Mi primer ZADR no convencional. Pueden matarme si quieren, pero esto ya existe.
Dib es chica, por si quieren saber antes de leer esto. Su nombre aquí será Drina.
Invader Zim pertenece a Jhonen Vásquez. La historia es mía.
Es curioso como funciona la vida.
Un día estas teniendo la peor resaca del mundo, con dolores de cabeza, náuseas y cero movilidad en las piernas. Intentas levantarte y te rindes porque a estas alturas es lo único que puedes hacer.
Aparte de nunca más ir a beber.
¿Porqué lo hizo en primer lugar? Había una bruma en sus memorias, risas frívolas, rabia y algo de mucha confusión. Desorientación cuando finalmente abrió los ojos y se dio cuenta de que este no era su sofá.
Ni estaba en casa.
Drina iba empezar a tener una idea de lo mucho que iba odiar esa noche.
Porque no la iba a recordar.
...
La otra parte de la bruma era algo que Drina nunca iba a recordar, pero sí la casa y hasta que ella lo descubriera y se horrorizada de ese hecho más tarde. Aquí les contaré lo que pasó.
Lo último que la chica registro fue la entrada a la casa, ignorando el detalle de que estaba siendo cargada por un muy malhumorado invasor. Zim a pesar de su altura era fuerte, un soldado entrenado, pero era malo para mantener la boca cerrada y se estaba quejando muy alto sobre el peso de la humana. Casi gritándole de que se despertará.
Drina no estaba en sus cinco sentidos para devolverle los gritos, así que hizo un débil ataque a su cabeza lamiendo su nuca en un acto de rebelión contra el irken. Lo hizo gritar al hacerlo hacer contacto con el ácido de su boca y la tiro bruscamente al sillón. Haciéndolo arrepentirse sobre la decisión de traerla.
¿Qué los llevo a esta situación? Es algo que nunca sabremos. Lo demás sería recordado por la chica en privado y probablemente fuerce de nuevo a su mente a olvidarlo, pero volviendo a esa noche.
Drina estaba mentalmente indefensa, lo suficientemente sobria para recordar odiar a Zim y sacarle la lengua cual niña pequeña. A sus 18 años se esperaba un poco más de autocontrol, estaba en un vestido gris algo aburrido y encima su inseparable gargabina con olor a vómito. Tal vez se había vestido para algún tipo de evento, pero ahora estaba todo menos presentable.
Zim inclinó las antenas hacia atrás con disgusto al olerlo y se lo quito del cuerpo, lucharon débilmente hasta que el irken se lo arrebató y lo mando a quemar. Si Drina hubiera tenido un poco más de energía le hubiera gritado sobre la injusticia traída a su ropa, pero en ese momento estaba más interesada en estirar las manos y molestar al invasor. Invadió su espacio y le jalo las antenas, para su diversión y disgusto e incomodidad de parte de Zim.
En realidad Drina no estaba pensando, las antenas en las palmas de sus manos eran como hilos rectos y suaves que fácilmente podrían ser arrancados si aplicaba un poco más de fuerza. Ella estuvo tentada a hacerlo, pero no tuvo oportunidad cuando Zim empujó sus manos lejos de ellas y las apretó contra el sillón donde se cuerpo cayó.
-¡Estúpido mono sin pelo!
Zim le gritó en la cara, con una expresión de ira y algo de impotencia, el agarre dolía. Drina balbuceo un suave "déjame en paz" con una mirada perezosa y pérdida.
Los gritos pararon ante esa expresión, esa voz suave. Ella no supo porque el cambio en Zim hasta que apretó sus manos una vez más y sumergió su cabeza contra ella, contra su boca, y la callo.
El shock a la nueva revelación no se registró en Drina por un momento, su mente había decidido que esto no era más que un sueño, algo que sólo una noche de alcohol podría crear. Además, Zim besaba mal.
No era como si alguno de los dos lo hiciera bien.
No era como si lo volvieran hacer.
Sólo que sí lo hicieron.
Y un poco más que eso.
...
No duraron minutos, ni segundos, ni milisegundos. Eso era lo que la mente y los ojos de Drina intentaba calcular mientras se perdía en la extraña atmósfera.
Salió de la nada y se estaba comiendo todo.
Zim era malo en muchas cosas, como besar y tocar. Drina se incómodo con sus torpes agarres y bruscos besos. El chico del espacio no sabía cómo tratarla y ella no estaba lo suficientemente sobria para tratarlo a él. Pero eso estaba bien.
Jamás lo habría hecho de haber estado sobria.
Y además, en este sueño , se aprendieron muchas cosas nuevas. Valiosa e inútil información de la raza irken que Drina nunca iba a volver a recibir ni a querer recordar. Pero que ahora sabía.
Y lo que sabía era que eran muy posesivos.
Zim tomaba todo y aceleraba el ritmo, si es que había establecido uno, ella buscaba a tiendas su cabeza y sus hombros y suspiraba. Roja y cansada.
Fue sorprendente cuando comenzó, dolió cuando entro y eso hizo que perdiera la oportunidad de verlo. De ver la cosa. Y cuando Drina se encontró así misma abrazando al invasor fue cuando el sonido de sus carnes sonando juntas lleno la habitación. Le estalló en los oídos.
La hizo sonrojar y enmudecer, Zim no se callo, hacia mucho ruido en su oído. Gruñidos y gemidos llevaron la extraña situación a otro nivel mas extraño. Drina dio gracias a su mente por asumir de que esto era un sueño, porque el sonido que dejó salir cuando no pudo mantenerse callada la iba a perseguir toda la vida si no era así. Por suerte era así.
Aunque nosotros sepamos que no.
El movimiento de lo que sea que estaba en su interior era en partes caliente y perturbador. Era algo alienígena. Se retorcía en Drina como una anguila, alcanzando partes que no sabía que tenía, lugares en el interior de su cuerpo que no sabía que eran sensibles. Zim cambio su enfoque a hacerla gritar al notar sus gemidos cada vez menos discretos. Drina no sabía si morir de la dicha o de vergüenza.
Zim la beso. Drina cerro los ojos. Era tan surrealista.
Aún no podían besarse bien.
Pero el sonido del marcado ritmo de sus caderas ahogaba ese pensamiento y cualquier arrepentimiento que viniera después. Sólo estaban ellos, sus movimientos rápidos y los besos confusos.
Fue la emoción más intensa que compartieron juntos. Fue la única intimidad que tuvieron juntos.
Y al final de esa noche, de ese sueño , Drina lo olvidó.
Pero la casa no.
No sé qué estaba pensando cuando lo escribí, pero termino siendo bueno mirándolo desde otro ángulo.
Estoy buscando la manera de escribir de esta pareja, incluso si es de esta manera. Todavía estoy lejos de conseguirlo.
Espero les haya gustado.
Buen fin de semana.
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