Único
Media hora antes del cierre del local el dueño se asomó a avisarlos.
-Nos queda media hora, chicos, deberíais ir pensando en recoger.
-Bueno, bueno, hoy recogemos en un cuarto de hora, somos muchos para hacerlo – dijo Valerie.
-¿Nuestros amigos todavía nos esperan? – le preguntó Sev.
-Sí, hay cinco de ellos – respondió el dueño.
-Vale.
El dueño se marchó.
-Lauren, Deborah, Audrey, Sirius y Jack – dijo Sev.
-¿Son todos brujos también? – preguntó Joe.
-Claro que lo son.
-Vaya…
-Somos una comunidad muy cerrada, ten en cuenta que no podemos ser nosotros mismos con cualquier muggle.
-Debe ser alucinante para una familia muggle que les nazca un hijo o hija brujo.
-Claro que lo es, yo conocí una de primera mano.
-Pues cuéntanos, última historia de la noche. Haremos una canción sobre el tema imaginando que nos pasa a nosotros, y tú puedes hacerla desde tu punto de vista. Se complementarán, hemos de sacar a la vez nuestros próximos discos.
-¡Qué buena idea!
-Dos en el lote.
Sev les contó la historia de la familia de Lily.
-Vaya… Y estuviste enamorado de ella durante siete años, desde pequeño… - dijo Joe.
-Sí – dijo Sev – Y en cierto modo sigo estándolo.
-Y acabasteis mal…
-Sí, por desgracia.
-¿Has escrito una canción sobre eso?
-No.
-Pues has de escribirla, aunque sea para grabarla en pop o jazz, también el desamor es muy bello y romántico. Cuenta toda vuestra historia, habrás sacado algo hermoso de una mala experiencia.
-Cierto, tienes razón, lo haré.
-Me muero de ganas de escuchar tu disco de jazz. ¿Viene en los créditos qué canciones has compuesto tú?
-Desde luego, y tengo un disco más con composiciones y un par de duetos míos cuyo sencillo ya ha llegado al Top 10. Hipólita Bowman, 'Hojas en el viento'.
-Claro que sí… es buenísima…
-Es una de mis compañeras actuales y la canción es mía.
-¡Vaya tela! ¿Y te lo has estado callando todo este tiempo?
-Ya ves, para que tengáis ganas de que volvamos a vernos.
-¿Ella está aquí?
-No.
-Que venga al próximo concierto, por favor, quiero conocerla.
-De acuerdo, se lo diré.
-No te limites a decírselo, convéncela de que venga. Traed una guitarra acústica y cantad para nosotros.
-Lo haremos.
-Pasaremos la noche sin fumar si es necesario.
-Vaya… claro que sí. Vamos a recoger, son las cuatro menos diez.
-Mejor, así el local ya está vacío.
Se levantaron y se dispusieron a salir.
-Hoy nos hemos ahorrado el agobio de las fans – dijo Sev.
-Cierto… Ya cansan, ¿eh? – dijo Joe.
-¿Tenéis novia?
-Ninguno, nos dedicamos a vivir la vida, no comprometernos por el momento ya que podemos disfrutar.
-Hacéis bien, pero tened cuidado con las enfermedades de transmisión sexual, nosotros hemos tenido un susto con la orgía de ayer.
-Claro que sí, siempre con condones, no puedes andar metiéndola en cualquier parte.
-Muy bien hecho.
-También para no dejar embarazada a la chica, por supuesto. No queremos líos de ese tipo, nos arruinaría la vida.
Los Clash les ayudaron a recoger los micrófonos y el cableado y desmontar la batería mientras Paul y Valerie iban por la furgoneta que estaba en un parking cercano. Ya pasaban de las cuatro y por consiguiente ya había salido todo el mundo cuando llevaron entre todos los bártulos a la furgoneta para cargarla. Se quedaron charlando en la puerta del club.
-Nos vemos como hoy la próxima semana – les dijo Joe – Recuerda, trae a Hipólita y nos montamos la fiesta, lo vamos a pasar de muerte.
-Estupendo.
-Nosotros también cantaremos, lo vamos a pasar realmente genial.
-Maravilloso.
-Vamos a la parada de taxis. Estamos reventados, a dormir como benditos y soñar con el mundo mágico.
-Qué bien.
-Un abrazo.
Todos los de Sly Snake se abrazaron con The Clash y éstos se marcharon.
-Buaaah… ha sido fantástico… - dijo Valerie – Ya tenemos tema de conversación para toda la semana.
-Para todo el mes – dijo Sev.
-Ha sido fantástico, fantástico, son estupendos, lo más de lo más…
-Desde luego que lo son.
-Me lo haré con ellos.
-Con condones, ¿eh, Valerie?
-Claro que sí, y en verano, todavía no, ya os dije que me reservaba para vosotros.
-Vale, vale…
-Chicos, tenemos que marcharnos – les dijo Paul.
-Vamos, vamos…
-Yo voy con vosotros, Severus, para ayudaros a llevarlo todo a la Sala de Menesteres – dijo Lauren.
-Los demás os esperamos a la puerta del despacho de Minerva – dijo Jack.
-No, Jack. Con cinco nos bastamos, id a dormir – dijo Sev.
-Bueno, bueno, con dos horas y media me llega. Quizá también me quede a dormir en la Sala.
-Ah, ¿sí?
-Sí, conmigo – dijo Audrey.
-Vaya…
-¿Cogemos un dormitorio nuevo?
-Claro que sí, cogedlo si queréis, Jack no tiene.
-Quitaremos las camas pequeñas de uno de ellos y convocaremos una grande – dijo Jack.
-Muy buena idea.
Deborah, Audrey, Sirius y Jack se marcharon hasta el callejón para Aparecerse en Hogwarts, y los cuatro del grupo con Lauren en la furgoneta. De camino se rieron de Andrew.
-Andrew, el que iba a hacérselo con una muggle y al final vas a dormir solo, te he robado a Lauren y Jack a Audrey – le dijo Sev.
-No me importa, ha merecido la pena por conocer a los Clash. Ya estoy deseando que llegue el próximo sábado y tengo toda la semana para estar con ellas, no tengo pena alguna – dijo Andrew.
-Estupendo. Valerie, ¿tú vas a dormir con Paul?
-Desde luego, y a hacérnoslo si le apetece – respondió Valerie.
-Buf… sola para mí… - dijo Paul - Me apetece, pena que sea con condón.
-Pues sí, no es lo mismo, no.
-¿Dónde os lo habéis hecho? – le preguntó Lauren a Valerie.
-En el camerino, después del concierto.
-Buf… sois de lo que no hay… ¿Qué tal, Valerie?
-Buf… no sientes igual.
-Vaya…
-Un desperdicio, pero ha sido culpa mía principalmente. Espero estar limpia y poder volver a hacérmelo con todos al natural, de lo contrario se me va a hacer muy duro.
-Vaya…
-¿Y tú qué tal, Prince? – le preguntó Paul.
-Lo mismo, sientes mucho menos, pero por otro lado es mejor para no irte tan rápido, puedes darle caña sin irte – respondió Sev.
-Vale, genial.
-¿Qué les habéis contado a los Clash? – les preguntó Lauren.
-Todo lo que nos ha dado tiempo, incluso los hemos llevado a Hogwarts Apareciéndonos – respondió Sev.
-¿Qué estás diciendo? – muy asombrada – No pueden ver Hogwarts.
-Pues lo han visto. Incluso les hemos hablado de la guerra, nos han preguntado por las letras y se lo hemos contado todo. Hemos pasado todo el tiempo charlando de la magia, son nuestros amigos para siempre.
-Buaaah… qué bueno… Cuánto siento habérmelo perdido.
-No te apures, vamos a pasar todo el mes charlando de ello, verás, te enterarás de todo.
-Está bien.
Llegaron a casa de Paul, dejaron allí la batería y se marcharon por Red Flu con todo lo demás hasta el despacho de Minerva. La profesora los esperaba levantada, Sev le dijo:
-Minerva, el lunes te necesitamos, antes de desayunar para ir a Londres, tenemos algo que hacer durante toda la mañana.
-¿Con Giratiempo? – preguntó Minerva.
-Sí, con Giratiempo.
-¿Algo relacionado con la guerra o el grupo?
-No.
-¿Se puede saber qué es?
-Claro que sí, Minerva – le dijo Lauren – Podemos estar contagiados de enfermedades de transmisión sexual y vamos a hacernos pruebas para descartarlas.
-Ah… vale, vale… No sabía que eso existiera.
-Claro que existe, haces bien en preservarte.
-Vaya que sí, no como vosotros, sois unos cabezas locas.
-Haz el amor y no la guerra, se dice.
-Ojalá pudiéramos permitirnos hacer eso. Está bien, nos vemos el lunes aquí antes de desayunar, para vosotros después de almorzar.
-Gracias, Minerva – dijo Sev - ¿No vas a asistir a la reunión que tengo mañana con Albus?
-Quizá sí, no lo sé todavía, depende de lo que decida él.
-De acuerdo.
-Anda, id a dormir, mañana tenemos entrenamiento.
-Sí, sí, a dormir, tus ganas – dijo Lauren.
Rieron.
-Buf… no tenéis remedio…
Salieron del despacho, a la puerta ya los esperaban sus amigos.
-Si ya somos tantos yo me marcho a casa – dijo Andrew – Paso de que me deis más envidia.
-Puedes apuntarte con Jack y conmigo, ¿eh, Andrew? – le dijo Audrey.
-No, cariño, que es la primera vez para vosotros y Jack lleva mucho tiempo sin hacérselo. Te quedas para él solo, yo ya te lo hice dos veces, ayer y esta mañana.
-Vale, Andrew, vale…
Fueron hacia la Sala, ocho de nuevo, los mismos ocho de la noche anterior a excepción de Jack en el lugar de Andrew y emparejados de forma distinta, Lauren con Prince, Jack con Audrey, Deborah con Sirius y Valerie con Paul. Jack preguntó:
-¿Alguien ha probado ya los condones?
-Sí, Valerie y yo en el camerino – dijo Sev.
-Ya lo imaginaba. ¿Qué tal?
-Un asco – dijo Valerie – Para los dos.
-Buf… Audrey, cariño, no me va a apetecer mucho probarlos siendo mi primera vez contigo, prefiero esperar.
-Está bien, Jack, como quieras – dijo Audrey.
-Nos lo hacemos de otra manera, a ver si me sale.
-Estupendo, como quieras, yo te enseño.
-Maravilloso.
-Audrey, ¿has tenido problemas para saltar la verja? – le preguntó Sev.
-He saltado la valla, me han ayudado Jack y Sirius a subir y a bajar – respondió Audrey.
-Vale, estupendo.
En el pasadizo del tercer al séptimo piso se encontraron de frente con Filch. Sev precedía a los demás y le dijo:
-Filch, atrás, vamos cargados, somos ocho y tú uno.
-¿Qué hacéis despiertos a las cinco de la madrugada? – preguntó el bedel.
-Dime qué haces tú, vete ya a dormir.
-Voy a castigaros a todos.
-Tus ganas. Prueba a contárselo mañana a Albus, recuerda que yo lo llamo Albus desde hace casi un año, tú sigues llamándolo profesor Dumbledore. Déjanos pasar.
-¡Venga, Filch, atrás! – exclamó Sirius.
-¡Eso, eso, atrás! – exclamó Jack.
El bedel se dio la vuelta y subió las escaleras, los acompañó hasta la puerta de la Sala de Menesteres.
-Filch, vete, sigue rondando – le dijo Sev.
-Ni hablar, ni hablar, quiero saber adónde vais, casi todos sois Slytherin, deberíais estar en las mazmorras.
-Pues nos quedamos aquí hasta que te vayas. Si no nos dejas en paz vas a tener problemas con Albus, mañana tengo reunión con él y pienso contárselo.
-Buf…
-Bufa, bufa todo lo que quieras, nos estás haciendo perder el tiempo.
-Se acabó – dijo Jack – Vamos, Sirius, por la fuerza, nos lo llevamos de aquí y le lanzamos un Incarcere para que no moleste.
-Vamos – dijo Sirius.
Sirius y Jack dejaron sus trastos en el suelo y tomaron a Filch cada uno por un brazo, llevándolo en dirección a la casa Gryffindor. En cuanto desaparecieron, los demás recogieron los bártulos y demandaron el local de ensayo para guardarlo todo. No lo montaron, pues no contaban con ensayar antes del siguiente concierto.
Volvieron a salir de la Sala y esperaron a sus amigos, que llegaron enseguida, demandaron el Espacio de Hechicería Olvidada y se encaminaron hacia la casa con Lumos e Impervius.
-¿Qué habéis hecho con Filch? – les preguntó Sev.
-Lo hemos metido en la casa Gryff, lo hemos dejado junto a la chimenea para que no pasara frío y le hemos lanzado un Incarcere - respondió Sirius.
-Buf… qué delicados…
-Pues sí, no lo merece. Por cierto, ¿has estado alguna vez en la casa Gryff?
-Claro que he estado, con Alice, haciéndonoslo.
-Vaya, vaya…
-Todavía me falta la Huffle.
-Ah, ¿sí?
-Sí.
-A mí también, tenemos que ir juntos de expedición.
-Podríamos ir con Remus y James también, los creadores del Mapa.
-Pues sí, si hubieras tenido hoy el Mapa no nos habría pasado esto.
-¿El de Lily quién lo tiene?
-Remus, es quien más lo merecía.
-Claro…
-Pídele al viejo mañana el original, debe tenerlo muerto de risa si ya tiene uno para él.
-El original, pero coloreado, lo tengo yo, Sirius – dijo Lauren.
-Vaya… nunca me lo habías contado…
-Un secreto entre Severus y yo.
-Que no lo aprovecháis para nada. Remus y James sí han estado en la casa Huffle, los coló una amiga de Cecile y Mary.
-Claro… las chismosas… - dijo Sev.
-Ésas, ésas…
-Nunca había venido a la Sala de noche, es mágico – dijo Jack.
-Vaya, Jack… - dijo Sev.
-La he desaprovechado, porque no tenía por qué tener a alguien para venir, también podría haberlo hecho solo.
-Cierto.
-Lo que me quede hasta graduarme voy a dormir aquí a menudo, siempre que pueda, a no ser que alguien la necesite en exclusiva.
-Claro que sí, Jack. Píllate un dormitorio para ti solo.
-Claro que lo voy a hacer, el que use esta noche con Audrey.
-¿En cuál dormimos nosotros, Lauren?
-Me es indiferente, no me da asco el que tienes con Audrey ni el de Hipólita – respondió Lauren.
-Ni a mí el de Sirius.
-Pues dormimos en el mío, que lo estrené contigo. Lavamos las sábanas hace poco.
-Vale.
-Por las sábanas no debería haber problema – dijo Jack – Se hacen desaparecer y se convocan otras.
-Claro…
-Pues hacemos eso y ya está, asunto arreglado – dijo Lauren.
-Y vaya palizas me he pegado a lavar.
-Como todos, debía llegar Jack a contárnoslo.
-Cierto.
-Lo mismo sobre el futón asqueroso que había en la sala de orgías, hemos follado todos ahí.
-Desde luego.
-Estamos muy bobos, perdiendo facultades.
-Cierto. Antes de subir cada uno a lo suyo vamos a vincularnos como Comunidad con Audrey para que Jack también lo esté.
-Vale, vale...
-¿Habéis tomado todos Estimulante?
-Desde luego – dijo Jack.
-¿Hasta qué hora?
-Cuando ha terminado el concierto para cinco horas.
-Entonces ya se os está pasando el efecto, como a nosotros.
-Sí.
-¿Tomamos para una hora más, Lauren?
-Desde luego, lo hacemos todos – respondió Lauren.
-Después nos quedará el tiempo justo por la mañana.
-Pues tomamos para media hora.
-¿Tenéis todos Reparadora aquí?
-Sí, sí, de ambas.
-Dejadlas ya aquí, si tiramos todos de mis frascos como ayer no nos llegarán hasta fin de curso.
-Vale, vale…
Llegaron a la casa, tomaron sus dosis de Estimulante y se vincularon con Audrey en la sala de orgías. Después Lauren y Severus subieron a aquel primer dormitorio que estrenaron casi un año atrás, desvinculándose de los demás.
-Yo que pensaba que te iba a tener toda la noche para mí y al final he de conformarme con media hora – dijo ella.
-Ya… Lo siento mucho, cariño, ya estaremos otro día.
-Eso espero, que no te eches atrás con lo que voy a proponerte.
-¿Qué?
-Vamos a cambiar las sábanas primero y a ponernos cómodos.
Lo hicieron, deshicieron la cama, convocaron unas sábanas limpias ya colocadas y volvieron a poner las mantas.
-Quítate las zapatillas y hablamos, no quiero que nos desnudemos hasta que lo hayamos hecho, para que sepas lo que hay desde el principio – dijo ella.
-Vale.
Se descalzaron, él las zapatillas, ella las botas militares, se sentaron en la cama estirados.
-Ven aquí que te abrace, mi amor – le dijo él.
Ella se acurrucó en el hueco de su hombro.
-Habla, anda, ¿qué es eso que te preocupa tanto y desde cuándo lo está haciendo?
-Toda la noche, Severus, desde que he ido a la farmacia.
-Los condones.
-Eso.
-¿Qué problema hay? Yo no tengo ningún problema.
-Pero yo sí, al igual que lo ha decidido Jack con Audrey, no quiero hacérmelo por primera vez contigo con condón, y teniendo en cuenta que ambos tenemos un riesgo pequeño de estar contagiados prefiero esperar a tener los resultados.
-Muy bien, estoy totalmente de acuerdo contigo. ¿Has visto cómo no era tanto problema?
-Cierto. Lo malo es que tampoco podemos hacerlo con la boca.
-Claro, así también podríamos contagiarnos.
-Eso.
-Buf… qué pocas opciones… Deberíamos avisar a Jack y a Audrey.
-Hemos pasado gran parte de la noche hablando del tema, también con Deborah, ya lo saben ambos.
-Jo… pobres… su primera vez.
-Pues sí, y Jack nunca llegó a aprender, va a ser un desastre.
-Jo…
-Pero se quieren, Severus, lo arreglarán.
-Eso espero. Entonces sólo nos quedan las manos como opción, mi vida.
-Cierto, y frotarte contra mí.
-Está bien, como sigo haciéndolo así con Hipólita no he perdido práctica.
-Yo sí, desde octubre que no lo hago, no follé con Sirius hasta casi noviembre.
-Vaya… aguantasteis mucho…
-Claro, tres meses de iniciación.
-Muy bien… Estupendo, entonces te lo hago yo, con tu facilidad nos vamos en cinco minutos, verás.
-Jo… qué corto…
-No nos va a quedar mucho más tiempo de efecto de la Estimulante.
-Cierto, cierto…
-Confórmate por hoy, mi amor. Mañana por la mañana, recién despiertos, otro.
-Vale…
-Anda, desnúdame y ponme caliente como lo hiciste ayer, lo hiciste muy bien.
-Vale, pongámonos en pie, quiero verte.
-Claro que sí.
Se pusieron en pie y ella lo desnudó y acarició con mucha ternura hasta que él estuvo caliente, entonces le dijo:
-Ahora desnúdame tú.
-No, voy a hacértelo con ropa, con esa ropa, me pone mucho. Ya se lo he hecho con ropa a Valerie en el camerino y ha sido brutal a pesar del condón.
-¿Qué tal la talla?
-Aun así me aprietan un poco.
-Vaya tela… buf…
-Pues sí, soy un engendro. Me ha dado apuro porque me lo ha puesto ella y le ha costado.
-No digas eso, Severus. Eres perfecto como eres, la culpa es de los fabricantes, no tuya.
-Una nueva idea para inversiones, condones todavía mayores.
-No creo que nadie los comprara, no se venderían muchos, sólo los comprarías tú.
-Debe haber más hombres en el mundo como yo.
-He conocido muchos, ninguno es como tú.
-Buf… qué apuro, Lauren…
-Único, perfecto. Bésame, anda, y olvida el tema.
-Vale…
Se besaron largamente hasta que ella estuvo caliente, la empujó sobre la cama, le quitó la ropa interior y le subió la falda encajándose en ella. Le sacó los pechos del top y se los mordía, la hizo irse en tres minutos y se fue con ella.
-Wooow… incluso así es mejor que con cualquiera, eres un dios del sexo, Severus, un dios… Alucinante, alucinante, el mejor… ¿Te ha gustado?
-Claro que me ha gustado, pienso que tampoco voy a volver a hacérmelo con condón hasta que tengamos los resultados si apenas tardan una semana. Aguantaré, tienes razón, es mucho mejor así.
