Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)
Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM
Capítulo 4 – Recuerdos y propósitos
BPoV
Creo que la razón por la que me sentí tan nerviosa contigo esa primera noche fue porque sabía que ibas a proponerme que me quedara, aunque debo admitir que la propuesta en sí me sorprendió. Pero ahora te contaré un pequeño secreto. Siempre iba a decir que sí, incluso en las partes en las que pretendí estar sorprendida. Así que, nunca te sientas mal o culpable por lo que propusiste, por hacer que me quedara, porque creo que de una forma u otra, habría encontrado una razón para quedarme antes de que terminara esa noche…
OOOOOOOOOO
Habían estado saliendo desde el último año en el instituto, aunque más o menos se conocían de toda la vida. En un pueblo tan pequeño como este, todos se conocen, y Bree y Edward habían sido amigos desde la primaria. Sus padres eran amigos y prácticamente todos convivían con la misma gente. Básicamente había sido inevitable, él me lo dijo, que terminarían juntos.
"¿Por qué inevitable?" Le pregunté.
"Porque," se encogió de hombros, desviando la mirada con timidez. "Estábamos destinados a estar juntos."
Lo intenté. Juro que lo intenté. Pero al final no pude evitarlo.
Estallé en carcajadas.
"¿Qué?" Espetó indignado.
"Es solo que," envolví mis brazos alrededor de mi estómago, "No creo en que dos personas estén destinadas a estar juntas. Eso solo pasa en los cuentos de hadas."
"Bueno, entonces, obviamente nunca has estado enamorada," dijo secamente.
No podía debatir eso, así que no lo hice. Hizo que me pusiera seria. Un poquito. "Bueno, si ustedes dos están destinados a estar juntos, entonces, ¿por qué no están juntos? ¿Y por qué tenía su lengua metida en mi garganta hace doce horas?"
Las aletas de su nariz se ensancharon. "En primer lugar, según recuerdo, no hubo lengua involucrada."
Tenía razón. Si hubiera habido lengua, no habría estado sentada aquí ahora. Estaría bien M-U-E-R-T-A.
Él siguió enumerando sus hechos, "En segundo, fuiste tú la que me besó, no al revés."
"Buen punto," admití asintiendo con mi cabeza, y luego ondeé una mano. "Por favor, continúe."
"Los dos fuimos juntos a la escuela de medicina. Conseguimos un departamento en New Hampshire hace unos años pero creo… que las presiones de la escuela de medicina y una relación y todo lo demás, simplemente fue demasiado para ella, ¿sabes?"
Asentí una vez, aunque no lo sabía. Me refiero a que, corríjanme si me equivoco porque nunca antes he estado enamorada, ¿pero no se supone que dos personas que están locamente enamoradas y destinadas a estar juntas y toda esa mierda, lidien juntos con esas presiones?
Suspiró y de repente se veía muy triste, por lo que decidí no expresar esos pensamientos. Lo que quería hacer era acercarme y consolarlo, pero no sabía cómo. Así que simplemente escuché.
"Hace unos meses, ella volvió a Forks por un par de meses, mientras yo me quedé en New Hampshire. Estaba haciendo prácticas en el hospital local." Tragó grueso. "Cuando ella regresó, todo era diferente. Discutíamos todo el tiempo. Dijo que quería cosas diferentes; que yo había cambiado mucho a través de los años. Que había sido… divertido al principio, pero que ahora era demasiado rígido, demasiado… aburrido," hizo una mueca. "La mierda es que," sonrió con amargura, tirando de su cabello bronce, "Cambié por ella. Creía que era demasiado juguetón, muy inmaduro cuando empezamos a salir."
"¿Y por qué no solo volvió a cambiar?"
"No es tan fácil Isabella. Esto es lo que soy ahora. No puedo solo… cambiar."
"¿Fue a la escuela de medicina por ella?" Le pregunté.
Sacudió su cabeza. "No. Siempre he querido ser doctor."
Asentí pensativa.
"Sus asignaturas habían sido un poco menos rigurosas que las mías, así que terminó la escuela unos meses antes que yo. Se mudó, de vuelta aquí a Forks, y lo siguiente que escuché, es que estaba saliendo con uno de mis mejores amigos, el que ahora es el asistente del administrador del hospital."
"Oh mierda," resoplé. "Eso es cruel."
Asintió, con sus labios fruncidos. "O sea, ¿qué demonios? Se supone que era uno de mis mejores amigos. ¿Cómo podía hacer eso? ¿Cómo podían los dos hacer eso? La amaba. Todavía…"
Fruncí el ceño. "¿Todavía la ama, o solo está cabreado por la forma en que terminaron las cosas?"
"¡No!" Siseó. "¡Pasamos casi una década juntos! Eso tiene que significar algo, ¿cierto?"
Me encogí de hombros. ¿Qué demonios sabía yo de estas cosas? La última 'verdadera' relación que había tenido, terminó conmigo escabulléndome en medio de la noche mientras el pobre Felix roncaba sin parar.
"¿Tiene que significar algo por el tiempo que invirtió en la relación, o porque en realidad usted—?"
"¿Sabes qué?" Me interrumpió con enojo. "Básicamente, admitiste que nunca has estado enamorada. Vagas de pueblo en pueblo con una mochila de mierda sobre tu hombro comiendo un gran almuerzo para no tener que pagar por un desayuno o una cena. ¿Qué sabes sobre la vida? ¿Sobre el amor? ¿Por qué estoy hablando contigo sobre esto?"
De acuerdo. Jamie me había enseñado el dicho sobre palabras necias, pero también me enseñó que no dejara que ningún hijo de puta tratara de menospreciarme, sin importar qué tan triste o hermoso fuera dicho hijo de puta.
"Muchas gracias por la cena, doctor," le dije, levantándome de prisa y dándole un falso saludo militar. "Cuídese y realmente espero que todo se resuelva para usted."
Y con eso, cogí mi mochila de mierda y me fui.
OOOOOOOOOO
EPoV
Me tomó cinco minutos levantarme de la mesa. No porque no me sintiera una mierda por lo que había dicho, sino porque no estaba seguro qué sentido tendría el ir tras ella. Sí, la había insultado. Sí, me sentía como un cretino por ello. Pero ella dejaría el pueblo de todos modos, y nunca la volvería a ver. En definitiva, eso probablemente era lo mejor. Ella me desconcertaba.
"¿A dónde se fue tu amiga?" Rosalie preguntó cuando vino con la cuenta. "Será mejor que no dejes que Bree te vea con ella. Esta parece tener algo de sustancia. No como esa chica de Port Angeles que intentaste pasear por el pueblo hace un par de meses. Era bonita, pero era evidente para cualquiera con dos ojos que no había absolutamente nada de química ahí. Esta realmente podría poner celosa a Bree."
"Bree no tiene derecho a estar celosa," le dije con una expresión ausente.
"Eso es exactamente lo que todos hemos tratado de decirte," Rosalie exhaló con evidente exasperación. "Bree ya no tiene derechos, Edward. ¿Finalmente te has metido eso en la cabeza?"
Me le quedé mirando. Tenía razón. Había intentado una o dos veces poner celosa a Bree, pero nunca funcionó porque era obvio para todos que aunque puede que otra chica me hiciera compañía, en mi mente seguía siendo Bree.
Pero con Isabella…
¿Qué había sido esa extraña corriente que sentía cada vez que la había tocado? Nunca antes sentí algo como eso. ¿Era eso lo que llamaban… química?
¿Pero qué era exactamente la química? Claro que me sentía físicamente atraído a Isabella, y por supuesto que la encontraba interesante—aunque loca como una cabra, y sí, había sido sorprendentemente sencillo hablar con ella. ¿Pero química? ¿Qué era? Solo suponía dos personas conectadas a un nivel extraño, no necesariamente romántico.
¿Había percibido Bree esa extraña… química con solo vernos juntos en esa sala de examinación? ¿Es por eso que se sintió… celosa?
OOOOOOOOOO
Alcancé a Isabella a casi dos kilómetros por la 101. Caminaba por la oscura carretera, con un cigarrillo en la mano mientras sacaba el pulgar de su otra mano en una señal que solo podría significar una cosa:
Estaba pidiendo un aventón.
Me detuve frente a ella y puse mis intermitentes, saliendo al aire nocturno cubierto de neblina.
Se detuvo y le dio una calada a su cigarrillo, mirándome inexpresiva. Ignoré el humo que sopló en mi dirección. Por ahora.
"¿Así es cómo llegaste aquí?" Pregunté con incredulidad. "¿Pidiendo aventón?"
Se encogió de hombros despreocupadamente. "Es una forma aceptable de transportación."
"Sí, sí lo es. ¡Para los lunáticos que quieren ser asesinados! ¡O VIOLADOS!" Siseé.
Le dio otra calada a su cigarrillo y siguió mirándome, inexpresiva. Lo juro, nunca había conocido a alguien tan exasperante en toda mi vida.
"Doctor," dijo finalmente, "Ya hace tiempo que he andado sola y puedo cuidar muy bien de mí." Luego sonrió. "Sin duda me encargué de ese tipo esta mañana que trató de tocarme."
"¿Qué tipo?" Pregunté, de repente furioso. Mis ojos se entrecerraron en rendijas.
Puso los ojos en blanco y exhaló. "Un tipo leñador de barba blanca que me dio un aventón desde Seattle. ¡Trató de propasarse conmigo esta mañana, pero mi hermano Jamie me enseñó cómo dar un buen gancho derecho!" Se echó a reír.
Y a pesar de todo, no pude evitar esbozar una pequeña sonrisa al imaginarla golpeando a un tipo leñador en una camioneta.
"Desafortunadamente," suspiró, "fue entonces que se detuvo y me empujó de la camioneta."
La sonrisa desapareció de mi rostro. "¿Un tipo te empujó de su camioneta?"
"Mmm," asintió. "Así fue cómo terminé con el corte que necesitaba esos puntos."
La fulminé con la mirada, atónito y súbitamente casi tan enojado con ella como lo estaba con el puto leñador que la había arrojado de su camioneta.
"Jesús, ¿cómo has sobrevivido hasta ahora?" Solté.
Le dio otra calada a su cigarrillo. "Le sorprendería lo bien que lo hago, doc. He visto la mitad del país de esa forma. ¡Y algún día realmente me gustaría dejar el continente!"
Me recargué contra el Volvo y crucé los brazos. "¿Cómo puedes vivir de esa forma?" Le pregunté con honestidad. Sin nada de la ira u hostilidad en mi voz que había estado ahí antes en el restaurante.
Ella se acercó y se recargó contra el coche, junto a mí, manteniendo el cigarrillo a distancia.
"Es muy… liberador, en realidad," se rio entre dientes, "y relajante. Sin horarios, sin obligaciones—solo yo y el mundo. Yo… escribo sobre lo que veo. Y tomo fotos para mi hermano Jamie."
"Entonces, ¿no tienes un verdadero hogar?"
Mordió su labio y bajó la vista, y por primera vez desde que conocía a Isabella Swan, algo ilegible cruzó por su bello rostro—como si hubiera algo que trataba de ocultar, algo que curiosamente no estaba dispuesta a compartir.
"Por supuesto que tenía un hogar. ¿No lo tiene todo el mundo?" Se quedó callada. "Pero esto me gusta más."
"Nunca podría vivir así."
Se rio bajito. "Sé que no podría hacerlo."
Hice una mueca. "¿Y qué piensa tu familia sobre esta… forma de vida tuya?"
"A mis padres les parece bien," se encogió de hombros como si nada. "Aunque Jamie me echa de menos." Sus ojos adoptaron una mirada distante.
"¿Alguna vez vuelves a verlos?"
"A veces," murmuró bajito sin agregar más, con su cabeza todavía gacha. Luego sonrió. "Oiga, ¿sabe dónde realmente me gustaría ir algún día?"
"¿Dónde?" Pregunté.
Levantó la vista y sus ojos miraron a los míos. "A la Toscana. A Florencia. A Venecia. A Pisa. Y a ese lugar en su cuadro—Lucca. Hombre, podría escribir y escribir sobre esos lugares, y tomar muchas fotos para Jamie." Su voz había adquirido un tono soñador, y me encontré paralizado, casi… hipnotizado por ella… por sus ojos. De verdad, era fascinante—de una forma bohemia.
Tragué grueso. "No puedes llegar allá con aventones."
Se rio bajito y desvió sus ojos más allá de mí. Noté que no le había dado una calada a su cigarrillo en un buen rato. Se estaba consumiendo a su lado, el humo gris ascendiendo en la noche oscura. "Algún día me quedaré en alguna parte y conseguiré un verdadero trabajo y ahorraré para poder ir. En fin," – me dio una mirada traviesa de soslayo – "He escuchado que mochilear no es tan mal visto por los europeos."
Rodé los ojos. "No me agrada la idea que te vayas de mochilera," solté con sinceridad.
Sus ojos volvieron a mí en un instante y me dio una amplia sonrisa. Sus dientes estaban perfectamente blancos contra la noche oscura. Fruncí el ceño, preguntándome cuánto tiempo seguirían así con ese objeto en su otra mano.
"Creí que solo fumabas ocasionalmente, ¿cuándo estabas estresada?" Pregunté, tratando de cambiar de tema. Por alguna razón, me sentí súbitamente expuesto e incómodo—desconcertado.
Se rio otra vez, y levantó la vista al cielo. "Tiene que admitirlo, doc, hoy ha sido un día algo estresante."
Me encogí, sintiéndome más que ligeramente culpable. "Lo siento de nuevo, Isabella, por lo del hospital y… por lo que dije en el restaurante."
Me miró pensativa, y entonces rodando los ojos, dejó caer el cigarrillo al suelo y lo pisó con sus Converse negros de bota.
Y sí, siendo el tipo anal que solía ser, me agaché y recogí la colilla.
"Estos árboles han estado aquí por cientos de años. Odiaría verlos incendiarse solo porque te estresé."
"Qué generoso de su parte el culparse en vez de a mí," bromeó.
"Pero sería en su mayor parte tu culpa, solo estaba siendo caballeroso."
"Todo un caballero. Hasta la vista, Sir Cullen," se mofó, y comenzó a alejarse.
Y la pregunta siempre será, ¿por qué la detuve en realidad?
"¡Isabella, espera!" Estiré mi mano y agarré su brazo mientras las esperadas chispas ardían y subían por mi brazo. Pero solo porque esta vez las había anticipado, no las hizo menos impactantes.
Ella jadeó bruscamente y detuvo sus pasos, dándose la vuelta con una sonrisa. En ese entonces, ella siempre estaba sonriendo.
Exhalé por mis labios entrecerrados y dejé que el ardor pasara un poco antes de hablar. "¿Y hacia dónde te diriges?"
"Se lo dije. No lo sé."
"De verdad, no tienes idea dónde vas a terminar esta noche."
"Nop. Esa es parte de la magia de mochilear."
Tomé una respiración profunda y la dejé salir lentamente. "Dijiste… dijiste que algún día te detendrías y conseguirías un verdadero trabajo, algo que te llevará a ese viaje a la Toscana."
"Sí…"
Pasé una mano por mi cabello mientras apretaba su brazo con la otra. "¿Y si… tengo una oferta para ti? Una forma en la que podrías ganar el suficiente dinero para ir a la Toscana, en solo un par de meses. ¿Te quedarías entonces?"
"Dependería de cuál es la oferta. ¿Al menos es marginalmente legal?"
Asentí. Una parte de mí no podía creer lo que me preparaba a proponer, pero maldita sea, estaba desesperado. Había pasado casi diez años con Bree y luego, ¿solo porque un verano vino a casa confundida, Mike interviene y la aleja de mí? ¿Se suponía que debía estar de acuerdo con eso? ¿Se suponía que solo debía hacerme a un lado y dejarla ir?
Y lo que Rosalie había dicho antes era cierto. Por alguna extraña razón, Isabella y yo parecíamos tener algún tipo de conexión singular. Llámenla química si quieren, pero Bree lo había visto, y logró algo que nunca antes había visto en Bree—celos; lo que significaba que todavía me quería. Solo tendría que demostrarle que ella y yo estábamos destinados a estar juntos.
Y ahí es donde entraba Isabella, la hermosa trotamundos. Era una situación beneficiosa para todos.
Extendí mis palmas frente a mí. "Ahora, escúchame antes de que digas algo," le advertí.
Oh, oh, problemas a la vista, al fin podrán ver de qué se trata la dichosa proposición, aunque estoy segura que ya se dan una idea. Y respecto a lo qué pasará y si funcionará, bueno, cada capítulo da datos importantes que harían bien en tomar en cuenta. El de hoy por ejemplo, cuando Edward le contaba a Bella sobre su relación con Bree y cómo fue que terminaron, las preguntas y forma de pensar de Bella fueron muy esclarecedoras, ¿no creen? Edward insiste en que él y Bree están destinados a estar juntos, ¿pero será así? Y la relación que tenía con ella no parece tan saludable, no cuando tienes que cambiar solo para agradar a tu pareja, ¿está realmente enamorada de ti si es así? Algo qué pensar, ¿no creen? En fin, espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y leer pronto el siguiente, no olviden que no les cuesta nada, solo unos minutos de su tiempo y sus deseos de ser agradecidos, solo utilicen el cuadrito que está al terminar el capítulo, pueden escribir un gracias, una carita feliz o decir qué les pareció el capítulo y enviar, ni siquiera tiene que estar registrados en FF ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Kriss21, Jade HSos, solecitonublado, Twilight all my love 4 ever, Lizdayanna, Carla Brunelli, Isis Janet, mony17, Melany, piligm, bbluelilas, Cinti77, Dani, saraipineda44, NarMaVeg, GZarandon, SkyC, Sully YM, AnnieOR, Maryluna, 14, rosycanul10, Manligrez, Adyel, krisr0405, suarezrosii, rjnavajas, somas, Liz Vidal, Wenday 14, BereB, Nanny Swan, aliceforever85, Nitoca, kasslpz, Ali-Lu Kuran Hale, MajoRed, mrs puff, Valevalverde57, Lectora de Fics, EriCastelo, angryc, Car Cullen Stewart Pattinson, Mafer, dana masen cullen, glow0718, Noriitha, Rosiichita, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, espero que muy pronto, DEPEDE DE USTEDES.
