Disclaimer. Kingdom Hearts no me pertenece, eso ya quedo claro en la primera parte. Los recuerdos de Shido que aparecen están directamente sacados de la novela 17, la traducción de esta le pertenece a Einherjar Project. Como tal debo admitir que en futuros capítulos habrá spoilers de dicha novela.
-Personaje hablando-
-Personaje pensando-
-Personaje hablando en otro idioma-
"Informe Ansem o recuerdo"
Como la parte de Riku en este capítulo no incluye ningún dialogo en el mundo lo voy a dar muy por encima, tanto que en el capítulo ocupan más las escenas de historia que el piso en sí y la batalla final no está del todo narrada. Es poco pero en la parte de Riku me interesa más la parte que ocurre fuera del piso que las que tienen lugar en el.
El joven con abrigo negro levanto la cabeza cuando noto algo en el ambiente, algo que no había estado presente hace tan solo un instante. La sala estaba teñida por la sombra, sin ningún atisbo de luz más que el necesario para poder ver a quien había llegado atravesando un corredor oscuro.
Un hombre de cabello castaño, de complexión fuerte y gran altura.
El joven espero con paciencia, pero cuando el recién llegado no profirió palabra alguna perdió la paciencia -¿Ni siquiera me saludas, Lexaeus?
Lexaeus no tuvo que responder, otro corredor oscuro e abrió para dar paso a otro individuo con el mismo abrigo negro que ellos, uno con largo cabello rubio y ojos verdes -¿Qué está pasando, Zexión? Exijo una explicación.
-Yo también me alegro de verte, Vexen- respondió Zexión –Esto es lamentable. La Organización era nuestro Nexo. Nos mantenía unidos.
No parecía que fueran las mejores palabras -¡No eres más que el N.º 6! ¡¿Cómo te atreves?!
-Olvídalo, Vexen- el rubio miro al castaño con rabia, pero pronto aparto la mirada. Cuando Lexaeus comprobó que Vexen habia terminado se giró hacia el joven –Zexión, cuéntanos. ¿Qué has descubierto?
Zexión alzo una mano dirigiéndola a su rostro –Visitantes. He captado dos esencias en el último sótano del castillo. Una de ellas era de Maléfica…
Vexen rio –Eso es absurdo. La bruja se fue. No puede regresar del reino de la oscuridad por voluntad propia. Y ese indeseable que estaba con ella no parece tener el mínimo interés en ayudarla.
-Si me dejas terminar… su olor… no era el de la verdadera Maléfica, sino el de una doble muy lograda. Pero no puedo decir más. La doble ha pasado a mejor vida. El otro visitante acabo con ella.
-¿Quién es?- pregunto Lexaeus.
-No estoy del todo seguro. Pero su esencia era muy similar a la del gran mentor.
-Pero tenía algo diferente, ¿no?- Zexión asintió –Ahora me muero de la curiosidad.
El joven miro a Vexen antes de dirigirse hacia Lexaeus -¿Qué hacemos?
Este tardo en responder –Esperar a ver qué pasa.
Lo que aguardaba al otro lado de las escaleras era, para su gran decepción, otro corredor de un blanco puro, nada por lo que Riku debería sorprenderse. Era lo único que había visto desde que saliera de su letargo, eso y Bastión Hueco.
-Noto un olor extraño…- detuvo su paso cerca de la entrada, cuando noto un aroma, un cierto olor familiar -¿Qué será? Me resulta muy familiar…
Riku sabía que lo había olido antes, y no había sido algo pasajero, era una esencia que él conocía -¡Ah! Oscuridad. Es el hedor de la oscuridad. ¿Cómo puede estar pasando esto? Lo siento hasta en mi piel…
-No te preocupes, Riku.
El albino alzo la cabeza, esa voz era fácilmente reconocible -¡Majestad!
El ligero orbe que viera en la batalla con Ansem estaba de regreso, y la gran luz que emanaba, tanta como para cegarla, le aseguraba que esta vez no iba a marcharse.
Cuando el resplandor ceso la figura del rey le sonreía -¿Qué ha pasado? Sois… transparente…
El rey Mickey ladeo su cuerpo, tan transparente como el cristal, tan vacío como el aire –Curioso, ¿eh? Sólo puedo proyectar una pequeña parte de mi poder hasta aquí. Por eso debo pedirte algo.
Riku no tardo en aceptar -¿Qué necesitáis?
-Escúchame bien, Riku. No te rindas porque la oscuridad de tu interior te tenga contra las cuerdas. ¡Enfréntate a ella! Sé que no te será fácil. ¡Pero no lo olvides! Hasta en la oscuridad más cerrada hallaras algo de luz.
-Luz dentro de la oscuridad…- sonaba paradójico, una paradoja que se antojaría imposible, pero en la que Riku creería.
-¡Tú y yo la hemos visto! Esa luz lejana y reconfortante más allá de la puerta a la oscuridad… La luz de Kingdom Hearts será la que te guie. No te rindas. Ten fe en la luz- Mickey alzo una mano a su pecho –Es mi corazón quien te lo pide.
-Está bien- acepto Riku con una pequeña sonrisa –Hare lo que pueda.
Mickey asintió –Confía en mí. Buscare la forma de llegar hasta ti. Te lo prometo.
Una mano extendida, uno de los símbolos más antiguos para una promesa, un simple gesto que aunque quisieran era imposible para ellos, la mano de Riku atravesó la del rey como si este fuera aire.
-Sois una ilusión…
Mickey no parecía preocupado –Nuestras manos se estrechan en nuestros corazones. Estamos conectados.
Riku no pudo evitar sonreír, por poco que fuera –Supongo que sí.
Cuando el Rey Mickey desapareció Riku se dirigió hacia la puerta del piso con un naipe en mano dispuesto a seguir adelante y llegar hasta el siguiente piso. La puerta se abrió cuando el naipe que alzo de se deshizo en luz, con lo que Riku cruzo la puerta encontrándose en la bodega de un barco.
Un barco pirata que Riku conocía demasiado bien, uno en el que ya sabía a quién tendría que enfrentarse. Al recorrer las primeras salas pudo ver que, aunque no le gustara, Ansem tenía por el momento razón. No había nadie, absolutamente nadie. Sin importar en que sala entrara o donde buscara hasta donde podía ver no había nadie, ni una sola persona en todo el barco pirata, estaba solo completamente solo.
Solo había una única persona aparte de él –Así que estas aquí, Garfio.
El capitán James Hook, apodado "garfio" por Peter Pan y llamado así por algunos miembros de su tripulación, el capitán del Jolly Roger, un afamado pirata sanguinario de infame reputación que en su día colaboro con Maléfica en su liga de villanos, pero que abandono después de que Sora y Peter Pan lo derrotaran. En algún momento Riku se hospedo en su barco bajo órdenes de Maléfica, y él hombre que había ante él no se parecía en nada al pirata que conoció en aquellos días.
Apenas un recuerdo de lo que el origina había sido -¿No vas a decir nada?- lo normal en él habría sido que se pavoneara y maldijera a Peter Pan, pero ahora apenas hablaba, solo gritaba intentando ensartarlo.
Riku no dijo nada más, solo balanceo su espada contra Garfio, sería una larga batalla.
Vexen se paseaba de un lugar para otro mientras Lexaeus se mantenía en silencio, algo que no ayudaba a la concentración de Zexión. Desde hacía un rato el visitante había ingresado a una nueva planta y durante un tiempo sentir la esencia de uno de los subordinados de la bruja, junto con la esencia del visitante. Después la esencia del subordinado desapareció y solo quedo el visitante.
Con ello no le costó descifrar su identidad–He identificado el olor. Es Riku.
Vexen se mostró escéptico -¿Riku, dices? ¿Ha escapado del reino de la oscuridad?
-Riku ha quedado teñido por la oscuridad.
-Fascinante… Por eso le confundiste con el Gran Mentor. El poder oscuro de Riku le permitió escapar del reino de la oscuridad.
Zexión no le dio mucha importancia, Riku no era el primero en escapar del reino de la oscuridad, aunque seria de los últimos en hacerlo –Lo que quiero saber es porque ha aparecido en el Castillo del Olvido.
-Es muy sencillo. Su existencia está ligada también a la del otro héroe.
La mención del "otro héroe" llamo la atención de Lexaeus y Zexión -¿Sora está en el castillo?
Vexen asintió –Llego hace rato. Marluxia está usando a Naminé para manipular el corazón de Sora.
-Sin siquera consultárnoslo.
-Quiere a toda costa al elegido de la llave espada para él solo. Menuda estupidez de plan. Sora no tiene nada de interesante. Quien de verdad tiene potencial… es Riku, el héroe de la oscuridad.
