Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)

Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM


Capítulo 20 – Tempestuoso

BPoV

Tal vez nos movimos demasiado rápido. En retrospectiva, aunque el verano parecía haberse extendido por años, apenas habíamos descubierto realmente nuestros sentimientos durante esas últimas semanas. Quizás intentamos apresurar algo que necesitaba más tiempo para madurar, para desarrollarse, para florecer en algo que podría haber tenido una oportunidad de sobrevivir.

O tal vez, en tus propias palabras sobre suerte, destino y cursos predeterminados, nunca debió ser…

OOOOOOOOOO

Alice, Jasper y yo estábamos sentados en la cabina junto a la ventana en la pequeña cafetería al otro lado de la calle del hospital. Jasper nos encontró aquí después que Alice y yo terminamos nuestro torbellino frenético de compras por toda la Main Street de Forks—lo que nos había llevado toda una hora. ¡Ja!

Con una sonrisa satisfecha, sostenía el vestido que había comprado para mi cena con Edward en Port Angeles esta noche: un bonito vestido rojo halter que caía justo sobre mis rodillas con un cinturón delgado de charol alrededor de mi cintura y una abertura a un costado. Tanya me ayudó a elegirlo, así como estos locos zapatos de tacón de charol para acompañarlo, esta vez muy rápido, a diferencia del tormento que había sido encontrar un vestido para la gala benéfica. En diez minutos tenía el vestido en mi mano. Desafortunadamente, me mantuvo de rehén por otros treinta minutos con la última prueba y toda esa mierda para el vestido que ella y su abuela estaban terminando para mi "fiesta de compromiso". Como sea—se acordó en torno a la mesa por unanimidad que el vestido rojo había valido la pena la tortura.

"Vas a tener que girar tu cabeza ahora mientras Alice y yo admiramos estas," le advertí a Jasper. Metí mi mano en la pequeña bolsa negra de compras que contenía mis nuevas prendas íntimas para la velada. Nos llevamos quince minutos para elegirlas en la única tienda de lencería en Forks—revueltas con bragas de abuela y sujetadores de lactancia. Me atravesó una descarga de electricidad con solo sentir la sedosidad roja a juego en las puntas de mis dedos e imaginar a Edward quitándomelas esta noche. No que parezca molestarle mi colección actual, pero sí, algo nuevo, lindo y rojo era adecuado para esta noche…

Mis muslos se apretaron.

Alice aplaudió emocionada y chilló. "¡Son perfectas! ¡Son perfectas!"

Jasper sonrió con suficiencia con su rostro vuelto hacia la ventana. "En realidad, no importa lo que te pongas. Si en algo se parece a mí, se deshará de todo el paquete en aproximadamente doce punto cinco segundos una vez que lleguen a su habitación de hotel. ¿No es así, Al?" Preguntó petulante.

Alice soltó una risita. "Me parece correcto—más o menos medio segundo." Se acercó a él y le susurró al oído lo bastante alto para que yo escuchara, "Pero sabes que disfrutas de ese vistazo antes de quitármelas."

Jasper se rio en voz baja y giró su cabeza para encontrar la boca de ella y entonces solo se besaron y rieron de la forma en que solían hacerlo.

Los miré distraídamente. En mi cabeza estaba recalculando mis estimaciones anteriores en base a la nueva información que Jasper acababa de proporcionar. ¡Eso reduciría al menos cuatro punto cinco minutos de mi cómputo anterior!

Hace dos noches en esa playa, hacer el amor con Edward había sido el momento más satisfactorio, sensual, erótico y tierno de mi vida. Después habíamos vuelto a su departamento, nos duchamos juntos e hicimos el amor una vez más.

Hacer el amor.

Sonreí para mí misma, todo mi cuerpo se estremeció y se calentó. Nunca pensé que llegaría el momento en que utilizaría esa frase para describir el sexo. Pero ahora lo entendía. Sí, entendía por qué mi piel ardía con las caricias de Edward, y por qué cuando entró en mí se sintió como nada que hubiera sentido antes, como si estuviéramos fusionados, como si su cuerpo volviera a casa con el mío. Me pareció tan palpable que me asombró que no hubiera atado los cabos en el momento que vi a mi "David" de la vida real, del otro lado de esa sala de examinación con aroma medicinal. Pero no era una experta—en nada de eso.

"¡Alguien está deseando que llegue esta noche!" Escuché que cantó Alice. Parpadeé saliendo del aturdimiento que yo misma me había provocado, sonriendo de oreja a oreja.

"Sabes que sí," resoplé, luego le di un largo trago a mi malteada de chocolate.

Jasper se rio con ganas y volvió a mirar por la ventana, con sus cejas fruncidas contra el resplandor del atardecer. Seguí su mirada y luego permití que mis ojos subieran al cielo. Unas cuantas nubes grises permanecían en el horizonte. No las había visto en un tiempo. En mi vista periférica vi que la sonrisa de Jasper se desvaneció, así que seguí su mirada una vez más y vi a Bree saliendo del hospital, viéndose tan refinada con su bonito traje profesional y su cartera y zapatos igual de elegantes, y miró con cuidado en ambas direcciones antes de cruzar la calle. Volví mi rostro.

Jasper miró con el ceño fruncido a su malteada.

Los tres nos vimos bastante absortos en nuestros brebajes espumosos por un rato, y después Alice rompió el silencio con su melosa y dulce voz.

"¿Saben? He estado pensando, en realidad, Edward no tiene que saber nada sobre eso. Está en el pasado y ahora está tan enamorado de ti, Bella. Lo que ella hizo entonces no afecta su vida ahora de ninguna manera. ¿Qué piensas, Jasper?" Se inclinó hacia él, siempre interesada en escuchar los pensamientos y opiniones de su otra mitad.

"Sí," dijo Jasper despacio después de una larga pausa. "Sí, Al, creo que tienes razón. ¿Para qué mencionarlo? ¿Qué piensas tú, Bella?"

Odiaba la forma en que algunas veces asumían que solo porque yo era un par de años mayor que ellos, estaba que reventaba con toda esa abundante sabiduría de más. En lo personal, seguía tratando de procesar la parte "ahora está tan enamorado de ti", que Alice había dicho. Esperaba que fuera cierto. Sospechaba que podría serlo. O sea, tenías que estar enamorado para hacer el amor, ¿no es así?

No podía estar segura. Maldición, no era una experta—en nada de esto. ¿Edward de verdad me amaba a ahora? ¿Era la traición de Bree algo que podríamos pasar por alto por eso?

Suspiré y envolví la enorme pajilla de mi malteada con mi boca, succionándola de golpe y dándome un bestial congelamiento cerebral de mierda. Ay.

OOOOOOOOOO

Usé las llaves que Edward me había dado y entré a su departamento para prepararme para esta noche. Para ahorrar tiempo—algo de lo que hoy era una gran fan—él se había llevado su ropa al hospital e iba a ducharse y a cambiarse allí. ¡Después que estuviera lista, me encontraría con él ahí y nos marcharíamos a Port Angeles, a tener nuestra cena elegante, volver a la habitación de hotel y 'hacer el amor' hasta el fin de los días!

O hasta que salga el sol por lo menos.

Bien, tal vez solo hasta que nuestros cuerpos se agotaran.

Edward estaba junto a la estación de enfermeras cuando entré en emergencias. Estaba de espaldas a mí y hablando con Julia; sobre algo gracioso en base a la risa que resonaba por el pasillo. Detuve mis pasos para echarle un vistazo porque Jesús, Edward era una visión incluso desde atrás. Podía ver que acababa de ducharse porque su cabello bronce se veía oscuro y húmedo. Sus pantalones de vestir negros caían perfectamente sobre sus tonificadas piernas. Mis ojos subieron irremediablemente hacia ese perfecto trasero que tenía. Sus manos estaban metidas casualmente en sus bolsillos y la chaqueta oscura que traía puesta definía una cintura estrecha y la forma en que su delgado torso se expandía en sus anchos hombros. Prácticamente salivaba por la boca como ese perro Pavlov, anticipando la noche por venir.

Justo me estaba limpiando algo de baba cuando la enfermera Julia levantó la vista y me vio. Sonrió de oreja a oreja pero puse un dedo en mis labios y entonces me quité mis altísimos zapatos de tacón para poder acercarme a Edward de puntillas sin hacer ruido como un ratón.

"No lo sé," se estaba riendo entre dientes cuando me acerqué lo suficiente para escucharlo. "Le gustan los crujientes y yo sigo diciéndole—"

Envolví su cintura con mis brazos por detrás y me puse de puntillas para llegar a su cuello. "¡Te atrapé!"

Julia se rio y Edward se giró en mis brazos y si Edward estaba genial por detrás, un vistazo a esos ojos verdes y esa mandíbula… UN CASO PERDIDO. Esa era yo. Jadeé en seguida cuando sus ojos se arrugaron divertidos y… con algo más, una emoción que me pareció haber visto cada vez más últimamente.

"Sí, lo hiciste," me dio esa sonrisa afectada, envolviendo mi cintura con sus brazos. "Definitivamente me atrapaste."

Sonreí, y le di un golpecito a su labio. "Te he dicho que no me sonrías así."

No respondió. En vez de eso me sostuvo con los brazos extendidos mientras sus ojos recorrían mi cuerpo de arriba abajo casi de la misma forma en que yo acababa de hacer con él.

"¡Espera!" Me aparté de él mientras saltaba furiosamente sobre un pie y luego el otro para volver a ponerme mis zapatos de tacón. "De acuerdo, ahora puedes echarme el vistazo." Levanté mi barbilla, succioné mis mejillas y levanté mis cejas, y procedí a dar unos de esos pomposos giros de modelo.

Para cuando me detuve había conseguido sentirme mareada. Me eché a reír, pero la forma en que sus ojos resplandecieron con aprobación y anhelo me cerró la boca y de verdad, hizo dar vueltas mi cabeza.

"Jesús, Bella," sacudió su cabeza como si no lo creyera y estiró su mano para tomar la mía. "No podrías verte más perfecta." Sus manos agarraron mi cintura, atrayéndome nuevamente hacia él. Descansé mis manos en sus antebrazos e inhalé de forma irregular, mirándolo con ojos amplios y ansiosos porque toda la emoción en sus ojos me estaba haciendo sentir delirante.

La enfermera Julia rompió el extraño hechizo que se había apoderado de nosotros. "¡Muy bien ustedes dos, será mejor que se pongan en marcha antes de que incendien todo el maldito hospital con esas miradas, y entonces no irán a ningún lado porque el doctor Edward aquí presente, tendrá que atender a docenas de pacientes!"

El más adorable sonrojo subió lentamente por la piel de Edward. Se rio ligeramente y me extendió su brazo. "¿Nos vamos?"

"Adiós Jules," dije en voz alta mientras Edward y yo caminábamos por el pasillo de la mano. "¡Nos vemos!"

"Adiós, nena," Julia se rio con ganas antes de que atravesáramos las puertas.

OOOOOOOOO

Tenía que admitirlo, el restaurante era realmente hermoso—probablemente el restaurante más bonito en el que había estado. Ya saben, el tipo de establecimiento donde disponen aproximadamente una docena de copas diferentes frente a ti para todas las bebidas diferentes, y unos veinte diferentes juegos de cubiertos, todos para diferentes platillos y propósitos. Para cuando salió la ensalada, ya estaba perdida.

"¿Y qué tenedor uso para entrarle a esto?" Susurré con una suave risa.

Edward agarró su tenedor correcto para que lo viera, y asentí y agarré el correspondiente. Se rio de mí, pero no me importó. Cualquiera que haya sido la maldita copa correcta, ya había sido llenada un par de veces con vino, y me estaba divirtiendo de lo lindo.

Después de cada platillo, el ayudante del camarero salía y volvía a servirnos agua, preguntaba si necesitábamos más vino y utilizaba ese pequeño cuchillo extraño para retirar hasta la última migaja de la mesa. Algo bueno porque el pan que seguían trayendo, sin duda era delicioso.

"Vas a llenarte de pan y no vas a comer el platillo principal," me advirtió Edward, sus labios crispándose divertidos.

"Al parecer, tú y yo tenemos diferentes definiciones para lo que será el platillo principal de esta noche porque créeme, este pan no va a satisfacer mi definición." Arranqué un pedacito de mi panecillo y lo metí en mi boca.

Una lenta sonrisa se extendió en el rostro de Edward. Agarró su vaso de agua y tomó un sorbo rápido, sus ojos nunca dejaron los míos. "¿Y por qué no me dices qué consideras tú como el platillo principal de esta noche?" Tragué en seguida y estaba a punto de responder pero él se acercó, con un lado de su sonrisa elevándose más que el otro. "Aún mejor, ¿por qué no me dejas decirte cuál será mi platillo principal esta noche?"

Tragué. "Dime."

En los últimos días, Edward había desatado una parte lujuriosa previamente reprimida y hasta ahora muy bienvenida. Seguía preguntándome qué tanto había tenido que contenerse por los estúpidos jueguitos recatados de Bree.

No hace falta decir, que la descripción de Edward de su platillo principal fue un billón de veces más tentador que lo que finalmente trajo el camarero. Mis músculos pélvicos hicieron kegels sin parar bajo la mesa como competidores Olímpicos. No que pudiera culpar al restaurante por la desaparición de mi apetito; estoy segura que hicieron lo mejor que pudieron, aunque para cuando salió mi bistec estaba demasiado sonrojada, caliente e incómoda para disfrutar un solo bocado. Solo le di vuelta a todo con mi tenedor sin descanso.

Edward me miró y se rio entre dientes. "¿Le pasa algo a tu bistec, Bella? Podemos devolverlo y esperar otro si no prepararon este a tu gusto." Sus ojos brillaron con regocijo.

Solté mi tenedor y lo fulminé con la mirada. "¿Sabe qué, doctor Cullen? Creo que he tenido suficiente de sus burlas."

"¿Ah, sí?"

"Sí," dije rotundamente, cruzando los brazos sobre mi pecho. La acción levantó más mis pechos, y pude ver la forma en que la cabeza de Edward bajó un poco cuando sus ojos se posaron en ellos. Mordió su labio inferior, y sin levantar su cabeza, elevó sus ojos oscuros hacia mí.

"Y no creo que vaya a dejar que te metas en mis bragas esta noche," exclamé, levantando mi barbilla para hacer énfasis. Me incliné sobre la mesa, dándole a propósito una vista panorámica de las bonitas tetas que sabía le encantaban. "Lo que es una lástima," dije entre mi aliento con voz ronca, "porque realmente son unas bonitas bragas." Sus ojos se ampliaron y yo sonreí engreída. "Todas rojas," continué con un tono ligero, "y sedosas y con encaje, y oh tan pequeñas."

Tragó grueso, su manzana de Adán subió y bajó, pero trató de disimularlo levantando una ceja. "¿En serio, señorita Swan? ¿Me está desafiando?"

Me encogí delicadamente de hombros, alejándome de él lentamente. "Tómalo como quieras."

Me dio esa mirada fulminante que había derretido mis entrañas desde el primer día, y entonces su mano derecha se elevó en el aire y tronó sus dedos. "La cuenta, por favor."

Solté una risita.

OOOOOOOOOO

De acuerdo, si bien mis kegels pueden haber sido dignos de una medalla de oro, no recibiría medalla en el evento de 'La-Chica-Que-Puede-Resistir-Por-Más-Tiempo' de las Olimpiadas.

Tan pronto como la puerta se cerró detrás de nosotros, Edward agarró mis caderas y me presionó contra ella, estrellando su boca con la mía. Mis manos entraron frenéticamente a su cabello, nuestras leguas chocando la una con la otra con una pasión frenética. Descendió su boca por mi cuello y por la parte superior de mi pecho, besando y lamiendo y mordiendo por todas partes.

"¿Y qué estabas diciendo en el restaurante?" Gruñó con voz ronca mientras yo agarraba su cabello en desesperación mientras su lengua se metía en el espacio entre mis pechos.

"Nada," dije temblorosa entre mi aliento. "No importa. No le prestes atención. A veces digo mierdas."

Se rio entre dientes, su boca luchado para abrirse paso en mi vestido, y las vibraciones del sonido hicieron cosquillear todo mi pecho, haciéndome estremecer. Sus manos alcanzaron el dobladillo de mi vestido y lo levantó de prisa, y mientras yo me preparaba para hacer-el-amor-de-forma-alucinante-contra-la-puerta él se dejó caer repentinamente de rodillas frente a mí. Sentí su aliento caliente entre mis muslos y el alma se me cayó a los pies.

"Edward…" Gemí, mi corazón ahora de vuelta en mi pecho y palpitando furiosamente.

Él me miró a través de sus ojos casi del color del ónix, con su pecho agitado. "¿Esto está bien?"

Mi corazón rebosó de amor por él y pasé mis manos por su suave cabello con ternura. "Edward," murmuré, "le puedes hacer lo que quieras a mi cuerpo. Es tuyo. No tienes que preguntarme."

Me dio otra de esas sonrisas radiantes, como cuando estuvimos en los acantilados y le dije que lo hiciera con más fuerza, y entonces su expresión cambió y la lujuria llenó sus ojos una vez más.

Cerré mis ojos y arrojé la cabeza contra la puerta cuando sentí que bajaba mis bragas. "Realmente son bonitas," dijo casi desilusionado.

Apenas conseguí reírme entre dientes pero entonces su lengua me acarició justo donde palpitaba, y la risa se transformó en este agudo lloriqueo. Edward lamió y chupó y sus dedos exploraron mientras yo gemía, gritaba y suplicaba, empuñando su cabello con mis manos y guiando su cabeza. Cuando me corrí él me sostuvo con sus fuertes manos en mis caderas mientras su lengua y sus firmes labios terminaban conmigo. Mi corazón se aceleró. Me sentí aturdida y alucinada, apenas capaz de darme cuenta que se puso de pie y soportó mi peso con una sola mano. Pero cuando desabrochó su bragueta y llevó mi pierna alrededor de su cintura antes de penetrarme con un solo movimiento rápido, todas las sensaciones volvieron una vez más. Las chispas… las chispas que siempre habían estado allí surgían con toda su fuerza cuando nos uníamos de esta forma; ya no eran chispas sino llamas abrasadoras, fusionándonos.

"¡Ungh, Edward!" Grité.

"¡Bella! Oh Bella, eres muy dulce, cariño," siseó, penetrándome una y otra vez mientras la puerta detrás de nosotros se golpeaba una y otra vez por la presión. Su boca volvió a la mía y nuestras lenguas se mezclaron mientras nuestras caderas se mecían juntas. Cuando me corrí otra vez, él se tragó mis gritos y mi cuello amortiguó su último gemido cuando se vació dentro de mí.

Descendimos juntos al suelo—y hablamos y reímos ahí por un tiempo antes de que él me cargara y me llevara a la cama. Y pensé en lo equivocados que habían estado Alice y Jasper, porque nos tomó aproximadamente una hora antes que finalmente nos quitáramos toda la ropa.

OOOOOOOOOO

Desperté en algún momento a mitad de la noche, y casi al instante sonreí. Estaba acurrucada en Edward, su cuerpo desnudo sirviendo de mi manta, lo que estaba perfectamente bien para mí. Pero entonces me di cuenta de lo que me había despertado.

Edward estaba murmurando en su sueño.

Tendía a hacer eso, sobre todo cuando estaba exhausto y después de hacer el amor un par de veces más durante la noche, estaba muy segura que ese era el caso. La mayoría de las veces no podía entender qué demonios estaba diciendo, pero otras veces una palabra o dos tenían sentido.

"… tu cabello…" Capté en ese momento—y sonreí, porque a él le gustaba jugar con mi cabello. Totalmente contenta, satisfecha y feliz de la forma en que nunca lo había estado en mi vida, cerré mis ojos y me volví a quedar dormida.

OOOOOOOOOO

Estábamos almorzando en la cafetería del hospital un par de días después.

"Bella, ¿qué vas a hacer respecto a la escuela?" Edward preguntó.

Suspiré y agarré un tomate de mi ensalada con mi mano, mirándolo de cerca antes de meterlo a mi boca. Edward me había dado unos días de descanso sobre ese tema de conversación, pero aquí estaba, de vuelta otra vez.

"Bella, tienes que tomar una decisión antes de tu cumpleaños el mes próximo," me instó gentilmente. "De verdad, deberías terminar tu carrera, y además, no quiero que tengas esa enorme cuenta sobre tus hombros. Quiero decir, por supuesto que te ayudaré a pagarla si—"

Lo miré. "Edward, no quiero tu dinero. No podría importarme menos todo eso."

"Lo sé, amor," sonrió con ternura.

No era que estuviera en contra de volver a la escuela, como tal. Pero me alejaría de él, y me había acostumbrado tanto a verlo todos los días. Sabía que era infantil y tal vez solo un poco codependiente, pero maldición, ¿quién hubiera creído que alguna vez fuera codependiente de alguien más en primer lugar? ¡Denme un minuto para adaptarme aquí!

Sin embargo, sí, era cierto. El reloj estaba avanzando.

Tomé una respiración profunda. "Supongo que podría llamar a la señorita Cope y ver cuáles son mis opciones…" Mi voz se apagó.

Me sonrió radiante. "Ahí lo tienes," me dijo con cariño de forma alentadora, "Solo ve tus opciones amor, es todo lo que digo."

Y sí, solo así me sentí mejor porque quería que Edward estuviera orgulloso de mí. No, no me compararía con Bree, pero la verdad era que ella era este individuo extremadamente bien preparado, admití a regañadientes y no sería justo pedir que Edward se conformara con algo muy inferior. Él era doctor por el amor de Dios, y ya era lo bastante malo que no se acercara ni un poco al cuento de hadas. No quería que en vez de eso, se quedara con una legenda urbana.

"Oye," exclamé, deseosa de cambiar el tema y salir de los pensamientos algo sombríos que acababa de tener, "¿Adivina qué? ¡Ally y yo terminamos de mudar todas mis cosas esta mañana!" Reboté alegremente en mi asiento.

Él se rio entre dientes. "Bella, trajimos todas tus cosas de vuelta a mi departamento el fin de semana pasado. Todo lo que te quedaba allá eran un par de cachivaches."

"Bueno, conseguí todos esos cachivaches aquí," le dije, haciendo un movimiento con mi pulgar.

Curioso cómo había llegado a Forks con solo mi mochila y ochenta billetes a mi nombre, y ahora tenía mi propia camioneta, un móvil, mucha más ropa gracias a la fanática de las compras de Alice, unos cuantos libros más para leer junto a la piscina, mi bonito collar…

"Aunque tuve que soportar la perorata que me dio Entrometida sobre lo mucho que iba a extrañar tenerme ahí todas las mañanas y bla, bla, bla," rodé los ojos.

Edward estalló en carcajadas. Estiró su mano y tomó la mía, llevándola a sus labios y dejando un dulce beso en ella. "Bueno, supongo que vamos a tener que celebrar que te mudaras oficialmente, más tarde esta noche."

Y esa me pareció una excelente idea.

OOOOOOOOOO

De vuelta en el departamento de Edward más tarde ese día, decidí sorprenderlo al limpiar el lugar. Digo, no era que no estuviera ya limpio y ordenado. Edward era un tipo muy organizado, totalmente diferente de cualquier otro tipo con el que hubiera cohabitado. Ty había tenido la habitación de motel que compartimos como una completa pocilga; yo tenía que recoger constantemente su mierda y tirar los restos de McDonald's a la basura. Y Felix, él no era muy sucio, pero las colillas de los cigarrillos, los encendedores y los ceniceros habían estado esparcidos por todo el lugar.

Es curioso cómo no había ansiado un cigarrillo en algunas semanas, me di cuenta de pronto. Y con una enorme sonrisa en mi rostro, agarré la escoba y barrí. Luego saqué la aspiradora y aspiré todo el polvo inexistente de las alfombras. Lo mismo cuando sacudí. Así que puse un par de cargas de ropa y lavé nuestra ropa, separándola toda ordenadamente y doblándola perfectamente cuando estuvo lista. Y después, al ver que me quedaban un par de horas antes de que Edward volviera a casa, decidí guardar la ropa antes de empezar con la cena. Iba a prepararnos algo especial para esta noche: Tacos de tocino.

Canté para mí mientras guardaba los calcetines de Edward en su cajón de calcetines. "Hey baby, won't you look my way, I can be your new addiction…"

Hice a un lado unos cuantos pares de calcetines de Edward para hacer lugar para los que estaba guardando, y entonces algo llamó mi atención…

Era una foto que había estado hasta el fondo del cajón, pegada a una esquina.

El día era brillante y soleado en el fondo, muy parecido a como habían sido los días de este verano, y parecían estar en alguna clase de prado. Bree traía puestos jeans y una camiseta, mucho más desenfadada de lo que la había visto todo el verano desde que la conocí, y su rostro estaba hacia abajo y de frente a la cámara, y Edward estaba a su lado, inclinado hacia ella, con sus brazos alrededor de sus hombros y sus labios en su mejilla. Él se veía…feliz.

No estaba segura cuánto tiempo había estado viendo la foto en mi mano. No fue sino hasta que la lluvia empezó a golpear insistentemente en la ventana que reaccioné. Con mano firme, coloqué la foto exactamente donde la había encontrado, terminé de meter todos los calcetines de Edward, y me fui a comenzar la cena.

OOOOOOOOOO

Edward disfrutó nuestra cena. Cada uno se comió dos tacos; uno con tocino y otro sin él, como concesión. Nos reímos y nos besamos y para cuando la cena terminó y cargamos juntos el lavavajillas, me había olvidado casi por completo de la foto.

O sea, en serio, Dios sabe cuándo había puesto esa foto ahí. Probablemente hace meses. Estaba tan ocupado todo el tiempo, que estaba segura simplemente se había olvidado de ella por completo.

Terminamos en el sofá besándonos y acariciándonos y la forma en que él me miraba, sí, estaba segura que simplemente se había olvidado por completo de ella, y la próxima vez que lavara sus calcetines yo la sacaría y la guardaría en alguna otra parte—

Como en la basura.

OOOOOOOOOO

Fui a tomar mi primer baño oficial en la ducha que ahora también era oficialmente mía. Habíamos tenido una genial primera cena oficial en "nuestra casa", y ahora Edward me esperaba en "nuestra" cama. Sabía que él tenía que levantarse temprano así que mi intención era apurarme, pero el agua caliente simplemente se sintió tan bien en mis hombros, y se sintió tan bien saber que esto era mío: mi bañera, mi agua caliente. Apoyé mi cabeza en las baldosas y solo me quedé ahí parada, dejando que el agua caliente masajeara mi cuello…

Cuando escuché la puerta de la ducha abrirse detrás de mí sonreí, y mi cuerpo cosquilleaba en anticipación. Él me rodeó con sus brazos por detrás y agarró mis pechos con sus manos, y el fuego lamió mis muslos de arriba abajo.

"Tardaste mucho," murmuró en mi oído, mordisqueando el lóbulo de mi oreja. Yo estaba en llamas.

"Lo siento," me disculpe débilmente. Y entonces él me dio la vuelta y nuestras bocas se encontraron, y él separó mis labios con su lengua. Yo subí y bajé mis manos por su piel cincelada, sus firmes hombros, sus brazos tonificados y sus abdominales sólidos como una roca…

Siseó cuando lo tomé con mis manos, usando una para subir y bajar por su longitud mientras la otra rodaba sus bolas una y otra vez. Y cuando me dejé caer lentamente de rodillas y lo miré, sus ojos se volvieron enormes e incrédulos.

"Bella… no tienes que—"

"Shhh," le dije con cariño en voz baja, todavía jugando con su dura erección. "Quiero hacerlo. Por favor, Edward. Quiero probarte."

Se vio sorprendido por un momento, antes de asentir casi titubeando, pero no hubo vacilación en la forma que agarró mi cabeza cuando lo tomé en mi boca.

Y la verdad era que sabía muy bien, mejor de lo que había estado esperando, y había esperado algo realmente delicioso. Moví mi boca y mi lengua de arriba debajo de forma que sabría que le gustó mientras gimiera y gruñera de placer. Soltó mi cabeza, y cuando levanté la vista, él se sostenía de cada pared, con su estómago apretado y los músculos fibrosos de sus brazos flexionándose. Me observó con una mirada oscura y primitiva al mismo tiempo que su lengua se movía rápidamente de un lado al otro de su labio superior. Dejé que los sonidos que le demostrarían lo mucho que estaba disfrutando esto se escaparan del fondo de mi garganta, esperando que sintiera sus vibraciones, y él arrojó su cabeza hacia atrás en total abandono, con sus manos moviéndose una vez más hacia mi cabeza para guiarme. Cuando se corrió, se empujó más adentro, y yo agarré su trasero y lo empujé tan lejos como pudiera llegar, sospechando que tal vez seguía conteniéndose.

Su gemido llenó la entera habitación.

En la cama esa noche, él me hizo el amor tranquilamente, mirándome con una reverencia que me dejó sin aliento. Y cuando nos quedamos dormidos en los brazos del otro, la felicidad que nos rodeaba era casi una entidad en sí misma.

Desperté en la oscuridad. Al principio, pensé que había sido la lluvia golpeando contra las ventanas de la recámara lo que me despertó.

Pero entonces escuché a Edward murmurando, y sonreí, cerrando mis ojos y acurrucándome aún más a él.

Mis ojos se abrieron de golpe al escuchar sus palabras. Levanté un poco mi cabeza, pero después de un par de segundos estaba segura que lo había escuchado mal. La lluvia había distorsionado el sonido, me hizo escuchar algo que no estaba ahí. Mi corazón martilleaba en mi pecho, pero antes de que pudiera volver a recostarme, lo escuché de nuevo.

"Bree."

Cerré mis ojos y recosté mi cabeza en la suave almohada que ahora era mía, permitiendo que solo cayera una lágrima por todo lo que tal vez no era.

OOOOOOOOOO


Como dijo pattyrose en su nota en el capítulo, todavía no saquen sus horcas para irse contra Edward, ni contra la autora, ni mucho menos la traductora jejeje. Porque la pregunta es, ¿realmente lo dijo? ¿O habrá sido la mente de Bella jugándole una pasada después de haber visto esa foto? Mmm… algo en qué pensar. Lo que sí es seguro, es que a pesar de toda esa felicidad, tal parece que como dice Bella en la nota inicial, se apresuraron y todavía hay mucho sin resolver entre ellos, ¿no creen? Veamos ahora que sucede cuando las primeras nubes de tormenta ya han llegado a Forks. Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y poder leer pronto el siguiente ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: bbluelilas, kaja0507, kasslpz, Rosiichita, Kell Masen, Adyel, Aislinn Massi, Marga, bealnum, mariluiq, Marie Sellory, Floor68, PRISOL, Paola Lightwood, paupau1, alejandra1987, glow0718, Car Cullen Stewart, Nitoca, Sindey Uchiha Hale Malfoy, Manligrez, rjnavajas, Mamuelita144, Isis Janet, Tata XOXO, JANETH A SANDOVAL, Liz Vidal, Jade HSos, Nanny Swan, ElisabethMasen, saraipineda44, rosycanul10, Cary, Mafer, idrt12, arrobale, Mapi, EriCastelo, Adriu, solecitonublado, sandy56, NarMaVeg, Noriitha, Twilightsecretlove, lagie, miop, Gabriela Cullen, Danny CullenMa, Ali-Lu Kuran Hale, hanna144, Cinti77, Twilight all my love 4 ever, MajoRed, Melany, E-Chan Cullen, krisr0405, Lady Grigori, Lectora de Fics, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, espero que muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.