Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)

Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM


Capítulo 13 – Cuentos de hadas y bailes

BPoV

Al principio, me esforcé tanto por mantener levantados esos muros, incluso a sabiendas de lo vano e inútil que sería ese esfuerzo—aun cuando me admití a mí misma que te habías alojado en mi corazón desde el primer día. No era porque no te quisiera, sino porque por mucho que pudiera haberlo deseado, por mucho que pudiera haber empezado albergar mis propias pequeñas fantasías sobre nosotros, sabía que nunca podría ser ese perfecto felices para siempre en el que al parecer habías pasado tu vida soñando—del que me hablaste esa noche junto a los acantilados. He vivido una vida tan diferente a la tuya, y aunque no podía culparte por creer en finales de cuentos de hadas, yo sabía muy bien lo inalcanzables que eran realmente.

Pero si de algún modo ella pudiera darte ese final perfecto, esa puesta de sol en el fondo con las carreras exitosas, el matrimonio feliz y buenos niños, entonces me marcharía con gusto, porque eso es lo que tú te mereces.

No, eso no es del todo cierto.

Dije que no me disculparía por nada, pero quizás tengo algo por lo que disculparme. Porque con todo y las honorables intenciones mencionadas antes, ellas prácticamente pasaban a un segundo plano cada vez que estábamos solos y tú me abrazabas. Lo intenté, juro que lo hice, pero mi determinación, mi decisión de permitirte tener tu final perfecto… bueno, simplemente desapareció en el instante que tu corazón latió junto a al mío. En tus brazos, finalmente me sentí bien; finalmente sentí que quizás, tal vez, estaba… en mi hogar.

Así que, lamento si te lo hice mucho más difícil.

OOOOOOOOOO

Estaba tumbada boca abajo en ropa interior, sobre el gran sofá negro de lujo en el bonito vestidor de la pequeña boutique sofisticada de Tanya. Bebiendo la receta secreta de frapés de Rose—los que, por cierto, estaban buenísimos—y pasando el tiempo y bromeando con Tanya mientras Alice hacía un caos en la trastienda de la boutique. Supuestamente, me estaba buscando un vestido para la gala benéfica, aunque lo que yo realmente sospechaba era que estaba dándole rienda suelta a su Stacy London interior, y cuando el sonido de otra funda de ropa balanceándose me alertó de su regreso, suspiré.

"Nop," le dije, sin molestarme en levantar la vista porque habíamos estado haciendo esto por tanto tiempo que no necesitaba ver para saber que su última elección era otro fracaso. En vez de eso, tomé un largo sorbo de mi bebida y seguí descuartizando algunas frutas electrónicas en mi teléfono.

Alice bufó, azotando con enojo la funda de plástico para ropa en sus manos. "¡Pero ni siquiera lo has visto!"

Pude percibir más que ver lo alterada que ya se estaba poniendo—definitivamente tomándose demasiado en serio eso de "¡Solo quedan cincuenta y cuatro horas para la gala y tenemos que ir a encontrarte un vestido!"

"No tengo que verlo," le dije mientras blandía mi espada ninja a través de unas piñas particularmente malvadas. "El encaje negro que sobresale de esa funda para ropa dice mucho."

"¿Qué tiene de malo el encaje negro?" Gritó.

"Nada—si está en mi ropa interior," sonreí, meneándole mi trasero. "Pero no soy una abuela de setenta años con cabello azul. Yo no uso vestidos de encaje. ¡Oh mierda! ¡Vuelve aquí, tú, pequeña y escurridiza sandía!"

"¡Bella, todo el mundo usa encaje!" Alice dio un pisotón con su pequeño pie, pero fue su tono frustrado lo que hizo que me detuviera. Dejé mi fruta virtual y suspiré, levantando la vista y mirando a los ojos entrecerrados de Alice.

"¡Faltan dos días para la gala benéfica y todavía no te encontramos el vestido perfecto y tú ni siquiera lo estás intentando!" Se quejó.

"¡Lo estoy intentando!" La contradije. "He estado sentada aquí congelándome el trasero y mis bonitas tetas durante las últimas dos horas, permitiéndote hacer un desfile de un vestido feo tras otro frente a mí—negros y azules, de encaje y con lentejuelas," me estremecí.

"Encaje, lentejuelas y plumas, oh Dios," Rose agregó. Ella, Tanya y yo nos echamos a reír—lo que no hizo nada para mejorar el humor de Alice. Con un bufido de indignación, volvió a entrar al cuarto del inventario y yo volví con mi Fruta Ninja, y Rose volvió a meter sus tetas en la boca del pequeño Brady mientras Tanya solo jugaba en su laptop.

"¡Ally cariño, no te enojes conmigo!" Grité, "¡Es solo que ninguno de esos vestidos me habla!"

"¿Te habla? ¿Qué esperas que te diga el vestido correcto? ¿Querida Bella, yo soy el indicado?" Gruñó—su voz llena de sarcasmo.

"¡Ves, me conoces!"

Refunfuñó algo ininteligible, y me reí entre dientes. Rose se rio conmigo mientras el pequeñín estiraba su cabeza para asegurarse de permanecer bien sujeto durante todo el movimiento poco considerado de su madre. Después de unos minutos, ella guardó sus pechos mientras el pequeñín solo se quedó ahí, viéndose todo aturdido y satisfecho y como un típico hombre después de tener sus tetas.

Era un proceso complicado—alimentar a esos pequeñines.

"Odio decirlo, Bella," concordó ella mientras se acomodaba ese extraño sujetador suyo, "pero Alice tiene razón. Necesitas apresurarte a encontrar un vestido—algo que luzca ese impresionante cuerpo tuyo," se rio entre dientes.

Puse los ojos en blanco y exhalé profundamente.

O sea, en serio, ¿qué sentido tenía? Podía verme tan impresionante como Cenicienta en ese famoso baile suyo y no haría ni una pizca de diferencia. Yo no era la princesa en esta historia; de hecho, yo no era más que un personaje secundario—una despreciable hermanastra si gustan.

¡Vaya!

Caí de boca al sofá.

Pero me aseguré de sostener mi frapé porque si se derramaba en el bonito sofá de lujo de Tanya, me mataría.

En serio, ¿de dónde demonios vino eso? ¿Qué demonios me estaba pasando y desde cuándo habían sido las analogías de cuentos de hadas mi estilo? Era la hermanita de Charles James Swan hijo— ¡Nosotros no creíamos en los cuentos de hadas! ¡Jamie me golpearía en la cabeza si estuviera aquí en este momento o se enterara de mis pensamientos típicos del Canal Disney! Mi hermano mayor nunca fue del tipo de sentir lástima de sí mismo y él me enseñó a que tampoco lo hiciera.

Levanté mi cabeza y tensé mi labio superior. Bien, si ella era lo que Edward quería, entonces que así sea, ¡pero de ninguna jodida manera le permitiría a ella hacerme quedar a como una tonta!

Aunque…

Aunque, ¿no fue a eso a lo que accedí? ¿No era básicamente para eso para lo que Edward me estaba pagando quince mil: para quedar como tonta; pretender ser su novia y mostrarle a Bree de lo que se estaba perdiendo, y entonces solo esperar hasta que ella estuviera lista para recuperarlo? Igual que—

Joder. Olviden a la despreciable hermanastra; firmé para el rol del maldito bufón de la corte.

Agregué eso a la creciente lista de revelaciones personales de esta semana:

Número Uno—no era tan neutral con toda esta situación como originalmente afirmé serlo, como lo demuestra:

A. Los peculiares sentimientos que habían surgido recientemente (o quizás no tan recientemente—todavía estaba descifrando eso) en relación con Edward, y

B. El hecho que quería agarrar a la doctora Bree Tanner y meterla de cabeza en el inodoro más cercano.

Y ahora, redoble de tambores, por favor:

Número Dos—cuando este juego termine, junto con mis quince mil y el viaje a la campiña Toscana, ¡yo me habré ganado un sombrero con tres puntas y cascabeles colgando de cada una de ellas! ¡Bien por mí!

Definitivamente, no pensé bien en toda esta propuesta.

Aunque…

Oh maldición, más vale que lo admita ahora, ya que estos últimos días han estado llenos de estos pequeños y entretenidos descubrimientos personales, de todos modos.

Incluso el primer día, habría hecho lo que fuera por ese hombre.

No podía soportar ver a Edward triste, o sufriendo, e incluso si lo hubiera pensado bien entonces y comprendido que estaría haciendo el papel de tonta y que desarrollaría estos… sentimientos… aún habría accedido a su propuesta.

Ahí está. Otra revelación. ¿Y a qué lleva todo esto?

Lleva al hecho de que estaba jodida desde el primer día.

Y ahí voy de nuevo cayendo de boca.

OOOOOOOOOO

Dos horas después:

"¡Alice, por favor, ya puedo ponerme mi ropa!" Le supliqué.

"¡No, maldita sea!" Gruñó desde el cuarto del fondo. "¡Tiene que haber algo aquí!"

El ambiente se llenó con sonidos de ganchos siendo arrastrados furiosamente por las líneas de ropa y fundas de ropa estrellándose ruidosamente.

Gemí y me arrojé hacia atrás contra el sofá negro. "Tanya, ayuda. Por favor, detén esto."

Tanya se rio entre dientes. "Déjame ir allá atrás y ver si puedo encontrar algo antes de que ella destruya mi tienda."

Cerré mis ojos, mentalmente exhausta. Me había cansado de jugar las Frutas ninja, me había aburrido de Siri, e incluso el pequeñín y sus divertidas gracias me habían abandonado. Se había quedado noqueado en su carriola hace como media hora. Con todo, por más que me quejara, en el fondo me alegraba que Alice me mantuviera distraída con sus horribles elecciones de vestido. No necesitaba mucho tiempo para pensar.

Rose rodaba la carriola hacia adelante y hacia atrás, manteniendo al pequeño Brady roncando. "Creo que yo también voy a tener que dejar pronto la excursión de vestidos. Tengo que ir al restaurante y empezar la preparación."

Abrí mis ojos de golpe, porque no quería que me dejara sola. "¡Ooh no, no me dejes! ¿Qué hay del pequeñín? ¿No tienes que ir a dejarlo con Esme? ¡Iré contigo! ¡Y luego podemos quedarnos en el restaurante! ¡Puedo ser una ayudante de camarera! ¡Puedo ser tu ayudante!"

Rosalie frunció el ceño, sonriendo. "Esme y Carlisle fueron hoy a Seattle para ver a unos amigos, ¿recuerdas? Así que, el pequeño Brady va a ir al trabajo con su mamá y su papá esta noche; lo que significa que no tendré tiempo para" – aclaró su garganta—" ayudarte a ser una ayudante."

Bufé y me levanté sobre un hombro. "¿Cómo jodidos vas a hacer tu trabajo de chef y anfitriona con el niño colgando de ti, de todos modos?"

Rose suspiró, mirando a su hombrecito. "Lo haremos funcionar. Son los sacrificios que nosotros los padres tenemos que hacer en ocasiones. Ya lo verás cuando tú y Edward tengan su propia pandilla de mocosos."

Hice una mueca por dentro, pero forcé a mis rasgos a permanecer inexpresivos, porque no era la culpa de Rose que no tuviera idea de lo imposible que eran sus palabras de muchas formas diferentes. Y quizás fue otro estúpido intento para distraerme lo que me hizo decir lo que dije a continuación.

"Mira… si quieres… puedo cuidar al pequeñín por ti esta noche."

Oh demonios, ¿de verdad acababa de decir eso?

Pero antes que pudiera retractarme, una enorme sonrisa iluminó el rostro de Rose y demonios, si no la conociera—lo que al parecer era cierto—juraría que había sido engañada.

"¿Lo harías?" Sonrió con suficiencia. "¿Pero qué hay de Edward? ¿Ustedes dos no tienen planes para esta noche?"

Sacudí mi cabeza. "Él tiene que entrar al trabajo muy temprano mañana, así que probablemente solo vamos a… pasar el rato…"

Desvié la mirada, viendo a las bonitas paredes empapeladas. Sí, esto sería bueno, conseguir algo de separación y distancia de Edward. Desde que este juego comenzó hace más de un mes, él y yo nos vemos todos los días, y desde que todas estas revelaciones han empezado a bombardearme, no he tenido una noche para mí, para pensar y resolver todo esto. Por más que intentara no pensar, al mismo tiempo sabía que no podría hacerlo indefinidamente. Tenía que decidir cuáles deberían ser mis siguientes pasos, porque ya no estaba muy segura que continuar con esto hasta el final del verano fuera muy buena idea.

Una noche lejos de Edward, probablemente era lo que necesitaba.

"Oh. Bueno, él puede venir a cuidar a Brady contigo, ¿o no?" Rose sugirió.

"No, no," sacudí mi cabeza en seguida, y al notar entonces el marcado ceño fruncido de Rose, sonreí. "Me refiero a que, estoy segura que él no quiere quedarse atrapado conmigo y un niño llorando y haciendo popó. Le diré que vaya a pasar tiempo con Jake o algo así. Sé que han estado deseando algo de tiempo entre chicos."

"Sí, estoy segura que está deseando pasar tiempo entre chicos con Jake más que pasar tiempo contigo," dijo Rose con una risita.

Me encogí de hombros, sonriendo con nerviosismo.

"Como quieras," dijo finalmente. "Supongo que podré cocinar mejor si no tengo la imagen de él y tú haciendo bebés mentida en la cabeza durante toda la noche cuando se supone que cuides del mío."

"Je, je," me reí levemente entre dientes, "Graciosa. ¿Ves? Todo está bien."

Llena de energía nerviosa, me levanté y cargué al pequeñín de su carriola y lo sostuve en alto y lejos de mí, mirando a su gordo rostro todavía durmiendo.

"Entonces, somos solo tú y yo esta noche, niño. ¿Qué deberíamos hacer para mantenernos ocupados?"

Él simplemente se quedó ahí, sin reaccionar.

Sí, iba a ser una noche divertida.

Cuando Alice y Tanya finalmente volvieron a salir, Tanya se acercó a mí de prisa, con una funda de ropa en su mano.

"Aquí vamos de nuevo," le murmuré al pequeñín dormido en mis brazos.

Tanya soltó una risita, abriendo el cierre de la bolsa. "De acuerdo, Bella, vamos a ser honestos, puede que Alice te conozca mejor, pero una gurú de la moda no es." Resoplé mientras Alice nos miraba con el ceño fruncido. "Bueno, puede que yo no te conozca tan bien, pero creo que he encontrado el vestido perfecto para ti."

"¿Pero le hablará a ella?" Rose sonrió con ironía.

"Exactamente. Tanya cariño, tienes una pequeña tienda encantadora aquí y todo, y me encanta ese cómodo sofá y tu papel tapiz es muy bonito también, pero hemos estado aquí tres horas y no me quedan muchas esperanzas y ¡demonios!, ¿dónde encontraste eso?"

Le arrebaté el vestido a Tanya y aun cargando con un pequeñín durmiente, caminé de prisa por sobre la suave alfombra rosa hacia los espejos de cuerpo entero. Sosteniendo el vestido contra mi cuerpo, inspeccioné mi reflejo y, ¡maldita sea!

"Hola, lindo vestido; mi nombre es Bella Swan y te llevaré puesto en la gala benéfica en cincuenta y un horas, y prometo hacer mi mejor esfuerzo por no mancharte o romperte."

Oh sí, el vestido me estaba hablando—en oraciones completas, poemas y sonetos.

"Sostén al niño." Le entregué a Brady a su madre y metí el vestido por sobre mi cabeza, y, ¡oh demonios sí!

Era azul, pero un bonito azul claro, no como esos aburridos vestidos azules de viejita que Alice seguía lanzando en mi dirección. De tirantes, sedoso y largo, que caía más allá de mis rodillas, pero lo que lo hacía destacar eran las larguísimas aberturas al frente y por detrás – y cuando digo larguísimas, quiero decir, larguísimas—literalmente. La abertura del frente llegaba a mi ombligo, dejando al descubierto el espacio entre mis tetas sin revelarlas en realidad, y la abertura en la espalda se extendía hasta la parte superior de mi trasero, mientras aún lo mantenía oculto.

Miré el espejo, honestamente impresionada por mi reflejo. "¿Dónde guardabas a este bebé?" Susurré.

"Es un vestido exclusivo vintage de los setenta. Lo tenía en exhibición en el escaparate hace unos meses, pero tienes que tener el cuerpo y las bolas para llevarlo puesto," Tanya se rio entre dientes, "y afrontémoslo, esto es Forks. Sinceramente, me había olvidado de él por completo."

"Sí, recuerdo ese vestido colgando del escaparate cuando estaba embarazada," murmuró Rose, "pero tienes razón, necesitas bolas y el cuerpo para ponértelo, y creo que todas sabemos que Bella tiene ambos," se rio bajito entre dientes.

Mientras tanto, no me podía quitar los ojos de encima. Casi me sentía como Cenicienta—aunque no una versión para niños de ella. Y sin mi Príncipe Encantador.

Ese último pensamiento amenazó con enviarme vertiginosamente a una avalancha de pensamientos indeseados. Mordí mi labio y sacudí mi cabeza en seguida.

"¿Pero creen que sea apropiado para la gala?"

Sí, me encantaba, pero claramente era más para J. Lo en los Grammys, que para la novia de un doctor en una gala benéfica de un pueblo pequeño.

"¡A la mierda la propiedad!" Rose se rio entre dientes.

"Sí," Tanya concordó. "Edward se va a volver completamente loco cuando te vea en ese," susurró. "Créeme."

"Oh, no me importa si mi sentido de la moda era una mierda hoy o que no fui yo la que lo encontró," gritó Alice, su voz quebrándose por la emoción, "¡es tan tú, Bella! Y Rose y Tanya tienen razón. A la mierda la propiedad, ¡Edward te amará con eso!"

Sonreí, pero el dolor en mi pecho que se había vuelto muy familiar en los últimos días hizo otra aparición, porque en el más breve de los momentos, pude imaginarlo. Viéndome en ese espejo, me imaginé a Edward y a mí con ese vestido, y sus ojos llenos de apreciación. O sea, sí, sabía que le gustaba mi cuerpo; básicamente me lo había dicho más de una vez.

Pero por un breve momento, en mi mente fue mucho más que eso. Cuando Edward me miró, imaginé que sus ojos se hacían más grandes al darse cuenta que quizás, solo quizás, yo podía ser su felices—

Sonó la estúpida puerta principal, sacándome abruptamente de mi ensoñación—increíblemente inapropiada, de todos modos—y me recordó nuevamente lo ridículo que eran esas continúas fantasías de cuentos de hadas mías.

¿ Yo como el felices para siempre de Edward?

Sí claro, resoplé en mi interior. Como si toda mi vida no me hubiese preparado para ser todo menos eso, y además, aunque en realidad nunca había visto una de esas películas de cuentos de hadas, estaba bastante segura que la bella doncella tenía que, como mínimo, residir permanentemente en la misma área que su príncipe—al menos en un pueblo vecino.

Y yo no pertenecía a este pequeño pueblo donde todos conocían a todos y todos se ayudaban. Pero fue cuando mis ojos miraron más allá de mi reflejo en el espejo y siguieron a la persona que entró cuando la puerta sonó, que me encontré cara a cara con la razón principal por la que mis estúpidos sueños de cuentos de hadas nunca podrían volverse realidad.

Estúpido pequeño pueblo con solo una boutique de vestidos.

Los ojos de Bree estaban muy abiertos por la sorpresa. O tal vez así es como se veían siempre, hasta ahora no estaba segura. Pero ahora entendía por qué toda la habitación se había quedado abruptamente en silencio – y yo que había pensado que era porque me veía espectacular.

Nos miramos la una a la otra por unos segundos—o más bien, nos fulminamos con la mirada, sería una descripción más precisa desde el incidente de la paja que había dado lugar al incidente de la mordida a la hamburguesa de pavo que había conducido al muy sutil vete a la mierda que al parecer requirió que me restregara en la cara una de sus pasadas cenas románticas con Edward. En todo caso, fue Tanya la que finalmente rompió el denso silencio.

"Hola, Bree. ¿Qué tal?"

Bree desvió sus enormes ojos de mí. "Hola, Tanya. Busco un vestido para la gala benéfica."

"Oh. Bueno, casi termino con Bella aquí y después, con gusto te ayudaré."

Bree volvió a mirarme, y como había hecho desde que nos conocimos, sus ojos me recorrieron con clara desaprobación. Y aunque al principio su reacción había sido más graciosa que nada, mucho había cambiado en los últimos días.

"¿Ese es el vestido que te pondrás para la gala, Isabella?"

"Sí, lo es, Bree." Respondí con dulzura, sonriendo y girando con mi vestido. "¿Te gusta?"

No respondió.

Rose y Alice recogieron sus cosas y murmuraron algo sobre esperar afuera, y no me pasó desapercibido como al parecer las dos nunca tenían algo que decirle a Bree, pero me aseguraría de preguntarles sobre eso después porque en este momento, los ojos de Bree seguían en mí. Me quité el vestido, me acerqué al sofá de lujo y me volví a poner el mío. Tanya agarró el vestido de la fiesta de mis manos y con una sonrisa claramente nerviosa, se acercó a la registradora. La seguí y le di la tarjeta de crédito de Edward. Todo mientras el silencio era ensordecedor a nuestro alrededor y me sentí muy mal por Tanya porque podía ver que ella se sentía extremadamente incómoda.

"¡Ooh! ¡Espera un momento, Bella! ¡Tengo unos hermosos pendientes de gota que quedarían perfectos con ese vestido!" Tanya exclamó justo antes de darme el total. "¡Solo déjame ir atrás por ellos!"

Le sonreí, y entonces, al quedarme sola con Bree, empecé a silbar una alegre melodía admirando el bonito techo de Tanya.

"Isabella…"

Joder.

Suspiré y dirigí mis ojos hacia Bree. Dio unos pasos hacia mí y luego se detuvo, inhalando profundamente y dejándolo salir lentamente.

"Mira, solo quiero decirte que sé que tú y yo no empezamos con el pie derecho…"

Elevé mis dos cejas con una mirada que claramente decía, "¿En serio?" Porque sin importar qué, en lo que a ella respecta yo era la novia de Edward y no había razón por la que ella debería estar mordiendo su maldita hamburguesa.

Pero me habían pagado para hacer el papel de tonta, así que en vez de noquearla aquí estaba ahora.

"… así que, por favor, no me lo tomes a mal…"

Pero joder, ella iba a empezar de nuevo. Suspiré y traté de recordar que esta chica no me conocía. No sabía lo diferente que era el mundo de dónde yo venía del de ella. Aun así, solo en caso de que la Bella encabronada le ganara a la Bella tranquila y con dominio de sí misma, me preparé para una noche en la cárcel porque estaba muy segura que Edward no me sacaría si pateaba el trasero del amor de su vida.

"… pero aunque el vestido se ve hermoso en ti, he estado antes en este tipo de eventos y no estoy segura que sea apropiado para ese tipo de escenario."

Palos y piedras, Bella, palos y piedras. Cerré mis ojos y murmuré las palabras para mí mientras recordaba todas las palabrotas bajo el sol— y algunas formas jodidamente creativas para unirlas—pero simplemente resoplé y le di la espalda, silbando mi melodía.

"Solo estoy pensando en Edward, Isabella," continuó, al parecer ignorando lo cerca que estaba en realidad de recibir mi pie en su trasero. "Él está apenas empezando, ¿y qué tan en serio va a tomarlo la comunidad médica si entra contigo llevando eso?"

Palos y putas piedras, murmuré en mi interior, pero mi mandíbula se apretó y mis manos se cerraron en puños…

Tanya volvió a entrar a la habitación y dejé escapar la respiración que había estado sosteniendo.

"¡Los tengo! ¡Mira estos, Bella!"

Apenas si los vi. "Son perfectos. Ponlos ahí."

Y una vez que me cobró y empacó mis cosas, agarré mis compras, me despedí y le agradecía a Tanya y salí pavoneándome de ahí sin mirar atrás.

Tal vez había accedido a una propuesta donde Bree ganaría al final, y quizás firmé para hacer el papel de tonta, pero en este momento, esa mujer caminaba por una delgada línea conmigo.

OOOOOOOOOO

EPoV

Estábamos sentados en un par de sillas desplegables que Jake abrió afuera de su garaje, bromeando con un par de cervezas—o más bien Sam y Jake estaban bromeando tomando un par de cervezas. Yo tenía que volver al hospital a las 4 am, así que estaba bromeando con una botella de agua en mi mano.

"Pensé que ibas a traer a Bella la próxima vez que vinieras." Dijo Sam.

"Está de niñera esta noche," me reí entre dientes, envolviendo con mis manos la fría botella. Era otra noche caliente, y la brisa cálida que soplaba en el atardecer ofrecía muy poco alivio. "Del niño de Em," aclaré.

"¿Bella, de niñera?" Jake preguntó. "¿Qué podría salir mal?" Resopló antes de beber su cerveza.

Tragué grueso, sintiendo un fogonazo de calor subir por mi espalda que no tenía nada que ver con el clima húmedo. Sin embargo, traté de ignorar la forma en que se revolvía mi estómago cada vez que Jake hablaba de Bella con tanta familiaridad, como si la conociera muy bien. Traté de recordar que lo conocía a él mucho mejor de lo que en realidad conocí a Mike, y que—a diferencia de con Bree—él y Bella eran realmente amigos.

"En realidad nada," lo contradije, indudablemente con una sonrisa engreída, porque sin importar lo bien que Jake creía poder haber conocido a Bella, joder, yo la conocía mejor. "Ese niño está loco por ella. Tienes que ver la forma en que su pequeño rostro se ilumina siempre que ella está cerca. Si alguien puede mantener a ese niño entretenido esta noche, es Bella."

Jake se rio entre dientes y dijo algo más, pero no lo escuché, porque me di cuenta de algo justo en ese momento.

Brady, así como Rose, Jasper, Emmett y demonios, el resto de la familia, todos estaban locos por Bella.

Y en solo unas cortas semanas, ella se iría.

La idea trajo consigo un dolor que se volvía cada vez más notable, aún más ahora con esta realización. Bella no solo era increíblemente importante para mí, sino también para el resto de mi familia. ¿Y qué hay de ella? ¿Cuándo se fuera echaría de menos a alguno de nosotros, o estaría muy entretenida en la Toscana—o dónde sea que terminara—para siquiera pensar en nosotros?

Maldición, al parecer había pasado por alto muchas cosas esa noche cuando, todo desesperado y sin pensar claramente, le hice esa propuesta.

Pasé una ansiosa mano por mi cabello y luego por mi rostro.

"Oye, ¿estás bien, viejo?" Jake preguntó.

Sacudí rápidamente mi cabeza. "Sí, lo siento. ¿Qué dijiste?"

"Dije," se rio entre dientes, "que Bella puede entretener a cualquiera." Luego tomó otro trago de su lata de cerveza mientras me le quedaba mirando, una vez más conteniendo mi deseo de patearle el trasero.

Entonces cambié el tema a otro que no fuera Bella.

Una hora después, el sol había desaparecido por completo y tras de sí había dejado una manta de oscuridad. Le eché otro vistazo a mi reloj, sintiéndome inquieto. Apoyé una mano sobre mi pierna tratando de controlar su constante rebote.

Honestamente, había parecido una buena idea cuando Bella sugirió que viniera a pasar tiempo con Jake esta noche, ya que ella se había comprometido a cuidar a Brady. Por un lado, realmente no había pasado tiempo con Jake y los chicos desde que regresé a Forks, en parte porque estaba muy ocupado en el hospital, y debido al hecho de que pasaba cada momento libre que tenía ya sea durmiendo o con Bella.

Por el otro, pensé que sería bueno pasar algo de tiempo lejos de ella. Las cosas se habían vuelto una locura la última semana, y entre el hospital y verla a ella y ver a Bree todo el tiempo, mi mente daba vueltas.

Pero aquí estaba yo, pasando tiempo con Seth y Jake, bebiendo agua mientras ellos bebían su cerveza… y mi mente seguía siendo un caos total.

Porque no podía pensar.

Y me sentía… intranquilo, pero no podía comprender por qué.

Así que, cuando me levanté y palmeé a mis dos amigos en el hombro para despedirme y salí de La Push, pretendía volver a mi departamento. Estaba cansado. Era tarde. Había pasado tiempo con los chicos. Tal vez si dormía unas cuantas horas, finalmente podría pensar otra vez.

Pero quince minutos después me encontraba en la entrada de la casa de mis padres, y al salir del coche y caminar por la calzada, fui recibido por un fuerte canto desde el interior. Se mezclaba con los ruidos que estaban haciendo los grillos y creaba esa extraña pero sorprendentemente armoniosa disonancia. Por lo que en vez de sacar mis llaves, o tocar el timbre, caminé sin hacer ruido hacia la ventana de arco, y a través de las delgadas cortinas blancas que colgaban ahí y con la ayuda de un par de lámparas encendidas, apenas pude distinguir a Bella.

La luz de las lámparas la iluminaban con un resplandor dorado. Traía puesto su jersey de los Phoenix Suns y un par de pantalones cortos de bicicleta. Su cabello largo estaba recogido en una cola de caballo y pequeños calcetines blancos cubrían sus pies sin zapatos. El pequeño Brady estaba derecho en sus brazos mientras ella danzaba con él por la habitación, dando vueltas y vueltas mientras él reía de forma histérica y ella le cantaba la letra con todo el corazón que le ponía a todo lo que hacía.

Por unos minutos, simplemente me quedé ahí, cautivado, porque probablemente era la vista más maravillosa que había visto en mi vida.

Cuando finalmente me obligué a tocar y ella abrió la puerta, mi sobrino todavía se estaba riendo, mirándola con adoración.

Bella echó su cabeza hacia atrás, como si estuviera sorprendida de verme. "Edward. ¿Qué estás haciendo aquí?" Gritó por encima de la música.

"Interrumpiendo una tremenda noche, al parecer," le grité en respuesta, riéndome entre dientes.

Ella simplemente se quedó ahí por unos segundos, observándome.

"Uhm… ¿puedo entrar?" Le dije bromeando, sonriendo aunque ella se veía tan sorprendida que de pronto sentí como si realmente estuviera interrumpiendo algo.

Ella parpadeó. "Oh, lo siento," se rio entre dientes y se apartó de prisa de la puerta. "Claro que puedes entrar, Edward," se echó a reír. "Es la casa de tus padres."

"También es tu casa," la corregí, pasándome junto a ella al entrar.

"¿QUÉ?" Gritó al caminar hacia el estéreo.

"Dije," levanté aún más mi voz, "¡QUE TAMBIÉN ES TU CASA!"

Le bajó el volumen al estéreo justo cuando gritaba. Mis palabras resonaron con fuerza en el aire.

Bella se volvió para mirarme. "Oh. Bueno, solo por el verano," respondió en un tono demasiado bajo.

Volví a sentir ese leve dolor en mi pecho.

"¿Y qué pasó con los chicos?" Continuó en seguida, "Creí que te relajarías con ellos esta noche." Brady estiró su mano y tiró de las puntas de su cabello, lloriqueando y retorciéndose en sus brazos.

"Fui. Me relajé. Ahora estoy aquí." Me encogí de hombros.

Ella entrecerró sus ojos un poco, estudiándome por unos segundos a través de esos intensos ojos castaños, como si estuviera tratando de descifrar algo. Todo mientras, Brady se retorcía y se quejaba.

"Creo que puede que quiera otro baile," sonreí de forma torcida.

Una sonrisa lenta se extendió por el bonito rostro de ella. "¿Cómo sabes que estábamos bailando?"

"Los vi por la ventana," admití sin arrepentimientos.

Ella entrecerró aún más sus ojos, frunciendo sus labios. Entonces, se echó a reír. "Acosador. Brady tu tío es un acosador." Luego me dio una de esas miradas traviesas suyas, y… simplemente nos quedamos ahí, en lados opuestos de la habitación y miramos al otro a los ojos como dos personas que tenían más que decir de lo que en ese momento sabían cómo hacerlo.

Pero al mirarla, no pude evitar notar como, en algo incluso tan amorfo como un gigantesco jersey, incluso con su cabello recogido en una desordenada cola de caballo, se veía espectacular.

Sin embargo, cualquier otra cosa que pudo haber empezado a esclarecerse en ese momento, fue interrumpido porque Brady ya no estaba contento, y después de unos momentos sus lloriqueos eran demasiado altos para ignorarlos.

Bella desvió la mirada de mí, y se rompió la conexión por el niño que lloraba en sus brazos. "De acuerdo, de acuerdo, pequeñín," dijo con un tono dulce y tranquilizador. Él dejó de llorar de inmediato, mirándola a ella con curiosidad.

"Preparé unas botanas para mí y para Brady. ¿Te gustaría acompañarnos?" Me ofreció.

Entramos a la cocina, donde un aroma dulce y apetitoso llenaba el ambiente, elevándose desde la bandeja para hornear galletas sobre la encimera con lo que parecía un postre recién horneado.

"¿Y qué preparaste?" Pregunté.

" Smores de malvavisco y tocino."

Era gracioso que a estas alturas ni siquiera estuviera sorprendido. En el último mes había aprendido que, para Bella, todo sabía mejor con tocino.

Y lo que es más, empezaba a concordar con ella.

Así que Bella puso a Brady en su sillita alta mientras nosotros nos sentamos en los bancos del mostrador, comimos smores, charlamos y jugamos con Brady, y convencí a Bella que—aunque su mezcla definitivamente era deliciosa—probablemente no sería una buena idea dejar que un bebé de siete meses se comiera uno. Así que en vez de eso, concordamos en dejarlo lamer una galleta Graham. Y la cosa es que ni siquiera podría negar lo mucho mejor que eran los smores de tocino con Bella y Brady, que lo que habían sido las cervezas y bromear con los chicos. De hecho, cada noche de este último mes había sido mejor que cualquier noche que había pasado… en un largo tiempo.

Y mientras hablábamos, bromeábamos y reíamos, todas esas cosas pasaron en silencio por mi cabeza, dando vueltas y vueltas fugazmente—como un pensamiento que casi llegaba, pero no del todo. O tal vez ya lo estaba, pero…

Cuando Brady empezó a llorar otra vez, sin conformarse ya con su galleta mojada, Bella volvió su atención una vez más hacia él, hablándole gentilmente y con cariño.

"Te lo dije, quiere otro baile," me reí entre dientes.

"¿Eso es lo que quieres, pequeñín?" Le preguntó con dulzura. "¿Quieres otro baile con Bell Bell?"

Lo levantó de su sillita alta y lo abrazó a ella, y después empezó a mecerse con él de un lado al otro. Pero aunque definitivamente tuvo el efecto deseado y calmó a Brady—ya que su pequeño cuerpo se relajó contra ella, con sus brazos rodeando el pecho de ella—despertó algo en mí.

Los observé, mientras ella le cantaba bajito, y la respiración de él se hizo más lenta y sus ojos se cerraron.

Y ni siquiera me di cuenta que me había levantado cuando estaba parado frente a ella. Y al parecer, ella estaba tan enfocada en Brady que se sobresaltó de verme tan cerca. Con cuidado, estiré mi mano y tomé la de ella, colocándola sobre mi hombro. Y mientras ella balanceaba a Brady en un brazo, rodeé su cintura con mis brazos y la ayudé a sostenerlo entre nosotros.

Al principio ella me miró, con los ojos castaños muy abiertos y reflejando toda la confusión nadando en mi interior. Pero era Bella, y solo necesitó de unos pocos segundos para que esa hermosa sonrisa suya iluminara su rostro y entonces, con mucha cautela bajó su cabeza descansándola sobre mi pecho. Suspiré profundamente y descansé ligeramente mi barbilla sobre la cima de su cabeza, acercándola a mí—tan cerca que casi podía sentir su corazón latiendo junto al mío.

Y luego, nos movimos alrededor al ritmo de nuestra propia música mientras Brady dormía plácidamente entre nosotros.


¡Awwww qué bonita escena! ¿Qué creen que se imaginó Edward al ver a Bella y a Brady bailando? Mmmm… am parecer Bella no es la única con revelaciones, ¿no creen? La pregunta es, ¿actuarán acorde a lo que sienten realmente, o seguirán con la cabeza metida en el trasero? Bueno, sin duda los siguientes capis nos darán la respuesta. Y si Edward no hace nada, ¡Bella lo hará! Al menos darle una buena patada en el trasero a Bree que vaya que se lo merece. ¡Qué descaro de mujer, atreverse a decirle a Bella que vestido ponerse! Aaagrrr, no dudo que ustedes hayan querido también patearle el trasero. En fin, tendrá que llegarle su hora. Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y así leer pronto el siguiente ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Franciscab25, JessMel4, kaja0507, Vianey Cullen, Palla Lightwood, Mapi13, alejandra1987, Melany, Isis Janet, Nanny Swan, Manligrez, Sidney Uchiha Hale Malfoy, Cinti77, Lizdayanna, sandy56, aliceforever85, tulgarita, bealnum, Aislinn Massi, Tata XOXO, Twilight all ny love 4 ever, saraipineda44, kasslpz, JANETH A SANDOVAL, Lectora de Fics, AnnieOR, Alittlehappypig, Monse FP, Adriu, Mamuelita144, EriCastelo, Marie Sellory, krisr0405, Adyel, MajoRed, solecitonublado, Dani, bbluelilas, Zhary Bell, Maryluna, Cary, Marga, Floor68, mariluiq, NarMaVeg, Mary de cullen, Sully YM, Lady Grigori, miop, Mio1973, Gabriela Cullen, Maribel 1925, Nitoca, rjnavajas, Liz Vidal, rosycanul10, E-Chan Cullen, Noriitha Ali-Lu Kuran Hale, angryc, Valevalverde57, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente que espero sea muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.