Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)
Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM
Capítulo 22 – Paralizado
EPOV
Nunca fui como ese pájaro que tú y Jamie encontraron de niños. Nunca pedí, nunca necesité que me dejaras libre. Era feliz—inequívoca, excepcional e incomparablemente feliz. Y de haber sabido entonces lo que sé ahora, de haberme dado cuenta lo mucho que necesitabas que te asegurara eso sin lugar a dudas, lo mucho que precisabas saber que eras solo tú lo que necesitaba, no un estúpido cuento de hadas, ni el bombo y platillo, SOLO TÚ, entonces lo habría gritado desde los techos más altos. Debí habértelo dicho, dejarte escuchar esas dos simples palabras porque aunque había intentado demostrártelo, aunque intenté expresarlo a través de diferentes acciones, tú anhelabas esas palabras que simplemente no habías escuchado lo suficiente en tu vida. Y lo siento. Maldición, siempre lamentaré que me tomó tanto tiempo descifrarlo todo—lamento cómo se jodió todo…
OOOOOOOOOO
"Hola, amor. Yo solo… llamaba para saludarte. No he tenido noticias de ti en todo el día y ya que tenía unos pocos minutos esperaba que pudiéramos charlar…" Respiré y pasé la mano por mi cabello. "En fin, llámame más tarde si puedes. Debería terminar en un par de horas. Yo… podría pasar a verte esta noche si quieres." Resoplé. "Lo sé. Sé que nuestra fiesta es mañana y probablemente estés extremadamente ocupada con las preparaciones de último minuto y pruebas de vestido," seguí con sarcasmo, "así que entiendo si no puedes devolverme la llamada. Te llamaré."
Me quedé mirando a la pantalla de la laptop frente a mí por unos minutos después de colgar, pero no pude procesar lo que estaba mirando. Todo se hacía un revoltijo de líneas y líneas de letras y números al azar—negro sobre blanco. Finalmente, exhalando y parpadeando un par de veces, pasé la mano por mi rostro.
"Vamos, Cullen. Termina con esto."
Un par de horas más tarde, con todo mi papeleo finalmente terminado esta noche, cogí mi bolsa mensajera y salí hacia los silenciosos pasillos, donde los monitores y el equipo sonaban en el fondo—constantes en mi cerebro. Los había escuchado por aproximadamente las últimas dieciocho horas.
"¿Al fin se va a casa, doctor Cullen?" Julia me dijo cuando pasé por la estación de enfermeras.
"Sí." Me detuve para sonreírle cansado. "Ha sido un largo día."
"Mmm," concordó con un exagerado gesto de su cabeza, inspeccionándome de arriba abajo de la forma en que solía hacerlo con Jake y conmigo cuando éramos niños pasando el rato en emergencias, esperando a que pasara algo sangriento y frenético. Y esas ocasiones cuando realmente sucedió, anhelaba tanto meter mis manos allí y ayudar, para resolverlo de alguna forma. Fue un sentimiento que se quedó conmigo; era la razón por la que todavía andaba por esos pasillos. Con el tiempo, Jake se había aburrido y en lugar de eso empezó a pasar tiempo en el garaje de su tío, y demonios, nadie podía negar que él sabía qué demonios estaba haciendo ahí. Pero para mí… bueno, los pitidos del monitor, los aromas, y la oportunidad de hacer que alguien se sintiera mejor… valía la pena el cansancio en mis huesos.
Pero todo estaba bien, como diría Bella. Jake y yo permanecimos unidos a pesar de todo. Durante diferentes elecciones de carrera, a través de la distancia por la escuela, y durante una década en la que salí con una chica que honestamente él nunca había podido soportar. Irónico como la chica con la que estaba ahora, provocaba una reacción completamente diferente en él.
"Te ves cansado, Edward," Julia sonrió con suficiencia. Siempre se dirigía a mí por mi nombre de pila cuando ningún otro doctor o paciente estaba cerca. No era como si no me conociera desde que tenía cinco años, por amor de Dios.
"¿Mi chica, Bella, te está agotado?" Se rio entre dientes. "Será mejor que te acostumbres." Continuó sin dejarme responder. "Esa chica parece tener muchísima energía que aprovechar. ¿Dónde ha estado los últimos días, de todos modos? No he visto su rostro jovial por aquí."
Le sonreí en respuesta, pero de otro modo traté de no mostrar expresión alguna en mi rostro. Me agradaba Julia. Ella era más que una enfermera; era una vieja amiga de la familia, pero los problemas de Bella y míos no le concernían a nadie más que a nosotros.
"Anda por ahí," me encogí de hombros evasivo.
Julia entrecerró sus ojos un poco, demasiado perceptiva.
"Anda y vete a casa, Edward, "dijo en voz baja. "Has estado aquí desde antes que yo llegara, y ustedes dos tienen un largo día por delante mañana," agregó.
El recordatorio de la fiesta que Bella estaba temiendo, pero a la que ahora yo esperaba ansioso por más de una razón, levantó mis ánimos. Estos largos últimos días terminarían pronto, ya que Bella había prometido que esta tortura autoimpuesta terminaría mañana. Finalmente le daría el anillo que le demostraría cuán serio era realmente mi compromiso con ella, y sabría sin lugar a dudas lo seguro que estaba yo de nosotros.
Sonreí. Sí. Mañana todo esto terminaría.
"¿Te veré mañana?" Le pregunté a Julia, volviéndome ligeramente.
"No me lo perdería por nada en el mundo, cariño," respondió, antes que el teléfono sonara y ella volviera su atención a él.
Caminé por el pasillo, pensando en Bella y preguntándome por qué no había escuchado de ella en todo el día. Anoche se había escuchado cansada cuando hablamos, más que solo físicamente. Sus intentos por demostrar su acostumbrada vivacidad se habían sentido casi… forzados, y cuando me ofrecí a ir por ella y ponerle fin a esta ridiculez, simplemente se rio entre dientes y me acusó a mí de ser impaciente. Después me prometió que nos veríamos el sábado, y que si todavía la extrañaba, entonces me daría una noche que nunca olvidaría. Y aunque la oferta me había parecido extremadamente tentadora, aún habría preferido haberla tenido en casa anoche.
Saqué mi teléfono e intenté llamarla otra vez, pero una vez más se fue a su buzón de voz que todavía no había configurado. Sintiéndome ansioso, llamé a la casa y esta vez al menos saludé a mi madre antes de ir al grano.
"Hola, mamá, solo quería asegurarme que todo está bien. No he tenido noticias de Bella en todo el día…" Empujé las puertas marcadas como "Salida Sala de Emergencias" para abrirlas.
Ahora, Esme no era una mujer estúpida, claro está, y estaba muy seguro que el hecho que Bella se estuviera quedando en su casa otra vez no había precisamente pasado desapercibido. Pero ella no me había cuestionado al respecto, y dudaba que Bella le hubiese proporcionado mucha información tampoco.
"De hecho, cielo," dijo mi mamá, "Tanya y su abuela han estado aquí gran parte de la tarde haciéndole las correcciones finales al vestido."
Hice una mueca. "Bella debe estar disfrutando eso."
"Bueno, probablemente no es el mejor momento en el mundo, pero Bella está siendo una campeona en eso. Solo ha amenazado con estrangular a Tanya dos veces." Escuché una conmoción en el fondo. "Oh, espera—tres veces."
Me reí entre dientes antes que captara la primera parte de su sentencia. "¿Bella de verdad está bien, mamá?"
Hubo un breve silencio en la otra línea. Hice una pausa justo afuera del hospital, esperando la respuesta de mamá.
"Edward, querido, ¿tienes tiempo de venir un rato esta noche?"
Reconocí ese tono. Había crecido con ese tono.
"Me dieron instrucciones específicas de no mostrar mi rostro por allá antes de mañana." Traté de mantener el tono ligero, pero todavía podía escuchar la leve irritación en él. El hecho era que nunca había accedido a esto y aunque estaba seguro que mis palabras solo desconcertarían aún más a Esme, no podía pretender.
Suspiró. "Edward, a pesar de lo que Bella pudo haber dicho, estoy segura que estará encantada de verte. Te extraña mucho, ¿sabes? Y ustedes dos realmente deberían hablar. Me refiero a en verdad, realmente hablar."
Agarré mi cabello en un puño, de pronto, teniendo el presentimiento que mi mamá sabía muchísimo más de lo que le había estado dando crédito.
Después de colgar con Esme, me quedé ahí unos segundos más, pero ese fue todo el tiempo que me llevó determinar mi destino porque no había anhelado nada más que estar con Bella, y si se cabreaba porque me aparecía, lidiaría con eso. La amaba, y ni siquiera había dicho las palabras. Estaba esperando a darle el anillo, pero de pronto toda la espera no tenía sentido.
Llegué al estacionamiento del hospital y caminé hacia mi coche. La alarma pito dos veces cuando quité el seguro de las puertas. Primero pasaría por el departamento y recogería el anillo y entonces—
"¡Edward!"
Por instinto me di la vuelta al escuchar mi nombre, incluso antes que mi mente tuviera la oportunidad de detectar la fuente, y me encontré con Bree acercándose rápidamente a mí, con una expresión preocupada en su rostro. Me tensé de forma incómoda mientras al mismo tiempo me preguntaba por qué demonios el verla aún me hacía sentir nervioso, por qué sentía un nudo en la boca de mi estómago cada vez que la veía, qué demonios había estado haciendo en mis sueños la otra noche.
Todas esas cosas pasaron rápidamente por mi cabeza mientras ella se detenía a solo unos metros de distancia. Por mi vista periférica, pude ver que sujetaba un archivo a su pecho.
"¿Qué pasa, Bree?" Le pregunté impaciente, ansioso por llegar a Bella. Las absurdas emociones que sentía al ver a Bree eran completamente diferentes de la maravillosa locura que Bella me hacía sentir.
Su pecho estaba agitado y alisó su cabello con una mano, asegurándose que cada hebra estuviera en su lugar antes de hablar. Recordaba esa acción. Era algo que hacía cuando estaba nerviosa; cuando tenía algo que decirme y no podía anticipar del todo mi reacción.
"Me alegra alcanzarte. Julia de emergencias dijo que te habías idos hace unos minutos."
Asentí, esperando a que continuara, pero simplemente se me quedó mirando. Bajé la vista a mi reloj.
"¿Necesitas algo? Tengo algo de prisa."
Elevó sus cejas en alto, como si le sorprendiera mi prisa. "Sí, de hecho, hay un asunto importante" – sostuvo el archivo—"del que realmente necesito hablar contigo."
Fruncí mis labios y volví a echarle un vistazo a mi reloj. "¿No puede esperar? No estaré aquí mañana, pero la mañana siguiente—"
"Edward, no puede esperar. Es realmente importante."
Parecía sinceramente consternada, y aunque más que nada deseaba llegar a Bella y aunque estar con Bree ahora se sentía más incómodo que nada, yo había elegido esta profesión y lo que sea que necesitara hablar conmigo parecía ser urgente.
"¿Qué pasa?" Suspiré, haciendo un gesto con mi barbilla hacia el archivo que sostenía.
Dio unos pasos más cerca. "No es algo que me sienta cómoda discutiendo aquí a la intemperie. ¿Podemos sentarnos en el coche?"
Respiré hondo y lo dejé salir con un largo bufido. "Sí, claro," dije con impaciencia, y rodeé hacia el asiento del pasajero para abrirle la puerta. Tuve una sensación de déjà vu al caminar de regreso al asiento del conductor. ¿Cuántas veces había hecho exactamente eso a través de los años?
Pero esta vez se sintió tenso y formal.
Al parecer, sus pensamientos se habían acercado a las inmediaciones de los míos, aunque no del todo.
"Se siente como en los viejos tiempos, ¿no es así?" Me sonrió con timidez cuando entré. "Que me abras la puerta. Nosotros en el coche. Siempre fuiste todo un caballero, Edward."
"Gracias. Entonces, ¿qué está pasando?" Pregunté, quizás con un poco más de brusquedad de lo que quería.
Su rostro pareció decaer. Simplemente se me quedó mirando por un par de segundos antes que volviera su urgencia anterior. Sus ojos bajaron a su regazo, donde ahora yacía el delgado archivo que había estado sosteniendo, y pasó un dedo sobre él.
"No debería mostrarte esto. Hablo de que tal vez ya lo sepas, pero…" Sostuvo el archivo firmemente entre sus manos y cerró los ojos por una fracción de segundo antes de suspirar y darme el archivo.
Y aunque Bree siempre ha sido una persona… seria, críptica nunca ha sido parte de su repertorio, por lo que ha ese punto yo estaba muy nervioso. Tomé el archivo de sus manos y lo abrí de prisa, echándole un vistazo al primer par de páginas, antes que su nombre captara mi atención.
Isabella Marie Swan
"Esta mañana recibí una llamada telefónica de una mujer del Departamento de Servicios Sociales de Phoenix. Dijo que era la trabajadora social de una joven que se trasladó al área, y estaba tratando de localizar una terapeuta de salud mental para ella. Me contó que la joven había sido una niña de acogida, ahora a nivel universitario, buscando completar sus créditos localmente, y a fin que la joven siga cumpliendo con los requisitos del programa estatal tiene que ver a un terapeuta cada tres meses, al menos. Le pedí que me enviara por fax la documentación y le eché un vistazo y…" Su voz tembló apagándose mientras yo hojeaba el archivo, con cada músculo de mi cuerpo tenso como un resorte.
Incluía copias de fax del certificado de nacimiento de Bella, los nombres de sus padres, su hermano, su abuela, su registro de ingreso al programa de acogida del estado de Arizona, los nombres y fechas de las diferentes familias con las que había sido colocada. También incluía comentarios y conclusiones durante su estadía con esas personas, así como los comentarios de cada terapeuta que había visto desde la edad de siete años. "Brillante. Inteligente, pero se rehúsa a hablar del suceso que la puso en el sistema de acogida; se niega a hablar de sus padres; se rehúsa a hablar de su hermano; se niega a aceptar la muerte de su hermano." Un terapeuta la diagnosticó con TDAH (1) mientras otro lo cuestionó en base a sus calificaciones. Otro creía que podía tener TEPT (2), mientras que otro lo rebatió. Un registro de su desaparición de cuatro meses a la edad de quince años, registros médicos de exámenes físicos, su admisión en la universidad del estado de Arizona, y así seguí leyendo, mientras mi pulso se aceleraba y mi respiración se hacía cada vez más superficial. Podía sentir abultándose la vena de mi frente.
"No tienes derecho," siseé lentamente, tratando de controlarme. "No tienen ningún derecho a ver esto."
"Entonces, lo sabes," dijo Bree entre su aliento.
Apreté mi mandíbula, mi boca era una fina línea y cerré el archivo de golpe, sintiendo que vibraba todo mi cuerpo. "No tienes derecho. Este es un conflicto de intereses para ti," enfaticé, clavando un furioso dedo sobre el archivo, "y tú deberías haberlo rechazado," gruñí.
"¡Edward, no tenía idea que a la mujer que se refería era Isabella!" Bree respondió indignada. "No tenía idea hasta después que me envió el archivo por fax, y le eché un vistazo."
Busqué en sus ojos mientras me miraba frenéticamente, y aunque no podía estar seguro, sospechaba que estaba diciendo la verdad. "Tienes que rechazarlo. Lo sabes, ¿verdad?" Declaré con voz entrecortada. "Y tienes la obligación ética de mantener todo esto confidencial—"
"No te pongas a darme un sermón sobre mis obligaciones éticas, Edward." Las aletas de la nariz de Bree se ensancharon. "Las conozco bien. Sí, sé que ni siquiera debía haber compartido esto contigo, pero tenía que decirte—"
"¡Ya lo sabía!" Grité, pasando una mano por mi cabello. "Ya lo sabía."
Sus ojos se hicieron más grandes. "Entonces, ¿por qué estás con ella, Edward?" Gritó con incredulidad.
Cerré mis ojos y me volví hacia el parabrisas, sacudiendo mi cabeza. "Bree, no lo hagas."
"No sé qué tanto te contó ella realmente, pero leí todo ese archivo Edward, y sí, sé que tengo que mantenerlo todo confidencial, ¿pero sabes lo que implica ese archivo? ¡Que es alguien que nunca será capaz de un verdadero compromiso!"
"Bree," le advertí con un gruñido bajo, pero ella continuó.
"Mi corazón sufre por ella porque la ha tenido difícil, pero he trabajado antes con gente como ella, cuando hice mi trabajo de voluntaria en New Hampshire, ¿recuerdas? Ella nunca será capaz de confiar plenamente, Edward, nunca será capaz de comprometerse por completo"—estiró su mano y puso su palma en mi mejilla—"y nunca será capaz de darte la vida que siempre has deseado; la que te mereces."
Alejé mi cabeza bruscamente de su mano, mirándola de soslayo. "¿Qué sabes tú de la vida que quiero o merezco?" Gruñí. "¿Sabes qué? No voy a hablar de esto contigo, Bree. Te dije antes que tú no sabes nada de mi relación con Bella. Ahora, vas a llamar a la señorita Cope y decirle que tienes que rechazar este caso por razones personales"—entrecerré mis ojos—"porque sabes que no puedes trabajar en esto. No es éticamente correcto y además, Bella nunca se abrirá contigo, y no puedes ser imparcial."
Su boca se apretó. "Estoy consciente que hay un conflicto aquí, Edward, y ya llamé a la señorita Cope y me retiré."
"Bien. Así que no tengo que recordarte que no puedes hablar sobre nada de esto, con nadie."
"No, no tienes que hacerlo," escupió.
"Entonces terminamos." Me volví nuevamente hacia el parabrisas y balanceé un codo sobre el volante, apoyando mi cabeza en un puño mientras esperaba que Bree saliera.
Desafortunadamente, no se movió. "Hay más, Edward."
Gemí con fuerza, sin tratar de ocultar mi frustración. "¿Qué?" Dije con brusquedad.
De nuevo, no habló enseguida. "Edward, tengo que decir que… que…"
Suspiré. Con mi cabeza todavía sobre mi puño, me volví para mirarla.
"¿Qué, Bree?"
Tragó. "Tengo que decirte que todavía te amo."
Me le quedé mirando por unos momentos, antes de exhalar ruidosamente por la nariz y arrojar mi cabeza contra el reposacabezas del asiento.
"Todavía te amo, y lo lamento. Lamento haberte lastimado," dijo con voz ahogada.
Cerré mis ojos. Mi cabeza daba vueltas. Esas eran las palabras que había querido escuchar por meses, las palabras por las que había "contratado" a Bella para hacer el papel de mi novia.
Pero lo único que esas palabras consiguieron lograr ahora fue caer en mi estómago como un enorme peso muerto.
"Bree, ¿qué se supone exactamente que haga con esto? Ahora," recalqué, pasando una mano por mi rostro, "¿en la víspera de mi fiesta de compromiso?"
"No lo sé, no lo sé," gritó, y luego agachó la cabeza y sollozó en voz baja. Suspiré otra vez y sujeté el volante con ambas manos porque, ¡mierda! No necesitaba esto ahora. Estaría de camino a ver a Bella, a ponerle fin a toda esta mierda.
"Solo sé que tenía que decírtelo, sobre todo después… después de lo que leí en ese archivo."
"No la analices, Bree." La tensión endureció mi voz. "No la conoces. No creas que puedes leer un archivo y entenderla como un sujeto en una de tus clases de psicología. Hay mucho más en ella que eso."
"Sé que ella no es la indicada para ti, Edward," insistió.
Las aletas de mi nariz se ensancharon. Sacudí mi cabeza y desvié mi mirada de ella hacia la ventanilla del pasajero a mi otro lado. Pero entonces sentí su mano en mi hombro, sujetándome. Me sobresalté y me volví nuevamente hacia ella.
"¿Qué?" Grité.
Bree seguía llorando. "Comprendo por qué la necesitabas al principio, Edward. Ella era… diferente, muy diferente a lo que tú y yo teníamos, de lo que nos habíamos convertido."
"Tú no entiendes nada sobre Bella y yo," gruñí.
"¡Sí, lo entiendo!" Persistió. "Entiendo porque eso fue lo que me atrajo de Mike al principio. Lo… diferentes que eran las cosas con él. Es por eso…"—tembló su labio inferior y tomó una profunda respiración temblorosa—"Es por eso que cuando volví sola a Forks el año pasado, él y yo dormimos juntos," soltó. "Porque él era diferente y yo quería probar algo diferente para poder saber a ciencia cierta que lo que tú y yo teníamos era lo que quería por el resto de mi vida."
"¿Así que dormiste con él para probarte que me amabas?" Resoplé.
De nuevo bajó la vista a su regazo, retorciendo sus dedos. "Sé lo estúpido que suena…"
Me quedé mirando la forma en que sus lágrimas caían sobre sus piernas, deslizándose por las costuras de su falda. Miré y esperé; por la ira, por el dolor de la traición, por la mano invisible que apretara mi corazón.
Pero no sentí nada.
Me reí con frialdad. "De modo que admites que fuiste infiel. Ya has limpiado tu consciencia. ¿Ahora qué? ¿Qué sentido tiene todo esto?" La cuestioné.
Me miró entonces, sus grandes ojos rojos e hinchados. Hubo un tiempo en que esa vista me habría matado, pero una vez más, simplemente no sentí nada.
"Te digo todo esto Edward," su voz se quebró, "porque necesito que sepas lo mucho que lo siento y que nunca fue mi intención lastimarte. Pero tenía que descubrirme a mí misma, y esperaba… esperaba que nuestro amor fuera lo suficientemente fuerte. Esperaba que nuestro amor todavía estuviera ahí cuando encontrara mi camino."
"Espera." Me reí otra vez, sacudiendo mi cabeza. "Entonces, ¿me culpas por no esperarte?" Sí, sabía que estaba siendo algo cretino, pero ella estaba siendo una verdadera joyita.
"No." Su voz bajó a un susurro. "Edward, rompí anoche con Mike."
La sonrisa amarga que estaba luciendo desapareció. "Bree," volví a sacudir mi cabeza, "espero que no hicieras eso por—"
"No pude," me interrumpió. "No pude quedarme con él sabiendo lo mucho que todavía te amo." Su cabeza se levantó de nuevo y me miró fijamente con sus enormes ojos. "Y después de hoy…" Inclinó su cuerpo hacia el mío. "¿No lo ves, Edward? Lo tuyo con Bella, es lo mismo que Mike y yo. Solo tienes que encontrarte a ti mismo, probar algo diferente, satisfacer tu deseo de estar con ella."
Mi boca se abrió, pero luego la cerré de golpe, con las aletas de mi nariz ensanchándose una vez más. "Jesús, Bree. No lo hagas. Te lo digo. No lo hagas."
"Te esperaré, Edward. Hasta que satisfagas tu deseo, porque sé que yo merezco todo esto. No me interpondré en tu camino, pero si tu relación con ella fracasa, debes saber que estoy aquí."
Empuñé mi cabello, fulminándola con la mirada con incredulidad. Estaba diciendo las cosas que alguna vez había fantaseado que dijera. Viéndose toda triste, perdida y con anhelo. Pero justo como la ira que había esperado cuando confesó su infidelidad, esta confesión no me dio nada de la alegría que alguna vez pensé que me daría. Ella no me dio nada de felicidad. No me dio ni siquiera tristeza. Ni siquiera el profundo vacío que había estado presente después de nuestro rompimiento, en la parte de mi corazón que alguna vez había sido suya.
"Bree, tú y yo—"
No pude terminar mi oración, porque su boca estaba de repente en la mía y sus brazos rodeando mi cuello. Mis ojos se desorbitaron. Me eché hacia atrás y mi cabeza golpeó la ventanilla mientras las palmas de mis manos se presionaban contra la puerta, pero ella simplemente se presionó aún más a mí para compensar el espacio, todo mientras chupaba insistentemente mis labios.
Y se lo permití.
No porque lo disfrutara. Supe en el segundo que su boca tocó la mía que no había nada ahí, justo como supe que debía haberla apartado, pero se sintió muy extraño tener exactamente lo que había querido solo hace unos meses—y no desearlo en lo absoluto. Se sintió extraño probar su desesperación, su deseo—y saber que no le correspondía. Le permití besarme para que pudiera ver que sus besos ya no me provocaban nada—que nunca me provocarían lo que me provocaban los besos de Bella. Que en realidad, nunca lo habían hecho.
Quería que supiera que ahora había alguien más; alguien que con llamas y fuego grabó su nombre de forma permanente en cada rincón de mi corazón—en partes que yo ni siquiera sabía que existían.
La ira nunca llegó. La alegría nunca llegó. No hubo nada. Sentado ahí con la boca de Bree en la mía, yo no era más que un maniquí vacío y sin emociones.
Poco a poco, Bree retrocedió, mirándome a través de ojos enormes y conmocionados. Le sostuve la mirada, levantándole una ceja porque, en serio, ¿qué demonios había esperado?
Pero fue ese asombro en su rostro más que cualquier otra cosa, lo que finalmente me encabronó; como si hubiese creído que al poner sus fríos labios sobre los míos cambiaría todo, que borraría a Bella.
Bella…
Eso finalmente me despertó.
Acababa de permitir que Bree pusiera sus labios en los míos. Solo por unos cinco segundos, y solo para probar algo, pero aun así…
¿Qué demonios acababa de hacer?
Mis emociones finalmente regresaron, de repente me llenó una embriagadora mezcla de furia, vergüenza y maldita sea, muchísima culpa.
¿Cómo le explicaría esto a Bella—sobre todo ahora? ¿Cuando ella ya dudaba de nosotros? ¿Cuando mañana íbamos a tener lo que en su mente era una fiesta de compromiso falsa, pero que yo había tenido la esperanza de convertirla en una verdadera? ¿Cuando su partida a la Toscana era una opción muy real?
¿Cómo pondría ahora ese anillo en su dedo?
La furia tiñó mi visión. Podía sentirla en mis venas. Podía sentir cómo transformaba mis rasgos.
¿Qué había permitido que pasara?
"Bree, creo que deberías irte en este momento," dije respirando de forma entrecortada.
"Pero, Edward—"
"Ahora," gruñí con mucha más vehemencia.
Apenas me di cuenta que salió del coche, hacia la noche ahora lluviosa de Forks. Apenas recordaba conducir a casa. Ni siquiera estaba seguro cómo terminé sentado en mi sofá, con la cabeza en mis manos.
Necesitaba a Bella. La necesitaba a ella. La quería a ella. Dios, como la amaba.
Pero cada extremidad de mi cuerpo estaba paralizada.
(1) Trastorno por déficit de atención con hiperactividad
(2) Trastorno por estrés postraumático
Les dije, capítulos intensos. ¡No maten a la traductora, por favor! Sé que quieren matar a Edward, créanme, también yo. Pero creo que en cierta forma era lo que necesitaba Bree para darse cuenta que él ya no siente nada por ella. Aunque seguramente no la detendrá de hacer un intento más, o dos jejeje. Es obvio que esta mujer solo piensa en ella, y nada más, solo finge estar preocupada por Edward pero lo que en realidad quiere es salirse con la suya, recuperar el juguete que desechó y con el que otra niña ya jugaba alegremente. Y lamentablemente, la señorita Cope le sirvió los medios en charola de plata, ¿cómo reaccionaría Bella si se entera de lo que sabe Bree? ¿Cómo reaccionará Bella cuando Edward le confiese lo que hizo, cuando ya tenía dudas de su relación? Lo digo de nuevo, capítulos intensos, y… ya saben qué hacer. Esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció el capi y así podremos leer pronto el siguiente ;) Recuerden, no les cuesta nada, usen el cuadrito de abajo, escriban un gracias, un saludo o una carita feliz y envíen, ni siquiera tienen que estar registrados en FF, y si me dicen qué les pareció lo que leyeron, mucho mejor.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: injoa, Nadiia16, paupau1, Nanny Swan, Twilight all my love 4 ever, , Car Cullen Stewart Pattinson, Lectora de Fics, Paola Lightwood, kasslpz, JANETH A SANDOVAL, Ali-Lu Kuran Hale, mrs puff, Sully YM, saraipineda44, rosycanul10, mapi, Mafer, Isis Janet, Manligrez, Tata XOXO, glow0718, Mamuelita144, Rosiichita, sandy56, catita1999, Cinti77, MajoRed, solecitonublado, EriCastelo, Maryluna, Cary, miop, Adyel, Nitoca, mony17, Mio1973, Noriitha, Melany, NarMaVeg, mariluiq, rjnavajas, Diana, Lizdayanna, Liz Vidal, BereB, hanna1441, Lady Grigori, JessMel4, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, espero que muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.
