El dragón
Lauren, Lucius y Sev salieron del club y se dirigieron al callejón, ella tomó a Lucius del brazo.
-Buf… qué gusto… - dijo Sev – Respirar aire puro.
-Lo de puro es un decir, en medio de la ciudad – dijo Lauren – Ahora os instaláis en la terraza y os refrescáis, hoy no llueve.
-Cierto, aquí no llueve, en Escocia no deja de llover.
-Por suerte, así pude darte tiempo el año pasado – dijo Lucius.
-Cierto, hemos de charlar también de eso largo y tendido, ¿eh, Lucius?
-Sí, pero no hoy, por hoy se acabaron los temas serios.
-De acuerdo contigo.
-Mejor que ya haya hecho el ritual de la cueva para contártelo con detalle.
-Cierto.
-Lucius, vamos a quedar para mañana para que pueda dejaros solos en casa cuanto antes – dijo Lauren.
-Claro que sí, quedemos – dijo Lucius.
-Yo puedo llegar a las tres menos cuarto.
-Muy bien.
-Me habré informado de los horarios de autobuses para que no tengamos que esperarlo mucho tiempo.
-Estupendo, Lauren.
-Si hay que esperarlo lo haremos en mi casa.
-De acuerdo, supongo que también tendré la tarde libre a no ser que les dé un arrebato, las reuniones de la cúpula suelen ser por las noches.
-Maravilloso. ¿Tienes ropa cómoda para caminar? Hay que hacerlo un trecho.
-Algo tengo, claro que sí. Vaqueros y camisa.
-Muy bien. ¿Y calzado?
-Nada, zapatos.
-Buf…
-Lucius, si piensas entrenar conmigo más adelante piensa en comprar ropa más cómoda – le dijo Sev.
-Claro que lo haré – dijo Lucius.
-Mañana te explicaré dónde tienes que ir y cómo llegar desde Diagon – le dijo Lauren.
-Muchas gracias, Lauren.
-¿Hasta qué hora podrás quedarte?
-Si no me llama el negrero no tengo límite, al igual que hoy, ceno cuando me viene en gana.
-Estupendo, entonces yo tampoco lo tengo.
-No vuelvas de noche sola, Lauren – le dijo Sev.
-Bueno, bueno, ¿qué va a ocurrirme en Hogwarts?
-Cierto, nada, pero allí llueve, podrías resbalar al saltar la verja.
-Buf… ya salió el sobreprotector. También puedo resbalar de día, ¿lo he hecho hoy?
-No.
-Pues ya está. No sufras por mí, Severus.
-Vale, vale…
Llegaron al callejón, Lauren dijo:
-Os llevo yo a los dos para que no caigamos unos encima de otros.
-Yo prefiero practicar Aparecerme solo, Lauren. No tengo muchas ocasiones de hacerlo y el próximo sábado voy a ir solo desde Hogwarts.
-Vale… Entonces ve tú primero, te metes al dormitorio y te cambias ya.
-Primero tengo que ir al baño.
-Bueno, pues ve. Siempre igual, ¿eh? ¿Por qué no has ido en el club?
-Por no haceros esperar.
-Aparécete en el dormitorio y ve al baño, te damos un minuto.
-Genial.
Sev se Apareció en el dormitorio de casa de Lauren, se quitó el abrigo y la chaqueta y fue al baño, cuando salió ya habían llegado Lauren y Lucius.
-Yo también he de ir – dijo Lucius.
Sev se quedó con Lauren en la sala.
-Ve a cambiarte y ponerte cómodo, anda, luego voy yo – le dijo ella.
-Ve tú primero, Lauren.
-Buf… no empecemos, ¿eh? Yo tengo tiempo de sobra de ir a la farmacia y no quiero robarte tiempo con Lucius, mañana ya voy a pasar toda la tarde con él.
-Vale, vale…
Sev pasó al dormitorio y se cambió de ropa, se puso el atuendo que llevaba en los conciertos de Sly Snake, su ropa punk, vaqueros rotos, camisa negra, cazadora de cuero y también los pendientes. Guardó el traje y el abrigo en sus fundas y los colgó en el armario. Cuando salió Lauren le dijo:
-Lucius ya está en la terraza con su whisky, he preparado té para ti por si estabas cansado. Lo siento pero leche no tengo, se habría estropeado abierta en la nevera.
-Claro, claro… He dejado el traje y el abrigo en el armario.
-¿Y los zapatos?
-También dentro del armario.
-Estupendo. No creo que los necesites más a no ser que a Lucius le dé el capricho de volver a llevarte allí. ¿Vas a vestirte de traje para tocar la próxima semana con Hipólita en Hogwarts?
-Sí, claro.
-Entonces los llevamos el lunes cuando volvamos de hacernos los análisis.
-Estupendo.
-Anda, sal a la terraza y que Lucius alucine con tus pintas. Ya te llevo el té, voy justo detrás de ti, no quiero perdérmelo.
Salieron a la terraza, Lauren detrás de Sev.
-¡Vaya tela, chaval! – exclamó Lucius - ¿Dónde vas con tantos pendientes? ¿Eres maricón?
Se carcajearon los tres.
-Es la imagen que debo dar con el grupo, Lucius. Tocamos punk y los punks visten así, es la moda.
-Vaya, vaya… no me entero de nada. Me encantan los vaqueros rotos y la cazadora, eso sí.
Sev se sentó con él a la mesa, Lauren dejó la taza de té ante él.
-Te llevaré a comprarlos si quieres al mercadito de Camden Town, allí podrás ver a los punks en su ambiente.
-Claro… Me encantaría escuchar el disco.
-Saldrá en julio.
-Jo… qué pena que no pueda ir al concierto.
-Podrás ir cualquier otro sábado, Lucius, cuando tengas ropa adecuada – le dijo Lauren – Te camuflas entre la gente.
-Pero podrían reconocerme, los de Hogwarts me conocen.
-No tengas pena, Lucius, ya vinieron a vernos en marzo y a medida que se acerquen los exámenes dejarán de venir tanto. Seguro que esta noche ya hay muchos menos, tocamos la semana pasada en el colegio – dijo Sev.
-Vale, vale…
-Y si quieres sentirte más seguro te enseñaré cómo desfigurarte, los de séptimo de Defensa ya saben hacerlo, les pediré que me enseñen – dijo Lauren.
-Vale, estupendo, eso también me resultará muy útil para mi plan de eliminar a Voldemort, que no me reconozca cuando lo mate.
-Claro que sí. De cualquier modo ya te digo que mañana mismo sabré en qué va a resultar.
-Qué alivio.
-Y voy a decirte algo, deja de ser tan machito y usar la palabra maricón como un insulto. La homosexualidad es una opción sexual tan válida como otra cualquiera. No te ha parecido mal que yo me lo hiciera con una chica o que te haya propuesto hacérmelo con Narcissa, ¿verdad?
-No, no.
-Pues no seas retrógrado, Lucius, puedes ofender a quien te oiga. El sexo de la persona a la que amas no importa, importa la persona. Los brujos ancestrales se lo hacían todos con todos, como nosotros ahora, no te dejes embaucar por lo que nos impuso el cristianismo.
-Tienes toda la razón. Ya les decía a tus padres que dejaría a Narcissa y me casaría con Snape si fuera mujer, ¿te lo contaron?
-Claro que me lo contaron, y él también lo sabía desde hace casi un año. Os dejo, voy a cambiarme y salgo para que me veas, te va a encantar mi modelito.
-Estupendo.
Lauren se marchó desvinculándose.
-Buf… ya la he fastidiado… – dijo Lucius.
-Un poco sí, Lucius, después de todo lo que te hemos contado de ayer podrías haber imaginado que también hubo relaciones entre chicos.
-Claro…
-Y voy a contarte algo más sobre Lauren, una fantasía que tiene y todavía no ha cumplido porque nunca ha estado con dos chicos al mismo tiempo. Que le den a la vez por delante y por detrás.
-Vaya…
-Fantasía que tú podrías cumplir si aceptas meterte en la cama con otro chico aunque no te lo hagas con él.
-Claro…
-Y estar así un poco más a su altura, lo que antes tanto te preocupaba.
-Claro que sí.
-Es que estás muy bobo, Lucius, en lugar de ganártela, ahora debes haberle parecido muy machista.
-Claro, claro…
-¿Acaso no te das cuenta de cómo te está tratando ella? Ofreciéndose a ti en todo momento siendo que tú todavía no puedes corresponderle. Ella está decidida a conquistarte, poniendo toda la carne en el asador. Debes corresponder, Lucius. Ya verás qué guapa se pone para que la veas.
-Cierto. Jo… sólo he dicho lo que me ha salido en el momento.
-Pues conociendo la Magia Roja no deberías haberlo dicho, ¿acaso no leíste los capítulos referidos a las relaciones homosexuales?
-No, no lo hice, me los salté porque me daban asco.
-Jo, Lucius… Lo que te ha dicho ella, se ama a las personas, no a los sexos.
-Claro que sí. Esta misma noche los leo.
-Así me gusta. Antes lamentabas no poder participar en las orgías que vamos a montar. Pues que sepas que la mayor atracción de la noche fue un trío entre dos chicos y una chica, en realidad tres tríos, cada uno de ellos al centro cada vez.
-Vaya…
-Fueron las primeras veces que lo hacían y consiguieron irse los tres a la vez.
-Vaya tela…
-Unos artistas.
-Desde luego.
-¿Sigue dándote asco imaginarlo?
-En absoluto, pienso que también me habría gustado verlo.
-Bien, Lucius, vas por el buen camino.
-¿Puedo hacerte una pregunta? No me respondas si no quieres.
-Hazla, Lucius, ya sé cuál es y sí voy a responderte, porque necesitas educación y la mereces, de lo contrario habría desviado la atención del tema.
-Ya está, ya me has respondido.
-Hazla, anda.
-No, mejor dilo tú.
-Está bien, lo digo, yo era uno de los componentes del trío. Fue mi primera vez con un chico.
-Lo siento mucho, Snape, ahora me siento muy avergonzado por haber metido la pata así, pero con lo que me habéis contado antes nunca lo habría imaginado.
-No pasa nada, Lucius. Ya has visto que a mí también me ha hecho gracia, que me he reído, precisamente por lo que pasó anoche, has dado en el clavo.
-Claro…
-Y lo mismo Lauren.
-Claro, claro…
-No te estábamos siguiendo la broma.
-Claro que no. Qué valiente estás siendo, Snape.
-Pues sí, porque ya has visto que hasta ahora me había abstenido de contarte nada referido a ese tema, no tenía idea de hacerlo, no tan temprano. Me da mucho apuro porque para mí es todo muy reciente, tanto lo que ocurrió ayer como el retomar la relación contigo desde otra perspectiva. Pero teniendo en cuenta todo lo que ya hemos vivido hoy, ¿por qué no?
-Qué sabio eres, Snape, me das cien patadas.
-No te tortures, Lucius, lo estás haciendo muy bien, has cambiado tu mentalidad en pocos minutos, a mí me ha llevado meses. Cuando anoche decidí hacerlo lo hice por hacerle un favor a un muy, muy buen amigo, una persona que quedó lisiada en la aventura del basilisco, que ha debido renunciar a ser Auror, que quedará cojo de por vida y es, en el grupo, el batería, el más cercano a mí. Eso fue al principio de la noche, ni me ponía ni era capaz de acariciarlo o besarlo, incluso me resultaba incómodo que él me acariciara. Pero consiguió que cada vez me sintiera mejor y he acabado enamorándome de él, y te digo una cosa, incluso los besos con él ahora me apasionan, es muy diferente besar a un hombre que a una mujer, es brutal.
-Vaya…
-Para que te hagas una pequeña idea de lo que te pierdes negándote de entrada a experiencias que podrían descubrirte mundos enteros dentro de ti mismo.
-Claro, claro…
-Y ten en cuenta algo más. Anoche sospechábamos que cuatro de los ocho que éramos, entre ellos mis dos amantes, entrarían en combate este verano. No podemos permitirnos negarles nada. ¿Y si mueren?
-Desde luego. Buf… cuánto estoy aprendiendo hoy, qué generoso eres.
-No más que tú, Lucius, y la entrega me fue retribuida con creces porque aluciné con la experiencia, con las tres experiencias.
-Vaya… También es un acto de generosidad lo que estás haciendo ahora, abrirte a mí de esta manera superando el apuro que te da y pensando que quizá podría censurarte, con el único fin de enseñarme.
-Lo hago porque lo mereces, Lucius, eres quien más lo merece. Vas a ser el artífice de la destrucción de Voldemort, vas a ser todavía más determinante que yo. Aunque no lo mates lo harás desaparecer durante años, vas a evitar la guerra jugándote la vida solo. Mereces todo acto de amor que se nos pase por la cabeza, porque no recibirás reconocimiento alguno a cambio de ello, sólo persecución.
-Yo no lo veo así, para mí ya será suficiente satisfacción matarlo con mis propias manos y ver destruido su ejército, y por otra parte he de enmendar mis errores, no aspiro a reconocimientos ni medallas.
-Lucius, todos tus errores ya han sido perdonados.
-En absoluto, sólo cuando acabe con él. Si no consigo eliminarlo esta vez seguiré a su servicio cuando vuelva, ya te digo que me desfiguraré para que no me reconozca cuando lo mate.
-Buf, Lucius… No adelantes acontecimientos, espera a la premonición de Lauren mañana.
-Mejor cuanto más elaborado el plan, así esta parte también participará en los antecedentes de la premonición.
-Claro que sí.
-Pues ya está, y no pienso esperar a que llegue el verano, vamos a hacerlo en cuanto tengamos todos los Horrocruxes y me entreguéis el diario. No vamos a esperar a que estén preparados para entrar en combate, de lo contrario su primer movimiento sería ése, atacar de arrebato.
-Claro, claro…
-Ganarles por la mano, Snape, el verdadero golpe de gracia.
-Desde luego.
-Este fin de curso del '77 va a ser la fecha de las celebraciones del fin de Voldemort, lo verás.
-¿Qué habríamos hecho sin ti, Lucius?
-¿Y yo sin ti? Somos un equipo, Snape, cada uno en su papel, hasta el último alumno de Hogwarts que está preparándose como guerrero es fundamental, de lo contrario no habrían esperado tanto tiempo para atacar, tenlo por seguro.
-Cierto.
-Incluso eso fue una suerte, que Bellatrix leyera en verano y se enterase de todo. Nos hizo ganar tiempo, son muy bobos.
-Desde luego que lo son.
-Y nos hemos vuelto a meter en el tema serio, yo que no quería.
-Cierto, cierto…
-Snape, sal de la misión de la cámara, no puedes fallar en ésa, te perderíamos a ti y al Horrocrux.
-Buf… qué responsabilidad…
-No te apures, lo sabré el próximo sábado.
-Antes, Lauren te escribirá en cuanto lo logremos.
-Está bien. A todo esto, te lo decía porque si ambos salimos de las que nos quedan por delante, ya sé cómo vamos a celebrarlo, diga lo que diga Narcissa.
-¿Cómo?
-Te amo, Snape, me lo montaré contigo y con Lauren.
-¿Qué estás diciendo, Lucius? – asombrado.
-Lo que oyes, siempre que quieras, ¿eh?
-Por supuesto que quiero.
-Se lo contamos en cuanto vuelva, le damos una alegría.
-Ya te digo que vamos a dársela.
-Así arreglo lo de antes.
-Claro, claro…
-Y aprenderé los trucos de primera mano.
-Cierto.
-Mi argumento para convencer a Narcissa. Ése y que te lo harías con ella, si quieres, claro.
-Claro que me lo haría.
-Entonces me va a resultar muy fácil hacerlo.
-¡Estupendo!
Rieron.
-Buf… Cómo me has cambiado la vida en unas pocas horas, Snape. Esperaba algo trascendental, pero no tanto ni en tantos sentidos, ¿eh?
-Cierto.
-Una motivación muy fuerte para seguir al pie del cañón. La recompensa más preciada, el amor de personas excepcionales, ser elegidos por aquéllos que podrían tener a quien quisieran, no has tenido ni que pensarlo.
-No te extrañe nada, Lucius, sois quienes más lo merecéis. No sabes cuán feliz me hace llegar a compartir algo tan profundo con vosotros, estoy deseando que llegue ese día de la celebración. Yo también os amo con todo mi ser y no sólo eso, me atraéis mucho.
-¿En serio? ¿Te pongo?
-Por supuesto que me pones, más que mi amante de anoche.
-Vaya…
-Eres muy guapo y elegante, Lucius.
-Tú también lo eres. Si llego a concebir que me ponga un hombre serás tú, te lo aseguro.
-Estupendo. Qué pena que no te decidas ya mismo, me lanzaba sobre ti.
-Buf… Snape… paciencia… Dame algo de tiempo, anda.
-Claro que te lo doy, Lucius, todo el que necesites. Esperaré lo que sea necesario, también será un reto conquistarte. Me apetece mucho trabajármelo, y espero que te decidas antes de llevar a cabo la operación por si saliera mal, que no me faltes sin haberlo probado.
-Vaya… cierto, cierto… Desde luego que he de pensar también en eso, claro que sí. Esta misma noche tendré seria charla con Narcissa, leeremos lo que nos faltó de la Magia Roja y hablaremos del tema. Estoy seguro de que me comprenderá, me pondrá fáciles las cosas y me convencerá.
-Claro, Lucius, claro. Las mujeres son más tolerantes para estos temas, fueron ellas quienes propusieron la orgía y quienes me motivaron a hacer lo que hice anoche.
-Vaya... Ella también decía que me dejaría y se casaría contigo cuando lo decía yo.
-Cierto, ya me lo contó Lauren.
-Por eso sé que voy a convencerla en cuanto le diga que quieres montártelo con ella. No se lo ha hecho con nadie más que conmigo.
-Claro… wooow… qué ganas…
-No me la robes, ¿eh? No la dejes alucinada.
-Claro que no, Lucius, me reservaré.
-En absoluto, dale todo lo bueno que puedas, ella también lo merece. Lo decía en broma.
-Qué bien sabes amar, Lucius, eres un Mortífago muy atípico.
-El único Mortífago que conjura Patronus.
-¡Quiero verlo!
-Van a vernos desde las otras terrazas.
-No entienden nada, no importa, dale.
-Esperemos a Lauren entonces, ella tampoco lo ha visto.
-La esperamos.
-Debe estar poniéndose muy, muy guapa, está tardando mucho.
-Lo que te decía yo.
Lauren salió y Lucius dijo:
-Ahí está.
Sev se giró, Lauren llevaba falda corta, un top ajustado, botas militares y cazadora de cuero, iba maquillada escandalosamente y llevaba sus pendientes.
-¡Vaya tela, Lauren! ¡Qué mujer! - le dijo Lucius - Me lanzaba ya mismo sobre ti.
-Hazlo, Lucius, ¿quién te lo impide? – le preguntó ella.
-No, querida, no, quiero hacer las cosas bien. Dadme tiempo ambos para que hable con Narcissa.
-¿Ambos? – preguntó Lauren, extrañada.
-Sí, preciosa, Snape y yo hemos tenido una seria charla, me ha contado lo de anoche y se me ha declarado. Me lo haré con los dos.
-¡Vaya tela, Lucius!
-Cumpliremos tu fantasía, no lo hagas con Black y con él, resérvate para nosotros. Dame al menos una semana para pensarlo.
-Claro que sí, mi amor… Me muero de ganas de al menos darte un beso…
-No, cariño, vamos a hacer las cosas bien.
-Vale, vale…
-Yo te lo doy, Lauren – le dijo Sev.
-¿En serio? – muy extrañada.
-Claro que sí, ¿no acaba de decirte Lucius que quiero hacérmelo también contigo?
-Merlín, no puedo creerlo…
-Pues créelo, mi amor, no voy a negártelo nunca más al igual que tú no me negarías nada.
-Espera entonces que me quite el carmín o te pondré perdido.
-Vale, como quieras.
Lauren se marchó.
-Qué satisfacción da hacer felices a las personas, ¿verdad, Lucius?
-Desde luego, pena que yo no pueda hacerlo hoy mismo.
-De cualquier modo no era buen momento, Lucius, nos queda poco tiempo. Lauren va a tener que ir a toda prisa a la farmacia.
-Cierto, cierto…
-Si me retraso un poco tampoco pasa nada, ¿eh? Tenemos una hora para la prueba de sonido, nos basta con media y en ese ambiente es habitual que la gente se retrase.
-Claro, claro, la bohemia.
-Eso.
-Quizá el próximo sábado ya pueda ir.
-Si mañana Lauren te muestra cómo llegar Apareciéndote, yo todavía no sé.
-O voy ahora con vosotros.
-Desde luego.
Lauren volvió a salir.
-Ahí está.
-Ven aquí, preciosa, siéntate sobre mí – le dijo Sev.
Ella lo hizo de costado en su regazo, él la abrazó y la besó sólo en los labios.
-Wow… Lauren… cómo besas…
-Y tú…
-No comprendo cómo he podido prescindir de ti hasta ahora, lo siento mucho, mi amor…
-No te apures, mi vida, lo importante es que vuelvo a tenerte, nunca lo habría soñado. Sé por qué la fastidié, soy demasiado sucia para ti, no volverá a ocurrir.
-Gracias, Lauren, gracias…
Profundizaron el beso.
-Wooow… - dijo ella – Nadie besa como tú, Severus, es alucinante, alucinante…
-Te amo, Lauren, te amo…
-Así sí que podremos fingir bien esta noche que somos novios para que te dejen en paz las chicas.
-Cierto, pienso pasar toda la noche besándote.
-Qué privilegio, la envidia de todo el Club 100, la amante del bajista, del corazón del grupo.
-Vas a dejar a Sirius abandonado.
-Ya tiene a Deborah. Esta vez voy a ganarle por la mano, cuando me vea contigo se va a atemorizar pensando que lo dejo por ti.
-No hagas eso, ¿eh, Lauren?
-No, no, pero que lo piense un rato, no le irá mal.
-De acuerdo, eso me parece bien, que te valore.
-¿Vas a abandonar tú a Valerie y Paul?
-No, no lo haré, aunque con Paul no haré nada en público, no me siento preparado.
-Claro, claro, mejor que no.
-Vuelvo contigo a Hogwarts y me quedo esta noche contigo, ya me has puesto.
-¿En serio?
-Sí, Lauren.
-Wooow… ¿Dónde?
-En la Sala de Menesteres.
-Si cogemos un dormitorio nuevo van a quedar muy pocos.
-No me da asco dormir en el que tienes con Sirius, ¿eh?
-Ya, ya… Bueno, ya veremos. A mí tampoco me da en el que tienes con Audrey.
-Vamos a tener que comenzar a compartirlos. Lo que dices tú, si nos lo hacemos todos con todos no quedarán suficientes.
-Cierto. He de marcharme a la farmacia, Severus.
-Está bien, dejémoslo.
Se separaron.
-Siento mucho dejarte a medias.
-No me importa en absoluto.
-Voy a compraros al menos dos cajas de condones a cada chico.
-A las chicas también, Lauren, por si quieren hacérselo con algún muggle.
-Tienes razón.
-¿Tienes suficiente dinero? Te doy de lo que llevo yo.
-Dame por si las moscas, luego echamos cuentas con los demás. Con diez libras supongo que me llegará, de lo contrario el lunes podremos comprar más.
Sev sacó la cartera y le dio diez libras.
-De acuerdo. Los de la farmacia van a alucinar con tus pintas.
-Ya van a alucinar porque voy a comprarles todas las existencias que tengan.
Rieron.
-Cierto. Cómprame también lubricante, no vamos a estar tirando siempre del de Deborah.
-Estupendo, claro que sí.
-¿Lubricante? – preguntó Lucius.
-Claro, para dar por detrás – respondió Sev.
-Claro, claro…
-¿Quieres que te acompañemos y nos reímos?
-No, no, quedaos aquí, luego nos reímos cuando os lo cuente. Voy con prisa, me va a tocar correr – respondió Lauren.
-No corras nada, Lauren. Si llego un poco tarde no pasa nada, tenemos tiempo más que de sobra. El Club 100 no abre hasta las diez, no comprendo por qué nos ponen la prueba de sonido tan temprano.
-Tenéis que pedir que os la cambien.
-Pues sí, eso deberíamos hacer, así nos daría tiempo de cenar antes de la misma, podríamos cenar en casa de Paul.
-Cierto, pero si quedas con Lucius los sábados no podrás hacerlo.
-Nos quedaremos a cenar aquí, en el barrio.
-Aquí también podéis cocinar, ¿eh?
-Buf… qué pereza, y luego recoger.
-Claro, claro – dijo Lucius – Iremos a cenar por el barrio, yo lo invito.
-Bueno, me marcho ya, que nos eternizamos – dijo Lauren y se levantó - Hasta dentro de un ratito, chicos, pasadlo bien.
-Eso haremos, preciosa.
-Espera, Lauren, que quiero mostraros algo – dijo Lucius poniéndose en pie y sacando la varita.
-¿Qué, qué? – preguntó ella.
-Sorpresa. Expecto Patronum.
Lucius realizó los dos amplios pases envolventes y de la punta de su varita surgió un enorme dragón brillante y traslúcido que se marchó volando sobre los tejados.
-Wooow… - exclamó Lauren, de viva voz - ¿Qué es esto?
-Es alucinante, Lucius, alucinante… - dijo Sev – El Patronus más impresionante que he visto nunca.
-El más costoso de ganar, costó sangre, sudor y muchas lágrimas – dijo Lucius. Pasaron meses desde que cambié de actitud hasta que conseguí conjurarlo.
-Claro...
-No lo merecía.
-Vaya...
-Antes era más pequeño, ha ido creciendo con el tiempo.
-Wow… También tienes un Patronus especial, como los míos.
-¿Los tuyos? – extrañado.
-Sí, tengo varios, siempre gemelos de las mujeres que amo.
-Quizá vuelvas a tener el gemelo del mío – dijo Lauren.
-Pues sí, seguramente.
-¿Los probamos?
-De acuerdo, démosle.
-¿Dónde tienes la varita?
-En la mochila, en el dormitorio.
-Voy por ella.
-Gracias, Lauren.
Lauren salió.
-¿Qué es eso de que tienes varios Patronus? – le preguntó Lucius.
-Ahora lo verás, te los enseño. Después de anoche y lo de hoy tal vez tenga cinco.
-Vaya tela… Ya te digo que no vas a dejar de sorprenderme.
-Tú también lo haces a mí, Lucius, constantemente. El dragón es alucinante, alucinante, y después de lo que vas a hacer crecerá hasta su tamaño normal, estoy seguro de ello.
-Sería una pasada.
-Cuando sea seguro para ti se sabrá todo, Lucius, aunque pasen años hasta entonces. Pasarás a la historia de la magia.
-No aspiro a eso, sólo a vivir tranquilo.
-Lo harás, Lucius.
Lauren salió con las varitas y le pasó la suya a Sev, que se puso en pie.
-¿Qué recuerdo vas a evocar? – le preguntó ella.
-El Vínculo que hemos realizado.
-El que he evocado yo – dijo Lucius.
-Es también el mío, pero el de Severus es con ambos, sospecho que va a ocurrir algo inaudito, conjuremos – dijo Lauren.
Conjuraron ambos no verbalmente. De la punta de la varita de Lauren surgió la pantera, de la de Sev, la pantera y el dragón. Las panteras se pusieron a luchar, el dragón voló sobre ellos.
-¡Buaaah…! ¡Vaya tela, Lucius…! – exclamó Snape - ¡Tengo tu Patronus…!
-Alucinante, alucinante… Dos Patronus a un tiempo y hacen cosas… - decía Lucius - Esto es increíble, increíble… Tú sí vas a pasar a la historia de la magia.
-Por supuesto que va a hacerlo, por muchas, muchas razones – dijo Lauren - Más de las que imaginas.
-Que mis Patronus hacen cosas ya lo sabías – dijo Sev – Salió en el Profeta.
-Desde luego que lo sabía – dijo Lucius.
-Bueno, yo me marcho, chicos, tampoco se trata de que llegues con media hora de retraso, vas a hacer esperar también al grupo – dijo Lauren.
-Claro, claro… - dijo Sev.
-Vais a veros tentados de conjurar a un tiempo los dos dragones. No lo hagáis, ya hemos dado bastante el cante. Ya lo probareis en otra ocasión, cuando vayáis a la cueva a entrenar.
-Claro que no, Lauren.
-Hasta dentro de un rato, chicos.
-Hasta pronto, Lauren – dijo Lucius.
-Hasta pronto, preciosa – dijo Sev.
Lauren se marchó, Sev y Lucius volvieron a sentarse.
-Quiero otro whisky pero lo quiero con hielo – dijo Lucius.
-Voy a buscártelo a la nevera.
-No, tranquilo, ya lo hago yo.
-No, Lucius, deja que te lo sirva yo - levantándose.
-¿No te animas a tomar uno conmigo?
-Bueno… Pero sólo uno, ¿eh? Ahora todavía tengo la prueba de sonido y voy a pasar toda la noche en ese ambiente, tentado de beber. Si me dejo llevar tengo mucho peligro, Lucius, y no quiero.
-Vale, vale…
-Cuando vuelva te cuento por qué.
-Estupendo.
Sev fue a la cocina y sirvió hielo en dos vasos, volvió y sirvió el whisky de la botella que había sobre la mesa en ambos.
-Es una historia muy triste, Lucius que me va a llevar un rato contarte, y quizá habrías preferido que habláramos de otras cosas.
-Como quieras tú, Snape.
-Viene a cuento de ese nombre que me pones.
-¿Tu padre?
-Sí, era un borracho y nos pegaba a mí y a mi madre, no me interrumpas, por favor.
Le resumió su infancia y la de su hermano, Lucius se contuvo a duras penas de hablar. Concluyó:
-Así que pasamos más de trece años separados, justo hasta la Navidad que te cambió la vida, Lucius. También me la cambió a mí.
-Vaya tela, Snape… Si lo hubiera sabido habría hecho lo posible por ayudarte, habrías venido a pasar las vacaciones a mi casa…
-Pues por suerte no fue así, semejante nido de Mortífagos… - riendo.
-Cierto, cierto… - Lucius también – Ahora entiendo que no quieras que te llamen Snape. ¿Quieres que deje de llamarte así?
-No, Lucius, en absoluto. Llámame como te salga, estás haciendo que me reconcilie con mi apellido.
-Es que se me haría muy raro cambiar a estas alturas, ya se me hace que tú me llames Lucius.
-Vaya… Pues a mí no, te llamo así con Lauren desde que me enteré de tu cambio de bando. Ahora ya no llamo a nadie por sus apellidos, siempre por sus nombres.
-¿Y a ti te llaman todos Severus?
-En absoluto, la gran mayoría me llama por mi apellido, pero por el otro, el de mi madre.
-Prince.
-Ése. Es así como voy a hacerme llamar cuando sea profesor, he de ir a hacer el papeleo para eliminar el primero.
-Claro…
-Cuando sea seguro, que será muy pronto si todo sale bien.
-Desde luego.
-Gracias a ti, Lucius.
-No volveré a proponerte que bebas conmigo, he metido la pata.
-En absoluto, Lucius, es normal que no quieras beber solo, no es sano.
-Pero no lo haré, sólo cuando te apetezca a ti.
-Entiende que tengo mucho peligro porque me gusta, me viene de familia, y además tengo mucha tolerancia. He de meterme mucho alcohol en el cuerpo para llegar a sentir sus efectos y nunca vomito, se me queda dentro y puede hacerme mucho mal.
-Claro, claro…
-Este whisky está de muerte.
-Cierto que lo está, el más caro que hay en el mercado. Lauren me ha contado que lo compra para Black.
-Claro… él también es de whisky…
-¿Y tú?
-Por lo general prefiero el ron, tiene un sabor más suave.
-Cierto.
-Si voy a beber más de uno me meto ron. Eso hice en el último concierto, me gusta tocar en el puntillo.
-¿Esta noche vas a hacerlo?
-No, en absoluto, porque a partir de ahora venimos todas las semanas, y no quiero beber todas las semanas, cogería la costumbre.
-Claro, claro… ¿El resto del grupo bebe?
-Sí, pero poco, no se emborrachan. Mira que el batería, el chico de quien te he hablado antes, ha de conducir de vuelta con todos los bártulos a altas horas de la madrugada, y los demás hemos de ayudar a recoger y a cargar la furgoneta.
-Claro, claro… ¿Y lo de cargar y descargar no os lo hacen los del local?
-No, no lo hacen.
-Buf…
-No lo hacen con nadie, cada grupo se busca la vida.
-Vaya…
-Y más nosotros, que ya llevamos nuestro propio técnico de sonido. Black de nuevo, lo montamos todo nosotros.
-Claro, claro… Debe ser un mundo apasionante.
-Desde luego que lo es.
-Espero no morir en el intento y llegar a conocerlo bien a través de ti.
-Claro, Lucius, lo harás. Ven la próxima semana, iremos al mercadito de Camden por la tarde por ropa para ti.
-Yo prefería comenzar a entrenar.
-Hay tiempo para todo, no vamos a pasar cinco horas entrenando.
-Ya pasan de las ocho, Lauren debe estar al caer.
-Cierto.
-Hemos de hablar de lo que vas a contarle al viejo y lo que no.
-No te preocupes por eso ahora, Lucius, déjalo a mi criterio. Sé manejarme con él, llevo casi un año haciéndolo.
-Está bien, confío en ti.
-Planifiquemos la del próximo sábado. Si vienes a ver ahora el lugar donde vamos a Aparecernos no queda muy cerca del Club 100, hay que caminar un trecho.
-Claro…
-Deberás salir del callejón y preguntar por Oxford Street, y una vez allí preguntar por el Club 100.
-Vale…
-Sin problema.
-Cenaremos juntos por el barrio y después volverás aquí a esperar hasta cerca de la hora del concierto. El Club 100 abre a las diez pero no se llena hasta las once, que es cuando tocamos nosotros. Es mejor que llegues cuando ya esté casi lleno.
-Estupendo.
-Verás como nadie te reconoce entre tanta gente.
-Cierto, cierto.
-Si no, yo mismo te enseñaré el sábado a desfigurarte, aprenderé también esta semana.
-Genial.
-Lucius, me está dando mucha pena tener que separarme de ti, estoy poniéndome nervioso. Ten mucho cuidado, por favor.
-Bueno… Snape… He sabido cuidarme durante casi año y medio…
-Tienes razón, pero si te perdiera ahora, después de haberme reencontrado contigo… Eres precioso para mí, Lucius.
-Eso no ocurrirá, tenlo por seguro.
-Y si ocurriera nos reencontraríamos en el cielo de los brujos.
-¿Qué estás diciendo, Snape? – muy extrañado.
-Sí, otra premonición de Lauren, esta vez un sueño.
Sev se lo contó.
-Vaya… Entonces no hay problema alguno, nos reencontraremos todos allí, jóvenes de nuevo, y para siempre – dijo Lucius, muy ilusionado.
-Y haremos todo lo que nos haya quedado por hacer en este mundo, tendremos toda la eternidad para ello.
