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Advertencias del capítulo: (Lenguaje obsceno)

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Disclaimer: Boku no Hero y sus personajes NO me pertenece

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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.

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CHAPTER 1

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—¡¡Papi!! – escucho el grito entusiasmado de su retoño mientras cruzaba la puerta de entrada de su casa.

Observo como Midoriya Hikaru se le lanzaba encima y no pudo más que abrir sus brazos para atajarlo y pegarlo contra su pecho.

No sabía cómo su pequeño tenía esa capacidad tan extraordinaria de saber cuándo estaba por llegar. No había ocasión en la que pudiera entrar a su hogar y él no se encontrara esperándole. Luego de un día tan agotador, aquella era sin duda la mejor bienvenida.

Bajo el rostro y miro aquella expresión tan luminosa y encantadora. Era un niño feliz y carismático.

Observo sus brillosos ojos verdes, tan parecidos a los suyos. Su cabello era igual de alborotado, solo que de un color castaño, un poco más oscuro que el de su esposa y con peculiares iluminaciones verdes.

—Hola cariño – susurro una familiar voz femenina. Levantó la mirada y observo la expresión tranquila y amorosa de su mujer.

Ochako le devolvía la mirada desde la cocina. Se encontraba en el arco de entrada, llevaba un delantal y el cabello ahora hasta la cintura, atado en una coleta baja.

—Hola – sonrió acercándose a ella.

Era mucho más baja que él, por lo que tuvo que inclinarse y ella se puso de puntillas. Sus labios se encontraron en un contacto familiar, dulce y ligero, apenas un saludo.

Hikaru se rió lo que desvío la atención de ambos hacia él. Izuku lo levantó con ambas manos y lo lanzó por los aires.

—¡Papá! – chillo encantado.

—¿Te portaste bien campeón? – le pregunto sentándolo sobre su brazo y alborotándole el cabello.

—Si papi.

—¿Ayudaste a mamá? – lo miro con aparente seriedad – No anduviste de travieso ¿cierto?

—No, no – se apresuró a aclarar – Los héroes no dan problemas y ayudan siempre – sonrió enormemente. Izuku le devolvió la sonrisa y asintió con formalidad.

—Así es.

La enorme sonrisa de Hikaru lentamente decayó, lo cual despertó su curiosidad. Noto de reojo un movimiento y cuando volvió la mirada hacia Ochako la observo hacerle una seña peculiar, rápidamente comprendió que algo sucedía.

—Los dejo solos, voy a terminar la cena – dijo ella antes de adentrarse en la cocina.

Midoriya la observo partir y luego se encaminó hacia su habitación con el pequeño en brazos.

—Creo que un baño nos vendría bien – sugirió tranquilamente. Hikaru asintió con rapidez.

—Si, sería súper.

Ese día había sido particularmente agotador, aunque no en un sentido especial. La sociedad había sufrido una transformación completa luego de la guerra entre héroes y villanos de quince años atrás. La paz reinaba en el mundo y la tasa de criminalidad había disminuido a un punto casi fulminante. Sin embargo, luego de que el consejo fuera revocado y de que los antiguos primeros lugares tomarán el control de la Legión de Héroes de Japón, se había decidido que la profesión de héroe aún continuaría en función, en caso de que el mundo creerá otro potencial enemigo en un futuro.

Ahora todo era mucho más transparente y leal, las personas habían retomado su confianza en los héroes y se vivían tiempos de paz que superaban aquellas fechas en las que el poderoso All Might fue el símbolo de la paz. Ahora el título recaía en sus hombros e intentaba llevarlo con tenacidad y orgullo, dando lo mejor de sí para que todo continuará así.

Por ello, cuando la UA le pidió participar en algunas clases para los aspirantes a héroes no dudo en aceptarlo viéndose reflejado en aquellos rostros que ahora le observaban con admiración.

Como sucesor de All Might siempre estaba en la mira del mundo y como primer héroe de la Legión y el símbolo de la Paz todos tenían depositada su fe en él.

Algunos creían que era una carga difícil de llevar. Izuku había esperado y luchado mucho por ello, por lo que aquello solo era su deber. Claro que sus antiguos compañeros también tenían sus responsabilidades como los primeros diez de la Legión, incluso su esposa quién portaba el noveno lugar tenía un deber con todos.

No obstante, ambos sabían que había un trabajo aun más importante en su vida y era hacer de Hikaru el niño más feliz del mundo.

Cerro la llave de la ducha y tomo al pequeño en brazos mientras ambos ingresaban igual de desnudos a la tina.

—¿Esta bien así? – le pregunto por la temperatura del agua.

—Si papi, me gusta tibia.

—A mi también – especialmente después de un intenso día de entrenamientos con todas las clases de la academia.

—Lo sé.

—También me has estado estudiando ¿ehh? – algunas manías se heredaban.

—Tío Bakugo dijo que tú lo hacías cuando eras estudiante, él dijo – carraspeó intentando imitar la voz grave del explosivo héroe – "Ese padre tuyo era un…

—No hay necesidad de repetirlo campeón – le corto rápidamente. Conociendo a su amigo, sus palabras habían sido todo menos amables.

—Quiero ser como tú papi ¡Tan poderoso y genial como tú!

—Lo serás – sintió la tensión en sus hombros, pero se obligó a relajarse y mostró una sonrisa ligera – Serás el héroe más poderoso de todos.

—¡Si!... ¡Le mostraré a Takeo que yo también seré poderoso como tú! En cuanto aparezca mi quirk nunca más podrá burlarse de mi.

—Hikaru...

—Seguramente será tan genial como el tuyo papi – le miro con sus ojos brillantes de sueños y esperanzas – Voy a ser tan fuerte como tú y nadie se volverá a burlar de mi.

Izuku respiro profundamente y se inclinó depositando un beso en el húmedo cabello.

—Estoy seguro de que podrás lograrlo campeón – le miro a los ojos con determinación, recordando que unas pocas palabras podían abrir un mundo de posibilidades – Puedes lograr lo que te propongas.

[•••]

—Izuku – sintió el tacto familiar de su esposa y volteo el rostro apoyando la mejilla en la mano sobre su hombro.

Desvío la mirada y observo aquellos bonitos ojos castaños. Ochako le veía fijamente, con una sonrisa dulce y comprensiva.

—Lo siento tanto – susurro con dolor, noto como los ojos de su esposa se humedecían.

—No cariño, no es tu culpa – ella se inclinó y le abrazo por el costado, Izuku se movió rápidamente, rodeándola con sus brazos.

—Soy yo, fueron mis genes – la voz se le quebró, rompiendo aún más el corazón de la castaña.

—Esta bien Izuku, no es tu culpa…

—Pero…

—Ven cariño, dejémoslo dormir – se separó lentamente de él y tomo su mano con cuidado.

Siempre le había parecido reconfortante el tamaño de sus manos, tan grandes, tan capaces y aún así, amables y delicadas.

Miro el perfil abatido de su esposo y luego a su pequeño, que dormía envuelto en su manta de superhéroes, tan dulce e inocente y aún así, tan valeroso y confiado. Izuku y ella habían intentado proveerle de todo el amor y la comprensión que podían, pero cuando pasados sus cinco años sus poderes no se manifestaron, el peor miedo de Izuku se hizo realidad.

Ochako le había visto cargar con la culpa y el dolor de aquella realidad. Había intentado aligerar su carga, comprenderlo y apoyarlo, pero Izuku no hacía más que inculparse.

Ella esperaba que su quirk floreciera en algún punto, no perdía la esperanza de que fuera así, no obstante, si Hikaru no tenía ningún poder estaba bien, ambos lo amarían y apoyarían de igual manera. Solo no sabía que tanto podría afectar aquello al pequeño, desde siempre y en cuanto había tenido el conocimiento del poder y la admiración que generaba su padre en las personas, había querido ser como él. Hikaru era tan decidido como Izuku, igual de terco y determinado. Sabía que si ningún quirk se manifestaba aquello podría afectarle y aún más, temía que quien se llevará el peor golpe fuera su esposo.

—Izuku – le observo luego de sentarle en su cama. Tomo su rostro y le obligó a observarla.

Tenía cicatrices viejas de batallas pasadas, su ceja derecha se encontraba cruzada y tenia un surco profundo en la barbilla. Agarró suavemente su mano izquierda y la observo también. Sus cicatrices eran igual de profundas y de apariencia grotesca en diferentes partes de su cuerpo, había perdido el meñique en la terrible batalla de más de una década atrás y su pierna derecha casi quedó inutilizable, sin embargo habían logrado salvarla y luego de meses de terapia había podido caminar nuevamente. Sus cicatrices físicas eran visibles, pero Ochako sabía que habían otras aún más profundas y difíciles de sanar. Izuku tuvo tantas cargas emocionales en el pasado y estás mismas le habían dejado secuelas terribles.

Había intentado ayudarle desde aquel entonces y hasta el presente. Su amor le había tocado y sus sentimientos fueron correspondidos en algún punto. Ahora temía que aquel suceso pudiera despertar esos viejos demonios.

—Todo estará bien – beso su palma con dulzura y luego lo abrazo, permitiendo que apoyara el rostro contra su cuello.

Izuku respiro profundamente y la rodeó con sus brazos apretándola con fuerza. Ochako sintió como el corazón se le oprimía cuando escucho el primer sollozo, el enorme cuerpo de su esposo tembló y la hizo aún más consciente del dolor en su interior.

—Aún puede obtener sus poderes y si no es así… – intento tragar el nudo en su garganta – Lo amaremos igual. Es niño fuerte, sabrá luchar por sus sueños.

—No debería ser así.

—Él estará bien Izuku, no es tu culpa.

—Pero…

—Shhh… está bien amor. Aún podemos ir al doctor. Me dijiste que Hikaru no tiene la articulación en el dedo pequeño del pie, talvez es solamente un florecimiento tardío… talvez él puede…

—¡No! – la tomo de la cintura y la alejó para mirarla a los ojos. Deku se apresuró a negar con la cabeza, tenía la mirada húmeda de lágrimas – Eso no…

—Pero…

—No quiero que también destruyan sus sueños – la voz le tembló, pero mantuvo una expresión firme y sería.

—No tiene que ser así.

—Y no lo será, porque no iremos – bajo la mirada ligeramente, empezó a murmurar en voz baja – Hikaru no perderá sus sueños, si tan solo pudiera transferirle…

Ochako lo miro con seriedad.

—Ya no es posible, eres el último sucesor y aún así, es una responsabilidad muy grande.

—Lo sé – frunció los labios – No digo que realmente… es solo que yo…

La castaña suspiro y tomo su rostro obligándole a levantarlo y observarla a los ojos.

—Todo estará bien cariño. Podemos esperar y mientras tanto darle a Hikaru todo nuestro amor. Si su poder aparece esta bien, lo ayudaremos a controlarlo y le enseñaremos a ser el mejor héroe – sonrió suavemente – Pero si no, también está bien, porque lo amaremos de igual manera y le enseñaremos que está bien ser diferente y que aún así puede lograr todo lo que se proponga. Encontraremos la manera que funcione, sea de una u otra forma.

—Ochako… – Deku frunció el ceño y la abrazo con fuerza enterrando el rostro en su cuello, sus sollozos fueron audibles y la humedad de sus lágrimas le baño la piel.

La castaña sonrió. Nadie que no conociera a su esposo creería que él, siendo el hombre más poderoso del mundo, era en realidad un sensible de corazón.

Le acarició el alborotado cabello con suavidad.

—Todo estará bien.

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FIN DEL CAPÍTULO


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NOTAS DEL CAPÍTULO:

Este es mi primer IzuOcha. Aunque la historia gire aún más sobre Hikaru.

Espero que les haya gustado. Solo consta de cuatro cortos capítulos aproximadamente.

Nos leemos pronto, besos y abrazos.

08/09/2021

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