Actualización 2021.

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ADVERTENCIA: Este fic está inspirado en MSLN, y está clasificado M, por contenidos y situaciones que pueden ser muy fuertes y/o violentas para algunos lectores; así como escenas íntimas de carácter sexual. Estas escenas pueden ser femslash, F/F o F/M. Se recomienda la discreción del lector. Si este tipo de contenido no es de su agrado, por favor no lo lean.

DISCLAIMER: Los personajes de Magical Girl Lyrical Nanoha no me pertenecen y son propiedad de sus respectivos autores. Todas las situaciones y personajes presentados en esta historia son ficticios, cualquier parecido con situaciones o personajes reales, históricos o presentes, no es en absoluto intencional.

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"Ultrasecreto"

por Aleksei Volken

Capítulo 3. La Emboscada.

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"Nunca se ha librado una guerra en la que los contrincantes supieran a qué bando pertenecían. Los peligrosos de verdad creen que están haciendo lo que sea que estén haciendo tan solo porque tienen una confianza ciega en lo que hacen. Y eso es lo que les convierte en peligrosos."

Neil Gaiman. "American Gods".

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Zona de Vergeltungswaffe, Dia 01, Primer mes, 2010.

− Me preguntaba cuando aparecerías,− dijo Mylene volviéndose hacia la dirección de la voz.

Aunque parecía que solo se estaba dando la vuelta lentamente para enfrentar a su perseguidor, Momoko notó como Mylene cambiaba su postura para cubrirla con su cuerpo lo más posible.

− No se muevan, realmente odiaría disparar,− dijo él fríamente, aunque tenía un rifle de francotirador a su espalda, les estaba apuntando con una 9 mm sin silenciador.

Momoko no lo dudaba, solo de verlo aún en la oscuridad y con el bosque a su alrededor, la agente tenía la certeza de que el tipo era un militar.

Mylene no desperdició la oportunidad de atacarlo, aunque no fue un ataque físico.

− Él es parte de esa iniciativa que te comenté Moka-chan,− dijo Mylene manteniéndose completamente inmóvil, − Pregúntale quién es su jefe para que puedas comprobarlo.

Él se mantuvo en silencio pero internamente se tensó. Sus reportes le habían dado toda la información sobre Momoko Ryogi. Pero no sabía absolutamente NADA de la mujer con quién Momoko se había encontrado. Y con todo el ajetreo, no había podido reportar "ese pequeño" detalle a sus superiores.

− Te envía alguien del Gobierno de Midchilda, ¿no es así?,− continuó Mylene con la certeza de quién sabe que ha encontrado una grieta, − Tu misión es obtener ese dispositivo, ¿verdad? y debes matarnos una vez que lo tengas. De hecho...tus órdenes son matar a Momoko porque de mí, no sabes una mierda…

Con extraordinaria rapidez, ni siquiera un segundo después de terminar esa frase, Mylene se lanzó con un rayo sobre Shiro golpeando su mano, lo suficiente para evitar que la bala estuviera cerca de ella o de Momoko, y se enfrascó una violenta batalla de golpes contra él, hasta que Momoko le propinó un salvaje golpe en la cabeza con una piedra enorme que lo dejó inconsciente tirado en el piso.

−No entiendo porque insisten en usar francotiradores para hacer el trabajo de un agente,− exclamó Momoko con fastidio.

Mylene en silencio, revisó el cuerpo inconsciente de Shiro hasta encontrar las placas metálicas de identificación en su pecho para señalárselas a Momoko.

− Operaciones Especiales del Ejército de Midchilda...Sargento 2do. Shiro Takamachi…Vaya tiene 28 años, pensé que era menor...debe ser bastante malo para seguir siendo sargento a esta edad,− leyó Mylene utilizando una pequeñísima lámpara en forma de pluma que extrajo de uno de los bolsillos de su traje, − Cuánto lo siento Moka-chan, ni siquiera te mandaron un Teniente o un Capitán...alguién te subestimó significativamente.

Momoko no entendía como su compañera podía estar tan tranquila.

Y menos entendía porque estaba amarrando con cinchos de plástico, las muñecas y los tobillos del individuo.

− Ayúdame Moka-chan, vamos a subirlo al auto.

− ¿Estás mal de la cabeza?,− exclamó Momoko sin moverse un centímetro, − ¿Porque vamos a llevarnos a alguien que quiere matarnos?

− Primero ayúdame, nuestros perseguidores estarán muy pronto sobre nosotras...Tenemos poco tiempo y este imbécil nos ha hecho perder minutos valiosísimos...Sin embargo, creo que podrá sernos de utilidad.

A regañadientes Momoko, ayudó con el peso muerto que el cuerpo inconsciente de Shiro significaba y después sin encender las luces, Mylene se alejó conduciendo el todo terreno lo más sigilosamente posible hasta uno de los senderos.

Para sorpresa de Momoko, Mylene no enfiló hacía Alendal como ella había pensado, sino que se internó aún más en las montañas.

− Los accesos hacía Alendal van a estar cerrados Moka-chan, si tratamos de regresar a Griswall caeremos muy rápido en una u otra trampa. Necesitamos repostar en un lugar menos peligroso, hacer un poco de inteligencia y decidir nuestro plan de acción,− explicó Mylene mientras conducía en la oscuridad de esa forma casi sobrenatural que todavía impresionaba a Momoko, − La presencia de este individuo hace las cosas más complicadas...y aunque sea muy evidente que el ejército nos esté buscando, puede haber otros que sean más sigilosos, más eficientes y más mortales que ellos… y que este...

En ese momento Momoko se percató de un detalle.

− ¿Lo habías visto antes? ¿Siguiéndonos?,− preguntó.

Mylene asintió sin dejar de observar el camino.

− Me pareció verlo seguirte mientras yo te observaba, antes de nuestro encuentro...Esa parte de vigilancia, no la hizo tan mal...Tal vez por su misma experiencia como francotirador. Seguramente te observaba desde mucha distancia y yo solo me percaté, las pocas veces que se acercó. Definición de francotirador: Letal de lejos y en el anonimato… Un pato de feria a corta distancia.

Esa revelación sí que dejó a Momoko ligeramente boquiabierta y antes de que hiciera la pregunta, Mylene le respondió.

− Te he seguido desde que llegaste a Griswall...hace dos días…Nunca pude verlo con total claridad pero no estuviste en riesgo...Lo que sí es un hecho, es que él sabía Moka-chan, él te ha seguido DESDE Midchilda y eso solo puede haber pasado si alguien dentro de tu red de confianza lo puso al tanto.

Durante los siguientes minutos, la agente le relató a Momoko cómo funcionaba su red de inteligencia dentro y fuera de las dos Leasaths.

− Midget sospechaba que eso podía pasar y por eso me dió los elementos que necesitaba para poder vigilarte...tu y tu equipo hicieron un trabajo excepcional,− agregó Mylene sintiendo el silencio molesto de Momoko, − No te enojes con ella, ni conmigo por favor, te aseguro que ella solo ha tratado de proteger tu posición de la única forma posible.

Instalada en un silencio obstinado, Momoko lo entendía.

Pero eso no implicaba que le gustara.

Mientras conducían en silencio en la oscuridad, observaron a una gran distancia los movimientos de diferentes vehículos, terrestres y aéreos en camino hacia la capital de Leasath Democrático y otras zonas fronterizas con Leasath Federal.

Tal y como Mylene había predicho que sucedería.

Ellas se alejaban para internarse aún más en las densamente boscosas montañas.

− Vamos a estar alejados de todo,− dijo Momoko tratando de que la preocupación que sentía no se reflejara en su voz.

− Si ... y no,− fue la críptica respuesta de su compañera.

Durante la siguiente hora, mientras se adentraban más en la montaña, no hablaron hasta que llegaron a una rústica pero enorme cabaña, en mitad del bosque.

O de la nada.

Para ese momento, aún si se había mantenido en silencio durante todo el trayecto, ambas agentes sabían que Shiro estaba ya consciente. Por precaución, además de asegurar sus brazos y piernas, Mylena lo había amordazado, cubriendo su cabeza con un tela oscura.

Después de esconder y camuflar su vehículo debajo de los árboles, con total seguridad y confianza, Mylene tomó el control de la situación mostrándole a Momoko que la cabaña no estaba vacía. La mayoría de sus aditamentos no eran tecnológicos. No tenía electricidad o agua corriente, tendrían que usar madera para la estufa, quinques de queroseno o baterías y recolectar agua de una corriente cercana pero contaba con un depósito de almacenamiento, un cobertizo con herramientas diversas y varias provisiones.

− Tenemos algunas comodidades tecnológicas,− dijo Mylene mostrándole un pequeño generador de energía y una enorme antena camuflada en uno de los árboles cercanos más altos, así como un pequeño arsenal de armas y otros equipos tácticos, − Pero tendremos que dosificarlos y usarlos con mucho cuidado.

La cabaña, tenía dos habitaciones con sencillos camastros estilo militar, una amplia estancia con chimenea, mesas y sillas de madera, la cocina con una amplia bodega y un pequeño sótano, que fue hasta donde las dos agentes, primero cargaron y después arrastraron a Shiro para dejarlo atado en una silla de madera.

Mientras Mylene se quedó en el sótano con él para dejarlo asegurado, Momoko no podía quedarse tranquila y se paseaba como una pantera enjaulada por la estancia.

Ella nunca se quedaba quieta. Su instinto le decía que debían moverse. SIEMPRE.

Lo más pronto posible.

Mylene con la experiencia que tenía debía saberlo también. Ese pensamiento la tomó por sorpresa. Apenas tenía un día escaso de conocer a la agente extranjera y le parecía inconcebible estar ahí a expensas de alguién, en quien ni siquiera sabía si podía confiar realmente.

Todo su mundo perfectamente controlado parecía estar completamente...hecho pedazos.

−Pronto será medianoche, Moka-chan,− dijo Mylene cuando finalmente subió del sótano mirando a Momoko con semblante cansado y ligeramente decaído que sorprendió a la agente midchildiana. Su forzada compañera se había mantenido con un humor inmejorable aun en las peores circunstancias, −Necesito trabajar en algo para mostrarte cuál es la razón por la que estamos arriesgando nuestras vidas...Me llevará algunas horas y no es conveniente que las dos estemos agotadas. Te sugiero que descanses...Si algo se presenta te despertaré.

Momoko lo consideró, llevaban ya una noche entera sin dormir. Esa era la segunda.

En algo Mylene tenía razón.

Necesitarían todas sus fuerzas para lo que sea que tuvieran que enfrentar en las horas o días por venir.

Aproximándose a la agente extranjera, Momoko se detuvo hasta quedar frente a ella y Mylene la miró a los ojos.

− ¿Estarás bien?,− preguntó sorpresivamente Momoko al tiempo que acariciaba levemente su mejilla.

Por primera vez en sus interacciones, Mylene pareció turbada.

− Si...Descansa un poco,− dijo Mylene sonriendo mientras respondía al gesto de Momoko tomando la mano en su rostro.

Momoko aceptó descansar pero no se fue a alguna de las habitaciones, se acomodó en la misma estancia donde Mylene sacó varias maletas de uso rudo que contenían diferentes aparatos. Algo que sorprendía a Momoko era que aún en esas circunstancias, Mylene parecía tener múltiples recursos a su disposición y se preguntó realmente, cuánto tiempo tendría la agente preparando esa misión y cuál sería el verdadero alcance de la sensitiva información que habían obtenido.

La cabaña era rústica, no habían encendido la chimenea, solo un par de quinques para minimizar la posibilidad de exposición.

A Momoko le pareció que tan solo un minuto había pasado desde que cerró los ojos hasta que sintió el leve roce de los dedos de Mylene en su hombro, sin embargo, la luz que se filtraba ya por algunas rendijas de las pesadas cortinas de lona que cubrían las ventanas, le indicó que ya era de mañana.

Haber caído rendida de esa manera, le sorprendió de sí misma.

Nunca, ni siquiera con sus amigas más queridas, bajaba la guardia de esa manera.

Por lo que pudo ver, Mylene incluso la había cubierto con una manta más abrigadora en algún momento de la noche y en esos momentos, le ofrecía una taza humeante con una bebida caliente.

− Siento despertarte, aún es temprano pero creo que necesitas ver esto,− dijo Mylene con esa sonrisa entre nostálgica y anhelante que tenía desde la noche anterior.

Sobre la mesa, descansaban varios aparatos que ya estaban interconectados entre ellos. Mylene había activado el pequeño generador eléctrico en algún momento de la noche y por lo que Momoko pudo apreciar que, uno de los "sofisticados" aparatos era una pequeña televisión - radio de onda corta integrada con otras funciones en un gran bloque tecnológico que parecía haber visto su época de gloria muchos, pero muchos años, atrás.

− ¿Eso...todavía funciona?,− preguntó Momoko arqueando una ceja de esa forma que Mylene encontraba muy sensual, aunque cuando la propietaria estaba medio dormida.

Era realmente una lástima que tuviera que darle malas noticias a la agente.

− Por supuesto… no juzgues por la edad Moka-chan, te sorprendería conocer la mía,− dijo Mylene con una sonrisa nostálgica.

Momoko se puso de pie, sorprendida de sentirse tan descansada después de dormir en un catre y prácticamente, huyendo de agentes y militares de un gobierno totalitario.

Las últimas horas habían sido realmente demandantes y tanto su cuerpo como su mente demandaban ese descanso.

Tal vez el haber descansado de esa forma fue lo único que le permitió mantenerse serena cuando vió lo que Mylene quería mostrarle.

El antiguo aparato, tenía la pequeña pantalla televisión encendida con un volumen muy bajo y aunque Momoko no podía explicarse cómo era posible que funcionara, el aparato estaba mostrando las noticias de la mañana de Alendal...en tiempo real.

Momoko sintió el impacto de un golpe en el estómago cuando vio su rostro en la pantalla.

Junto con el de Mylene y ese militar...Takamachi, que las había emboscado la noche anterior.

De acuerdo a las noticias que esos momentos desgranaba un serio y poco carismático conductor, las tres personas en pantalla eran criminales internacionales… y estaban relacionados con un grupo reaccionario que pretendía atacar y desestabilizar al Gobierno oficial de la República Democrática.

Todos los informes respecto a su paradero, serían ampliamente recompensados.

Y todos los ciudadanos tenían la obligación de colaborar en su captura.

El conductor no tenía que decir lo que pasaría si algún ciudadano cometía la osadía de brindarles cualquier tipo de ayuda.

La fotografía de Momoko correspondía a la del pasaporte de su identidad de mujer ejecutiva, no la identidad que había utilizado para entrar al país...justamente la que era más parecida a su físico sin ninguna caracterización adicional.

¿Cómo demonios habían obtenido esa foto?

La mente de Momoko trabajaba a toda velocidad pensando en las implicaciones que tendría para Midchilda si ella era apresada después de esa noticia...especialmente con la explosiva información que Mylene clamaba que tenían.

En esos momentos, sus jefes debían estar extremadamente furiosos.

Midget, no estaría furiosa pero si, muy preocupada.

Especialmente porque hacía más de veinticuatro horas que no se reportaba. Por ningún canal. Salvo los oficiales de Vergeltungswaffe, en realidad nadie sabía que habían tenido éxito en su objetivo de extraer esa información.

− Nadie va a hacer pública la verdadera razón por la que nos buscan, Moka-chan,− dijo entonces Mylene observando el semblante preocupado de la pelirroja, −Por eso nos han calificado de "criminales internacionales" y solo publican nuestros rostros, no nuestros nombres...aunque te aseguro, que los conocen… Ellos saben perfectamente quienes somos.

Momoko miró a Mylene con escepticismo.

− Ven, te lo demostraré,− dijo la agente extranjera apretando varios botones y extrayendo lo que parecía un antiquísimo videocasete del extraño aparato que tenía la televisión integrada.

Con soltura, la agente rubia guió a Momoko hasta el sótano donde Shiro seguía amarrado y amordazado en la misma silla de madera de la noche anterior; con la diferencia que esa mañana, una mesa sencilla estaba colocada frente a él y otra televisión análoga pequeña junto con otros dispositivos de reproducción y más aparatos desconocidos para ella, estaban interconectados por múltiples cables multicolores.

La extraña combinación resultante semejaba un frankenstein tecnológico que jamás había existido antes de ese momento; Momoko sin embargo, se abstuvo de preguntar y solamente observó a su perseguidor.

Quien sabe si fuera bueno como francotirador, pero cómo agente de campo había resultado un desastre.

Él, pese a su precaria situación, se mantenía sereno.

O al menos, eso aparentaba.

Mientras Momoko se mantenía alerta, inmovil y en silencio junto a la mesa, Mylene puso el videocasete dentro del reproductor correspondiente, encendió la televisión y sin decir nada, activó la reproducción para después quedarse junto a Momoko, solo observándolo.

Lo que contenía el video era una grabación de las noticias que acababan de ver pero desde antes que Mylene la despertara. Momoko pudo apreciar que desde muy temprano por la mañana, los diferentes servicios de noticias estaban difundiendo sus rostros y la noticia de su orden de captura.

Aunque Shiro se mantenía sereno, su sorpresa fue muy evidente cuando vió su fotografía.

Exactamente como le había sucedido a Momoko, solo que la sorpresa de él era mucho más evidente. Eso hizo que la agente se preguntara si el tarado ese, habría entrado al país con su verdadero nombre...Después de todo, el idiota tenía sus placas de identificación militar. Ella no había conocido a ni un solo soldado que usara las placas de alguien más...Ni uno solo...Y ella había conocido varios. Demasiados de acuerdo con sus amigas Kirie y Hikari.

Mylene esperó varios minutos para que Shiro entendiera la magnitud del problema en que estaba metido antes de aproximarse a él y remover la efectiva mordaza que le impedía hablar.

− Dinos por favor el nombre de tu...objetivo, Shiro-kun,− preguntó Mylene regresando a la posición que tenía junto a la mesa con Momoko.

Shiro hizo varios movimientos para relajarse después de haber tenido la mordaza tantas horas y aunque no respondió, tampoco pareció sorprendido de que ella supiera su nombre.

En cierta forma ya había tenido suficientes horas para patearse mentalmente por su garrafal error al emboscarlas. Las había subestimado. El General se lo había advertido e iba a estar furioso cuando viera esas noticias.

− Como puedes ver Shiro-kun...− continuó Mylene con voz suave para después aproximarse a él lentamente, − Tu vida, en estos momentos, vale menos que nada...Para tus jefes...o para nosotras… Para nosotras, no solo eres una carga, sino un riesgo tremendo…¿Entiendes lo que quiero decir?

Shiro tragó notablemente mirando a la agente frente a él.

Su mirada tomó un ligero tinte de preocupación.

− Tienes un temple admirable,− agregó Mylene ya muy cerca de él, − En cualquier otra circunstancia, te daría tiempo para que reconsideraras tus prioridades, tengo la impresión que eres un operativo militar de campo, tu lugar está en el campo de batalla, en la guerra...Eres un guerrero, un soldado que combate a su enemigo de frente. No dudo que seas valiente y determinado, pero para ser un agente de campo, hacen falta otras cualidades…¿Sabes porque te mandaron, específicamente a tí, a esta misión?

Shiro se mantuvo obstinadamente en silencio. Primero miró a Mylene y después su mirada fue más allá, hasta donde Momoko se encontraba de pie, esperando junto a la mesa. La agente pelirroja estaba deslumbrada observando a Mylene y su admiración era evidente.

Esa agente reunía con pasmosa eficiencia las cualidades de varios agentes en una sola persona.

Sus habilidades en el campo estaban muy cercanas a las suyas, lo que estaba haciendo en esos momentos con Shiro era exactamente lo que Kirie hubiera hecho, meterse en su cabeza hasta desgranar los motivos dentro de los motivos de los motivos… y su conocimiento del escenario político y la relaciones interagencias, rivalizaban con lo que Hikari podía lograr.

Por no mencionar que nadie más que Midget Crowbel, confiaba en ella al punto de confiarle cosas que no les había dicho a ninguna de ellas tres.

Por enésima vez en ese poquisimo tiempo, Momoko volvió a preguntarse quién rayos era esa mujer.

Como Shiro seguía sin responder, Mylene respondió su propia pregunta y observó detenidamente la reacción de él.

− Te enviaron justo a ti, un joven militar, deseoso de avanzar en la escalera de poder porque eres predecible...Ellos saben que no eres rival para nosotras y necesitaban que fallaras,− Mylene hizo una brevísima pausa y continuó, − Te enviaron porque eres manipulable, como soldado cumplirás las órdenes que hayas recibido, cualesquiera que estas sean SIN cuestionarlas, ni hacerte a ti mismo ninguna pregunta e incluso...morirás por ellas...Y finalmente, te enviaron justo por eso...porque eres un peón y estás haciendo lo que necesitan que hagas...Ellos NECESITAN que mueras en esta misión para culpar a Momoko de tu muerte… Va a inventar alguna patraña de agente doble, triple o contraespionaje...Tu morirás siendo un héroe y Momoko, como una traidora…¿Me acerqué lo suficiente Shiro-kun?

Pese a su determinación de no mostrar ninguna emoción, el rostro de Shiro se fue oscureciendo poco a poco conforme Mylene respondía a una pregunta que él no había hecho.

Porque en efecto, cuando lo habían seleccionado para esa misión por sus habilidades como francotirador, él se había sentido exultante. Y tal como ella decía, había recibido sus órdenes con la confianza ciega y la determinación con la que había recibido todas las órdenes durante su vida militar.

− No te culpo Shiro-kun,− dijo Mylene y en ese momento acarició suavemente su mejilla que comenzaba a sentirse ligeramente rasposa, − Te aseguro que la misión que te encargaron...es falsa. Yo puedo decirte porque, también puedo mostrarte la verdad que está detrás de quienes te dieron esas órdenes...Pero necesitamos que sea una colaboración…

Shiro la miró con repentino interés.

− Puedes morir así como estás ahora, ciego, mudo...por voluntad propia, ignorante sobre la verdadera razón por la cuál vas a dar tu vida...O puedes morir por lo que verdaderamente crees...Porque tú crees, ¿no es así Shiro-kun? Tú verdaderamente crees que estás haciendo lo correcto… Tú haces el trabajo que realizas, con todos los sacrificios que implica por UNA razón...

Para ese momento, Momoko estaba incluso más interesada y cautivada por Mylene, más que Shiro mismo y quería saber más.

− Todos tienen intereses Shiro-kun…¿Cuáles son los tuyos? ¿Cual es el fin ulterior que persigues? ¿Por qué haces el trabajo que haces?...¿Crees que "ESTO" realmente protege a Midchilda o protege los intereses de poder de "ciertas personas" de Midchilda?...Si esta hermosa mujer,− dijo Mylene señalando a Momoko, − Y tú trabajan y arriesgan su vida por el mismo fin y por el mismo país…¿porque debes matarla?...Porque eso es parte de tu misión ¿verdad?...Debes obtener la información que tenemos y debes matarla…¿Si es una agente doble, porque no arrestarla? ¿Por qué no aprovechar todo lo que supuestamente sabe?-¿O tal vez debas matarnos a ambas?...¿Sabes que ella también lucha por Midchilda? Tal vez no sea el campo de batalla donde tú lo has hecho, pero como has podido ver...arriesgó su vida en aras de su misión… Y ahora LOS TRES, estamos en la misma situación…¿Si te das cuenta?

Durante la sucesión de preguntas de Mylene, el rostro de Shiro pasó del asombro, al desconcierto, la sorpresa y finalmente...a la comprensión.

Mylene lo observó como a un libro abierto frente a ella.

− Te daremos un poco de tiempo para pensar y para que tomes una decisión Shiro-kun,− dijo Mylene volviendo a tomar la mordaza, − Cómo puedes ver tenemos poco tiempo y nosotras, también tenemos que tomar una decisión.

La rubia colocó expertamente la mordaza en él y aunque esta vez estaba perfectamente consciente y alerta, Shiro no se resistió.

− Bajaremos en un rato mas y te mostraré el objetivo de tu misión Shiro,− anunció Mylene mirándolo con semblante muy serio, − Imagino que tus órdenes indican que por NINGÚN motivo debes ver la información que vas a recuperar pero déjame decirte algo...Vas a morir… Verás la información por la que arriesgas tu vida y si después de eso, aún estás decidido a no responder nuestras preguntas...Te mataré...Exactamente como tú ibas a hacer con nosotros con la única diferencia que yo, SÍ te daré la alternativa que tú ibas a negarnos...

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Tras la tensa despedida de Shiro, Momoko y Mylene volvieron a subir a la planta baja de la cabaña.

Momoko esperó hasta que estuvieron a solas y a una distancia prudente para hacer la pregunta.

− ¿Realmente vas a matarlo, así, a sangre fría?

Mylene ya se dirigía a la pequeña cocina y como si nada, parecía estar dispuesta a preparar algo para comer.

− Él iba a hacerlo con nosotras, Moka-chan,− dijo Mylene sin mirarla, − Tal vez todavía trate de hacerlo...Dejarlo con vida, es un riesgo muy grande.

− ¿Qué te hace pensar que puedes convencerlo de que no lo haga?,− preguntó Momoko uniéndose a la rubia en la cocina. Tenían demasiados problemas pero acababa de darse cuenta que estaba realmente hambrienta.

Mylene sonrió y la miró.

− La forma como te mira,− respondió dejando a Momoko con la boca abierta, − Él tiene órdenes de matarte...Saber quien se las dió y porque, sería de mucha utilidad, especialmente para ti y para Midget. Shiro habría podido hacerlo sin problemas ayer en la noche, es más, ni siquiera necesitaba matarnos, solo necesitaba...inhabilitarnos. Por eso lo mandaron a él. Debe ser un tirador condenadamente bueno, pero te aseguro que no puede hacer lo que nosotras hicimos. NADIE puede. Él tenía que recuperar nuestro paquete y matarnos. Pero no lo hizo...Dudó...Y esa duda, es la que lo puso en nuestras manos...Y si tiene dudas, piensa...Y si piensa, tal vez, solo tal vez, pueda ser de utilidad.

Momoko no salía de su asombro.

− Wow...Kirie estaría fascinada de conocerte…,− dijo mirando a Mylene, − ¿Cuánto tiempo hace que eres agente? Nunca...había conocido a alguien como tú...

Mylene se aproximó mucho a Momoko y como había hecho varias veces ya, acarició su mejilla con extrema suavidad.

− Conozco las habilidades de tus amigas,− reconoció la rubia en un susurro, − Me alegra…

Momoko tragó con ligera dificultad.

− ¿Que...te alegra?...¿Que estemos en la lista de los criminales más buscados de Leasath Oriental?,− dijo Momoko sintiéndose nerviosa como una adolescente.

Mylene negó lentamente con la cabeza.

− Me alegra que nunca hayas conocido antes a alguien como yo,− dijo Mylene antes de inclinarse para besar suavemente a Momoko en los labios.

Ese beso a diferencia de los anteriores que habían sido parte del trabajo o parte de una juguetona atracción, se sintió diferente para Momoko.

Se sintió extremadamente profundo y real.

Los labios de Mylene exploraron los suyos expertamente pero sin prisa, profundizando el beso al tiempo que sus brazos envolvían el cuerpo de Momoko para aproximar sus cuerpos.

La sensación del curvilíneo pero fuerte cuerpo de Mylene sosteniéndola era tan excitante, que Momoko correspondió al beso con inusitado entusiasmo y permitió que sus labios se abrieran para también explorar la boca de su compañera.

Las manos de Mylene se deslizaron por la espalda de Momoko hasta apretar su trasero, atrayéndola aún con más fuerza.

Las dos agentes vestían todavía sus ropas de operativo de la noche anterior y una sola mirada fue suficiente para que las dos, se jalaran mutuamente hasta una de las habitaciones y comenzaran a remover los complicados trajes entre besos apasionados.

La intención de preparar el desayuno quedó olvidada especialmente cuando al tacto y al alcance de los dedos y de los labios, estaba la piel de cada una.

Momoko se sorprendió de la intensidad de su propia excitación, pero no se detuvo a pensarlo y se dejó llevar.

Los labios y la lengua húmeda y atrevida de Mylene recorrieron su piel desde su cuello hasta sus tobillos deteniéndose en sus senos, su abdomen y sus muslos mientras sus manos la acariciaban.

Mylene evitó sistemáticamente tocar con sus dedos o sus labios, el sexo de Momoko pero no perdió detalle de como reaccionaba, humedeciéndose e hinchándose con sus caricias en otras partes del cuerpo de la pelirroja. Y desde el lado de esta, tan solo ver a Mylene contemplando su íntima excitación con semblante a la vez complacido y rebosante de deseo, ponía a Momoko al borde del orgasmo...No se quería imaginar cómo iba a sentirse cuando finalmente, la tocara.

Y es que la rubia, se tomó su tiempo saboreando y tocando su piel en lugares que Momoko nunca pensó que pudieran ser tan excitantes...como debajo de sus senos, su cintura o sus ingles...sin llegar aún a ESE lugar que para la segunda o tercera vuelta de caricias, besos y ligeros mordiscos, ya no estaba solo húmedo sino desbordado.

Momoko estaba a punto de suplicarle a Mylene entre gemidos y jadeos que la tocara, que la penetrara con todas sus fuerzas, cuando los labios de Mylene atraparon su clítoris alternando besos apasionados como lo haría en su boca, con una intensa succión que la hizo gritar de placer.

La pelirroja sintió que estaba a punto de estallar violentamente cuando en un clímax de pasión, Mylene la penetró lenta y profundamente, moviéndose expertamente dentro de ella, deslizándose en su humedad, al tiempo que continuaba devorando y succionando su clítoris y su otra mano estrujaba sus glúteos.

La sucesión de orgasmos de Momoko fue brutal y apenas tuvo tiempo de recuperar ligeramente el aliento cuando sintió que Mylene le hacía abrir las piernas para montarla.

El sexo de la rubia estaba tan mojado como el suyo cuando sus labios más íntimo se encontraron y las caderas de Mylene se movieron haciendo que sus clitoris se rozaran dolorosamente.

− Lo siento Moka-chan...,− dijo Mylene entre jadeos, sonrojada y sudorosa, mientras se movía en embestidas largas sobre ella, con sus sexos resbalando y friccionando uno contra otro mientras estrujaba sus piernas y sus caderas hasta dejar sus dedos marcados, − No puedo más...Necesito poseerte, necesito fundirme contigo ahora mismo…

La sensación de su siguiente orgasmo fue sobrecogedora para ambas y tuvieron que continuar, de esa forma, sin separarse por varios clímax más hasta que el contacto se convirtió en insoportable y con un grito, ambas se desplomaron sobre las sábanas.

Aun con la excelente condición física que tenía, le tomó varios minutos a Momoko recuperarse y que su respiración se estabilizara.

Mylene quien estaba en una situación similar y estaba hasta cierto punto, dándole tiempo a Momoko de asimilar esa nueva intimidad entre ambas, se sorprendió cuando la pelirroja se incorporó para besarla apasionadamente.

− Wow….,− dijo Momoko separándose para mirar a Mylene, acariciando el rostro de la rubia, − Eso fue...sensacional…

Por toda respuesta Mylene tomó el rostro de la pelirroja para volver a besarla.

Tenía que disfrutar lo que tenía en sus manos en ese momento presente...Ninguna de ellas sabía realmente lo que pasaría después, esos momentos de paz, cercanía e intimidad, eran lo única certeza a su alcance en esos momentos.

Y era realmente triste.

Mylene sabía mejor que nadie que ellas, con el tipo de trabajo que tenían, no podían darse el lujo que tenían "las personas normales"...con vidas y expectativas normales.

Y ella sabía que Momoko también lo sabía.

Durante largo rato solo estuvieron así desnudas, abrazadas; acariciándose y besándose, sin prisa.

Hasta que el gruñido en el estómago de ambas les recordó que estaban hambrientas, también de otras formas.

Con cierta reluctancia, ambas se pusieron de pie y Mylene volvió a sorprender a Momoko, materializando de uno de los muebles de madera, sencillas ropas de civil.

− Creo que nuestras tallas son similares,− dijo Mylene con una sonrisa extendiendo hacia la agente unos abrigadores pantalones de pana, una camisa, ropa interior, botas de hiking y una chaqueta de montaña.

− ¿Cómo puedes tener todo esto aquí en mitad de la nada?,− preguntó Momoko ya sin siquiera molestarse en ocultar su asombro.

Mylene, pese a lo que la pelirroja esperaba, no sonrió. Con semblante sereno pero serio, se puso una combinación de vestimenta similar a la que había ofrecido a Momoko y se sentó en la austera, sencilla y revuelta cama que habían compartido. Ella no quería dejar la calidez de esa recién descubierta intimidad. El cuarto todavía estaba tibio con el calor de sus cuerpos y olía a sexo...apasionado y salvaje...pero no había más remedio.

− Ya te había que Midchilda...O más bien, ciertas personas en el Gobierno de Midchilda, han estado usando sus posiciones de poder no solo para cometer simples crímenes o actividades ilícitas, − dijo Mylene con tristeza, − Todos sabemos que hay decisiones y acciones que tomar en aras de la seguridad de un país...Acciones y decisiones muy difíciles. Especialmente los agentes como nosotras, vivimos una doble vida, mentimos, agredimos, incluso matamos personas...Cometemos actos que en un entorno "normal" serían calificados como delitos o crímenes. Como le dije antes a ese soldado, todos tenemos motivos que nos impulsan pero siempre estamos regulados por un...código...Al menos uno personal...Creemos que lo hacemos en aras de un ideal más alto que nosotros mismos...

Momoko, aún a medio vestir, fue a sentarse a un lado de Mylene, dándose cuenta de pronto que esa situación no era solo un trabajo para la rubia. Había algo más. Una razón profundamente personal.

− Imagina la agencia de seguridad más virulenta y reaccionaria del planeta,− continuó Mylene, − ¿Cuáles serían tus candidatos?...¿Los yuktobanos con su ideología comunista dura? ¿Leasath Democrático y sus "Einsatzgruppen" que seguramente son los que están detrás de nosotros?...¿Calnarog y sus políticas absolutistas y totalitarias?...Te esperas lo peor de cualquiera de ellos, ¿no?...Pero ciertamente no los comparas con grupos terroristas, el crimen organizado o la mafia...Hay un límite...La información, las pruebas que obtuvimos anoche, rebasan esos límites Moka-chan...

Momoko esperó en silencio, como intuyendo que lo que Mylene iba a decirle no se lo había dicho a nadie antes.

− Estas personas, han cometido acciones de gran gravedad...Cómo el asesinato de la familia real de Eltria, como la venta de armas y tecnología de ALTO nivel a conocidos grupos terroristas que la han usado para atacar a países "Aliados" de Midchilda; han financiado guerras en países aliados, han arreglado el asesinado de agentes y soldados midchildianos como tú y como Shiro, sin que haya acciones de guerra o que justifiquen esos asesinatos, han asesinado a funcionarios gubernamentales tanto Midchildianos como de otros países, así como periodistas, investigadores o empresarios importantes simplemente por que conviene a sus intereses o son opositores a sus intereses; no los intereses de seguridad nacional de un país...sino los intereses particulares de un grupo de individuos...Esas personas están en los círculos de poder más elevados del gobierno de Midchilda, estuvieron en el pasado y siguen siendo muy influyentes o van a estar en algún momento del futuro…

Momoko tragó pesadamente.

Ella era una agente de élite. Sabía ciertas acciones extremas que tenían que hacerse en ocasiones, pero sus acciones siempre habían estado reguladas por el Buró.

Lo que Mylene decía…

− Las pruebas que extrajimos de Vergeltungswaffe… son irrefutables, Moka-chan,− terminó Mylene con un dejo de pesadez en su voz, − Y el simple hecho que existan podría ocasionar un conflicto armado de proporciones globales a raíz del desastre que estas personas han causado...Sería el peor escándalo de la historia para cualquier país pero especialmente, para uno como Midchilda, que se precia de su nivel de vida, de su ética y sus valores, y es considerado no solo el país más avanzado y desarrollado del planeta...sino el LÍDER mundial.

− ¿Pero cómo es posible que Leasath haya tenido esa información y no la haya utilizado antes?,− preguntó Momoko frunciendo el ceño.

− Llevo muchos años en esta investigación Moka-chan,− inició Mylene, − Te aseguro que Midchilda no permitiría que esas pruebas existieran pero ese grupo...se ha excedido. Hay un límite incluso para la promiscuidad política que puedes ejercer antes de que la anarquía que siembras, se vuelva en tu contra. Midchilda ha sido en apariencia, aliado de Leasath Federal y opositor a Leasath Democrático...sin embargo en el terreno de juego...Mid ha tenido acuerdos por debajo de la mesa con Leasath Democrático que perjudican a Leasath Federal...En resumen, se ha jodido a ambos. Leasath Democrático al igual que yo, lleva AÑOS cercando el juego de Midchilda; no han sido los únicos, pero si los mejores...Creo que al momento, nadie se imagina la cantidad de información que Leasath ha compilado para tener un arma indiscutible de presión y negociación forzada...Y ahora, nosotros tenemos esa información y ese poder...

− Más bien tenemos una puta bomba nuclear en nuestras manos,− dijo Momoko con preocupación mientras pensaba, "¡Pero qué demonios estaba pensando Midget!".

Lo peor era que su misión, era llevar esas pruebas precisamente a Midchilda...junto con 009…

Hasta ese momento, Momoko cayó en la cuenta de que la mujer con la que acababa de acostarse un poco irreflexivamente, era 009...ese agente extranjero legendario.

Y si, también entendió en ese momento porque Mylene le había dicho que sus cabezas tenían un precio.

Uno que seguramente para esos momentos, era MUY alto y seguiría subiendo con cada minuto que pasara sin que los encontraran.

− Así es Moka-chan...− confirmó Mylene con serenidad, − Es cuestión de tiempo para que incluso las cucarachas estén interesadas en delatar nuestra posición...Y si ellos nos capturan….

Mylene no necesitaba decir más, sin embargo tenía que asegurarse que Momoko entendiera todo lo que estaba en juego para ambas.

− No tengo nada en su contra pero…¿Entiendes ahora porque, si Shiro no colabora, debo matarlo?

-X-

Durante las siguientes horas, Mylene les mostró a Momoko y a Shiro, el contenido de la unidad de almacenamiento que habían logrado extraer de Vergeltungswaffe, así como varios microfilms antiguos que contenían tanto imágenes como documentos recopilados en el transcurso de varios años.

Las grabaciones e imágenes, que eran claramente adquiridas por diferentes medios de monitoreo profesional, correspondían a diferentes momentos, fechas y lugares. Tanto la Agente como el militar podían llegar a esa rápida conclusión debido a las personas que salían en las imágenes… o las órdenes que amparaban los documentos contenidos en los microfilms y que para ellos, eran simplemente abrumadoras.

Leasath Oriental había hecho una intensa campaña para registrar las actividades de varios "agentes" y funcionarios Midchildianos. Pero tal como Mylene había dicho, no habían sido los únicos. Esas "pruebas" que Mylene les mostraba tenían que haber sido recopiladas por otras agencias además de aquellas de Leasath Oriental.

Ese conjunto de pruebas incluían también documentos clasificados, tanto censurados como sin censura, algunos de los cuales eran documentos internos tanto de Leasath Federal como de otros países, clasificados como "Ultrasecretos" donde se registraban las gestiones de funcionarios y agencias gubernamentales Midchildianos con diferentes instancias oficiales de gobiernos establecidos, así como con organizaciones criminales e incluso, grupos religiosos extremistas.

Pese a la vastedad y extensión de los contenidos que estaban viendo, Shiro y Momoko aún dudaban.

Cada uno por su lado, elaborando sobre lo que estaban viendo y las múltiples razones por las que los enemigos de su Gobierno podrían orquestar un ataque semejante.

− ¿Quién te envió para obtener esta información, Shiro-kun?

Habían pasado casi cuatro horas desde que empezaron a ver todo el material.

Mylene les mostró todo...salvo uno de ellos. Y no porque no quisiera. Después de trabajar en él toda la noche, al menos todas las horas que le quedaron de la noche hasta esa mañana, no había podido desencriptarlo.

Shiro miró a Mylene.

Decenas de preguntas se sucedían en su cabeza.

El General le había ordenado no revisar el contenido del disco. Su misión era obtenerlo, a toda costa, eliminar a la "espía" y transportarlo por una ruta segura que ya tenía todo listo para sacarlo de Leasath y llevarlo a Midchilda tan pronto lo tuviera.

Lo que nadie se esperaba era que su rostro estuviera en la televisión como un criminal internacional y que todas las autoridades de Leasath estuvieran tras él.

O al menos él, no lo esperaba.

Su línea de pensamiento se vio interrumpida por el sonido de una pistola automática amartillándose.

− Espera,− dijo Momoko poniendo su mano sobre el antebrazo de Mylene que ya apuntaba con firmeza a la cabeza de Shiro y sabiendo que la agente no esperaría mucho más, lanzó su pregunta, − ¿Sabes quién es Midget Crowbel?

Cuando la mirada de Shiro se encontró con la de Momoko, el militar sintió un escalofrío involuntario recorriendo su columna. Las órdenes que había recibido indicaban que esa mujer frente a él era una espía, una agente doble que estaba extrayendo valiosa información de inteligencia a raíz de su posición en TSAB...sin embargo, lo que sentía en su estómago cuando la miraba...Esa directa intensidad de su mirada, la forma como se conducía...como se había conducido durante las semanas que llevaba vigilandola incluso desde antes que iniciara su misión en Midchilda…

Si, había quedado cautivado por ella desde el primer momento que la vió.

Haberlas escuchado haciendo…"lo que estaban haciendo"...antes de bajar a verlo, no le había ayudado mucho.

− Sé quién es Midget Crowbel...− reconoció el militar hablando por primera vez sin apartar su mirada de la de Momoko.

Mylene miró a la pelirroja y bajó su arma.

Pero no la desamartilló.

− ¿La conoces personalmente o como muchos otros, solo has escuchado hablar de ella?,− insistió Momoko.

Shiro tragó antes de responder.

− He escuchado hablar de ella, nunca he tenido la oportunidad de….

¿De que? ¿Qué rayos puedo decir?, pensaba Shiro. Él era un simple soldado. La Vicealmirante era una oficial de alto rango que tenía una posición de alto nivel en TSAB. El no podía solo llegar y preguntarle, ¿Como va todo? ¿Qué rayos quería ese demonio de mujer de él?

− Con base en lo que has escuchado…¿Tú crees que ella pueda estar involucrada en cualquier actividad ilícita?

Shiro lo consideró varios segundos, antes de menear la cabeza negativamente con mucha lentitud.

− Entonces…¿eres de los buenos...o de los malos, Takamachi?,− continuó Momoko implacable, − Midget Crowbel es mi oficial superior, esta misión me fue encargada por ella en persona. Si realmente piensas que alguien que ha trabajado con ella desde hace más de diez años, puede engañarla y ser un doble agente….Entonces, debo dejar de ella te mate...Porque eres mucho más estúpido de lo que pensé…

Shiro leyó en los ojos azules de la pelirroja la determinación. Si esos eran sus últimos segundos de vida, tal vez lo que dijera no haría ninguna diferencia.

La respuesta de Shiro a la pregunta de Mylene dejó a Momoko helada.

Al punto que tuvo que correr escaleras arriba jadeando como si acabara de terminar un maratón y no solo unos cuantos escalones.

− Moka-chan…,− Mylene siguió a la pelirroja y la encontró mirando hacia el exterior por una de las pequeñas ventanas de la cabaña, − ¿Qué sucede?...¿Lo conoces?

Durante varios segundos Momoko se mantuvo en silencio e inmóvil, sin mirar o responder a la rubia.

− Moka-chan…,− susurró Mylene tocando suavemente su hombro. Aun sin su respuesta, la experimentada agente sabía que el nombre que Shiro les había dado era algo muy malo para Momoko.

Finalmente, los ojos azules de Momoko miraron a Mylene y la rubia sintió que su estómago se encogía.

Tal vez era mucho más malo de lo que había pensado.

− El General Goro Kobayashi...es el Director de Unidad de Inteligencia y Contrainteligencia de TSAB...él es el jefe directo de Midget...y de todos nosotros...

-X-

Cuando el impacto de la revelación del soldado Takamachi se asentó, Momoko bajó nuevamente con él, decidida a obtener TODAS las respuestas que necesitaba.

Y en esta ocasión, ELLA fué quién le apuntó una 9 mm a la cabeza a Shiro.

Y por su parte, él se dio cuenta de inmediato que algo muy malo pasaba cuando vio esa mirada asesina en los ojos azules.

Una a una, de forma precisa e implacable, Momoko fue haciendo preguntas bajo la aguda mirada de Mylene quien se mantuvo al margen, pero muy atenta.

− … División de Artillería, Ejército de Midchilda...Francotirador de Operaciones Especiales del Ejército…

− ...Me reclutó el Capitán Daryus Marzban para Inteligencia del Ejército…

− ...Esta es mi primera misión de campo…

− ...Los informes de Inteligencia del Ejército indican que Momoko Ryogi, alias "Icebreaker" es una doble agente trabajando para el Gobierno de Leasath Federal…

− …. Se tienen informes que Leasath Federal está orquestando una operación, nombre código "Maelström"...cuyo objetivo es sembrar información falsa acerca de los objetivos y recursos de varias iniciativas civiles y militares de Midchilda para desprestigiar a varias organizaciones de inteligencia y seguridad ante sus pares en gobiernos aliados…

− ...El objetivo principal, minar la influencia global de Midchilda tanto con aliados y enemigos…

− ...Mi misión comenzó hace un mes...en Midchilda…

− ...Después de recuperar la información, un operativo estaría listo para sacarme de Leasath Federal a la brevedad...

Esa última parte de información sorprendió significativamente a Momoko que preguntó lo mismo, de diferentes maneras, una y otra vez. Los minutos del interrogatorio se alargaron y se convirtieron rápidamente, en horas.

No tenía a Kirie a su disposición, ni tampoco tenía cómo verificar lo que Shiro le decía acerca de sí mismo desde donde se encontraban. Desde alguna ciudad con una línea telefónica...podría hacer algo...ahí en mitad de la nada, lo único que tenía era su instinto.

Cuando Momoko dejó de hacer preguntas y se quedó en silencio por espacio de casi un minuto, Mylene finalmente tomó su turno para hacer las preguntas que le interesaban.

− ¿Sabes quien soy?,− preguntó posicionándose frente al soldado en posición desafiante, con las piernas ligeramente abiertas, mirándolo a los ojos.

Él sólo negó con la cabeza.

− ¿Cuándo me viste por primera vez?,− continuó la rubia sin perder un detalle de Shiro, desde la forma como respiraba y se movía mientras hablaba hasta cada ligera microexpresión de su rostro.

− Cuando te encontraste con ella, en el sitio ese…

Mylene lo observó con expresión ilegible.

− Exactamente, ¿en qué momento?,− insistió.

− Cuando se encontraron en la barra del lugar…

− ¿Estabas usando un circuito cerrado?

Shiro tragó pesadamente antes de asentir.

Mylene se volvió para mirar a Momoko.

Esa era una prueba más de que alguien de su equipo estaba filtrando información a sus perseguidores. Kirie había acordado el sitio de encuentro y lo había hecho por una razón.

Ella conocía a los dueños de ese lugar, sabía que no había manera que un francotirador hubiera podido verlas desde afuera. Y aunque Momoko no lo sabía, Mylene había secundado la selección de Kirie tras una detallada revisión de seguridad.

Sus perseguidores no las tenían solo a ellas en la mira, sino a todos los integrantes de su red.

A todos los que conocían al menos.

− ¿Conoces cuál es la misión de ella?,− volvió a preguntar Mylene.

− Sé lo que me dijeron,− respondió de inmediato Shiro buscando la mirada no de la agente rubia, sino la de Momoko, − Yo debía matarte porque jamás me dejarías obtener esa información falsa y...porque tratarías de matarme para protegerla.

Momoko sostuvo la mirada del soldado.

− Hubiera podido matarte ayer en la noche y ahora tendríamos un problema menos, sin duda,− dijo devolviéndole una mirada fría. Realmente no tomaba bien que alguien tuviera como misión matarla.

Ni siquiera si se trataba de un chico guapo.

− Me imagino que nos seguiste hasta Vergeltungswaffe…,− continuó Mylene con voz peligrosamente suave y amable, − ¿Tuviste oportunidad de notar la clase de...instalación que es?

Shiro tragó y asintió.

− ¿Sabías de Vergeltungswaffe antes de esta misión?

Él negó con la cabeza, sintiéndose ligeramente...aplastado, por la sútil amabilidad y condescendencia de la agente. Era evidente que ella lo consideraba un insecto.

− Pero, al menos te informaste antes de venir...Al menos si sabes de Leasath Oriental y su policía secreta ¿no?... Valiente agente "de campo" serías….

En esta ocasión, Shiro no hizo ningún gesto. El capitán le había dado toda la información que necesitaba. Él era un excelente explorador para operaciones del terreno, en teoría él "sólo" iba a disparar. Tenía que seguir a esa guapa agente… y sólo tenía que matarla...Vergeltungswaffe….No tenía ni idea de que demonios era ese lugar.

− ¿Realmente crees que Leasath se tomaría TANTAS molestias para proteger esa información si fuera FALSA, Shiro-kun?,− Mylene miraba a Shiro con una expresión tan escéptica que el militar incluso se sonrojó un poco, − ¿Realmente…Crees que Momoko y yo somos TAN estúpidas para hacer lo que hicimos...¡POR INFORMACIÓN FALSA?!

El sonrojo de Shiro se incrementó con ese enojado comentario de Mylene.

Ese... era un muy buen punto...en el que no había pensado hasta ese momento.

Después estaba el hecho de todo el operativo que se había montado por ellos.

A él, lo habían puesto en el mismo saco que a ellas.

Alguien realmente, no quería que esa información saliera de Leasath.

Por ningún motivo.

− Si te dejamos vivir...− preguntó Mylene llegando al punto crucial, al mismo en el que Momoko se encontraba desde su última pregunta, − ¿Qué harías?...¿Seguirías con tu misión?

Desde las primeras imágenes que Mylene le había mostrado, él se estaba preguntado lo mismo.

El General le había ordenado recuperar, asegurar, PROTEGER y entregar esa información directamente al capitán Marzban. Sus órdenes prohibían absolutamente, ver el contenido de los medios magnéticos recuperados. No solamente ÉL no debía verla. No debía permitir que nadie más la viera.

El capitán Marzban le había explicado después, antes de salir para su misión, que las acciones muchas veces podían malinterpretarse si no se tenía todo el contexto de análisis. Ese era un rompecabezas de inteligencia y contrainteligencia, muy complejo. De acuerdo con su capitán, el General era el ÚNICO que podía recibir esa información.

Shiro lo entendería algún día, le había dicho, con una poderosa palmada en la espalda.

Ese era el primer paso en una carrera muy promisoria como agente de inteligencia y no solo como francotirador de élite. Ahí con ellos jugaría un rol fundamental. Uno que Operaciones Especiales jamás podría ofrecerle.

Shiro tomó la única decisión que podía tomar.

− Mi deber es llevar esa información a Midchilda...− inició mirando alternadamente entre Momoko y Mylene, − No sé qué es lo que verdaderamente está pasando...y por lo que puedo ver, ustedes tampoco lo saben...Si llevamos el paquete juntos...Podemos acordar una reunión donde el General Kobayashi y la Vicealmirante Crowbel sean quienes la reciban…

Mylene le hizo una señal negativa muy sútil a Momoko quién parecía estar considerando la propuesta.

Momoko le hizo una seña a Mylene y ambas subieron hasta la estancia para hablar en susurros.

− Si Kobayashi es quién me dices que es, Moka-chan...Ni Midget, ni nadie en tu equipo está a salvo,− dijo Mylene mirándola con marcada preocupación, − Te entiendo...sé que no quieres cometer un asesinato innecesario...No sabemos si su planteamiento es sincero, no tenemos la certeza de que no va a traicionarnos...

Momoko escuchó atentamente pero ella también estaba haciendo sus estimaciones.

− ¿Y si la persona que él dice que es el General Kobayashi...no es en realidad el General?,− dijo Momoko, − He conocido a ese hombre por lo menos por diez años, Mylene...Midget confía en él…

− ¿Él sabía de tu misión?,− preguntó la rubia con desconfianza.

La pelirroja solamente asintió antes de continuar.

− Pero no era el único…,− respondió Momoko sintiéndose como a veces se sentía cuando jugaba ajedrez con Kirie y Hikari...demasiadas opciones y ninguna certeza, especialmente con su amigas que eran mucho mejores estrategas que ella, − Ya no tenemos plan de salida Mylene… y tenemos a toda la "Staatssicherheit" detrás nuestro y probablemente a todo el ejército...Necesitamos todas la opciones posibles...y él tiene más problemas que nosotras...Aun con sus arreglos de "escape" no es un agente, no va a lograrlo...

− No podemos confiar en nadie Moka-chan...− dijo Mylene aproximándose mucho al cuerpo de la pelirroja, − Recuerda lo que Midget te dijo...Solamente nosotras tres conocemos tu misión actual… Kobayashi solo conocía tu misión "anterior"...Ni él, ni Shiro saben quién soy yo… Ellos NO SABÍAN que teníamos que ir a Vergeltungswaffe por las pruebas...Ellos solo sabían que te reunirías con un "agente extranjero" que en teoría, estaba a punto de traicionar a Lesath... pero, ¿ya notaste que Shiro no ha mencionado NADA sobre eso?...él debía MATARTE...a tí; para él, TÚ eras el doble agente traicionando a Midchilda. El ni siquiera sabía que ibas a reunirte con alguien, él solo daba por sentado que "alguien" te daría esa información y tu la diseminarias o la entregarías a alguien más…

Momoko se sentó en el borde de uno de los camastros e introdujo sus dedos entre su cabello.

Sus amigas sabían que la pelirroja sólo hacía eso cuando se sentía muy desesperada.

Y nunca en su vida se había sentido tan desesperada como se sentía en esos momentos.

Mylene tenía razón en algo.

No podían confiar en nadie.

Y eso era lo único que tenían en común con ese soldado desconocido.

Sintiendo esa extraña certeza que solía sentir a veces en las situaciones más inesperadas, Momoko miró a Mylene fijamente. Esa mujer se había convertido en lo único seguro que tenía a su alcance.

Y en realidad, era una desconocida.

La única certeza que tenía era lo que Midget le había dicho poco más de veinticuatro horas atrás.

Su vida había cambiado por completo en ese tiempo. Su vida, su misión, lo que pensaba sobre su gobierno...Todas las certezas que había tenido, para entonces habían sido destruidas.

− Conocí a Midget Crowbel cuando empezaba mi entrenamiento...ni siquiera como agente, sino como un aprendiz administrativo en TSAB,− dijo Momoko y no pudo evitar sonreír, − Yo veía a los agentes y soñaba ser como ellos...Midget nunca me desanimó aunque era apenas poco más que una niña. Siempre me dijo que la posesión de cualquier cosa...comienza en la mente. Si yo quería ser un agente, debía pensarme como agente...Y nada, absolutamente nada debía apartarme de mi objetivo…

Mylene se sentó junto a Momoko y escuchó. Necesitaba que se recuperara y aun sin saberlo, entendía que eso era parte de su proceso.

− Cuando tras varios años, me gradué como agente, el día de mi graduación cuando Midget en persona me entregó mi placa durante la ceremonia, lo hizo dándome lo que después supe era una antigua bendición de sus maestros, "Que puedas ser como una cobra...Que tu golpe se sienta, antes de verse."

Mylene entendió hasta ese momento que Midget Crowbel no era "sólo" la jefa de Momoko.

Era su mentora.

Y quizá mucho más.

− Te aseguro que lo que menos esperan los supuestos "jefes" de Shiro, es que nos aliemos con él,− dijo Momoko con decisión.

Mylene lo consideró por varios segundos.

− ¿Y si es una trampa?,− preguntó, ella había sobrevivido a situaciones difíciles porque nunca se confiaba de nada, ni de nadie.

Momoko casi pudo leer ese mismo pensamiento en el rostro de la rubia.

− No tenemos que confiar en él...Él desea seguir vivo, nosotras también...Él desea llegar a Midchilda, nosotras también… Necesitamos actuar como nadie espere. Ni nuestros jefes, ni nuestros amigos, ni nuestros perseguidores,− insistió Momoko.

− Buscan a tres, dos mujeres y un hombre...Si vamos juntos, estaremos en desventaja y no podemos correr el riesgo de dejar ese perro sin correa,− apuntó Mylene.

− No tomemos ninguna decisión final, él no debe saber nuestro verdadero plan...Veamos si es posible usarlo para salir y aquí y llegar a Midchilda….El disfraz ha sido siempre mi aliado,− dijo Momoko poniéndose de pie con una sonrisa, − Veamos qué más tienes en esta caja de sorpresas...

-X-

El plan parecía simple, pero no había nada más alejado de la realidad.

Leasath Oriental tenía fronteras además de con Leasath Federal, con otros dos países.

Dado que esos dos países eran "antagonistas" de Midchilda, lo más lógico era pensar que unos agentes infiltrados como ellos no se arriesgarían, a entrar o salir por otro lado que no fuera Leasath Federal.

Mucho menos en la situación en la que se encontraban en esos momentos con todo Leasath detrás de ellos.

La movida más lógica sería tratar de alcanzar la seguridad y protección de un país aliado...lo más pronto posible.

Sin embargo, en esa misma lógica se asentaba la peligrosidad de una trampa. Para cualquiera, hubiera sido la opción más rápida y viable, aun con sus riesgos.

Pero Momoko y Mylene no eran cualquiera.

Ellas habían analizado la situación a conciencia y pese al enorme riesgo, llegaron a la conclusión que lo mejor sería dar un rodeo que los alejara de la "ansiada" frontera con Leasath Federal. Lo que necesitaban, era llegar a Midchilda. Incluso si no contaban con la protección de Leasath Federal.

Para ello tendrían que adentrarse en una peligrosa área conocida como "La Zona Durand".

Mejor conocida entre los operativos de campo como "Durand", la zona era un área fronteriza triple entre Leasath Oriental y los países de Aurelia y Gunther. Varios elementos la convertían en uno de los lugares más peligrosos del planeta pero en especial, el estado de guerra permanente entre Aurelia y Gunther. Los más de mil kilómetros de frontera entre esos dos países eran un territorio en disputa permanente entre ellos y por esa razón, no había ninguna autoridad "real" en él. Era una enorme extensión de terreno que era tierra de nadie donde varios grupos rebeldes o llanamente terroristas se habían asentado en él y su misma peligrosidad, los mantenía seguros.

Literalmente, sería nadar entre tiburones hambrientos para llegar a su destino.

Kingshill.

Una importante ciudad portuaria de Aurelia donde Mylene consideraba que podían conseguir una embarcación para llegar a Danern, un pequeño pero rico país que era lo suficientemente neutral para permitirles la suficiente movilidad.

− Si logramos llegar a Danern...tenemos posibilidades de llegar a Midchilda,− les dijo Mylene tras una detallada explicación con un mapa extendido sobre la mesa de la estancia donde finalmente, los tres habían acordado ser un equipo.

Antes de liberar a Shiro, Momoko y Mylene acordaron cuál sería su estrategia con él.

El punto final de esa estrategia era una bala en la cabeza ante cualquier duda.

Y aunque no se lo habían dicho explícitamente, Shiro lo sabía.

Tenía perfectamente claro que ellas no confiaban en él...Y no esperaba otra cosa.

Él todavía estaba asimilando cómo terminaría esa extraña asociación entre los tres.

Y si es que era remotamente posible, que pudiera terminar bien...para él.

Lo que sí sucedió fue que Shiro se sorprendió con todos los recursos que Mylene tenía a su disposición en esa cabaña y también, del ingenioso plan de escape que ambas agentes plantearon.

El único problema era que para llegar a la "Zona Durand" tendrían que recorrer la región sur de Leasath hasta la frontera por dos días completos...sin que los descubrieran.

La sorpresa (y la admiración) del soldado por Momoko no hizo sino aumentar cuando "ESA" parte del plan le fue revelada. Mientras que Mylene se encargaba de planear toda la logística de la ruta de escape, Momoko se encargó de que en efecto, los tres pudieran hacerlo. Para minimizar al máximo el riesgo de ser atrapados, tenían que minimizar el riesgo de ser reconocidos.

Y en eso, Momoko era imbatible.

En la caracterización.

Tal y como Mylene había apuntado de forma muy precisa, buscaban a dos mujeres, con características muy particulares.

Con la experiencia de Momoko, ella y Mylene, muy pronto se transformaron en un par de jóvenes, apuestos y rudos guerrilleros. A Shiro solo tuvieron que dejarle crecer la barba ... y transformar su estricto corte militar en un rapado punk.

− Ese corte grita "¡Soldado!" por donde quiera que se le vea, Shiro-kun,− le había dicho Mylene con tono ligero pero mirada de advertencia.

Todos los preparativos les tomaron un día y medio, y durante ese tiempo, Mylene y Momoko no lo perdieron de vista ni un solo segundo. El acuerdo había sido que él obedecería TODAS sus instrucciones y no tendría jamás, un arma a su alcance.

Eso implicaba que durante las noches, él dormiría atado y amordazado como el primer día, sin importar donde se encontraran.

Tomando en consideración que era eso o una bala en la cabeza, Shiro aceptó todo lo que le dijeron.

Necesitaba ganarse la confianza de esas agentes.

Tal y cómo Momoko había dicho, ellas eran su única opción.

Lo que Mylene les había mostrado era tan grave, que lo habían hecho dudar de todo en lo que antes había creído ciegamente aunque aún creía que sus jefes tenían el derecho de réplica ante ello. Que ellas no lo hubieran asesinado, lo hacía dudar aún más de que Momoko fuera realmente una doble agente.

Durante ese día y medio, los tres se enfocaron en el único objetivo en común que tenían: Llegar a Midchilda.

Y como en juego de ajedrez, los tres pensaron en todas las múltiples opciones que tendrían de considerar una vez que estuvieran ahí.

Quién estaba en jaque era Shiro. Ellas lo sabían y él sabía que ellas lo sabían.

Lo único que podía hacer era demostrarles que podía ser de utilidad.

Y tratar de mantenerse vivo durante esa huida.

Cuando Mylene cerró finalmente la puerta de su cabaña, Momoko notó que la agente mantuvo su mano en la puerta por varios segundos, cómo despidiéndose de un buen amigo.

− No me digas que vas a extrañar este lugar,− comentó Momoko con una ligera sonrisa.

La pelirroja podía darse el lujo de relajarse un poco ya que Shiro estaba ya dentro del vehículo todo terreno, con las manos restringidas por un ajustado cincho de plástico, que él había aceptado con cierta reluctancia ya que si los atacaban sería una presa fácil pero no hubo punto de negociación con la implacable Momoko al respecto.

Era eso…. o el maletero...amarrado y amordazado.

Mylene se tomó el tiempo de mirar a la pelirroja...que ya no lo era.

Ambas estaban ya caracterizadas como hombres y en eras de ese fín, Momoko había tenido que cortar su hermosa y larga cabellera pero además, ambas se habían teñido el cabello usando un truco que Mylene conocía...Plantas.

Gracias a que era una forma de tinte natural, el tono natural de su cabello obtenía un resultado muy diferente usando la misma preparación para ambas. Momoko lucía un ondulado cabello corto castaño oscuro rojizo, mientras que el de Mylene, era ligeramente más claro y menos rojizo.

Aún caracterizada como un hombre joven, Momoko le resultaba siempre muy atractiva a la rubia.

− Me salvó un par de veces,− dijo Mylene sonriendo a su compañera, − Siempre recordaré que hicimos el amor por primera vez aquí...huyendo de la "Staatssicherheit", en una misión imposible que nadie más hubiera podido realizar…¿Te parece que hay una historia de amor más excepcional?

Momoko rió ante las ocurrencias de Mylene que ya estaba junto a ella y así caracterizadas como estaban, se besaron suavemente.

Pese a que su caracterización de hombres era muy buena y "los dos" eran muy guapos, Shiro no pudo evitar un conato de erección al verlas besándose. Durante los tres días que habían pasado en la cabaña, él las había escuchado tener relaciones íntimas...las había visto acariciarse...Notaba la confianza que se tenían...Pero era la primera vez que las veía besarse.

Y las dos agentes ofrecían una imagen tremendamente sensual.

Ni Momoko, ni Mylene se inmutaron en lo más mínimo porque él las observara.

Durante los dos días siguientes que duró su recorrido evitaron al máximo las poblaciones más grandes. Mylene tenía suficiente combustible en la cabaña para todo el recorrido y evitar paradas innecesarias. Todos sabían que sería un recorrido solo de ida solamente y abandonarían el automóvil antes de cruzar la frontera, para seguir a pie un par de días más, hasta la ciudad de Kingshill.

Esa última parte sería la más peligrosa

Los tres lo sabían y se prepararon para todas las eventualidades.

La historia que todos contarían sería la misma: Los tres eran convictos recién liberados que buscaban llegar a Banern como ilegales para embarcarse en una aventura lo más lejos posible de Leasath.

Salvo Shiro, tanto Mylene como Momoko tenían un pasaporte con una identidad alternativa muy bien escondido entre sus ropas.

Al igual que sus armas.

La clave, Mylene lo sabía era, verse lo suficientemente desesperado, sin un clavo partido por la mitad ...pero tambien lo suficientemente malo para que nadie quisiera averiguar que tan desesperados estaban esos tipos.

A Momoko le excitaba un poco ver a Mylene caracterizada como un tipo rudo y portándose como un patán en las contadas ocasiones que tuvieron algunas personas a su alrededor durante su paso por pequeños poblados.

Tal vez Kirie y Hikari tenían razón y si le gustaban los patanes.

El recorrido hasta Okravian, la última y la más meridional de las ciudades de Leasath Oriental, fue moderadamente tenso pero sin eventualidades.

No se toparon con ningún retén, ni ninguna patrulla los detuvo.

Una parte de Okravian incluso, se consideraba ya dentro de la "Zona Durand" por lo que era en realidad, muy peligrosa y los ciudadanos comunes la evitaban.

Si alguien se metía a esa zona, era un malviviente, un delincuente, un ilegal… o un estúpido.

Aun así, hasta allá, habían llegado las noticias de su búsqueda.

Mylene, que había ido en avanzada de reconocimiento desde el sitio donde dejarían abandonado el vehículo con todo lo que no se llevarían, hasta el borde de "la zona", se encontró con varios carteles anunciando la recompensa que pesaba sobre sus cabezas.

Pese al peligro que implicaba, acordaron moverse de noche y aprovechar el frío para cubrirse lo más posible. Pese a sus caracterizaciones, no querían correr ningún riesgo. Incluso verse involucrados en una trifulca involuntaria sería muy malo para ellos.

Durante su tiempo de recorrido hasta Okravian, Shiro había aceptado todas las condiciones de las agentes. Hasta ese momento, no había tenido oportunidad de probar ni su valía, ni que era merecedor de su confianza. Él solo las observaba en silencio.

Y ellas no perdían detalle de él.

Mylene, porque quería entender su papel en ese intrincado juego de poder e intereses. La agente todavía se preguntaba si tenerlo representaría una ventaja o terminaría siendo un riesgo letal.

Momoko porque finalmente había notado lo que Mylene le había dicho desde el primer momento. Él la miraba embobado en ciertos momentos. Especialmente cuando ellas tenían "acercamientos" físicos.

Durante el viaje hablaron en grupo de dos cosas solamente: De él y su historia militar… y de las pruebas que Mylene les había mostrado.

Para ese momento, ellas ya sabían que era militar, en que misiones y países había estado, cuáles eran sus marcas como tirador.

El, acerca de ellas, solo sabía como se escuchaban cuando hacían el amor.

Porque ninguna de las dos se contuvo durante las noches que pasaron en el bosque mientras él esperaba frustrado y amarrado a un árbol. Después de eso, las dos hablaban en susurros largo rato y él, seguía frustrado y amarrado en el mismo árbol.

Con su llegada a Okravian todo cambió.

Tendrían que mantenerse muy alertas hasta que cruzaran la frontera.

Y deberían cruzarla de la forma más peligrosa.

Como ilegales.

Y el mayor peligro radicaba en encontrar un "coyote" que fuera lo suficientemente "seguro" para cruzarlos hasta Aurelia.

Con ese peligro llegó también la oportunidad que Shiro había estado esperando ya que, quién tendría que hacer esa negociación era él...porque pese a sus excelentes caracterizaciones, necesitaban su voz.

Les tomó casi toda la noche pero finalmente, encontraron a un "coyote" dispuesto a cruzarlos la noche siguiente hasta Kalana, la ciudad de Aurelia más cercana a Okravian por la "módica" suma de dos mil quinientos dólares Midchildianos por cada uno de ellos.

− Podrías haber insistido en un descuento,− le reclamaba Momoko en voz baja al militar mientras caminaban por la oscura calle hasta la taberna donde habían quedado de encontrarse con el "coyote".

− Insistí,− dijo Shiro en un susurro caminando frente a ellas como habían acordado, − Él quería tres mil por cada uno...dice que los pagos a los oficiales de Leasath se han incrementado desde hace una semana...Ve tu a saber la razón...y resulta que somos tres, que coincidencia, ¿no?

Pese a lo que parecía, Shiro había dicho lo anterior sin cinismo. A él lo que le había sorprendido muchísimo, era que Mylene hubiera materializado esa cantidad de dinero sin rechistar.

Desde afuera no se notaba, pero la taberna estaba atestada y el "coyote" los esperaba en una de las mesas más cercanas a la salida trasera.

De acuerdo con él, tan pronto le pagaran, saldrían en ese mismo momento por esa puerta y al amanecer, llegarían a su destino.

El hombre mayor, de cabello escaso y canoso, conocido únicamente como "Ratte" y que en efecto...parecía una rata, los esperaba con una sonrisa lasciva y repugnante tomando un enorme vaso de aguardiente.

− Llegas a tiempo extranjero,− dijo Ratte como bienvenida, − La puntualidad es una cualidad muy rara en estos tiempos… especialmente en los jóvenes...tus acompañantes se ven muy jóvenes… ¿Te gustan los chicos?...¿Les dabas duro en la cárcel de Alendal?

− Traigo el dinero, pero podemos irnos con otro anciano...Sales muy caro para estar tan feo y ni pienses que te vamos a pagar dándote por el culo, cabrón… Los tres preferimos una mujer caliente y dispuesta a un vejete marica,− dijo Shiro tan serio y contundente que Momoko tuvo que hacer un esfuerzo para mantener su rostro impasible.

En esa última parte al menos había tenido razón.

La sonrisa desapareció del rostro de Ratte.

− Muéstrame el dinero y veremos, bastardo infeliz...aquí los ex-militares no duran mucho ¿sabías?...El olor a perro del ejército se nota aun en la oscuridad, ¿sabías?

Momoko se tensó ligeramente. Mylene preparó su arma y muy sutilmente, todo su cuerpo se puso en posición de ataque.

Shiro miró despectivamente a Ratte antes de sentarse en la mesa.

− ¿Sabes cuál es la ventaja de ser un desertor?,− dijo muy serio, −Ya no tienes mucho más que perder...Un crimen más ya no hace mucha diferencia… Pero eso ya lo sabes, ¿no, anciano?...En efecto, el olor a perro nunca se te quita...

Los dos hombres se miraron, midiéndose. La determinación fue incomprensible para Momoko y Mylene pero la que haya sido, fue favorable para ellos, ya que el viejo le hizo un gesto a Shiro y él, utilizando la vieja y larga gabardina que llevaba como cortina, le mostró los fajos de billetes al "coyote".

Mylene había hecho un excelente trabajo ya que los billetes no tenían el mismo estado de conservación. Realmente parecía que los habían conseguido…"por diversos medios".

Ratte le arrebató los billetes a Shiro y los revisó rápidamente, usando la mesa para cubrirse.

No es como si todos ahí no supieran lo que estaba pasando.

Ratte le pagaba una buena suma al dueño para llevar a cabo sus operaciones en la taberna.

Esa operación, sin embargo, sería una de las más especiales y fructíferas que realizaría.

Hacía MUCHO tiempo que Ratte no ganaría tanto dinero en una sola noche.

− Ok, bastardo...Vamos,− dijo el anciano poniéndose de pie mientras se tomaba de un trago enorme el resto del contenido de su vaso.

Mylene y Momoko estaban muy pendientes del ambiente de la taberna. Aparentemente nadie estaba poniéndoles atención pero ambas tenían la certeza que Ratte no estaba solo.

El anciano se dirigió con total certeza hasta la puerta trasera y la abrió, revelando un callejón muy oscuro.

Okravían era, como casi todas las ciudades fronterizas del planeta...un caos. Había muchas personas de paso, era fea y desorganizada, con una sensación general de precariedad y temporalidad...Sin embargo, esa parte de la ciudad era además oscura y sucia. ya que muy pocos estaban interesados en mantenerla. Había gran cantidad de personas sin hogar y prostitutas, y casi en cada esquina un traficante ofrecía algún producto o servicio.

Mylene tuvo que reconocer que Shiro se había esmerado en encontrar a ese tipo.

Realmente no lo necesitaban para llegar hasta Kalana en términos operativos, lo necesitaban para pasar desapercibidos. Si eran como cualquier otro ilegal...tendrían alguna posibilidad...Por eso era que pagaban por la posibilidad.

Sin embargo, tanto Mylene como Momoko sabían que ese era su momento más vulnerable; ambas estaban listas para usar todas las armas que tenían a su alcance, aunque ese escenario de un enfrentamiento sería lo peor que le podría suceder.

Con cautela, Momoko, Mylene y Shiro avanzaron hacia la salida que el anciano les indicaba.

− Mi hombre los espera al final del callejón,− dijo el anciano sin moverse de la puerta para después cerrar la puerta con violencia en la cara de Shiro.

− Maldición...− gruñó Shiro.

Momoko y Mylene se mantuvieron atentas y se pegaron a una de las paredes. El corazón de Momoko palpitaba con el rush de adrenalina, preparándose para una explosión de violencia.

− Si esto es una trampa, lo sabremos muy pronto, prepárense,− dijo Mylene en un susurro.

Hacia el fondo del callejón muy pobremente iluminado, solo se veía una sombra altísima y hombros muy anchos que se aproximaba a ellos.

Era un solo hombre pero Mylene se preocupó mucho al notar la forma en que caminaba.

Ese hombre no era un "coyote". Tampoco era un militar o un policía.

La agente no tenía muy claro "qué" era...pero era sin lugar a dudas, peligroso.

Los tres estaban en estado de máxima alerta. Mylene y Momoko intercambiaron una rápida mirada en la penumbra. Ellas ya tenían un plan para el caso de esa eventualidad.

Hasta que el hombre estuvo a unos pasos de ellos, pudieron notar que era un hombre de marcados rasgos asiáticos...que lucía, engañosamente joven pese a su musculosa figura y su elevada estatura.

Shiro lo miraba desconcertado.

"¿Este chico es un traficante de ilegales?" pensó el soldado recordando que ni los reclutas más jóvenes a quienes había entrenado, lucían como él.

Ese tipo era muy joven...pero se veía más curtido que cualquiera de los veteranos que él conocía.

El asiático miró fijamente a Momoko y sin decir nada extendió su brazo hacia ella.

El movimiento fue tan suave y repentino que para cuando las agentes desenfundaron y le apuntaron, la mano de él estaba ya frente al rostro de Momoko.

Shiro se lanzó contra su brazo solo para descubrir que no podía moverlo ni un ápice.

− Esperen...− dijo Momoko de pronto. La agente no había dejado de apuntar al hombre que la miraba directamente a los ojos pero también había notado que sostenía algo en su mano, ofreciéndoselo.

Una tarjeta.

O más bien, una delgada lámina de madera con un pirograbado.

Cuándo lo vió, el suspiro de alivio de Momoko fué tan evidente que Mylene y Shiro la miraron totalmente desconcertados. Más aún, cuando bajó su arma volviéndo a guardarla y tomó la tarjeta que él le ofrecía.

Aun en la penumbra, el excelente trabajo de pirograbado capturaba la poquísima luz que llegaba hasta el callejón para reflejarse en algunos de los trazos para formar una figura que ella conocía muy bien.

Un kirin.

− La señorita Wang me pidió le informara que es muy predecible…,− dijo una voz extrañamente profunda especialmente viniendo de ese joven.

Momoko sonrió mientras agradecía silenciosamente a todas las divinidades por su amiga Kirie.

− ¿Alguien más sabe que estás aquí?,− preguntó Momoko índicándole a Mylene que se relajara.

− Negativo,− fue la parca respuesta.

− ¿Quién rayos es este niño y qué rayos tiene que ver con Ratte?,− preguntó Shiro todavía sintiéndose todavía un poco ofendido.

Mylene tuvo la cautela suficiente para quedarse callada observando al recién llegado.

Momoko solo respondió con una frase que Mylene entendió de inmediato y miró a su compañera con nueva admiración.

− Qing Long Tang.

A Shiro le tomó un poco más de tiempo.

− ¿La mafia oriental?,− preguntó Shiro con total sorpresa.

− Es un aliado,− dijo Momoko con una sonrisa guardando la tarjeta que el joven le había dado.

− ¿Y sabes eso "sólo" por una tarjeta?,− insistió el militar, − ¿Qué clase de agente eres?

Hasta ese momento, Momoko lo miró enojada.

− Debemos movernos rápido,− dijo el asiático sin mayor explicación y dirigiéndose en la dirección opuesta a donde había llegado − Los hombres de Ratte van a darse cuenta que cambié el acuerdo muy pronto...especialmente cuando encuentren los cuerpos de sus compañeros…

Hasta ese momento, Momoko y Mylene notaron varios bultos que inicialmente habían tomado como bolsas de basura.

− Tenemos algunos minutos para tomar distancia,− continuó el asiático en voz baja internándose en la oscuridad. En esa zona ni siquiera la tenue iluminación de los otros edificios llegaba.

Momoko le hizo un gesto a Shiro para que quedara en medio de la comitiva y ella junto con Mylene cerraron la marcha.

A la agente midchildiana le gustó que Mylene no le hiciera ni una pregunta. La rubia solo la había mirado y eso había sido suficiente para entender. Eso y el nombre de Kirie.

Muy pocas personas sabían que Kirie estaba relacionada familiarmente con Qing Long Tang. Esa información era nueva para Mylene pero ahora muchas más cosas que había notado tomaban sentido.

− Ok…,− dijo Shiro en un susurro aceptando que si Momoko y Mylene estaban de acuerdo con eso, él tendría que jugar a su ritmo...pero al menos podía obtener más información, − Vas a ser nuestro compañero de viaje obligado…¿Como debemos llamarte?...¿Fido?...

En la oscuridad, solo Mylene que caminaba al lado de ella, pudo apreciar el gesto de fastidio de Momoko.

Lo que menos necesitaban en esos momentos era un ritual de medición de penes.

Momoko tenía la certeza que Mylene podría ganarles a ambos...Aunque el enviado de Kirie tenía potencial.

Durante varios larguísimos segundos, no hubo ninguna respuesta.

Momoko ya conocía a esos tipos que trabajaban con el padre de Kirie.

No iba a ahorrarle nada de la experiencia de aprendizaje a Shiro. Si ese joven era uno de los hombres del "Kirin", sin importar como luciera, había una sola certeza: Era mortal.

Y si Kirie lo había escogido...

La respuesta llegó cuando ya nadie la esperaba, mientras caminaban en silencio por los desiertos y sucios callejones.

− Ajustaremos la ruta de escape...Deben hacer exactamente lo que les diga...− dijo el joven con voz fría y profunda sin mirar a nadie, − Si necesitan dirigirse a mí por un nombre, cosa que no es necesario, solo llámenme, Golgo.

-X-

Ciudad de Okravian, Zona Fronteriza Leasath Oriental, Día 07, Primer mes, 2010.

El hombre de cabello y barba castaño rojiza usaba lentes oscuros aunque era de noche. Eso le parecía una pose innecesaria a Ratte. Típica de un extrajero ostentoso como ese.

Ellos no le gustaban a Ratte pero la paga...justificaba su animadversión.

− Me debes cinco mil dólares más, − dijo Ratte enojado, − Ese tipo mató a dos de mis hombres…

El hombre lo miró con los ojos entrecerrados.

El viejo Ratte ni siquiera sintió cuando una guapa joven de cabello largo, lacio y rubio se deslizó detrás de él, cortándole el cuello con extrema rapidez y precisión.

El viejo no pudo ni siquiera gritar mientras la sangre manaba a borbotones por la herida de su cuello. Ratte cayó al sucio piso del oscuro callejón sujetando su propio cuello, tratando infructuosamente de detener lo inevitable.

Ni el hombre, ni la joven le prestaron mayor atención. Él al menos esperaba que hubiera hecho buen uso de su anticipo. Matarlo era parte del trabajo. No podía quedar ningún cabo suelto rastreable de esa operación.

Ni siquiera el de un insignificante traficante como ese.

− ¿Cuánto vamos a esperar?,− preguntó ella con impaciencia mirando hacía la red de callejones que se extendía por la oscuridad, mientras limpiaba su cuchillo con un movimiento casual y casi inconsciente en su falda escolar.

"¡Ah!...la impaciente juventud…" pensó él mirando a su jovencísima compañera, ya casi saboreando ese encuentro pero especialmente, la cantidad de dinero que obtendrían de ese trabajo.

− Hasta Kingshill, ahí tendremos las condiciones para la emboscada perfecta y mataremos varios pájaros de un solo tiro… Ahí daremos el concierto perfecto, mi querida Chinatsu

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