¡Hola a todos!

Sé que les debo el reviews, no he tenido como tal el tiempo para responder bien pero sepan que todos los leo y me emociona saber que les gustan mis historias.

Lo prometido es deuda, hoy termina la historia "Fuera de Control" en verdad espero que sea de su agrado y que lo disfruten tanto como yo lo hice al escribir este final.

Un abrazo a todos!

Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi y la siguiente hist3se sube solo para entretenimiento y sin fines de lucro.


Fuera de Control

Capítulo 3 de 3. Sin Control.

El amanecer llegó tan puntual como se esperaba, el rocío mañanero hacia que las plantas y las flores del patio de los Tendo tuvieran una delgada capa de agua y ante los rayos del sol que anunciaban una nueva mañana, la mayor de las Tendo abría las puertas de par en par de la estancia que daba directamente al estanque y hacia que la luz llegara a un par de hombres ebrios que dormían sobre la mesa donde todas las tardes tomaban el té.

En la planta de arriba una muy desmañanada y desaliñada Nabiki se dirigía al tocador únicamente con la blusa blanca que llevaba puesta desde el día anterior, en bragas y sin sujetador por lo que, nuevamente Kasumi, le llamaría la atención para que tuviera un poco de pudor al saber que había tres hombres en casa y aunque dos estaban caídos de borrachos, uno estaba en plena juventud y no quería que tuviera ningún tipo de situación embarazosa con Ranma. No obstante la muy descarada Nabiki se defendió al decir que su cuerpo no tenía nada que Ranma hubiera visto antes al transformarse en mujer y que si llegase a pasar algo simplemente se casaría con él y ya para después finalizar encerrándose en el tocador aunque una incrédula Kasumi que deseaba que todo lo que dijo su hermana fue una simple broma.

Aún era temprano cuando los primeros rayos de luz de sol lograron colarse entre las rendijas que la cortina de la habitación de Akane no pudieron cubrir, los vidrios estaban empañados por el choque de temperaturas que hubo durante la noche; por fuera el frío calaba hasta los huesos haciendo imposible detener alguna temblorina corporal por el frío, cosa que experimentaron Nabiki, Soun y Genma al volver a casa mientras que dentro de la habitación y entregada al desenfreno de su auto satisfacción, la joven peliazul hizo que se elevará la temperatura con bastante notoriedad.

Después de escuchar de los labios de su prometido ese nombre que nunca pensó escuchar en esa situación y de llorar a mares por la misma causa, se levantó del suelo de su habitación para despojarse de sus ropas quedando únicamente con sus bragas, mismas que se sentían un poco frías por la falta de la actividad en la entrepierna de la joven pero que al poco tiempo de meterse a las cobijas de su cama de nuevo el termostato de su cuerpo fue encendido al recordar la virilidad de su infame y pervertido prometido, a su memoria volvió el suave y a la vez vigoroso vaivén de la mano de Ranma sobre su miembro lo que la hizo instintivamente llevar su mano de nuevo dentro de sus bragas que estaban de nuevo cálidas y totalmente húmedas. Apretó sus labios lo más que podía pero los gemidos traicioneros emanaban de ella seguido de suspiros que de inmediato ahogaba con su mano libre.

Sus caderas comenzaron también a moverse mientras los dedos de su mano izquierda se mantenían ocupados en su sexo. Los sentía como si fueran algo que no perteneciera a ella pues la forma en la que los movía, siendo de atrás hacia adelante hizo que fuera una sensación única; los latidos de su pecho estaban al cien por hora y aun así, ella deseaba sentirse aún mejor. Sin sacar la mano de sus bragas comenzó a virar sobre el colchón para quedar totalmente boqui arriba pero al sentir sus sabanas húmedas sobre la piel debido al sudor que emanaba dio un leve respingo que involuntariamente la hizo arquear un poco la espalda y levantar las caderas, mismo acto que la llevó a tensar sus brazos, manos y dedos causando una reacción en cadena que hizo que uno de los que estaba usando para masajear su zona intima se introdujera levemente sin llegar a entrar por completo por su húmeda y resbaladiza cavidad.

Abrió los ojos lo más que pudo y se mordió fuertemente su labio inferior sin importarle que pudiera quedar alguna marca ya que un fuerte gemido estuvo a punto de escapársele y sin tener ninguna mano disponible para ahogarlo. Dicha mordido la hizo derramar una pequeña lagrima mientras sentía espasmos por todo su cuerpo un una leve pulsación cerca de su bajo vientre. Con la respiración entre cortada poco a poco se fue relajando y al sacar su mano de sus bragas se dio cuenta que estas estaban completamente empapadas, rápidamente se levantó para cambiar su prenda íntima y colocarse de nuevo sus pijamas para intentar dormir con el rostro completamente rojo y totalmente avergonzada por el acto que acababa de realizar mientras que se regañaba mentalmente por dejarse llevar hasta que por fin se quedó dormida.

Así fue la noche para la menor de las Tendo, quien al despertar optó por darse un muy buen baño para olvidar todo lo acontecido durante la noche, no quería recordar absolutamente nada pero al bajar al comedor para tomar el desayuno, se encontró con su padre y su tío con bolsas de hielo en la cabeza, con Nabiki hojeando una revista de moda, con Kasumi sirviendo el té y con el que menos quería encontrarse en esos momentos, su egocéntrico y pervertido prometido comiendo bolas de arroz como si no hubiera un mañana.

La joven se sonrojó y negó tomar su desayuno argumentando que lo tomaría en la cafetería de la escuela pero lo que no pudo notar es que una persona de las que estaba ahí presentes pudo notar su sonrojo y recordó lo que escuchó emanando del cuarto de la joven durante la madrugada.

En los días subsecuentes la normalidad había llegado a la casa de los Tendo, durante el día las diversas aventuras o problemas provocados por las prometidas de Saotome, los celos de este mismo ante los pretendientes de su peli azul y las peleas interminables entre ambos hicieron que los momentos en que había sol en el firmamento fueran bastante llevaderos para Akane , ya que así no tenía recuerdos vividos sobre el nombre que dijo Ranma aquella noche ni las acciones que tomó la chica después de desahogarse oculta en su habitación. Pero no así eran las noches, el insomnio y los desvelos eran totalmente frecuentes en Akane, el solo hecho de quedarse sola en su habitación, el desnudarse para colocarse sus pijamas o el escoger las bragas que usaría no la dejaban tranquila ya que sus pensamientos regresaban a esa "noche de perversión", como ella la había llamado, esto sin mencionar que no quiso volver a ver las pantaletas que usaba durante aquel momento. Varias veces estuvo tentada a asomarse a la habitación de su prometido o a volver a tener ese contacto de su piel que la hizo sentirse completamente diferente pero gracias al motivo de que había mucha más gente en casa y no quería ser descubierta, mantuvo sus impulsos bajo control.

Pero el tiempo no se detiene y llegó el día en que de nuevo la rutina de Ranma se hizo presente, la disminución de ejercicio, la abundante comida, la soledad y el sueño de Saotome en el cuarto de Akane quien no pudo mantener la compostura y optó por salir de su habitación la hicieron caer en cuenta que esta noche es la noche, por lo que mientras su prometido dormía, ella estuvo intranquila caminando por toda la casa mientras que una punzada la estaba molestando en su vientre, pensó en hacer un poco de ejercicio pero llevaba puesta una mini falda azul marino y una blusa corta color rosa, atuendo que no le servía para hacer ejercicio por lo que regresó a su habitación para sacar su traje de entrenamiento pero antes de ingresar, escuchó un ruido extraño dentro de su pieza. Con molestia abrió de golpe pues pensando que Ranma estaba haciendo sus perversiones en su habitación lo iba a golpear hasta casi matarlo pero cuando iba a gritarle que era un degenerado, ahogo su grito pues lo vio profundamente dormido en su cama.

La joven avergonzada solamente tomó su traje de entrenamiento y salió de ahí con rumbo al baño para poder cambiarse. Se sentía una tonta al pensar que Ranma fuera siquiera de pensar hacer algo así en su cuarto y definió que ese sonido era parte de los recuerdos de ella y los deseos que ya no podía reprimir, por lo que se lavó la cara con agua fría y se dispuso a desnudarse para colocarse sus ropas para entrenar, no obstante sintió un poco de frio y de humedad en su zona intima al colocarse el pantalón por lo que metió su mano rápidamente pudo notar que estaba un poco mojada, comenzó a tener miedo de sus impulsos pues si a plena luz del día su cuerpo estaba reaccionando, no quería saber qué es lo que pasaría al caer la noche.

Lo inevitable llegó, Kasumi, Akane y Ranma se encontraban en sus respectivas habitaciones pero a diferencia de la "noche de perversión", la menor de las Tendo no estaba en pijamas, sino con ropa normal, no quería desnudarse ya que de hacerlo su instinto sería desatado y esperaba que lo que le dijo a Ranma surtiera efecto

-¡Ranma! No debemos desvelarnos ya que mañana nos toca limpieza en el aula y quiero llegar muy temprano para que no lleguen nuestros compañeros y el profesor nos llame la atención por culpa tuya ¡¿Esta claro?! -Recordó

Pero muy dentro de ella lo que en verdad deseaba era ver de nuevo aquella magnifica escena que le a provocado un enorme cúmulo de sentimientos y sensaciones tanto extrañas como nuevas y completamente deseables. Se sentó al borde de su cama y colocó sus manos en su regazo, se sentía inquieta mientras volteaba a ver el reloj de su mesita el cual le indicaba que eran las 2 de la mañana. No tenía nada de sueño y simplemente se abrazó fuertemente a sus piernas mientras dejaba el tiempo pasar. Ella sabía que Ranma comenzaba con sus cariños cerca de las 3 de la madrugada así que faltaba una hora para ver si su plan de presionarlo surtía efecto.

Una hora después…

No pudo ver nada ya que la puerta está vez estaba completamente cerrada más no podía dejar de escuchar el sonido que ejercía su prometido en su acto de auto satisfacción, estaba sentada junto a la puerta de la habitación de Saotome, se encontraba sonrojada y con la respiración alterada, no se había cambiado la ropa pero su blusa estaba recogida hasta arriba de su pecho y su sujetador había sido abierto para liberar sus hermosos senos que eran amasados con suavidad por su mano derecha, por un momento uno y después de un instante el otro mientras que su larga falda que originalmente llevaba hasta sus pantorrillas, ahora estaba enrollada a la altura de sus caderas mientras que sus bragas estaban a su lado completamente húmedas y su sexo expuesto en su totalidad ya que mantenía las piernas abiertas para que la masturbación que ejercía en su húmeda cavidad fuera mucho más placentera. Con miedo ingresó un par de sus dedos en su vagina que estaba dilatada hasta más no poder pero sin meterlos de forma completa y con el suave roce que ejercía sobre su clítoris al masajearse a sí misma pudo llegar al climas mientras que dentro de la habitación Ranma lo hacía de la misma manera y aunque el joven volvió a decir aquel nombre que le causó de nuevo una fuerte punzada a Akane, esta no pudo evitar tener un satisfactorio orgasmo que a su vez mojaría parte del piso por lo que la joven tuvo que usar sus bragas para secar lo poco que sus jugos habían manchado para huir a su habitación antes de que cualquiera se diera cuenta de lo que había hecho. Ella sabía que ya no había marcha atrás después de lo que acababa de hacer, se convirtió en una pervertida y muy a su pesar aceptó que esas nuevas sensaciones en su cuerpo han sido lo más satisfactorio que ha vivido.

Cabe mencionar que al día siguiente no asistió a la escuela a causa del desvelo y tuvo un castigo ejemplar por no cumplir con sus tareas aunque a ella no le importó pues no deseaba ver a la cara a su prometido, sabía que de hacerlo, su sonrojo sería demasiado evidente y cuando estaban en casa limitaba mucho el contacto que tenía con él, situación que se acentuaba de forma extrema cuando se daban las tan ansiadas coincidencias no accedía a hablarle porque su nueva debilidad la haría cometer el error más grande que ha deseado evitar; preguntarle porque dijo ese nombre. Aun así cuando Ranma le solicitaba prestada su cama para dormir la siesta, la joven no se la negaba y a pesar de que lo intentaba, no podía estar encerrada con él en su habitación por lo que iba a ayudarle a Kasumi con lo que fuera para mantener su mente distraída y su cuerpo relajado para no pensar en lo que sucedería durante la madrugada.

El juego voyerista que adoptó Akane comenzó a hacer que se aventurara más y más hasta el punto que cuando caía la noche y únicamente estaban los tres mencionados en casa, buscaba alguna manera de hacer que Ranma no cerrara la habitación de forma correcta y le dejara esa abertura por donde ella miraría el acto que la volvía loca. Una veces lo lograba con el pretexto de que el tío Genma hacia mucho ruido y despertaba a todo el mundo al tratar de entrar a la alcoba después de sus salidas nocturnas pero a veces tenía que conformarse solamente con la imaginación. Pero todo cambiaría después de una tormentosa noche de Abril.

La cena fue agradable, no hubo disgustos de ninguna clase, el joven ojiazul tuvo su acostumbrada preparación para la noche y aparte de la fuerte tormenta que azotaba lo único que fue cambiado en la rutina de la casa es que Kasumi mencionó que se sentía un poco indispuesta por lo que se fue a dormir un poco antes, dejando solos a Akane y a Ranma en el comedor donde miraban todos la televisión. Ambos jóvenes la notaron algo extraña pues parecía que se iba a resfriar, en el rostro se le notaba un poco de sonrojo como cuando una persona no se siente para nada bien y debido a eso Akane no sintió incomodidad hasta que se miró en las pupilas de su prometido. Fue ahí cuando los recuerdos, las ansias y el calor invadieron por completo su cuerpo haciendo que se sonroje de igual manera que su hermana aunque las causas eran completamente diferentes.

-¿Estas bien? -Preguntó Ranma curioso al notar la incomodidad de Akane-.

-¡¿Eh?! ¡Ah! ¡Sí!

-¿De verdad?

-Si…solo me asustaste-.

-Me di cuenta. De la nada te quedaste pasmada y te sonrojaste… ¿En qué te quedaste pensando?

-¡¿Yo?!

-Pues si boba. Obviamente tú-.

-¡No me llames boba!

-Pues no hagas preguntas tontas-.

-Tú fuiste quien pregunta tonterías-.

-¿Eso crees?

-Sí. No estoy sonrojada ni nada -Dijo Akane orgullosa-.

-Si tan segura estas solo mírate al espejo y si en verdad no lo estas te daré mi postre-.

-Después no te arrepientas Saotome-.

-No lo haré Tendo-.

La joven con sonrisa engreída y creyendo que sus palabras no eran más que la pura verdad se levantó y se miró a un espejo que estaba por fuera de donde estaban por lo que se sintió relajada ya que prácticamente no estaba en la misma habitación que su prometido pero solamente apretó sus puños y se culpó por lo débil que era, en verdad estaba completamente sonrojada y el silencio que se mantenía en la casa y que únicamente estaba siendo roto por la tormenta de afuera provocó que el joven se diera cuenta de que en verdad no pudo controlar su tonalidad carmín en el rostro.

-Perdiste, Tendo-.

-¡Cállate Ranma!

-¡¿Qué me calle?! ¡No es mi culpa que estés apenada!

-¡Claro que lo es! -Gritaba Akane desde afuera del comedor-.

-¡¿Porque lo dices?! -Ranma también gritaba y ya se encontraba un poco molesto ante tal acusación de su prometida-.

-¡Porque te me quedaste viendo! ¡Per…!

Akane se tapó la boca con ambas manos, iba a gritarle a Ranma que era un pervertido por mirarla tan fijamente cuando Kasumi se fue pero en esos momentos ya no podía llamarlo así pues ella era aún más pervertida que él pero eso es algo que nadie sabrá nunca jamás.

-"¿Per?" ¿Qué me ibas a decir Akane?

-Nada…

-¡¿Cómo que nada?! -Dijo Ranma mientras se levantaba de su asiento para ir a buscar a la chica-.

-¡Quédate donde estas! ¡No vengas!

-¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!

-¿Puedo preguntarte algo?

-¿Qué quieres?

-¿Po…porque…porque tu…por…porque tu… Ranma…?

El corazón de la chica latía al mil por hora, no escuchaba que su prometido se moviera con dirección a ella por lo que decidió que era el mejor momento para preguntar el porqué de ese nombre pero no sabía cómo abordar el tema, se miró al espejo y se vio aún más roja de lo que estaba hace un momento, la temperatura de su cuerpo iba cada vez más en aumento y el cosquilleo en su entrepierna era mucho más que evidente, apretó los ojos y con su brazo izquierdo apretó fuertemente su pecho mientras que la mano derecha que estaba cerca de su intimidad era apretada fuertemente por sus muslos sobre la falda que llevaba puesta en esos momentos, había perdido totalmente el control de sus acciones y con la poca cordura que le quedaba intentaba formular esa pregunta que la carcomía pero que la impulsaba a cometer acciones prohibidas mientras espiaba a su terco y egocéntrico prometido.

-¿Segura que estas bien Akane?

-¡No vengas aquí! -Gritó sorprendida al sentir que la presencia de Ranma se estaba acercando a ella para luego salir corriendo dejando al joven solo en el comedor-.

Las horas siguieron avanzando y Akane no se movía de la posición en la que estaba, se encontraba recostada en su escritorio completamente a oscuras y era iluminada levemente durante pequeños lapsos por los truenos que caían a lo lejos debido a la tormenta que ya se encontraba alejándose, aún así seguía cayendo un poco de lluvia, se llamaba "cobarde" y "estúpida" por no tener el valor de encarar a su prometido y que le diera una respuesta a sus inquietudes tanto mentales como físicos. Al principio de sus regaños mentales se negaba a aceptar que deseaba no sólo ver a Ranma, sino que también anhelaba sentir su calor y su piel y entre cada llamada de atención a sí misma sentía el calor en su rostro pero después de un tiempo se dio cuenta de que no podía negarlo más, lo amaba y lo deseaba junto a ella, deseaba sentir la fuerza de sus brazos pegados a su piel desnuda y que la vuelva aún más loca de lo que ha provocado sin siquiera saberlo.

Pero era cobarde para siquiera acercarse a él y decirle todo lo que sentía y quería. Se levantaba de su asiento, caminaba in poco y se dejaba caer boca abajo en su colchón para después levantarse y mirar su reloj, cada cinco minutos lo hacía para saber en qué momento podría salir. La ansiedad y el deseo bloqueaban sus pensamientos pero a la vez su anhelo de querer saber la mantenía al borde de la locura y aunque la sensatez aún reinaba en su mente, su cuerpo ya estaba dejando de obedecer sus órdenes. Moría por ir a escuchar y si había suerte, mirar a su prometido aunque su mente me decía que debía de detenerse antes de cometer una acción que no podría dar marcha atrás ya que la última vez estuvo a punto de sucumbir y de entrar a la habitación de Ranma.

-¡Ya me cansé! Sólo iré a tomar un poco de agua y después a dormir -Dijo intentando auto convencerse=.

Pero para su mala fortuna al abrir la puerta de su habitación lo primero que vio fue a su egocéntrico prometido recargado a la pared exactamente frente a su puerta. Debido a la tormenta se podía sentir bastante frío, no obstante, el joven estaba solamente con una camiseta sin mangas y su característico pantalón chino. Akane se espantó al verlo y por poco se muere del susto y aunque estuvo a punto de gritar, sólo atinó a taparse la boca para no despertar y asustar a su hermana que no estaba bien de salud.

-¿Qué haces aquí Ranma?

Dijo casi en un susurro pero Saotome no contestó y solamente se limitaba a mirarla fijamente. La joven se sentía nerviosa ante la mirada profunda del joven, misma que no se apartaba de ella y poco a poco Ranma comenzó a moverse hacia el frente y Akane al no saber que estaba sucediendo con él optó por caminar hacia atrás pero sin dejar de ver al chico, hasta que de pronto no tuvo más hacia donde caminar ya que había olvidado que en el piso había un par de pesas para hacer ejercicio y tuvo un tropezón para después caer sentada sobre el piso y aunque el golpe fue algo escandaloso lo único que deseaba era que Kasumi no despertará y que descansara para que pudiera recuperar sus energías. Aun así y con la cara totalmente seria, Ranma le ofreció la mano para que la joven se incorporara pero ella la mego y se levantó por sus propios métodos.

-¿Cuánto más ibas a tardar?

-¿Qué? ¿De que estas hablando Ranma? -Preguntó incrédula Akane-.

-No nos hagamos locos Akane, esperaba que te acercaras a mi habitación-.

-No…no sé de qué hablas…

La joven comenzó a sudar frio ¿Acaso Ranma sabía que ella lo espiaba? Caminó hacia su escritorio y miraba fijamente las cortinas que cubrían la ventana de su habitación pero sintió un escalofrío y brinco ante la presencia de su amado que ya estaba de pie tras de ella, podía sentir la respiración y el aliento tibio del joven en el cuello y la nuca, su corazón no paraba de palpitar como loco, podía sentir el calor corporal de Saotome en su espalda, se sentía mareada y se recargo sobre su escritorio apoyada con sus manos, su cabello corto caía a los lados de su rostro y sus brazos temblaban.

-Ohh…Vamos Akane… ¿En verdad crees que yo no lo sabía? Estoy enterado de todo, sé que cada noche en la que no hay nadie en casa te acercabas a mi habitación, sé que me has estado espiando, te he escuchado así como tú a mí, sé que con estas fuertes y suaves manos has estado explorando cada centímetro de tu cuerpo al mismo tiempo que lo hago yo -La voz de Ranma era suave mientras le decía esas cosas al oído, el cuerpo de la joven temblaba al mismo tiempo en que el ojiazul colocaba su brazo izquierdo alrededor de la cintura de la chica y acercaba su cuerpo al de ella pero sin estar completamente juntos- Y sé…sé muy bien…que quieres saber el motivo de aquel nombre que digo cuando estoy llegando al clímax… ¿Verdad…Akane?

Ante esas palabras, la peli azul involuntariamente se movió hacia atrás y sintió el cuerpo de Ranma completamente pegado al de ella y de forma inmediata viró sobre sus pies para quedar de frente al joven quien en ningún momento movió su brazo izquierdo por lo que sus cuerpos estaban completamente pegados debido a la fuerza aplicada por Ranma. Akane se sabía atrapada por su amado, sus brazos colgaban a los costados y tenía la espalda encorvada levemente hacia atrás haciendo que las caderas de ambos estuvieran prácticamente juntas, su respiración era acelerada y se podía notar en el subir y bajar de su pecho de forma errática, sus ojos avellana estaban fijos en los iris azules de su acompañante y comprendía bien que si no ponía cartas en el asunto, el joven podría terminar burlándose de ella.

-Si… -Dijo la joven mientras acercaba un poco el rostro al del Ranma- Dime…porque lo dijiste-.

-Primero dime tu…¿Por qué comenzaste a espiarme? –Contestó el joven mientras también se acercó un poco más y ambos sintieron el aliento del otro en sus respectivos labios-.

-Porque despertaste extrañas sensaciones en mí-.

Los cuerpos de ambos comenzaron a moverse como si bailaran una suave melodía, giraban lentamente sin despegarse uno del otro dentro de la habitación que se encontraba en total oscuridad.

-¿Ah sí? ¿Qué tipo de sensaciones?

-Placenteras…ahora dime… ¿Por qué dijiste ese nombre mientras…mientras te tocabas?

-Porque…ella…ella me hizo esto…

Ranma ladeo la cabeza y bajó la misma a la altura del cuello de Akane el cual comenzó a besar suavemente, ella dio un respingo ante tal acción del joven pero dejo que él lo hiciera, quería la explicación con palabras pero no le estaba desagradando que la misma fuera de forma física.

-Mientes…ella no…no pudo hacerte eso…jamás…se atrevería… -Contestó ella mientras subía sus manos a la cabeza de Ranma para que siguiera besándole el cuello-.

-Claro que lo hizo…aunque no como yo hubiera querido…

-¿E…entonces cómo?

Saotome separó su cuerpo de ella, acción que la sorprendió pero de repente y con feroz pasión asaltó los labios de la chica que con aun mayor sorpresa no supo ni cómo reaccionar y jamás imaginó que Ranma sería tan buen besador, se sentía en las nubes y de pronto sintió que caía. Y así fue ya que su prometido la había cargado para después depositarla en su cama con fuerza pero sin llegar a ser brusco, ella se encontraba totalmente sometida mientras sus labios eran devorados por los de su acompañante, aunque más temprano que tarde fueron abandonados ya que los besos fueron avanzando de nuevo al cuello y se detuvieron en la comisura de la ropa que cubría el pecho de la joven, no estaba en pijamas ni ropa interior, tenía puesta una blusa de manga y cuello un poco holgado, así que Ranma fácilmente podría llegar aún más lejos pero fue detenido por Akane quien lo tomó del rostro y lo separó de ella.

-No Ranma.

-¿No?

-No… -Y con fuerza ella se colocó por encima del joven y se sentó en su abdomen mientras que con sus manos sostenía a los costados los brazos de Saotome- No solamente tú me vas a besar así, ¿Entendiste?

La pícara sonrisa de Akane hizo que Ranma se sonriera orgulloso pues al parecer ella en verdad lo deseaba tal como el la deseaba a ella, aún más cuando sintió los suaves y delgados labios sobre su piel, sobre sus tonificados músculos del pecho y conforme más avanzaba Akane con sus besos hacia el abdomen de Ranma, la erección de Saotome se hacía cada vez más evidente y la chica lo notó conforme se iba moviendo hacia sus piernas. Después de soltar los brazos de él, comenzó a recorrerlo de caricias sobre su torso, Akane ahora era dueña de la situación y así quería mantenerlo como venganza por todas las noches que la dejó deseándolo y las mismas en las que ella no sabía que él estaba completamente enterado pero de nuevo los besos se vieron frenados por la ropa aunque esta vez era por los pantalones de Ranma. Akane se incorporó y se sentó sobre las piernas de su amado y ambos se miraron brevemente en silencio hasta que Ranma se animó a hablar.

-Sí, así lo hizo ella-.

-¿En serio?

-Si-.

-¿Y por eso la nombraste?

-Si-.

-Pero si ella no hizo nada más… ¿Por qué llegaste tan lejos?

-Porque tengo esperanza

-¿Esperanza?

-De hacer eso y más. Y… talvez…si ella quiere…ser algo más…

-¿Lo dices en serio?

-Nunca he hablado más en serio Akane-.

-Pues antes de que ella haga algo, yo lo voy a hacer-.

Akane con una fuerte determinación se despojó de la blusa que llevaba para quedar únicamente en sujetador para después abalanzarse salvajemente contra el cuerpo de Ranma quien se mostró incrédulo pues no esperaba que su prometida fuera tan atrevida y aunque no le molestó en absoluto se dejó hacer lo que ella quisiera.

La joven besaba el cuerpo de Ranma mientras que el comenzó a acariciar la espalda de ella y en un movimiento sus manos comenzaron a amasar los glúteos de su acompañante quien al sentir las manos de él sobre su zona baja soltó un muy leve gemido y por esa misma acción mordió un poco el cuello de Ranma quien correspondió a la acción subiendo lentamente la falda de la chica hasta que solamente se podía sentir la tela de las bragas de Akane.

La chica estaba nerviosa pero decidida, después de espiar tanto tiempo a Ranma y con el deseo latente ya no le importaba nada, el deseo estaba dominando sus sentido y tal vez sea cierto lo que dijo o tal vez no pero esa era una oportunidad que no iba a dejar pasar por lo que mientras sentía las manos de su amado en su trasero y lo besaba, ella se atrevió a mas y metió su mano izquierda dentro de los pantalones de Saotome y tomó entre su pequeña mano la enorme erección que el joven ya tenía. Al sentir la mano de Akane no hizo más que cerrar los ojos y soltar un sonoro gemido que fue opacado por un relámpago que cayó a lo lejos, no obstante ese atrevimiento de su prometida le dio el valor para comenzar a bajarle las bragas.

Akane le ayudó con eso al levantar las caderas para que la tela no tuviera impedimentos en su deslizamiento hacia sus piernas y finalmente la delicada tela terminó en el suelo, la chica por su parte se separó de su prometido y se despojó del sostén que aún llevaba puesto al igual que su falda mientras que Ranma hacia lo propio con su pantalón y su bóxer. Si bien no era la primera vez que se veían desnudos, su era la primera en que lo hacían con cierta conciencia por así decirlo, la joven contemplaba el fornido cuerpo del chico cuando su mirada se dirigió a su miembro, el sonrojo la dominó he hizo que instintivamente cubriera su desnudez con sus manos, Ranma por su parte se arrepintió mentalmente de haberla llamado infinidad que de veces "pechos planos" y mientras se acercaba a ella para cargarla en sus brazos y ella se abrazara a la cadera de él con sus piernas, la poca capacidad de razonamiento de ambos se perdió.

La sensación del miembro de Ranma cerca de la intimidad de Akane cuando el la cargo hizo que ella comenzará a temblar ante lo que iba a suceder pero su mente ya estaba prácticamente desconectada de su cuerpo, el joven la recostó y comenzó a besar su cuello de nuevo para bajar casi de inmediato a sus pechos, los pezones de la chica ya estaban completamente erectos y firmes, contrastando claramente con la suavidad de sus senos, la joven solamente se apretaba los labios para no gemir de forma fuerte pues la poca conciencia que tenía le advertía sobre la presencia de su hermana mayor, cosa que olvidó completamente cuando sintió en su húmeda vagina los dedos de Ranma los cuales iban ingresando poco a poco pero sin llegar a ser introducidos de forma completa aunque el movimiento de los mismos dentro de su cuerpo la hicieron estremecerse y sentir un espasmo que le recorrió toda la espina.

Al intentar recuperar un poco la compostura fue asaltada por el joven ya que al voltear a ver que es lo que hacía, se topó con la sorpresa de que el estaba hincado entre sus piernas, la derecha de ella estaba al costado de él mientras que la izquierda estaba siendo sostenida por los fuertes brazos del chico, lo miró con su rostro totalmente pegado a su pantorrilla y al sentir el toque de sus labios un nuevo escalofrío la recorrió, no sabía cómo reaccionar a lo que Ranma estaba haciendo pero cuando vio que entre cada beso el joven iba avanzando sobre su pierna se quedó pasmada, ¿Acaso el va a besar mi...?, comenzó a pensar mientras abría cada vez más los ojos al ver como su prometido se acercaba más y más a su intimidad pero justo cuando él iba a llegar al secreto más oculto de Akane fue detenido por ella.

-Ranma…mejor…hazme tuya…

Las palabras de la joven hicieron eco en la mente de Saotome, nunca imaginó que Akane le dijera esas palabras que lo descolocaron totalmente, él sabía que no llevaba protección consigo pues lo único que esperaba era que la situación no cambiara de esa forma, imaginó que únicamente sería una nueva sesión de masturbación de su parte y el acto voyerista acostumbrado de Akane pero en verdad la ya no le importaba nada más, él deseaba conocer el interior de su prometida, ella deseaba tenerlo dentro de su cuerpo, ya no había nada más que pensar, las cosas son así y no habrá marcha atrás.

-Akane… -Dijo mientras acomodaba su erguido miembro en la entrada completamente húmeda de ella- Está noche serás mi mujer…

Ella tímidamente asintió y lo siguiente fue lo más hermoso, placentero y a la vez doloroso que Ranma le ha hecho, entre cada sensación del ingreso del miembro de su prometido, un fuerte gemido escapaba de su garganta, un par de lágrimas se derramaban de sus ojos color avellana, sus piernas estaban temblando, su espalda se arqueaba de increíble manera sobre el colchón y sus dedos se incrustaban con fuerza entre las sábanas que cubrían ese lecho donde ambos se estaban entregando al deseo, a la pasión, al desenfreno, al amor.

El vaivén de las caderas de Ranma era lento, se dio cuenta del dolor que estaba sintiendo su prometida por lo que esperaba a que ella se acostumbrara a tenerlo dentro de su cuerpo y para hacer que se olvidara del dolor la beso con suavidad y ternura mientras recorría el esbelto cuerpo de la joven con sus manos, la llenaba de caricias y de ávidos deseos que Akane correspondía poco a poco mientras el momento incómodo terminada de pasar, no hubo necesidad de palabras, solamente de miradas furtivas y de movimientos corporales para saber que ya era tiempo de consumar el acto sin freno, ella comenzó a mover sus caderas mientras aún estaba debajo de su acompañante mientras que el agilizaba sus movimientos que se volvían cada vez más rápidos.

Los arañazos en la espalda de Ranma hicieron su aparición mientras que en el pecho de ambos nacieron leves moretones a causa de las mordidas que se daban, las marcas en las nalgas de Akane debido a la fuerte con las que eran apretadas dejaban el rastro de que en verdad habían perdido el control de la situación, las posiciones comenzaron a cambiar sin necesidad de pedirlo, desde que ella estaba sobre el moviendo con fiereza sus caderas al mismo tiempo de que el besaba y succionaba con ganas los senos de Akane haciendo que ella gimiera cada vez más fuerte, después ella se hincaba frente al levantando sus caderas para que Ranma pudiera ingresar en ella con mayor facilidad, las nalgas de ella chocaban con fuerza mientras que el la embestía y la abrazaba desde la cintura hasta la parte de arriba de sus pechos para después ella dejarse caer en el colchón dejándole a su prometido una excelsa vista de cada una de las penetraciones que le hacía, a veces Ranma tomaba el control y a veces Akane lo hacía sin que ninguno de los dos dejara complacer al otro.

Hicieron el amor desde el colchón hasta el piso, estando de pie y acostados, sentados e hincados, se entregaron al desenfreno y Akane llegó al éxtasis en varias ocasiones hasta que cayó desfallecida en su cama que estaba totalmente mojada y mientras comenzaba a calmarse vio en sus sábanas blancas la prueba de que se había convertido de verdad en mujer y al sentir que un viscoso líquido comenzaba a recorrer su entrepierna entendió que no habían tenido protección.

-¡Ranma!

-No me arrepiento…si has de quedar embarazada, que así sea, estaré orgulloso que seas la madre de mis hijos-.

-Ranma…

-¿Te casarías conmigo?

-Ya lo habías pedido idiota -Contestó la joven mientras se cubría con una sábana y se abrazaba a su futuro esposo-.

-¿Ah si? ¿Cuándo fue?

-Cuando dijiste mi nombre mientras te masturbabas-.

-Lo dije para que te volvieras loca como tu me volviste loco a mi-.

-¡Pero si yo no te hice nada!

-Lo que me hiciste lo soñé pero fue provocado por ti-.

-¡¿Qué dices?! -Dijo Akane sorprendida-.

-¿Acaso no lo sabes? -Preguntó Ranma completamente sorprendido- Entonces no recuerdas nada… Una noche hace meses fui por un vaso de leche porque no podía dormir y al volver a dormir escuché ruidos que venían de tu habitación y creí que era alguno de los locos que quieren provocar problemas así que vine a ver que estaba sucediendo y entré a tu cuarto -Esa declaración no le agrado a la joven pero no interrumpió el relato de Ranma- Y pues…te vi tocándote y traté de hablarte pero me di cuenta de que estabas completamente dormida pero de tus labios salió en un susurro mi nombre…así que si, es culpa tuya-.

El color del rostro de Akane cambiaba del rojo al morado y viceversa mientras escuchaba las palabras de Ranma, no pudo debatir lo que decía su prometido puesto que mientras oía el relato recordó que en sueños Ranma le hacía el amor de dulce y salvaje manera, tal cual como lo habían hecho hace escasos momentos pero según sus recuerdos sólo había sido un sueño y la verdad era que su cuerpo había actuado por sí sólo, la pervertida siempre ha sido ella y fue por esa razón que no podía controlar sus acciones en esas noches cuando no había nadie en casa. Ranma se reía y ella se avergonzaba pero lo que es un hecho totalmente innegable es que ambos son tal para cual.

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Cerró tras de sí la puerta de su habitación mientras se colocaba de buena forma el camisón que usaba para dormir, nunca se había desnudado por algo así, pero la entrega de dos cuerpos a la pasión le hicieron perder totalmente el control, nunca pasó por su mente que algo así podría suceder pero entre los sonidos tan placenteros emitidos por los más jóvenes de la casa y la declaración de ambos aceptando que muy pronto habría boda, se sonrió mientras se secaba el sudor y los fluidos derramado de su interior, después se metió a las cobijas para poder dormir pensando que su pretexto de sentirse mal había válido totalmente la pena y antes de cerrar los ojos Kasumi ahogo una leve sonrisilla mientras pensaba que los pensamientos pervertidos que tenía su hermanita Akane son genes de la familia.

Fin.