Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)
Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM
Capítulo 5 – Propuesta y aceptación
BPoV
Y si hubiera dicho que no, ¿qué habrías hecho entonces? ¿Habrías persistido de algún modo? ¿Habrías subido la apuesta? ¿Habrías elevado el pago? ¿Habrías suplicado? ¿Implorado? Pregunto todo esto por una razón. Verás, no estabas dispuesto a dejarla ir a ella tan fácilmente.
¿Qué tanto te habrías esforzado por aferrarte a mí?
OOOOOOOOOO
Edward se retorcía y sudaba, se formó una ligera capa de humedad en su frente arrugada mientras esperaba mi respuesta con ansiedad. Supongo que era algo perverso de mi parte hacerlo sudar. O sea, no es como si no supiera ya cuál sería mi respuesta. En todo caso, no es como si tuviera algo más que hacer con mi tiempo y, demonios, ¿quince mil dólares por solo un verano de mi tiempo? Obviamente, el doc Cullen estaba forrado en dinero.
Pero aun así, me tomó unos minutos resolverlo todo en mi mente, todos los pormenores y las implicaciones. Y todo el tiempo él se quedó ahí rígido, observándome, pasando las manos por su cabello; frotándose el rostro con ellas.
"Bien, déjeme entender bien esto," dije finalmente. Él detuvo todas sus muestras de nerviosismo y se quedó inmóvil. "Quiere que yo pretenda ser su novia por el verano a fin de poner celosa a su exnovia, con la esperanza de que se dé cuenta lo mucho que todavía lo ama y deje a ese tipo Mike por usted."
"Sí," asintió.
"Sí," repetí, y luego resoplé. "¿Y usted dice que yo estoy un poco loca, doc?"
Él suspiró pesadamente. "Isabella, estoy desesperado. He intentado sacarla de mi mente, pero simplemente no puedo. Ella y yo… ¡fueron casi diez años!"
Mordí el interior de mi labio y pateé la tierra con la punta de mi Converse, viendo el lodo manchar la goma blanca. Se sentía húmedo y pegajoso y mi pie seguía atascándose.
"¿Y quién sabría, además de usted y yo, que esto fue solo un montaje?"
"Nadie," sacudió su cabeza. "Si queremos que esto funcione, todo el mundo tendría que estar completamente convencido que tú y yo estamos en una relación. Que estamos…" – tragó – "enamorados."
"Enamorados," repetí con una ceja arqueada. "¿Y qué implicaría eso físicamente? Tomarnos de las manos, abrazos, besos…"
"Dependería de las circunstancias, pero sí," dijo despacio, sosteniéndome la mirada, "de acuerdo a la situación, probablemente tendríamos que acariciarnos en público, tomarnos de las manos, abrazarnos," – se aclaró la garganta – "besarnos."
"¿Tener sexo?"
"¡No!" Dijo rápidamente. "¡Eso no será necesario! Todo será en aras de convencer a la gente, de convencer a Bree, que somos una pareja, eso es todo."
Me quedé callada, pero algo debe haber visto en mi rostro. Me frunció el ceño.
"¿Qué?"
"Nada," dije tranquilamente.
Suspiró de nuevo. "Isabella, no te estoy haciendo una proposición indecente."
Le arqueé otra ceja. "Um, doc, está ofreciendo pagarme quince mil por ser su novia durante el verano. Creo que eso constituye una proposición indecente."
"Para pretender ser mi novia," aclaró arqueando su propia ceja.
Le arqué mis dos cejas.
"Bueno. De acuerdo, de acuerdo," admitió, volviendo a pasar la mano por su cabello. "Es semántica. Pero no es una proposición del tipo ilegal. No espero que tú"—ondea una mano nervioso, como si buscara las palabras correctas – "comprometas tu honor por mí."
Apreté mis labios para evitar volver a reírme y también para guardarme la evidente contradicción de lo que estaba diciendo y lo que estaba proponiendo. Por unos minutos simplemente lo observé. Era absolutamente hermoso, este extraño y nuevo doctor que al parecer lo tenía todo: la apariencia, el cerebro, y el dinero.
Todo… salvo la única cosa que quería.
"¿Puedo preguntarle algo, doc? ¿No sería más fácil solo conocer a alguien nuevo y enamorarse otra vez?"
Sacudió la cabeza con vehemencia. "No funciona así, Isabella. No puedes elegir de quién te enamoras," explicó despacio, "o con quién tienes esa… conexión."
Crucé los brazos frente a mí. "¿Y por qué yo, doctor Cullen?"
"¿Por qué tú?" Preguntó, sus cejas frunciéndose de nuevo.
"Mmm. Seamos honestos. No es precisamente feo. Estoy segura que hay muchas chicas haciendo fila dispuestas a hacer el papel de su novia por un par de meses. Y usted" – apunté un dedo en su dirección y sonreí con sarcasmo – "cree que estoy un poco… loca. Así que, ¿por qué yo?" Repetí.
Dio unos cuantos pasos en mi dirección—tan cerca que podía ver cada mota de color en sus ojos verdes; podía sentir sus respiraciones mientras su pecho subía y bajaba con ansiedad.
"¿Por qué tú?" Sonrió con suficiencia, y sin advertencia estiró su mano y la colocó en mi brazo. Jadeé en seguida por el contacto, y lo vi inhalar bruscamente, pero no se detuvo o se apartó. En vez de eso, llevó su otra mano hacia mi otro brazo y entonces subió y bajó ambas lentamente, enviando una oleada tras otra de calor ardiente por todas partes que sus tocaban manos, levantando cada vello de mi cuerpo.
"Por eso," respondió, deteniendo finalmente sus manos y dejando mi corazón acelerado. "Isabella, Bree nunca ha sido celosa. Supongo que siempre supo que no había nada por lo cual estar celosa. Pero tú viste cómo estaba en esa sala de examinación esta mañana. Eres tú. Ella percibió la energía que tú emites, y piensa…"
"Que realmente se siente atraído a mí," terminé por él.
Asintió, y dejó caer sus manos de mis brazos. Me estremecí por el frío repentino.
"Eres una mujer hermosa, Isabella." Aunque frunció el ceño cuando lo dijo, como si por alguna razón ese hecho le molestara. "Por supuesto que te encuentro atractiva. Pero yo—"
"Pero su corazón pertenece a Bree," canturreé, poniendo las manos sobre mi corazón y batiendo mis pestañas.
Hizo una mueca, por supuesto, pero asintió despacio.
Nos quedamos en silencio por un rato, observándonos el uno al otro, perdidos en nuestros pensamientos. Era extraño, pero hasta donde yo sabía, nunca antes había emitido esa 'energía', como él la llamaba.
"Muy bien." Aplaudí con mis manos con mucha más valentía de la que realmente sentía. "Vamos a discutir la logística. Estamos a finales de mayo. Asumiendo que acceda a esto, le gustaría continuar por todo el verano, o hasta que recupere a Bree, lo que ocurra primero."
"Correcto."
"¿Y qué sucede si uno de nosotros se retracta antes de que cualquiera de esas dos situaciones ocurran?"
Frunció el ceño, entrecerrando sus ojos como si le sorprendieran mis preguntas, impactado por no estar lidiando con una completa idiota. Al parecer, él mismo seguía deduciéndolo, porque levantó la vista al cielo oscuro, dando golpecitos con su dedo en su barbilla pensativo.
Me señaló con un dedo. "Muy bien, si yo me retracto por cualquier otra razón que no sean las antes mencionadas, o que no sea porque tú hayas hecho algo para sabotear totalmente nuestro acuerdo, entonces te daré los quince mil completos. Si tú te retractas antes de que ocurra una las razones antes mencionadas, o por cualquier otra razón que no sea si hago algo poco caballeroso para sabotear totalmente nuestro acuerdo, entonces no recibes nada."
"Entonces, si hago mi parte y ella vuelve con usted en dos semanas—"
"Tú recibes quince mil dólares."
"Y si ella vuelve con usted en dos meses y medio—"
"Tú recibes quince mil dólares."
"¿Y si me quedo durante los tres meses de la temporada, y termina el verano y la doctora Tanner no vuelve con usted?"
Su expresión se endurece: una furia casi aterradora se apodera de sus rasgos. Me confundió un poco porque claro, ciertamente no era yo una experta en el amor, ¿pero esa idea no debería haberlo entristecido en vez de enfurecerlo?
"Entonces, aún recibirás los quince mil," dijo con frialdad.
Asentí despacio, dando golpecitos con mi dedo en mi barbilla, en mis labios y luego en mi nariz. "Eso definitivamente será suficiente para llevarme a la Toscana."
"Sí. Lo será," concordó, pero su voz se había vuelto tan fría como el hielo.
Le di mi mochila y la puso sobre su hombro.
"Una cosa más antes que suba," le dije, abriendo la puerta del pasajero de su coche.
"Oh, tienes miedo subir a mi coche sin hacer cincuenta preguntas, pero pides aventones por todo el país con leñadores locos que tratan de meterte mano mientras cantas a todo pulmón," dijo con el ceño fruncido.
Me eché a reír con ganas. El sonido reverberó por todo el tranquilo camino forestal. "¡Solo porque es doctor, doctor, no quiere decir que no sea algún tipo de pervertido!" Rodó los ojos y me sostuvo la puerta abierta mientras subía. "¿Podemos poner esa propuesta por escrito y certificarla por un notario?" Pregunté una vez que él subió al asiento del conductor.
Me miró con esa mirada especial que dice 'estás loca' que empezaba a encontrar adorable.
"Voy a hacer que el juez del pueblo le dé su sello de aprobación y le enviaré una copia a tu abogado por la mañana para que la revise," dijo secamente.
"¡Sí!" Aplaudí, con una amplia sonrisa.
OOOOOOOOOO
EPoV
Tomó una ducha, cantando sin parar en la bañera mientras yo me miraba en el espejo y me preguntaba en qué demonios acababa de meterme.
Cincuenta y cinco minutos después, Isabella finalmente emergió del baño. Iba a preguntarle si, en su infinita amabilidad, había podido guardarme una gota de agua caliente. Pero entonces vi su atuendo para dormir.
Un jersey largo de los 'Phoenix Suns' en púrpura y naranja.
Y aunque no era fan de los Phoenix Suns, eso es todo lo que ella llevaba puesto.
Sí, probablemente no necesitaría agua caliente en mi ducha de esta noche de todos modos.
Ella rebotó suavemente en la cama, donde yo había estado sentado y esperando—y esperando—a que saliera para poder tomar mi propio baño, y se sentó al estilo indio, riéndose entre dientes y al parecer sin darse cuenta de la forma en que sus pezones se pegaban a su jersey, o la forma en que sus piernas estaban descubiertas hasta sus muslos.
Tragué grueso, sujetando mis pantalones de pijama cerca de mi entrepierna para ocultar lo que su atuendo para dormir me estaba haciendo.
"¿Qué es eso?" Pregunté, señalando a su jersey.
Bajó la vista para mirarse y frunció el ceño, inclinando la cabeza para un lado y estirando la camiseta frente a ella.
"¿Qué pasa, le ve un agujero? ¿Una mancha?" Levantó la vista de prisa y con ansiedad. Pero entonces se rio entre dientes. Con una sonrisa cómplice extendiéndose por su bonito rostro. "Espere un minuto, ¿es uno de esos trucos donde señala una mancha imaginaria y cuando bajo la vista sube su dedo por todo mi pecho y luego me pica la cara?"
"¿Qué?"
Me sonrió con suficiencia. Con sus cejas levantadas y señaló mi camisa verde del uniforme.
"¿Qué es eso?"
"¿Qué es qué?" Bajé la vista para ver lo que estaba señalado.
Su dedo subió por mi pecho y luego picó juguetonamente mis labios.
"¡Lo atrapé! ¡Ja, ja!" Estalló en carcajadas y se lanzó a la cama, meciéndose hacia adelante y hacia atrás, y de un lado al otro, dándome la más gloriosa vista panorámica de la tanga negra que estaba haciendo un pésimo trabajo al cubrir su perfectamente redondo y mullido trasero.
Jesús, Señor, Todopoderoso, ayuda.
Cerré mis ojos y exhalé por mi nariz. Cuando los abrí de nuevo, estaba sentada nuevamente derecha, sonriendo y riendo entre dientes, ignorante, con sus profundos ojos castaños brillando.
"Doctor, de verdad que es crédulo. Creería que lo habría visto venir a más de un kilómetro de distancia. Jamie me enseñó eso cuando tenía unos dos años."
Estaba loca. Certificablemente y sin lugar a dudas, ciento por ciento loca.
"Así que, doc, ¿tiene algún juego de mesa?"
"¿Qué?"
"Estaba pensando que podríamos jugar Monopolio o algo así cuando salga de la ducha."
Abrí mi boca para decirle que estaba loca, pero entonces la cerré.
"Isabella, ¿te das cuenta que son casi las tres de la mañana? Tengo que estar en el hospital a las seis."
"Oh," me sonrió con timidez. "Es cierto. Es doctor." Se sentó derecha como una flecha y sacó su barbilla con arrogancia. Desafortunadamente, también sacó su pecho, dándome una mucho mejor vista de esos pezones respingones.
Hice lo mejor que pude por ignorarlos, pero por alguna razón me volví a sentir molesto. "Sí, soy doctor. Es como nos conocimos, ¿recuerdas? Y además, sigues llamándome doc o doctor, así que creería que eso es algo que sabes."
"¿Siempre está tan tenso, doctor?" Preguntó, inclinando su cabeza hacia un lado. Solo que no había nada hostil o brusco en su tono; simple curiosidad.
Era la criatura más desconcertante.
Froté mi rostro con una mano y suspiré, tratando de mantener el sarcasmo fuera de mi voz. "Soy doctor, Isabella. Eso es mucho trabajo, sobre todo en este momento, cuando apenas estoy comenzando. De hecho, probablemente vas a pasar mucho tiempo sola durante los próximos meses."
Se encogió de hombros. "Encontraré formas de entretenerme. Siempre lo hago."
La mitad de mi boca se curveó en una sonrisa irónica. "Estoy seguro que sí."
Ella simplemente asintió, tragando grueso. Sus ojos adoptaron nuevamente esa extraña mirada perdida antes que de pronto desviara la mirada, agarrando distraídamente su camiseta.
Por alguna razón, realmente deseaba que me volviera a mirar. "Y eso me recuerda, que realmente deberías dejar de llamarme doc. Sé que soy un poco arrogante, pero incluso yo nunca esperaría que mi novia me llamara constantemente 'doctor'."
Sus ojos volvieron a mirarme, y cuando vio que estaba bromeando, me sonrió de nuevo. Sonreí ampliamente, sintiéndome… aliviado por alguna razón.
"Oh, así que has notado tu pequeño problema con la arrogancia, Edward. Tenía la impresión de que estabas totalmente ajeno a ello, Edward. Tal vez ahora que has admitido tu problema podemos trabajar en ello, Edward."
Me reí entre dientes a pesar de la evidente mofa. Eso hizo su sonrisa imposiblemente más amplia. Sí, tenía un cuerpo hermoso, pero fue su lengua afilada y su ingenio lo que me afectó.
Me acerqué a ella. Sus ojos se ampliaron, pero se quedó quieta. "Te propongo un trato," le susurré. "Yo trabajaré en mi arrogancia, si tú empiezas a usar parches mañana."
Ella se echó hacia atrás y sus ojos se volvieron enormes, casi tan grandes como los de Bree. "Pero… creí… dijiste… que no… sexo…"
"¡No!" Grité. "¡No ese tipo de parche!"
Jesucristo, esta chica iba a ser mi muerte. Inclinó su cabeza hacia un lado y me observó, con una pequeña línea de perplejidad apareciendo entre sus ojos. Rodé los míos.
"Un parche de nicotina," le expliqué con los dientes apretados.
"Oh. ¡OH!" Entonces le dio un serio ataque de risitas, echando su cabeza hacia atrás y meciéndose nuevamente hacia atrás. Mis ojos se desviaron hacia abajo involuntariamente, porque sí, era un hombre y sip, ahí estaba la tanga de nuevo. Reprimí un gemido.
Pero igual de inesperado de cómo empezó el ataque de risitas, Isabella se detuvo abruptamente y se volvió a sentar derecha, extendiendo una palma frente a mí.
"Espera, Edward. ¡No puedes esperar que deje de fumar este verano! ¡Ya puedo decirte que va a estar repleto de estrés y voy a necesitar mis bebés de nicotina!"
Hice una mueca y retrocedí. "No los necesitas, Isabella. Además, nadie creerá que estoy saliendo con alguien que fuma."
Me dio una de sus miradas sabelotodo. "Déjame adivinar. Porque la doctora Tanner nunca fumó."
"Ni un día de su vida."
Puso los ojos en blanco y cruzó los brazos frente a ella, debajo de sus pechos, levantándolos involuntariamente. Mantuve la vista en su rostro.
"Bien, bien," murmuró, "Iba a dejarlo pronto de todos modos."
"Excelente," sonreí.
"Sí, sí," gimió, y entonces su humor pareció dar un giro de ciento ochenta grados. "¡Muy bien! ¡Vamos a la cama!"
"Umm," pasé una mano por mi cabello y me levanté, mientras ella me observaba con sus ojos de Bambi. "Voy a tomar un baño, y luego tomaré el sofá por esta noche. Resolveremos el resto mañana."
"Oh. De acuerdo." Se encogió de hombros y subió a la cama arrastrándose hacia atrás, levantando las mantas y metiéndose debajo.
"Buenas noches, Edward." Su voz era deliberadamente seductora, y sus ojos… Jesús, eran los ojos sensuales más tentadores que había visto en mi vida.
Sí. Definitivamente, la idea más interesante que había tenido en mi vida.
"Genial. Eso está bien." Sonreí, bromeando con ella para distraerme. "Empieza a practicar esa voz y esas miradas. Vamos a tener que ser muy convincentes durante los próximos meses."
Se echó a reír con picardía. "Oh, no te preocupes. Si hay algo que puedo ser, es convincente. ¡Este de aquí va a ser el verano más divertoso de mi vida!"
Abrí mi boca, pero en el último segundo decidí no señalarle que 'divertoso' no era precisamente una palabra. Mejor entré al baño, me quité el uniforme que ya olía a ella, me metí a la bañera todavía humeante, abrí toda el agua fría y traté de no pensar en ojos de Bambi y los Phoenix Suns y sonrisas pícaras y pequeñas tangas negras.
Y empiezan los problemas para el pobre de Edward, pero bueno, él se lo buscó jajaja. Y ahora ya saben cuál es la proposición y la razón tras ella. Algo patético la verdad que Edward haga todo eso por Bree, y surge la pregunta que Bella misma se hace en varias ocasiones, ¿lo hace por amor, o por orgullo? ¿Ustedes qué creen? Y claro, entra un poco también la costumbre, diez años juntos no es cualquier cosa. Y bueno, la decisión está tomada, ¿pero será que hayan pensado en todo? Bueno, eso lo veremos en los siguientes capítulos, porque tendrán que convencer a todos, no solo a Bree, de que están enamorados, y hasta dónde llegaran para lograrlo, ya lo veremos. Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, esperaré ansiosa por sus reviews para saber qué les pareció y así poder leer pronto el siguiente. Por favor, no olviden que sus reviews siempre nos animan a seguir compartiendo estas historias con ustedes y animan a más autoras a dar permisos de traducción. Y la verdad, no les cuesta nada, solo unos minutos de su tiempo y su disposición a ser agradecidos ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: somas, alejandra1987, Paola Lightwood, paupau1, Twilight all my love 4 ever, Tata XOXO, Isis Janet, dana masen cullen, Nitoca, JANETH A SANDOVAL (espero que tu hija esté mejor ;) ), Jade HSos, Adyel, Maryluna, NarMaVeg, GZarandon, saraipineda, Mio1973, dushakis, angryc, Mafer, Mamuelita144, Cinti77, MajoRed, Ali-Lu Kuran Hale, miop, glow0718, kasslpz, Liz Vidal, missy, Mapi13, Noriitha, AnnieOR, aliceforever85, Manligrez, Valevalverde57, Lectora de Fics, Dani, Lizdayanna, rosycanul10, Sully YM, solecitonublado, Kriss21, EriCastelo, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente capítulo, que espero sea muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.
