Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autorapattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)

Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM


Capítulo 11—El trabajo

BPoV

"No se trata de si ganas o pierdes, sino que es cuestión de saber jugar."

Esas fueron otras palabras de sabiduría de Jamie. Cómo se le ocurrió eso, no tengo idea, pero desafortunadamente, una vez más se equivocó. Porque aunque supongo que sí, está bien, se puede decir que la provoqué—de la forma típica en la que yo solía hacerlo subí las cosas de nivel y continué—sin importar cómo fuera mi juego, el resultado final era lo que realmente importaba.

Así que, dejaré que tú determines quién—al final del juego—estaba más equivocado que el otro. Pero no voy a disculparme. Por nada. Porque no puedes negar que al final, ella lo dio todo. Es gracioso que casi la admiro por ello.

OOOOOOOOOO

¿Sabes lo que dicen sobre que nunca debes tocar un cable de alta tensión porque la corriente que envía por tu cuerpo podría matarte? ¿Y que si tocas uno, todos tus músculos se contraen hasta el punto en que se vuelve imposible aflojar tu agarre y soltarlo?

Bueno, eso es exactamente lo que ocurre; créeme. Porque juro que mi intención solo era darle una breve caricia.

Un pequeñísimo apretón—solo lo suficiente para hacer que él dejara sus inhibiciones y me diera un muy buen gemido. Solo quería algo de ruido que le recordara a Bree lo excitante que Edward podría ser—un sonido que viajaría a través de las delgadas paredes de la cabaña, desde la boca de Edward y directamente a los expectantes oídos de ella.

Pero esto es con lo que no había contado—lo jodidamente genial que se sentiría tenerlo en la palma de mi mano—literalmente—o lo absolutamente delicioso que se sentirían sus manos en mi trasero. También olvidé considerar lo que sus sonidos me harían a mí. Y no había pensado en mis músculos contrayéndose mucho más que con kegels, tomando el control de todo otro músculo, haciéndome imposible el soltarlo.

Así que, sí, supongo que era acertado decir que no había pensado en esto ni la mitad de bien de lo que debería haberlo hecho, y que cuando Edward gimió en mi boca—de forma grave y gutural y desde lo más profundo de su pecho, tan profundo que lo sentí vibrar y reverberar en mi propio cuerpo—me perdí… y gemí y lo agarré con más fuerza.

"Dios, Bella…"

¡Jesús! Como si mi cerebro no estuviera de por sí confundido, ¿elegía ahora llamarme 'Bella'?

M.U.E.R.T.A—Yo.

Sí, toqué el cable de alta tensión, y ahora me estaba electrocutando.

De modo que no me pueden culpar por lo que ocurrió después de eso. O sea, ¿culparían a una víctima de una descarga eléctrica por perder el control de sus músculos? ¿Le dirían a esa pobre alma, "Debiste soltarlo"? ¿Sobre todo si ese cable de alta tensión era tan grande, duro, y grueso como la barra que en este momento tenía en mi mano? Y luego estaban esas extrañas chispas; también las culpo, ¡maldición! Estoy segura que de algún modo contribuyeron a la situación. Mi pobre mano simplemente reaccionó de la forma en que hubiera reaccionado cualquier otra mano… al sujetar con fuerza la bastante dura – y muy erecta polla de Edward, y moverse lentamente hacia arriba y abajo.

Ahí estaba otro gemido, incluso más fuerte que el último.

Y ahí estaba yo gimiendo en respuesta en su boca.

Nuestros besos se hicieron más lentos, lánguidos y deliciosamente húmedos, ya saben, de la forma en que tienden a hacerlo cuando no puedes concentrarte; lenguas danzando lentamente alrededor de la otra, las puntas encontrándose y probándose— ese tipo de cosas deliciosas. Y durante todo ese tiempo, Edward gimió maravillosamente mientras mi mano solo subía y bajaba, apretando cuando llegaba a la base, aflojando en la punta.

"Bella…" Edward dijo entre su aliento, arrojando su cabeza hacia atrás contra la pared, con los ojos cerrados. "Bella, ¿qué estamos haciendo?" Preguntó sin aliento, pero incluso mientras preguntaba, sus propias manos apretaban y moldeaban mi trasero entre sus dedos mientras sus caderas empujaban contra mi mano, buscando fricción.

"Solo déjate llevar," murmuré, besando sus labios con dulzura. "No lo pienses."

Gimió otra vez, uno de esos gemidos intensos y prolongados, con su cabeza moviéndose de un lado al otro, ¡y Jesús! Nunca iba a poder soltarlo si seguía haciendo esos sonidos y esas caras.

"Pero Bella…"

"Shh," lo besé, "confía en mí. Está bien. Estaremos bien."

Pero incluso al decirlo, aun cuando mi mano hizo su recorrido de arriba abajo, apretando y jugando con sus bolas, esparciendo la humedad en la punta, incluso cuando escuché los incomprensibles gritos de placer de Edward, aprobándolos y esperando que Alice hubiera hecho su trabajo y que la mujer que había tenido el puto descaro de expresar verbalmente su pensamiento de que Mike pudiera, alguna vez, ser más excitante que Edward, estuviera justo afuera escuchando lo excitante, apasionado y sensual que Edward era realmente—algo más resonó en el fondo de mi mente.

Esto era nuestro. Este momento me pertenecía a mí y a Edward. Le estaba dando esto a él para él. Y de acuerdo, tal vez también para mí, porque el diablo sabe que estaba disfrutando de esta mierda.

¿Realmente se merecía ella presenciar esto? ¿Era lo suficientemente digna de escuchar sus gemidos de lujuria y deseo, cuando ella los despreció? ¿Merecía un recordatorio de lo excitante que era realmente Edward?

Él gimió otra vez, mordiendo su labio y jalando una gran bocanada de aire, y lo miré mientras imágenes de él y yo durante el último mes danzaban en mi cabeza como pequeños algodones de azúcar. Y repentinamente, junto con el calor en mi entrepierna, también sentí esa delirante calidez en mi pecho, y deseé tanto que se viniera. No para que Bree pudiera escucharlo y supiera de lo que se estaba perdiendo, sino porque él se merecía eso. Este hermoso, dulce, tierno y desconcertante hombre se merecía la mejor paja que cualquier mujer pudiera darle.

De modo que se la di.

Y por una milésima de segundo, por el más pequeñísimo de los momentos, deseé… quise darle más.

"Está bien," repetí, besándolo con ternura mientras sus caderas giraban y se aferraba a mi trasero. "Permítete disfrutarlo, Edward. Está bien."

Cuando se corrió con espasmos entrecortados, se empujó más profundo en mi mano, sujetando mi trasero casi de forma dolorosa. Y cuando lloriqueé no fue por incomodidad, sino porque, ¡Dios! ¿Cómo podía creer que alguien más podría correrse mejor que Edward? ¿Cómo podía alguien despreciar esto—despreciarlo a él?

Descansamos el uno contra el otro mientras se regulaba nuestra respiración. Y entonces, me sentí de pronto sin aliento; claustrofóbica y traté de apartarme, pero Edward agarró mi mano, volviendo a atraerme a él.

"Bella," murmuró, "¿qué fue eso—?"

Pero no pude. No en ese momento porque mi mente estaba dando vueltas. No podía enfocarme, así que puse un dedo sobre sus suaves labios. "Shh," lo persuadí, "te lo explicaré después, ¿de acuerdo? Solo… límpiate y vuelve a salir."

Nos miramos a los ojos, y entonces asintió una vez y afortunadamente me soltó.

Fue extraño… no estoy segura qué exactamente había esperado al salir de esa cabaña, pero al parecer no mucho había cambiado en el mundo durante los diez minutos o algo así, en los que Edward y yo estuvimos encerrados ahí. Los árboles seguían verdes, el cielo nocturno seguía oscuro, y el agua seguía líquida…

Entonces, ¿por qué me sentía yo tan diferente?

Miré alrededor y la mayoría de las personas parecían estar ignorantes de mi pequeña travesura con Edward. Sin embargo, había quienes no fueron tan obvios como Emmett y Rose, sentados junto a la piscina y sonriéndome con complicidad. Desde el otro lado del patio Jasper me levantó su botella de cerveza, riéndose. Jess y Tanya estaban dentro de la piscina, susurrándose la una a la otra y riendo como tontas, y cuando me miraron, se carcajearon y me señalaron, las dos lanzando ebrias sus puños al aire.

Y a ella… la sentí más que verla observándome a solo unos metros de distancia, a un lado de la cabaña—justo como le había pedido a Alice. Así que cuando me volví, ahí estaba, simplemente mirándome con sus enormes ojos alarmados, y las delicadas aletas de su nariz ensanchadas. Sus labios estaban apretados en una línea enfadada.

Sip, cualquiera que sea este juego, definitivamente acababa de subir de nivel.

Hasta este día, todavía no sé si debía haberlo hecho o no, pero lo hice y le arqueé una ceja de forma desafiante, que lo decía todo. Muy bien, doctora Tanner, vi tus risitas y manoseos y subo la apuesta con una paja.

"¿Divirtiéndote, Isabella?" Inquirió, las dos conscientes exactamente de qué estaba hablando.

"Por montones, en realidad," respondí. Y después—llámese siniestra inspiración, frustración, revancha por el comentario sobre la carne roja, ¡demonios! Llámenlo malicia si quieren—procedí a llevar mi mano derecha a mi boca y minuciosa y exhaustivamente lamí la punta de cada uno de mis dedos. "Literalmente," solté una risita.

Y Bree, siendo la dama formal y correcta que era, simplemente me fulminó con la mirada por unos segundos, pero vi el fuego en sus ojos desproporcionadamente grandes. Ellos enviaron su propio mensaje.

Sí, se acabaron las contemplaciones.

OOOOOOOOOO

Nos llevó un par de horas limpiar cuando todos se fueron, con las chorrocientas cervezas que se habían tomado los amigos borrachos de Edward. Honestamente, una parte de mí solo quería escaparse a mi habitación y dejarlo todo para que Entrometida lidiara con ello por la mañana. ¿Pero a quién estábamos engañando? De todos modos, no dormiría esta noche con todos los extraños pensamientos cruzando por mi cabeza. Necesitaba mantenerme ocupada.

Cuando básicamente habíamos terminado, me zambullí en la piscina y empecé a dar unas vueltas, tratando de despejar mi mente y mentalizándome para la conversación que sabía se acercaba. Sabía que Edward no iba a dejarme ir sin una explicación, por lo que nade de un lado al otro, tratando al mismo tiempo de pensar y no pensar en nada. Durante una de mis vueltas llegué a la orilla de la piscina y me encontré con Edward, de cuclillas frente a mí, esperándome. Todos se habían ido y solo éramos él y yo.

Salí a la superficie por completo, echando hacia atrás mi cabello mojado mientras nos mirábamos el uno al otro por un rato.

Entonces me eché a reír.

Porque verán, así era como Edward y yo siempre disipábamos la tensión entre nosotros—y yo le había metido la lengua y le había dado al hombre una paja por el amor de Dios. Creo que eso calificaba como un momento tenso.

Él se rio entre dientes y sacudió su cabeza, con los músculos de sus piernas y de su estómago contrayéndose por la risa.

"¿Por qué te estás riendo, Bella?" Sonrió con suficiencia, pero la ternura en sus ojos verdes desmentía su expresión. "Tú y yo necesitamos tener una seria conversación aquí."

Puse los ojos en blanco. Él suspiró.

"¿Vas a decirme ahora qué fue todo eso?"

"¿Tengo que hacerlo?"

"Sí."

Tomé una respiración profunda, frustrada. "Bien. Fue una maniobra estratégica en relación con la ORAB."

Él resopló. "¿Qué, por todos los cielos, tuvo que ver con la ORAB?"

"Ella te escuchó, Edward," solté. Incapaz de sostener su mirada, miré a los círculos que estaba dibujando en el agua con un dedo. "Ella nos… escuchó."

Se quedó en silencio por un momento, mientras yo seguía dibujado círculo tras círculo en el agua clara y cálida.

"¿Tú… lo planeaste así?" Finalmente preguntó.

Asentí, aún sin mirarlo a los ojos, pero por mi vista periférica pude verlo pasando la mano por su rostro.

Suspiró. "Desearía… que me lo hubieras dicho primero."

"¿Me habrías dejado—?"

"No."

Nos quedamos en silencio; el único sonido era el de las gotas de agua que se movían a mi alrededor. Él seguía frotando su frente con fuerza con las puntas de sus dedos.

"Entonces, ahora estás enojado conmigo," declaré.

Inhaló profundamente antes de dejarlo salir lentamente. "No, Bella, no estoy enojado contigo. Estoy enojado conmigo."

Me forcé a mirarlo entonces y claramente pude ver la culpa en sus cejas fruncidas, y sus ojos sombríos. "¿Por qué? ¿Te sientes culpable porque ella te escuchó disfrutándolo?"

Pero me contuve de decir algo más. No quería decir lo que realmente estaba pensando. Señalar los defectos de Bree no era mi trabajo, y por algún motivo, cada vez que lo hacía sentía que colgaba de un peligroso precipicio.

"No, Bella," dijo con voz cansada, dejando en paz su frente y pasando ahora su mano por su desordenado cabello. "Es…extraño, pero no me siento culpable por eso." Desvió la mirada de mí para mirar hacia la oscuridad más allá de la línea de los árboles detrás de nosotros. "Yo no… le debo eso a ella, ¿o sí?" Dijo despacio. "Al menos, no ahora." Sus ojos volvieron a mí. "Estoy enojado conmigo mismo… porque no quiero que pienses que me aprovecharía de ti de esa forma… de la… amistad que tenemos."

De repente sentí esa peculiar punzada de dolor en mi pecho, pero sonreí a pesar de ello.

"Oye, no te aprovechaste de nadie. En todo caso," sonreí con ironía, "yo me aproveché de ti."

"Eso definitivamente no fue aprovecharse de mí," se rio entre dientes, bajando la vista con timidez. Cuando sus ojos volvieron a encontrar los míos, había una intensidad en ellos que hizo saltar mi corazón.

Él tragó grueso. "Bella… sabes que en este momento tú eres… una parte especial de mi vida, ¿cierto?"

Simplemente me encogí de hombros, demasiado cautivada para decir algo mientras lo miraba.

"Bueno, lo eres," dijo bajito. "Yo solo…" – bufó – "Quiero asegurarme de no hacer nada que arruine nuestra amistad."

Y ahí estaba de nuevo esa extraña punzada de dolor.

La manzana de Adán de Edward subió y bajó. "Eres mi mejor amiga, Bella. No quiero perder eso."

Es curioso que necesité de tres veces – ¡tres veces! – para finalmente entenderlo. Para percibir lo que estaba provocando ese inesperado dolor. Casi jadeé ruidosamente al comprenderlo.

Era esa palabra que él seguía usando; esa sencilla e inofensiva palabra: amistad.

Edward y yo éramos amigos, y si este verano las cosas resultaban como se supone que lo harían, de la forma en que yo había convenido… eso era todo lo que seríamos.

¡Jesús! ¿Qué había hecho?

Pero sostuve su mirada y sonreí, incluso cuando la comprensión llegó a mí, aun cuando la posibilidad de que yo pudiera desear más que eso oprimía mi corazón. Ignoré los miles de pensamientos desconcertantes que pasaban por mi cabeza y le sonreí.

"Oye, solo fue un trabajo manual," bromeé. "¿Qué es una pequeña paja entre amigos?"

Amigos. ¡AMIGOS! – Mi cerebro gritaba maliciosamente.

Él ser rio entre dientes, sacudiendo su cabeza.

"Entonces, ¿todo está bien entre nosotros, Bella?"

Miré a sus ojos verde mar. Unos ojos a los que probablemente ya había visto cientos de veces en el último mes, y aunque siempre me cautivaban, aunque siempre pensaba que eran hermosos, siempre había sido capaz de imaginar el día en que estuviera en alguna parte de la Toscana, mirando a "El David" y simplemente compararía sus ojos con estos.

Pero ahora, parada aquí en esta piscina, en esta noche caliente y húmeda, no podía imaginar el día en que ya no podría mirar en ellos. Y la idea de ese día acercándose me aterró inesperadamente…

¡Oh Jesús! Tengo que alejarme de él—en este momento. Tenía que despejar mi mente de Edward y sus ojos y su hermosa sonrisa y en lo divertido que realmente podía ser y lo dulce que era en realidad y lo duro que se había sentido en mis manos. Tenía que pensar.

"Sí, todo está bien," sonreí con suficiencia. "Ahora, ayúdame a salir de esta piscina. Estoy tan exhausta que podría dormir hasta el mediodía de mañana, ¿y luego con quién va a entrometerse durante el desayuno la pobre de Entrometida?"

Se rio y me subió, y aunque ya había estado lidiando con esas extrañas chispas por un mes, incluso esas se sintieron diferente, incluso ellas estaban conspirando para mostrarme lo estúpida que había sido al acceder a esto.

Nos miramos el uno al otro, tomados de la mano, y de la nada, otra extraña tensión llenó el ambiente, solo que esta vez no quedaba risa en mí—no iba a poder disiparla. Pero Edward estaba aprendiendo.

Se rio entre dientes. "Así que, ya que solo fue un trabajo manual entre amigos, Bella, ¿qué posibilidad hay de que—?"

Sonreí con suficiencia. "No va a pasar de nuevo, Cullen." Me di la vuelta y me alejé, diciendo en voz alta, "¡Buenas noches!"

Todavía se estaba riendo detrás de mí. "Buenas noches, Bella."

Dios, necesitaba a Jamie en ese momento.


Lo dicho, estos dos se engañan terriblemente si creen que solo fue 'una paja entre amigos'. ¡Ja! Evidentemente, ese momento despertó algo más en ellos, y no solo en ellos, como dijo Bella en el capítulo anterior, despertó a la bestia en ella, en Bree. ¿Qué hará ella ahora que Bella la desafió de esa forma? Porque ya hemos visto que Bree puede ser una perra, ¿recuerdan el comentario de la carne roja? ¿Qué tendrá planeado ahora? ¿Y qué hará Bella? Bueno, ya lo veremos. Espero que hayan disfrutado del capítulo. Mi plan era publicar más temprano pero me llegaron visitas imprevistas y no pude hacerlo, mil disculpas, pero aquí tienen el capítulo y pronto les subiré el siguiente, por supuesto, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció esté como siempre. No les cuesta nada, usando el cuadrito al final del capítulo, pueden escribir que les pareció el capi, o solo un gracias o una carita feliz y enviar, ni siquiera tienen que registrarse en FF. Cada una de sus palabras alegra nuestro corazón, se los aseguro *abrazo virtual*

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: paupau1, Aislinn Masii, Rosiichita, Sindey Uchiha Hale Malfoy, mony17, piligm, Gabriela Cullen, bealnum, tulgarita, Paola Lightwood, miop, Adyel, Cinti77, Marie Sellory, Angeles, JANETH A SANDOVAL, Adriu, Tata XOXO, sandy56, mrs puff, Isis Janet, Danny CullenMa, kasslpz, Lectora de Fics, Lizdayanna, rosycanul10, EriCastelo, Manligrez, Cary, bbluelilas, Noriitha, somas, rjnavajas, MajoRed, glow0718, Nanny Swan, Ali-Lu Kuran Hale, Melany, gabomm, Maryluna, Mafer, Mamuelita144, saraipineda44, Nitoca, angryc, AnnieOR, NarMaVeg, krisr0405, Valevalverde57, alejandra1987, Alice569, dana masen cullen, Twilight all my love 4 ever, Lady Grigori, Liz Vidal, Dani, aliceforever85, Mio1973, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, espero que muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.