-Fue toda una sorpresa ver a otra portadora ¿Verdad?- Ladybug se rió forzadamente. Chat Noir y ella estaban sentados en el tejado de siempre, a unos metros, frente a ellos, se erguía imponente la torre Eiffel. Aquel era un paisaje realmente hermoso. Los últimos rayos de sol del atardecer se dejaban ver en el horizonte.

Su compañero miró a la inalcanzable chica con melancolía, estaba cansado del muro que los separaba. Ladybug giró el cuello hacia él. Sabía que se había equivocado y estaba dispuesta a reconocerlo.

-Lo siento mucho, fue muy desconsiderado de mi parte irme, dejar a otra Ladybug a cargo y no decirte nada. Si tú le hubieras dicho quién eres a otra persona, me hubiera sentido mal. Perdóname, te lastimé y no quería hacerlo.

-No, no me lastimaste, es sólo que estaba pensando... Es cierto que me has estado dejando de lado, por decirlo de alguna manera y...-

Ladybug se preparó mentalmente para una confrontación. Sabía que llevaba muchas metidas de pata con Chat Noir, era como si las acumulara. En algún momento el pobrecito chico explotaría ¿No? Sus hombros empezaron a temblar. Fue entonces que se dió cuenta de que Chat Noir estaba llorando y definitivamente nada en este mundo podría haberla preparado para eso.

-Ese, ese no es el problema mi lady- Dijo entre sollozos.

-Gatito, perdóname, por favor, no llores. Todo esto es mi culpa-

-No, no lo es. Lo sería si, si tú... Si tú dejaras de ser Ladybug, mi lady, al no saber nuestras identidades, yo nunca volvería a verte y, y eso es algo que no podría soportar- El corazón de ella se derritió dentro de su pecho. La situación había rebalsado hasta hacerse imposible de sobrellevar. Ella le mentía, lo evitaba, rechazaba sus sentimientos ¿Y qué hacía él? No se enojaba, estando en todo su derecho de hacerlo, no le reclamaba nada, el sólo tenía un único miedo. Por un momento, Marinette imaginó cómo sería su vida si ella tuviera que vivir con ése mismo temor. El miedo, el terror de perder lo que más amaba. (¿Qué sería de mí si Adrien desapareciera para siempre?) Se preguntó. Poniéndose en los zapatos de su compañero, Ladybug reaccionó y lo tomó de la mano, entrelazando sus dedos con los enguantados de él.

-Yo... Yo nunca te abandonaré, Gatito- Chat Noir jadeó sorprendido, alzando la vista. Sus ojos llenos de lágrimas y emociones desbordantes enfocaron a una Ladybug que sonreía con ternura.

-Sé que te he mentido muchas veces, en parte, al ser Ladybug ese es mi trabajo. Por eso quiero asegurarme, esta vez, de sellar mis palabras con acciones. Sólo espero que no te decepciones-

-¿A qué te refieres?

-Lo siento, Tikki- Susurró la heroína. -Puntos dentro- Un haz de luz rosa la rodéo y, cuando éste se desvaneció, Ladybug era... Marinette. Chat Noir la miró con los ojos muy abiertos. No podía creer lo que había pasado. Tikki miraba alternativamente al chico y a su portadora, como en un partido de tenis.

-Escúchame, sé que estoy rompiendo las reglas, pero realmente quiero que sepas que yo soy una persona de palabra- Ella soltó su mano y se llevó la suya al pecho, solemnemente.

-Tú, tú de verdad...- Su compañero estaba en shock. La kwami, que estaba al corriente de toda la situación entre ellos, no emitió palabra.

-Hola, Chat. Nos hemos cruzado un par de veces. Mi nombre es Marinette Dupain-cheng. Tú eres muy especial para mí y, y no quiero volver a hacerte daño- La azabache no quería volver a ver llorar a Chat Noir. Estaba segura de que su tan esperada revelación le daría un poco de paz al pobre gatito.

-¿Empezamos de nuevo?- Añadió ella.

-Oh, tú nunca podrías hacerme daño, Marinette. Garras dentro-

Ella cerró los ojos justo a tiempo, antes de que la luz verde se disipara y la dejara ver el rostro del chico sin su máscara negra.

-No, gatito, yo no debo saber quién eres tú. Es demasiado peligroso tentar tanto a la suerte-

-Pero Marinette, tú y yo...Nos conocemos mejor de lo que crees-

-Shh, no, esperaré a que alimentes a tu kwami y vuelvas a transformarte para irme-

-Marinette, por favor, ya estoy cansado de que algo siempre se interponga entre nosotros. Primero fui yo mismo, todo este tiempo fui como, como un muro entre los dos sin darme cuenta-

-Chat...-

-Siempre afirmé que eras solo mi amiga, pero siempre sentí que eras mucho más que eso- Ahora fue él el que tomó la mano de la chica. El corazón de Marinette se aceleró locamente. Un rostro apareció en su mente, un nombre, un nombre que la obsesionaba y lo garabateaba cada vez que tenía tiempo libre, junto al suyo (Pero es imposible) pensó. Aunque, (¿Quién más usaría la expresión "Sólo mi amiga?")

-Chat Noir tú eres... A-a...- Finalmente abrió los ojos.

-¿¡A-a-adrien?!- El aludido sonrió con dulzura al ver las mejillas sonrojadas de la chica que siempre había amado, la misma que se sentaba detrás de él en la escuela. Qué maravillosa ironía.

-Hola, Marinette. Hemos sido sólo amigos por un par de años, pero tú eres la chica de mis sueños. Siempre lo has sido. Por favor, ¿Saldrías a cenar conmigo, Bugaboo? ¿Empezamos de nuevo?-

Adrien, el chico del que se había enamorado a primera vista y su amor no hacía más que crecer cada vez que pasaba tiempo con él y descubría la hermosa persona que él era, también por dentro. Adrien, ése al que le había enviado un poema para San Valentín pero olvidó firmarlo, Adrien, que le quitaba horas de sueño, ése con el que tanto le costaba hablar sin tartamudear, Adrien, con quien soñaba tener tres hijos y un hámster algún día. Él era Chat Noir. Lo había lanzado desde lo alto de un edificio por accidente, estampando su hermoso y perfecto rostro contra una ventana, se había enojado con él en Nueva York, gritándole que no podía confiar en él, Adrien había muerto en medio de un ataque de akuma en Shanghai, pero ella lo había revivido. Él había dado su vida por ella en múltiples ocasiones, había renunciado a su Miraculous y ella creyó, llorando, que lo perdería, había coqueteado descaradamente con él. Chat Noir era Adrien Agreste y ella lo había abrazado, golpeado en la cabeza con su yoyo, confundido, abrazado, ¡Incluso lo había besado! ¡En dos ocasiones! Había hecho llorar a Adrien, Adrien estaba enamorado de ella, Adrien acababa de invitarla a una cita, ella siempre había soñado despierta con un momento así. Era Adrien el que la llamaba "Mi lady" y "Bugaboo" (bichito) Marinette ya no pudo más con toda la información que acudió a su mente en ese momento y se desmayó, la atraparon los brazos de Chat Noir, de Adrien.

Fin :3