Los personajes de Rama no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. La historia aquí presentada es con fin de entretenimiento, NO de lucro.
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La miro desde lejos, la bebida en mi mano está tan fría que me hace doler pero siento sus ojos sobre mí y eso no me permite prestarle demasiada atención a lo que sucede a mi alrededor, ni siquiera siento el retumbar de la música en mi cabeza.
Ella se acerca, nos quedamos unos minutos a solas en el rincón, al principio me sostiene la mirada con profundidad durante varios segundos, la tomo de la cintura para atraerla hacia mi y encierro entre mis brazos su esbelta figura contra la pared. Contiene la respiración mientras mis manos viajan desde su cintura hasta la espalda baja, controlando mis deseos de ir más abajo, estrecho aún más a su cuerpo y siento sus piernas temblar.
Sus hermosos labios rosados se curvan en una sonrisa pícara mientras aparta un mechón de mi cabello y lo coloca detrás de mi oreja. Mi corazón se acelera, mi estómago cosquillea y no puedo pensar en otra cosa que no sea que la deseo poseer en este mismo momento. ¿Esto es real?
—Cariño es hora de levantarse —murmulla con voz chillona, esa voz que últimamente he comenzado a odiar.
Me despierto asustado y levanto mi cuerpo de sopetón hasta quedar sentado sobre la cama, trato de calmar lo agitado de mi respiración y secarme el sudor de la frente.
—¿Estas bien ? — pregunta la dueña de aquella voz chillona que escuché entre sueños, Shampoo mi esposa desde el tocador donde se maquilla me mira extrañada.
—Si — afirmó secamente, al levantarme me dirijo al baño a tomar una ducha, dejó caer sobre mi espalda el agua helada de la regadera para lograr despertarme por completo.
Hace tres años que Shampoo y yo nos casamos, para ser sincero no se ni como sucedió, repetidas veces me he puesto a pensar que probablemente fui victima de un hechizo que domino mi voluntad, en varias ocasiones no soporto tenerla cerca de mi. No puedo negar que es una mujer sumamente atractiva, bella y con atributos generosos. Pero todas esas virtudes nunca le quitaron lo presuntuosa, frívola y altanera.
Intente divorciarme el año pasado, cuando toque el tema hizo un completo drama y fue directo a casa de mis padres a llorar desesperadamente. Mis padres fueron educados de manera tradicional, a ellos les inculcaron que el matrimonio es para toda la vida y Shampoo uso eso a su favor, no me quedo más remedio que retractarme de mis palabras y prometer que lucharía por mi matrimonio.
En uno de mis intentos por llegar tarde a casa, vagando por la ciudad encontré un pequeño parque que me gustaba frecuentar, el ambiente era tan relajante que podía pasar horas y horas sentado en aquel lugar. Una de tantas noches conocí a la mujer más hermosa que mis ojos hayan visto jamás. Se sentó a mi lado intentando encender el cigarrillo que pretendía fumar, aunque lo dude un segundo me acerque para ofrecerle fuego, los ojos chocolate más bellos del mundo me miraron, me dirigió una sonrisa y un gracias casi imperceptible.
Usaba un vestido corto con tela fina y brillante, sus piernas son un pecado, torneadas y deliciosas calzadas en de aguja. El cabello azulado resplandeciente y largo caía sobre sus hombros de manera tan atractiva y sofisticada que me dejo sin aliento. Sus facciones me hicieron pensar que era extranjera, hay algo en ella que la hace lucir diferente a cualquier chica japonesa.
Intercambiamos una que otra palabra no podía dejar de mirarla directamente a los ojos y morder mis labios inconscientemente y es que estaba dispuesto a apostar hasta mi vida por un solo beso de esos labios tan carnosos que tanto me enloquecieron.
Se acercó a mi sensualmente y colocó su mano sobre mi pierna, una corriente eléctrica me recorrió de pies a cabeza. Su mano era suave y caliente, me apretó con suavidad y sentí que esa caricia podría ser perfecta para erizar cualquier parte de mi cuerpo.
—Muero por besarte— me dijo repentinamente, esas palabras me tomaron por sorpresa pero no pude negar que yo también moría por besarla.
Esa boca me invitaba a probarla y no daba más de las ganas. Quería tocar sus labios con los míos, sentir el roce de sus besos y su lengua traviesa encontrarse con la mía. Sin decirle nada la tomé de la mano y me la llevé de ahí, nos abrimos paso entre la gente y fuimos directo a un hotel para darle rienda suelta a nuestra pasión. Esa noche me di cuenta de que esa mujer es un pasaje directo al infierno sin retorno y que estaría dispuesto a morir ardiendo en mis propias llamas y en el calor de su cuerpo, incluso prefiero morir incinerado entre sus brazos.
Lo peor es que ni siquiera la conozco tan bien como quisiera y estoy enganchado hasta el cuello con ella. Como todo en la vida hay un punto malo en toda esta situación, ambos estamos casados, yo con una mujer altanera y presuntuosa y ella con un tipo que ni si quiera recuerda su cumpleaños o aniversario de bodas, que manera tan estúpida de desperdiciar a tan maravillosa dama.
Salgo de la ducha un poco más relajado y tranquilo, me apresuro a vestirme para salir de casa lo más pronto posible, ni si quiera pongo atención al llamado de mi esposa para desayunar, lo único que quiero es escuchar su voz, verla y estar a su lado aunque sea por solo un momento. Al subir al auto mi celular comienza a sonar, es ella, la mujer que me roba el sueño, es como si estuviéramos conectados ahora que la necesito es cuando aparece.
—Hola — contesto lo más tranquilo posible.
—¿Nos vemos más tarde? Tengo algo que decirte. — su voz seria pasa desapercibida.
—Claro — sonrío complacido, hoy será un gran día.
A pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos y solo cuento los minutos para volver a verla y poder tocarla todo lo que yo quiera. No se que me pasa con ella, es perfecta y simplemente no puedo mantener mis pensamientos lejos de su cuerpo. Todas las noches fantaseo con hacerla mía en donde sea y es que estoy dispuesto a venderle mi alma al diablo por estar con ella.
Las horas se me hicieron eternas, ansiaba con fervor salir del trabajo para llegar lo más pronto posible al lugar donde me encontraría con la mujer de mi sueños, ese lugar que ha sido el único testigo de nuestros encuentros tan apasionados y prohibidos.
Después de esperarla por veinte minutos escucho el golpeteo en la puerta, al fin llegó. Al abrir la beso ardientemente sin dejar tiempo a nada más.
—Espera Ranma…. Tenemos que hablar — dice entre dientes e intenta separarme, pero mi instinto animal no entiende razones.
—Después hablamos Akane — respondo extasiado.
La beso brusca pero apasionadamente mientras con una mano la sujeto de la nuca y con la otra estrujo un pecho por encima de la ropa haciendo que suelte un sonoro gemido. Aprieto su cuerpo contra el mío y ella nota al instante mi excitación, Akane echa la cabeza hacia atrás dándome el espacio perfecto para saborear su níveo cuello. El deseo se apodera de mí ser, siento perder la cordura, de un tirón abro la camisa blanca de mi chica y me deleitó por un momento con sus hermosos montes, está usando la lencería que tanto me enloquece.
Pronto nos encontramos en la cama casi desnudos, apenas cubiertos con ropa interior, mi parte dominante mantiene a Akane bajo mi cuerpo, libero sus senos del sostén, acaricio con mi lengua el pezón erecto y succionó con delicadeza hasta dejar una pequeña marca de mi fogosidad.
El jugueteo se vuelve más intenso, percibo el fuego en sus ojos. Con una fuerza desmedida rueda nuestros cuerpos, ahora ella es quien domina, sus delicadas manos recorren mi cuello y torso con vehemencia; besa, lame y muerde apasionadamente cada centímetro de piel que tiene al alcance. Esta mujer me enloquece por completo, sus caricias me transportan hasta otra dimensión en donde solo existimos ella y yo, disfrutando del placer culposo que produce la infidelidad.
Toma el borde de mi bóxer y lo baja lentamente, en cuanto lo quita por completo mi miembro choca con su vientre, comienza a tocar toda mi longitud con la mano y lo acaricia de arriba abajo, lo hace cada vez más rápido y yo solo puedo escuchar mis propios gemidos y la respiración entrecortada.
Baja hasta mi intimidad, apenas siento sus labios húmedos en mi glande, dejo de pensar y me abandono en las sensaciones que con cada succión produce en mi cuerpo. Lo hace tan bien que ya no puedo contener las ganas de penetrarla, una furia se apodera de mi ser, la tomo por los hombros, acomodo su esbelta figura sobre la mía, arranco de un jalón las pequeñas bragas que aún la cubren y entro en ella de una sola estocada. No le di tiempo de reaccionar, sus gemidos desbocados alimentan más y más mi lujuria.
Después de varias entradas y salidas la húmeda cavidad de Akane finalmente logra amoldarse al tamaño de mi miembro, toma el control nuevamente subiendo y bajando lento y pausado, poco a poco aumenta la intensidad, de tal manera que no puedo resistirme más, la habitación se llena de jadeos y suspiros acelerados, está por llegar al clímax, la tomo fuerte por las caderas y embisto con ímpetu un par de ocasiones más. Logramos la excitación a los pocos segundos de terminar derramándonos uno encima del otro.
Por las próximas dos horas haremos el amor como animales, hasta quedar exhaustos, no se cuando estaremos juntos de nuevo, así que no me voy a contener en nada, no descansaré hasta hacerla gritar mi nombre.
–¿Nos bañamos? – pregunto levantándome de la cama, aún sonrojada me sonríe y me sigue hasta el baño. Al salir se apresura a vestirse.
—Es tarde, ya es hora de irnos – me dice, mirando la hora en su teléfono móvil. — No volverá a pasar, esta fue la última vez.
—¿Cuántas veces me has dicho eso Akane? — sonrió burlonamente.
—No te rías, es cierto, esto no va a llevarnos a ninguna parte, ambos somos casados y debemos dejar esto antes de ser descubiertos.
—No es algo que me preocupe, pero si tienes miedo de que tu marido se entere ¿Por qué estamos aquí? —pregunto intrigado.
—Tal vez es por costumbre, o simplemente nos seguimos deseando, aún sabiendo que esto no tiene caso. — concluye y sale de la habitación rumbo al estacionamiento.
Las tres horas se cumplieron en aquel modesto motel, partimos en el auto hacia el centro comercial, ahí deja su auto, nunca me permitió llevarla hasta su casa. Durante el camino la noto muy seria y callada, comienzo a sospechar que está vez habla enserio, definitivamente se alejara de mi. Aún así quiero creer que pronto nos volveremos a ver.
Un mes después
A fin de cuentas Akane cumplió su palabra, intenté llamarla para arreglar las cosas pero creo que cambio su número, diariamente regresaba al parque donde la conocí y no he vuelto a verla, fue imposible estar juntos de nuevo… Cuando uno se le sale del corazón a una mujer, lo ha perdido todo.
Ahora lamento no haber tenido otra oportunidad de verla de cerca y de estar con ella. Si hubiera sabido que eso pasaría, la última ocasión que nos vimos la hubiera besado mil veces más , la hubiera abrazado por unos segundos más antes de marcharnos de aquel lugar, hubiera hecho una parada en cualquier lugar para compartir otro momento con ella, sin importar lo tarde que era aquella noche.
Pero no fue así, y ahora estoy pensándola, extrañando estar junto a ella, echando de menos ayudarle a amarrar su cabello después de tener intimidad en cada encuentro.
Aún la sueño por las noches, la veo caminar a mi lado mientras duermo, me levanto con su sabor en mi boca, y parece que con la mirada la busco en mi habitación al despertar.
No olvido todavía el olor de su piel, tampoco su sabor ni su textura, mis dedos y mis labios extrañan su humedad, y mi miembro echa de menos la suavidad de su cuerpo.
Borré de mi celular casi tres centenares de mensajes compartidos, pero aún no ha sido posible eliminar de mi memoria esos instantes maravillosos a su lado. Todavía cuando paso por aquel hotel que frecuentábamos viene a mi mente su recuerdo. Y así me encuentro, siendo infiel con alguien que ya no me ama, engañando a mi pareja con tan solo un recuerdo, con un pasado, con alguien que a mi vida nunca volverá.
Lo peor es que más de una vez mi inconsciente me ha traicionado y he llamado a Shampoo por su nombre, el nombre de aquella mujer que no fue solo una aventura, más bien una época grandiosa, la mejor de toda mi vida, la única persona que realmente he llegado a amar. Me lástima recordarla y sobre todo me odio por haber sido un cobarde y no haberle confesado mis sentimientos.
Quizá si hubiéramos nacido en otro tiempo con diferentes circunstancias nuestra historia pudo haber sido distinta, ahora lo único que me queda es tratar de olvidarla. No me queda más que dejarla ir y aceptar que llegue tarde a su vida, es cruel admitir que no todas las personas están destinadas para otras, a veces solo eres el viaje pero no el destino.
Hola:
Que tal mis queridos lectores, aquí me encuentro nuevamente con una nueva historia para la dinámica del grupo Ranma Latinoamérica. De antemano quiero disculparme por las faltas de ortografía, aún soy nueva en esto de escribir. Creo que los finales distintos a lo de siempre me agradan un poco más, no es que no me guste ver juntos a este par, más bien me gusta experimentar con situaciones diferentes a las que estamos acostumbrados.
Gracias por leerme, espero este one - shot sea de su agrado..
Besos y abrazos
Blodrayne .
