The Clash

La puerta se abrió y entró el dueño del club con una bandeja.

-Os he traído lo mismo que estabais bebiendo a todos, chicos. Si queréis otra cosa voy por ello.

-¿Alguien quiere otra cosa? – preguntó Sev.

Todos negaron.

-¿Nos puedes dejar para escribir? – preguntó Joe.

-Desde luego, esperad que os sirva.

Les sirvió y sacó una libretita y un bolígrafo del bolsillo.

-Podéis quedároslo – les dijo mientras recogía – Quedaos aquí si queréis hasta el cierre, hoy la promoción os la están haciendo vuestros amigos, y en todo caso no la necesitáis, ya sois un fenómeno de masas, chicos. La próxima semana va a pasar lo mismo que ésta, y la siguiente y la siguiente, y lo bueno es que el club se llenará ya a las diez con toda la gente que se ha quedado fuera hoy.

-Cierto.

-Según cómo me vaya voy a aumentaros más todavía el caché, os quiero todo el verano.

-Mucho vas a tener que aumentarlo para que se queden – le dijo Joe – Vamos a buscarles conciertos por todo Reino Unido.

-Buf… ya la fastidié juntándoos.

-Puedes darte con un canto en los dientes teniéndolos dos meses enteros. Vuelve a contratarlos en septiembre cuando tengan que volver al colegio y no puedan viajar tanto.

-Pues sí, eso haré si se dejan. Os dejo, chicos, ya veo que os habéis entendido bien.

El dueño se marchó.

-¡Bravo, Joe! – exclamó Sev - ¡Choca ésa!

Chocaron las manos.

-Tenemos que echarnos un cable, de lo contrario se nos comen – dijo Joe - ¿Cuánto va a pagaros EMI?

-Cincuenta mil libras.

-Buf… qué desastre… A nosotros CBS nos ha pagado el doble.

-¿Qué dices? – asombrado.

-Lo que oyes.

-A nosotros CBS nos ofrecía menos todavía.

-¿Cómo conseguisteis que os grabaran?

-Con una maqueta casera.

-Claro, todavía no habíais dado conciertos, no sabíais el tirón que podíais llegar a tener.

-Sí que lo sabíamos, sí, habíamos dado conciertos en el colegio – dijo Valerie.

-Entonces, ¿cómo os dejasteis por tan poco?

-Por hacerlo cuanto antes, en Semana Santa, que era cuando podíamos - respondió Paul - De lo contrario habríamos tenido que esperar hasta el verano y necesitábamos el dinero.

-Vaya… El siguiente no lo grabéis por menos de cien mil, ahora van a pelearse por vosotros.

-Gracias por el consejo, Joe – dijo Sev.

-¿Cuánto tiempo lleváis tocando?

-Desde septiembre.

-¿Sólo? – muy asombrado.

-Sí.

-Y ya tenéis repertorio para dos discos. Sois unos máquinas, chavales, porque además los temas son muy largos y elaborados y no sólo eso, tocáis muy, muy bien.

-También con ayuda de la magia.

-Ah, ¿sí? Contadnos, contadnos…

Les hablaron del ritual de la cueva y de cómo ayudaba a la memoria.

-Bueno, bueno, con ayuda de la magia… - dijo Joe - No sirve para aprender a tocar, eso os lo habéis tenido que trabajar.

-Cierto – dijo Sev.

-¿Cuánto ensayáis?

-Hasta ahora lo hemos hecho una vez por semana, pero a partir de ahora vamos a ensayar sólo una vez al mes para tomárnoslo con más calma ya que perdemos una noche aquí a la semana y estamos muy ocupados con la guerra inminente.

-Buf… Es que encima estudiando y con la guerra. ¿No pueden luchar los brujos adultos?

-Claro que van a hacerlo, pero hemos tenido que entrenarlos.

-Vaya tela… no hay una defensa bien organizada…

-Pues no, existen los Aurores, que son una especie de policía, pero no hay ejército.

-¿Y cuántos años dices que lleva haciendo de las suyas ese loco?

-Desde el '70 o '71.

-¿Y en todo ese tiempo no se habían organizado contra él?

-No, comenzamos a hacerlo nosotros el quince de mayo del año pasado.

-Claro, como dice la canción…

-Eso.

-Buf… qué desastre. ¿El gobierno de Reino Unido sabe algo de esto?

-De la guerra no sé, pero sé que el primer ministro conoce nuestra existencia, está en contacto con el ministro de magia.

-Eso yo no lo sabía – dijo Valerie - ¿Tú cómo lo sabes?

-Secretos del Ministerio de los que me entero, y ya ha vuelto a salir el tema de la guerra. Mejor hablamos de otras cosas, hay mucho más interesante que contar.

-Claro que sí, contadnos, contadnos… - dijo Joe.

-No hubiera hecho falta que pidieras de escribir, podemos convocarlo – dijo Valerie.

-¿Qué es eso?

-Hacerlo aparecer de la nada.

-No lo creo.

-Ver para creer.

Pasaron un buen rato convocando objetos y haciéndolos desaparecer. Los Clash reían mucho y alucinaban cada vez, y se quedaron con tres camisetas que les convocó Valerie.

-¡Buaaah…! Es fabuloso… no tenéis que comprar nada… - decían.

-Ojalá eso fuera cierto, hay muchas cosas que tenemos que comprar, con la comida no se puede hacer – dijo ella.

-Vaya…

-O los libros, sólo se puede convocar aquello que ya conoces bien, porque has de imaginarlo en tu mente.

-Claro…

-Lo que sí podemos hacer con la comida o bebida es multiplicarla. Voy a rellenarte el vaso con el trago que te queda - Valerie sacó la varita y lo hizo.

-Buaaah… esto es lo más de lo más… ¿No llega con comprarse una varita para hacerlo?

-No, querido, has de nacer con el don.

-Antes nos habéis contado que hay brujos hijos de muggles, ¿cómo se enteran de que lo son?

-Porque hacen magia involuntaria desde pequeños.

-Vaya…

-Y aunque no la hicieran, todo aquel que nace brujo es inscrito por una pluma mágica en Hogwarts el día de su nacimiento, y el año que cumple once le llega una carta invitándolo a acudir al colegio – dijo Sev – También uno de los profesores se desplaza hasta su casa a hablar con sus padres y se lo explica todo.

-Buaaah… increíble…

-Rellena los vasos de todos, Valerie, ya que has sacado la varita.

-No, no, que va a ser un cantazo si viene el dueño y no hemos bebido nada – dijo Valerie, y guardó la varita.

-Cierto.

-¿Cómo os las apañáis para disimular todo el tiempo, evitar usar magia cuando pueden veros? – preguntó Joe.

-Buf… se hace bastante duro, ¿eh? Moverse por el mundo muggle es todo un arte sin poder usar magia.

-Lo que hacemos todos los simples mortales a diario.

-Desde luego. Estamos muy mal acostumbrados, nos pasa de todo. Tenemos que inventar mil disimulos para poder pasar por personas normales, porque ni siquiera estudiamos lo que estudia todo el mundo y ni de eso podemos charlar con la gente.

-Claro… Contadnos de todas las asignaturas.

Comenzaron a hacerlo, mientras tanto llegó el dueño y les sirvió de nuevo, pero quienes estaban bebiendo alcohol dejaron de hacerlo.

-Ya nos llega de alucinar por hoy con lo vuestro – dijo Paul Simonon – Mejor aguantar despejados para seguir haciéndolo.

-Cierto – dijo Joe – No fumáis ninguno, ¿os está molestando nuestro humo?

-Pues sí, chico, pero tenemos que acostumbrarnos, en los locales se fuma, es lo que hay – le dijo Valerie.

-Nos cortamos también de fumar, ¿eh? Ya nos llega también, luego tenemos la voz destrozada, Mick.

-De acuerdo, Joe – dijo Mick.

-Yo ya llevo un buen rato haciéndolo – dijo Paul Simonon.

-Pues sí, hemos sido muy maleducados, lo sentimos mucho – dijo Joe.

-No pasa nada, Joe – dijo Valerie.

-Seguid contando, seguid.

Siguieron contándoles sobre las asignaturas. Los Clash les hacían numerosas preguntas, muy interesados. Cuando terminaron les preguntaron:

-¿Qué más interesante hay?

-Buf… muchas cosas… - dijo Sev - Los medios de transporte, por ejemplo.

-Contad, contad…

-Podemos Aparecernos – dijo Valerie.

-¿Qué es eso?

-Los muggles lo llamáis teletransportación – dijo Paul.

-¡Imposible!

-Os lo demuestro, voy hasta mi casa y vuelvo, os traigo algo de allí.

-No es necesario que traigas nada, si desapareces y vuelves lo creemos.

-Allá voy entonces.

Paul se puso en pie y desapareció, al medio minuto volvió.

-¡Vaya tela…! ¡Qué chollo…! Así vais donde queréis sin perder tiempo…

-Así es como ha venido toda la gente del colegio que ha venido a vernos hoy, desde Escocia – dijo Valerie – Lo malo es que no podemos hacerlo en cualquier parte, porque los muggles no podéis verlo.

-Claro, claro… ¿Y cómo hacéis?

-En callejones, en parques, sitios que no están muy a la vista. Para marcharnos, desde los servicios de los locales.

-Claro…

-Pero desde el colegio no podemos Aparecernos, hay que salir de los terrenos, es una medida de seguridad – dijo Sev.

-La guerra de nuevo, ¿no?

-Eso.

-Nosotros hemos venido desde el colegio a Londres por Red Flu, con los instrumentos – dijo Valerie.

-¿Y qué es eso?

-Una red de transporte que conecta las chimeneas de las casas.

-¿Las chimeneas? – muy asombrado.

-Sí. Pronuncias la dirección, echas unos polvos y flu, te marchas.

-Buaaah…

-También podéis usarlas los muggles, ¿eh?

-Vaya…

-Claro, y quien se Aparece también puede llevar a muggles. Le basta con tomarlos del brazo o de la mano.

-Vaya…

-Por eso, si pudiéramos darnos a conocer podríamos mejorar la vida de mucha gente.

-Claro que sí. ¿Nos lleváis a alguna parte?

-Buf… van a marearse… - dijo Sev.

-¿Marea?

-Ya te digo que marea, las primeras veces sí, y más habiendo bebido.

-No importa, no importa, queremos probar.

-Venga, vamos. ¿Dónde los llevamos?

-¿A la verja de Hogwarts? – preguntó Valerie - Que sufran la eterna lluvia escocesa.

-¿Al colegio? – preguntó Joe.

-Claro, así veis el castillo.

-¡Estupendo!

-No van a verlo – dijo Sev – Hogwarts no lo ven los muggles.

-¿Y eso?

-Otra medida de seguridad.

-Probemos de todos modos, si no lo ven los llevamos a otra parte – dijo Valerie - Cierra con un Fermio por si viene el dueño, Prince.

-Allá voy.

Sev cerró con un Fermio y se dispusieron a llevar a los Clash. Se Aparecieron en la verja de Hogwarts.

-¡Buaaah…! ¡Ya te digo que marea…! ¡Qué desagradable…!

Se carcajeaban.

-Mira que os he avisado, ¿eh? Ahora a ver si no vomitáis – dijo Sev.

-Calla, calla, que yo voy a hacerlo.

-Buf… sólo falta que ahora comience a llegar gente que vuelve del concierto.

-A estas alturas ya han vuelto todos, Prince, mañana tenemos entrenamiento – dijo Valerie.

-Cierto.

-De otro modo no lo habría propuesto. En todo caso deben estar Deborah, Audrey, Lauren y Sirius esperando a que salgamos del reservado.

-Y quizá Jack.

-Sí, quizá también Jack.

Esperaron a que los Clash se recuperaran y pudieran admirar el castillo en lo alto de la cuesta.

-¿Lo veis? – les preguntó Sev.

-Ya te digo que lo vemos. Buaaah… qué pasada… ¿Y qué hacéis, saltáis la verja?

-Claro.

-¿Volar no podéis?

-No, no, sólo con las escobas.

-Vaya… no sois súper-héroes.

-Pues no, somos personas muy normales.

-Sí, sí, personas normales que se teletransportan, muy normales.

Reían un montón.

-Vamos a volver ya, que como vuelva el dueño y vea la puerta cerrada es capaz de echarla abajo y entonces sí que va a alucinar, que hayamos desaparecido así – dijo Valerie.

-Vamos, vamos… - dijo Sev.

-Buf… el mareo otra vez…

-He avisado.

-Bueno, ahora ya lo hemos echado todo – dijo Paul Simonon.

-Cierto.

Regresaron y volvieron a sentarse, Sev abrió con un Alohomora.

-¿Mejor ahora? – les preguntó.

-Sí, sí, mucho mejor.

-Es sólo las primeras veces.

-Hey, muchas gracias, ¿eh?

-Gracias a vosotros por ser tan majos y aceptar todo de tan buen grado, lo estamos pasando genial esta noche y acabáis de ayudarnos a desmontar un mito – les dijo Valerie - Hogwarts es visible para los muggles, por lo que va a resultar mucho más fácil de lo que esperábamos llevar la electricidad al colegio.

-Pensamos volver la semana que viene, que todavía no habremos salido de gira. No nos perdemos otra noche con vosotros.

-Estupendo.

-Id pensando dónde vais a llevarnos de esa vez.

-Lo haremos.

-Quizá voy a salir y decirles a quienes están esperándonos que no lo hagan, ¿qué os parece? – preguntó Sev.

-Que si lo están haciendo es porque quieren, Prince – dijo Valerie – No te preocupes por ellos.

-Vale, vale…

Volvió a sentarse.

-Así nos ayudan a recoger y cargar la furgoneta.

-¿Eh? También lo hacemos nosotros, ¿eh? – dijo Joe – No se nos caen los anillos, no hace tanto que lo hacíamos.

-Se agradece mucho. Si somos tantos a recoger terminaremos enseguida.

-Claro que sí.

-¿Cómo volvéis a casa vosotros?

-En taxi, como simples mortales.

Rieron.

-Como simples mortales con pasta.

-Eso, eso.

Entró el dueño con la bandeja, pidieron agua para todos y se marchó.

-Buaaah… por los pelos, chavales… - dijo Sev.

-Cierto, ahora entiendo lo que decías de los disimulos.

-Como ésta, muchas.

-Vaya rollo, tener un poder así y no poder usarlo con libertad siendo que no estás haciendo un mal, sino un bien.

-Pues de eso se trata precisamente, de poder llegar a hacer un bien usando la magia. También tenemos nuestra propia medicina, en algunos aspectos mejor que la muggle.

-Ah, ¿sí?

-Desde luego, la Medimagia. Hechizos y pociones que podrían aplicarse a cualquier persona, brujo o muggle.

-Cuenta, cuenta…

Les habló durante un rato de Medimagia, los Clash alucinaron.

-Estoy indignado – dijo Paul Simonon – Deberíais salir a la luz pero ya, esto no puede seguir así.

-¿Y qué se os ocurre a vosotros? – les preguntó Sev.

-Hablar también en nuestros temas de todo esto si nos dejáis, seremos más a difundirlo.

-Estupendo, claro que os dejamos.

-Seguid contándonos de más medios de transporte – dijo Joe.

-El Expreso de Hogwarts – dijo Valerie.

-¿Qué es eso?

-Un tren que sale de King's Cross y va hasta el colegio.

-Vaya…

-De un andén al que los muggles no pueden acceder.

-Sí pueden, los padres de Lily lo hacían – dijo Sev.

-¿Pueden acceder al nueve y tres cuartos?

-Claro que pueden.

-¿Nueve y tres cuartos? – preguntó Joe.

-Sí, atravesando una pared entre el nueve y el diez.

-Buaaah… atravesando una pared como los fantasmas…

Rieron.

-Eso, eso.

-Pues nos lleváis allí la próxima vez.

-Buf… nos verán Aparecernos en la estación – dijo Sev.

-No importa, que alucinen, a estas horas sólo habrá borrachos…

Reían un montón.

-Vale, os llevamos. Vamos a reírnos mucho.

-Ya te digo.

-Con la que os vais a meter si no lo hacéis decididos.

-¿Qué dices?

-Lo que oyes. O entras convencido o te estampas contra la pared.

-Buaaah…

Se partían de la risa.

-Sois la bomba, sois la bomba… - reía Joe.

-Vosotros sí lo sois… – reía Prince.

-Buf… hacía tiempo que no me reía tanto…

-Ni yo…

-¿Les contamos cuando comenzamos a reír en el Comedor, Prince? – le preguntó Valerie.

-Buf… aquélla fue muy buena... Cuéntasela tú, Valerie, que lo haces genial.

-¿El Comedor? – preguntó Joe.

-Claro, el Gran Comedor del colegio. Comemos todos juntos, profesores y alumnos, todos a la vez, cuatro largas mesas y la de los profesores en un estrado – dijo Valerie.

-Vaya…

-Os pongo en antecedentes porque una profesora es fundamental en la historia.

-Buf… Minerva… - Sev se partía.

-Allá voy.

Valerie contó la anécdota con pelos y señales, cuando se lo hizo a Sev en el Comedor, tan graciosa como era ella, rieron mucho.

-Cuéntales ahora la del día siguiente – le pidió él.

-Vaya… - dijo Valerie.

-El contrapunto ideal.

Valerie contó lo que ocurrió al día siguiente en el Comedor, cuando había proclamado a Minerva mujer libre. Los Clash alucinaron y le dijeron:

-Eso es tener espíritu revolucionario, sí señora. Nosotros no nos subimos a un escenario sólo por la pasta y hacernos famosos, ¿eh? Queremos promulgar nuestras ideas.

-Claro que sí, no es necesario que nos convenzáis de ello, ya se nota – dijo Valerie.

-Buf… Cuánto material para componer nos estáis dando esta noche – dijo Mick – Vamos a robaros los temas.

-No nos robáis nada, podemos hablar de lo mismo con diferente perspectiva y estilo – dijo Sev.

-No vamos a dedicaros una canción, vamos a dedicaros entero nuestro segundo álbum, veréis, con otra noche más como ésta lo completamos. Lástima que nos vayamos de gira y no podamos ponernos a componer ya mismo, pero escribiremos en los hoteles, ya te digo que lo haremos, antes que se nos olvide.

-Nos ponemos a trabajar mañana mismo si queréis y al menos podemos completar dos temas antes de la gira – dijo Joe.

-Buf, Joe… primero es escribir, ¿eh? Yo prefiero escribir un montón, todo lo que me venga a la cabeza antes de perder el espíritu que me están transmitiendo. Son muy, muy inspiradores.

-Componéis vosotros dos, ¿verdad? – les preguntó Sev.

-Sí, sí. ¿Y vosotros?

-Las letras entre todos, pero principalmente Prince, y la música toda él, es quien más controla de armonía – respondió Valerie.

-Vaya máquina, chaval. Si en un futuro estáis menos ocupados, ¿nos enseñarás un poquito? – le preguntó Mick.

-Claro que sí. Os digo desde ya cómo he aprendido yo, estudiando las canciones de The Beatles.

-Claro… vaya que sí…

-Tengo un libro con todas, todas sus canciones en partitura para piano, pero también vienen cifradas. Buscadlo y compradlo, la mejor inversión que podéis realizar.

-El mismo lunes vamos a comprarlo junto a tu disco en solitario, así nos lo llevamos para estudiar en la gira – dijo Joe – Nosotros no sabemos solfeo como comprenderás, no escribimos nada, es todo de oído. Estás siendo muy generoso dándonos las claves para componer, sabiendo que podemos competir con vosotros.

-Bah, no pienses eso en absoluto, para mí es un privilegio hacerlo. Me encanta enseñar y ayudar y más a personas como vosotros, y lo de la competencia no me va, adoro colaborar.

-Eres una persona excepcional, sí señor. Qué gran honor haber tenido la suerte de conocerte.

-Si recordáis las canciones de hoy, ¿podéis decirme cuál os ha gustado más en cuando a música?

-La de la tempestad, sin dudarlo un instante – dijo Mick.

-A mí también – dijo Joe.

-Y a mí – dijo Paul Simonon.

-Bien… mi favorita – dijo Sev.

-Es que el cambio de la estrofa al estribillo es brutal, es alucinante – dijo Joe - ¿Cómo consigues un ambiente tan distinto? Es algo más que tono mayor y menor.

-Desde luego, porque utilizo acordes de jazz, de cuatro notas, que tienen muchos más matices. Comprad también un libro de acordes para guitarra para aprenderlos.

-Buf… vamos a acabar copiándoos. Luego dirán que fuisteis antes que nosotros.

-Y lo merecerán – dijo Paul Simonon.

-Una de las noches más fructíferas de mi vida – dijo Mick – Tenemos que salir juntos de gira, chicos. Qué pena no habernos conocido mucho antes, la habríamos programado juntos para este verano.

-¿Y cuál os ha gustado más en cuanto a letra? – les preguntó Sev.

-Buf… No nos preguntes eso, imposible elegir sólo una, todas son alucinantes. Tanto las vuestras como los poemas musicados, alucinantes, alucinantes.

-Muchas gracias.

-Gracias a vosotros por hacernos disfrutar así, me muero de ganas de tener el disco, voy a ponerlo a todas horas hasta que lo ralle. Pena que sólo van a ir en él la mitad de los temas que hemos escuchado hoy.

-Cierto, pena.

-Y lo mismo que yo piensa todo aquél que ha venido a veros hoy. Ya habéis podido comprobarlo, sois la verdadera revolución en el punk, no nosotros, nos dais cien patadas.

-En absoluto, sois muy buenos.

-Pero vosotros lo eleváis a música culta, pasareis a la historia de la música incluso aunque no grabéis nada más. Sois pioneros, los demás vamos detrás, si ahora nos ponemos a componer como lo hacéis vosotros se nos va a ver el plumero, seréis nuestra influencia y no al contrario.

-Claro…

-Y lo mismo con el resto de bandas que os escuchen.

-Cierto.

-Por eso es vergonzoso que os estén pagando la mitad que a nosotros. Al menos cobraréis royalties, ¿o habéis vendido a EMI los derechos?

-No, no, cobraremos.

-Estupendo, muy bien hecho. Van a hacerse de oro con vosotros, pero lo que os digo, una y no más, que se den con un canto en los dientes también por no haber sabido trataros bien y conservaros.

-Eso, eso.

-Os han minusvalorado, muy mal hecho.

-Pienso que EMI no se toma el punk en serio después de la experiencia con los Pistols – dijo Mick.

-Claro, fue que os abrieron camino en el mal sentido, porque los Pistols, aquí entre nosotros, son unos músicos pésimos y unos broncas.

-Cierto – dijo Paul.

-Nosotros fuimos con ellos de gira, el Anarchy Tour, el pasado invierno. Fue un fiasco, al final sólo dimos siete conciertos.

-Vaya…

-Nosotros también somos unos broncas, ¿eh? Aquí donde nos veis nos han detenido repetidas veces por vandalismo. Nos gusta disparar a los gorriones con escopetas de aire comprimido desde nuestro local de ensayo.

-¡Vaya tela!

-Queríamos escribir una canción sobre el tema, pero después de lo de esta noche a mí me parece una solemne tontería y una pérdida de tiempo. ¿Tú qué dices, Mick?

-Claro que sí, vergonzoso. Chavales que todavía no son mayores de edad o acaban de serlo jugándose la vida, y nosotros haciendo el payaso. No pienso volver a hacerlo.

-Yo tampoco.

-Ni yo – dijo Paul Simonon.

-A ver, más historias. ¿Por qué el nombre Sly Snake, que es buenísimo?

-¿Recordáis la canción sobre las casas de Hogwarts? – preguntó Sev.

-¿La de los cuatro chavales que se conocen en el tren?

-Ésa, 'Maldito Sombrero Seleccionador.'

-Sí, sí.

-Muy bien, cuando llegamos a Hogwarts nos dividen en casas la misma noche que ingresamos. Hay cuatro casas, cada una de ellas con sus características de personalidad y sus símbolos.

Les explicó todo sobre las casas de Hogwarts, concluyó:

-Así que nosotros cuatro somos Slytherin, Sly, astutos, y nuestro símbolo es la serpiente, Sly Snake, nuestra identidad. Una de las canciones, la primera que hemos tocado, habla de eso.

-Claro, claro… vaya mundo apasionante. Dices, Mick, que es una de las noches más fructíferas de tu vida. Yo te digo que para mí es la más alucinante, la más, haber tenido el privilegio de conocer un mundo así – dijo Joe - Somos muy, muy afortunados de haber sido los elegidos por estos muchachos, no podemos fallarles.

-Claro que no, iremos a todos los conciertos que deis en cuanto terminemos la gira, aunque tengamos que viajar en tren o autobús por todo Reino Unido – dijo Mick - Estaremos allá donde estéis y lo compartiremos con vosotros, nos haremos inseparables. Esto es el comienzo de una gran amistad.