Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)
Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM
Capítulo 16 – Cerca y más cerca
Canción recomendada para el capítulo: Lights de Ellie Goulding
BPoV
En mi vida, andar por ahí sin tener mi guardia alta siempre ha sido una mala idea. Ya sabes lo suficiente de mí para comprender por qué ha sido así. Aun así, a pesar de todas mis reservas, a pesar de todas mis dudas bajé mi guardia por ti. Estaba dispuesta a intentarlo, aunque toda mi vida me había enseñado que las cosas buenas no duran. Pero por ti, estaba dispuesta a tomar ese riesgo porque cuando dijiste que me necesitabas, lo tomé de forma literal. Convenientemente, simplemente olvidé que la necesidad no siempre hace perdurar el amor…
Tal vez, solo tal vez, debiste haber sido más claro…
OOOOOOOOOO
"Bella, ¿te reuniste en algún momento con Esme hoy?"
"Nop, la eludí satisfactoriamente," sonreí, lanzando un puño al aire.
Alice se rio entre dientes. "Te estaba buscando para tomar tus últimas medidas para el vestido. La abuela de Tanya necesita empezar si va a estar listo a tiempo."
Cerré mis ojos mientras las llamas de la fogata a solo unos metros de distancia calentaban mi piel húmeda—y maldije a Edward en silencio a lo más profundo del infierno por todo ese fiasco del 'compromiso' que casi una semana después, él no había resuelto aún.
Habíamos estado nadando en las frías aguas de First Beach por un par de horas y ahora las chicas y yo estábamos tumbadas sobre unas grandes toallas y secándonos cerca del fuego que los chicos habían encendido. Era media tarde y Edward tenía que llegar al hospital para otro turno de noche y Rose y Emmett tenían que llegar al restaurante.
Suspiré. Aunque a primera vista, puede que First Beach no haya sido tan glamorosa como Miami Beach, era encantadora y tranquila y tenía las mejores olas rompiendo en la costa, y los chicos las habían aprovechado; de hecho, todavía estaban en el agua. El sonido de sus voces y su risa se combinaban con las suaves olas e intenté dejar que todo calmara mis locos nervios.
Esas criaturas en mi vientre—bueno, su revuelta se había intensificado a un golpe de estado total que seguía intentando contener, pero ahora Alice y Rose estaban muy metidas en el tema del "vestido". Froté mi nervioso estómago y rodé los ojos, agradecida por las gafas lindas y oscuras que ocultaban al menos la mitad de la mueca en mi rostro.
No habían cambiado muchas cosas en los últimos días desde que acordamos poner un alto al ORAB—al menos no en el exterior. Todavía me quedaba en la casa de los padres de Edward, todavía pasaba tiempo junto a la piscina durante el día con el resto de los chicos mientras Edward pasaba sus días en el hospital; todavía iba de visita todas las tardes. Comíamos nuestros sándwiches fríos de verano en el patio, o si el sol de mediados de junio estaba demasiado caliente, nos quedábamos en la cafetería.
Todavía pasábamos juntos las cálidas noches de verano, aunque siempre rodeados de amigos o familiares. Las lenguas calientes e intensas de la noche de la gala, se convirtieron rápidamente en besos castos e inseguros porque el ORAB estaba en receso. ¿Qué—o más bien, para quién—eran nuestros besos ahora?
No lo sabía, y en los últimos días, ninguno de nosotros había hecho el intento por esclarecerlo. Últimamente, estábamos metidos en mierda hasta el cuello, y ninguno de los dos parecía ansioso por ser el primero en ir por la pala. En vez de eso, decidimos meter la cabeza en la arena y pretender que esto no había comenzado con él pagándome para ayudarlo a recuperar a su chica y yo aceptándolo para conseguir mi viaje a la Toscana. Ignoramos el hecho de que Esme estaba planeando la fiesta de compromiso del siglo. E ignoramos el hecho de que no había una verdadera razón por la que yo aún debería estar aquí.
En otras palabras, pretendimos que no éramos ambos un par de idiotas totalmente ignorantes.
Y prácticamente esa es la razón por la que estábamos en la playa justo ahora y Rose y Alice no paraban de hablar sobre "el vestido" y yo hacía lo que podía por ignorarlas. Así que me levanté y las dejé con su charla de vestidos y fiestas de compromiso, y volví a entrar al agua hacia Edward, mi… qué: ¿Amigo? ¿Novio? Y si el último era cierto, ¿entonces por cuánto tiempo? ¿Y qué hay de todas esas reglas que establecimos para el ORAB? ¿Ahora todas eran nulas e inválidas? ¿Se esperaba que me fuera con el clima cálido o que me quedara por más tiempo?
Y ahí estaba el otro problema porque nunca me quedaba. Era la Regla Número Uno en la Guía de Vida de Isabella Swan: Siempre continúa; nunca te quedes.
Oh bueno, supongo que era momento de empezar a esclarecer las cosas porque no podíamos los dos ser unas gallinas durante todo el verano—aunque sería bueno intentarlo.
Él estaba a horcajadas sobre su tabla de surf—con sus hombros anchos y su pecho dorado por pasar la tarde bajo el sol—y él me dio una amplia sonrisa cuando me acerqué. Sus ojos me admiraron de la cabeza a los pies—de la forma en que siempre lo hacían—e hizo que esas criaturas salvajes en mi vientre saltaran con nervios por la anticipación. Pero también había algo receloso en su mirada, como si supiera que no podíamos eludir la pala para siempre y tal vez pensó que yo finalmente lo estaba sacando a colación.
Palmeó el otro extremo de la tabla de surf invitándome a sentarme, así que me subí a horcajadas, imitando su pose relajada.
"Oye Bells, ¿quieres surfear?" Jake preguntó a unos pocos metros de distancia.
Sonreí, sin quitarle los ojos de encima a Edward. "Nah, estoy guardando la diversión para el salto en acantilado."
Edward sacudió su cabeza enérgicamente de un lado al otro, tensando su mandíbula. "No va a suceder, Isabella."
"Vamos, hombre," Jake se rio entre dientes, y Sam se le unió. "Déjala intentarlo solo una vez."
Los ojos verdes de Edward resplandecieron de esa forma que se iba directamente a mis músculos pélvicos.
"Podemos hacerlo de un acantilado más bajo, y tú puedes sujetar mi mano." Le ofrecí batiendo graciosamente mis pestañas.
"Y puedo estar en el agua para atraparla en caso—"
La cabeza de Edward se giró hacia Jake tan rápido que temí que se diera una lesión cervical, y entonces lo fulminó con la mirada, con las aletas de su nariz ensanchándose.
"O no…" La voz de Jake se apagó. Después él y Sam solo se alejaron remando en sus tablas.
"¿Y te gustó la playa?" Preguntó él, sus rasgos suavizándose poco a poco.
"Sip," le dije. "Aunque el agua no es tan cálida como en Florida."
"¿Has estado en Florida?"
"I've been everywhere man, looking for someone, someone who can please me…" Mi voz se desvaneció con una sonrisa, silbando, luego tarareando el resto de la canción al desplazar mis ojos hacia la puesta de sol.
Se rio entre dientes y siguió mi mirada. "Tienes una canción para todo."
"Sabes que sí."
"Sí, lo sé," dijo bajito. En mi vista periférica, lo vi mirarme nuevamente. "Me… gusta saber eso sobre ti. Me da una idea de cómo te sientes realmente."
Miré de nuevo en su dirección con una expresión desconcertada, y mi respiración se atoró porque sus ojos resplandecían con intensidad a la luz de la puesta de sol, un hipnótico esmeralda que realmente reflejaba todos los colores que nos rodeaban. Pude ver el sol, el agua y las inexplicables emociones danzando en ellos, ¿y ven? Así como así, cualquier molestia que pudiera haber empezado a sentir hacia él desapareció cuando sus ojos se arrugaron y resplandecieron de esa forma.
Me dio una sonrisa torcida. "Cantas cuando estás feliz, silbas cuando estás nerviosa, tarareas cuando estás asustada…"
Mi corazón latía con fuerza en mi pecho. "¿Y cuándo hago las tres?" Dije entre mi aliento.
"Estás confundida," respondió rápidamente.
Más que un poco ofuscada, bajé la mirada al agua oscura porque de pronto había perdido mi línea de pensamiento, ¡y maldición! Estaba segura que había venido aquí con la intención de hablar con él sobre algo en específico, ¿no es así? Dibujé círculos concéntricos en el agua con mi dedo, tratando de aclarar mi mente, pero entonces sentí sus dedos bajo mi barbilla, tratando de levantar mi cabeza.
"Bella…" Murmuró.
Cerré mis ojos y suspiré.
¿Qué estaba haciendo todavía aquí, interpretando un papel para el que sabía no estaba calificada? Se supone que está solo sería una situación temporal. Eso era todo lo que él quería y había estado bien porque eso es todo lo que yo podía dar. El concepto de "permanencia" había sido extraño para mí durante muchos años ya, y además de mi amor por Jamie, esa emoción era igual de extraña.
Así que, ¿cuándo exactamente me había enamorado de Edward Cullen?
No podía decirlo exactamente. Tal vez había estado ahí todo el tiempo, justo en mi cara, creciendo poco a poco y día a día. Pero al nunca haber estado en esa posición antes, no lo reconocí por lo que era hasta que fue demasiado tarde para mi pobre e ignorante corazón.
Lo volví a mirar, armándome de valor contra esos cabrones relucientes, pero fue un esfuerzo tan inútil como se había vuelto el tratar de no enamorarme de él—como el tratar de aceptar que pronto terminaría el verano…
"Pues Entrometida sigue entrometiéndose en exceso," en vez de eso sonreí con suficiencia. "Me puso en la cara unas muestras de invitaciones para fiesta de compromiso ayer por la mañana en la mesa del desayuno, y luego cuando salí a la piscina, tenía a una viejecita sin dientes esperándome para manosearme y envolver una cinta para medir alrededor de mis tetas y mi trasero."
"Esa es la abuela de Tanya," Edward se rio. Dejó caer su mano de mi barbilla y la descansó en mi pierna desnuda, y ahí estaban de nuevo los kegels.
"¡Eso he escuchado, y no es gracioso!" Insistí, pero verlo reír así era otra fuerza contra la que estaba indefensa, y pronto me estaba riendo con él.
"Lo sé, lo sé, tienes razón," concordó, subiendo y bajando su mano por mi pierna e incendiando mi piel. Respiré hondo y lo observé. Él tragó, y su expresión cambió, sus ojos se volvieron a oscurecer pero de una forma totalmente diferente.
"Bella," murmuró y me sonrió con dulzura. "Está mal que no aclare las cosas, lo sé. Y sé que estás confundida, y yo también lo estoy…" – pasó una mano por su cabello y así como afirmaba conocerme yo también lo conocía, así que envolví mi mano en la que él tenía sobre mi pierna. "No quiero tener que explicar todo en este momento." Sus ojos penetraron en los míos suplicantes. "En este momento, solo quiero pasar tiempo contigo sin tener que explicarle a todo el mundo cómo empezó todo esto."
"Es solo que… puede que no sea una experta, Edward, pero esto es un desastre total," me reí sin humor, mientras su pulgar seguía trazando relajantes círculos en mi pierna.
"Sé que lo es," me sonrió con tristeza. "Y prometo que yo lo resolveré. Pero justo ahora, solo centrémonos en averiguar qué es esto," – movió un dedo entre los dos. "Después nos encargaremos de mi entrometida mamá."
¿Después de qué?
Y aunque estaba jodidamente asustada, y aunque sentía que solo nos enterrábamos aún más profundo en ese agujero, le sostuve la mirada y asentí porque puede que no haya sido una experta en todo esto, pero lo amaba; eso lo había aceptado.
Y supongo que cuando estás enamorada, estás dispuesta a aceptar mucho más.
OOOOOOOOOO
"¿Y ya elegiste un estilo?" Preguntó Rose.
Estábamos en el restaurante la noche siguiente. Edward estaba en de nuevo en el hospital para otro turno nocturno. Probablemente no lo vería nuevamente hasta mañana en la tarde porque se iría a casa a su departamento a dormir unas cuantas horas antes de ir a verme. Así que estábamos en la cocina mientras Rose y Emmett hacían las preparaciones y Alice y Jasper hacían las preparaciones al frente. Yo tenía un trabajo muy importante esta noche—entretener al pequeñín, ¿y adivinen qué? Se iba a ir conmigo de nuevo a casa esta noche.
Brady estaba haciendo gorgoritos en mis brazos, haciendo sus extraños ruiditos sin sentido y jugando con mi cabello y facilitándome el ignorar la última pregunta de su madre.
"¿Bella?" Dijo Rose, cortando sin parar en su tabla y aparentemente ignorando que intencionalmente me estaba haciendo de oídos sordos mientras silbaba una alegría melodía. Brady vio mis labios fruncidos y solo se les quedó mirando por un momento antes de estirar su mano y agarrarlos entre sus deditos regordetes.
"¡Ay niño! ¡Tranquilo!" Me reí entre dientes, mis palabras incoherentes porque mis labios estaban siendo seriamente retorcidos.
"Vamos, Bella," insistió Rose. "Sé que es una decisión difícil pero—"
Inhalé profundamente y exhalé despacio pasando a Brady a mi cadera, donde no pudiera alcanzar mis labios.
"¿Sabes qué? Tengo un mejor tema de conversación. Ya ha estado dando vueltas y vueltas en mi cabeza en mi cabeza por un par de días." Hice un movimiento circular sobre mi cabeza para ilustrarlo y Brady me observó con cuidado. Luego levantó su mano y empezó a palmear mi cabeza.
"¿Por qué ninguno de ustedes le dirige una sola palabra a Bree?"
Los cortes de Rose se detuvieron al instante, para continuar a un paso acelerado. En realidad, daba mucho miedo con ese cuchillo—de una forma algo genial.
"¿Y bueno?" Pregunté, cuando aún no había respondido.
"Es una perra, Bella. Lo sabes," Rose declaró rotundamente, sin levantar la vista.
"No niego esa afirmación," murmuré, y entonces, sin poder resistirme a los grandes, rojos y deliciosos que se veían esos tomates en esa mezcla de vegetales que estaba cortando, estiré la mano y agarré uno y lo metí a mi boca. Rose le dio un manotazo a mi mano.
"¡Ay!" Me reí.
"Pero todos ustedes crecieron conociéndose," continué treinta segundos después. Vi que Rose puso los ojos en blanco. "Me parece algo extraño…" Me encogí de hombros y estiré la mano rápidamente, robando otro par de tomates.
"¡Bella, basta!" Rose siseó.
Me reí entre dientes y metí uno a mi boca, y generosamente dejé que Brady lamiera el otro.
"Como sea, no es de mi incumbencia," soltó Rose después de un par de minutos de silencio. Para entonces creí que no conseguiría nada de ella.
"¡Ajá!" Agarré la mano del pequeñín e hice que chocara los cinco conmigo. "Así que ahora estamos llegando a alguna parte. Suéltalo, chica. ¿Qué fue? ¿Ella te miró mal? ¿Devolvió una de tus ensaladas y reclamó que tenía demasiado aderezo? ¡Lo tengo!" Grité con fuerza, y después me sentí un poco mal cuando asusté al pequeñín. Troné mis dedos y señalé a Rose. "Ella y Mike te dieron pocas propinas, ¿cierto? Lucen como esos malditos que dan poca propina," gruñí en voz baja, pasando a compartir mi descubrimiento con un Brady con los ojos como platos. Concordó totalmente conmigo, por cierto. Bueno, murmuró algo indescifrable, pero podía darme cuenta que pensábamos lo mismo de esto.
Rose dejó a un lado su cuchillo tremendamente intimidante y suspiró, dirigiendo finalmente sus ojos azules en mi dirección. "Bella, no es nada que nos haya hecho a nosotros, es lo que le hizo a Edward. Simplemente estuvo…" – bufó—"mal."
"¿Te refieres a que rompió con él?" Cuestioné. "Pero Entrometida y Carlisle todavía le hablan—"
"No, no porque rompió con él," dijo Rose despacio, mirándome fijamente a los ojos, pero Brady empezó a inquietarse justo en ese momento, lo que significaba que estaba cansado y esa era mi señal para llevarlo a casa. "Bella," – la voz de Rose era más suave ahora—"No me corresponde decirlo, o de otro modo te lo diría. Pero vas a tener que acudir a Jasper para eso."
Asentí y tragué grueso mientras mecía al pequeñín en mis brazos, pero por dentro, casi deseaba haberme quedado con el tema del vestido."
OOOOOOOOOO
EPoV
Era un maldito cobarde.
Durante días había estado eludiendo hablar con Bella. O sea, por supuesto que hablaba con ella; pasaba cada momento que no estaba en el hospital o durmiendo—o en tránsito a alguno de los dos—con ella. Cuando accedió a quedarse—aunque no tenía idea por cuánto tiempo—me había sentido extremadamente… aliviado. Lo último que quería hacer era agitar las aguas al entrar en los sórdidos detalles de cómo había iniciado todo esto. No quería lidiar con todas las correspondientes explicaciones—todavía no. Así que en vez de eso, día tras día dejaba que todos creyeran que Bella y yo estábamos comprometidos mientras enterraba la cabeza en el trabajo y el hospital, aun cuando sabía que lo que Bella merecía eran respuestas, aclarar qué demonios sucedía ahora. ¿Pero cómo aclaras algo que ni tú mismo entiendes completamente?
Hablo de que, ¿era así de simple—solo desechar los últimos diez años de mi vida, desechar un futuro perfectamente planeado por uno sin ningún plan en absoluto, sin estructura, sin garantías? Y lo que es más, no tenía idea de lo que Bella quería y al haber sido siempre un planeador, necesitaba saber exactamente qué veía en mi futuro antes que Bella y yo tuviéramos finalmente una verdadera conversación. Ella se merecía eso.
Por lo tanto, entraba al hospital noche tras noche y sonreía al escuchar las felicitaciones de Julia y las otras enfermeras, y aceptaba las palmadas en la espalda de los otros doctores, y evitaba a Bree y sus miradas confundidas. Y como el gallina que en seguida admití ser, dejé que Bella lidiara con mi madre y el resto de mi familia.
Sip, no estaba orgulloso de ello, pero por algunos días hice un muy buen trabajo eludiendo todo.
Pero entonces lo siguiente que supe, fue que una mujer de veinticuatro años de Hoquiam yacía en la cama de hospital mientras todos la rodeábamos, y tuve que declararla muerta a la una cincuenta y seis de la mañana porque fue la víctima de un conductor ebrio y habíamos hecho lo que pudimos pero…
Había estado conduciendo a casa con un par de amigas, y tenía cabello largo oscuro y una piel pálida, y tal vez era solo mi mente pero el parecido era tan asombroso que mi voz tembló cuando la declaré muerta.
Después de hablar con sus padres, me recargué contra el marco de la ventana afuera de la sala donde habíamos intentado salvarla y me quité mi gorro, dándole vueltas y vueltas y solo mirándolo, como si de algún modo pudiera darme las respuestas; cómo alguien tan joven y lleno de vida podía dejar el mundo tan repentinamente, por qué mi corazón casi se sale por mi garganta cuando vi por primera vez su largo cabello castaño, por qué no deseaba nada más en ese momento que estar con Bella—y aunque tal vez todavía no tenía todas las respuestas, de pronto eso lo sabía: la querría siempre de una forma en la que nunca había querido a nadie en mi vida.
Sentí una mano en mi hombro y levanté la vista para ver a mi padre.
"Edward, ¿por qué no te vas a casa? Tenemos suficientes enfermeras cubriendo—"
Sacudí mi cabeza. "Gracias jefe, pero tengo pacientes por los cuales debo hacer rondas."
Mi papá sonrió con tristeza. "De acuerdo, hijo. Estaré por aquí si alguien me necesita."
Asentí, y después me marché a cambiar mi uniforme ensangrentado.
"Edward."
Titubeé antes de darme la vuelta.
"Escuché lo que sucedió. Lo siento," murmuró Bree, su expresión solemne.
Asentí.
"Es… el primer paciente que pierdes desde que volviste de Vermont, ¿cierto?"
Subí y bajé la cabeza en silencio.
"¿Quieres… quieres hablarlo con una taza de café o algo, de doctor a doctor?"
Me le quedé mirando, estudiando sus ojos serios y su perfecto cabello hasta los hombros y su traje sastre profesional. ¿Fue hace solo unas semanas en las que habría aprovechado la oportunidad que me estaba ofreciendo? Una taza de café o algo; lo que sea. La cosa era que siempre había asumido que necesitaba a alguien igual que yo para hacerme feliz; alguien con las mismas metas, alguien con una similar perspectiva de la vida, alguien que poseyera la misma rigidez y sentido práctico en todos los aspectos de la vida.
Quizás… quizás lo que había necesitado desde el principio era alguien que moderara mi rigidez, que cuestionara mi practicidad. Siempre había tenido a ese idiota reprimido en mi interior, pero tal vez no necesitaba a alguien que lo perpetuase… sino que lo balanceara.
No, todavía no lo sabía todo. Solo sabía que Bree no era con la que quería hablar, con la que quería compartir ahora este dolor.
Sacudí mi cabeza y le ofrecí una sonrisa tensa. "Gracias, pero tengo que cambiarme y terminar mis rondas."
La decepción destelló en sus ojos, pero me devolvió la sonrisa. "Está bien, Edward, pero si necesitas hablar, aquí estoy."
Pero no había estado ahí, incluso por un largo tiempo, antes de que rompiéramos. Pero ahora no era el momento o el lugar, así que simplemente asentí una vez más y me alejé.
OOOOOOOOOO
"¿Edward?" Su voz era áspera y ronca por el sueño porque eran las cuatro de la mañana.
"Bella." Cerré mis ojos y tragué grueso, incapaz de hablar.
"Edward, ¿todo está bien?"
"Estoy en el patio trasero. ¿Puedes salir?"
"¿Ahora?"
"Sí, ahora."
"¿Quieres decir, justo ahora?"
"Sí, Bella." Se quedó callada. "Por favor."
Cuando no respondió agaché la cabeza y agarré mi cabello en un puño. Sabía que esto era una locura pero, ¡maldición! Había estado colmado de una cruda necesidad.
De modo que cuando levanté la vista y ella estaba ahí, exhalé pesadamente entre mis labios entrecerrados, con el alivio invadiendo mis extremidades mientras la miraba.
Estaba a unos metros de distancia en su jersey de los Suns y pequeños calcetines blancos, su cabello desordenado por dormir y tan increíblemente hermosa. Finalmente comprendí lo que quería decir la gente cuando decía 'ella me dejó sin aliento', porque mi corazón latió a un ritmo inconexo mientras miraba la visión más perfecta que existía. No quería desperdiciar otro momento, así que en seguida di unos cuantos pasos y la tomé por la cintura, arrodillándome en el césped y trayéndola conmigo hice que se pusiera a horcajadas sobre mis muslos. Ella me miró, con los ojos muy abiertos y asustados.
"No tengo la respuesta a todo," le confesé sin aliento, "y Jesús, me gustaría tener todas las respuestas para ti, Bella. Pero sé que te necesito. De eso estoy seguro."
Tomó mi rostro entre sus manos temblorosas, respirando de forma inestable. "Edward, no puedo ser tu cuento de hadas."
"No necesito un cuento de hadas." Sacudí mi cabeza enérgicamente. "Solo te necesito a ti. Por favor," le supliqué, apretando mi agarre en su cintura, "Solo te necesito a ti."
Ella buscó en mis ojos, los suyos oscuros penetrando en los míos y debe haber encontrado algo porque asintió rápidamente y atrajo mi boca a la suya y abrió los labios, permitiéndole entrar a mi ansiosa lengua. Pegué su cuerpo al mío y nos besamos con una pasión frenética que nunca antes había conocido mientras nuestros cuerpos danzaban uno contra el otro, hambrientos por lo que siempre había sido inevitable.
Porque también veía eso ahora—desde el momento que entró a esa sala de examinación, siempre íbamos a terminar aquí.
Quería tomarla y hacerla mía allí mismo, pero le debía algo mejor que eso. Bella se merecía una verdadera relación, no una basada en mentiras y tontos acuerdos. Sabía que estaba asustada; sabía que tenía sus propios demonios y le permitiría compartirlos conmigo a su propio paso, y tal vez entonces…
Tal vez entonces podríamos hacer que ese verano durara para siempre.
OOOOOOOOOO
Uno, dos y tres… ¡Awwwww! ¿Quién no se derritió con esa última parte? Bueno, al menos ambos ya admitieron lo que sienten, pero como dijo Edward, Bella y también él, se merecen una relación sin mentiras. Así que, faltan muchas cosas que aclarar con la familia. Y… creo que varias de ustedes lo han mencionado en sus reviews y ahora Edward lo mencionó, Bella tiene sus demonios que aún tiene que compartir con Edward, ¿cuáles serán? Ya lo veremos. Y todavía no cantemos victoria con Bree, todavía anda por ahí, y se ve que todavía quiere algo con Edward. Así que nos queda historia para rato jejeje. Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y así poder leer el siguiente. No olviden que sus reviews es el único pago que recibimos por hacer esto para su diversión, y no necesitan más que unos minutos de su tiempo, escribir un gracias, un saludo, una carita feliz o qué les pareció el capítulo y enviar ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Franciscab25, Car Cullen Stewart Pattinson, catita1999, Cinti77, Vianey Cullen, gabomm, Mamuelita144, tulgarita, Monse FP, BereB, Aislinn Massi, bealnum, rjnavajas, Mapi, JANETH A SANDOVAL, Isis Janet, Maryluna, Marie Sellory, Melania, Rosiichita, NarMaVeg, Cary, Paola Lightwood, alejandra1987, Adyel, mony17, Ali-Lu Kuran Hale, Nitoca, kasslpz, saraipineda44, Liz Vidal, E-Chan Cullen, PRISOL, Dani, Mafer, glow0718, MajoRed, Adriu, Manligrez, Mio1973, Valevalverde57, krisr0405, Lizdayanna, aliceforever85, miop, EriCastelo, angryc, Lady Grigori, Noriitha, Gabriela Cullen, Jade HSos, Lectora de Fics, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo, espero que muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.
