aprenda.

-Está bien entonces, pero todo lo que yo sé, lo que aprendemos en Defensa, puedo enseñárselo yo, tú estás más ocupado que yo.

-Está bien, eso sí.

-Hemos de repartírnoslo. Para ti los sábados y para mí los domingos siempre que él pueda, claro.

-¿Qué te parece, Lucius?

-Maravilloso, qué alegría me estáis dando – respondió Lucius.

-¿Nos vinculamos?

-Sí, sí, hagámoslo.

Lauren se quitó la chaqueta y se pusieron en pie formando un círculo.

-¿Te has vinculado como Comunidad, Lucius? – le preguntó Sev.

-Sí, claro, con los padres de Lauren, con Narcissa y Andrómeda.

-¿Recuerdas el conjuro?

-Sí, lo recuerdo.

-Muy bien, nosotros lo cantamos.

-Vaya…

-¿Cantamos, Lauren? Tres veces.

-Cantemos – respondió Lauren.

-Un, dos, tres, y…

Cantaron el conjuro tres veces.

-¿Lo has cogido, Lucius? – le preguntó Sev.

-Estáis dejándome alucinado, alucinado, qué bien cantáis los dos – respondió Lucius.

-Desde luego, Lucius, ya te conté que Severus ya tiene dos discos grabados, uno en solitario y otro haciendo los coros del grupo – dijo Lauren.

-Buf… ¿Hay algo que no sepas hacer, Snape?

-Hasta ahora se me ha dado bien todo lo que he probado – respondió él.

-Merlín, quiero pasar contigo todo el tiempo que pueda, eres apasionante, apasionante, quiero que me lo cuentes todo…

Sev y Lauren rieron.

-Poco a poco, Lucius, poco a poco y sin descuidar las prioridades.

-Está bien, está bien…

-Prueba a cantar el conjuro, anda.

-Buf… me da mucho apuro, nunca he cantado.

-Dale, anda, que así es más fácil que nos quede bien a la primera.

-Claro, claro, cantad conmigo, por favor.

-Vale, tres veces. Un, dos, tres, y…

Cantaron los tres.

-Pues no cantas mal, Lucius, has entonado – dijo Snape.

-¿Qué es eso? – preguntó Lucius.

-Que has acertado con las notas que eran.

-¿Qué son las notas?

Snape rio.

-Buf… qué difícil es explicar música a alguien que no tiene idea.

-Contigo lo hicieron hace apenas un año, Severus – le dijo Lauren.

-Cierto, cierto… Las notas son los distintos sonidos.

-Vale, vale… - dijo Lucius.

-Estamos listos. Vamos a abrazarnos, nos tomamos de las manos por detrás de la espalda del tercero y juntamos las cabezas.

-Estupendo.

Lo hicieron.

-Buf… qué emoción… Sospecho que este Vínculo va a ser muy poderoso – dijo Sev.

-Yo también – dijo Lauren.

-Allá voy. Tres veces. Un, dos, tres, y…

Cantaron tres veces. Efectivamente, el Vínculo fue muy poderoso, mucho más que el que habían realizado Sev y Lauren con Lily un año atrás.

-Mi Vínculo de Comunidad más poderoso pese a ser sólo tres personas – dijo Sev.

-Y el mío – dijo Lauren.

-Y el mío – dijo Lucius – Hemos hecho bien en charlar antes de hacerlo.

-Vamos a darnos un abrazo de verdad mientras todavía lo sentimos – dijo Sev.

-Claro que sí.

Se abrazaron estrechamente los tres y se quedaron disfrutando un rato del sentimiento, por fin Lauren dijo:

-Vamos a continuar, a terminar al menos con lo grave, nos queda un tema y hablar del diario.

-Espero que no sea tan grave como lo que ya me habéis contado – dijo Lucius.

-No lo es, porque estoy segura de que vas a sacarle la idea de la cabeza a Severus de inmediato.

-De acuerdo, vamos a ello.

Volvieron a sentarse donde ya lo habían hecho antes, Lauren y Sev de frente a Lucius.

-Habla tú, Severus – dijo Lauren.

-Black y yo queremos cargarnos a su querida primita antes de que comience la guerra – dijo Sev.

-Buf… olvídalo, no merece la pena – dijo Lucius.

-Voldemort se quedaría sin su mano derecha y única legeremante aparte de él.

-Olvídalo, Snape. Es un riesgo demasiado grande para el poco beneficio que representaría. Ella no es determinante en absoluto, no sabe nada de tácticas. Ya te lo he dicho antes, no merece la pena.

-Jo… llevo un año deseándolo…

-Y sería peor todavía para mí, no podría leer cosas que Voldemort ocluye y ella no.

-Claro…

-Es muy descuidada. Por ejemplo, ocluía lo de la cámara pero le había contado a su marido lo del objeto guardado.

-Claro…

-Y Narcissa la tiene muy a mano para controlarla.

-Cierto.

-Y Voldemort no da un paso sin consultarle, en leerla puede estar la clave de la victoria si no acabamos antes con él.

-Tienes toda la razón.

-Y si todas esas razones no te llegan, te doy la más poderosa de todas. No te juegues la vida por acabar con ella, no te dejaré hacerlo, no te ayudaré a planearlo, no te facilitaré las cosas.

-Vale, vale. Pero si acabamos con Voldemort y no con ella podría erigirse en dirigente de los Mortífagos.

-¿Ella? - extrañado - Apenas arrastraría a un puñado, no tiene carisma, no tiene tirón, nadie la respeta.

-Vaya…

-Si acabamos con Voldemort se acabó, habrá que perseguir a quienes queden pero el ejército quedaría descabezado, no representarían ningún peligro.

-Estupendo.

-De cabeza a Azkabán, cadena perpetua, mucho peor que la muerte, ésa sí que sería una buena venganza.

-Claro…

-No creas que yo no le tengo ganas, pero no me conformaría con su muerte, prefiero que sufra durante muchos, muchos años al igual que ella hace sufrir, porque te aseguro que no se dejará matar por la depresión que ocasionan los dementores, ella resistirá, sabe ocluir.

-Claro…

-A pasar hambre y penurias durante el resto de su vida.

-Claro que sí.

-¿Te he convencido?

-Desde luego, pero me ha surgido otra duda ahora que hemos hablado de Azkabán.

-Pregunta.

-¿Y si toman Azkabán?

-Por el momento no se les ha pasado por la cabeza, no tienen tantos partidarios dentro que merezca la pena.

-Vale, vale, lo digo porque los dementores se pondrían de su parte.

-No son problema alguno, se les vence con un Patronus. Y recuerda, ellos no pueden convocarlos y también irían por ellos, los dementores no distinguen entre buenos y malos.

-Claro… Pero si quedan más Horrocruxes, si matamos a Voldemort antes de hora y se apresa a los Mortífagos que queden, en un futuro, cuando regresara, podría tomar Azkabán para liberarlos.

-Snape, cómo te comes la cabeza. Deja el futuro para el futuro, mira que yo ni siquiera estoy preocupándome de lo que nos ocurrirá a Narcissa y a mí si vencemos a Voldemort y los Mortífagos somos perseguidos.

-Cierto.

-Aun así te tranquilizo. Muy pocos Mortífagos resistirán a los dementores, ir a Azkabán de por vida es una sentencia de muerte.

-Por supuesto.

-Resistirá Bellatrix y su puñado.

-Desde luego.

-Si vuelve habrá Mortífagos nuevos o los que hayan escapado.

-Claro. Hablemos de cómo escaparás tú. Dumbledore ya sabe que tú eres el espía.

-¿Y eso?

-No podías ser otro, Lucius. Le hablé del diario porque ha de ayudarnos.

-Claro…

-Él conoce nuestra relación, como todo el mundo.

-Vale, vale…

-Le dije que yo era tu único enlace para proteger a Lauren y protegerme yo mismo.

-Muy bien hecho, que no espere que trate con él directamente porque no lo haré.

-Eso le dije. Si vas a juicio te defenderá y nosotros testificaremos por ti.

-Si voy a juicio. Prefiero intentar librarme por mi cuenta con mis influencias en el Ministerio, prefiero no necesitar al viejo para nada.

-Me parece genial.

-Pero aun así te lo agradezco, tener al viejo como abogado y a ti como testigo es un seguro de vida.

-Pues sí.

-Te explico otra razón para intentar no ir a juicio. Que nadie se entere de que he sido espía, no podría vivir tranquilo mientras quedara un Mortífago suelto, irían por mí.

-Desde luego.

-Quizá debería huir al extranjero y no me apetece, quiero tener familia y que mis hijos acudan a Hogwarts, que sean tus alumnos.

-Claro…

-Y una razón más. Si no acabamos con Voldemort de ésta y vuelve dentro de años seguiré marcado, Snape, deberé volver con él. Si se me ha visto el plumero deberé pasar por agente doble en lugar de espía.

-Claro, claro…

-Muchas razones poderosas.

-Claro que sí. Hablemos del diario. Dumbledore ha estado investigando desde el miércoles que se lo conté y ya sabe hechizarlos de manera que escribas en ellos y te respondan. ¿Has probado a escribir en él?

-No, no me arriesgo.

-Haces bien. ¿Nos lo pasarías para investigarlo y poder elaborar uno que lo sustituya si Voldemort te lo reclama?

-No va a reclamármelo si no lo ha hecho ya, lo ha olvidado.

-¿Qué dices? – asombrado.

-Lo que oyes. ¿No te digo que es un inepto? No sé de qué te extrañas habiendo encontrado uno de sus Horrocruxes entre las ruinas de la casa de los Gaunt.

-Cierto, cierto…

-Nada menos que el que contenía la Piedra de la Resurrección.

-Claro...

-Porque no sabe que lo era, no conoce la existencia real de las Reliquias, de lo contrario habría intentado hacerse con ellas.

-Cierto.

-Y el segundo que habéis encontrado lo protegió bien pero lo olvidó por completo, debía llevar décadas allí sin que él se enterase de si seguía allí o no.

-Claro, claro…

-Y el tercero, en Hogwarts, en la Sala de Menesteres y sin esconderlo bien, dejado por ahí de cualquier manera pudiendo haberlo ocultado mucho mejor.

-Toda la razón.

-Ya desde un principio dejó el cabo suelto de Slughorn, sabiendo que el viejo podría haberlo leído en cualquier momento.

-Desde luego.

-Y muchas pistas para que descubrierais al basilisco.

-Claro.

-El viejo es muy bobo, ¿eh? Lo tuvo ante sus narices, ambas cosas, durante décadas, y tuvisteis que llegar vosotros a contárselas.

-Ya te digo.

-Y Voldemort se cree el más listo de todos, que nadie va a pillarlo porque llevan décadas sin hacerlo, pero es muy, muy bobo, está muy confiado y hoy por fin he entendido por qué.

-Claro…

-Él está convencido de que va a ganar la guerra, ¿eh? Piensa que no vais a utilizar maleficios porque están prohibidos.

-Vaya… ¿No sabe que el Ministerio va a aprobar las Imperdonables en cuanto comience la guerra?

-Nada, el espía en el Ministerio soy yo.

-Claro…

-Claro, claro… Y no se han enterado, desde luego que no, de que tenéis un ejército de oclumantes. Lo habéis hecho muy bien, más de setenta personas fiables.

-Estupendo.

-Confiado y sin una buena organización, aunque no acabemos con él va a perder la guerra. Lo que te decía hace un rato, Snape, y todo gracias a vosotros dos, no sabéis lo afortunado que me siento de estar con vosotros hoy. Este rato es un hito en mi vida.

-Para mí también, Lucius.

-Y para mí ya lo fue cuando estuvimos en Semana Santa, Lucius – dijo Lauren.

-También para mí, preciosa – dijo Lucius.

-Terminemos de hablar del diario y marchemos a casa de Lauren, ¿te parece? – preguntó Sev.

-Desde luego. Te lo paso el próximo sábado, ya te digo que no os apuréis por darme una copia, estoy seguro de que no va a reclamármelo.

-Lo haremos de cualquier modo, Lucius, que el viejo también trabaje un poco ya que nosotros lo estamos haciendo tanto.

-Está bien, pero que tenga cuidado, si está hechizado puede ser una trampa.

-Claro, claro…

-Si quieres quedamos mañana mismo, Lucius, y te llevo a una cueva a realizar el ritual – dijo Lauren.

-Ah, ¿sí? ¿Dónde? – preguntó Lucius.

-A la que fue Alice, una de las segundas, en verano. Podemos Aparecernos cerca y llegar hasta allí en transporte público.

-Jo… Ahora también me gustaría ir a mí para hacer el ritual conjunto con él… - dijo Snape.

-Pues vais en una próxima ocasión, cuando él ya pueda Aparecerse allí directamente. Mañana es domingo y quizá perdamos mucho tiempo esperando el autobús.

-Claro, claro… ¿Y vas a perderte la expedición a la playa caribeña?

-¿Una playa caribeña? – preguntó Lucius, asombrado.

-Sí, en la Sala de Menesteres.

-Vaya tela… ¿Vais a dejar de sorprenderme esta tarde?

-Espero que nunca.

-Quiero ir… hace mucho tiempo que no he salido de Reino Unido…

-Cuando sea profesor podrás venir a mi vivienda por Red Flu. Te llevaré a la Sala y visitaremos el mundo entero.

-Estupendo.

-Pues sí, voy a perderme la expedición a la playa caribeña porque es mucho más primordial que Lucius haga el ritual de la cueva – dijo Lauren.

-Claro que lo es – dijo Sev.

-Y no sólo por eso, sino porque prefiero mil veces pasar la tarde con él.

-Jo… yo también…

-Tienes reunión con Albus, Severus, has de informarle de todo lo que hemos hablado hoy, y va a ser larga.

-Cierto, cierto… Puedo volver atrás con el Giratiempo para ir con vosotros.

-No, Severus, olvida el Giratiempo, dos noches seguidas de pociones de sueño y ya vamos a tener muchas horas de Giratiempo el lunes. Ya vais a estar solos el rato que nos queda y estaréis el próximo sábado, ten paciencia.

-Yo no voy a tomar Estimulante hoy, ¿eh? Voy a proponer al grupo que nos marchemos en cuanto termine el concierto, y si no quieren vuelvo a Hogwarts Apareciéndome.

-Severus, no hagas eso, debes atender a los fans para que os compren el disco. Esta noche vendrán muchos nuevos.

-Jo…

-Al menos los primeros conciertos.

-Van a comprarlo igualmente, Lauren, y ya están los demás para hacerlo.

-Y promocionar el que ya está a la venta.

-En ese ambiente casi nadie se interesa por esa música.

-Pues promociónala tú, educa a la gente.

-Me da mucha pereza, Lauren, y tener que quitarme de encima a las chicas sin ser grosero.

-Si quieres no me separo de ti, me hago pasar por tu novia.

-De acuerdo, me vale.

-Te las quito yo de encima.

-Estupendo.

-A lo que iba, Lucius, si nos vemos mañana puedes traerme ya el diario y yo te traigo en persona el teléfono del oclumante disponible.

-De acuerdo, lo haremos así – dijo Lucius – Mejor lo del diario cuanto antes, ganar tiempo.

-Pues ya hemos terminado de charlar de todo lo grave. Vamos a mi casa, ya estoy agobiada de estar tanto tiempo aquí dentro, sin ventanas y sentada. No comprendo cómo puedes pasar tantas horas encerrado aquí, Lucius.

-Nunca paso tantas horas. Vengo a menudo pero apenas un par de horas, yo tampoco aguanto.

-Claro, claro…

-Y sí que nos queda algo grave por tratar. Ten un poco de paciencia, serán apenas unos minutos más.

-Dale, Lucius – dijo Sev.

-Que os quede bien claro – vehemente – Ninguno de vosotros dos va a matar a Voldemort ni a participar en la operación.

-¿Entonces quién va a hacerlo?

-Si lo planifico bien, yo solo, recuerda que viene a mi casa a menudo.

-Ni hablar, Lucius.

-Que sí, no vais a robarme el placer y no pienso poneros en peligro a ninguno de ambos. Soy muy buen duelista y pienso entrenar contigo hasta que sea el momento.

-¿Dónde?

-Mañana buscaré un lugar cerca de la cueva.

-Vale, vale…

-Y quizá ni siquiera necesite pelear. Recuerda, bobo y confiado, le pido que se quede conmigo después de una reunión y lo ataco por la espalda. Un Avada, limpiamente, después un Reducto y se acabó. Ya tengo el plan.

-Claro… Pero estará sobre aviso si acabamos de destruir los Horrocruxes, quizá te reclame el diario entonces.

-Claro, claro… mejor. La excusa perfecta para convocar una reunión y quedarse en mi casa después, me lo cargo mientras examina el diario que me paséis.

-Claro…

-Y si hago desaparecer su cadáver, simplemente no aparece, el resto de Mortífagos nunca se enterarán de lo que ha ocurrido, pueden pensar que ha huido temeroso de que hayan desaparecido sus Horrocruxes.

-Pero si queda algún Horrocrux y no muere, cuando vuelva sabrá que intentaste matarlo.

-En ese caso huiré cuando vuelva, yo seré el primero en saberlo gracias a la Marca. Me libro de ser agente doble, os tocará a vosotros lidiar con él sin mí.

-Está bien, me parece justo.

-Mis chicos, si los he tenido, se quedarán contigo.

-Claro que sí, Lucius, vivirán seguros en Hogwarts.

-Pacto.

-Pacto. Y si no quieres huir también lo haréis Narcissa y tú.

-De acuerdo, lo pensaremos de aquí a entonces. No pienso tenerlos hasta que hayan desaparecido la gran mayoría de Mortífagos del panorama.

-Claro que no.

-Lucius, no te lo hemos contado, pero tenemos una manera de saber si los planes van a salir bien – le dijo Lauren.

-Ah, ¿sí? ¿Cómo? – preguntó Lucius.

-Mediante clarividencia, premoniciones.

-Explícame eso.

-Vale, no me interrumpas.

Lauren le habló de los poderes de la Magia Druida de la clarividencia y la penetración, del espejo de Oesed, de lo que habían visto Sev y ella el año anterior y lo que seguía viendo ella ahora, la gran familia. Concluyó:

-De eso deducíamos que tú ibas a salir bien librado pero Voldemort iba a volver, pero después de esta charla estoy segura de que la premonición ha cambiado. Mañana mismo voy a mirarme y te lo cuento por la tarde.

-Vaya, vaya… Así que íbamos a tener sólo un hijo en el '79 u '80… - dijo Lucius.

-Claro, Lucius, con la espada de Damocles sobre vosotros.

-Claro… No vais a dejar nunca de sorprenderme, ¿eh?

-Ya te lo he dicho antes, Lucius, que nunca lo haríamos – le dijo Sev – Tú también lo hiciste en gran medida cuando te pasaste a nuestro bando.

-Vamos a dejarlo ya, ya me ha llegado de información por hoy, estoy exhausto.

-Vuélvete a casa ya si quieres, Lucius.

-Ni hablar, no me pierdo el rato que nos queda. ¿Tienes de beber en tu casa, Lauren?

-Tengo – respondió Lauren.

-¿Whisky del bueno?

-Del mejor.

-Entonces vamos allá.