Voz y piano

Aunque Valerie se durmió más tarde que Sev, a la mañana siguiente se despertaron casi a la vez, pues él durmió más horas. Se lo hicieron nada más despertar, cuando terminaron dijo él:

-Me encanta dormirme y despertarme temprano, me da la impresión de que aprovecho el tiempo mucho mejor.

-¿No estás de resaca? – le preguntó ella.

-Buf… para todo lo que bebí, muy poca.

-¿Qué bebiste?

-Whisky del bueno.

-Claro, con Sirius. Por eso, el whisky bueno apenas da resaca.

-Entonces será lo que beberé cuando quiera volver a emborracharme, que no va a ser próximamente.

-Bueno, Prince… No te emborrachabas desde tu cumpleaños, no te obsesiones, aprende a disfrutar, eres joven.

-Vale…

-¿Vas a contarme lo de ayer?

-No, Valerie, nos llevaría mucho tiempo, ten paciencia.

-Prince, no hay peligro de que se lo cuente a nadie, ya hice la Unión con Andrew y no tengo en mente hacerla con nadie más por el momento.

-No es por eso, Valerie, en serio te digo que va a llevarme mucho tiempo.

-¿No puedes resumir?

-No, quiero contártelo con todo lujo de detalles, lo mereces. Te prometo que de aquí a fin de curso lo haré.

-Vale… No volveré a pedírtelo aunque tengamos tiempo, lo dejo a tu criterio, tú tendrás tus buenas razones para no hacerlo.

-Claro que las tengo, cuando te lo cuente lo entenderás.

-Compréndeme, soy curiosa.

-Claro que sí, lo entiendo.

-¿De qué charlamos entonces mientras te recuperas?

-No charlamos, nos besamos.

-Vale… a eso nunca me negaré.

-Nunca te niegas a nada, eres maravillosa.

-Tú sí que lo eres, usando condones por mí. Te adoro…

-Y yo a ti…

En el desayuno charló con Hipólita.

-Me has abandonado, Prince…

-Cariño, ya te lo dije, estoy de locura con Valerie, que le quedan apenas dos meses de colegio.

-Cierto, cierto… ¿Qué tal ayer?

-Redondo.

-¿Me llevarás a ver todos los Horrocruxes antes de que los destruyáis?

-Claro que sí, incluso podríamos reunirnos todos los que conocemos su existencia para destruirlos juntos, así habrá testigos.

-Claro, buena idea… ¿Visteis al dragón?

-Por supuesto que lo vimos, incluso echar fuego. Estuvimos a punto de liberarlo y no lo hicimos por si no era capaz de sobrevivir solo en la naturaleza o lo cazaban los muggles, nos dio mucha pena. Cuando sea seguro denunciaremos a Gringotts para que los juzguen y lo liberen.

-Buf…

-Nos habría encantado huir de allí montados en él.

-Vaya, claro…

-¿Me rastreaste para saber si estaba bien?

-Claro que lo hice, ya lo hice por la mañana y supe que os había ido bien porque te cogí en dos sitios a la vez, en clase y en casa de Lauren.

-Muy bien, muy lista, porque estaba por duplicado.

-Eso.

-Pues podrías habérmelo contado en el almuerzo para que yo también lo supiera.

-Y te habría robado la emoción de la aventura.

-Cierto. Valerie pasó todo el día sufriendo.

-Jo… Yo no hablé con ella porque pensaba que no sabía nada.

-Y no lo sabía, sólo sabía que tenía una misión. Hiciste bien en no hacerlo porque yo no te avisé de que la tranquilizaras. No le cuentes nada, ¿eh? Valerie se desmoralizaría. Cuando se lo conté interpretó en primera instancia que estaba en peligro de muerte y, ¿sabes qué me dijo?

-¿Qué?

-Que se quitaría de en medio si yo faltara.

-Buf…

-Muy preocupante.

-Ya te decía yo que en todo este tiempo, casi un año, no ha aprendido a vivir sin ti, con sólo una semana que estuviste con ella. Es muy dependiente de ti.

-Cierto.

-Por eso pienso que no estás haciéndole precisamente un bien pasando todas las noches con ella. Cuando dejes de hacerlo va a hundirse como me pasó a mí, y eso que yo no soy tan dependiente.

-Cierto. Entonces, ¿piensas que es mejor que no pase tanto tiempo con ella?

-Descansa al menos esta noche, Prince, mañana tenéis orgía de nuevo.

-Vale, vale… Anoche no nos lo hicimos, ¿eh?

-¿Y esta mañana?

-Dos veces.

-¿Y la noche anterior, justo antes del riesgo, que ya os marchasteis nada más cenar?

-Cinco veces, y dos por la mañana.

-Buf… Y ayer no bebiste leche.

-No, bebí un litro de whisky.

-Buf… Prince… Bebe dos vasos ahora y esta noche descansa. Duerme conmigo, no te provocaré, resérvate para mañana.

-Vale, mi amor, porque mañana quizá tenga que atender también a Audrey.

-Y a Paul.

-Eso. Pero te lo hago para ti sola si quieres.

-Prince, no me importa en absoluto, me llega con estar contigo y charlar. Puedes aprovechar también para hacer casi todos los deberes de la semana y tocar, que tienes los instrumentos abandonados.

-Cierto, cierto…

-Vas a perder práctica.

-Tienes razón, y el sábado tenemos que dar un concierto de nuestros temas a los Clash con la guitarra.

-Cierto, y mañana el concierto aquí. Deberíamos ensayar por la tarde.

-Claro… Lo había olvidado por completo.

-¿No lo has hablado con el viejo?

-No, cariño, tiene muchas otras cosas en la cabeza, quizá ya no lo recuerda.

-O lo haya delegado en Minerva. Pregúntaselo ahora para que podamos planificar.

-Vale. Le pregunto a Minerva.

Se desvinculó de Hipólita y se vinculó con Minerva.

-Minerva, soy Prince, pido permiso para hablar contigo.

-Permiso concedido – le dijo la profesora.

-¿Contáis con concierto de voz y piano mañana?

-Claro… el concierto… Buf… lo había olvidado…

-Yo también, pero Hipólita lo ha recordado.

-¿Podéis?

-Podemos, claro que sí.

-Voy a hablar con Albus un momento, me desvinculo.

-Está bien.

Minerva se desvinculó de Sev, él se vinculó de nuevo con Hipólita.

-También lo había olvidado pero va a ser que sí, verás, va a hablarlo con Albus.

-Vamos pensando en la planificación para que puedas contarle cuando hable contigo. Ensayamos de cuatro a siete y justo después de cenar vamos por el piano mientras montan el Comedor. ¿Podrás levitar un piano de cola tú solo?

-Buf… no sé, nunca he levitado algo tan grande y pesado.

-Pues pregúntale a Albus o Minerva si se puede, y si no, vamos cuatro o seis personas.

-Claro, claro…

-A ver si es así si no le hacemos un estropicio al piano por no coordinarnos bien.

-Cierto.

-¿Qué vamos a demandar para que aparezca otro piano y no nos quedemos sin el nuestro?

-'Piano de concierto'.

-Y aparecerá un espacio para dar conciertos, verás, quizá con escenario, más difícil de transportar.

-Cierto, cierto…

-Yo he pensado en 'Espacio de audición de piano'.

-Ahí también puede aparecer un escenario.

-También.

-No pasa nada, Hipólita, vamos a tener que bajarlo por las escaleras, bajarlo de un escenario no es nada.

-Tienes razón.

Minerva se vinculó con él.

-Albus quiere hacerlo si no tenéis problema – le dijo.

-Muy bien, entonces te cuento la planificación.

Lo hizo, Minerva le dijo:

-Claro que puede levitarlo una sola persona. De eso trata levitar, de poder llevar cualquier peso por grande que sea.

-Estupendo, entonces lo haré yo.

-Muy bien, comenzará a las nueve si lo tenemos todo listo, para que no os marchéis muy tarde a la cama.

-Maravilloso.

Pasó esa noche con Hipólita como lo habían planeado, aprovechando para hacer los deberes y tocar su repertorio a la guitarra, y se fueron a dormir temprano. La tarde siguiente ensayaron en la Sala de Menesteres e hicieron la lista de lo que iban a tocar por la noche, la mitad de su repertorio, pero aun así casi hora y media de música.

Después de cenar volvieron a subir ambos a la Sala por el piano para el concierto, demandaron el nuevo espacio y Sev lo levitó, con ayuda de Hipólita y mucho cuidado fuera de la Sala, por los corredores y escaleras hasta el Comedor, cuyas puertas estaban abiertas de par en par y en el que ya estaba montado el escenario pero no las sillas para el público. Minerva, que estaba allí, le dijo:

-Te he esperado para que tuvieras suficiente espacio para pasar.

-Estupendo, lo llevo hasta el escenario.

Lo llevó hasta el escenario y lo colocó, de inmediato la profesora se puso manos a la obra, debía convocar casi trescientas sillas para todo el colegio. Cuando el piano estuvo listo bajó a ayudarla.

-No, Prince, aprovecha para calentar y comprobar la acústica del espacio, no vas a tenerlo amplificado.

-Claro…

-A ver si es suficiente con lo que suena.

-Cierto.

Sev volvió a subir al escenario y se sentó a tocar al piano, tocó y cantó uno de los temas de su disco que no iban a tocar esa noche. Cuando terminó se vinculó con ella y le preguntó desde el escenario:

-¿Qué te ha parecido, Minerva?

-Bien, si la gente guarda silencio será suficiente, tampoco será necesario amplificar la voz.

-Estupendo.

-Qué gozada haberte escuchado en directo, me siento una privilegiada por haber sido la primera, porque esto no lo habías tocado nunca en concierto, ¿verdad?

-No, y además ésta no voy a tocarla esta noche.

-¿Por qué?

-Porque si tocáramos todo lo que tenemos daríamos un concierto de casi tres horas.

-Claro… Entonces me siento más privilegiada todavía, qué suerte. ¿Ésta es tuya?

-Sí, claro.

-Una letra muy explícita.

-La compuse cuando acababa de estrenarme.

-Vaya… interesante… Algún día yo también lo haré.

-¿Eres virgen, Minerva?

-Sí.

-Vaya tela…

-Mucho mérito, ¿verdad?

-Minerva, cásate y no te lo pierdas más.

-Lo haré, incluso aunque siga dando clases, en cuanto acabemos con Voldemort.

-Claro que sí. Voy a seguir tocando para ti mientras terminas, ¿quieres? Tocaré lo que no vamos a tocar hoy.

-Maravilloso, maravilloso…

-Allá voy.

Sev continuó tocando para ella hasta que hubo terminado de convocar todas las sillas y ya entraban alumnos. A las nueve menos diez se marchó a casa a cambiarse, Hipólita ya estaba lista.

-Me he maquillado un poco, ¿te parece mal? – le preguntó.

-En absoluto, mi amor, si a ti te gusta no me parece mal.

-Estupendo, me he puesto también los tacones que compré en Semana Santa.

-Ya veo, me parece genial, ya eres toda una mujer.

-Ahora a ver si no me descalabro, apenas he practicado caminar con ellos y tienen el tacón muy alto y fino.

-Cierto, buf… Sal al dormitorio y date unos paseos mientras me cambio yo, no había nadie.

-Pues sí, eso voy a hacer.

-Dale, dale…

Cuando estuvo listo fueron hasta el Comedor, ya no quedaba nadie en la casa Sly cuando salieron.

-Ya están todos allí – dijo ella.

-Cierto, vamos a hacer entrada triunfal, qué apuro.

-En absoluto, mi amor, lo merecemos, son muchas horas de trabajo y esfuerzo.

-Ya caminas bien.

-Cierto, le he cogido el tranquillo enseguida.

-Desde luego, eres muy ágil y con un gran sentido del equilibrio.

-Nunca pensé que también sirviera para llevar tacones, pero por aquí, por el suelo de piedra, más irregular, es más difícil que en el dormitorio de madera.

-Claro… Por suerte el escenario también es de madera.

-Estupendo, ¿es muy alto?

-Como el de Sly Snake.

-Muy bien.

-Vamos a cantar con la voz sin amplificar.

-Ah, ¿sí?

-Sí, se escucha bien, y de otro modo no estaría equilibrada con lo que suena el piano.

-Claro, claro…

-Estás preciosa, Hipólita, no había vuelto a verte con ese vestido desde que tocamos en el Club Marsallis.

-Ahora me sienta mejor, ¿verdad? Con lo que he crecido y los tacones. Ya lo compré largo por eso, para que me valiera para el futuro.

-Cierto, estás preciosa, preciosa…

-Tú también estás muy guapo, yo tampoco había vuelto a verte con traje, te sienta mejor todavía que antes.

-Lauren tuvo que arreglármelo, me estaba corto de mangas y pantalón.

-Vaya…

-Le quedó bien, ¿verdad? Tendré que llevar la chaqueta a arreglar de largo.

-¿A lo muggle?

-No sé.

-Buf… si es a lo muggle mal arreglo, no creo que puedan hacértelo.

-Vaya… Pues vaya desperdicio de traje, es la cuarta vez que me lo pongo.

-No te apures por el largo de la chaqueta, no tiene tanta importancia, todavía te servirá un año más y también vas a ponértelo para los conciertos de la gira, ¿no?

-No, en verano y bajo los focos cantaré en camisa.

-Claro que sí.

-Blanca.

-Por supuesto.

-¿No estás nerviosa?

-¿En el colegio? Nada.

-Vaya… estupendo. Yo tampoco, nos va a servir para hacer tablas.

-A ti no tanto, en la gira deberás cantar cara al público.

-Ya lo hago con Sly Snake.

-Sí, pero ahí estás arropado por el grupo, no estás en primera línea, y pasas la mayor parte del tiempo de cachondeo con Paul.

-Cierto, cierto…

-Pues ya sabes, a adquirir más protagonismo, que Valerie también te ayude.

-Claro, claro…

-Aunque ella también se escuda en la guitarra, no es lo mismo que cantar a pelo.

-Claro que no.

-Qué bien hoy, al natural, sin micrófono. Va a ser fantástico.

-A ver si no se aburren y no hablan.

-Cierto, a ver si no se aburren y no hablan. Pienso que se lo hemos puesto fácil con la lista que hemos hecho.

-Le he estado tocando a Minerva las que no vamos a tocar mientras montaba las sillas.

-¿Y qué le han parecido?

-Le han encantado, incluso las que hablan de sexo.

-Deberíamos haber incluido alguna.

-Mejor que no en el primero, cariño, ya las tocaremos en sucesivos.

-Está bien.

Llegaron al Comedor y entraron. En cuanto alcanzaron la línea de sillas avanzando por el pasillo central comenzaron a aplaudirles, e Hipólita lo tomó del brazo.

-Vaya… cómo nos quieren… - dijo ella - Verás cómo guardan silencio. Si no les gusta lo tienen fácil, se van y ya está, no han pagado entrada.

-Qué ilusión me hace, meu amor.

Sonreían ampliamente, llegaron hasta el escenario y subieron, Sev se sentó al piano e Hipólita presentó:

-No vamos a presentarnos a vosotros como lo haríamos en un concierto ante el mundo muggle, porque vosotros sois nuestra vida, nuestra familia, nuestra luz, nuestra razón de ser. En el mundo muggle nos llamamos La Fusa, no voy a explicaros lo que significa, no necesitáis saberlo para entendernos. Aquí somos simplemente Prince e Hipólita, guerreros como todos vosotros, pero también músicos, luchando día tras día porque la guerra y el odio no sean la única razón de nuestra existencia. Y ésa es la enseñanza que debéis sacar de esta actuación en directo, que es apenas la segunda para nosotros, la primera con tanto público y la primera en que vamos a tocar nuestros temas, los que constituyen los discos que hemos grabado y que ya muchos conocéis. Si no os gusta, no tenéis más que marcharos, no nos ofenderemos. Gracias aun así por haber venido todos de entrada, no queda una sola silla libre, os lo agradecemos mucho, de verdad.

De nuevo todo el colegio aplaudió. Hipólita esperó que se acallaran.

-No vamos a explicaros cada canción ni a presentarlas, simplemente a tocarlas sin más. Si escucháis captareis su esencia a través de la música y la letra, esperamos que os guste. Allá vamos con la primera.

Tocaron hora y media de repertorio con las únicas interrupciones de los aplausos, que no fueron desmesurados en ningún momento. Salvo en esas ocasiones, el público guardó absoluto silencio y nadie se movió de sus asientos. Cuando terminaron les pidieron un bis.

-¿Cuál tocamos, Prince? ¿Repetimos o tocamos una que no hayamos tocado?

-Vamos a volver a tocar 'Wish you were here', Hipólita. La guerra.

-Claro que sí.

-Y se acabó.

-De acuerdo, lo digo – y al público - Va a ser la última por hoy, el próximo mes repetiremos, vamos a tener concierto cada dos semanas, alternando con Sly Snake. No os fallaremos, amigos, seguiremos al pie del cañón.

Aplausos de nuevo, y cuando se acallaron la tocaron, con mucho, mucho sentimiento. Cuando terminaron y de nuevo les aplaudieron, Hipólita le dijo:

-Levántate a saludar, Prince y míralos, muchos están llorando.

-Buf…

Se levantaron y saludaron a su público, que pronto comenzó a corear levantando los puños en alto.

-¡Más vale morir en pie que vivir arrodillado!

-Buf… Hipólita… Me dan ganas de contarles toda la verdad ya mismo…

-¿Qué verdad, Prince? ¿Que Voldemort es inmortal? Ni se te ocurra.

-Hay una parte de la verdad que no conoces todavía. Quizá no haya guerra, casi con total seguridad no la habrá.

-Entonces no cuentes nada hasta que la seguridad sea absoluta, Prince. Cuando sea así lo celebraremos.

-Así será.

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Hasta aquí la sexta parte de 'El Año de la Victoria'. La séptima y última, 'La Culminación'.