Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)

Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM


Capítulo 12 – … y el sueño

EPoV

Era lo que llamaban un sueño recurrente—y a través de los años, había tenido este en particular al menos una docena de veces.

Estaba parado junto a los acantilados de La Push, mirando a la luna llena salpicada de cráteres que resplandecía sobre los oscuros árboles meciéndose. El sonido de búhos y grillos—y un lobo en la distancia—saturaba mis oídos, mientras una brisa fría tocaba mi piel. El río fluía tranquilamente por debajo; rítmicas olas avanzaban y retrocedían contra las rocas. Sucede que coincidían con el ritmo de la boca que seguía avanzando y retrocediendo sobre mi longitud.

Miré hacia abajo y gemí ante la vista frente a mí. La luz plateada de la luna iluminaba claramente un lustroso cabello castaño cayendo suelto en cascada frente a mis muslos desnudos, mientras unas manos color marfil me envolvían y subían y bajaban en sincronización con sensuales labios rosados.

Siempre supuse que era Bree. El sexo oral nunca había sido lo suyo, así que era normal que mi subconsciente creara una fantasía, donde no solo estaba recibiendo una mamada, sino que la estaba recibiendo junto a los acantilados, donde había recibido mis más grandes placeres. Al parecer, mi subconsciente era así de poético.

Bajé las manos y se perdieron en su suave cabello ondulado, ignorando el hecho de que el cabello de Bree siempre había sido lacio, porque oye, me estaban dando una mamada; pequeños detalles como el cabello ondulado eran secundarios. Así que, eché mi cabeza hacia atrás y miré a la radiante luna y las estrellas, mientras mis manos se movían hacia adelante y acunaban su cabeza, alentando sus perfectos movimientos. En mi fantasía recurrente la chica nunca levantaba la vista, pero podía sentir su belleza bajo mis dedos y cuando gemía, como si estuviera disfrutando de lo que me estaba haciendo tanto como yo, enviaba las mejores vibraciones a lo largo de mi polla.

Pero esta vez, algo cambió en el sueño.

Aunque estaba disfrutando la boca sobre mí probablemente más de lo que nunca lo he hecho, repentinamente los detalles secundarios parecían más importantes. Cuando tracé sus rasgos con mis dedos se sintieron… diferentes de lo que habría esperado de mi novia de mucho tiempo. Sus ojos se sentían… más pequeños, la nariz… suave con una dulce inclinación en la punta, sus labios… carnosos y llenos—mucho más carnosos que como los labios más delgados de Bree se habían sentido jamás—y malditamente familiares…

De pronto, tenía que verla, así que bajé mi mano y con cuidado levanté su barbilla para que me viera, y lo fascinante es que ni siquiera me sorprendí por los profundos ojos color ámbar que miraron a los míos—o por la nariz perfecta, o por los labios carnosos, o siquiera por la sonrisa traviesa que me dio con un bocado de mí. Ni siquiera me sorprendió cuando le di una sonrisa afectada y ella trató de levantar su mano y darle un golpecito a mi labio, aún succionando sin parar. Y cuando se rio—esa hermosa risa profunda y gutural suya—volví a ver estrellas. No en el cielo, y no solo por el cosquilleo que subió y bajó por mi polla, sino por la forma en que su risa hizo que mi corazón se acelerara—de una forma que nunca lo había hecho.

Me senté de golpe, jadeando. Con el corazón acelerado en mi pecho y mi polla palpitando dolorosamente, pero cuando eres un hombre soltero despertando completamente solo en medio de la noche después de soñar con la mejor mamada que ha existido, solo hay una cosa que queda por hacer; salí de un salto de la cama, me dirigí directamente al baño y ahí, con el nombre de Bella en mis labios, su rostro detrás de mis párpados cerrados y la sensación de sus manos y su boca en mi mente, me ocupé del asunto sobre el lavamanos blanco de porcelana.

Cuando terminé, descansé mi cabeza contra el botiquín, esperando a que mi respiración volviera a la normalidad.

"Bella, Bella, Bella."

Habían pasado dos días, y todavía no había conseguido dejar de pensar en esa paja. Y aparentemente, ahora mi subconsciente había agregado a todo su boca.

Gemí—pero ya no por el placer sino por la frustración—y golpeé mi cabeza contra el botiquín un par de veces, pero tan pronto cerré mis ojos, ahí estábamos—en la cabaña oscura, gimiendo en la boca del otro, sus manos cálidas a mi alrededor, jugando y acariciando…

Mmm y sus besos… joder, sus besos habían sido tan ricos… dulces y sexies al mismo tiempo… su lengua tan húmeda y suave… mm… y su trasero… ¡santo cielo! Su trasero… sonreí para mis adentros.

¡Mierda, mierda, mierda, mierda, MIERDA!

Mis ojos se abrieron de golpe. ¿Qué estaba haciendo? ¿Qué estaba soñando? ¿Qué demonios estaba pensando haciéndome la paja con Bella? Ella era mi amiga por el amor de Dios—mi mejor amiga de muchas formas a fin de cuentas. Porque aunque solo la conozco desde hace un corto periodo de tiempo, había compartido cosas con ella que nunca compartí con nadie en mi vida. Nuestra relación era lo mejor que me había pasado—en mucho tiempo.

Y ahora lo estaba jodiendo todo—

desde esa paja…

"Mierda, mierda, mierda," murmuré de nuevo, golpeando mi cabeza con más fuerza.

¿Por qué DEMONIOS permití que eso pasara?

Oh sí, porque tan pronto como su lengua encontró su camino a mi boca estaba perdido, aun cuando iba completamente en contra de la promesa que le había hecho a ella y a mí mismo sobre no cruzar la línea. Bueno, esa maldita línea ya se había cruzado, brincado y saltado sobre ella, pero nadie tenía la culpa más que yo.

Sí claro, no se podía negar que esa paja había sido la mejor de toda mi vida, pero no había valido la pena degradarla a ella. Porque sin importar lo que ella dijera, eso es lo que yo hice. Me aproveché de nuestro acuerdo y degradé la amistad que habíamos creado. Ni siquiera me había detenido a pensar en cuáles serían sus razones para iniciar algo como eso, y si ella alguna vez tuviera la más ligera idea de la mitad de las cosas que hemos estado haciendo en mis sueños desde esa noche, ¡demonios! Ni siquiera esperaría a que terminara el verano; se iría de aquí con el primer leñador dispuesto que se cruzara en su camino. Hice una mueca frente al espejo, sentí una opresión en mi pecho con la idea de ella marchándose…

Me enderecé. No. Era momento de retomar el rumbo y dejar de pensar en esas cosas, de dejar de pensar en ella. Además, Bella no estaba interesada en nada más allá de la amistad, y su amistad lo era todo en este momento. No estaba dispuesto a arriesgarla por una noche en una cabaña seguida de algunos sueños lujuriosos que me dejaron cachondo y de mal humor. El incidente de la cabaña había sido un medio para un fin, y ya no tenía ningún sentido pensar en ello, o analizarlo. En lo que a ella respecta, solo había estado haciendo su trabajo, y una vez que su trabajo estuviera terminado ella se iría de aquí hacia la Toscana. Ese era el plan. Ese era su sueño.

Quiero decir, sí claro, me sentía atraído a ella. Sí, me interesaba en ella. Sí, creía que era hermosa, inteligente, honesta, divertida, jodidamente sexy, fascinante, misteriosa, y tierna, etc… y si no fuera por el hecho de que Bree y yo alguna vez tuvimos una historia—

Quiero decir, que todavía tenemos una historia. Eso quise decir. Que todavía la tenemos. Porque la tenemos.

¿No es así?

OOOOOOOOOO

Más tarde ese día, estaba en la cafetería del hospital comiendo una hamburguesa de pavo y papas fritas dulces al horno, y tratando de no pensar demasiado mientras al mismo tiempo esperaba ansioso la llegada de Bella. Quería mostrarle cómo había sustituido ingeniosamente la carne roja por pavo molido para nuestras hamburguesas del almuerzo—lo que en realidad significaba que me estaba mentalizando para lo que estaba seguro sería un desacuerdo de proporciones épicas, porque a Bella le gustaba su carne roja.

En algún momento, entre las tres de esta mañana y la hora cuando llegué al hospital, había decidido que admitir mi extrema atracción hacia Bella era el primer paso para retomar el rumbo. De modo que lo admití. Pero aunque no tenía sentido negarlo, había muchas razones por las cuales reprimir esa atracción, siendo la más importante que para ella, este solo era un trabajo, algo así como un puesto de verano para conseguir llegar a su próximo destino. Y sí, la idea de que se fuera después que terminara el verano, es verdad que hacía que doliera mi pecho, pero me recordaba que eso habíamos acordado. Bella era una trotamundos, un espíritu libre, mientras que yo… bueno, no lo era. Y tampoco lo era Bree. Bree y yo éramos iguales, y así es como debía ser.

¿No es así?

Maldición. Cerré mis ojos y suspiré, metiendo una papa frita en mi boca y masticando metódicamente. Ahora no era el momento ni el lugar para pensar en esto. En unos cinco minutos, Bella entraría, con una de sus camisetas elásticas y pantalones cortos muy cortos o una de esas faldas bohemias que le gustaba ponerse. Esperaba que su comida no se enfriara porque Bella de verdad odiaba las papas frías y sí, mi corazón se aceleró por la anticipación de verla y—

"Hola, Edward."

Levanté la vista, un poco sorprendido porque había estado tan absorto en mi hamburguesa de pavo y en Bella, que no noté a Bree moviéndose en mi dirección. Estaba parada frente a mí ahora, cargando con su bandeja de comida.

"Hola, Bree."

En realidad, no había pensado mucho en los últimos días respecto a cuál sería el siguiente paso con relación a ella, solo lo correspondiente a la confusión en torno a Bella. Además, con lo… conservadora que siempre había sido Bree, estaba seguro que probablemente estaría asqueada por lo que debe haber escuchado durante el incidente de la paja en la cabaña, al menos demasiado incómoda para verme. Pero con todo lo demás pasando por mi mente, no había tenido la oportunidad de resolver cómo superar eso.

Pero aquí estaba ella, parada junto a mí y por extraño que parezca… sonriendo.

"¿Te importa si te acompaño?" Preguntó amablemente.

"Uhm… no, por supuesto que no, pero estoy esperando a Bella…"

"Bueno, solo me moveré cuando ella llegue." Hizo como si fuera a sentarse y me levanté para sacarle la silla, un poco confundido por lo… incómodo que se sentía esto. Mis ojos recorrieron la cafetería un tanto vacía, viendo al resto de los clientes, sin mirar a nadie a los ojos y esperando que no miraran a los míos…

Pero Bree me sonrió ampliamente, moviéndose en su asiento y poniéndose cómoda.

Me volví a sentar y agarré una papa frita. "¿Y… dónde está Mike esta tarde?"

La plácida sonrisa permaneció en su rostro. "Está un poco ocupado." Sus ojos bajaron a mi plato con una expresión divertida. "Realmente estás disfrutando de esas hamburguesas últimamente, ¿verdad?"

Me encogí de hombros y metí las papas a mi boca. "Definitivamente son llenadoras."

"Estoy segura que lo son." Se rio entre dientes y observó mi carne, su ensalada fría impecable e intacta junto a ella.

Me moví en mi asiento y entrecerré mis ojos para estudiarla. Había algo… diferente en Bree hoy, además de las numerosas sonrisas misteriosas y burlas. Algo que no podía explicar. En realidad, podría haber sido su cabello—estaba suelto para variar, rizado en las puntas de una forma en que nunca la había visto llevarlo. Y no llevaba puesta una de sus acostumbradas faldas sastre; en vez de eso lucía un vestido de un tono caramelo, largo y suelto—como los que Bella solía usar.

Por primera vez, Bree se veía… relajada—y despreocupada.

"Es pavo. Aunque no estoy seguro que le guste a Bella. Ella prefiere la carne roja," balbuceé.

"Oye, recuerdas la vez que fuimos a ese pequeño restaurante en Seattle, justo después que renunciáramos a la carne roja y el camarero seguía pasando de un lado al otro con filetes y costillas, y después de la cuarta o quinta vez que pasó junto a ti te levantaste de un salto de tu asiento y le arrebataste el plato," se rio entre dientes, "y dijiste 'al diablo, unas últimas costillitas no me matarán'."

Sonreí. "Según recuerdo, tú no lo encontraste tan gracioso en ese entonces."

Se rio echando su cabeza hacia atrás y yo estaba tan conmocionado por la acción que empujé mi silla hacia atrás, temeroso por un segundo de que se hubiera vuelto loca. Mis ojos se ampliaron por la sorpresa. "No, supongo que en ese entonces no," concordó, antes de suspirar profundamente. "Recordándolo ahora, creo que fue muy gracioso."

Asentí despacio y volví a acercarme. Por un momento, la forma en que se rio, la forma en que suspiró, me había parecido muy… familiar.

"Tuvimos buenos momentos, Edward, ¿no es así?"

Tragué. Mis músculos se tensaron. De pronto me consumía una sensación incómoda, como si por alguna razón, estuviera siendo… deshonesto. Volví a mirar alrededor de la cafetería, sintiendo como si todos los pares de ojos me fulminaran con la mirada de forma acusadora—por qué de forma acusadora, no tenía idea—pero en realidad, nadie estaba mirando en nuestra dirección.

"Fueron casi diez años, Bree," respondí—porque sin importar qué, eso era cierto.

"Diez años," repitió, asintiendo cuidadosamente, con sus grandes ojos fijos en los míos. "Diez años es mucho tiempo."

Hacía un calor incómodo aquí.

"Sí, lo es," concordé.

Nos sostuvimos la mirada, pero inesperadamente me sentí malditamente culpable. Rompí la conexión y bajé la vista a mi plato, agarrando unas cuantas papas más.

"¿Y te importaría si le doy una mordida?"

La miré, arqueando una ceja sorprendido, una vez más desconcertado por esta extraña… y diferente Bree. "¿No eres vegetariana, Bree?"

"Tal vez es tiempo de hacer algunos cambios." Nuevamente me sostuvo la mirada y agarró mi hamburguesa. Cuando le dio una lenta mordida sonrió una vez más, masticando meticulosamente. "Está deliciosa," soltó una risita.

Ella soltó una risita. Le di una sonrisa forzada y fruncí mis cejas, porque escuchar a Bree soltando una risita era un… sonido peculiar.

"Edward cielo, lamento llegar tarde."

Las palabras de Bella se escucharon un poco forzadas, y las escuché solo un par de segundos antes que rodeara mi cuello con sus brazos y pusiera sus suaves labios en los míos. Sintiéndome inexplicablemente deshonesto, me levanté de un salto de mi asiento.

"¡Bella, amor! ¡Te he estado esperando!"

La sonrisa que me dio antes de volverse hacia Bree, no pareció llegar a sus ojos.

"Hola Bree. ¿Hoy vas a acompañarnos a almorzar?"

"Hola, Isabella," sonrió Bree. "De hecho, solo me quedan unos minutos. Ya tengo que volver." Se limpió las manos y se levantó, viendo la bandeja de comida de Bella. "Por cierto, asegúrate de probar la hamburguesa de pavo. Está deliciosa. Edward me dijo que no te gusta el pavo, pero probé la suya y créeme, tiene suerte de recuperarla," se rio ente dientes.

Bella parpadeó, y pude haber jurado que la temperatura de la cafetería bajó unos treinta grados en cinco segundos. "¿En serio?" Preguntó. "Crees que esa hamburguesa estuvo buena, debiste haber probado el filete que comimos en la Piazza del Campo en Siena."

Y empezó.

"Estábamos en un pequeño y lindo restaurante justo en la Piazza del Campo—debías haberla visto decorada con cientos de amapolas blancas italianas e iluminada con docenas de candeleros de cristal de Murano—muy romántico," sonrió, sus ojos con esa mirada perdida. "¡En fin, estábamos comiendo filete y pasta, ebrios por el vino tinto y uno sobre el otro mientras un par de hombres italianos tocaban sus violines como ninguno! Y entonces Edward habló con ellos y lo siguiente que supe es que me estaban dando una serenata y cantando la más hermosa canción solo para mí. Por supuesto, no pude entender ni una pizca," se echó a reír. "¿Hablas italiano, Bree?"

Bree pareció sorprendida por la pregunta. "Uhm… un poco."

"Oh. Bueno, yo no hablo más que el básico buongiorno y ciao y grazie y va fanculo" Me sobresalté al escuchar la palabrota y los ojos de Bree se hicieron aún más grandes, pero Bella simplemente se rio entre dientes y se encogió de hombros, agarrando mi mano y entrelazado nuestro dedos con fuerza—"pero Edward hizo un gran trabajo al traducírmelo al oído. Y luego me la cantó una y otra vez por el resto de la noche. ¿No fue esa una gran noche, cariño?" Volvió sus ojos hacia mí.

"Sí," coincidí, con mi corazón acelerado. "Fue una noche fantástica."

"Sí," Bella repitió, riéndose entre dientes.

Bree se quedó en silencio por unos cinco segundos. "Esa realmente es una hermosa historia," dijo finalmente con otra rara sonrisa. "Edward y yo justo estábamos recordando una noche similar fuera de la ciudad—también involucró filete. Salvo que en vez de amapolas italianas y cristal de Murano, nosotros teníamos lirios y candelabros de cristal. Oh, y en vez de canciones en italiano, fueron en francés."

Sentí arder mi rostro, como si de algún modo yo hubiera hecho algo malo.

Se sobrevino un silencio incómodo.

"Bueno, adiós, Edward. Bella," dijo Bree, sin entonación.

"Adiós, Bree." Bella dijo con claridad.

"Cuídate, Bree," murmuré. Y mientras Bree se marchaba, incliné mi cabeza a un lado y la observé, tratado de entender qué se le había metido hoy…

"Ya no debería faltar mucho tiempo," dijo Bella monótonamente, interrumpiendo mi reflexión.

"¿Para qué?"

Se sentó y sacó una pequeña hielera de su enorme mochila, abriéndola cuidadosa y metódicamente. Volví a tomar asiento.

"Antes que se dé cuenta de lo que dejó y esté lista para volver arrastrándose a ti."

Los dos nos quedamos en silencio, mientras Bella desenvolvía un par de sándwiches, retirando cada capa de aluminio con la precisión de un cirujano.

"Bella—"

"Preparé sándwiches."

"Oh. Lo siento, no lo sabía. Nos ordené unas hamburguesas de pavo." Traté de sonreírle, pero no me miró a los ojos.

"Creo que solo me comeré un sándwich."

"Vamos, Bella," traté de persuadirla. "Al menos prueba el pavo. Apenas si puedes probar—"

"No." Le dio una gran mordida a su sándwich, sin quitar los ojos de la forma en que la mantequilla de maní se salía por las esquinas.

"Pero las hamburguesas de pavo son más saludables que—"

Dejó su sándwich y finalmente levantó la vista, fulminándome con la mirada.

"No me importa si es más saludable, Edward," dijo con frialdad. "No me importa si tiene menos grasa. No me importa si me ayuda a vivir más tiempo. Si estuviera hecha de oro sólido y me hiciera cagar ladrillos de catorce quilates que me diera una vida de lujos, aun así no tocaría ese pavo de mierda, insípido, saludable, seco y de color marrón."

Me eché hacia atrás sorprendido, sin palabras.

Ella suspiró pesadamente y se recargó en su silla. Y aunque se veía preciosa como siempre, creí detectar círculos negros bajo sus ojos.

"Mira Edward, no me hagas caso. Solo estoy…" Pasó una mano por su largo cabello—"Es solo que hoy estoy en mis días."

Me reí bajito y estiré mi mano para levantar su barbilla. Tenía algo de mantequilla de maní en la esquina de su boca, así que se la quité con cuidado con la punta de mi dedo índice. La ira ya había desaparecido de sus ojos, pero se veían cansados.

"Oye, ¿estás bien? ¿Quieres que te traiga algo del hospital para tus… síntomas?"

"No, estaré bien," sonrió. "Pasará pronto. Pero solo digamos que tu chica Bree tuvo suerte de no recibir un puñetazo en la cara justo ahora."

Ni siquiera intenté no reírme al escuchar eso. "Bree nunca fue una gran luchadora. La habrías derribado totalmente."

Se rio en respuesta, y aunque estábamos hablando de darle una paliza a Bree, solo me alegró escuchar reír a Bella. "Oh que lo habría hecho." Cruzó los brazos sobre su pecho y sonrió con suficiencia.

"Creo… Creo que está intentando ser como tú, ¿sabes?" Le dije.

Se me quedó mirando. "No se imagina que no tiene que hacer nada, ¿no es así? No te preocupes, Edward, estamos a mitad del camino. Y entonces tú tendrás tu destino y yo tendré… la Toscana." Sonrió.

Mi pecho se contrajo dolorosamente, pero no estaba seguro por qué. O sea, ella tenía razón, ¿verdad? Eso fue lo que acordamos. Ese era nuestro objetivo. ¿No es así?

"Bella, yo…" Pero no tenía idea de lo que quería decir.

Ella sonrió de pronto, pero al mismo tiempo sus ojos se veían más fríos.

"Así que, Edward, he oído decir que hay un reventón este fin de semana."

Fruncí el ceño, aliviado… y de algún modo decepcionado por el rotundo cambio de tema.

"Uhm, bueno…" – pasé la mano por mi cabello—"es solo una estúpida gala benéfica del hospital llena de un montón de vejestorios engreídos y almidonados vestidos de etiqueta. No te preocupes, no tenemos que ir."

"Oh." Volvió a comer su sándwich, nuevamente sin mirarme a los ojos.

La observé. Hoy se veía muy… rara.

"A menos que… tú quieras ir…"

En seguida me miró y sus ojos castaños brillaron, igual que siempre. Una enorme sonrisa iluminó su rostro y en serio, ¿cómo podía decirle que no a ella? No había nada en ese momento que no habría hecho para mantener ese brillo en sus ojos.

Rebotó en su asiento, y me eché a reír con fuerza, porque era algo típico de Bella y yo—

¿Yo qué?

"¿Podemos ir, Edward? ¿Por favor?" Me preguntó ansiosa, su voz dulce y expectante… y simplemente ella.

Suspiré. "Claro que podemos, Bella. Claro que podemos."


¿Se preguntaban qué haría Bree? Ahora tienen la respuesta, pero que patética, que recurre a actuar y parecerse a la mujer de la que ahora Edward está supuestamente enamorado. Tal parece que Bree, como dijo Jessica, no sabe lo que quiere. Aggrrr… En fin, pobre Bella, sin duda ella tiene claro que las cosas se le salieron de control y siente mucho más por Edward, y cree que nunca podrá tenerlo, ¿y ustedes qué creen después de este capítulo? ¿Será realmente así? Mmmm… algo en qué pensar. Espero que haya disfrutado del capi de hoy y por supuesto, esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y poder leer el siguiente. Y no les cuesta nada, solo unos minutos de su tiempo, escribir un gracias, una carita feliz o decir qué les pareció el capítulo y enviar ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Allie, Vianey Cullen, rjnavajas, Gabriela Cullen, Marga, Yolanda Lorenzo, Lizdayanna, Melany, ori-cullen-swan, Aislinn Massi, mony17, somas, alejandra1987, Mapi13, Kriss21, Tata XOXO, Isis Janet, Mio1973, Nitoca, bealnum, paupau1, jupy, Sindey Uchiha Hale Malfoy, Twilight all my love 4 ever, Liz Vidal, Jade HSos, Nanny Swan, OnlyRobPatti, angryc, JANETH A SANDOVAL, Lady Grigori, Carla Brunelli, bbluelilas, miop, kasslpz, aliceforever85, Mamueluta144, AnnieOR, Marie Sellory, gabomm, Maryluna, MajoRed, EriCastelo, Rosiichita, sandy56, krisr0405, rosycanul10, solecitonublado, Angeles, Dani, Manligrez, Adyel, Cary, Sully YM, tulgarita, Ali-Lu Kuran Hale, NarMaVeg, saraipineda44, Noriitha, Cinti77, tocayaloquis, mariluiq, glow0718, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente capítulo, que espero que sea muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.