Hello everyone! Oh my gosh! I've missed doing this :P Well, you wanted to read this beautiful story written by the amazing author pattyrose and here it is! I really hope you enjoying it! Thank you so much to patty for give her permission for this translation :)

¡Hola a todos! ¡Oh Dios mío! He echado de menos hacer esto :P Bueno, ustedes querían leer esta hermosa historia escrita por la increíble autora pattyrose, ¡y aquí está! ¡Realmente espero que la disfruten! Muchas gracias a patty por dar su permiso para esta traducción :)


Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)

Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM


Capítulo 1 – Locura y Sorpresa

Mediados de mayo

BPoV

El verano cuando me propusiste ese estúpido y ridículo ardid para recuperarla y estúpidamente acepté, fue el verano con la peor oleada de calor de la historia de la región de las Olímpicas…

OOOOOOOOOOO

Ha estado mirando mis pechos la última media hora.

Discretamente al principio; un vistazo rápido por aquí, una miradita por allá. Pero durante los últimos quince minutos dejó atrás la discreción y cedió totalmente a su pervertido interior con ojos hambrientos y sonrisas insaciables. Fue un milagro que no hubiera estrellado la camioneta una de esas veces que se comía con los ojos mis ciertamente bonitas tetas. Eso me pasa por pedir aventón a través de las Montañas Olímpicas– con un leñador de barba blanca por si fuera poco.

Suspiré y crucé los brazos sobre mi pecho, mis labios retorciéndose en silencio en torno a una variedad de palabrotas por las que mi hermano mayor Jamie estaría súper orgulloso.

Sucio y maldito hijo de una asquerosa, desagradable y cascorva perra.

Gigantesco y gordo cabrón horrible chupapollas pito-seco.

A pesar de mi actual predicamento, recordar a Jamie enseñándome cuando tenía cinco años a decir una sarta de palabrotas puso una sonrisa en mi rostro. Si estuviera aquí en este momento, olvida la sarta de maldiciones, él ahorcaría al leñador con su barba blanca. Por otro lado, me habría arrancado la cabeza de un mordisco por pedir aventón en primer lugar – en especial mientras llevaba puesta una blusa que mostraba muy bien mis pechos.

Traté de ignorar a mi extraño admirador y mejor silbé una alegre melodía – como tendía a hacer cuando trataba de distraerme. Di un par de notas muy altas a propósito, tal vez si cantaba lo bastante fuera de tono perdería el encanto y sus descarriados ojos ya no se descarriarían.

No tuve esa suerte.

"Así queeee, linda señorita," dijo el extraño leñador, confundiendo mis pechos por mis ojos cuando me dio una sonrisa sin dientes. "¿A dónde exactamente se dirige?"

"En realidad, no lo sé." Me encogí de hombros y me volví a mirar por la ventanilla a los gruesos y altos árboles que nos asediaban, creando un dosel en lo alto que mantenía alejado al sorprendentemente caliente sol de Washington. "A cualquier lugar y a ningún lugar en realidad," musité.

"¿Cómo es que una linda señorita como usted no tiene un destino fijo? ¿No tiene un lugar específico al que quiera ir? ¿Algún lugar para quedarse?"

Sonreí, manteniendo mis ojos en los borrosos árboles, y solté abruptamente mis pensamientos – otra cosa que solía hacer. "Tengo muchos lugares dónde ir. Solo no voy a quedarme en ninguno de ellos. ¿Para qué? Hay mucho qué ver y desperdiciar el tiempo en solo uno—"

Y entonces lo sentí. Una mano caliente y sudorosa se posó en mi muslo, justo donde mis pantalones cortos terminaban y empezaba mi piel desnuda.

Oh no, el bastardo-cara-de-rata-de-un-pirata-de-bolas-peludas no lo hizo.

EPoV

Él ha estado mirando sus tetas los últimos quince minutos.

No abiertamente. Estábamos en la cafetería de un hospital y él era el administrador del hospital. No podía comérsela con los ojos de la forma en que quería.

Pero yo podía verlo—la forma en que sus ojos saltones se estrechaban, arrugándose en las esquinas antes de desviarse rápidamente a su pequeño pecho y luego volvían a subir a su rostro.

Lo ocultaba bien; tenía que reconocerle eso. Me preguntaba cuánto tiempo lo estuvo ocultando mientras ella era mi novia, cuántas veces la miró disimuladamente sin que me diera cuenta. Me pregunté si ella lo sabía – incluso en ese entonces; si le gustaba. Me preguntaba si todavía hacía los mismos sonidos que solía hacer cuando se corría; si había alterado su repertorio de algún modo por él – para complacer sus preferencias. Mike tendía a lo excéntrico, por lo que me contó un par de veces, mientras ella… bueno, ella siempre había sido muy tímida en la cama.

Mordí mi manzana y desvié la mirada, pretendiendo echarle un vistazo a mi localizador. Sin embargo, los vi reírse por el rabillo de mi ojo. Hacían una pareja jodidamente atractiva; resoplé en mi interior, ella con sus bonitos trajes con pequeñas faldas, él con sus camisas y corbatas.

Me levanté y tiré la bandeja con mi desayuno sin tocar y al darme la vuelta me topé directamente con él. Me sonrió, la misma sonrisa amigable que me ha dado desde que estábamos en el instituto. Lástima que nunca me di cuenta del hipócrita hijo de puta robanovias y con ojos maliciosos que resultaría ser. Podríamos habernos evitado esta farsa de amistad.

"Hola Mike," sonreí, palmeando su hombro. Sentí un cierto placer ruin cuando casi perdió el equilibrio. Contuve la risa.

'Sí,' – una vocecita se mofaba dentro de mí – 'pero está follando a tu exnovia—de la que todavía estás enamorado – así que en realidad, ¿quién ríe al último?'

"¿Cómo estás?" Mejor le pregunté.

"Estoy bien, estoy bien," sonrió en respuesta, jugando con su corbata. "Solo me tomo un breve descanso para desayunar. ¿Cómo estuvo Italia?"

Fue una mierda. "Estupenda hombre. Excelente. No creerías lo relajante que puede ser la campiña Toscana."

"¿Sí? ¡Genial!" Exclamó, asintiendo alegremente. "Me alegra saber que te relajaste y te tomaste un muy necesario descanso después de todos esos años en la escuela de medicina. Entonces, ¿ya estás listo para sumergirte en la vida de tu primer año de residente?"

Agarré su hombro, sacudiéndolo de forma amistosa y una vez más disfruté con satisfacción infantil de la inestabilidad de sus pies. Qué tarado. Siempre ha sido un tarado. Siempre sería un tarado.

¿Sabía ella que estaba follando a un tarado?

"Tan listo como podría estarlo. Esta mañana repasamos algunos protocolos y ahora me dirijo a hacer mis rondas," le dije animadamente.

"Eso es genial, Edward. Me alegra ver que volvieras con un humor tan optimista y entusiasta." Cerró su mano en un puño y movió su brazo en un arco frente a él.

"Sí, así es" concordé con el mismo tono exagerado—sin el tarado gesto con el brazo.

"Excelente." Se acercó un poco más y bajó su voz. "Mira, Edward, yo… solo quiero asegurarme que tú y yo estamos bien, amigo. Has sido uno de mis mejores amigos desde que éramos niños y quiero asegurarme que sepas que yo – quiero decir, nosotros," soltó de prisa y de forma incómoda, "no planeamos esto. Tú y ella ya habían terminado cuando nosotros—"

Maldito pendejo. "Mike, Mike, Mike," lo detuve, con mi voz igual de baja, "Olvídalo, hombre. Ella y yo habíamos terminado por un tiempo."

"Entonces, ¿estamos bien?" Preguntó esperanzado, el evidente alivio coloreando su pálido rostro. "Porque ya sabes, ahora todos vamos a estar trabajando juntos y—"

"Por supuesto que estamos bien," me encogí de hombros, y bajé la vista a mi localizador como si acabara de sonar.

"Mike, tengo que irme, el médico a cargo me está llamando." Aplaudí y sonreí ampliamente. "Es hora de ponerme a trabajar."

"Oh. Está bien, entonces. Te veré después, Edward. Me alegra verte, amigo."

"Sí, a mí también." Pendejo.

Mis ojos miraron detrás de él y se posaron en Bree. Nos observaba con ansiedad, su cabello oscuro recogido en un rodete, toda profesional. Hacía que sus rasgos ya de por sí menudos se vieran más menudos, más delicados. Sonreí y me despedí con la mano, cabreado por dentro porque ella rompió conmigo. Ella siguió con su vida—con él. Con todo, seguía viéndome de esa forma.

Pareció titubear solo una fracción de segundo antes de responder a mi saludo, con una pequeña sonrisa en sus labios.

Y me di la vuelta y me fui, pretendiendo que mi corazón no se estaba cayendo a pedazos.

OOOOOOOOOO

Agarré el primer historial del tablero y le eché un vistazo rápido, listo para ponerme a trabajar y sacar de mi mente las palabras hipócritas de mi amigo Mike y el rostro delicado e inseguro de Bree.

"El médico a cargo todavía no está aquí, doctor Cullen," dijo una voz algo aburrida detrás de la estación de enfermeras. Julia era la jefa de enfermeras y, en este momento de mi carrera, mi superior. "Se supone que no debe empezar sin él."

Leí detenidamente el historial en mi mano y fruncí mis labios. "Solo es una herida, Julia," le dije de forma condescendiente. Esta era la sala de Emergencias de Forks por el amor de Dios. La mayoría de las emergencias consistían en rasguños, cortes y moretones.

"Aun así hay protocolos, doctor Cullen," me reprendió. Julia me conocía desde que era un niño pequeño y venía a visitar a mi padre—el jefe de personal. Por eso, no tuvo ningún problema en gritarme con todas sus fuerzas cuando caminé hacia la sala de consulta número uno.

"¡Doctor Cullen! Edward, maldita sea, trae tu trasero—¡Maldita sea!" Murmuró.

La paciente estaba gimiendo—con fuerza, debo decir—cuando entré a la sala. Yacía despatarrada sobre la mesa de examinación; su brazo cubría su rostro mientras su cabello largo caía en cascada, extendiéndose como un oscuro fuego incontrolable sobre sus hombros. Su otra mano cubría bien un área de su brazo. Fruncí el ceño y volví a echar otro vistazo a mi historial.

De acuerdo con esto, tenía un pequeño corte que podría necesitar puntadas. Pero al verla y escucharla, creería que necesitaba una cirugía para salvarle la vida.

Confirmando que en efecto, era solo un corte, di un paso hacia ella y entonces me detuve cuando sus gemidos se convirtieron en un tarareo—realmente desafinado por cierto—antes de transformarse nuevamente en gemidos y de nuevo en el tarareo desafinado.

"Um, disculpe," le dije.

Retiró en seguida el brazo de su rostro, levantó su cabeza y me miró a través de los ojos más profundos y oscuros que había visto en mi vida.

"Doctor, gracias a Dios," dijo entre su aliento, sus ojos abriéndose aún más. "¿Está aquí para coserme?"

Parpadeé—dos veces. Algo en sus ojos me dejó sintiéndome… desconcertado.

"Mi nombre es doctor Cullen. Soy un residente aquí y—"

Chupó sus dientes; sus ojos de Bambi impacientes. "¿Podemos hacer las presentaciones después? ¡Tiene que suturarme ya!" Extendió su brazo cubierto en mi dirección y entonces lentamente, levantó su mano, dejando al descubierto un corte que parecía tener unos cinco o seis centímetros de largo.

Pero bien podría haber sido el fin del mundo, porque ella lo alcanzó a ver y empezó a dar arcadas sobre la mesa.

¿Qué. Demonios?

"¿Necesita un cubo?" Le pregunté con urgencia.

"¡NO!" Gritó, dando otra arcada. "¡Un cubo no! ¡Solo sutúreme!"

Fruncí mis labios. "Lo siento señorita, pero hay un orden claramente definido en el que hacemos las cosas aquí. Primero tenemos que revisar su historial personal y luego echarle un vistazo a su—"

"Doctor Cullen, ¿cierto?" Preguntó, mirándome a través de esos ojos oscuros. Asentí. "Bueno, entonces, doctor Cullen," gimió, cerrando los ojos con fuerza, "¡si no me sutura en este momento, voy a vomitar por toda esta pequeña y bonita sala de examinación suya y entonces me voy a desmayar y su orden claramente definido estará cubierto de un montón de claramente definido vómito!"

Le echó otro vistazo al corte casi insignificante y gimió otra vez, dando otra arcada antes de arrojar su cabeza hacia atrás contra la mesa.

Parpadeé dos veces más—luego me dirigí a la puerta. "Julia, necesito un kit de sutura. Ahora mismo."

Ahora enroscada en posición fetal sobre la mesa de examinación, la paciente cubrió su rostro una vez más y nuevamente volvió a sus extraños ejercicios vocales—gimiendo y tarareando; tarareando y gimiendo. Y luego agregó algo nuevo a su extraño repertorio:

"What doesn't kill you makes you stronger…"

¿Qué estaba ella… estaba… cantando ahora?

De acuerdo. Así que el primer paciente que atendería era una loca. Sin embargo, mientras yacía ahí—gimiendo y tarareando y joder, hasta cantando—no pude evitar notar el par de piernas bien formadas que se asomaban de sus cortos pantalones de mezclilla, o su pequeña cintura descubierta bajo su camiseta blanca sin mangas que se había subido a su estómago. Tenía un sucios Converse negros de bota alta, y cuando mis ojos subieron más, noté un par de muy bonitas y muy respingonas—

Mierda, estaba chequeando a la Paciente Loca.

Afortunadamente, Julia entró justo en ese momento cargando el kit de sutura, así que puse el rostro inexpresivo y pretendí que la primera paciente loca-pero-bonita que atendía no me estaba dando una erección.

Julia caminó tranquilamente hacia mí, con sus labios retorcidos en desaprobación. Sus cejas se fruncieron cuando vio a la chica gimiendo y cantando que yacía en la mesa.

"¿Qué, por todos los cielos, está haciendo?"

"No tengo idea. Solo dame el kit," le dije, frustrado en más de una forma cuando el volumen de la Paciente Loca se elevó aún más. Agarré el kit con mi mano, pero la enfermera Julia no lo soltó.

"¿Qué planeas hacer con esto?" Preguntó, con una ceja levantada.

En el fondo, los gritos de la Paciente Loca se dispararon un par de octavos.

"¿Qué crees que planeo hacer con él, Julia?" Le repliqué, levantando la voz por sobre la cacofonía cada vez más estridente.

"¡Pero no estás autorizado, Edward! Tu doctor a cargo debería estar aquí," espetó en respuesta.

"What doesn't kill you makes you stronger, STRONGER, JUST ME MYSELF AND I."

"¡Me las arreglaré!" Siseé con fuerza.

"Pero—"

"Por el amor de Dios, ¿escuchas eso?" Grité, ondeando una mano hacia la Loca. "¿De verdad quieres escuchar eso durante la siguiente media hora, hasta que llegue el doctor a cargo? ¡Porque joder, yo no! Y ella sigue aumentando el volumen y juro por Dios, dejaré la puerta abierta para que llegue hasta la estación de enfermeras—"

"¡De acuerdo, de acuerdo, doctor Cullen!" La enfermera Julia cedió. "Solo…" La canción de la Loca se volvía cada vez más estridente – "¡solo cállala, por favor!" Julia siseó con los dientes apretados antes de salir marchando y cerrando bien la puerta detrás de ella.

Caminé rápidamente hacia el fregadero y me lavé las manos, y luego acerqué una silla a la mesa, haciendo una mueca por el alboroto que hacía la chica bonita-pero-loca que el destino había elegido como mi primer paciente. Debí haber escuchado a Julia y esperar al doctor a cargo.

Y luego extendí mi mano y agarré su brazo…

… y fue entonces que el infierno realmente se desató.

Retiré mi mano casi de inmediato. La cabeza de la Loca se levantó de golpe, sus ojos chocolate encontraron los míos, muy abiertos y sorprendidos.

"¿Qué hizo?" Gritó, mirando furiosa de mí a su brazo.

"¡No hice nada!" Respondí a la defensiva, abriendo y cerrando la mano que todavía hormigueaba por la increíble descarga que acababa de atravesarla. "¿Qué tenía usted en su mano?" Antes bien la acusé.

"¡No tengo nada en mi mano!" Replicó. "¡Usted… usted… usted me dio una descarga con algo!"

"¡Apenas si la toqué!" Respondí, desviando mis ojos a su brazo. Volví a extender mi mano y le hice un gesto para que pusiera en ella su brazo. Con deliberado y prudente cuidado, colocó lentamente su brazo en mi mano…

… y lo retiró a la velocidad del rayo.

"¡Lo hizo de nuevo!"

"Yo no hice nada," siseé en un susurro, empezando a asustarme un poco porque sí, definitivamente alguna mierda loca estaba ocurriendo aquí. No era doloroso ni nada, pero era alucinante—como ser electrocutado por un cable con corriente.

Pero al parecer la Loca había tenido suficiente. Sus ojos bajaron a su corte y las arcadas comenzaron otra vez.

"Doc," – arcada—"por favor," – arcada—"sutúrelo," – arcada—"Ya."

Tomé una respiración profunda y agarré su brazo una vez más.

Como era de esperarse, tuve de nuevo esa extraña sensación. Ella jadeó y yo gemí por el ardor y el cosquilleo. Pero ella no se apartó y yo no dejé caer su brazo porque maldición, era intenso—pero no completamente desagradable. La loca cerró sus ojos y contuvo el aliento mientras forcé a mi mano a permanecer quieta y presionando, trabajando tan rápidamente como era posible.

Diez minutos después estaba totalmente suturada. La descarga por nuestra conexión nunca desapareció por completo, pero después de unos minutos los dos parecíamos habernos acostumbrado a ella – o tan acostumbrados como puedes estarlo a ser electrocutado. La Loca se las había arreglado para permanecer quieta y en silencio.

Tan pronto como terminé, la Loca se sentó, balanceando sus bonitas piernas hacia adelante y hacia atrás en la mesa de examinación y con una sonrisa de oreja a oreja. En realidad, era la sonrisa más bonita que había visto en mi vida, ahora que no estaba chillando y gritando, gimiendo, tarareando y cantando como una maniaca. Repentinamente desconcertado una vez más, caminé hacia el otro lado de la sala de examinación y lavé mis manos y agarré de nuevo su historial.

"Muy bien, entonces, ¿ya podemos volver al papeleo?" Había un tono en mi voz que no pude controlar o explicar. Algo en esta primera paciente mía me tenía nervioso.

Pero la Loca estaba de buen humor ahora.

"Le di un pequeño susto, ¿verdad doctor?" Se rio con timidez.

"Tonterías," respondí secamente, mis ojos fijos en su historial. "Estoy acostumbrado a lidiar con pacientes problemáticos."

Claramente pendejadas, ya que ella era mi primer paciente y solo el verla me había provocado una erección, para luego casi salir corriendo por simplemente tocar su brazo. Pero ella no tenía que saber eso.

"¿Problemática?" Se rio, todavía meciendo sus piernas; su brazo suturado y vendado al parecer ya olvidado. "Yo no diría eso, doctor. Solo me pongo un poco… mal al ver la sangre."

"¿Eso fue todo?" Resoplé con incredulidad, rodando los ojos. "De verdad pensé que estaba teniendo una crisis nerviosa. Estaba listo para llamar a alguien del Departamento de Psiquiatría."

El ala de Psiquiatría me hizo pensar en Bree, ya que ella era una residente de primer año de Psiquiatría.

De acuerdo, puede que mis palabras hayan sido un poco crueles, pero la Loca simplemente se rio con fuerza—sin inmutarse. Y bien, llamarla Loca ya no parecía adecuado de todos modos, porque ya no estaba actuando como tal. En vez de eso, solo seguía riéndose y sonrojándose por todos lados. Es cierto que, puede haber sido algo lindo de una forma extraña. Y sin duda, tenía una bonita risa. Iba bien con esos bonitos ojos y ese bonito rostro y ese bonito cuerpo.

Que me jodan. Y aquí voy de nuevo chequeándola.

"Muy bien, entonces," dije, estrellando el lapicero sobre el historial. Me frustraba lo fácilmente que me estaba distrayendo esta mañana. "Ahora que tiene sus preciadas puntadas, ¿puede por favor decirme su nombre completo?"

Estiró su cuello, tratando de echar un vistazo al historial en mis manos. "Debería estar ahí," frunció el ceño, "en esas formas que me hicieron llenar, aunque prácticamente me estaba desangrando hasta morir."

"En primer lugar, definitivamente, no se estaba desangrando hasta morir," le aclaré. "Recibió tres puntadas y probablemente son las puntadas más pequeñas que he visto en mi vida. Y en segundo, se me está haciendo difícil leer estos garabatos que se hacen pasar por su letra."

Soltó una risita—un sonido mucho más placentero que los aullidos que había estado dando hace unos minutos. "Es difícil escribir de forma legible cuando la fuerza de vida sale de ti formando un charco frente a tus ojos."

La chica estaba seriamente trastornada—linda, pero trastornada.

Debe haberme visto hacer una mueca de nuevo, porque se rio una vez más. El sonido me hizo levantar la vista y me encontré con esos profundos ojos chocolate, divertidos y brillantes.

Dejó de reír, sus bonitos ojos reluciendo por la alegría. "Bella Swan," dijo entonces. "Mi nombre es Bella Swan."


Y bien, empezamos una nueva aventura, es la historia que querían leer y realmente espero que les guste y reaccionen de acuerdo a su entusiasmo inicial, recuerden que les dije que esta historia tuvo muy buena respuesta en su momento y solo espero que si disfrutan de ella, se tomen unos minutos para darnos un saludo, un gracias o decirnos qué les pareció el capítulo, la autora PattyRosa está muy al tanto de su respuesta, POR FAVOR, no lo olviden. Como verán se trata de una Bella trotamundos que llega a Forks y ahí es donde conoce a Edward, un doctor residente que acaba de perder a la que fue su novia por casi diez años y de la que aún cree estar enamorado, ¿será así? Ya lo veremos, y veremos qué papel juega Bella en todo esto. Lo que sí es obvio, es esa corriente o conexión entre Edward y Bella, que apenas acaban de descubrir, y… esta Bella me encanta jajaja, ya se habrán dado cuenta por qué jeje. Como siempre, gracias por acompañarme en esta nueva traducción, gracias de antemano por los me gusta en Facebook, por los follow y favoritos, pero sobre todo, gracias por tomar unos minutos de su tiempo y agradecer cada capítulo traducido, es por eso que seguimos aquí, y la verdad es que no les cuesta nada, así que, díganme qué les pareció el capi y así podremos leer pronto el siguiente capítulo, depende de ustedes qué tan pronto sea ;)