Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)
Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM
Capítulo 6 – Amigos y juegos de manos
BPOV
Para ser honesta, de haber sabido en la que me metía, puede que haya dicho que 'no'. Verás, te imaginé a ti y a mí jugando este juego, entretejiendo nuestro pequeño cuento y convenciendo a la gente del pueblo de Forks que estábamos locamente enamorados mientras la doctora Tanner veía y echaba humo por las orejas… y finalmente entraba en razón. No conté con todo lo demás que entró en el juego— que se interpusieran los sentimientos, que se involucraran las familias, que se formaran amistades…
No conté con Jake.
OOOOOOOOOO
Cuando desperté la mañana siguiente, el doctor Cullen, quiero decir, Edward, ya no estaba.
Me había dejado una nota en la mesa de la cocina.
Isabella, siéntete en tu casa mientras estoy en el hospital. El refrigerador está bien abastecido. Por favor, prepárate un desayuno saludable. Debería terminar en el hospital temprano en la tarde. Mis padres me esperan a cenar esta noche, así que prepárate para nuestro trato.
Había unas cuantas líneas escritas bien tachadas con tinta negra por lo que no pude distinguir lo que decían originalmente, y luego:
Si quieres, por favor, vuelve a la joyería nativo americana en la que estuvimos ayer y cómprate el collar que estabas admirando. Te dejé un poco de dinero para todas tus necesidades. Piensa en ello como una cuenta de gastos…
Edward.
PD. – Fumar está estrictamente prohibido en mi departamento. Por favor, pasa al hospital como a las cinco para encargarnos de ponerte el parche antes de ir a casa de mis padres.
Dejé la nota sobre la mesa e inhalé profundamente. Era un cabrón hermoso pero mandón, ¿no es así? Volví a bajar la vista a la mesa y efectivamente, había un sobre abultado con mi nombre escrito con una letra que se veía demasiado prolija para ser de un doctor.
Una cuenta de gastos.
Había parecido tan sencillo anoche, pero ahora, en la tranquila soledad de la cocina de Edward, sosteniendo el sobre lleno de billetes de a veinte en mi mano, algo incómodo dio vueltas en mi estómago.
¿En qué me había metido? Anoche, a la luz de la luna llena, mirando al rostro desesperado del doc—err, de Edward, había parecido una decisión tan fácil. ¡Quince mil! Quince mil de los grandes por pretender ser su novia solo para ayudarlo a poner lo bastante celosa a su ex para que volviera arrastrándose a él.
La cosa era que, una vez que ella volviera arrastrándose a él, ¿dónde estaría yo?
Bueno, estaría dondequiera que quisiera estar con quince mil, resoplé.
Podría comprarme un boleto a cualquier parte del mundo; para ver la Toscana—a Miguel Ángel y "El David". Finalmente tendría algo bueno y excitante que escribir en mi diario; para escribirle a Jamie. Estará muy orgulloso de mí por finalmente llegar a la Toscana.
O… ¿estaría orgulloso?
Resoplé otra vez, agarrando el cabello en la cima de mi cabeza y tratando de librarme de una imagen de mi hermano, sus propios ojos castaños encendidos por la ira y la desaprobación en vez de iluminados por el orgullo.
No. Jamie vería la capacidad empresarial en el trato que había hecho, lo haría. Además, yo podría lograr esto tan fácilmente que casi sería como un robo de mi parte. Y en cualquier caso, ¿qué podría salir mal?
OOOOOOOOOO
Después de freír un par de huevos, una tostada francesa y pasar todo con un vaso grande de jugo de naranja y un poco de azúcar extra, para completar, la parte del desayuno saludable del día estaba completa. Luego era momento de vestirse. Rebusqué en mi mochila, empujando a un lado su contenido—una cartera, la cámara, mi diario, una copia de Orgullo y Perjuicio y Zombis desgastada y maltratada (un clásico) – para llegar a mi extravagante guardarropa: un par de jeans ajustados, un par de jeans recortados, una falda negra elástica que llegaba a mis tobillos, tres camisetas elásticas sin mangas, un par de sandalias negras, mis Converse negros de bota, unos cuantos sujetadores y tangas, y mi jersey de los Phoenix Suns y una sudadera—de hecho, eran de Jamie, pero no los iba a recuperar pronto.
Como ha sido el caso en el último par de semanas, el calor de finales de primavera ya se acercaba a lo insoportable, aunque apenas era media mañana. El sol brillaba caliente en lo alto del desconcertante cielo del noreste, todo era azul hasta donde se puede ver, en lugar de las nubes grises que deberían ser la norma en esta parte del país. Sonreí y con el sobre del dinero en mi mano, me dirigí a la pequeña y pintoresca joyería donde me había topado con el doctor Cullen ayer.
Hoy Sam estaba nuevamente detrás del mostrador cuando entré, hablando con un tipo alto y moreno.
"¡Sammy, mi amigo!" Le di a Sam un gran saludo con mi mano y me fui directamente al otro extremo de la tienda, donde estaba mi collar bajo la superficie de vidrio y coloqué mis palmas sobre el mostrador. Puse mis gafas sobre mi cabeza y sonreí.
"Hola bonito collar. Soy Bella Swan y hoy voy a comprarte. Te prometo ser una buena dueña y cuidar de ti y usarte con orgullo y te prometo tratar de recordar retirarte antes de tomar una ducha y no hacerte bola y solo arrojarte dentro de mi mochila cuando—"
"¿Le estás hablando a ese collar?"
Me di la vuelta y vi el rostro del tipo que había estado parado con Sam. Sus ojos negros brillaban con picardía al mirarme, con una amplia sonrisa en su rostro moreno.
"Solo me estoy presentando y transmitiendo vibraciones positivas. Es importante si vamos a pasar una considerable cantidad de tiempo juntos, ¿no crees?"
Él frunció el ceño, con la sonrisa aún en su lugar. "¿Estás hablando del collar y tú?"
"Por supuesto," me le quedé mirando.
Su sonrisa se hizo más grande. Vino a pararse junto a mí, y su mirada bajó a mi collar.
Uh oh. Lo miré con el ceño fruncido, esperando sinceramente que no estuviera planeando comprar mi collar para él, porque tendríamos serios problemas si este llorón-hijo-de-puta-lleno-de-verrugas creyó que iba a ser así.
Otra lección que me enseñó Jamie: Yo vi esa mierda primero.
"De hecho, mi hermana Rebecca hizo ese."
"¿En serio?" Mis hombros se relajaron. Mi enfado con el potencial bandido del collar desapareció.
"Sip." Cruzó sus brazos sobre un enorme y tonificado pecho. "Eligió las conchas ella misma, y luego lo unió todo. Le tomó todo un día hacer ese."
"Bueno, hizo un trabajo hermoso," le dije con admiración, mirando al collar antes de mirarlo a él. "¿Y tú? ¿Hiciste alguna de estas bellas piezas?"
Resopló, volviendo a elevar sus ojos hacia mí. "No. Yo construyo coches veloces y dejo la fabricación de joyería bonita a Rebecca, mientras Sam se hace cargo de venderla a los turistas rostros pálidos. Como tú."
Volví a ponerme mis gafas y levanté mi barbilla. "Bueno, desafortunadamente para usted señor, aunque admito que claramente necesito sol en mi rostro, sucede que yo no soy una turista. Y los coches veloces no me interesan."
Sus ojos ébano centellearon con humor. "¿Oh no?" Preguntó con una ceja arqueada, dándose la vuelta para descansar su espalda en el mostrador y recargarse perezosamente apoyándose sobre sus codos. "Entonces, ¿quién eres? Porque no eres de por aquí."
"Ella es Bella, quiero decir, Isabellaaa," Sam lo cantó como en ópera por detrás del mostrador.
Señalé a Sam con un dedo. "¡Lo entendiste, amigo!" Los dos nos reímos mientras el tipo alto – y muy lindo por cierto—nos miraba.
"Ella es la amiga de Edward, de la que te estaba contando."
"¿Tú también conoces a Edward?" Pregunté. Cielos, este pueblo era realmente pequeño.
El tipo alto y lindo no me respondió. En vez de eso, siguió mirándome con una sonrisa desconcertada. Sam lo palmeó en el hombro. "Este de aquí es Jake Black. En realidad, él y Edward son viejos amigos."
"Bueno, Jake Black, viejo amigo," sonreí, tendiéndole mi mano, "Soy Bella Swan y… no tengo una rima astuta para esa." Me reí por mi patético intento de hacer rimar 'Swan' y 'esa'.
Jake estrechó mi mano despacio. "Así que, Bella Swan que no tiene una rima para esa," se rio entre dientes, "¿cómo conoces tú a Ed?"
Sam y yo hablamos al mismo tiempo.
"Son solo amigos."
"Él es mi novio."
OOOOOOOOOO
EPoV
Eran las cinco con dieciocho y todavía no había señales de Isabella.
Suspiré y continué asistiendo a mi papá con el yeso para la escayola del brazo del pequeño Matt Taylor. Estaba haciendo la mayoría del trabajo como parte de la filosofía que los nuevos doctores seguimos, 'observa, práctica y enseña', pero mis ojos seguían desviándose al reloj en la pared, y mi mente a Isabella.
La verdad era que no estaba seguro si estaba esperando o temiendo su llegada. A la luz del día, todo parecía muy diferente esta mañana. ¿Qué había estado pensando? No sabía absolutamente nada sobre esta chica—además de que viajaba por el país con una mochila desgastada y parecía adorar a su hermano. Un hermano que probablemente patearía mi trasero si supiera de la proposición que le hice a su hermana anoche.
Sin embargo, para lo que sabía, a estas horas Isabella ya había vaciado mi departamento y salido pitando—o más bien pedido un aventón—a Canadá.
Tres suaves golpes en la puerta interrumpieron mi ensoñación.
"Pase," mi papá, el doctor Carlisle Cullen, dijo en voz alta y levanté la vista.
Bree entró, con su falda sastre y su cabello recogido, viéndose como la hermosa doctora joven que era. Llevé mis ojos nuevamente a la pequeña escayola de Matt.
"Doctor Cullen, he terminado los perfiles de los pacientes con el doctor Roberts."
Volví a verla de prisa. Ella me ofreció una pequeña sonrisa. Yo le respondí con una sonrisa vacilante.
"Muy bien, Bree," mi papá respondió, sin quitar los ojos de la escayola que estaba colocando. "Edward estará aquí por otra hora o algo así, y luego tenemos suficiente ayuda para esta noche. ¿Por qué no terminas por hoy y te vas a casa?"
Los ojos de ella vuelven a mirarme. "Si está seguro que no necesita que me quede más tiempo."
"No," mi papá dijo amablemente. "Preferiría que vinieras temprano. ¿Digamos, mañana a las cuatro?"
Bree asintió. "Claro, doctor Cullen. Entonces, solo iré a decirle a Mike que estoy lista para irme."
Mis manos se paralizan por un segundo, pero como un médico bien entrenado, mantengo los ojos en el trabajo.
"Muy bien, Bree. Te veremos en la mañana," dijo mi papá, su voz fría y profesional.
"Buenas noches, doctor Cullen. Buenas… noches, Edward," dijo Bree con su voz baja y suave.
"Buenas noches, Bree," respondí, tratando de mantener la ira y los celos fuera de mi voz.
Justo entonces, Julia se asomó por la puerta. "Edward err—doctor Cullen," corrigió. "Jake está aquí para verlo."
La mención del nombre de Jake hizo que mis ojos regresaran automáticamente a Bree. Mi amigo y mi ex nunca han podido verse, y podía ver por la expresión indiferente en el rostro de Bree que nada había cambiado en ese sentido.
"Dile que saldré en unos minutos," le pedí a Julia, devolviendo mi atención a la escayola.
"Está bien," accedió, y luego acercó un poco más su cabeza y susurró, "Y está aquí con esa chica bonita pero extraña de ayer. Ya sabes, ¿la que cantaba y tarareaba?"
Mi cabeza se levantó de golpe. "¿Isabella?"
Los ojos de mi papá se posaron en mí con curiosidad. Bree—que había estado a punto de salir—detuvo sus pasos.
"Sí. Esa misma."
"Oh… está bien, por favor, dile a los dos que saldré enseguida."
"Claro, Edward," Julia accedió una vez más, y entonces salió, seguida por Bree.
Terminé de envolver el pequeño brazo de Matt con cuidado, y luego mi papá y yo limpiamos el área. Pero mi mente iba cien por hora.
¿Qué estaba haciendo Jake aquí con Isabella? ¿Cómo se conocieron? Y más importante aún, ¿qué tanto sabía él?
Los ojos de mi papá seguían mirando a los míos, pero no dijo nada. El jefe de personal era muy profesional. Perdería la cabeza si alguna vez se enterara de lo que había pasado ayer en esta misma sala. Con suerte, al parecer Bree había sido lo bastante considerada para guardárselo.
Una vez que todo estuvo arreglado, salí al pasillo mientras el jefe de personal se alejaba en dirección contraria. Algo bueno, porque todavía no estaba listo para presentarle a Isabella.
La risa de Isabella, que se había vuelto muy familiar en las últimas 36 horas o algo así, me llegó en seguida. Estaba en la estación de enfermeras, y entonces escuché la voz de Jake.
"…y la jodida sangre le escurre por la frente y su papá nos grita que estamos ensuciando todo el piso del hospital," continuó Jake, "así que Ed agarra una bata de hospital de una de las camillas y empieza a limpiar el piso, pero sigue goteando al hacerlo y su papá está a punto que se le reviente una vena, así que Jules aquí presente trata de ayudarnos y se resbala con su sangre—"
"Tiene suerte de que no pateara su pequeño trasero flacucho," Julia sonrió con suficiencia, recordando uno de los muchos incidentes de mis años de adolescencia y de Jake, haciendo que Isabella se agarre el estómago por la fuerza de sus carcajadas. Su risa incontrolable torna rosadas sus mejillas mientras su cabello alocado cae libremente alrededor de su rostro con forma de corazón. Con todo, aunque se estaba riendo en un hospital, y aun cuando se estaba riendo de mí, una sonrisa inexplicable apareció en mi rostro.
Y mientras los miraba, una figura pequeña sobresalía en mi visión periférica.
Bree estaba parada a unos metros de distancia, observándome mientras llenaba su papeleo de fin de turno. Antes de que pudiera reaccionar de alguna forma, Mike apareció detrás de ella, inclinándose para dejar un beso en su mejilla.
Mis dedos se curvearon en puños. De pronto caminaba hacia la estación de enfermeras, y antes de darme cuenta, me acerqué detrás de Isabella, rodeé su pequeña cintura con mis brazos y me incliné para dejar un beso lento y prolongado en su cuello. Ella jadeó ruidosamente cuando el ardiente cosquilleo recorrió nuestros cuerpos. Toda la risa se detuvo y abruptamente, pude sentir todos sus ojos sobre nosotros.
"Doc—Edward… querido," Bella dijo finalmente entre su aliento, girando su cabeza hacia un lado para mirarme.
"Isabella, amor, llegas tarde," murmuré, sin quitarle los ojos de encima, pero en mi visión periférica podía ver lo quieta y tensa que estaba Bree, con sus ojos grandes tan enormes que, de verdad, era casi cómico.
Isabella se giró en mis brazos y me dio una mirada aparentemente inocente a través de sus largas pestañas antes de subir sus manos por mis brazos, produciendo ese calor con su toque y haciéndome estremecer.
"Lo sé," sonrió suavemente. "Lamento llegar tarde, cariño. ¿Me extrañaste?" Dijo, ahora más alto, lo suficiente para que todos lo que podían, escucharan.
"Claro que sí," sonreí. "¿Dónde estabas?"
"Tomé el dinero que me dejaste y fui a comprar ese collar que vimos ayer. Por cierto, gracias. Cielo." Me guiñó un ojo y apretó mis hombros.
"Se ve hermoso en ti." Era cierto, pero estaba un poco torcido, así que lo acomodé en su cremoso cuello…
… collares bonitos, exnovias fulminándome con la mirada y todo lo demás quedó prácticamente olvidado una vez que mis dedos hicieron contacto con su clavícula. Inhalé bruscamente por entre mis labios entrecerrados, consciente de las miradas sobre mí, mientras Isabella se quedaba extrañamente en silencio por unos segundos.
Mierda, ¿cómo demonios se supone que actuáramos así?
Isabella se recuperó primero. "¡Oh! ¡Conocí a Jake en la tienda! ¡Es mi nuevo amigo!"
Me le quedé mirando, recordando por primera vez que Jake estaba aquí y me volví hacia él. Estaba parado a un lado, observándonos con una sonrisa perpleja.
Me separé de Bella para que Jake y yo pudiéramos hacer nuestro saludo varonil chocando hombros. Todavía no lo había visto desde que regresé. Sería bueno ponernos al día.
"¿Cómo te va, Jake?"
"Nada mal. Tu chica es buena compañía," sonrió y se volvió hacia Isabella, riéndose entre dientes – "pero tengo que ser honesto, Ed. Cuando Bella me dijo que era tu novia, estaba un poco escéptico."
Escuché sus palabras, pero mientras veía al chico que había sido como un hermano para mí desde que éramos niños, no fueron sus palabras lo que hizo que la inquietud revolviera mi estómago. Conocía a Jake de casi toda la vida y reconocía con tanta facilidad el significado entre cada una de sus sonrisas como reconocía las de mis propios hermanos.
Esta sonrisa en particular demostraba muchísima admiración.
Esperé a que su atención volviera a mí y levanté una ceja. "¿Por qué estarías escéptico?"
Los ojos de Jake se movieron rápidamente casi de forma imperceptible a nuestra derecha, donde al parecer había visto a Bree y a Mike a solo unos metros de distancia. A Jake nunca le habría agradado Bree y siempre había tenido sus propias dudas sobre Mike. Sin decir nada, siempre pensé que solo era competitividad masculina. Supongo que debía haberlo escuchado.
"Bella es simplemente… diferente de lo que habría esperado para ti. Es genial—demasiado genial para ti," se rio entre dientes, dándome un puñetazo en el brazo.
Pero la sonrisa como muestra de su admiración seguía en su lugar, y aunque Jake era mi amigo de más tiempo, y aunque sabía que solo estaba bromeando como siempre lo hacía, sí, me enfurecí.
"Estamos en un hospital, Jake," le hablé en voz baja. "Mantén los juegos de manos al mínimo."
"¿De qué estás hablando?" Dijo con una risita. "Siempre hemos tonteado aquí."
"Eso fue cuando éramos niños."
Jake seguía sonriendo. "¿Ves Bells? Te lo dije. No podía haber cambiado mucho."
"Su nombre es Isabella, no Bells, ¿y qué significa eso exactamente?" Pregunté con mi propia sonrisa, no muy seguro por qué de pronto mi amigo Jake me estaba molestando.
Isabella me miró y volvió a revolotear sus largas pestañas. "Jake solo te está tomando el pelo, cariño."
Y entonces unió su pulgar y dedo índice y me dio un golpecito en mi mejilla.
"¿Qué estás haciendo?" Fruncí el ceño.
Me dio otro golpecito.
"¿Qué estás haciendo?"
Me volvió a golpear.
Y otra vez.
Golpeó mi rostro, mis brazos, mi estómago, mis hombros—por todas partes. Luego se echó a reír y volvió a hacer todo otra vez. Traté de atrapar sus manos pero las movía de prisa de un golpecito al siguiente. Luego empezó a usar las dos manos. Agarré sus muñecas y finalmente conseguí encerrarlas entre mis manos. Ella jadeó por mi toque pero luego se echó a reír de forma histérica cuando llevé sus manos a sus costados—todo mientras nuestra pequeña audiencia nos observaba.
Isabella estaba verdaderamente trastornada.
Finalmente se calmó un poco y apoyó su pecho contra el mío, suspirando y quemándome de nuevo.
"¿Ves?" Dijo, sus ojos castaños fijos en los míos. "Te dije que era juguetón, Jake. Tal vez es solo que no quiere jugar contigo, pero juega conmigo constantemente."
Escuché a Jake resoplar.
"Caray, debiste habernos visto en Lucca, persiguiéndonos el uno al otro por esa Piazza. Y luego cuando me atrapó en sus brazos, él tenía un enorme ramo de rosas que le había arrebatado a unos de los vendedores callejeros y me lo dio a mí, me arrojó sobre su hombro como un cavernícola y me cargó todo el camino de regreso a nuestra habitación de hotel. Y puedes imaginarte qué tipo de juegos jugamos ahí," se rio efusivamente entre dientes.
"Preferiría que no," Jake dijo con una risita.
"¿Qué estás haciendo?" Le susurré bajito una vez que volvió mi voz.
Con sus ojos todavía en los míos, se movió despacio, llevando sus labios justo a mi oído, rozando mi lóbulo. "Mostrándole a nuestra audiencia lo juguetón y nada rígido que puedes ser," susurró. Y entonces dejó un beso suave y húmedo justo debajo de mi oreja. ¡Jesús! El calor era… inimaginable para un simple beso tierno. "¿No es eso parte del plan?" Preguntó.
Cerré mis ojos por dos segundos. "Pero Isabella, estamos en un hospital."
Me dio una amplia sonrisa y mi corazón dio un salto porque las últimas treinta y seis horas, también había empezado a conocer las sonrisas de Isabella—y esta significaba problemas.
"¿Y qué?" Recalcó despacio, y en un instante se acercó y atrapó mi barbilla entre sus dientes. Jadeé y mi corazón dio un vuelco porque su risa gutural mientras mi barbilla estaba atrapada entre sus dientes, reverberó hasta mi entrepierna.
Y fue entonces que fuera de mi visión periférica, alcancé a ver a Bree alejándose, seguida por Mike.
"No soy experta, Edward," susurró Isabella, soltándome finalmente. Sus ojos oscuros brillando con vivacidad, "pero yo pensaría que cuando amas, amas en todas partes y en cualquier lugar."
OOOOOOOOOO
"Esto es genial. Explícame de nuevo la ciencia tras este artilugio," Isabella demandó emocionada, examinando el parche en su brazo por aproximadamente la enésima vez.
Suspiré y le eché un vistazo rápido del otro lado del coche. "Una vez más, libera nicotina a intervalos y a niveles bajos, desintoxicándote."
"¿Cuánto tiempo voy a tener que usar esto?" Preguntó. Su dedo haciendo círculos alrededor del parche.
"Unas ocho semanas o algo así."
"¿Puedo dibujar en él con marcadores y esas cosas, para convertirlo en un fantástico tatuaje?"
Me le quedé mirando unos dos segundos antes de volverme nuevamente hacia la carretera. "¿Quieres decir que no tienes ya uno de esos? Me sorprende." Repentinamente imaginé un tatuaje en su muslo…
Ella se rio entre dientes. "No, no tengo uno de esos," imitó mi tono irónico. "Jamie me mataría si alguna vez se enterara que me puse una estampa de zorra, como él los llama," se rio entre dientes.
Mantuve los ojos en la carretera. "Bueno, al parecer Jamie y yo coincidimos en eso, al menos."
"Déjame adivinar," dijo ella con una sonrisa irónica, "Bree no tiene tatuajes."
"Por supuesto que no."
"Por supuesto que no," repitió. Pude verla rodar los ojos por mi vista periférica y me reí entre dientes.
"Me sorprende que un hermano tan protector no tenga problema con que andes de mochilera por todo el país o que te mezcles con tipos que te enseñen a fumar," le dije para cambiar de tema.
Se encogió de hombros, pero no respondió. Me moví un poco y descansé mi brazo derecho sobre el respaldo de mi asiento—para poder verla mejor. Se veía como una gitana esta noche, con esa falda larga y su camiseta sin mangas – y con el collar de conchas y plumas además. Su largo cabello había estado suelto cuando fue a verme más temprano, pero acababa de trenzarlo por encima de su hombro. Se veía alegre y bonita.
"Tú y Jake parecen haber congeniado," le dije, sin saber de dónde salió esa declaración.
"¡Oh Dios mío, Jake es genial!" Soltó. "Voy a ir a su garaje, y va a enseñarme cómo puntear un coche y cómo hacer de DJ. No puedo creer que ustedes sean mejores amigos."
Levanté mis cejas, mis ojos moviéndose rápidamente entre ella y la carretera, la familiar molestia que ella me hacía sentir despertó una vez más. "¿Qué demonios significa eso?"
Soltó una risita pero al menos tuvo la decencia de sonrojarse.
Hice una mueca. "Jake y yo crecimos juntos. Éramos como hermanos cuando éramos más jóvenes. Solíamos meternos juntos en todo tipo de problemas," me reí entre dientes. "Pero entonces Bree y yo empezamos a salir y…"
"¿Y?" Isabella me instó con su interminable curiosidad.
Le di una sonrisa afectada. "¿No te lo contó él?"
"No. Aunque no lo creas, no pasamos toda la tarde hablando de Bree."
Hice una mueca de desdén. "Solo digamos que Bree y Jake nunca fueron fans del otro. Ella creía que él era muy inmaduro, y él creía que ella era una pe—"
"¿Una peeersona engreída?" Instó.
Fruncí mis labios y se echó a reír.
"Solo trata de recordar entre todas tus actividades con tu divertido amigo Jake, que se supone que pretendes ser mi novia aquí," le dije, volviendo a cambiar de tema.
"Relájate, Edward," se rio entre dientes. "¡Nunca olvidaría eso!"
Fruncí mis labios y mantuve los ojos en la carretera—molesto. Ella me desconcertaba, de verdad lo hacía. Nunca me había sentido tan temperamental en toda mi vida desde que conocí a esta chica.
Podía sentir sus ojos sobre mí.
"Aww, ¿herí tus sentimientos, Edward?" Preguntó con un tono juguetón.
No le respondí.
"Vamos," resopló, empujándome, "sabes que tú también eres divertido." Seguía sin responder. "Tú eres mi chico divertido. ¡Chico divertido, chicoooo divertido!"
Y ahí estaba de nuevo el aria operística.
"Divertido, chico divertido. ¡Ven a jugaaaar!"
"¡De acuerdo, de acuerdo! ¡Basta de ópera!" Gemí.
Se echó a reír. "A Jake le gusta mi ópera."
Le di una mirada furiosa. "Sí, estoy seguro que a Jake le encanta tu ópera."
Aparentemente ella encontró eso graciosísimo, por la forma en que estalló en risitas.
"Bueno, ya que al parecer vas a estar ocupada aprendiendo nuevos oficios con Jake, por favor, asegúrate de darme tu número de móvil para poder saber dónde estás."
"No tengo teléfono móvil."
"¿Qué?"
"No tengo teléfono móvil."
"Te das cuenta que estamos en el año 2012."
"Sí, Padre Tiempo. Estoy muy consciente del año."
"¿Cómo demonios te mantienes en contacto con la gente?"
"¿Alguna vez has escuchado hablar de los teléfonos públicos? I'm at a payphone, trying to call home, all of my change I've spent on you (1)," empezó a cantar en inglés.
Gemí. "Cristo, ¿tienes una canción para cada momento?"
"No lo sé. Di algo y veamos si se me ocurre una canción para eso," sonrió.
Puse los ojos en blanco. "No voy a jugar ese juego contigo."
"Vamos. ¡Pruébame!"
"No."
"¡Oh, vamos!"
"Vamos a tener que comprarte un teléfono móvil."
"Ooh, Edward, ¿puedo tener mi propia Siri? Siempre he querido una asistente personal."
Hice una mueca.
Me dio un golpecito en mi labio inferior con su dedo. "Cada vez que me hagas una mueca voy a golpear tu labio." Luego empezó a picar mis costados y mis costillas y esa mierda, ¿quién creería que era cosquilloso?
"¡Jesús, Isabella estoy conduciendo!" Gruñí, realmente esforzándome por mantener el maldito rostro serio y el coche derecho, y fallando en ambas cosas al alejarme de sus insistentes piquetes.
Se echó a reír y me siguió picado. "Cielos, ¿el resto de tu familia es así de rígida?"
"¡No, no lo son!" Dije con brusquedad. "Como sea, soy adoptado, así que no busques mucho parecido entre el resto de mi familia y yo."
Los piquetes cesaron en seguida, y ella se recargó pesadamente en su asiento. "¿Qué?"
"Que soy adoptado," repetí. "No es gran cosa. Mis padres biológicos murieron en un accidente de avión cuando yo tenía tres años. Sus mejores amigos, Esme y Carlisle, eran mis padrinos y me adoptaron."
Silencio. Cuando le eché un vistazo a Isabella, me estaba observando seriamente y con los ojos muy abiertos.
"¿Estás bien?" Me reí suavemente, porque la seriedad se veía extraña en ella.
No me respondió de inmediato. "Yo… solo… estoy un poco sorprendida."
"Oye," sonreí tranquilamente, "la única razón por lo que siquiera lo mencioné, fue para que no estuvieras muy confundida cuando te encuentres con una casa llena de gente rubia de ojos azules y te preguntarás de dónde viene mi cabello y mis ojos. Bueno, salvo por el cabello oscuro de Emmett," musité.
"Emmett es…"
"Mi hermano mayor. Está casado con Rosalie, la mujer del restaurante de ayer. Tienen un bebé de seis meses, Brady."
"Emmett… ¿también es adoptado?"
"No. Es el hijo biológico de mis padres. Al igual que Jasper, mi hermano menor. Él va a la universidad de Pennsylvania, pero está en casa durante el verano. Su novia Alice es como una hermanita para nosotros – siempre está en la casa."
En mi vista periférica, pude ver que asentía despacio. Pero cuando le eché otro vistazo, se veía más pálida de lo normal.
"Oye, ¿estás bien?"
Finalmente, me sonrió otra vez, y por alguna razón, me hizo sentir alivio.
"Sí. Es solo que las familias me ponen… nerviosa."
OOOOOOOOOO
Si mi hermano menor Jasper no tuviera solo veinte años y ya estuviera locamente enamorado de su novia Alice, creería que estaba tratando de conquistar a Isabella.
"Isabella, ¿te gustaría otra bebida?" Pasó apresurado junto a nosotros para entrar a la cocina.
"Isabella, déjame sacarte esa silla." Me quitó del camino para sacar la silla.
"Isabella, déjame mostrarte el área de la piscina." Agarró su brazo y la llevó al patio trasero, mientras el resto de nosotros los seguíamos, Alice incluida.
Pero Alice sabía que Jasper estaba loco por ella—lo había estado desde el instituto. Simplemente se rio entre dientes al ver su evidente flechazo por una 'mujer mayor'.
"Pulgares arriba, hermano." Emmett me palmeó en la espalda mientras Jazz conducía a Isabella al patio trasero por delante de todos nosotros. "Rosie me dijo que esta era diferente. Parece… muy sencilla."
"Sí, bueno," respondí vagamente.
Emmett frunció el ceño, pero no me cuestionó.
Junto con el resto de mi familia, Emmett estaba muy consciente de lo difícil que estos últimos meses habían sido para mí. Y al igual que a Jake y a mi familia, le había costado mucho dejar atrás lo que Bree y Mike habían hecho, incluso si fue después que ella y yo habíamos terminado.
Isabella estuvo sorprendentemente tranquila durante la noche. Me había preparado para comentarios inapropiados, descripciones excesivamente detalladas de 'cómo nos conocimos' en Italia, para conmoción de mis padres. Pero fue en vano. Ella dejó que yo llenara los supuestos espacios en blanco y permaneció extrañamente en silencio, aunque sonriendo con dulzura, durante todo el intercambio. No estaba seguro si debía estar agradecido o desconcertado por su comportamiento.
Aunque tenía que admitir, que mis padres tomaron las noticias de que aparentemente había traído una chica de regreso conmigo desde Italia con mucha más calma de lo que había esperado. Sobre todo mi mamá.
"Así que, Isabella, ¿de dónde eres?" Mi mamá preguntó amablemente mientras estábamos sentados en la sala.
Yo estaba sentado junto a Isabella, sosteniendo su mano en la mía mientras ella miraba alrededor con nerviosismo. En realidad, me sorprendió—no me pareció de las que se intimidan. Me refiero a que, sí, la casa era muy grande y… lujosa para la mayoría de los estándares, pero mi mamá nunca había sido del tipo pretencioso. Siempre la había convertido en un hogar acogedor para los hombres en su familia. Al crecer, nuestros amigos siempre habían sido más que bienvenidos a pasar tiempo con nosotros, a cenar, y a fiestas en la piscina. Esme nunca había sido de las que se creen superiores a los demás. El dinero, la posición, las carreras, nada de eso era importante para ella y aunque siempre se ha sentido orgullosa de nuestros logros—Emmett con su restaurante, mi empeño por una carrera médica y el interés de Jasper en la facultad de administración de empresas—siempre hizo hincapié en que lo importante era lo que la persona era en el interior.
Mantuve la mano de Bella en la mía con serenidad, tratando de transmitirle que podía relajarse con mi familia.
Isabella tragó y respondió sin mirar a mamá a los ojos. "De Phoenix, señora Cullen."
"¿Tu familia sigue ahí?" Esme preguntó con una sonrisa. Pude ver que estaba tratando de mirar a Isabella a los ojos, pero ella los mantuvo fijos en algún punto más allá de Esme.
"Sí."
"¿Y qué te parece, Forks?" Esme intentó otra vez.
"Es muy lindo," Isabella respondió en voz baja.
"¿Y por cuánto tiempo crees que estarás de visita con nosotros aquí en el noroeste?" Miró de mí a Isabella con curiosidad, sin nada de hostilidad o sospecha.
Aclaré mi garganta.
Esta mañana me había dado cuenta de algo, y había quedado aún más claro para mí cuando Isabella se presentó en el hospital esta tarde. Aunque amaba a Bree, no podía evitar sentirme atraído por Isabella. Sí, hicimos un acuerdo, que con suerte nos daría a ambos lo que queríamos, pero había un línea ahí, una promesa de que nunca llevaríamos el acuerdo demasiado lejos. Yo tenía que asegurarme que nunca la cruzaría.
"De hecho, mamá, papá," comencé a decir, "quería pedirles a los dos un favor."
"Claro, cielo," respondió mi mamá.
Tragué grueso. Una vez más, iba a tomar a Isabella por sorpresa. Había estado muy callada durante toda la noche, solo esperaba que no enloqueciera totalmente ahora.
"En realidad, no hemos determinado cuánto tiempo estará aquí Isabella, pero me preguntaba si estaría bien que ella se quedara aquí con ustedes, en mi antigua recámara."
Silencio.
Isabella giró su cabeza de golpe hacia mí, con sus ojos en llamas.
Oh. Mierda.
(1) Payphone – Teléfono público. Canción de Maroon Five.
¡Alguien está en problemas! Pero como ya quedó claro en este capítulo, hubo muchas cosas que no consideraron antes de hacer su supuesto trato. Y esta es una de ellas. Por supuesto que Edward tiene miedo de ceder a la atracción que siente por Isabella, ¿qué nos dice eso? Mmmm… algo para considerar. Y ya algunas de ustedes había comentado algo sobre la reacción de Isabella cuando hablan de su familia, ¿qué habrá por ahí también? Como les dije, cada capítulo nos dice algo sobre la historia detrás, hay que prestar atención ;) Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y poder leer el siguiente.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: kaja0507, JessMel4, Danny CullenMa, kasslpz, injoa, alejandra1987, Adyel, Car Cullen Stewart Pattinson, OnlyRobPatti, Isis Janet, AnnieOR, Mio1973, mariluiq, Maryluna, GZarandon, twilight-lov1694, Paola Lightwood, tocayaloquis, somas, Twilight all my love 4 ever, NarMaVeg, Ali-Lu Kuran Hale, Noriitha, MajoRed, Lizdayanna, Carla Brunelli, piligm, aliceforever, rjnavajas, Mafer, missy, paupau1, dana masen cullen, krisr0405, saraipineda44, Nitoca, Kriss21, mrs puff, Liz Vidal, glow0718, Manligrez, Lectora de Fics, Jade HSos, Sully YM, JANETH A SANDOVAL, miop, Valevalverde57, SkyC, bbluelilas, Tata XOXO, EriCastelo, Dani, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, que espero sea muy pronto. Pero no lo olviden, DEPENDE DE USTEDES.
