Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)
Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM
Capítulo 2 – Celos y estupidez
BPoV
Ni siquiera estoy segura de cómo empezó. Aunque no fue con el dinero, eso lo sé. Fue mucho antes que eso. Tal vez fue la desesperación estropeando tu increíblemente hermoso rostro lo que lo inició todo. Incluso entonces, habría hecho lo que sea por hacer desaparecer tu dolor.
No. No es justo culpar a tu desesperación. La verdad es que empezó porque yo quise que empezara, más de lo que quise alguna cosa en mi vida. Tú simplemente dijiste dos palabras… yo fui la que aceptó al escucharlas…
OOOOOOOOOO
Hay una estatua llamada 'El David', en Florencia—ya saben, ¿el lugar dónde nació el Renacimiento? Como sea, siempre soñé con ver "El David" y finalmente descubrir qué estaba pensando Miguel Ángel cuando lo creó, puro mármol duro y líneas definidas. Quería ver "El David", y finalmente sentir mi propia inspiración fortaleciéndose.
Así que encontré graciosísimo que lo hallara aquí, en este pequeño pueblo (Forks, ¿cierto?) en medio de las Montañas Olímpicas.
Quién diría que "El David" era un chico real, de carne, hueso y músculo. Todas las líneas esculpidas estaban ahí, la belleza surrealista, la mandíbula perfectamente definida, la dureza alta y esbelta, los labios llenos – incluso si este "David" parecía tener los suyos fruncidos en una mueca perpetua.
"Bella Swan. ¿Ese es tu nombre de pila?" Frunció el ceño.
"Sip." Balanceé mis piernas hacia adelante y hacia atrás—algo nerviosa para ser honesta, lo que me divirtió un poco al pensarlo porque además del leñador aterrador, ¿cuándo fue la última vez que un hombre me puso nerviosa?
"En realidad, es Isabella," admití, "pero nadie jamás—"
"Isabella Swan," repitió, sus labios fruncidos al borrar donde había puesto mi nombre y me hizo el favor de volverlo a escribir. "Edad, veintidós años," comprobó, murmurando para sí mismo.
De acuerdo, así que "El David" personificado tenía un palo metido en el trasero…
"¿Cuándo fue tu última revisión médica?"
"No estoy segura. ¿Quién era presidente antes de Obama?"
Otra mueca.
"¿Algún problema de corazón?"
"Nop."
"¿Rigidez en las articulaciones?"
"Ninguna que haya notado," solté una risita.
"¿Problemas de visión?"
"20/20," canturreé.
"¿Cuál es la fecha de tu último periodo menstrual?"
"Exactamente la que esperaba. ¡Uf!" Me eché a reír, limpiando mi frente con el dorso de mi mano en falso alivio.
Ni siquiera esbozó una sonrisa. Era una audiencia difícil, este tipo.
Mis piernas seguían balanceándose sin parar.
"¿Fuma?"
"Ocasionalmente."
Eso remarcó la línea de desaprobación que se había formado en su frente, pero mantuvo sus ojos en mi historial. "¿Sabe que fumar causa cáncer y una miríada de otras complicaciones de salud?"
"He escuchado rumores de que tiene ese efecto, sí," le dije, con un tono tan serio como el suyo.
"¿Rumores?" Prácticamente gruñó.
"Solo bromeaba," me reí entre dientes. "Mire, lo dejaré uno de estos días, de verdad. Ni siquiera lo he estado haciendo por mucho tiempo. En realidad, solo lo hago cuando estoy estresada. Es algo que se me pegó de mi ex. Ese sí que era una chimenea humana," sonreí con suficiencia.
Mi escultura andante finalmente levantó la vista. Cuando sus ojos miraron a los míos, mis piernas dejaron de balancearse porque, santa madre de la naturaleza, eran los ojos más verdes que había visto en mi vida. Solo mi miedo a vomitar por todo el lugar podría haber impedido que los notara antes.
Tacha esa mierda del "David". Este tipo estaba a chorrocientos kilómetros más allá del "David".
"¿Bien?"
"¿Eh?"
"Pregunté," dijo impaciente, "si le gustaría que hoy le facilitara unos parches. Es un buen día como cualquiera para empezar a dejar de fumar."
¿Dejar de fumar? Tan solo recuperarme de esos ojos va a requerir fumar un montón.
Sacudí mi cabeza rápidamente. "No. Gracias, pero no gracias, doc." Seguía mirándome, y ahora que había visto esos ojos, su mirada me hacía sentir cohibida. "Solo… sigamos con esto, por favor." Hice un gesto con mi mano para que continuara.
Las líneas horizontales de su frente dieron paso a una pequeña y linda línea vertical justo entre sus cejas, antes que continuara con su inquisición médica.
"¿Bebe?"
"Aquí y allá," le dije, sonriendo lentamente porque ahí estaban las líneas de desaprobación una vez más. Mi escultura andante era un puritano niño bueno. Sus ojos parecieron oscurecerse, y demonios, vaya que fue sexy – el señor de los Ojos Sexies.
Apostaría a que el "David" de Florencia no tiene los ojos sexies.
"¿Otro mal hábito que le pegó su novio?" El Niño Bueno de los Ojos Sexies preguntó con una ceja levantada.
"¿Quién dijo que mi ex era un chico?"
El Niño Bueno de los Ojos Sexies se sorprendió visiblemente, y su rostro se tornó de color carmesí.
"Uhm, yo… no fue mi intención asumir—"
Estallé en carcajadas y tuve que envolver mis brazos en torno a mi estómago para detenerlas. "Solo estoy jugando con usted doc," dije finalmente. "Felix definitivamente era un chico."
Eso provocó la más grande mueca hasta ahora.
Claramente alguien padecía hoy de síndrome premenstrual.
"Para responder a su pregunta, no, no es un hábito que adquiriera de mi novio. Descubrí los placeres de una cerveza bien fría en un caliente día de verano yo solita," asentí de forma engreída, volviendo a balancear mis piernas.
Sus labios se apretaron en una línea recta, y sus muy bonitos ojos resplandecieron. Se movían de arriba abajo entre mi rostro y mis piernas antes que tomara una respiración profunda y volviera a bajar la vista al historial.
"Tranquilo, doc," bromeé. "No soy una borrachina ni nada—solo una cerveza ocasional y esas cosas."
Sus ojos se volvieron a disparar hacia arriba, ahora más oscuros. Colocó el historial a un lado sobre la mesa, para poder darme la mirada furiosa más intensa hasta ahora. Mis piernas se detuvieron una vez más porque esa mirada le estaba haciendo cosas realmente húmedas a mis bragas y mis pobres bragas no se habían humedecido en un tiempo, y mierda, era momento de mis ejercicios kegel.
"¿Y bien?"
"¿Eh?"
Rodó sus ojos sexies. "Le pregunté, ¿cómo cuales cosas? ¿Cosas como drogas?"
"¡Dios, no!"
"¿Está segura?" Ahora se veía sin lugar a dudas… enojado. Ooh Sexies Ojos Enojados era lo más ardiente hasta ahora.
Sigue con tus ejercicios kegel, Bella. Sigue con tus ejercicios kegel.
"¿Está segura que no ha descubierto los placeres de un porro bien enrollado en una noche fría de otoño?" Prácticamente siseó.
Estallé nuevamente en carcajadas. "¡Oh Dios mío! ¿Quién lo sigue llamando porro?" Pregunté incrédula mientras él miraba furioso en mi dirección. "¡No! Como indiqué con mis garabatos, doctor Cullen, no consumo drogas, ni de forma ocasional, ni de forma recreacional. Aunque por cómo lo dijo, pareciera que puede que usted conozca una cosa o dos sobre eso…"
Las aletas de su nariz se ensancharon, y sus lindos y sexies ojos enojados parpadearon furiosamente.
"¡Solo estoy bromeando, doc! ¡Cielos!" Me reí entre dientes. "No se convulsione ni nada." Aunque si lo hacía, me vería forzada a darle respiración de boca a boca…
Exhaló pesadamente por su nariz e hizo una mueca de desdén.
"Vaya, ¿todos los doctores en este pueblo son así de… intensos o acabo de ganarme la lotería?" Solté.
En un instante, toda la intensidad desapareció. El doctor Cullen metió la mano a su bolsillo y sacó un bloc de notas. No estaba segura si sentirme aliviada o decepcionada de que esos ojos finalmente me dejaran. Los ejercicios kegel pararon.
"Voy a escribirle algunas indicaciones," dijo, su voz mucho más moderada y profesional de la de hace unos segundos, "en caso de que su brazo empiece a dolerle. Ibuprofeno dos veces al día, y…"
Pero mi atención se desvió a algo a un lado de él. Era una pintura descansando en un estante. Me bajé de la mesa de examinación y caminé hacia ella. Había un banquillo de madera justo junto al doctor Cullen, así que lo pateé para acercarlo y subí.
"¿Es suya?" Murmuré.
Se aclaró la garganta. "Sí. Es la Piazza Anfiteatro en Lucca. Lucca es un pequeño pueblo en—"
"En la Toscana. La Piazza fue construida en torno a un anfiteatro romano en la era medieval. Tenían mercados al aire libre los sábados en la plaza, donde vendían fruta fresca y flores."
Nos quedamos en silencio por un par de minutos. Estudié la pintura, trazando los techos de los edificios con siglos de antigüedad en tonos de amarillo y rojo.
"¿Ha estado alguna vez ahí?" Pregunté.
Lo vi asentir en mi vista periférica. "Estuve en la Toscana por un par de semanas. Acabo de volver anoche." Pasó una mano por su cabello de un extraño tono bronce. "De hecho, hoy es mi primer día como residente."
Aparté mis ojos de la pintura y lo miré. Ahora había un poco de timidez, y me atrevo a decir que vergüenza, en su rostro perfecto.
"Ahh," sonreí con suficiencia. "Entonces, es nuevo en esto."
Pasó de nuevo la mano por su cabello, sus mejillas sonrojándose de la forma más linda. "Sí, supongo que lo soy." Suspiró. "Mire, lamento si—"
Nunca me enteré de qué iba a disculparse, porque perdí el equilibrio en el banquillo y mientras intentaba enderezarme puse demasiado peso en un lado y el banquillo empezó a volcarse y yo con él…
Hasta que el brazo del doctor Cullen rodeó mi cintura mientras su otro brazo pasó bajo mis piernas. Por instinto, mis brazos rodearon su cuello y de repente, estaba en los brazos del doctor Cullen, pegada a su pecho.
Jadeé—tampoco de forma muy discreta. La manzana de Adán del doctor Cullen subió y bajó mientras nos mirábamos el uno al otro. Tan cerca de él, que quedó bastante claro que no había competencia entre él y la estatua de mármol de Miguel Ángel, porque quienquiera que fuera responsable de crear al doctor Cullen siempre ganaría—indiscutiblemente. Tan cerca de su pecho, era obvio que el doctor Cullen estaba bien tonificado… y definido… y físicamente perfecto…
Pobre Miguel Ángel. Donde sea que estuviera, ¿qué imitación barata había resultado ser su estatua?
EPoV
Ella olía a lavanda y miel y a flores y algo que ni siquiera podía nombrar. Su cuerpo se sentía cálido y suave. O sea, he tenido antes a otras mujeres en mis brazos. Jessica había sido suave y ligeramente rellenita entonces, hace muchos años. Gianna, hace solo una semana, había sido alta, delgada y tonificada. Y Bree… bueno, Bree siempre había sido muy delgada y frágil – delicada.
Pero Isabella… Isabella se sentía… diferente. No me atreví a mover mis manos pero Jesús, el esfuerzo por mantenerlas quietas era abrumador, porque podía sentir sus curvas bajo mis brazos, lo pequeña que era su cintura, pero lo redondo y voluptuoso que era su trasero. Cuando su pecho subía y bajaba tan cerca de mí, pude ver por mi vista periférica lo generosos y llenos que estaban sus pechos bajo esa pequeña camiseta sin mangas. Mierda, era Jessica Rabbit personificada. Que Dios me ayude porque en la escuela de medicina nunca nos enseñaron cuál era el modus operandi si un paciente te daba una erección constante.
Sonrió. "Ups."
'Ups' era el maldito eufemismo del año.
Poco a poco, la incliné hacia abajo de modo que pudiera colocar sus pies en el suelo y cuando lo hizo, moví mis dos brazos hacia su pequeña cintura para estabilizarla. Ella dejó sus brazos alrededor de mi cuello, con sus grandes ojos castaños fijos en los míos.
"Tiene ojos muy bonitos," soltó.
No pude evitar hacer una mueca, porque justo había estado pensando lo mismo de sus ojos—y también su trasero y sus tetas.
"Usted también," admití con una pequeña sonrisa.
Se escucharon dos golpes en la puerta justo en ese momento y ambos giramos nuestras cabezas cuando la puerta se abrió por completo…
Y entró Bree.
"Doctor Cullen, Julia me dijo que estaba aquí y podría necesitar mi… asistencia."
Oh. Mierda.
Jadeó y se paró en seco, mirando de mí a mi paciente.
"Doctora Tanner," le dije, y nada más, porque no pude pensar en una maldita cosa qué decir.
Mientras tanto, mi pequeña y linda paciente todavía tenía sus brazos alrededor de mi cuello. Y oh mierda, ¿pueden creer eso? Yo todavía tenía mis brazos rodeando su cintura.
En seguida dejé caer mis brazos y me aparté de la señorita Swan, dando unos pasos hacia atrás. Isabella solo me observó, todavía con esa sonrisa traviesa.
"Um, no," le dije, volviéndome nuevamente hacia Bree. "En realidad, tenemos todo bajo control."
"Puedo verlo," dijo Bree, sus ojos moviéndose rápidamente entre Isabella y yo. De repente había algo extraño en ellos—algo… diferente. "Bueno, los dejaré para que vuelvan a… lo que sea que estuvieran haciendo." Se dio la vuelta para irse.
"Ella estaba a punto de caerse, Bree," traté de explicar, "y yo—"
Bree se giró de golpe. "Solo cierra la puerta con seguro la próxima vez, Edward," siseó en voz baja, "para que no te atrapen. Eso es lo que hacemos Mike y yo."
Me picó el cuero cabelludo, porque en realidad no había necesitado escuchar esa mierda y ella lo sabía.
¿Oh sí?
"Quizás la próxima vez debería esperar a que la inviten a pasar, doctora Tanner, y entonces no se topará con una… situación tan incómoda."
Bree siempre había tenido ojos grandes. Jess y Tanya y el resto solían burlarse de ellos cuando éramos niños. Solían decir que algunas veces parecía un búho. Yo siempre los encontré adorables. Quiero decir, sí, no estaba ciego, podía ver que eran… de acuerdo, ENORMES, pero estaba enamorado.
Ahora, casi podía ver de dónde sacaron lo del búho, porque sus ojos se hicieron tan grandes que fue casi cómico.
"Supongo que nunca esperé encontrarte así." Sus ojos enormes saltaban de mí a una Isabella todavía sonriente. "No es como si fuera algo que tú y yo—" – sacudió su cabeza y aclaró su garganta – "algo tú hubieras hecho antes."
"Hay muchas cosas que hago ahora que nunca solía hacer," me sorprendí respondiendo. En mi subconsciente, estaba al tanto de que esta era la jodida conversación más poco profesional que había tenido jamás frente a un paciente.
Pero Isabella seguía sonriendo, mirando de Bree a mí como si todo lo que necesitara eran palomitas de maíz.
"¿Por qué no nos presentas?" Bree pidió de pronto.
Cada músculo de mi cuerpo se tensó. De acuerdo, tal vez había llevado esto un poco lejos.
Isabella avanzó y le tendió su mano. "Hola, soy Isabella Swan," sonrió amablemente.
Bree la miró de arriba abajo, con su frente arrugada mientras tomaba lentamente la mano de Isabella. Esa expresión volvió a cruzar por su rostro, la que nunca había visto antes…
"Doctora Tanner, ¿cierto?" Isabella preguntó, su sonrisa todavía en su lugar. Bree asintió, con sus ojos entrecerrados con sospecha. "¡Es un gusto conocerla, doctora Tanner!" La mierda era, que ella se escuchó sincera.
Y ahí estaba de nuevo. Bree fulminó a Isabella con la mirada y su rostro se tornó literalmente… verde.
"Bree, me gustaría que conocieras a Isabella." Aclaré mi garganta. "Mi… novia."
Supongo que debí haberle advertido, darle algún tipo de señal de lo que estaba por decir, pero en serio, no tenía idea que iba a decir eso hasta que las palabras ya habían salido.
Isabella se atragantó, tosiendo violentamente. Me acerqué de prisa y palmeé su espalda.
"¿Estás bien, cariño?" Hice una mueca y rogué porque no me dejara colgando aquí. O que me demandara.
Cuando la tos se calmó ella se volvió y me dio una mirada de soslayo. "Estoy bien. Cielo. Gracias." Me sonrió con sarcasmo.
Oh mierda.
"Así que… ¿cómo se conocieron ustedes dos?" Bree preguntó. Iba a actuar de forma indiferente, pero yo la conocía bien. La forma en que las pequeñas y delicadas aletas de su nariz se ensancharon levemente.
"En un club," dijo Isabella.
"En Toscana," sucedió que dije al mismo tiempo.
Oh mierda.
"En un club en Toscana," aclaré.
"¿Fuiste a un club mientras estuviste en Toscana?" Bree cuestionó, levantando una ceja.
"La Toscana está llena de maravillas," dije secamente.
"¿En serio, Edward? ¿Un club en Toscana? ¿Tú?" Bree preguntó, poniendo sus puños en sus caderas. No se lo estaba creyendo, y eso me cabreó, porque, ¿qué demonios tenía de increíble eso?
"Sí," respondí con firmeza. "Una noche estaba en un club, bebiendo una cerveza y fumándome un porro," – por la esquina de mi ojo pude ver a Isabella observándome con una enorme sonrisa en su rostro – "cuando entró esta preciosa chica—"
"No que la cerveza y el porro afectaran su visión," Bella se rio, interrumpiéndome. Puso una mano en mi pecho, y tuve que reprimir el escalofrío que su contacto me provocó una vez más.
"Nos conocimos en un club," Bella continuó por mí, su voz adoptando un aire lejano, "en un pequeño pueblo llamado Florencia. ¿Alguna vez has escuchado de Florencia?"
"Por supuesto que he escuchado de Florencia," Bree dijo enfadada.
"Oh. Excelente." Isabella sonrió, ignorando el tono de Bree. "Bueno, ahí había un club. El Bello Amore." Movió su boca formando perfectamente las palabras italianas.
"¿El Bello Amor?" Bree escupió dudosa.
"¡Sí!" Bella gritó lanzando con entusiasmo un puño al aire. "¡Sí! ¡El Bello Amor! Como sea," continuó, al parecer, ahora imparable, "Entré al club, y ahí, en medio de un montón de humo y olor a cerveza rancia, estaba Edward. Fue amor a primera vista." Suspiró y puso las manos sobre su corazón. "¿No es así, querido?"
Parpadeé. "¿Qué? Oh sí. Sí. Claro que lo fue."
"Me pidió bailar y no me soltó en toda la noche. Y luego, al llegar la mañana lo llevé a mi habitación de hotel y lo follé hasta dejarlo sin sentido en el balcón con vista al Ponte Vecchio."
Ahora fue mi turno de atragantarme.
"¿Sabes qué es el Ponte Vecchio?" Le preguntó a Bree inocentemente.
Bree asintió, sus ojos amplios y obviamente horrorizada.
Pero eso no detuvo a Isabella. Ni siquiera la hizo dudar un poco. Sonrió y volvió sus ojos nuevamente hacia mí; se pusieron vidriosos mientras continuaba con su relato.
"Deberías haber visto la forma en que nuestros cuerpos relucían bajo el cálido sol de la Toscana esa mañana." Suspiró dramáticamente. "Y luego, después, yacimos todos agotados y sudorosos en el piso del balcón, mientras el aroma de cuando hicimos el amor flotaba y se arremolinaba en el aire a nuestro alrededor. Fue realmente hermoso – de una forma algo erótica y ardiente," sonrió con picardía.
El silencio llenó el aire. Isabella rodeó mi cintura con sus brazos y me miró a través de esos ojos oscuros suyos, y aunque al principio todo lo que pude hacer fue mirarla, con la boca abierta, en algún momento cuando la miré a los ojos podría jurar que vi un club lleno de humo en Florencia, y nos vi afuera en el balcón, con el Ponte Vecchio de fondo…
"Hemos sido inseparables desde entonces," Bella volvió a suspirar, dándome una sonrisa pícara.
"¿Así que la trajiste a casa contigo, Edward?" Bree preguntó. Aunque no tenía derecho a hacerlo, podía escuchar la nota de indignación en la voz de Bree.
Suspiré, volviendo a la realidad. No, no tenía derecho a hacerlo, pero a pesar de todo, no podía herir a Bree. "Bree, en realidad, nada de eso—"
"Sí," Isabella intervino. "Al parecer, dos semanas de sexo ininterrumpido simplemente no fue suficiente para él, así que me trajo a casa para que pudiéramos seguir haciéndolo como malditos conejos. Y le digo, no hemos parado," susurró con complicidad en dirección a Bree.
Entonces apretó mi trasero y volvió a sonreír maliciosamente. "Me refiero a que, ¡incluso me lo hizo en el avión! ¡En el avión! ¿Puede creer eso? El hombre es jodidamente insaciable," se rio entre dientes.
Todo el color desapareció del rostro de Bree.
"¡Isabella! Querida," le dije, desenredando sus brazos de mí, "Tu brazo está curado. Ahora, realmente tengo que volver a mis rondas."
"¡Oh!" Bella soltó una risita. "Está bien. Entonces, te veré más tarde, honey pop." Se giró nuevamente hacia Bree y otra vez bajó la voz. "Estoy segura que puedes adivinar por qué lo llamo honey pop," se rio entre dientes, meneando sus cejas.
"¡Isabella!" Grité, agarrando mi cabello con mis puños. "¡Nena! ¡Te veré más tarde!"
Y entonces, sin ninguna advertencia—lo que supongo fue justo dado que yo no le había dado ninguna advertencia sobre todo eso de la 'novia' – Isabella Swan, mi paciente loca, arrojó sus brazos alrededor de mi cuello y presionó su boca en la mía.
Si las chispas que volaron cuando toqué su brazo fueron extrañas, no había palabras para describir esto. Mis labios se incendiaron totalmente cuando tocaron los suyos. Y juro que tenía la intención de apartarme, pero simplemente no pude. Fue como si estuviéramos pegados por la boca en un beso en cámara lenta que duró y duró.
Y duró.
Hasta que finalmente conseguí apartar mi boca de la suya. Cuando lo hice, los labios de Isabella se quedaron fruncidos, sus ojos cerrados. Abrió los ojos lentamente y trazó sus labios con un dedo.
"Wow," se rio bajito entre dientes, con sus ojos luminosos.
Tragué grueso. "Te veré más tarde, Isabella," conseguí murmurar.
Ella sonrió y luego se volvió hacia Bree. "Doctora Tanner, fue un gusto conocerla." Una vez más, no había nada más que sinceridad en su voz.
Bree se le quedó mirando a su mano extendida por unos segundos antes de estrecharla en silencio.
Y entonces Isabella Swan recogió su mochila y con un último vistazo hacia atrás y una sonrisa en mi dirección, salió de la sala.
Les digo que esta Bella, vale gorro como dirían en mi pueblo, ¡me encanta! En qué lío se ha metido Edward, es obvio que vio la reacción de Bree y quiso aprovecharse de la presencia de Bella para darle celos, y no podría haber elegido a alguien mejor, jajajaja, vaya que le siguió la corriente, pero, ¿qué hará ahora con Bree? Estuvo a punto de decirle que no era cierto, ¿lo hará ahora que están solos? Mmmm… ya lo veremos. Y por supuesto, veremos qué ocurre con estos dos que aparentemente son como el agua y el aceite jejeje. Espero que hayan disfrutado del capítulo, y como siempre, esperaré ansiosa por sus reviews para saber qué les pareció y leer pronto el siguiente capítulo. Recuerden, no les cuesta nada escribir un gracias, una carita feliz o decir qué les pareció el capi y enviar, solo unos minutos de su tiempo y deseo de ser agradecidos y alegrar nuestro corazón al ver que agradecen el tiempo que dedicamos a esto. NO LO OLVIDEN.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: miop, Arlette Cullen Swan, AnnieOR, Leah De Call, Beatriz Gomes2, JessMel2, Valevalverde57, rjnavajas, Adyel, GudyAnita, Nitoca, bbluelilas, Maryluna, Cary, Rosiichita, Jade HSos, Iza, somas, Manligrez, NarMaVeg, Sther Evans, mony17, Ali-Lu Kuran Hale, kaja0507, Cinti77, Melany, alejandra1987, mrs puff, dushakis, Liz Vidal, piligm, Vianey Cullen, Isis Janet, saraipineda44, GZarandon, bealnum, Twilight all my love 4 ever, Nanny Swan, E-Chan Cullen, krisr0405, Mafer, Lectora de Fics, MajoRed, Car Cullen Stewart Pattinson, aliceforever85, Cinthyvillalobo, Tata XOXO, Mio1973, Sully YM, EriCastelo, angryc, Kriss21, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en próximo, espero que muy pronto, DEPENDE DE USTEDES.
