Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)
Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM
Capítulo 15 – Exes y compromisos
BPoV
Hace tiempo, cuando tenía cuatro años, me robé una tanda entera de galletas de chispas de chocolate que mi mamá acababa de hornear y se las di al perro del vecino—con el que se supone que no debía jugar porque a veces podía ser un cabrón malo. Mordió mi dedo y lo metí a mi boca para no tener que ver la sangre. Cuando mi mamá preguntó dónde estaban las galletas, culpé a Jamie. Cuando ella me preguntó por qué seguía chupando mi dedo le dije que me había pinchado con una espina. Cuando al perro le dio diarrea, me hice la desentendida y silbé una alegre melodía. Cuando mi dedo se infectó, me tomó una semana completa confesarle a mi mamá y entonces ella me llevó de prisa con el doctor y lloré y me retorcí y me desmayé cuando clavaron la enorme aguja en mi muslo y sangró porque me moví demasiado.
Jamie se estaba riendo cuando volví en mí, pero entonces me abrazó antes de darme un golpecito en la frente. ¿Y qué fue lo que me dijo entonces? "Bella, Bella, Bella, qué extraordinaria telaraña tejimos…"
Tú y yo nunca nos dimos cuenta la telaraña que seguíamos tejiendo; enterrándonos en un agujero del cuál sin importar qué, finalmente tendríamos que salir.
¿Por qué esa noche nos enterraste en un agujero más profundo? ¿Fue porque tenías que evitar la humillación, o porque viste la oportunidad y la aprovechaste, de la forma en que yo lo hice en esa sala de examinación hace unas semanas?
¿O fue por ella? ¿Para presionarla?
Supongo que el 'por qué' no importa tanto ahora. Lo que importa son los efectos resultantes. Llegamos muy lejos sin tener las más mínima idea de lo que quedaría al final…
OOOOOOOOOO
"¡Maldición Felix, aléjate de él!"
Salté sobre la espalda de Felix y rodeé su cuello con mis brazos antes que pudiera darle otro golpe inesperado a Edward—que en ese momento yacía aturdido y confundido en el suelo sobre su pequeño y perfecto trasero. No era como si pudiera simplemente cruzarme de brazos mientras pateaban ese perfecto trasero de Edward. Eso sería como cruzarse de brazos mientras alguien destrozaba "El David". ¿No vas a la cárcel o algo así por esa razón?
Aun así, con todo mi empeño, en realidad fue bastante patético lo fácil que Felix me quitó de sobre él y me volvió a poner en el suelo con un firme ruido sordo.
"¡Ufff!" Grité crujiendo mis dientes.
"Me ocuparé de ti en un minuto," amenazó Felix, aunque lo acompañó con un guiño muy lascivo así que no estaba muy preocupada—al menos no por mí.
¿Por qué? Oh, ¿por qué creí que sería buena idea vivir con un oficial de seguridad de casino encubierto con tan tremendo cuerpo en Las Vegas?"
"Aléjate de ella," Edward gruñó. En un parpadeo, estaba agazapado entre Felix y yo, con los puños arriba y esta vez preparado. Felix resopló y echó su mano hacia atrás para darle otro puñetazo.
"Mierda," escuché que Edward exclamó en voz alta, reflejando mis sentimientos en el tema, pero antes de que el puño de Felix pudiera darle a su precioso blanco, Jake agarró a Felix por detrás, doblando sus brazos hacia su espalda.
"¡Qué demonios, amigo!" Jake gritó. "¿Cuál es tu problema?"
"¡Este pendejo es mi problema!" Felix gritó en respuesta. "¡Será mejor que se mantenga alejado de mi jodida prometida!"
Sé que dicen que es imposible, pero se los juro, el mundo dejó de girar un par de eones. En todo caso, Edward se giró de golpe, su rostro una máscara de total confusión.
"¿Felix?" Me gruñó bajito, su respiración áspera e irregular. "¿Felix, la Chimenea Humana?"
Subí y bajé mi cabeza despacio, mientras Edward se enderezaba de su posición agazapada y me fulminaba con la mirada con total incredulidad. Y aunque me habría gustado explicarle, no tenía idea por dónde empezar. En primer lugar, él me tenía atrapada en una de esas miradas súper llenas de tensión—ya saben, esas que son imposibles de romper. En segundo, estaba súper hiperconsciente no solo de los ojos totalmente desconcertados de Jake desplazándose hacia nosotros, sino los de la mismísima Bree—que se acercaba ahora a toda prisa.
Con todo, estaba resultando ser una tremenda fiesta.
"¡Suéltame, hombre!" Felix gruñó. "¡Necesito hablar con mi prometida!"
Puse los ojos en blanco. "¡Ugh, Felix, no soy tu prometida!"
"¡Te di un anillo!"
"¡Que te dejé en la mesita de noche!"
"¡Cuando desapareciste a mitad de la noche!"
"¡Lo que debió haber sido una muy clara respuesta para ti!"
Todo el tiempo, los ojos de Edward permanecieron sobre mí.
"No hay jodida manera de que Isabella sea tu prometida." Él habló de forma clara y lenta.
"¿Y por qué demonios no?" Felix se movió furioso hacia Edward, que estaba de espaldas a él.
"Porque ella es mi prometida."
Una vez más: ¿El mundo? Se congeló.
Se produjo un total y completo silencio—salvo por Bree, que jadeó con tanta fuerza que creí que sus pulmones habían explotado. Casi deseé que lo hubieran hecho cuando los ojos de Edward se dispararon en su dirección por una milésima de segundo antes de volver a mí.
"¿Qué quieres decir con que es tu prometida?" Felix aulló. "¡Le pedí a Bella que se casara conmigo hace dos meses!"
"Yo se lo pedí hace seis semanas—en Italia."
Y de repente, toda la escena se volvió perfectamente clara. Al parecer, Edward seguía con el juego. Esa información me golpeó con fuerza, pero me quedé perfectamente quieta cuando él se volvió para enfrentar directamente a Felix porque yo no tenía una jodida idea de cómo llenar los vacíos de esa historia, pero está bien, porque al parecer Edward estaba bien haciendo esto solo.
"Estábamos en Florencia, caminando por los jardines de Boboli cuando me di cuenta que no quería vivir sin ella. Así que me arrodillé frente a las radiantes flores y le pedí que se casara conmigo, y ella aceptó. Sellamos el acuerdo nadando desnudos en la fuente Medici, y ya que eso fue hace menos de dos meses, diría que eso básicamente supera a tu propuesta." Sonrió con suficiencia.
"¿Qué?" Felix gritó, mirando furioso a un Edward que sonreía con malicia. Él luchó por librarse del férreo agarre de Jake. "¿De qué demonios estás hablando?"
"Dije que estoy comprometido con Bella."
"Oye hermano, ¿por qué no me dijiste?"
"¿Edward? ¿Edward, es eso cierto?"
"¡Basta!" Siseé, callando a todos y llamando su atención hacia mí. "Jake, suelta a Felix. Felix, tú y yo tenemos que hablar."
"De ninguna jodida manera," siseó Edward.
"Joder, sí," grité, mirando furiosa a Edward. Él me devolvió la mirada.
Y ahí quedaba el momento que acabábamos de compartir en la pista de baile.
"Voy a soltarte, amigo," Jake le advirtió a Felix, "pero si intentas algo estúpido, vendré por ti."
Felix zafó sus brazos, mirando furioso a Jake y asintió. Luego sacó un cigarrillo.
"Bella," Edward espetó, "¡No quiero que hables con él!"
"¡Edward, no pedí tu permiso!" Respondí con el mismo tono. Les di la espalda a todos y jalé a Felix por el brazo hasta que estuvimos lo suficientemente lejos, de modo que ningún curioso pudiera escuchar.
"¿Qué demonios estás haciendo aquí?" Demandé en voz baja.
Felix le dio una larga calada a su cigarrillo, su sombría figura descomunal elevándose sobre mí. "Desapareciste a mitad de la noche."
"Sí." Asentí con vehemencia para que continuara, porque eso era obvio y ya estaba determinado.
Bufó furiosamente su humo. "Creí que teníamos algo. Pensé que íbamos a casarnos y—"
"Felix, nunca dije que me casaría contigo."
"Pero te di un anillo."
"¡El que nunca acepté o me puse! ¡Lo dejé en tu mesita de noche!" Siseé con los dientes apretados. Mis ojos se desviaron hacia Edward, que estaba rodeado por Jake y su cita. Jake parecía estar hablando con él, mientras Bree estaba parada a un lado, obviamente ansiosa por ir con él. Pero en algún momento apareció Mike, y supongo que ella aún seguía su juego. Sus ojos se movieron hacia mí, y nos fulminamos la una a la otra con la mirada hasta que Felix volvió a demandar mi atención.
"¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué te fuiste así?" Demandó. Arrojó el cigarrillo al suelo y lo apagó con el pie.
Me quedé mirando a su rostro perplejo mientras cruzaba sus brazos extremadamente musculosos sobre su pecho sólido como una roca. El aroma a Newports salió flotando de él y por una milésima de segundo recordé lo que se sintió tener esos brazos a mi alrededor, descansar en ese poderoso pecho toda cansada y sin aliento después de una sesión de maldito sexo muy caliente. Luego él sacaba inevitablemente un cigarrillo y soplaba esas geniales pequeñas 'o' hacia el techo. Me enseñó cómo hacerlo, y no miento, todo había estado bien por un tiempo. Él probablemente era el mejor sexo, así como lo más cercano a una relación, que alguna vez había tenido hasta entonces.
Pero luego había sentido esa necesidad familiar de irme, esa inquietud de continuar, porque Felix y Las Vegas simplemente no habían sido suficiente—aunque el tipo definitivamente estaba bien dotado. Pero él quería más, y yo estaba lista para continuar, así que solo… lo hice.
Por primera vez desde que lo hice, empecé a pesar que tal vez no había manejado las cosas bien con Felix.
"¿Cómo me encontraste?" Le susurré para distraerme.
"Iba de camino a Vancouver para un trabajo allá, y me pidieron que hiciera una escala en una pequeña reservación aquí junto para revisar unos prospectos de casino. Así que, un tipo llamado Seth Clearwater y yo estábamos tomando unas cervezas y empezamos a charlar y por algún motivo la conversación se volvió hacia la novia de su amigo, a quién le gusta cantar ópera y hablarle a su ropa y esa mierda,"
- sonrió con suficiencia y yo rodeé los ojos. O sea, en serio, ¿de verdad es tan inusual?—
"y que tiene cabello oscuro y un gran cuerpo" – sonreí engreída—"y el resto fue muy fácil."
Suspiré, y luego estiré mi mano y la puse sobre sus, hola bíceps. Mis ojos volaron automáticamente hacia Edward. Sus ojos seguían sobre mí, casi negros en la oscuridad de la noche. Desvié la mirada.
"Felix," empecé a decir otra vez, "Supongo que podría haber manejado mejor las cosas. Debí haberte dicho que me iba."
"¿Pero por qué?"
Así que, me quedé ahí y le expliqué las cosas a Felix de la forma en que debía haberlo hecho hace dos meses. Me disculpé por escabullirme a mitad de la noche. Él sacó otro cigarrillo y lo encendió, exhalando el humo al preguntarme si estaba segura; si había alguna forma en que pudiera hacerme cambiar de opinión, si le daría otra oportunidad. Finalmente, apagó su cigarrillo con el pie, me abrazó con fuerza, besó mi cabeza y se marchó hacia la oscuridad, sacando otro cigarrillo al hacerlo.
Y entonces miré a Edward. Estaba sentado solo en la acera. Supongo que en algún momento Jake y su cita, al igual que Bree y Mike sorprendentemente, había desaparecido. Su pajarita estaba suelta alrededor de su cuello, su cabello más alocado de lo usual, y al acercarme a él, me miró impasible.
Fue curioso como esta vez no sentí la inquietud, la necesidad de continuar, pero eso no significaba que podía quedarme. Porque ya no podía seguir con este juego, el que Edward acababa llevar a un nivel completamente nuevo. En alguna parte del camino, al parecer había olvidado la lección que Jamie me había enseñado—la de ser honesto.
Ya no podía ser la carnada.
Y fue así que respiré hondo y me armé de valor para despedirme.
OOOOOOOOOO
EPoV
Caminó lentamente hacia mí, sus ojos firmes en los míos. Sus pies descalzos; se había quitado los zapatos y colgaban débilmente de su mano. Su cabello se soltó y caía como una cascada alrededor de sus hombros, enmarcando su pálido rostro y haciendo que se viera más hermosa y sexy, y tan malditamente vulnerable. Solo pude mirarla cuando se sentó junto a mí, viéndose más cautelosa que desde que la conocí.
Desvié la mirada e intenté organizar mis pensamientos; mis sentimientos. Clavé mis ojos en el gran hospital blanco directamente enfrente, y me quedé rígido mientras esa atracción magnética que apenas empezaba a comprender luchaba por acercarme a ella.
"¿Y vas a decirme qué fue todo eso?" Finalmente pregunté.
Se quedó callada por mucho tiempo, y justo cuando pensaba que nos quedaríamos sentados ahí toda la noche sin decir una palabra, ella sujetó la parte de arriba de su cabello y suspiró, con sus ojos fijos en su regazo.
"Conocí a Felix unos días después de llegar a Las Vegas. Era seguridad encubierto del casino y yo había estado teniendo una… buena racha en la mesa de Blackjack…"
"¿Una buena racha?" La cuestioné, mirándola con una ceja levantada.
"Bien, bien," levantó su cabeza y rodó los ojos. "Estaba contando las cartas."
Sonreí con suficiencia. "Continúa."
"Bueno, al parecer ese tipo de cosas, aunque no son ilegales, tal parece que son muy mal vistas," frunció sus labios mientras hacía comillas en el aire—"así que, Felix me acompañó a la salida del casino, y una cosa llevó a la otra…"
Me volteé, volviendo a mirar directamente hacia el frente. "Estuviste comprometida con él."
"No. Estuve… quedándome con él y—"
"Hablas de que estuviste viviendo con él," siseé con más fuerza de la que quería.
"Sí," respondió con la misma fuerza. "Estaba viviendo con él, Edward. No con sus padres, y no para poner celosa a su novia."
Abrí mi boca para replicar, pero no salió nada.
Ella resopló y desvió la mirada. "Como sea, después de unas tres semanas, ya tenía suficiente de Las Vegas. Estaba lista para continuar. Iba a decirle que me iba esa noche, pero entonces él se puso sobre una rodilla y sacó ese anillo"—se estremeció y sacudió su cabeza—"pero nunca dije que sí."
"Pero no dijiste que no," aclaré; todo mientras sus palabras daban vueltas en mi cabeza.
'… después de unas tres semanas, tenía suficiente…'
Tres semanas. ¿Era ese su tiempo límite en un lugar? Había estado en Forks por cinco semanas, ¿qué significaba eso entonces? ¿Yo tenía el tiempo prestado?
"No, supongo que no dije que no," espetó, y entonces inhaló profundamente. "Esa noche mientras dormía, agarré mis cosas y… solo me fui." Se encogió de hombros.
Volví a dirigir mi vista hacia el hospital, en la forma en que la luna iluminaba sus paredes blancas con un brillante resplandor.
"Ustedes, las mujeres… son todo un caso," resoplé, sacudiendo mi cabeza. "Solo deciden de manera unánime que las cosas terminaron; ni siquiera le dan al hombre una advertencia."
"¿De qué estás hablando?" Siseó.
Volví a mirarla a los ojos. "De la forma en que solo se levantan y se van. O sea, ¿siempre hacen eso? ¿Solo se van?"
"Sí, Edward, yo lo hago," sonrió con frialdad, levantándose y mirándome. "No tengo nada, ni nadie que me detenga, así que cuando me aburro y me canso, me levantó y me voy, como lo estoy haciendo ahora."
Se dio la vuelta pero me levanté de un salto y agarré su brazo antes de que pudiera marcharse.
"No, Bella. No vas a irte."
"Sí. Voy a hacerlo," siseó, pero dio un paso más cerca, tan cerca que pude ver el fuego ardiendo en sus ojos. "Puedes tomar tu maldito dinero y metértelo por donde te quepa, ¿y sabes qué más? Maldita sea, no me compares con nadie. Yo no tengo una historia con nadie. ¡Nunca le prometí a alguien mi futuro! ¡No le debo a nadie explicaciones, ni otras oportunidades o alguna mierda de destino que salió mal o sueños frustrados o promesas vacías, porque yo no creo en nada de esa mierda! Las cosas siempre salen mal y al menos yo sé eso," gritó con furia, golpeando su pecho con un puño, "y nunca JAMÁS seré lo bastante estúpida para casarme o tener bebés—"
Solté su brazo y agarré su rostro entre mis manos, pegándola a mí y callándola con mi boca en la suya. Y sí, se resistió por unos segundos, todavía escupiendo furiosa mientras mis labios luchaban por silenciarla. Pero ese fuego, esa pasión entre nosotros ya no podía contenerse, así que cuando mi lengua luchó por entrar a su boca dejó de despotricar, porque no podía precisamente protestar mientras su lengua estaba enredada con la mía. Por lo que escuché el sonido de tacones golpeando el concreto cuando dejó caer sus zapatos y rodeó mi cuello con sus brazos, enterrando sus manos en mi cabello.
"Edward…"
"Bella…" Gemí en su boca, completamente derrotado por la forma en que dijo mi nombre entre su aliento.
No puedo decir exactamente cuánto tiempo nos quedamos ahí, a la vista del mundo en medio de una calle brillantemente iluminada. Pero no me importó que el mundo fuera ahora mi audiencia. No sabía del futuro en ese momento, o cómo esto—cómo ella—encajaba en los planes que había hecho para mi vida. Sí, había escuchado lo que dijo sobre nunca casarse o tener hijos, pero todo lo que sabía en ese momento era que no quería que ese beso terminara nunca. No quería que esto terminara nunca.
"¿A qué le tienes tanto miedo, Bella? ¿De qué estás huyendo?" Murmuré, besando su rostro, su mandíbula y su cuello, mientras ella recuperaba el aliento.
Pero simplemente sacudió su cabeza, con sus ojos cerrados con fuerza.
El sonido de pasos acercándose me hizo levantar la vista, y cuando vi a Jake y a mis padres acercándose a nosotros con expresiones idénticas de sorpresa y admiración, me alejé de Bella a regañadientes. Ella agachó la cabeza. Pude percibir la confusión saliendo a oleadas de ella.
"¡Cielo!" Mi mamá dijo con cariño, dándome una amplia sonrisa y agarrando mi rostro entre sus manos. "¡Estoy tan feliz por ti!" Agarró la mano de Bella y la volvió hacia ella. "Estoy muy feliz por ambos."
Parpadeé.
Mi padre tomó mi mano y la estrechó con firmeza. "Felicitaciones, hijo. Isabella, estaremos orgullosos de tenerte como la esposa de mi hijo."
Bella abrió los ojos con horror, y comenzó a toser violentamente.
"Mamá, papá, creo que ha habido algún tipo de—"
"Lo siento, hermano," dijo Jake. "Bree entró y les dio un pequeño susto a tus padres. Pero yo les expliqué cómo ese tipo era solo un viejo amigo que al parecer ustedes habían conocido en Italia," recalcó con las cejas levantadas. "También les conté la parte sobre el compromiso porque no sabía que ustedes todavía no les habían contado eso."
Que. Me. Jodan.
"Mamá, papá, esperen—"
"Pienso que el primer sábado de agosto sería excelente para la fiesta de compromiso. Eso nos dará tiempo suficiente para preparar todo. Y Bella, tendrás que darme todas las direcciones de tu familia y amigos. ¿Han elegido una fecha?"
Bella y yo simplemente nos quedamos mirando a mi mamá, los dos sin palabras.
"¿Todavía no? Está bien. Tenemos tiempo suficiente para decidir eso. Aunque creo que una boda de primavera sería linda. Pero eso depende totalmente de ustedes dos. No diré una palabra. Pero entonces podemos decorar con tulipanes y lirios, aunque los crisantemos también son bonitos si quieren hacerlo en otoño. Y supongo que en invierno las nochebuenas también son aceptables."
Bella agarró mi mano con fuerza. "Haz algo," me siseó bajito con los dientes apretados.
"Mamá, papá—"
"¡Hay un par de bonitos salones en Port Angeles, aunque podemos poner una carpa como esta en nuestro patio trasero y creo que eso sería encantador! Pero de nuevo, primavera o verano sería mejor para eso…" Esme siguió parloteando.
"Discúlpenos por un momento," les dije, llevándome a Bella y dejando a mamá con su incontrolable planeación.
Cuando estábamos a unos metros de distancia, Bella me miró, más horrorizada de lo que jamás la había visto.
"Edward, no puedo hacer esto."
"Lo sé, Bella."
"Quiero decir, nuestro acuerdo original era una cosa, ¿pero ahora esto?" Chilló. "No puedo. Yo…yo" – agarró puños de su cabello.
"Shh, relájate," le dije, apartando sus manos de su cabello. "Lo resolveremos."
"No puedo quedarme así aquí," susurró. "Ya no puedo… seguir con estos juegos."
Agarré sus dos manos en las mías. "Bella, sé que las cosas se han vuelto una locura, pero por favor, no me de—por favor, no te vayas así."
Me miró con recelo.
"Mira, sé que estás confundida ahora. También yo lo estoy. Solo vamos a… tomar un respiro," exhalé fuertemente. "Vamos a tomar un descanso de todo esto. De Bree, del… acuerdo. Solo seamos Edward y Bella. Vamos a intentar descifrar esto juntos," le supliqué.
Podía ver que estaba asustada; su cuerpo temblaba, y sus ojos estaban oscuros y amplios. Y francamente, yo también estaba petrificado. Pero cuando llevé una mano a su rostro y acaricié su mejilla con dulzura, no pude negar la forma en que hizo cosquillear mis dedos, o la forma en que esa sensación de hormigueo reverberó por todo mi cuerpo. Y pude ver claramente la misma reacción en ella.
"Por favor, Bella," murmuré. "Por favor, no te vayas."
…
Chan can chan chan… ¿se quedará? ¿Ustedes qué dicen? Porque aunque le está pidiendo que se quede, es obvio que hay muchas cosas que aclarar, y para colmo, ¡ahora sus padres creen que están comprometidos! Igual que Bree muajajajaja, eso sí me gustó, para que se le quite a eso. Pero, sería un milagro si solo con eso dejara a Edward en paz. Ya veremos cuál es su reacción más adelante, y en cuanto a quién era el golpeador, bueno, muchas de ustedes creyeron que era Jamie y hasta hubo algunas que mencionaron a Charlie, pero no, resultó ser Felix, la chimenea humana. Y bueno, el pobre se fue con la cola entre las patas. Espero que hayan disfrutado de este capítulo y por supuesto, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y así poder leer pronto el siguiente. Recuerden, no les cuesta nada, solo escriban un gracias, una carita feliz o qué les pareció el capi en el cuadrito al final del capítulo y envíen, ni siquiera tienen que estar registradas en FF y sin nos alegra saber de ustedes, que leen y gustan de la historia ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: danicullenmc, tulgarita, Floor68, PRISOL, Danny CullenMa, Paola Lightwood, paupau1, atenea-ecrivain, Aislinn Massi, Marga, bealnum, miop, Isis Janet, kasslpz, Maryluna, Lizdayanna, Cinti77, Rosiichita, glow0718, Cary, mony17, rjnavajas, BereB, AnnieOR, aliceforever85, sandy56, Melany, Ali-Lu Kuran Hale, Nanny Swan, Twilight all my love 4 ever, Manligrez, piligm, Monse FP, Mio1973, NarMaVeg, MajoRed, Valevalverde57, Adyel, Mamuelita144, EriCastelo, saraipineda44, Noriitha, Mafer, Liz Vidal, Gabriela Cullen, Adriu, Lady Grigori, Nitoca, Lectora de Fics, JANETH A SANDOVAL, Jade HSos, angryc, Tata XOXO, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, espero que muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.
