Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)

Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM


Capítulo 14 - Vestidos y bailes

Canción recomendada para el capítulo: How Deep is your Love de los Bee Gees

BPoV

La noche de la gala benéfica fue una hermosa noche, ¿cierto? Clara y cálida, aunque no tan húmeda como se habían puesto esas noches de verano. Me sentí tan esperanzada esa noche contigo a mi lado, manteniéndome muy cerca de ti, de forma tan posesiva. Me permití creer que tú sentías lo mismo que yo, y que de algún modo las cosas saldrían bien; que juntos, encontraríamos la forma de salir de este desastre que habíamos hecho.

No imaginaba que el desastre apenas comenzaba…

0000000000

"¡Ay!"

"¡Deja de moverte tanto!"

Traté de quedarme quieta como una estatua, viendo que el pequeño rizador negro se acercaba poco a poco.

"Bella, deja de parpadear."

"Pero me estás poniendo nerviosa," me reí entre dientes. "¿Y si me sacas el ojo?"

Alice rodó sus ojos. "No creo que eso sea posible de hacer con un rizador de rímel."

"Fácil para ti decirlo," murmuré, "Tú no eres la que estás del lado equivocado de uno."

"¡Deja de parpadear a menos que quieras terminar viéndote como un mapache!"

"Lo siento," solté una risita, "¡pero es que nadie nunca me había maquillado!"

Suspiró y me miró. "¿Tú y tu amigas no se maquillaban cuando eran niñas?"

"El maquillaje no era gran cosa donde crecí."

"¿Dónde creciste?"

"En Phoenix," le di una sonrisita.

Me miró sin comprender. "¿El maquillaje no es gran cosa en Phoenix?"

Me encogí de hombros. "Supongo que no. ¿Ya casi terminamos? Me están saliendo raíces aquí en esta silla."

Alice se recargó en el lavabo del baño. "¿Qué está pasando contigo, Bell? Últimamente, pareces más inquieta de lo acostumbrado."

Encogí mis hombros desnudos y bajé la vista hacia mi bonito vestido de seda azul para ocultar mi rostro de Alice. Esas locas criaturitas que habían acampado en mi estómago casi al mismo tiempo que yo lo hice en Forks, han proliferado en la última semana. En las últimas cuarenta y ocho horas o eso creía, pasaron de proliferarse a causar una revuelta. Cada vez que pensaba en Edward, cada vez que soñaba con él—lo que seré honesta, ya era básicamente todo el tiempo—esas jodidas criaturas se apoderaban de mí.

En otras palabras, yo era un maldito desastre.

Da igual cómo había ocurrido esto—había pasado de esa pregunta a, ¿ por qué Edward había venido la otra noche después que le dije específicamente que no tenía que hacerlo? Había planeado sabiamente mi noche libre, para determinar cuál debería de ser mi siguiente movimiento en este juego. Pero entonces él se quedó y pasó tiempo conmigo, y bailó conmigo, y me sostuvo en sus brazos… ¡y Jesús! ¿Por qué eso se había sentido tan bien?— ¿tan perfecto? ¿Por qué había sentido como si, después de tanto vagar y buscar, finalmente estaba dónde pertenecía? O sea, no podría ser posible, ¿cierto? Esos brazos, esos ojos, esa sonrisa, ese corazón, ese calor y vida y energía, todo pertenecía a alguien más. Yo simplemente había sido contratada para ayudarla a ella a encontrar su camino a casa.

Entonces, ¿por qué demonios Edward ni siquiera había mencionado a Bree en los últimos días?

Al terminar finalmente con el rímel, Alice retrocedió y me echó un vistazo de aprobación mientras yo veía mi reflejo. Acorde con el vestido, ella se apegó a la temática de los setenta, rematando con ojos oscuros y un brillo labial claro. Mi cabello fue recogido en un elegante peinado, con unos cuantos rizos sueltos colgando estratégicamente, como si se hubieran soltado por su cuenta, pero Alice y yo sabíamos la verdad.

"Te ves absolutamente perfecta," ronroneó emocionada.

Mordí mi labio y solo le devolví la mirada a la chica confundida y triste en el espejo.

Alice se inclinó a mi nivel y se volvió para mirar a mi reflejo. "Relájate, a él le vas a encantar esta noche. Ya le encantas," soltó una risita. "¡El vestido solo es la cereza del pastel!"

La miré a través del espejo y sonreí, ocultando el dolor que provocaba su conjetura.

OOOOOOOOOO

"¡Fiú, fiú!" Jasper silbó entre sus dientes cuando bajaba las escaleras, con una Alice engreída a mi lado. Tal vez no fue la que encontró el vestido, pero ella fue la que le había "dado clase", como lo dijo.

Los ojos de Jasper me miraron—con admiración, no como perro en celo. "¡Te ves espectacular y dime dónde conseguiste ese vestido, porque tengo que conseguirle uno a Alice!"

"Lo siento." Me detuve en el último escalón. "Este es único en su clase, cariño."

"¡Maldición!"

Me eché a reír. "Pero por el precio correcto, puede que me persuadas a prestarlo por una noche."

Jasper me dio una amplia sonrisa en respuesta. "¡Ya lo dijiste!"

"Entonces, presta acá también esa mierda," Emmett gruñó, entrando a la habitación y enroscando sus dedos en invitación, "porque tengo que ver a mi Rosie en eso." Rose soltó una risita a su lado. "¿Estás tratando de darle a mi hermano Edward un ataque al corazón?" Se carcajeó.

"…pero aunque el vestido se ve hermoso en ti… no estoy segura que sea apropiado…"

Reprimí un escalofrío por los nervios mientras las palabras de Bree daban vueltas en mi cabeza. Sí, sabía que me veía bien, ¿pero y si ella tenía razón? Sinceramente, yo no tenía experiencia alguna con ese tipo de eventos y por mucho que odiara admitirlo, la señorita formal y correcta obviamente sí. Había crecido en este mundo, preparada para ser una doctora… la esposa de un doctor…

No. Si voy a dudar de algo, no será del vestido. Voy a arrasar con este vestido.

Puede que arrases, pero no es adecuado para esta noche. Te ves como la esposa trofeo de un mafioso.

¡No es cierto! ¡Alice acaba de darle clase a esta mierda! ¡Estará bien!

¡No, no es así! Vas a hacer que él parezca un 'Scarface' rechazado.

¡No, no es cierto!

¡Sí, es lo que harás!

No, no lo haré, tú, sucia y asquerosa—

Cerré mis ojos con fuerza. Mierda, ya hasta estaba peleando con la mujer en mi cabeza.

El timbre sonó, y al no ser de las que les gusta la gratificación tardía, corrí hacia la puerta.

"¡Bella!" Alice gritó, "¡No la abras tú! Vuelve arriba y deja que alguien más abra para que puedas hacer tu gran entrada." Se decepcionó cuando giré del pomo.

Recuerdo haber ido a la iglesia un par de veces cuando era pequeña. Mi mamá hacía andar a mi papá, a Jamie y a mí por el pasillo de en medio hacia las bancas del frente como si fuéramos dueños del lugar, metiéndonos a la fuerza e ignorando el entorno resultante como una lata de sardinas. Solo recordaba vagamente las miradas asesinas que recibíamos de nuestros vecinos inmediatos, pero recordaba claramente el canto—hermoso como el coro de ángeles. Desde entonces, sonaba un coro de ángeles en mi cabeza siempre que veía algo verdaderamente hermoso, digno de verdadera admiración.

Bueno, esos coros estaban cantando ahora, salmodiando—alzando sus voces en glorioso júbilo, aplaudiendo, golpeando con sus pies, echando sus cabezas hacia atrás en auténtico renacimiento espiritual mientras proclamaban Amén y Aleluya porque Edward—delicioso en uniforme, exquisito en jeans, de rechupete en bañadores—traía puesto un esmoquin; con solapas negras sedosas y camisa blanca perfectamente almidonada metida en unos pantalones perfectamente plegados, con mancuernillas doradas y una pajarilla de seda atada perfectamente a su cuello.

Mis músculos pélvicos empezaron a hacer el doble de kegeles a toda velocidad.

Y la forma en que me miró me hizo pensar que quizás, solo quizás él también estaría haciendo kegels si estuviera fisiológicamente equipado para hacerlo.

"Bella… Dios… Jesús…"

O tal vez estaba escuchando esos coros angelicales. Cualquiera de los dos estaba bien.

"Estas son para ti," murmuró, con sus ojos fijos en los míos. Apenas lo vi darme algo. "Amapolas blancas, de la Toscana, ya que son nuestra flor oficial." Sonrió de forma torcida y me guiñó un ojo, ¿y mis entrañas? Papilla caliente.

Parpadeé y forcé a mis ojos a alejarse de él y su perfección y en dirección a las flores.

Eran las flores que había utilizado en mi última historia para Bree, no las básicas rosas o tulipanes, sino amapolas—de la Toscana.

Oh cielos, este hombre en serio trataba de confundirme.

Tomé una respiración temblorosa. "Solo iré a poner estas en un poco de agua y luego podemos—"

"Yo me haré cargo de ellas, Bella," Rose se ofreció, tomando las flores de mi mano con una amplia sonrisa. "Ustedes dos váyanse. Ya van tarde."

Me di la vuelta, mostrándole a Edward la espalda del vestido, y agarré el pequeño bolso que Rose me había prestado anoche. Un brusco jadeo se escuchó detrás de mí. Cuando me volví a dar la vuelta Edward también respiraba de forma temblorosa, con sus labios entrecerrados en una 'o' oval.

Sonreí con suficiencia.

Estiró su mano y tomó la mía, enviando esas chispas deliciosamente extrañas atravesándonos en cascada a ambos. Con sus ojos fijos en los míos, colocó su otra mano decididamente en mi desnuda espalda baja para guiarme afuera. Y ya saben, ¿esas locas criaturas danzando en la boca de mi estómago? Se transformaron en las más bonitas mariposas, revoloteando alrededor con la más mínima esperanza y anticipación contenidas. Apenas escuché a los chicos susurrar y reírse detrás de nosotros.

"Van a divertirse mucho. Em, tienes que llevarme pronto a una fiesta."

"Nena, ponte un vestido así y te llevaré a dónde quieras ir y cuándo quieras."

"Seguro que ella arrasará en esa gala."

"Eso si no hacen una parada técnica en su casa y se pierden la gala totalmente."

Todos soltaron una risita y yo bajé la mirada a mis pies con sandalias de tacón alto… y sonreí.

OOOOOOOOOO

Forks, al ser un pequeño pueblo, celebró la gala benéfica en una enorme carpa blanca que había sido instalada junto al hospital. Se veía muy bonita cuando nos detuvimos en la camioneta; las luces blancas titilando desde el interior, la música y las voces se filtraban. De camino aquí, Edward me contó cómo el comité de planeación, del que Esme era parte, había pasado todo el día preparando el interior, poniendo una pista de baile y cosas así; él había escuchado a la banda practicando desde el interior del hospital.

Saltaba ansiosa mientras esperábamos que el valet recolectara las llaves de la camioneta. Edward me sonrió con indulgencia y estiró sus manos para ponerlas sobre mis hombros. Dejé de rebotar, mis piel cosquilleando donde se posaron sus manos.

Verán, la cosa era que yo sabía que él también lo sentía, ese adictivo ardor que siempre estaba presente cuando él y yo nos tocábamos. Cuando nos conocimos, él lo había atribuido a algún tipo de corriente que yo emitía.

Entonces, ¿por qué ninguno de los hombres con los que había estado antes me acusó alguna vez de hacer hormiguear su piel—es decir, a menos que intentaran meterse en mis bragas?

¿Y si no era yo? ¿Y si esa corriente, ese ardor que sentíamos era creado por… ambos?

"Oye," murmuró bajito. "No creo que lo haya expresado apropiadamente en la casa, pero me dejaste sin palabras." Se rio de nuevo entre dientes con nerviosismo. "Te ves… sorprendente esta noche."

Esta vez sí suspiré, toda cursi y aturdida. "Entonces tú. ¿No crees que" – me miré—"es demasiado?"

Sus ojos siguieron la dirección que los míos acababan de tomar. "Es… diferente, pero empiezo a esperar lo inesperado de ti," sonrió, aún inspeccionando mi vestido con cuidado. "No, definitivamente no es demasiado." Sus manos bajaron lentamente por mis brazos, envolviendo mi cintura diligentemente mientras sus dedos rozaban mi espalda desnuda, que acarició cuidadosamente con la punta de sus dedos. "En todo caso, me preocupa no ser suficiente," sonrió engreído.

Le sonreí en respuesta y respiré profundamente. "Edward, quería preguntarte algo."

"Edward, Bella."

Miré detrás de Edward a Jake y una bonita chica que supuse era su cita.

"Hola, Jake," sonreí. Edward se dio la vuelta, solo para dejar caer una mano de mi cintura, la que usó para estrechar la mano de Jake. Él nos presentó a su cita, Nessa, una linda enfermera del hospital. Ella nos saludó con dulzura, y aunque Jake se veía bastante delicioso esta noche, los ojos de la chica se detuvieron irremediablemente en Edward un poco más de lo necesario. Sus mejillas se enrojecieron y bajó la vista cuando me vio que la había atrapado. Simplemente sonreí porque era como caminar por la calle con un semidiós, alto, fuerte, perfecto y que prácticamente resplandecía. ¿Realmente podrías esperar que la gente no se quedara mirando?

Solo había un par de enorme ojos femeninos que me encabronaban siempre que se posaban en Edward—y eran el par que se me había contratado a guiar de vuelta a él.

Irónico, ¿no es así?

Pero la deseché a ella, a sus enormes ojos y a la ironía de mi cabeza. Jake elogió mi vestido de esta noche, y en ese momento el brazo de Edward se ciñó en torno a mi cintura, atrayéndome decididamente a su costado. Mientras los cuatro entrábamos juntos a la carpa blanca, no pude evitar notar lo bien que encajaban con Edward. ¿Cómo es que no lo había notado antes?

Mi corazón saltó al ritmo de la música tocando dentro. Miré a Edward y me sonrió y sostuvo la mirada, y se estaba volviendo muy difícil reprimir el afluente de esperanza aumentando en mi interior.

OOOOOOOOOO

EPoV

Bella era el cielo y el infierno en ese vestido.

Desde la cima de su cabeza hasta la punta de sus pies con manicura, era la exquisita y angelical perfección. El vestido… ¡Jesús! El vestido le sentaba como una segunda piel en todos los lugares correctos, luego caía elegantemente justo debajo de sus rodillas, dejando al descubierto suficiente piel para tentar al mismísimo diablo—sin revelar realmente nada. Ese tono de azul contrastaba perfectamente con su cremosa piel. Sus sandalias con tacones levantaban sus pantorrillas y lucía perfectamente sus formadas piernas. Sus ojos eran oscuros y misteriosos; sus labios… naturales pero besablemente relucientes.

Ella era el Cielo—y yo iba a pasar una noche infernal ahuyentando los ojos de todos los cabrones calenturientos de ella.

Comenzó en el minuto que salimos de la camioneta.

El valet se resbalaba con sus babas cuando vino a recolectar las llaves. Se las clavé en el pecho y lo ayudé a recuperar el equilibrio al darle un útil empujón dentro de la camioneta.

Todo mientras ella saltaba emocionada, ajena a las lenguas colgando a su alrededor.

Luego vino Jake—mi querido y viejo amigo Jake.

Habría sido cómico la forma en que sus ojos casi se salían de sus cuencas, de no haber estado fijos en el espacio desnudo entre los pechos de Bella. Eso le quitó lo gracioso, sobre todo cuando sus ojos se quedaron ahí incluso mientras nos presentaba con Nessa, la linda enfermera con la que había llegado. Fue solo el enérgico apretón de manos que le di lo que le recordó que los ojos tenían que estar en el rostro de la persona.

Y ni siquiera habíamos entrado a la gala.

Atraje a Bella a mí y dejé que Jake y su cita entraran antes que nosotros—sabía que no podía evitarlo durante toda la noche, pero de ninguna jodida manera él iba a ver aún la parte trasera de ese vestido.

Era ridículo, lo sabía, que fuera así de posesivo con Bella. Había comenzado como una propuesta: un acuerdo entre los dos para que yo recuperara a Bree y para que ella hiciera ese viaje a la Toscana con el que siempre había soñado.

Pero en algún momento, ni siquiera podría determinar cuándo, algo había cambiado. Ella estaba en mis sueños todas las noches, detrás de mis párpados cada minuto del día. Se sentía como el nirvana en mis brazos. La echaba de menos cuando no estaba cerca. Me hacía reír. Me hacía enojar. Me hacía pensar. Sacaba al cavernícola celoso y posesivo que no sabía que existía en mí.

Estaba… prendado de Bella—eso lo sabía.

¿Pero qué hay de Bree? ¿Qué hay de mis sentimientos por ella? ¿Qué hay de nuestra historia, el futuro que habíamos planeado, los niños que se supone que tendríamos?

Siempre había sido un planeador, desde el primer día. Mientras Jake, Sam y mis hermanos pasaban sus vidas alcanzando solo objetivos a corto plazo, yo era un estudiante de medicina, y para la edad de veinte años había visualizado mi vida y planificado todo mi futuro hasta mi retiro—fue el plan que compartí con Bella esa noche junto a los acantilados. Un estudiante de medicina no podía exactamente vivir una vida día a día; requería mucha preparación, muchas metas específicas y visualización.

¿Qué pasaba ahora con ese plan? ¿Por qué me sentía tan… represivo y rígido?

¿Y qué pasaría al final del verano cuando pase lo que pase termine nuestro acuerdo, y Bella busque sus quince mil para poder volar a la Toscana, relegando este verano a nada más que una de sus muchas aventuras?

¿En qué demonios me había metido?

OOOOOOOOOO

Era una de esas bandas que tocaban versiones instrumentales un poco desafinadas de canciones modernas. Estaban a mitad de un éxito actual de Billboard cuando entramos al lugar lleno de esmóquines negros y vestidos igual de negros—así que supongo que esa fue una de las razones por la que todos los ojos se volvieron hacia nosotros. Bella sobresalía como un reluciente zafiro en un mar de ópalos y ónix.

Bella, ajena o indiferente a todos los ojos sobre ella, tiró de mi mano e intentó llevarme hacia la pista de baile.

"¡Edward, baila conmigo!"

Había muchas cosas que quería hacer con ella en ese momento, de los cuales bailar no estaba en la cima de la lista. Tampoco las necesarias rondas y presentaciones con los jefes de departamento, con los doctores que dirigían el hospital o los diferentes departamentos con los que haría rondas en el futuro, pero era necesario para mi carrera. Era parte de la razón por la que originalmente no había querido venir a esta gala—para librar a Bella de una velada con esos vejestorios y sus anticuadas formas de pensar.

Pero ahora estábamos aquí, y tenía que hacerse.

"Primero, tenemos que saludar a algunas personas." La mantuve delicadamente en su lugar. "¿Te importaría?"

Vi el breve instante de decepción en sus ojos, pero sonrió. "No, por supuesto que no."

Bella—siempre dispuesta a hacer todo.

Nos llevó más tiempo de lo que me habría gustado. Primero, estaba el jefe del departamento de Cardiología; un hombre regordete, bajito y calvo de casi sesenta años y su esposa, una mujer alta y delgada de aproximadamente la misma edad. Fueron bastante agradables, y Bella actuó con su acostumbrada personalidad jovial. Pasamos unos diez minutos hablando de los últimos avances en cirugía cardiovascular. Bella me sorprendió por lo informada que estaba sobre el tema, y luego tomé su mano y nos trasladamos con el jefe de Oncología, un caballero mucho más reservado y su esposa igual de reservada. Hablamos de los últimos resultados sobre la edad apropiada para una colonoscopia. Bella escuchó con atención y ofreció opiniones e ideas bastante notables sobre el tema.

Rodeé su cintura con mi brazo, el que cosquilleó al tocar su espalda desnuda y la aparté del grupo de Oncología.

"Está muy bien informada, señorita Swan," le susurré al oído, estremeciéndome cuando mis labios rozaron el lóbulo de su oreja. "Me sorprendiste algunas veces ahí atrás," bromeé.

Ella dejó de caminar y se volvió hacia mí con una sonrisa, inclinando su cabeza hacia un lado. "¿Crees que soy estúpida, Edward?"

Fruncí el ceño. "No. No, por supuesto que no, Bella. Solo quise decir—"

"Solo quisiste decir que creías que estaba desinformada," sonrió.

"No." Suspiré y pasé una mano por mi cabello, haciendo una mueca cuando recordé que en realidad, me había tomado unos minutos esta noche para tratar de domarlo. "Solo me sorprendió que con todo lo que deambulas…" Mi voz se apagó.

"No siempre he sido una nómada, Edward." Sus ojos oscuros sostuvieron mi mirada. "De hecho, tenía un pasado antes de terminar en este pueblo. No solo… aparecí de la nada."

Había algo desafiante en la forma en que me miraba. Pero tenía razón. En mi mente, Bella era casi como una criatura mítica: una hermosa hechicera que solo apareció un día en medio de una estruendosa nube de humo, lista para resolver todos mis problemas.

¿Qué hay de sus problemas? ¿Por qué sabía tan poco de su vida antes del día que apareció en la mía?

"Bella, ¿qué es lo que—?"

"¡Doctor Cullen!" Me di la vuelta y me recibió el doctor Roberts, el jefe del departamento de Salud Mental. Su esposa estaba a su lado derecho, y a su izquierda, estaba la doctora Bree Tanner y su novio, Mike Newton.

Tomé una respiración lenta y calmada.

Estreché la mano del doctor Roberts y le presenté a Bella mientras él presentaba a su esposa. Luego forcé a mis ojos a mirar a Bree y a Mike.

Por supuesto, sabía que la vería esta noche. Este tipo de gala era lo que le gustaba a Bree, era imposible que no se presentara. Pero aunque estaba consciente de su inevitable presencia, no había podido decidir cómo me sentía al respecto. Había demasiadas incógnitas dando vueltas en mi cabeza en este momento y entre el trabajo y la vida en general, no hubo tiempo suficiente para descifrarlo. Sin embargo, el reloj seguía avanzando. Las noches de verano seguían esfumándose, una por una. Inevitablemente el calor terminaría, las primeras hojas cambiarían y caerían, y ella se iría…

"Bree, ¿cómo estás?" Le sonreí.

"Estoy bien, Edward, ¿y tú?"

"Bien, gracias."

Llevaba puesto un bonito vestido negro con encaje y más corto de lo que habría esperado de ella. Su cabello estaba suelto nuevamente, y su escote un poco bajo, creo, pero mis ojos no bajaron lo suficiente para ver. Todo el tiempo pude sentir los ojos de Bella sobre mí, y cuando su mano apretó la mía, no estaba seguro si estaba tratando de darme apoyo o romper mis dedos. Fue mientras trataba de descifrar esto en mi cabeza que me volví para saludar a Mike. Desafortunadamente, mientras yo evitaba que mis ojos deambularan, Mike parecía tener más problemas en ese departamento. Me di cuenta de ello cuando interrumpí su inspección intensa del cuerpo de mi novia.

"¡Mike!" Siseé, con más fuerza de la que me di cuenta. Sus ojos se desviaron hacia mí, sus ojos saltones abriéndose como platos al darse cuenta que lo había atrapado.

"¡Oh! ¡Hola, Edward!" Tragó grueso, con sus mejillas enrojecidas. "Una noche cálida, ¿no es así?"

Asentí. "Sí, definitivamente podría decirse que en este momento estoy ardiendo."

Se enrojeció aún más; al menos no fue demasiado estúpido para entender.

"Oh. Uhm…"

El doctor Roberts procedió a empezar una especie de discusión mientras yo asentía y sacudía la cabeza, fulminando a Mike con la mirada. Sus ojos recorrían del suelo al techo, tratando de evitar mi furiosa mirada. Por mi vista periférica, podía sentir los ojos de Bella y los de Bree sobre mí.

"¿Está de acuerdo, doctor Cullen?" Preguntó el doctor Roberts.

Parpadeé y me forcé a mirarlo. "¿Disculpe, señor?"

Él frunció las cejas.

"Edward parece estar un poco distraído en este momento," Bree interrumpió. "Aunque no puede culparlo, ¿o sí? Con la… belleza a su lado." Sonrió con ironía. "Creo que la mayoría de los hombres aquí se encuentran un poco distraídos esta noche."

Conocía a Bree desde que teníamos cinco años. Durante más de dos décadas de mi vida. En el instituto, Jess y Tanya y otras chicas solían susurrar algunas veces a sus espaldas, aun cuando eran amigas. La llamaban vanidosa, engreída y venenosa, pero las chicas eran así de maliciosas, y el hecho de que hablaran de ella a sus espaldas para mí, era prueba de que simplemente tenían celos de ella.

En la universidad, cuando solíamos pelear, pasaba días sin hablarme, y hacía pequeñas cosas para recordarme lo molesta que estaba, como dejarme por la mañana sin despedirse o terminarse todo el agua caliente en las noches antes que yo tuviera oportunidad de bañarme.

Es curioso cómo me había olvidado de todo eso durante los últimos meses, los últimos años…

"¡Edward, Bella!"

Esme se acercó a nosotros. Rodeó mi muñeca con su mano mientras me daba un suave beso en la mejilla.

"Te ves muy guapo hijo."

Se volvió hacia Bella. "Oh Bella, deseaba tanto estar en casa mientras te arreglabas pero tuve que venir aquí y ayudar con las preparaciones, ¡pero oh cielo santo! ¡Te ves absolutamente encantadora! Carlisle, ¿no se ve encantadora?"

Mi padre estrechó mi mano y la del doctor Roberts, para luego volverse hacia Bella con una dulce sonrisa. "Se ve como un elegante sueño."

"¿Es vintage, Bella?"

"Sí, Esme," Bella sonrió.

Esme asintió. "Lo sabía. Tenía un vestido justo como ese cuando Carlisle y yo empezamos a salir. ¿Lo recuerdas, Carlisle?"

Carlisle dio golpecitos en su barbilla con su dedo pensativo. "De hecho, sí lo recuerdo. Sería difícil olvidar ese vestido. Pero creo que el tuyo era rojo."

Esme puso una mano en el hombro de papá. "¡Lo recuerdas! Bailamos muchos éxitos de los Bee Gees conmigo usando ese vestido."

Los dos se rieron entre dientes, mirándose a los ojos en una conversación silenciosa.

Esme suspiró y se volvió nuevamente hacia Bella. "Aunque debo admitir que tú te ves mucho mejor en el tuyo que yo en el mío. Algunas de nosotras no somos tan afortunadas." Volvió sus ojos hacia Bree. "Bree, querida, sabes a lo que me refiero," Esme rio de nuevo entre dientes, engañosamente amable.

Bree se sorprendió visiblemente, y luego se tornó de color rojo, asintiendo simplemente. Eran el jefe de personal y su esposa, después de todo.

"Oh bueno. Algunas lo tenemos, y otras…" Mi mamá se encogió de hombros.

Mi papá colocó una mano en mi hombro. "Hijo, deja la charla para el hospital," me guiñó un ojo, "y lleva a Isabella a bailar a la pista de baile. Una mujer hermosa merece ser lucida. En cuanto a mí, creo que voy a hablar ahora con la banda. De pronto me siento nostálgico."

Y con eso, el jefe de personal y su esposa se alejaron, dejándonos tan repentinamente como aparecieron.

El doctor Roberts y su esposa también se fueron, y todavía conmocionada, Bree se volvió para irse con Mike detrás de ella. Pero antes que él pudiera llegar muy lejos, lo sujeté del hombro y con una sonrisa pintada en mi rostro, me acerqué para que solo él pudiera escucharme.

"Solo para que quede claro, Mike, la próxima vez que te atrape mirando a Bella, vas a perder esos putos ojos saltones tuyos." Retrocedí y lo palmeé—con fuerza—un par de veces más. "¿Entendiste— amigo?"

Se me quedó mirando, con su rostro pálido. "Sí. Uhm… lo entendí"

"Excelente," asentí.

Lo vi irse, y luego me volví hacia Bella.

Ella me miró y sonrió con suficiencia, sacudiendo la cabeza. "Entrometida, entrometiéndose."

Resoplé. "Bella, lamento que—"

"Como sea, supongo que la forma de Esme de resolver eso fue mejor de lo que habría sido la mía. Ella se siente amenazada. Estamos muy cerca, Edward."

Sus palabras pendían en el aire entre nosotros, y sabía que eran ciertas. Bree estaba agrediendo porque se sentía amenazada. Y se sentía amenazada porque…

Porque quizás se dio cuenta que Mike no era lo que ella quería.

Porque tal vez se dio cuenta que el césped no es necesariamente más verde del otro lado.

Porque, al haber conseguido algo de tiempo y distancia, quizás le gustó el hombre que vio en mí ahora, el que Bella estaba persuadiendo a salir después de tantos años.

Si no hacía nada, Bree volvería a mí pronto, estaba seguro de ello. Y entonces Bella habría cumplido su deber, y le daría el dinero, y se iría. Y yo tendría el futuro minuciosamente calculado que había pasado planeando toda mi vida de adulto.

Le sostuve a Bella la mirada, viendo esos profundos ojos castaños que de alguna forma—sin siquiera intentarlo—despertaron algo dentro de mí, y me pregunté si podría ser cierto que la vida imitaba a la ciencia. En el meticuloso mundo de la ciencia, los opuestos se atraen, los iguales se repelen. La Leyes de la Física declaraban que la carga química entre dos polos opuestos creaba un vínculo, el que creaba la materia que alguna vez creó el Big Bang – o algo como eso. Todo se reducía a una cosa—era un vínculo que alteró la vida como la conocemos.

¿Podrías romper ese vínculo que altera la vida para aferrarte a un 'igual' que te ha repelido desde el primer día?

¿Y qué hay de ese polo opuesto? ¿Qué quiere—qué quiere ella? ¿Ese polo opuesto de verdad desea una vida deambulando, siempre buscando otro polo opuesto?

Todos esos pensamientos cruzaron por mi cabeza en los cinco segundos que nos quedamos mirando el uno al otro. En teoría, todo era muy fácil.

Y entonces empezaron a tocar una canción—conocida para mí por el amor de mis padres a los setenta.

Le sonreí a Bella. "¿Lista para ese baile?"

Ella buscó en mis ojos por una milésima de segundo, y respondió asintiendo. La llevé a la pista de baile y envolví su cintura con mis brazos—el tamaño perfecto para mis manos—y ella levantó la vista y rodeó mi cuello con sus brazos mientras la música sin letra sonaba en el fondo. Pero como dije, la conocía muy bien—gracias a mis padres.

"I know your eyes in the morning sun, I feel you touch me in the pouring rain. And the moment that you wander far from me I wanna feel you in my arms again."

La atrapé con mi mirada.

"And you come to me on a summer breeze. Keep me warm in your love and then softly leave. And it's me you need to show.

How Deep is your love, is your love, how Deep is your love? I really need to learn."

Moví mis labios con las palabras mientras ella me miraba con dulzura, y entonces bajó la cabeza a mi pecho, donde mi corazón latía errático. Agaché mi cabeza y le susurré al oído.

"I believe in you, you know the door to my very soul. You're the light in my deepest darkest hour; you're my savior when I fall. And you may not think that I care for you, when you know down inside that I really do. And it's me you need to show.

How deep is your love, is your love, how deep is your love? I really need to learn…"

Poco a poco, ella levantó su cabeza, encontrándose con la mía agachada, nuestras bocas y respiraciones muy cerca, y cuando tomé su labio inferior entre los míos ella suspiró en mi boca, y de pronto no había banda, no había gala, no había doctores, no había enfermeras, no había Bree…

La música sonó mientras nuestras bocas y lenguas danzaban entre ellas y nuestras respiraciones se mezclaban.

Fue ella la que se apartó.

"Yo… necesito aire fresco," susurró, tan bajo que tuve que esforzarme para escucharla. Se separó de mí y caminó rápidamente hacia la salida de la carpa. La seguí de cerca.

"Bella," la llamé cuando estuvimos afuera, lejos de las luces y la música y las voces. A unos metros de distancia, apenas si vi a Jake recargado en un coche con su enfermera cerca entre sus piernas. Él levantó la vista y nos miró con curiosidad, desviando la mirada a regañadientes cuando Nessa siguió hablando con él.

Bella finalmente se detuvo y se volvió para mirarme, su rostro una máscara de confusión. Pero entonces su frente se arrugó, y miró detrás de mí justo cuando la alcancé.

"Bree nos siguió afuera," dijo en tono monótono.

Me di la vuelta rápidamente y sorprendí a Bree emergiendo de la carpa. Miró alrededor y al vernos, simplemente se detuvo y se quedó mirando. Suspiré y me volví nuevamente hacia Bella, pero antes de que pudiera decir algo, alguien a un lado de mí me dio unos golpecitos en el hombro.

Bella jadeó. "¡No!"

"¿Es usted el doctor Edward Cullen?"

"Sí," le respondí automáticamente al hombre alto y extremadamente musculoso de pie frente a mí. "¿Quién es usted?"

En respuesta, recibí un puño en la mandíbula, y los sonoros gritos de Bella detrás de mí.


¡Y se armó la gorda, otra vez! ¿Quién será ese que lo golpeó? ¿Y por qué lo golpearía? Justo cuando parecía que Edward sacaba la cabeza del trasero, porque no van a decir que no quiso decir nada ese baile, esa canción, ese BESO. Y aunque Bella estaba confundida, Edward la siguió para decirle algo. Y ni tarda mi perezosa, Bree sale detrás de ellos ugh. ¡Cómo la odio! Una venenosa como bien la llamaban Tanya y Jessica, tratando de hacer quedar mal a Bella frente al grupo con el que charlaban, menos mal que apareció entrometida para entrometerse jajajaja. ¡Amé a Esme! ¿Y ustedes? En fin, espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y así leer pronto el siguiente ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: mariluiq, OnlyRobPatti, Danny CullenMa, Tata XOXO, Paola Lightwood, BereB, Aislinn Massi, Vianey Cullen, Lizdayanna, Jade HSos, Allie, Rosiichita, Isis Janet, saraipineda44, JANETH A SANDOVAL, bbluelilas, bealnum, Sully YM, miop, AnnieOR,Cary, kaja0507, Mapi13, Melany, somas, Adyel, JessMel4, Mamuelita144, alicefoeever85, glow0718, kasslpz, Car Cullen Stewart Pattinson, Maryluna, krisr0405, Manligrez, Mafer, Cinti77, rjnavajas, Ali-Lu Kuran Hale, Twilight all my love 4 ever, Gabriela Cullen, Lady Grigori, EriCastelo, tulgarita, Adriu, sandy56, Nanny Swan, angryc, alejandra1987, Noriitha, MajoRed, NarMaVeg, Valevalverde57, Liz Vidal, Nitoca, Lectora de Fics, Maribel 1925, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos el en próximo capítulo, que espero sea muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.