Este fic, es un spin-off derivado del "Legadoverse" y estará enfocado en la historia de Momoko como Agente Especial de TSAB. No es necesario leer el "El Legado" o "La Sombra" para entenderlo aunque lo que sucede aquí, sí nos permitirá entender algunas cosas que suceden en el futuro en el "Legadoverso".
Como todas nuestras acciones en la vida, lo que hacemos, tiene repercusiones en nuestras vidas y las de otros, en el futuro. En todos los futuros que imaginamos o tememos que, eventualmente se transforman en presente.
Este fic sucede treinta y cinco años atrás de los sucesos de "La Sombra" y aquí descubriremos la historia de Momoko y porque su expediente es TAN clasificado para TSAB, aun después de tanto tiempo.
Gracias a todos.
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ADVERTENCIA: Este fic está inspirado en MSLN, y está clasificado M, por contenidos y situaciones que pueden ser muy fuertes y/o violentas para algunos lectores; así como escenas íntimas de carácter sexual. Estas escenas pueden ser femslash, F/F o F/M. Se recomienda la discreción del lector. Si este tipo de contenido no es de su agrado, por favor no lo lean.
DISCLAIMER: Los personajes de Magical Girl Lyrical Nanoha no me pertenecen y son propiedad de sus respectivos autores. Todas las situaciones y personajes presentados en esta historia son ficticios, cualquier parecido con situaciones o personajes reales, históricos o presentes, no es en absoluto intencional.
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"Ultrasecreto"
por Aleksei Volken
Capítulo 1. La Misión.
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"Para quienes ambicionan el poder, no existe una vía media entre la cumbre y el precipicio." Tácito.
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Ultra-secreto:
Información, documentación o material, perteneciente a actividades o planes de defensa nacional interna o externa y a operaciones de inteligencia relativa a la misma, cuya divulgación no autorizada podría conducir a un rompimiento diplomático que afecte los intereses de la nación.
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Griswall, República Federal de Leasath, Dia 31, Doceavo mes, 2009.
Tenía un par de horas, tres a lo sumo antes de que tuviera que cruzar desde la cosmopolita Ciudad de Griswall, Capital oficial de la República Federal de Leasath hacia Alendal, capital oficial de la República Democrática Leasath.
Una vez ahí, tendría otras tantas horas para ejecutar su misión y sin importar lo que pasara, debía regresar a Griswall, antes del amanecer.
Para fines prácticos, en realidad se trataba de la misma ciudad. La zona urbana, otrora conocida simplemente como Griswall había sido tajantemente dividida, en una sola noche, por "El Muro". Una atrocidad geográfica que se extendía por más de cuarenta kilómetros de longitud y que se alzaba como la burda cicatriz de un hachazo político sin precedentes. La frontera entre Leasath Occidental y Leasath Oriental, que cubría casi ciento veinte kilómetros, tenía su segmento más peligroso justo en esos cuarenta kilómetros que atravesaban una ciudad partida por la mitad; solo por la complacencia y el capricho de algunos políticos con el suficiente poder para ejercerlo.
Tras la Gran Guerra Civil que había devastado esa región años atrás, Griswall, que solía ser la boyante capital de Leasath fue dividida salvajemente para convertirse en las respectivas capitales de dos países opuestos...Y rivales ideológicos extremos.
A Momoko no podía importarle menos su patética competencia política de medición de pitos.
Para ocuparse de esas atrocidades estaban los políticos. Como siempre habían estado.
A ella le correspondía, como siempre, una misión que cumplir. Y su único interés era asegurar que fuera exitosa en SUS términos.
Había estado muchas veces en Griswall, cuya sección occidental seguía siendo boyante, cosmopolita y moderna. Pese a sus espectaculares y hermosos edificios históricos, sus altas catedrales y sus majestuosas avenidas, la ciudad no le gustaba ni más, ni menos que otras capitales del mundo donde tenía que realizar sus operaciones.
Era solo una más. Una entre muchas.
Momoko sabía que sin importar la belleza exterior de esas ciudades, sin importar que fueran históricas, modernas, bellas o exquisitas; en todas ellas sin excepción, intensas corrientes subyacentes fluían bajo sus pulidas superficies y cruentas batallas de intereses y poder, invisibles para el común de los ciudadanos, se peleaban a todos los niveles.
Ella era un arma en esas batallas que tenían que mantenerse de esa forma. Invisibles, secretas y desconocidas.
Su labor como agente no tendría sentido de otra manera.
Envuelta en un largo abrigo de piel negro debajo del cual portaba un conjunto de blusa entallada de cuello alto, minifalda y largas botas de tacón alto hasta la rodilla, todo en color negro; Momoko caminaba con la soltura de una modelo de pasarela por una de las avenidas más presentativas de la ciudad.
Eran casi las seis de la tarde pero en invierno, empezaba a oscurecer desde las cuatro por lo que en esos momentos, era prácticamente noche cerrada. Todas las luces, tanto en las calles como en los negocios y los edificios, brillaban en todo su esplendor, listas para la celebración de cierre e inicio de año.
Momoko llegó al punto de encuentro designado a las seis en punto, tal como estaba indicado en el paquete de instrucciones que había recibido.
Debía encontrarse con su contacto en uno de los bares de moda de la ciudad, ubicado en un edificio histórico de cinco pisos. La característica principal del negocio, era que tenía un bar lounge con un ambiente diferente en cada piso y los asistentes podían moverse libremente entre niveles conforme la noche avanzaba; conforme su humor fuera cambiando y quisieran desde una velada relajada y tranquila; hasta una experiencia salvaje.
Para Momoko el punto de encuentro era relevante ya que les permitiría mantener una coartada perfecta. Ese era apenas el primer paso de la que sería una larga noche.
Por lo general, en sus misiones ella trabajaba sola o en su defecto, con agentes Midchildianos o de países aliados bien conocidos como equipo de soporte. Esta sería una de las pocas ocasiones que trabajaría con alguien a quién no conocía en absoluto.
En su línea de trabajo, eso era como pedirle a un trapecista que hiciera un triple salto mortal a máxima altura, con un completo desconocido como compañero y sin red de seguridad.
Justo por eso, ella había sido la agente seleccionada para esa misión. Kirie le había explicado que para todos en el Ministerio parecía una "misión rutinaria" para la gran "Ice Breaker", el nombre código secreto con el que Momoko era ya bien conocida en la Agencia. Su "handler" Kirie Wang, sin embargo, no estaba tan segura.
Lo que menos le gustaba a Kirie, y así se lo hizo saber a Momoko durante su última reunión subrepticia previa a su viaje, era la certeza de todos en la simpleza de la misión.
"Siento que caminamos como un cerdo feliz al matadero," le había dicho Kirie muy seria, "Y jamás permitiré que eso suceda".
Momoko sabía que eso era algo con lo que podía contar, pero no tenían más alternativa que continuar con la misión y prepararse para el peor escenario.
Que tuviera que trabajar con agentes desconocidos era solo la primera, de varias situaciones que convertían una misión rutinaria, en una misión de riesgo.
Las otras eran el lugar, la fecha y el objetivo.
El Lugar: Para fines oficiales, Momoko se encontraba en Griswall por cuestiones de trabajo, como una alta ejecutiva de una empresa transnacional de exportaciones con sede en Midchilda. Ese pretexto de su misión encubierta la había llevado a Leasath Occidental para que desde ahí pudiera escabullirse a Leasath Oriental; cuya policía secreta, la Staatssicherheit, era de las más temidas del mundo. Sin importar lo que pasara, no podían descubrirla y mucho menos, atraparla.
La fecha: Durante esas fechas en especial, cualquier ciudad del mundo estaba en ebullición anticipando la fiesta y las celebraciones. Incluso Griswall y Alendal. Sin duda era el momento ideal para pasar desapercibido y perderse en medio de la gente y el movimiento. Una ventaja, sin embargo, que también tenían sus antagonistas y sus enemigos.
Muy pocas personas iban a fijarse en los detalles esa noche.
Y los que se fijaran, aunque no lo parecieran, serían los más peligrosos.
El objetivo: Ella era un agente encubierto, pero jamás había sido un agente doble. Cada especialización demandaba un complejo conjunto de cualidades y los agentes dobles en particular, caminaban sobre una línea delgadísima, que podía romperse en cualquier momento. El objetivo de Momoko para esa misión era encontrarse con un agente de alto nivel de Leasath Oriental que había sido enviado para espiar a Midchilda y había terminado siendo reclutado para revelar los oscuros y peligrosos secretos que se cocinaban en Alendal. Y no solo debía encontrarse con él y obtener información. Ante todo, debía llevarlo de forma segura hasta Midchilda
De dicho agente, Momoko sabía una sola cosa, al igual que todo el mundo en el ambiente del espionaje internacional.
Su nombre código.
009.
Nadie sabía cómo se veía, qué edad tenía o siquiera, si era hombre o mujer.
Las persona con quien se encontraría en ese lugar, tendría la misión de llevarla hasta dónde 009 se encontraba. Después, todo dependería de ella.
Tanto Kirie como ella pensaban que esa misión ameritaba la clasificación de "ultra-secreto" pero los mandos se habían negado, reiterada y rotundamente. Aunque todas las indicaciones y contramedidas necesarias eran de ese nivel, su rango de autorización sólo había sido aplicado para "Alto Secreto".
Momoko, entró con decisión al hermoso edificio y sin perder detalle de los asistentes que ya se encontraban en el lugar, subió directamente hasta el último piso del edificio utilizando las magníficas escaleras de mármol hasta donde se encontraba el bar más oscuro del local. Era el ambiente "underground" del momento para aquellos que buscaban emociones fuertes y experiencias extremas.
Ella se encontraba sentada en la zona más iluminada de la barra principal del bar con una copa de cóctel que se llevaba a los labios justo en el momento que sus ojos se encontraron con los de Momoko.
Altura promedio, delgada pero lo suficientemente voluptuosa, piel muy blanca, cabello rubio corto arreglado a la moda y expresivos ojos claros en un rostro joven de edad indeterminada; la mujer vestía un entallado y cortísimo vestido de un indefinido color claro con un abrigo de piel que parecía carísimo.
Momoko no se detuvo en ningún momento hasta llegar junto a ella y sentarse en la alta silla de junto sin decir una palabra.
− Vesper…
Por la hora, el lugar aún tenía suficiente espacio libre y el barman tenía lista la bebida solicitada en un minuto.
− Parece que nos gusta la misma bebida,− dijo la chica rubia con un ligerísimo acento extranjero sin mirar a Momoko, con la vista fija en su propia copa.
Momoko no dijo nada. Tan pronto el barman colocó la copa frente a ella, la tomó con delicadeza y bebió un ligero sorbo.
Al menos la bebida era perfecta.
− ¿Habrá otras cosas que tengamos en común?,− continuó la desconocida llevando su copa a sus labios, antes de mirar a Momoko.
− En una noche como hoy...un simple encuentro ya es una cosa en común,− recitó Momoko de acuerdo al guión previamente establecido volviéndose hacia su interlocutora. Esa parte de su trabajo, siempre le había parecido más similar a la actuación que a la investigación.
Midget Crowbel durante su entrenamiento inicial, la había reprendido cuando menospreció esa parte de sus funciones.
"Todos llevamos una máscara Moka-chan...los espías, sin embargo debemos aprender a llevar muchas SIN olvidar quienes somos en realidad… De eso dependerá no solo nuestra vida, sino la seguridad de nuestro país."
La desconocida sonrió y se aproximó un poco más mirando a Momoko sugestivamente. Ella a diferencia de Momoko parecía tan felíz en su papel que si no fuera porque ya sabía de memoria el guión que seguirían para ese encuentro, la agente hubiera creído que realmente estaba interesada en ella.
− ¿Negocios o placer?,− preguntó.
− ¿Es que acaso no pueden ser ambos?,− respondió Momoko.
La hasta ese momento desconocida, se inclinó para acercarse un poco más a ella.
− Mylene…
Mylene Hoffman. Kirie le había entregado un microchip con toda la información que pudo encontrar sobre ella, a partir de lo que era públicamente accesible. Ambas tuvieron la total certeza de que todo era falso y por eso le interesaba tanto interactuar con ella en esos momentos. Para Momoko la misión había empezado desde el instante que Kirie la había llamado para decirle, como siempre "Tenemos un encargo."
Sin embargo, esos primeros escarceos podían decir mucho sobre una persona. Especialmente si era un agente, un espía o un militar.
− Momoko…
Mylene tomó su copa y le propuso un brindis final a Momoko.
− Parece que si tenemos más cosas en común.
Tras su corto brindis, Mylene se puso de pie tomando a Momoko de la mano para llevarla hasta la pista de baile, donde se movieron sugestivamente durante varias piezas. Las suficientes para que varios asistentes las vieran y las recordaran.
Recorrieron tres de los cinco pisos del lugar, charlando, riendo, tomando un par de tragos… y especialmente, flirteando como lo harían dos desconocidas que acaban de conocerse en la última noche del año y estaban en búsqueda de una diversión especial.
Fue hasta que estuvieron nuevamente de regreso en el bar del último piso que Mylene se aproximó a Momoko muchísimo más que las ocasiones anteriores. Mientras se movían cadenciosamente, con mucha mayor lentitud que el ritmo frenético de la música demandaba, la rubia alzó los brazos para rodear el cuello de la pelirroja y acariciar su cabello antes de cubrir la distancia entre sus labios.
El beso comenzó suave y cadencioso. La manos de Momoko se deslizaron debajo del abrigo de la rubia por sus costados y su espalda para después bajar hasta su trasero. Ella llevaba un vestido tan entallado y corto que resultaba prácticamente imposible ocultar un arma en algún lugar pero la agente de TSAB tenía que verificarlo.
− ¿Satisfecha?,− preguntó Mylene en su susurro a su oído mientras besaba su cuello y apretaba su cuerpo permitiendo que una de las piernas de Momoko invadiera el espacio entre las suyas.
Mylene había sentido las armas de Momoko desde la primera pieza de baile que habían compartido.
− Sorprendida...más bien,− aclaró Momoko con un susurro idéntico para después retomar otra sesión de besos cada vez más apasionados y después preguntar − ¿Consideras que no las necesitas por alguna razón en particular?
Mylene sonrió en los labios de Momoko.
− Yo soy un arma suficiente.
Tras eso, la agente extranjera se encargó con total maestría de que todos los que las vieron, recordaran con total claridad la sesión de besos y caricias apasionadas que compartieron antes de dirigirse hacia uno de los cuartos oscuros que se encontraban en el último nivel.
Una vez ahí, Mylene, sin cambiar para nada su actitud hacia Momoko, la dirigió hasta una escalera oculta que las llevó a la azotea del edificio. La noche se hacía cada vez más fría y las estrellas brillaban salvajemente.
Momoko no pudo evitar notar que su contacto no se veía intimidada o ansiosa en lo más mínimo y se preguntó si ser su guía hasta el objetivo sería su único rol en la misión. Ella podía reconocer a un agente experimentado de un novato, así como muchas otras cualidades en sus compañeros de oficio. Había visto de todo en los ya más de diez años que tenía operando. Los violentos, los insensibles, los fríos, los ambiciosos, los asesinos, los ególatras...los que lo disfrutaban y los que lo odiaban.
La mujer que tenía frente a ella era diferente a todos.
− La parte más interesante comienza ahora, Momoko-san...− dijo Mylene mirando a su compañera todavía sugestivamente pero con un brillo nuevo e implacable en su mirada, − ¿Estás lista?
Momoko le devolvió la mirada con idéntica determinación; su nombre clave tenía una razón de ser muy válida y esa desconocida iba a descubrirlo muy pronto. Ella siempre estaba lista y nada se interponía entre ella y su objetivo, exactamente como un rompehielos.
La única respuesta de Momoko fue iniciar la carrera sobre las azoteas de acuerdo al plan que ella tenía perfectamente memorizado.
Para su sorpresa, Mylene no demoró ni dos segundos en ponerse a su nivel y juntas avanzaron por varias manzanas consecutivas en la oscuridad, con total sigilo y sin ningún contratiempo.
Era exactamente las ocho de la noche cuando iniciaron el descenso hacia un lúgubre callejón donde un vehículo deportivo las esperaba.
Mylene parecía tener todas las intenciones de conducir pero Momoko se adelantó pidiendo ser ella, la encargada de esa tarea.
"El Muro" tenía puntos específicos de paso conocidos como "Pasos Fronterizos", algunos permitían solo el paso de personas a pie. Algunos muy particulares permitían el paso de vehículos civiles estándar y muy pocos, permitían el paso a vehículos pesados, de carga, transporte o militares.
Típicamente esos pasos quedaban cerrados a las seis de la tarde. Ese día en particular funcionarían hasta la medianoche.
Ellas, sin embargo, no usarían ninguno de ellos.
No podía quedar ni una prueba "oficial" de su incursión a Leasath Oriental. Eso implicaba que su cruce tenía que ser ilegal, con todas la implicaciones que eso tendría. No llevaban identificaciones, ni papeles. Si alguien las atrapaba, ningún gobierno reconocería esa incursión como una operación autorizada.
Y NADIE, les brindaría ayuda. Oficialmente.
Tomando eso en consideración, Kirie no había querido correr ningún riesgo en ese aspecto y pese a las protestas de algunos, había insistido que ella personalmente, haría los arreglos necesarios.
Muy pocas personas en la Agencia sabían que el padre de Kirie, aun siendo un militar de alto rango del ejército de Midchilda era "El Mediador". El Kirin. Una figura intermediaria entre los altos círculos del poder en Midchilda con el bajo mundo.
Para muchos, esa retrógrada figura de un pasado lejano era inaceptable en una era de modernidad y civilidad. Era como "oficializar" las actividades criminales. Para otros sin embargo, no solo era una figura necesaria, sino indispensable para mantener el balance entre los poderes fácticos y el poder establecido.
Midget Crowbel era una de las personas que sabía de esa cualidad de la familia de Kirie y que compartía esa visión, sobre la necesidad de la figura del Kirin.
Y menos personas aún sabían del verdadero rol de la Vicealmirante en la seguridad nacional de Midchilda.
Esa era la primera vez que Momoko sabía que Kirie usaba esa posición privilegiada de su padre por una cuestión de trabajo "oficial". A ella lo que más le importaba en esos momento, era que habían conseguido la ayuda que necesitaban para la misión.
Mylene sabía a dónde se dirigían pero no tenía más conocimiento de esa parte del plan.
O al menos eso era lo que Momoko pensaba mientras conducía expertamente por las calles de Griswall hacía las afueras de la ciudad.
Tomando en consideración que tenían casi una hora para llegar de acuerdo al plan que se había trazado, la agente Midchildiana decidió asegurarse que nadie las seguía e hizo varios giros inesperados, como si se dirigieran a algún otro lugar.
Durante todo el trayecto, aunque desconocido para ella, Mylene no hizo ninguna pregunta, ni ningún cuestionamiento. Ni siquiera cuando, sin previo aviso Momoko se adentró en un túnel urbano poco usado, se detuvo y salió del vehículo.
− Tendremos un pequeño ajuste de planes,− anunció Momoko con voz neutra mirando a su acompañante.
− Te sigo...Parece que tienes todo bajo control,− fue la única respuesta, relajada y sonriente de Mylene.
Momoko empezó a preguntarse si la chica realmente era una agente, una actriz consumada o simplemente, una loca inconsciente. Ella estaría seriamente preocupada si alguien le hiciera lo que le acababa de hacer, sin embargo, Mylene no parecía inmutarse.
− Kirie me puso sobreaviso de tus... métodos, Momoko-san...me dijo que eres impredecible y que tendría que aceptar tus condiciones o no habría trato, − dijo con una sonrisa ante la mirada reservada y escrutadora que la pelirroja le dirigía, − Si eso es lo que se necesita para que confíes en mí...estoy en tus manos.
"Condenada Kirie", pensó Momoko; aunque su cambio de planes no fuera una completa sorpresa para la agente extranjera que se plegara sin más a sus condiciones, era por lo menos atípico.
− Hago lo necesario,− agregó Mylene como si pudiera leer el pensamiento de su compañera de misión, sin que la sonrisa abandonara su rostro en ningún momento, − En este negocio debemos ser flexibles, creativos y adaptarnos a condiciones que pueden cambiar de un segundo a otro...Me gusta tu estrategia. Es lo que yo haría si tuviera que trabajar en una misión de alto riesgo con alguien que no conozco en lo absoluto...incluso si besa muy bien.
Pese a su entrenamiento, Momoko sintió que se ruborizaba y para disimularlo, pese a la penumbra del espacio escasamente iluminado, se dirigió hacía una pequeña construcción aledaña dentro del túnel, abriéndola para revelar un pequeño auto menos llamativo que el deportivo de Mylene. Momoko sonrió mirando el vehículo que lucía engañosamente viejo.
Nuevamente y sin mayores explicaciones, Momoko se instaló detrás del volante. Al segundo que el motor ronroneó, encendiéndose, Mylene sonrió.
− Un poderoso motor modificado debajo de una apariencia anodina y simple, muy interesante selección…¿Tu auto tiene tantas sorpresas como tú?,− dijo mirando a Momoko de reojo mientras retomaban la marcha.
− Este no es mi auto "oficial" aunque tal vez si tenga algunas sorpresas adicionales,− fue la única respuesta de Momoko quien sintió que podía relajarse un poco tras comprobar que nadie parecía seguirlas.
El cambio de auto sería un elemento inesperado, especialmente si alguien esperaba ver el vehículo anterior. Eso al menos le daría un poco de espacio de maniobra.
Durante la siguiente hora, se dirigieron al norte de Griswall hasta una de las zonas usadas por los traficantes para contrabandear diferentes artículos entre Oriente y Occidente utilizando las zonas "flexibles" de la frontera entre los dos países. Las zonas cambiaban por supuesto, pero algunas como la que usaba el contacto del padre de Kirie, se mantenían. Eso por supuesto, tenía un costo, exorbitante. Las ganancias, Momoko se imaginaba haciendo un cálculo muy rápido, debían compensar ese gasto unas cien veces, por lo menos.
Tras salir de la zona urbana, Momoko había tomado un tramo de carretera para después internarse en un sendero muy poco traficado hasta el sitio convenido. Kirie le había dicho todo lo que necesitaba saber.
"Es el tipo de hombre que te gusta… es simpático...feo, malo y alto."
Cuando Momoko llegó hasta el lugar marcado y vió al tipo, hizo una nota mental para hacerle pagar a Kirie por ese comentario.
Genma Shizume tal vez era feo y malo para los estándares de Kirie pero en efecto ... a ella le gustó.
El hombre, delgado y correoso, fue rápido y eficaz. Se aseguró de cruzar a Mylene y a Momoko por un paso seguro que se mantenía acordado con los agentes adecuados de Leasath Oriental. Incluso, le consiguió un par de placas falsas a Momoko, sin costo adicional para que pudieran usar su vehículo sin problemas en Alendal.
− Cortesía de la casa únicamente para señoritas hermosas,− dijo Genma cuando le extendió las placas a Momoko con un guiño cómplice.
Momoko estaba sorprendida de tanta eficiencia y se preguntó si no debían hacer uso con más frecuencia de los contactos del padre de Kirie, el General Wang.
Había una sola condición al trato que Kirie había preparado para ellas: Mylene y Momoko debían estar de regreso a MÁS TARDAR a las 6 am, antes del cambio de guardia.
Genma las estaría esperando en el sitio convenido y se aseguraría de que pudieran cruzar de regreso con seguridad.
Momoko miró su cronómetro. Eran las 9:45 pm e iniciaban la parte compleja de la misión con algunos minutos de anticipación. Eso le daba gusto ya que tendrían tiempo de llegar al centro de Alendal, donde se encontraría por primera vez con el agente 009.
La agente inició el recorrido sobre el sendero a baja velocidad y con todas las luces apagadas. Llevaban tal vez quince minutos de recorrido y estaban a punto de tomar el entronque con la carretera estatal a Alendal cuando Mylene soltó la bomba con una sonrisa.
− Tenemos que hacer un ajuste en nuestro itinerario, Momoko-chan…
Afortunadamente, la carretera estaba desierta y oscura, porque Momoko se había detenido tan bruscamente, que cualquier vehículo que hubiera venido detrás de ellas, las habría chocado.
Momoko se volvió a mirar fijamente a Mylene quien sin embargo, no se inmutó bajo la implacable y fría mirada azul de su compañera.
− Oh...me imagino que las sorpresas no te gustan para nada, lo entiendo y me disculpo, no podíamos hacerlo de otra manera y no podía decírtelo antes...pero, no vamos al centro de Alendal.
La expresión de Momoko no cambió pero no pudo evitar sentir el enojo extenderse como una ola candente en su pecho. Sus amigas y colegas, Kirie y Hikari siempre le decían que tenía un temperamento impulsivo...como todas las pelirrojas.
Tal vez no sirviera de mucho pero aun así preguntó con voz muy suave y peligrosa, − Si no vamos a Alendal…¿A donde sí vamos?
− Vergeltungswaffe.
Momoko contuvo el aliento por varios segundos.
Vergeltungswaffe era una instalación de investigaciones militares de alta seguridad de Leasath Oriental. Y era inexpugnable.
Muchos agentes de diferentes países habían muerto tratando de entrar. Ciertamente ninguno, había podido salir.
La rubia y la pelirroja se enfrascaron en un duelo de miradas. Momoko consideró sus opciones por varios segundos, después maniobró el auto para darle la vuelta y regresar al cruce sin mayor explicación.
− Espera…,− pidió Mylene pero Momoko no se detuvo, ni se volvió para mirarla.
Mylene metió la mano debajo de su cortísimo vestido, no la había sacado todavía cuando el auto se detuvo violentamente y una Beretta 92 le apuntó certeramente a la cabeza.
− Si esperas un segundo…,− dijo Mylene; aun en la oscuridad que las rodeaba y la evidente desconfianza de Momoko, todavía la miraba con total serenidad, − Voy a sacar mi mano, lo que verás en ella NO es un arma.
La rubia mantuvo una de sus manos en alto y a la vista de Momoko, muy lentamente deslizó su otra mano hacia afuera de sus piernas hasta que un pequeño dispositivo rectangular se hizo visible. Con idéntica lentitud, se lo extendió a Momoko.
La pelirroja no se movió, ni lo tocó.
− Esto es un avanzado dispositivo de comunicación...Es tan avanzado que aún no existe,− explicó Mylene, − Algún día todos los agentes tendremos uno y será nuestra herramienta de trabajo diaria, pero de momento, tenemos el privilegio de utilizar un dispositivo prototipo altamente clasificado.
Como Momoko seguía sin moverse, la rubia lo abrió revelando una pequeña pantalla y un teclado.
− Hay alguien con quien tienes que hablar...si prometes no dispararme, activaré la comunicación…
Tras algunos segundos de debate interno, Momoko asintió pero no dejó de apuntar a la cabeza de Mylene y así se mantuvo los largos minutos que le llevó a la rubia activar el aparato y conectarse con lo que sea que se tuviera que conectar.
Finalmente, Momoko escuchó claramente el sonido de llamada y una comunicación estableciéndose. Mylene giró el dispositivo para que Momoko pudiera verlo con claridad.
La pantalla cobró vida y Momoko se encontró de frente con el rostro que MENOS esperaba ver en ese momento.
− Buenas noches, IceBreaker,− la saludó con voz estrictamente profesional, su maestra y una de las personas en las que más confiaba no en la Agencia, sino en el mundo; Midget Crowbel, − Veo que las cosas se han tornado interesantes, pensé que esta llamada tardaría un poco más en llegar...
Por varios segundos, Momoko no supo qué decir. El hecho de que Midget usara su nombre clave y no su nombre era una señal, que decidió seguir.
− ¿Qué sucede ... Raider?,− dijo Momoko al cabo de un rato, − La fiesta parece haberse salido un poco de control…
Ver a la Vicealmirante a través de la pequeña pantalla, no solo era extraño, casi parecía sobrenatural.
Lo siguiente que hizo Midget, sorprendió significativamente a Momoko.
− No tenemos mucho tiempo, Momoko…. Mylene colabora con nosotros, baja ya esa arma por favor y escúchala… Tus instrucciones originales permanecen intactas PERO tu misión, a partir de este momento es ULTRASECRETA. Muchas vidas dependen de ti ahora...Especialmente, la tuya y la de ella...
Momoko tragó pesadamente y bajó su arma.
− Hay ciertos individuos que no desean que tengas éxito bajo ninguna circunstancia...Por ello, seguramente recibirás la visita de invitados...desagradables... Tú eres la única que puede garantizar el éxito de la misión.
− ¿Donde rayos esta 009?... ¿Él se encuentra en Vergeltungswaffe?,− preguntó Momoko muy seria.
− No,− respondió Midget, − Tu objetivo está en Vergeltungswaffe. Tu objetivo son pruebas e información. 009 va a guiarte a ellos. Debes traer tanto a 009, como esas pruebas contigo a Midchilda
Conforme avanzaba esa inusual comunicación, Momoko se preocupaba cada vez más.
No le asustaban las misiones peligrosas, en diez años había tenido muchas misiones peligrosas, donde su vida había estado en riesgo en incontables ocasiones, más de las que podía siquiera recordar...Sin embargo, con esas indicaciones tan directas, y especialmente por la forma en que se las estaba dando, Midget también le estaba diciendo que no podían confiar en los medios y las personas que habitualmente confiaban.
− ¿Kirie lo sabe?,− preguntó directamente.
− No...era demasiado peligroso que ella lo supiera...Solamente tres personas lo saben Momoko...dos están juntas y yo soy la tercera.
− ¿Quién es 009?...¿Porque va a darnos esa información?...¿Podemos realmente confiar en alguien que no conocemos?,− la situación no le gustaba para nada a Momoko, entrar ilegalmente a un país como Leasath era una cosa pero ir a Vergeltungswaffe era literalmente un descenso al infierno.
Midget no respondió.
Mylene lo hizo.
− Yo soy 009, Momoko-san…
Momoko miró a la mujer rubia que la había guiado hasta ese momento sin poder disimular su sorpresa.
009 era una sombra, un fantasma… incluso en los círculos de la élite de inteligencia se rumoraba que era un mito. Nadie podía ser tan invisible y tan perfecto como 009.
− Y responderé a todas tus preguntas...pero ahora debemos movernos...ya no tenemos tiempo…
A lo lejos, entre las ramas de la densa vegetación que rodeaba el angosto camino rural donde se encontraban, Momoko pudo ver claramente las luces lejanas de varios vehículos y lo peor, helicópteros, que se aproximaban rápidamente hacia donde ellas se encontraban.
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