Rechazo
La mañana siguiente, una vez todos hubieron salido de la Sala de Menesteres, Lauren y Sev fueron a Oesed a mirarse para conocer si la premonición había cambiado con los planes de la tarde anterior. Primero se miró ella y le dijo a Sev:
-Ya está, va a salir bien.
-Descríbeme lo que ves.
-Veo a todos los guerreros vivos, con hijos más mayores que las veces anteriores, y a Lucius en el centro con Narcissa y conmigo y un hijo con cada una, muy felices, sin rastro de preocupación por los Horrocruxes. Tú también estás en el centro, con hijos, y Sirius también, así que no vais presos o al menos no por mucho tiempo.
-Wow… qué alivio…
-Mírate tú, anda. Después de tus experiencias de estos días estoy segura de que vas a volver a ver la familia, así lo ves de primera mano.
-Está bien.
Sev se miró y en efecto, vio lo mismo que ella.
Durante el entrenamiento pidieron su teléfono al tío de Jack, el Auror, que sería el enlace de Lucius cuando Paul no estuviera en casa. No le explicaron nada, sólo que debía atender las llamadas anónimas y acudir a Hogwarts, al despacho de Albus, a comunicarle lo que le dijeran. Él tampoco les hizo preguntas indiscretas.
Durante el desayuno y almuerzo Sev le explicó a Paul todo lo relativo a Lucius para que lo atendiera como enlace, pero no que pensaba asesinar a Voldemort. Aun así, Paul alucinó y consideró a Sev todavía más trascendental e importante en su vida, en la de todos.
Por la tarde, después de almorzar, tuvo reunión con Albus y Minerva para ponerlos al corriente de la amenaza de guerra.
-Buf… somos sólo la mitad – dijo el anciano.
-Pero quizá la evitemos – dijo Sev.
-¿Cómo?
-De la única manera posible, eliminando la cabeza.
-¿A Voldemort?
-Eso.
-¿Quién?
-No voy a contártelo, Albus.
-Debería hacerlo yo.
-No, no vas a hacerlo tú porque te necesitamos si algo sale mal, si hay más Horrocruxes que esos cinco.
-Buf… no lo hagas tú tampoco.
-De acuerdo, Albus.
-Entonces ya sé quién va a hacerlo, Malfoy.
-Albus, que eso no salga de aquí.
-Desde luego que no. ¿Confías en él?
-Al doscientos por cien.
-Me vale tu criterio.
-Ha de valerte, hemos de colaborar. Mañana le dejaré el diario a Minerva a primera hora de la mañana.
-¿Ya lo tienes?
-No, voy esta tarde por él - mintió.
-Vale, vale… Quiero participar en la planificación de la operación, pienso que Malfoy no está preparado.
-Lo está, Albus, le basta con saber lanzar un Avada por la espalda y un Reducto, te aseguro que no le va a temblar la mano.
-Lo perseguirán.
-En absoluto, porque no habrá cadáver, creerán que ha huido.
-¿Y si no hay cadáver cómo sabremos que efectivamente ha muerto?
-Porque él nos lo contará y confiaremos en su palabra.
-Pero el mundo mágico no estará seguro de ello.
-Deberán conformarse con que haya desaparecido y se desmantele su ejército.
-Buf…
-Es la mejor opción, Albus. Eso o la guerra, y morirá gente.
-Cierto, cierto…
-Lo hará en cuanto tenga el diario y destruyamos los Horrocruxes. No va a esperar a que estén listos para atacar en verano, tendremos fin de curso de celebraciones.
-Vaya… qué alivio… Pensar que hemos trabajado tanto para prepararnos y al final no va a resultar necesario.
-Lo era, Albus. La guerra habría estallado mucho antes de no haber creado el ejército, la retrasaron porque Lestrange leyó el verano pasado.
-Claro, claro…
-Nos está saliendo todo redondo, porque por el camino hemos recuperado las Magias Ancestrales y creado la Cátedra de Duelo. Debería mantenerse el Ejército Mágico en la reserva por si vuelve a surgir algún brujo oscuro en los próximos años, los brujos no tenemos una defensa adecuada.
-Tienes toda la razón.
-Y ya no sólo por eso, habrá que capturar a los Mortífagos que queden sueltos. El Ejército va a resultar muy útil ahí, cogiéndolos por separado, sin organizar. Va a resultar muy fácil capturarlos.
-He de ir preparando la defensa de Malfoy.
-Prepárala por si las moscas, pero quizá no la necesite, prefiere librarse mediante sus influencias en el Ministerio.
-A golpe de talonario.
-Como sea, que nadie sepa que ha sido espía, correrá menos peligro mientras queden Mortífagos sueltos.
-Está bien. ¿Vas a entrenarlo?
-Sí.
-Estupendo, entonces seguro que no falla incluso aunque deba enfrentarse a él cara a cara.
-Eso espero.
-¿Cómo te desplazaste ayer para ir a verlo?
-Salí de los terrenos y me Aparecí.
-¿No tienes forma de ir por Red Flu?
-Hoy no, el próximo sábado sí.
-Muy bien, entonces el próximo sábado cuenta con Minerva o conmigo para acudir.
-Maravilloso, Albus.
-Minerva, danos tu opinión.
-Que te pones pesado, Albus – dijo la profesora, dura - ¿No te ha demostrado ya Prince sobradamente que vale más que tú? Deberías dejar todo el asunto en sus manos, él sabe en quién se puede confiar y en quién no. No te das cuenta de la enorme suerte que hemos tenido contando con Malfoy como espía y ahora brazo ejecutor, y no lo tendríamos si no fuera por Prince. Él es quien manda, limítate a obedecer lo que te ordene él y ya está.
-De acuerdo…
-En lo que deberías ir pensando es en crear una vivienda en el castillo para Malfoy y su esposa por si algo saliera mal y debiera esconderse. Esa sería tu mejor manera de colaborar.
-Claro…
-Aquí no lo cogerían ni los Mortífagos ni el Wizengamot.
-Claro que no.
-Qué buena idea, Minerva – dijo Sev.
-Porque me dedico a pensar en lo que realmente importa y no a cuestionar, y es primordial que esas personas salgan bien libradas después del sacrificio que llevan más de un año haciendo, que tengan por fin un respiro – dijo Minerva.
-Cierto.
-Ya que van a librarnos de la amenaza sin obtener reconocimiento alguno. En eso también deberías pensar, Albus, en cómo recompensarlo en un futuro, cuando los Mortífagos desaparezcan y sea seguro para él.
-Desde luego que sí – dijo Albus.
-El mejor legado que podrías dejar, en lugar de querer ser tú el protagonista. Ya pasaron tus buenos tiempos, Malfoy está en mucha mejor posición para eliminar a Voldemort que tú.
-No lo pongo en duda, y no lo he propuesto por esa razón, sino porque yo tengo muchos más recursos que él, Minerva, él apenas tiene veintiún años.
-Cierto, cierto, pero reconoce que es nuestra mejor opción. Tú no tienes a Voldemort al alcance de tu mano como lo tiene él.
-Desde luego que no.
-Pues confórmate con tu papel secundario. Los corazones del equipo son Prince y él, cada uno en un bando. Son ellos quienes van a ganar la guerra, no tú.
-Desde luego que sí.
-Y ya has visto que Prince no reclama para sí ningún protagonismo, él tampoco va a verse reconocido como lo habría sido de desatarse la guerra y que hubiera llegado a conocerse que es Comandante en Jefe del Ejército Mágico. Y le ha costado conseguirlo mucha más sangre, sudor y lágrimas que a ti. Ha instruido en combate aéreo a setenta personas, sufriendo los temporales y los accidentes de sus amigos. Así que ve pensando también en un reconocimiento para él, ponlo al frente de la caza de Mortífagos junto a Moody.
-Eso haré, claro que sí.
-Buf… Yo voy a estar muy ocupado este verano con la música si ya no tenemos guerra, ¿eh? – dijo Sev.
-¿Has visto? No piensa en absoluto en la fama y el reconocimiento, prefiere continuar trabajando y haciendo lo que le gusta, disfrutando de la vida – dijo Minerva – Pues por eso mismo todo se sabrá, cuando sea seguro se escribirá también la historia de lo que ha ocurrido este año en Hogwarts y pasará a la historia de la magia aunque tenga que escribirla yo misma. A mí me publicarán cualquier cosa que escriba, con los años también he adquirido mi fama y prestigio.
-Lo haré yo, Minerva, lo haré yo – dijo Albus.
-Ni hablar, lo haré yo, la idea ha sido mía, has perdido tu oportunidad. Quiero dejar mi nombre unido al de Prince por toda la eternidad.
-Está bien…
-Ya que quizá no nos dejes oportunidad de ser directora y subdirector.
-No te retires, Minerva.
-Yo no aspiro al poder como tú, Albus, lo sabes. Quiero vivir tranquila, quizá incluso casarme ya que se me ha hecho tarde para tener familia. Quiero viajar y ser feliz, me asfixio en el castillo. Estos chicos me han enseñado mucho, todavía soy joven y quiero disfrutar.
-Desde luego que sí.
-Si te retiraras próximamente quizá aguantara hasta que Prince aprendiera.
-Lo pensaré durante el próximo año, si Voldemort ya no es una amenaza ya no hay razón para que siga al pie del cañón, yo también estoy cansado. Podría retirarme en cuanto él acceda a la Cátedra y la Jefatura de Sly, sería también subdirector entonces.
-Vaya… No quiero, todavía no – dijo Sev.
-Buf… ahora nadie queremos.
-Quiero unos años todavía de vacaciones completas.
-Puedes tenerlas si dejamos zanjados los presupuestos antes de que llegue el verano – dijo Minerva – Sin la amenaza de Voldemort yo me haría cargo del colegio durante el mismo.
-Vale, si es así, sí.
-Yo seguiré viviendo aquí, ¿eh? – dijo Albus.
-Desde luego, pero no en tu torre. Ésta es la torre del director, te haces otra vivienda – dijo Minerva.
-Por supuesto.
-¿Aboliremos las casas, Minerva? – preguntó Sev.
-Lo harás tú cuando llegues a director, no voy a robarte el protagonismo de tu idea, de ponerla en práctica tú mismo – respondió Minerva.
-Muchas gracias…
-Ya que te hemos robado el de tantas otras.
-Gracias, Minerva, gracias…
-También verás llegar la electricidad al castillo. Si no hay guerra lo pondrán en marcha enseguida. Para este verano ya no dará tiempo, deberá ser el próximo.
-Wow… será estupendo… Al tiempo que acceda a la Cátedra, genial, genial…
-Ahora has de librarte de la misión de la cámara. ¿Ya has practicado con Black?
-No, lo haremos esta tarde cuando vuelva y mañana mientras vamos a Londres.
-Vale, vale. Pues si Albus no tiene ninguna otra duda márchate cuanto antes, que estás mucho más ocupado y en cosas mucho más trascendentales que él. No dejes que te robe tu precioso tiempo.
-De acuerdo. ¿Qué día tendrás la Multijugos, Albus?
-El martes – respondió el director.
-Estupendo, entonces lo hacemos el miércoles.
-Muy bien.
-Con Giratiempo después de almorzar para volver cinco horas atrás.
-Pasaos por aquí entonces para ir hasta Diagon.
-Eso haremos. ¿Conoces el plan, Minerva?
-Sí, lo conozco – respondió ella.
-¿Y qué te parece?
-El plan perfecto, os va a ir bien.
-Me alegra que pienses así. Hasta mañana, Minerva, hasta el miércoles, Albus.
-Hasta mañana, Prince.
-Hasta el miércoles, muchacho – dijo el anciano.
Desde allí, Sev fue hasta el almacén de Slughorn para hacerse con los ingredientes para la Multijugos que prepararía para las orgías. De varios faltaba y de otros había poca cantidad, así que hizo una lista para pasársela a Paul y que los comprara. "Sí, sí, ocupaciones trascendentales. Multijugos para cambiarnos de sexo y visita a una playa caribeña por cocos."
Cuando terminó con la lista, fueron todos quienes ya lo estaban esperando en la casa Sly, un montón de gente, toda su familia Sly y también la Gryff, a la Sala de Menesteres, a la playa caribeña. De camino les contó:
-Voy a ser subdirector en cuanto me gradúe.
-Wooow… ¿qué dices?
-Lo que oís, Albus va a retirarse dentro de un año.
-¡Genial! Minerva de directora…
-Y en cuanto aprenda y me canse de tener vacaciones completas seré yo el director, ella está deseando retirarse.
-Buaaah… vaya tela… Pero tendrás que dejar la Cátedra de Duelo… - le dijo Sirius.
-No la dejaré, ni la de Magia Roja, seguiré dando clase.
-¿En serio?
-Sí, sí, quiero continuar enseñando hasta que sea viejo y me canse.
-Entonces pasarás a la historia también por eso.
-Minerva va a escribir un libro sobre todo lo que hemos hecho en el colegio este año, pasaremos todos a la historia.
-¡Estupendo!
Llegaron a la Sala de Menesteres y demandaron la playa caribeña más de veinte personas a la vez, entraron en tropel.
-Buaaah… qué calor asqueroso… no llueve… - dijo Sev.
-Y aunque lloviera haría calor igualmente. Es el trópico, sería peor con la humedad – le dijo Alice.
-Jo… yo que esperaba hacérmelo aquí. Voy a desnudarme, que le den a todo.
-Te quemarás con el sol.
-Buf… es cierto… Entonces me dejo sólo la camiseta.
Muchos de ellos se desnudaron dejándose sólo las camisetas y la ropa interior, él se lo quitó todo.
-Lo primero, un baño para soportar el calor – les dijo a los demás.
-Vamos, vamos…
Se desnudaron todos.
-Llevad las varitas, hay tiburones – dijo Alice.
-Buf… se van a estropear con el salitre.
-No, luego las lavamos en un arroyo que hay, o con Aquamentis.
-Vale… ¿Quién no sabe maleficios todavía? Ariel, Shelley y Audrey. Vosotros conmigo.
-No, Prince, no puedes hacerte cargo de los tres – le dijo Audrey - Ve tú con Ariel y nosotras ya nos buscamos la vida con los demás.
-Vale… Id todos por parejas, quien no esté seguro de saber lanzar un maleficio que se apunte con alguien que sí.
-Que sí, Prince…
-No quiero que tengamos desgracia hoy.
-Mejor nos bañamos en la orilla, a la orilla no llegan – dijo Alice.
-Jo… pero yo quiero nadar…
-Bueno, pues arriésgate si quieres, pero no lleves a tu hermano en ese caso.
-Cierto, cierto. Ariel, báñate en la orilla.
-Yo también quiero nadar – dijo Ariel.
-No, prohibido, ya nadarás en el Lago cuando haga más calor o aquí cuando sepas lanzar maleficios.
-Podemos demandar después una playa mediterránea, bastante cálida pero sin tiburones – dijo Alice.
-Vale, entonces hacemos eso. Cuando terminemos con los cocos nos vamos al Mediterráneo. No nado aquí, no nadéis ninguno, en la orilla.
-Vale, Prince…
Fueron a bañarse todos a la orilla, lo pasaron genial, el agua era de un color azul turquesa espectacular y estaba muy caliente, alucinaron. En la lejanía pudieron ver las aletas de los tiburones acechando. Cuando se cansaron volvieron a salir y se dispusieron a recoger todos los cocos que habían caído al suelo de los cocoteros, poniéndose las camisetas para no quemarse y repartiéndose a lo largo de un buen trecho de playa, de la cual no se veía el final. Sev y Alice fueron quienes más se alejaron.
-Si pudiéramos subir a los cocoteros podríamos recoger más – dijo Alice.
-Ya hay suficientes. Deja que maduren ésos, quizá no lo estén todavía, y en todo caso podemos venir con las escobas a cogerlos.
-Claro… las escobas…
-Claro, Alice, claro…
-Hay más frutas, que yo no probé porque no las conozco y no sé si son comestibles.
-Entonces habrá que informarse sin arriesgarse, no vamos a probarlas sin saber y que resulten venenosas.
-Claro que no. Este verano me agenciaré libros y te los pasaré para que sigáis disfrutándolas quienes os quedéis en Hogwarts. Se dan todo el año, como los cocos.
-Estupendo, muchas gracias, Alice. Guardaré para ti si vienes al colegio de vez en cuando.
-Genial.
-Venga, Incarcere y a levitar los dos montones.
-Vamos allá.
Llevaron sus dos montones de cocos hasta la entrada a la Sala, donde ya estaban todos los demás.
-Buf… hemos recogido demasiados, todo esto no cabe en la cocina de la casa… - dijo Sev.
-Podemos mondarlos como lo hice yo – dijo Alice – Ocupan mucho menos.
-Aquí no, hace demasiado calor, ya estoy deseando meterme al agua otra vez.
-Vale, entonces los levitamos hasta la playa mediterránea.
-Muy bien, que cada uno recoja su ropa y vamos como vamos.
Quienes no se habían vestido todavía recogieron su ropa y salieron todos de la Sala, levitando cada uno un montón de cocos. Demandaron la playa mediterránea de nuevo todos a la vez, la mitad de ellos medio desnudos. De nuevo entraron en tropel, la playa también era muy larga.
-Mucho mejor, sí señor, esa brisa del mar – dijo Sev.
-Da a Occidente – dijo Valerie – Podemos quedarnos a ver la puesta de sol.
-Cierto que podemos si nos saltamos la cena. Cenamos cocos, ya está decidido.
-O quizá sin saltárnosla, depende de la latitud, quizá aquí anochezca más temprano – dijo Alice.
-Cierto.
-Debe ser Oriente Medio, si da a Occidente.
-También puede ser Grecia, Italia, algún cabo o isla.
-Tienes razón.
-Hubiera preferido que diera a Oriente, nunca he visto amanecer en el mar.
-En la playa caribeña.
-Allí voy a volver sólo para bañarme, no soporto el calor.
-Puedes usar el hechizo refrigerador.
-Cierto, también, aunque prefiero no modificar el clima natural, vivir los lugares como son, teniendo ésta la prefiero. Pienso que tal vez se pueda incluir en la demanda la orientación de la playa.
-Claro…
-Pues sí, hay que probarlo. Yo, por el momento, voy a comer, después a nadar y después a hacérmelo. Hala, cada uno a lo suyo.
Muchos merendaron como él, abriendo los cocos con Diffindos y bebiendo su agua, otros pocos fueron a nadar directamente. Cuando se dio por satisfecho fue a nadar durante un buen rato, más profundo que los demás para no ser molestado por nadie, pues apenas había olas. Cuando salió habló con Alice:
-Éste es un mar mucho menos bravo que el Océano Atlántico – dijo él.
-Desde luego, es un mar interior.
-Me encanta, he pensado en demandar lugares concretos, parajes naturales reales.
-Claro…
-Y así visitar todo el Mediterráneo, el agua también está bastante caliente.
-Claro que sí, por lo mismo, mar interior y a menor latitud.
-Vaya vacaciones voy a pegarme toda mi vida aunque esté encerrado en el castillo. Voy a contárselo a Minerva para que pueda viajar sin salir de él, así no tendrá tanta ansia por retirarse.
-Claro que sí, hazlo. También puedes probar a demandar montañas, cordilleras, bosques, selvas, desiertos, ríos, todo lo que te dé la gana, recuerda que yo fui al Amazonas.
-Cierto, cierto…
-Y quizá incluso ciudades, que aparecerán sin gente, pudiendo disfrutar de su arquitectura y su arte.
-Claro…
-Claro que sí, vacaciones toda la vida.
-Alice, estarás invitada cuando quieras por darme la idea.
-Estupendo. ¿Me invitas a algo más?
-¿A qué?
-¿No decías que querías hacértelo después de nadar?
-Vaya, Alice… ¿Quieres hacértelo conmigo?
-Claro que quiero.
-Pero puedo follar, Alice, estoy de cuarentena. Me lo hice con Valerie y ha podido pasarme algo, ella se lo hace con mucha gente. Mañana vamos a hacernos análisis para saber si nos hemos contagiado.
-Buf…
-Sólo es seguro el frottage, la mano o con condón, pero paso del condón, me aprieta un poco, me resulta incómodo. Voy a aguantar hasta que tenga los resultados de las pruebas, tú también deberás hacértelas si Sirius resulta contagiado.
-Claro…
-Tú decides.
-Pero quiero contigo, con otros también correría un riesgo.
-Claro, Alice, no puede ser algo incontrolado, te traeremos condones mañana si quieres. Pregúntale a Sirius, tal vez él haya traído de los suyos, los míos no los tengo aquí. Conmigo ya te he dicho lo que hay.
-De acuerdo, me busco la vida, prefiero follar con condón.
-Vaya… me rechazas… Ésta me la apunto, ¿eh? Yo voy a encontrar enseguida con quién, ya verás.
-Ya salió el chulito, merecías que te rechazara para bajarte los humos.
-Pues ya has visto que no me los has bajado en absoluto, sé bien lo que valgo en ese sentido. Te recomiendo que mejor que hacértelo te quedes a mirar y aprender.
Sev se desvinculó, dio media vuelta y buscó a Audrey con la mirada. Enseguida la vio charlando con Jack, se acercó a ellos y se vinculó.
-Hola… ¿Me la prestas un rato, Jack?
-No soy yo quien tiene que prestártela, es decisión suya – le respondió Jack.
-Pero no quiero cortaros el rollo.
-No nos lo cortas en absoluto, tú nunca nos cortas el rollo, simplemente estábamos conociéndonos mejor.
Se sentó con ellos.
-Estupendo, ¿qué tal os fue anoche?
-Buf… un desastre…
-Vaya… ¿Quieres que se lo haga yo con la mano, que conmigo se va y así te enseño?
-Pregúntaselo a ella, Prince, no a mí.
-Claro, claro… ¿Te apetece, Audrey?
-Contigo siempre me apetece – respondió Audrey - ¿No tienes tus condones?
-No, cariño, no voy a hacérmelo con condón, me aprietan un poco.
-Vaya… pobre… Pues vaya desperdicio, tres cajas.
-Bueno, tardan años en caducar, quizá vaya usándolos poco a poco. Si Valerie resulta contagiada los usaré con ella, y también con Hipólita.
-Claro, claro… Pues sí, venga, házmelo con la mano, que no me fui anoche ni esta mañana.
-Si quieres hacemos frottage y nos vamos los dos juntos.
-No, házmelo con la mano para que aprenda Jack, anda, si él quiere mirar.
-¿Tú quieres mirar, Jack?
-Claro que quiero verte en acción ya que me perdí la del viernes, he de aprovechar los pocos meses que me quedan contigo. Pero me vale también lo otro, tampoco me sale – respondió Jack.
-Ya has oído, Audrey, tú eliges.
-Venga, frottage entonces, como el primero que echamos aquella noche histórica que todavía eras virgen, yo encima moviéndome tú, pero yéndonos los dos. Nunca lo hemos hecho, me hace mucha ilusión repetirlo – dijo ella.
-Maravilloso, ésa es mi chica. Primero vamos a ponernos calientes, aquella vez pasé horas caliente antes de comenzar.
-Y yo…
-Ya os vi cuando me fui a la cama, ya – dijo Jack.
-¿Lo recuerdas, Jack, con lo borracho que ibas? – le preguntó Sev.
-Yo nunca pierdo la memoria por emborracharme.
-Vaya… qué suerte…
-En absoluto, hay muchas cosas que he hecho borracho y habría preferido olvidar.
-Cierto.
-Mañana voy a ir con vosotros. Yo también me lo hice con gente antes que con Lauren y en la casa Rave con una águila.
-Claro, Jack…
-Por si las moscas.
-Haces bien.
-¿Llegará el Giratiempo para ocho?
-Llegará. ¿Vamos al lío, Audrey?
-Vamos, vamos… - dijo ella.
-Voy a lamerte entera, saladita, mmm…
-Wooow…
-Otra cosa que no hemos hecho.
-Cierto.
-Y que hasta ahora sólo he hecho una vez.
-Vaya… así que tengo el honor…
-Pues sí.
-Pues eres el primero que me lo va a hacer.
-Estupendo. Allá voy.
Comenzó a lamerla desde los pies hacia arriba tomándose su tiempo.
-Buaaah… estás muy salada, más que la otra vez que lo hice, me encanta, me encanta…
-Claro, el Mediterráneo es más salado que los otros mares por ser un mar interior – dijo Jack.
-Claro…
-Vas a necesitar beber agua – le dijo Audrey.
-No, no es para tanto, luego bebo agua de coco y ya está.
-Claro, claro…
-¿Te gusta?
-Me alucina, Prince…
-¿Te pone caliente?
-Todavía no, pero cuando llegues a las tetas seguro que sí.
-Estupendo, así vamos por pasos. No se puede tener prisa para estas cosas.
-Lo que nos pasó anoche y esta mañana a Jack y a mí.
-Claro, anoche no era buen momento en absoluto. Esta mañana deberíais haberos tomado tiempo aunque llegarais tarde a entrenar.
-Pero Lauren y tú necesitabais la Sala.
-Habríamos esperado también, no pasaba nada.
-Vaya… si lo hubiéramos sabido…
-Pues sí, una pena, lo siento mucho.
Llegó a la cara interior de los muslos.
-Wooow… Prince… ahí sí me pone caliente…
-Claro, pequeña, zona erógena, y más cuanto más me acerque a tu centro. Voy a ayudarte un poco más.
Sin dejar de lamerla le acarició el clítoris con los dedos.
-Buaaah… todo a la vez… increíble…
-¿Podéis creer que Alice me ha propuesto hacérselo conmigo, he aceptado y me ha rechazado porque no puedo follar?
-Vaya tela… Menuda boba, no vuelvas a hacértelo con ella nunca más.
-Ya te digo que no voy a hacerlo.
-Claro que no, Prince, no pierdas el tiempo – dijo Jack - Pudiendo hacértelo con quien te dé la gana, que las relaciones te lleven a alguna parte, y un rechazo por no poder follar es vergonzoso, denigrante. Si hubiera sido al revés te habría tachado de machista y cosas peores.
-Tienes toda la razón, pero hemos de tener en cuenta que a Alice, en ese aspecto, no la traté precisamente bien.
-Bueno, bueno… Y luego ha caído con Sirius, que es peor todavía que eras tú y se atreve a humillarte así. Mejor que no te lo hayas hecho con ella, Prince, pienso que te lo ha propuesto porque Sirius está pasando de ella por Deborah y quería que la viera contigo para ponerlo celoso o hacerse valorar.
-Cierto, cierto…
-Utilizarte.
-Vaya que sí.
-Has de estar más despierto para esas cosas, haberla rechazado tú.
-Pues sí, pero no me gusta pensar mal de la gente de entrada.
-Pues has tenido tiempo de darte cuenta, ya se ha apuntado a ir contigo lo más lejos posible a la playa caribeña.
-Cierto, cierto… Yo también quería ir con ella, ¿eh? Porque era quien conocía el sitio.
-De eso se ha aprovechado, buscando la ocasión propicia. Te ha oído decir que querías hacértelo en cuanto hemos entrado.
-Cierto, porque hacía mucho que no hablaba con ella a solas y al volver de nadar la he buscado yo.
Subió al vientre.
-Wooow… ahí también me pone… - dijo Audrey.
-Vaya, qué bien… vas a estar bien preparada. A ver, a ver…
Le palpó la entrada.
-Ya estás empapada…
-Dame un dedo…
-No, no.
-Sí… por favor…
-No, quiero ponerte sólo lamiéndote…
-Vale…
-Jack, ¿puedes mirar qué está haciendo Alice?
-Claro que sí.
Esperó a que Jack le respondiera.
-Está sola sin quitarnos ojo de encima.
-Bien…
-Un nuevo triunfo de Prince.
-Ya te digo. ¿Hay más gente mirando?
-Desde luego, todos los que están cerca.
-¿También mi hermano?
-No, ellos todavía están bañándose con Hipólita.
-Estupendo.
-Ellos van a su rollo, Prince, no te apures. Como si te ve, que aprenda, ha de saber hacer feliz a mi hermana.
-Pues sí, con el tiempo también le enseñaré si me lo pide.
-¿Nunca habláis de esas cosas?
-No, es muy discreto para su vida amorosa.
-Vaya…
-Pero me entero a través de Hipólita, porque tu hermana sí se lo cuenta a ella. Comenzaron a hacer cositas en el novilunio de marzo.
-Estupendo, ya iba siendo hora.
-Pues sí.
Pasó a los pechos.
-Sí… por fin… - dijo Audrey.
-Ya te digo, ahora es cuando voy a ponerme yo también… me encantan, me encantan…
Los lamió enteros sin atacar el pezón, se puso a cien.
-Cómo estás haciéndome sufrir… - dijo ella.
-Claro, pequeña, de eso se trata… de desear y no tener…
-Como le hacías a Valerie la otra noche…
-Eso, eso…
-Yo también voy a hacértelo a ti…
-Estupendo…
-Los que estaban más lejos se han acercado, Prince – le dijo Jack – Tenemos corro.
-Buaaah… qué apuro…
-En absoluto, las lecciones prácticas de Prince. Cuando terminéis habrá orgía aquí también, verás.
-Cierto. ¿Mi hermano ha salido del agua?
-Ahora están haciéndolo, al vernos a todos reunidos.
-Buf… espero que no me baje.
-No te apures, Prince, sigue a lo tuyo. No he debido decirte nada.
-Me habría dado cuenta cuando cambiáramos de postura, Jack, mejor prepararme desde ya.
-Por eso te lo he dicho.
-Si quieres házmelo tú encima y no miras a nadie – le dijo Audrey.
-No, cariño, que a mí también me hace ilusión hacerlo así. Ya se me pasa el apuro, soy un poco bobo para eso, ya me conoces.
-Cierto, cierto…
Atacó los pezones por fin, Audrey comenzó a jadear.
-Bien… - dijo ella.
-Justo a tiempo para que no me bajara – dijo él.
-¿Te ha ocurrido alguna vez? ¿Qué no se te ponga dura o te baje en plena faena?
-Nunca.
-Te la habría puesto yo con la boca.
-Pues sí, pero prefiero así, que nos pongamos los dos juntos, mi amor.
-Claro…
Los succionó.
-Wooow… Prince… no lo haces como todos los chicos.
-Ah, ¿no?
-En absoluto, los otros parece que mamen, tú no.
-Vaya…
-Porque tiras de ellos para ponerlos duros.
-Claro…
-¿Te enseñaron o aprendiste tú?
-Aprendí yo solo la primera vez que lo hice.
-Talento natural, el mejor amante, como dice Lauren, qué suerte que me quieras.
-Yo también tengo suerte de que me quieras tú, también tienes mucho talento y te lo trabajas un montón.
Siguió así un poco más, luego los mordió.
-Hoy no tienes ninguna prisa, ¿eh?
-Claro que no, estoy dando una de mis lecciones prácticas.
-Claro… ¿Ya no te da apuro?
-Ninguno.
-Estupendo…
-Un poco más y cambiamos.
-Todo lo que quieras, estoy alucinando… Haces la fuerza justa para que haga un daño placentero, no como otros que parece que te los vayan a arrancar o algunos que lo hacen demasiado flojo.
-Vaya…
-¿También aprendiste solo?
-También, pero a veces lo he hecho más fuerte, ¿eh? Cuando era sucio.
-Claro… ¿Te molesta que hable todo el tiempo de lo que me vas haciendo?
-En absoluto, me encanta saber, son cosas que nunca me habías dicho.
-Estoy haciéndolo también por Jack, para que se entere, porque él está mirando pero no siente.
-Claro, claro…
-No te molesta, ¿verdad?
-En absoluto, ya has visto que he sido yo quien le he ofrecido enseñarle.
-Por eso mismo lo estoy haciendo.
-Estupendo, vamos a cambiar.
Se separó de ella y se tumbó de espaldas en la arena procurando no mirar a quienes estaban a su alrededor. Ella se subió a horcajadas sobre él, uniéndose íntimamente.
-A ver si no nos molesta la arena, llevo el culo lleno – dijo ella.
-A mí si me rasca un poco me gusta, ya sabes que me pone que me haga daño.
-Cierto.
-Qué mojada estás, Audrey…
-Desde luego, llevabas un cuarto de hora lamiéndome. Muéveme, anda, demuestra lo que sabes hacer.
La movió muy lento, empapándose bien de ella.
-Lento para que dure, mi amor. ¿Te gusta?
-Me encanta… ¿A ti?
-Me alucina, nadie se moja como tú. La primera vez que nos lo hicimos me empapaste a través de la ropa interior de los dos.
-Vaya…
-Hemos de seguir haciéndonoslo así incluso cuando podamos volver a follar.
-Claro que lo haremos, quiero hacerlo todo contigo.
-En muchas posturas distintas, sé un montón, ya verás. Incluso en pie, ahí sí que podrías irte en pie.
-Claro… Ya muero de ganas de probar…
-Lo haremos, tenemos todavía dos años enteros por delante.
-Claro que sí. Buaaah… la amante del subdirector… voy a ser la chica más popular…
Siguieron un rato así, al cabo Audrey le dijo:
-No nos eternicemos, que la gente se aburre.
-Vale, vale, cierto. ¿Le doy ya para que te vayas?
-Como quieras.
-Sí, voy a darle. Avisa, ¿eh?
-Aviso, aviso.
Le dio al ritmo de ella, presionando más.
-¿Así te va bien o quieres más fuerte? Ya no lo recuerdo.
-Dale fuerte, dale.
Lo hizo con todas sus fuerzas, pasaron a hablar de viva voz.
-Wooow… Prince… alucinante… Aguanta, aguanta así. No te cansarás, ¿no?
-En absoluto.
-¿Y no te irás?
-Tampoco, me voy cuando quiero.
-Eres fantástico, fantástico… Cuánto más has aprendido desde aquella vez y cuánto más fuerte estás.
A los tres minutos ella lo avisó:
-Ahí está…
Él la sintió irse y se dejó ir al tiempo que ella sin cambiar el ritmo ni la presión, ambos gritando. Cuando terminaron Audrey proclamó:
-¡Increíble…! ¡Increíble…! ¡Que os enteréis todas! ¡Un frottage de Prince es mejor que un polvo de cualquiera, os lo dice una mujer experimentada! - y vinculada, sólo para él - Eso iba por la boba de Alice.
-Ya lo sabía, cariño, muchas gracias.
-Que se fastidie, nunca más lo tendrá, ni frottage ni polvo. El único mérito que podrá atribuirse será haber sido la única mujer con arrestos suficientes para rechazarte.
-Vaya que sí, los ha tenido, sí señora.
