Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)

Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM


Capítulo 7 – Yendo y viniendo

BPoV

"Las palabras no pueden lastimarte, Bella," Jamie me dijo una vez cuando éramos niños. Un par de chicos del vecindario me habían estado persiguiendo y burlándose de mí, y me dejé caer en el suelo, llorando. Jamie me encontró, me levantó y me enseñó la lección sobre los palos y las piedras (1).

Y luego demostró el punto al moler a golpes a los chicos con su bastón de hockey.

Pero con el paso de los años, he llegado a la conclusión que, aunque estoy segura que mi hermano mayor tenía buenas intenciones, estaba equivocado. No tanto por sacarle la mierda a golpes a esos chicos—definitivamente se merecían eso, créeme. Sino porque las palabras pueden conducir a acciones, ¿y qué es lo que dicen sobre las acciones?

Que las acciones dicen más que las palabras.

Nunca fue mi intención que nuestras acciones lastimaran a alguien. Mucho menos a ti… o a mí… ¿Pero qué estábamos pensando?

En serio, ¿qué demonios estábamos pensando?

OOOOOOOOOO

Envié al hermano pequeño de Edward, Jasper, y a su novia Alice, de vuelta a la casa por un vaso grande de agua mineral con un toque de lima y exactamente cuatro cubos de hielo y un sándwich Panini de jamón y queso suizo con mayonesa pesto, cortado en cuatro trozos iguales en forma de triángulo.

Y luego desaparecí en el bosque detrás del patio trasero impecablemente diseñado, incluyendo una piscina, una cabaña, una parrilla integrada y una choza tiki bar.

Al sacar un cigarrillo de mi mochila y encenderlo, consideré mis opciones.

Encontrar el camino a la carretera principal y huir de una puta vez—salir pitando de aquí con el primer extraño dispuesto a darme un aventón.

O quedarme y continuar con esta charada mientras vivo bajo el techo de lo que parece ser la familia más perfecta y bendecida financiera y físicamente de este lado del Pacífico. Los Ricón se encuentran con los malditos Walton del noroeste (2).

Le di una prolongada y relajante calada a mi cigarrillo, deteniéndome en seguida para apagar las cenizas—porque Dios no lo quiera e incendie el maldito bosque—y seguí caminando entre los altos árboles que casi ocultaban de la vista la luna llena en el cielo. Mis sandalias chasqueaban ruidosamente, pegándose al lodo y golpeando contra mis pies. Solo me detuve cuando llegué a la corriente de un río resplandeciente, reflejando la luz de la luna.

Maldita sea, le había hecho una promesa a Edward. Acepté su ridícula propuesta de hacer el papel de su novia durante el verano. Imaginé lo decepcionado que estaría una vez que se diera cuenta que me había ido y tuviera que encontrar otra forma de hacer que Bree volviera arrastrándose a él. Podía imaginar la afligida mirada en sus hermosos ojos, las líneas de ansiedad en su perfecta frente. ¡Pero mierda, nuestro acuerdo nunca había incluido a los padres!

Los padres no eran lo mío.

Y él no me había advertido. O sea, no era una experta, pero justo eso tenía que constituir algún tipo de violación de contrato, ¿verdad? Tendría todo el derecho legal de pedir sanción—al menos una restitución parcial. Digamos, ¿unos cinco mil? ¿Dos mil? ¿Crédito en la línea de autobuses?

Mientras fumaba mi cigarrillo y miraba hacia el río, algo se rompió y chasqueó detrás de mí. Jadeé y me giré de golpe y sorprendí a Edward saliendo de la línea de los árboles a unos metros de distancia.

Sus hombros rígidos se relajaron y exhaló con fuerza con evidente alivio.

"¡Gracias a Dios! ¿Dónde demonios estabas?" Demandó. "¡Te he estado buscando por más de diez minutos!"

"Bueno, estoy parada justo aquí. Así que obviamente aquí es dónde estoy." Puse los ojos en blanco y desvié la mirada de él, dando otra larga calada.

Sí, también puedo ser anal, señor.

Cuando me di cuenta, me arrebató mi dulce, dulce cigarrillo de mi mano.

"¡Oye! ¡Devuélveme eso, tú, desagradable-asqueroso-prepotente-y-bello-pero-anal-PENDEJO!"

Sostuvo mi cigarrillo por encima de su cabeza, demasiado alto para que lo alcanzara. Pero de todos modos, salte y salte tratando de conseguirlo.

"Bonito lenguaje, Isabella. Y no, no voy a devolvértelo. Creí que habíamos acordado en que no fumarías."

Dejé de saltar y crucé los brazos sobre mi pecho.

"¡Y yo creí que habíamos acordado que me quedaría contigo!"

"No," rectificó con cuidado, todavía sosteniendo mi cigarrillo en lo alto. "Nunca acordamos dónde te quedarías. A Bree a mí nos tomó dos años mudarnos juntos. ¡Ella nunca creería que me mudé contigo tan rápido!"

"¡Me importa un carajo lo que ella crea! ¡Los padres no son lo mío!" Exclamé fulminándolo con la mirada y bufando furiosa.

"¿Cuál es tu problema con mis padres?"

"¡Son padres!" Le dije, agarrando puños de mi cabello. "Y tu madre," gruñí, señalándolo de forma acusadora y entrecerrando mis ojos, "ella es de la que siempre están sobre ti."

"¡No es cierto!"

"¡Sí es cierto! ¡Es una entrometida! ¡Una flagrante entrometida! 'Edward querido, ¿te gustaría más agua?'" La imité, "'Edward querido, no olvides anotar el número de la empleada doméstica para tu casa'. 'Edward querido, ¿todavía estás tomando tu medicamento para la alergia?' ¡Es una entrometida!" Grité.

"¡Solo porque tu mamá no tiene objeción en permitir que su hija de veintidós años se pasee por el planeta con nada más que una mochila de mierda a su nombre!"

"¡Será mejor que te retractes de eso!" Siseé de forma amenazadora y piqué su estómago con mi dedo índice—una acción de la que me arrepentí de inmediato cuando golpeé el músculo sólido como piedra.

"¡Ay!" Retiré mi dedo y lo envolví con mi otra mano. "Estúpido poseedor-de-abdominales-de-acero-estirado-y-anticuado-idiota," murmuré. Tuvo el descaro de reírse entre dientes—el hombre que nunca se reía.

"Jamie me dio esa mochila," siseé, "¡y NO es una mierda!"

Hizo una mueca. "Bien, no es una mierda. Me disculpo. Pero una vez más, Isabella, ¿cuál es tu problema?"

"¡Mi problema, Edward, es que no sé nada de ellos!" Hice un gesto en dirección de la enorme casa.

"¡No sabes nada sobre !" Se volvió a reír entre dientes. "¡Para lo que sabes yo podría ser algún pervertido y tratar de aprovecharme de ti a mitad de la noche!"

"Oye, a los pervertidos los conozco. Puedo manejar a los pervertidos. Además, ¡no intentaste nada anoche!"

No que estuviera decepcionada o algo así.

"Tal vez solo te estaba dando una falsa sensación de tranquilidad."

Mis ojos se posaron en mi pobre cigarrillo, que se había extinguido a una colilla en su mano. Él siguió la trayectoria de mi mirada y al ver la pobre colilla, sonrió engreído y la lanzó al río, para nunca ser vista o volver a escuchar de ella.

"Si así fuera, ¿por qué me lo estarías diciendo ahora? Mira, no es nada personal contra tus padres; simplemente yo… no he vivido con los míos hace mucho tiempo."

Frunció el ceño. "Isabella, confía en mí, por favor. Simplemente… es mejor si no te quedas conmigo. Mis padres no te molestarán, te lo prometo. Mi papá trabaja la mayor parte del día en el hospital, mi mamá maneja un negocio de ciberservicios de diseño, y Jasper pasa la mayor parte de su tiempo con Alice de todos modos, y Rose y Emmett y el bebé viven a casi dos kilómetros de distancia por esta calle. Apenas si verás a alguno de ellos. Te quedarás en mi antigua habitación y podrás pasar tiempo en la piscina durante el día y luego puedes venir a verme al hospital durante los descansos y en la tarde, y podemos seguir con nuestra charada."

Fruncí el ceño.

"Todo saldrá bien," me sonrió de forma tranquilizadora, y entonces dio otro paso y envolvió mi rostro con sus manos y, ¡cielo santo! Ahí estaban esas chispas ardientes. Él siseó, y yo suspiré de forma entrecortada, cerrando mis ojos. Cuando los abrí nuevamente, sus intensos ojos verdes resplandecieron en la oscuridad.

"Esa mierda es una locura," se rio bajito entre dientes.

Mordisqueé el interior de mi labio, mientras estábamos parados ahí, mirándonos el uno al otro.

"¡Oh, está bien!" Acepté con un bufido y di un paso hacia atrás, rompiendo nuestra extraña conexión. Él dejó caer sus manos a sus costados y exhaló a través de sus labios entrecerrados antes de darme su sonrisa torcida, y sus ojos brillaron, y o sea, en serio, ¿cómo podría decirle no a eso?

OOOOOOOOOO

Edward era un gran mentiroso.

Sí, claro, su papá se había ido la mañana siguiente antes que yo despertara. Pero cuando me escabullí a la cocina para buscar algo de comida, me encontré con su madre.

"Buenos días, Bella," exclamó amablemente antes de que pudiera hacer mi escape. Tenía una jarra de café en una mano y dos tazas en la otra. "Estaba por ir a ver si te gustaría sentarte en la terraza conmigo por un rato antes de comenzar nuestro día."

Sonreí levemente y la seguí a la terraza.

Hoy el cielo estaba nuevamente desconcertante, prometiendo otra mañana caliente y soleada. Me senté derecha y rígida en una silla de patio de hierro colado y esperé en silencio mientras la señora Cullen me servía una taza de café. Había lindos pastelillos colocados en una bandeja en el centro de la mesa, y servilletas y algo de leche y azúcar. Miré hacia el césped perfectamente podado que se extendía frente a nosotros y a la bella piscina y a la cabaña mientras bebía nerviosa de mi café negro, que por lo general tomaba con unas cuatro cucharaditas de azúcar y media taza de leche, pero pensé que por ahora podía dejarlo pasar.

"Mi hijo Emmett trajo los pastelillos esta mañana," dijo Esme en tono conversacional. "Estaba… ansioso por saludarte. En realidad, todos estamos ansiosos por llegar a conocerte mejor. Es obvio que eres importante para Edward."

Le sonreí con sorna. Sí—importante en lo que respecta a su afán por recuperar a Bree.

"Él también es importante para mí, señora Cullen," le dije con dulzura y con rostro serio.

Listo. Eso era algo que a una mamá le gustaría escuchar, ¿verdad? Además, siempre he sido muy buena mentirosa. Aunque es algo curioso, que aunque solo conocía al tipo por aproximadamente medio minuto, no sentía que estuviera mintiendo en sí. Me refiero a que él era importante para mí, ¿cierto? ¡Sus quince mil iban a llevarme a la Toscana! Ciertamente era un tipo importante.

Pero la forma en que la señora Cullen me observaba pensativa, me puso nerviosa. Como si pudiera ver a través de mí…

"No estoy mintiendo," solté, y luego mordí mi labio—con fuerza. ¡Bien hecho, Bella!

"No, no creí que lo hicieras, cielo," la señora Cullen me sorprendió, inclinándose hacia adelante en su asiento. "No estoy segura… que tanto te contó Edward sobre su anterior…"

"¿Sobre Bree?" Volví a soltar. "¡Oh, lo sé todo sobre ella!" Sonreí, haciendo un gesto con mi mano sin darle importancia. "Él me contó todo."

La señora Cullen levantó una bonita ceja. "¿Lo hizo? Me alegra saber eso." Tomó un elegante sorbo de su café. "Conocemos a Bree desde que era una niñita, pero nunca estuve segura…" Su voz se apagó, mirando más allá de mí por unos segundos antes de llevar sus ojos azules de vuelta en mi dirección. "Debes saber que Edward pasó algunos… momentos difíciles…"

"Sí, pero ya ha superado todo eso," sonreí. "¡Me tiene a mí!"

Ella sonrió, frunciendo el ceño con curiosidad, pero aunque los padres tendían a ponerme nerviosa, había algo genuino en la sonrisa de ella. Casi hizo que doliera mi corazón.

"Puedo ver como definitivamente tú serías alguien que lo ayudaría a superar todo eso," dijo bajito.

Entonces, bajé la vista a mi regazo. Mi rostro ardía, y me sentí culpable y triste, todo a la vez.

Sí, no me gustan los padres.

"Veo la forma en que él te mira, Isabella," dijo con cuidado, "y tengo el presentimiento de que tú no lo ves. Ni siquiera creo que él realmente lo vea," se rio bajito entre dientes. "Isabella, no voy a preguntarte qué está pasando. Mi hijo es un adulto y no me concierne interferir."

Claro que no, Entrometida, sentí deseos de poner los ojos en blanco.

"Todo lo que voy a pedir," continuó con ese tono de voz apacible e irritantemente relajante, "es que, por favor, se den una oportunidad el uno al otro. Porque si algo sale mal," suspiró, "Isabella, voy a ser franca contigo. Mi hijo ha estado muy… afectado durante los últimos meses."

"Yo… puedo imaginarlo," dije insegura, porque en realidad no tenía idea de qué más decir.

"Pero afectado no es igual a tener el corazón roto."

Fruncí el ceño y me le quedé mirando, obligándome a sostenerle la mirada sin importar lo incómoda que me hacía sentir la madre adoptiva de Edward. "Nada va a suceder, señora Cullen," le aseguré. "Su hijo y yo estaremos bien."

Sus brillantes ojos azules no titubearon. "Está bien, Isabella," dijo finalmente. "Y por favor, llámame Esme."

"Esme entonces, y tú puedes llamarme Bella. Todo el mundo menos tu hijo, lo hace."

Eso la hizo reír.

Y entonces procedí a poner seis exquisitos pastelillos en mi bonito plato de porcelana y los devoré todos.

Y por un largo, largo tiempo, me olvidé completamente de las palabras de Esme.

OOOOOOOOOO

Al parecer, Esme no era la única ansiosa por conocerme ese día.

Estaba tomando el sol junto a la piscina en una de las tumbonas de la terraza—no era algo fácil de hacer en jeans ajustados, claro está, pero no había tenido tiempo de buscar una lavandería en el último par de días y era la única parte inferior que me quedaba limpia—cuando un chapoteo interrumpió mi ensoñación. Levanté la vista y vi a alguien nadando desde el extremo opuesto de la piscina hacia el que estaba más cerca de mí. Cuando emergió, era la pequeña novia de Jasper.

Se acercó al borde de la piscina y me miró, sonriendo.

"¡Hola, Isabella! Jasper duerme hasta tarde y yo quería tomar algo de sol."

"Hola… cosita… bonita," la saludé, porque al demonio si recordaba su nombre. "No tendrás de casualidad un traje de baño extra por aquí, ¿o sí?"

Soltó una risita. "Claro que sí. Y es Alice, por cierto."

"Alice por cierto," repetí con una sonrisa, levantando mis dos pulgares. Salió de un salto de la piscina como una conejito, fue hacia una bolsa con volantes color de rosa sobre la tumbona junto a mí—la que ni siquiera había notado que dejó ahí—y sacó dos pequeñas piezas rojas.

"¿Y ya conociste a Bree?" Preguntó unos minutos después, mientras tomábamos el sol en nuestras tumbonas.

¿Qué demonios le pasaba a todo el mundo hoy queriendo hablar de Bree? Coloqué mis gafas por encima de mi cabeza y sonreí con suficiencia.

"Sí, la conocí."

"¿Y?" Preguntó con curiosidad, rebotando en su asiento con su pequeñísimo traje de dos piezas negro que le quedaba bien a su pequeñísimo cuerpo.

"Y," me encogí de hombros.

Sonrió. "Sip, eso fue lo que siempre pensé también," concordó, como si mi encogimiento de hombros hubiera sido exactamente la respuesta que había estado esperando. Se recostó en la tumbona de nuevo y cerró los ojos, levantado su rostro hacia el sol. "Jazz y yo teníamos diez años cuando ellos empezaron a salir. Incluso entonces, nunca pudimos entender qué tenía de especial. Ella siempre fue muy formal y correcta," dijo, levantando sus manos delicadamente. "¡Ugh!"

"Algunos dirían que no tiene nada de malo un poco de formalidad y corrección." Dije las tres últimas palabras con mi mejor imitación de Kate Middleton. "Entrometida—err, Esme, parece muy formal y correcta."

Alice soltó una risita. "Hay quienes son formales y correctas," imitó mi acento anterior y levantó su pequeña nariz en el aire—"y luego están las formales y correctas," frunció el ceño. "¡Dios, Bree era aburrida!"

Me encogí de hombros. Además del hecho de que había roto el corazón de Edward o lo había disgustado o qué demonios—y sinceramente sí, sonaba bastante insulsa, no sabía lo suficiente para dar mi opinión.

'Nunca juzgues un libro por la cubierta a menos que la cubierta sea tan malditamente fea que ni siquiera puedas soportar mirarla'—otra lección que me enseñó Jamie.

Dos horas después, estábamos dado panzazos desde el trampolín y una Alice de veintidós años era mi nueva camarada.

Jasper apareció entonces, saliendo de la casa con unos bañadores azules y rascándose su barriga bien tonificada mientras su cabello rubio apuntaba en todas direcciones, al parecer acabando de despertarse. Tenía los ojos azules de su madre, pero por extraño que parezca se arrugaban como los de su hermano adoptivo cuando sonreía ampliamente.

"Vaya, ¿qué buena acción hice para despertar esta linda mañana con dos hermosas damas?"

Alice soltó una risita y corrió hacia su hombre, envolviendo su cuerpo con las pequeñísimas dos piezas en torno a él. "Jasper Cullen, tienes que dejar de coquetear con la novia de tu hermano o él va a patear tu trasero," lo regañó, riéndose entre dientes.

Y entonces se besaron de forma ardiente e intensa.

"Solo me alegra ver que mi hermano mayor parece haber sacado finalmente la cabeza de su trasero." Jasper dijo cuando salió por aire. Los dos sonrieron en mi dirección.

"¿Ves?" Dijo Alice. "No solo soy yo."

"¿Qué?" Preguntó Jasper.

"Bella se niega a hablar mal de Bree."

"¿Por qué?" Preguntó Jasper, perplejo.

"Me estoy guardando mi opinión hasta que tenga más en qué basarla," le dije desde la saliente de la piscina.

"Justa y hermosa," Jasper asintió. "Estoy impresionado."

"Vaya, gracias, amable señor."

"Pero sí, Bree era una perra."

"De verdad lo era, cielo," Alice me asintió de acuerdo.

Mmm.

Unos minutos después estaba contando hasta veinte porque yo era Marco y Alice y Jazz eran Polo y estos niños eran pura diversión.

"¿Quién empezó la fiesta sin nosotros?" Una voz fuerte rugió cuando había llegado a los veinte. Abrí los ojos y me volví para ver a Emmett, el hermano mayor de Edward, cargando a un pequeño mientras su esposa Rosalie estaba parada junto a él, viéndose como una súper celebridad con un traje de baño de dos piezas dorado y un pareo dorado trasparente. Al parecer ponían algo en el agua de este pueblo.

Emmett dio un grito de Tarzan y se echó un clavado a la piscina, emergiendo justo debajo de Alice y yo, y salpicándonos con su cabello mojado. Alice gritó y yo me eché a reír.

"Idiota," murmuró Rosalie, pero estaba sonriendo y ella y su pequeño vinieron a sentarse junto a la saliente de la piscina.

"Bella, él es Brady," Rosalie nos presentó. Sonreí con recelo y me acerqué con cautela. El pequeño había estado dormido en su carriola cuando Edward y yo llegamos anoche, y todavía estaba dormido para cuando Rosalie y Emmett se fueron. Algo que me pareció bien ya que tenía poca o ninguna experiencia con alguien que no estaba entrenado para ir al baño.

"Uhmm… ¿hola?" Le dije insegura al pequeñín, ondeando mi mano con cuidado. Tenía una cabeza calva y redonda, y ojos azules como el resto de su clan, y babeaba y murmuraba algo incomprensible, mirándome con ojos grandes y amplios.

"¿Quieres cargarlo por mí un par de minutos mientras nado un par de vueltas?"

Miré detrás de mí para ver con quién estaba hablando Rosalie, y no había nadie allí.

"Uhmm… ¿en realidad, no? No es nada personal con tu pequeñín, es solo que no sé nada sobre humanos de menos de medio metro de alto."

Se echó a reír. "Bueno, al menos eres honesta. Me agrada eso. Pero no te preocupes, no te morderá."

Sonreí con recelo. "¿Estás segura? Porque he escuchado que es algo que tienden a hacer."

Se rio otra vez. "Solo por unos minutos," dijo, y lo puso en mis brazos.

Lo sostuve en lo alto y lejos de mí, mientras él se retorcía en mis manos, murmurando y babeando mientras su madre se metía al agua de un salto y se alejaba nadando.

Mierda.

OOOOOOOOOO

EPoV

Había llamado a la casa tres veces hasta ahora—tres malditas veces. ¿Dónde demonios estaba todo el mundo y quién demonios no tenía un teléfono móvil en estos tiempos, y qué, por todos los cielos, era tan difícil de recordar sobre venir al hospital entre las 12:30 y la 1:00 pm? Le dije a Isabella que intentaría tener un descanso entonces y podríamos almorzar en el patio sobre el césped, donde Bree y Mike habían almorzado los últimos días. Sería perfecto para nuestros propósitos.

Pero no, aquí estaba yo, sentado solo en una solitaria banca comiendo solo una manzana a la 1:27 pm porque no pude comunicarme con la chica a la que le estaba pagando quince mil para hacer el papel de mi novia. Mientras tanto Mike y Bree estaban riendo y compartiendo ensaladas y malditas bebidas y miradas y esa mierda, a solo unos metros de distancia. Fruncí el ceño y les di la espalda.

"Hola, Edward."

Cerré mi teléfono y me paré rápidamente. "Oh, hola Bree. ¿Cómo estás?"

"Estoy bien," sonrió. "¿Y tú?"

"Bien, bien. Ocupado. Tuve suerte de tener este descanso."

"Sí, lo sé," sonrió cansada, "Mike y yo hemos tenido suerte de poder tener un descanso al mismo tiempo los últimos días."

"Sí," le dije, tratando de mantener mi voz tranquila, "eso sin duda es afortunado."

"Edward, quiero que sepas que no estoy tratando de lastimarte. Sé que Mike habló contigo, y sé que a pesar de lo dijiste esto es… incómodo. Pero es la realidad de la situación y—"

"Entiendo perfectamente la realidad de la situación, Bree. No necesitas restregármela en la cara."

Suspiró—un suspiro largo y cansado. "Hablando de restregar cosas en la cara, ¿cómo está tu novia?"

"Ella está perfectamente bien, gracias. La espero en cualquier momento."

Bree levanta una de sus delicadas cejas. "Disculpa que te diga esto, pero… ella simplemente… no parece tu tipo, Edward."

Resoplé. "¿En serio, Bree? Tú estuviste ahí un par de veces que Mike nos contó todo sobre la mierda pervertida que le hacía a sus novias, ¿no es cierto? Ya que hablamos de quién no es nuestro tipo."

Tuvo la decencia de sonrojarse. "Eso en realidad, no es de tu incumbencia."

"Tienes razón, no lo es. Así como Isabella y yo no somos de la tuya, sin embargo, tú eres la que trajo el tema a colación."

"Porque tú y yo estuvimos juntos mucho tiempo y a pesar de todo, Edward, todavía me interesas. Quise decir, que me preocupo por ti. Y ella es tan… diferente."

"Diferente de ti, quieres decir. Soy demasiado aburrido y rígido para que una chica como ella se interese en mí, ¿cierto?"

Suspiró de nuevo. "Fue cruel cuando dije eso, Edward, lo sé. Pero todo se había convertido en trabajo, escuela y estudios para ti."

"No siempre fue así. Yo no siempre fui así."

"Entonces, ¿es mi culpa? No me culpes por la persona en que te convertiste, Edward."

"No te estoy culpando por—"

El sonido de pequeños tacones se escuchó detrás de mí. "¡Edward, cariño, ya estoy aquí!" Alguien dijo entre su aliento contra mi espalda, y luego sentí un par de brazos cálidos envolver mi cintura y el calor abrasador que su toque traía constantemente. Mis hombros se relajaron y una sonrisa lenta se extendió por mi rostro—el momento perfecto. Los ojos de Bree se desviaron detrás de mí y se ensancharon aún más, y me di la vuelta en los brazos de Isabella…

… Ella estaba parada ahí con un sombrero para el sol con categoría de estrella de cine y gafas oscuras y labios color rojo rubí y un pareo negro sin mangas que no cubría mucho y lucía sus hombros besados por el sol, y apenas le llegaba a la parte superior de sus muslos que conducían a par de zapatos negros de tacón bajito.

Que me jodan.

Isabella me sonrió con dulzura—sus dientes perfectamente blancos destacaban bellamente entre sus labios rojos.

Mierda.

"Isabella cariño," – aclaré mi garganta chillona—"¿qué llevas puesto?"

Bajó la vista para mirarse y se encogió de hombros, sonriendo. "Pasamos toda la mañana en la piscina y luego no tuve tiempo de cambiarme antes de que Emmett y Rose me pasaran a dejar aquí." Se mecía de un lado al otro. "Rose dijo que mi rostro había estado suficiente tiempo expuesto al sol por este día, así que me dijo que me pusiera su sombrero y Alice dijo que mis Converse no combinaban con el pareo así que me prestó estos zapatos y… sí," se rio entre dientes, girando para darnos a Bree y a mí una vista 3D de todo su conjunto. "¡aquí estoy! ¿Te gusta?" Se me quedó mirando.

Y aunque se supone que solo estábamos pretendiendo, no pude evitar la forma apreciativa pero impresionada en que mis ojos recorrieron su cuerpo.

"Es…" Mis ojos se movieron rápidamente hacia Bree y tragué—con fuerza. "Isabella, recuerdas a Bree, ¿cierto?"

Isabella le ondeó alegremente su mano a Bree, agarrando mi mano y entrelazando nuestros dedos. "¡Por supuesto que sí! ¿Cómo estás, Bree?"

"Estoy… bien, Isabella, gracias," Bree dijo en voz baja. Sus ojos se movieron rápidamente por el atuendo de Isabella antes de volver a subir.

"¡Excelente!" Isabella exclamó. "¿Te gustaría acompañarnos a Edward y a mí a almorzar? Hice unos deliciosos sándwiches PBB&B (3) y freí unas Oreos, y Emmett me dio unos pastelillos deliciosos que él prepara para que trajera."

"¿PBB&B?" Preguntó Bree. Se veía extremadamente confundida e incómoda.

"En español, de mantequilla de maní, bananas y tocino."

Bree solo se le quedó mirando.

"Están tan deliciosos como suenan," Isabella susurró como si le estuviera contando un pequeño secreto. "Así que, ¿quieres acompañarnos? Hay suficiente para todos."

Bree bajó la vista de prisa a su reloj. "De hecho, por más delicioso que suene, me temo que mi descanso terminó."

"Oh. Está bien. Bueno, tal vez la próxima vez," Isabella sonrió.

Y esta vez, cuando Bree la miró, no pudo ocultar el destello de clara envidia. Sus labios se apretaron en una línea recta y la miró furiosa por un momento, de la forma en que lo hizo en la sala de examinación hace un par de días. Curiosamente, en lugar de sentirme engreído, atraje a Isabella a mi costado. Ella deslizó su brazo fácilmente alrededor de mi cintura. Se sintió… muy acogedor.

"Fue bueno hablar contigo, Bree," le dije.

"Contigo también, Edward. Cuídate." La forma en que me miró, como si hubiera más que quisiera decir…

"Adiós, Bree," Isabella le agitó su mano.

"Adiós, Isabella."


(1) El dicho es del novelista Robert Bloch "Podrán romperme los huesos con palos y piedras, pero las palabras jamás podrán herirme."

(2) Con los Ricón se refiere a la familia de Ricky Ricón de la serie animada, y con los Walton se refiere a la familia Walton, una de las familias más ricas del mundo y co-fundadores, al menos dos de ellos, de la cadena Waltmart.

(3) Peanut Butter, Banana and Bacon – en español, mantequilla de maní (cacahuate), banana (platano) y tocino.


¡Misión cumplida! Tal parece que el plan está resultando, al menos la parte sobre poner celosa a Bree, pero nuevamente, ¿será por qué realmente todavía siente algo por Edward o por algo más? Parece que el orgullo está jugando una parte muy importante en esta historia. Sin duda hay varias de ustedes que ya odian a Bree, ¿verdad? Y por lo que he leído, hay otras que tienen ganas de cachetear a Edward jejeje. Sí, lamentablemente, este Edward tiene la cabeza muy metida en el cu** jejeje. Ya veremos si la saca en algún momento… ¿Y qué les pareció la interacción de Bella con la familia de Edward? No fue fácil para ella y eso da mucho en qué pensar, pero se esforzó y tal parece que se los ha ganado, ahora falta ver si podrán continuar con la charada. Pues espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, estaré esperando ansiosa por sus reviews para saber qué les pareció y poder leer pronto el siguiente, no olviden que para nosotros es muy importante saber que se agradece el tiempo dedicado a ustedes, y nos les cuesta nada en realidad, solo unos minutos de su tiempo, escribir un gracias, una carita feliz o qué les gustó del capítulo en el cuadrito al final y enviar, ni siquiera tienen que estar registrados en FF.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Lady Grigori, injoa, AnnieOR, Melany, alejandra1987, atenea-ecrivain, Cinti77, Rosiichita, Lizdayanna, rosycanul10, Manligrez, Maribel 1925, JANETH A SANDOVAL, Ali-Lu Kuran Hale, Mamuelita144, bealnum, NarMaVeg, Nanny Swan, rjnavajas, Tata XOXO, aliceforever85, saraipineda44, Twilight all my love 4 ever, Cary, Adyel, Maryluna, Isis Janet, glow0718, piligm, Lectora de Fics, MajoRed, kasslpz, Gabriela Cullen (Bienvenida :) ), Liz Vidal, Mafer, EriCastelo, Mio1973, Noriitha, Dani, Sully YM, Valevalverde57, mrs puff, y algunos anónimos. Saludos, y espero que podamos leernos muy pronto, no lo olviden, DEPENDE DE USTEDES.