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Advertencias del capítulo: (Lenguaje obsceno)

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Disclaimer: Boku no Hero y sus personajes NO me pertenece

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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.

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CHAPTER 2

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Hikaru era un niño muy inteligente, mucho más que el promedio normal. También era entusiasta e hiperactivo, por lo que las personas tendían a ignorar su capacidad de entender y analizar cosas que comúnmente estaban lejos de la mente de cualquier niño de su edad.

Desde que supo que su papá era el hombre más fuerte del mundo, había deseado ser igual que él. Admiraba y amaba mucho a su papá, y continuamente escuchaba de sus amigos, la suerte que tenía de ser su hijo.

Todos lo admiraban por su extraordinario poder, pero para él era más, mucho más. Su padre era la persona más gentil y genial del mundo.

Hikaru se había dado cuenta de que su papá no era como los otros adultos quienes ignoraban y no escuchaban a los niños. Él siempre procuraba su salud y felicidad. Hikaru podía hablar durante horas sobre cómo le había ido en su día en el Kínder y su papá siempre le escuchaba. También estaba disponible para jugar, aun cuando se abstuviera de pedírselo sabiendo lo cansado que estaba, era él quien le preguntaba si quería jugar. Su papá le leía cuentos, se quedaba en su cama hasta que dormía y no se reía cuando le decía que tenía miedo de los monstruos en las sombras del armario. Era la persona más buena y amable de todas.

También le apoyaba en todo. Estaba orgulloso del dibujo que había hecho un año atrás. En ese entonces sus habilidades con el lápiz eran muy malas y le avergonzaba que se lo mostrará a todos sus tíos con gran orgullo.

Hoy en día, estaba ansioso porque sus poderes aparecieran y pudiera finalmente ser más como él.

Aún no entendía mucho, pero sabía que su papá era el único héroe que podía usar muchos poderes. Había visto demasiados videos viejos acerca de sus hazañas, lo que le hizo admirarlo aún más.

Esperaba el momento en el que uno de los poderes de su padre pudiera manifestarse en él, aún más, soñaba con que talvez fuera más de uno como sucedió con su heroico progenitor.

Pero el tiempo empezaba a transcurrir y podía observar como todos sus amigos desarrollaban sus poderes. Algunos incluso los tenían desde su nacimiento.

Los niños se burlaban de él y le decían que era muy extraño que no tuviera ningún poder siendo su padre el héroe número uno. Incluso alguien le había comentado que escucho que su padre nació sin ningún quirk, pero obtuvo sus poderes como un regalo.

Quería preguntarle a sus padres, pero decidió que no haría caso. Sin embargo, el tiempo siguió su curso y no pudo evitar preocuparse.

¿Había algo malo en él? ¿Era su culpa?

¿Podría ser un héroe al igual que su papá?

Su padre parecía triste cada vez que hablaba de los poderes que esperaba obtener. Su madre le decía continuamente que estaba bien ser diferente.

Esa noche se encontraban en la sala de su casa. Luego de la cena, media hora atrás, decidieron que verían película animada. Papá parecía muy tranquilo, pese a que se notaba agotado luego del trabajo. Su madre estaba sonriente y le insto a elegir la película que verían.

Con el control remoto en mano, Hikaru observo la pantalla fijamente. Su ceño estaba fruncido y su mente parecía lejos de ese lugar.

Intentaba distraerse, pensar en otra cosa, pero ese día en particular, uno de los niños de la clase lo había llamado "sin quirk". Desde entonces no podía evitar sentirse desanimado, triste. Sus padres decían que todo estaría bien. Confiaba en ellos, pero ya no se sentía tan seguro.

No quería, pero las dudas venían y tenia miedo.

Miedo de ser diferente.

Miedo de no ser suficiente.

Dejó el control de lado y levantó la mirada observando a su padre. Izuku pareció notarlo, pues lo observó con curiosidad.

—¿Qué sucede campeón?

—Hay algo que quiero preguntarte.

Ochako venía de la cocina con una bandeja de palomitas. La dejo en la mesa de centro y les miro fijamente a ambos.

—Puedes preguntar lo que sea – susurro con una sonrisa.

Misma que se borró cuando notó la expresión afligida del pequeño. Se irguió con rapidez esperando que le dijera aquello que parecía preocuparle tanto.

—Yo también… seré un héroe ¿verdad papi? – musitó Hikaru con anhelo. Una sonrisa se deslizó en sus labios, temblorosa y esperanzada.

Esperaba encontrar ese gesto tan reconfortante que su padre siempre tenía. Esa expresión que le hacia sentir tan feliz, tan seguro y poderoso.

No fue así, su padre le observaba con una mirada abatida.

—Hikaru – musitó su madre.

Observo su sonrisa suave, triste, mientras se agachaba su lado, de rodillas.

—¿Algo sucede? ¿Por qué papá no me dice que si? ¿Por qué tú me dices que está bien ser diferente? ¿Soy diferente a ustedes?

Ochako suspiro, reprimiendo a duras las lágrimas en sus ojos. Apoyo las manos en los delgados brazos del pequeño y empezó a acariciarlo con suavidad, intentando reconfortarlo y hacerle sentir un poco más tranquilo, sabía que sus palabras posiblemente le inquietarían.

Hikaru había resultado ser un niño bastante inteligente, no podía irse por las ramas nada más, porque él parecía ya intuir que algo estaba mal. Tampoco podía mentirle tan descaradamente, sin embargo ¿Cómo se supone que le confesaría que talvez nunca obtendría sus poderes? ¿Cómo podría tan solo romper todos sus sueños?

Miro a Izuku esperando encontrar algún tipo de fortaleza en su mirada, pero no fue así. Midoriya parecía roto, su mirada aunque sería y firme, brillaba mientras él intentaba retener las lágrimas. Sabía cuanto había sufrido día a día tan solo esperando que Hikaru pudiera despertar su poder.

Nadie podría comprender jamás el dolor de su hijo mejor que Izuku.

—Hikaru – trago saliva y tomo las pequeñas manos, dándose cuenta de que temblaba. Se le hizo un nudo en la garganta al observar su fragilidad. Estaba tan pequeño y era tan dulce ¿Cómo podría conversar esa sonrisa?

—¿Mami?

—Algunas veces hay casos en los que… las personas son diferentes… especiales – esbozó una sonrisa dulce y pequeña – Desde el momento en el que naciste supe que tú lo serías, pero nunca entendí cuanto hasta que cumpliste los cuatro años – llevo la mano a su cabello peinándolo con ternura.

—¿Soy diferente?... ¿Soy diferente a ti o a papá? – miro a uno y a otro, tenía la mirada húmeda de lágrimas.

—Si lo eres… pero eso no es malo – acaricio la regordeta mejilla. Hikaru tenía las mismas adorables pecas que su padre – Tu aún puedes ser lo que quieras.

—Entonces… – frunció el ceño. Ambos podían ver como su mente trabajaba apresuradamente – ¿Yo tendré mis poderes?

—Hikaru – está vez fue Midoriya quien se agachó a su altura. Su mirada se fijó en los orbes verdes, tan parecidos a los suyos.

—¿Por qué estás tan triste?

Una lágrima brotó y dolorosamente, Izuku observo como su hijo empezaba a llorar. La manera en llevo los puños a sus ojos, intentando detener la avalancha de lágrimas fue emotiva, triste. Su corazón pareció encogerse y apenas pudo tragar el nudo en su garganta. Respirando profundamente, se inclinó y tomo las pequeñas muñecas para observar los enormes ojos enrojecidos.

—Cuando era pequeño, yo quería ser un gran héroe, como tú – tomo su pequeño rostro y deslizó su grueso pulgar bajo en su mejilla derecha recogiendo la humedad – Soñaba como poder atraer cosas como la abuela o echar fuego por la boca como el abuelo. También admiraba al abuelo All Might por ser el mejor héroe de todos. Quería ser como él, sin embargo… – respiró profundamente – Nací sin poderes – era la primera vez que se lo confesaba.

—¿No tenías poderes? – le miro con sorpresa

—No, no tuve poderes. Fue muy duro, porque quería ser un héroe más que nada, pero… no tuve la suerte de nacer con un don.

—Pero… tú tienes muchos poderes.

—Eso es porque tuve mucha suerte y personas que me apoyaron en mis sueños.

—Entonces… ¿Yo también puedo tener poderes si tengo suerte?

—No campeón, no es así como funciona – suspiro temblorosamente – Si hubiera alguna manera en que pudiera transferirte mi poder.

—Izuku…

—Se que no la hay, pero escucha – lo tomo en brazos y se puso de pie pegándolo a su poderoso pecho – Cuando era pequeño y supe que no tenía un quirk, me puse muy triste. Le pregunté a mamá si podía ser un héroe y ella no respondió. Yo solo quería… que ella me dijera que si, que yo podía lograrlo. Solo quería eso – una sonrisa triste se deslizó por sus labios – Ella se disculpó conmigo y empezó a llorar. Realmente se sintió muy triste porque yo no podría lograr mi sueño y eso me hizo sentir aún más triste a mi.

Hikaru lo observo por un momento y luego asintió, los labios le temblaron.

—No tendré ningún quirk ¿verdad papi?

Izuku respiro profundamente y se inclinó, dándole un sonoro beso en la frente.

—No lo sé… puede despertar en un último momento. Pero… si no es así, no importa. Porque tú puedes lograr lo que te propongas – lo levantó en los aires. Las lágrimas brotaban de los ojos del pequeño aspirante, mismas que se deslizaban también por las mejillas de Midoriya.

—Si, está bien – el pequeño sonrió ligeramente, apresurándose a limpiarse las mejillas. Izuku lo bajo, pegándolo una vez más a su torso – Los héroes no lloran.

Era tan parecido a él. Ambos padres sonrieron.

—No… ellos lloran cuando lo necesitan Encontrarás tu camino campeón. Creo en ti.

Un chillido los sobresalto a ambos. Voltearon observando a Ochako, quien estaba hecha una desastre. Las lágrimas le recorrían el rostro sin cesar.

—¿Que sucede? – Izuku no pudo evitar dirigir una mirada de ternura a su esposa.

—Tenia tanto miedo… no quería que esto les afectará a ambos.

—Estoy bien mami – el pequeño abrió los brazos con emoción.

—Me alegra amor – se inclino y depósito un beso en su regordeta mejilla – Mami quiere un abrazo de sus héroes – susurro con un intento de sonrisa.

Y una vez más, aquel par de brazos en los que había conocido la felicidad absoluta, le rodearon.

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FIN DEL CAPÍTULO


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NOTAS DEL CAPÍTULO:

En primera, muchas gracias si leyeron la historia y espero que les haya gustado este capítulo en especial.

Creí que podría traer la actualización antes, pero hasta ahorita me quedo tiempo de editar y corregir el capítulo.

He llorado con Hikaru. En serio que se me salieron las lágrimas, aún más al imaginar el dolor de Izuku.

Nos leemos pronto. Besos y abrazos.

16/09/2021

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