Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)

Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM


Capítulo 23 – Traicionada y equivocado

BPoV

Te dejo ir, porque casi desde el principio de este juego, sabía que lo que importaba más desde el inicio era tu felicidad, y si de algún modo tú has llegado a la conclusión que a pesar de todo todavía recae en ella, tendré que respetar eso.

Te deseo lo mejor. De verdad que sí.

OOOOOOOOOO

Después de una noche inquieta, finalmente conseguí calentar bien mis pies bajo el edredón de pluma de ganso. Pero ahora la luz se filtraba a través de mis párpados cerrados. En algún momento, la larga noche había terminado y se llevó la lluvia con ella, dejando un amanecer inusualmente cálido que cosquilleaba en mis mejillas con sus calientes rayos, arrastrándose por el hueso de mis cejas y ensombreciendo mi frente y mi cuero cabelludo. Al fin cómoda después de congelarme el trasero durante toda la noche, me abrigué aún más y envolví el edredón en todo mi cuerpo, absorbiendo su calor como un lindo y seguro capullo.

Pero poco después, desperté sudorosa y pegajosa, con mi cuero cabelludo y cuello empapados con un sudor viscoso que pegó el edredón a mis brazos y mi torso.

"Maldita sea," dije entre mi aliento, bajando el edredón a patadas por mis pantorrillas. Conseguí empujarlo hasta mis tobillos, bufando y resoplando cuando finalmente me soltó.

"Jodida trampa mortal," murmuré, abriendo mis ojos y entrecerrándolos por la luz brillante. Pese a mi cuerpo sudoroso, bajé mi mano y me envolví en el edredón, poniéndolo sobre mi cabeza.

Después que Tanya y su condenada abuela se fueron finalmente ayer por la noche, Esme me informó que Edward había llamado y dijo que vendría. A pesar de toda la mierda que yo había dicho unos días antes, mi corazón dio un salto. Al diablo con el tiempo y el espacio para pensar; pensar estaba sobrevalorado. ¿Cuándo había olvidado esa verdad? Además, yo ya sabía lo que quería. Lo supe durante todo el verano, y lo que quería tenía los más hipnóticos ojos verdes en la creación y esa extraña pero hermosa cabellera bronce y tenía un cuerpo como "El David" en Florencia, pero aún mejor porque cuando me envolvía en sus brazos él no era de piedra sino de verdadero calor, fuego y músculo. De acuerdo, sí, a veces era un poco anal, pero me hacía reír con ganas y sentirme a salvo y… en casa. Cuidó de mí como nadie había hecho jamás y besaba como ninguno, y cuando estaba dentro de mí, el mundo desaparecía. ¿Cómo podría irme a la Toscana cuando mi propio "David" personal estaba justo aquí? Había tomado mi decisión, y tan pronto como él llegara, se la diría.

Así que esperé y esperé; abrí las persianas y las ventanas en la recámara porque estaba ansiosa y nerviosa, y la lluvia y la brisa fría de afuera templaban el calor en mi interior. En mi jersey color púrpura y naranja de los Suns, me acosté en la vieja cama de Edward y me arropé bajo las mantas, escuchando la lluvia mientras esperaba…

Y finalmente me quedé dormida.

Un par de veces durante la noche había abierto los ojos, muy consciente del hecho que Edward no vendría a esta hora. Decepcionada y honestamente demasiado perezosa para levantarme ahora, de todos modos, las ventanas se habían quedado abiertas toda la noche, y había tenido frío y di vueltas incómoda en la cama. Me reproché con la certeza que si me hubiera quedado en el departamento de Edward hace unos días habría estado a) calientita en este momento, b) sexualmente satisfecha y c) muy feliz. En vez de eso, con frío, excitada y cabreada es como había pasado la noche, despertando sin Edward, con una garganta ardiendo, y el escurridizo sol tratando de quemarme viva.

OOOOOOOOOO

Me bebí el vaso de jugo de naranja que Entrometida había exprimido para mí, tragando la aspirina para mi garganta adolorida y haciendo una mueca al sentir el ardor a medida que bajaba.

"Oh, cielo, ¿qué te poseyó para que dejaras tus ventanas abiertas toda la noche?" Me cuestionó gentilmente, colocando una mano sobre mi frente y dejándola ahí. "No tienes fiebre," murmuró.

Traté de no rodar los ojos al ver la expresión preocupada en su rostro, luchando contra el impulso de tratar de borrarla con un comentario sarcástico. Además, no funcionaría; nunca antes lo hizo, y ahora Esme me conocía. Si iba a intentar hacer que las cosas funcionaran con Edward, tenía que aceptar la posibilidad de que Entrometida no solo era una entrometida metiche; puede que en realidad se interesara—sobre todo después de toda la mierda que le había soltado. Y oigan, si no me había echado después de recibir mi historia de vida desde el principio hasta el final, así como la verdadera forma en que su hijo y yo nos conocimos, no estaba segura que tendría que hacer para eso sucediera.

"Estaba toda caliente y mojada mientras esperaba a Edward."

De acuerdo, tal vez todavía trataba de sacarla un poco de sus casillas. Demándenme.

Alice y Rose, que estaban haciendo mi maquillaje y peinado mientras todas estábamos sentadas en el enorme baño de Esme, se rieron disimuladamente. Esme sonrió con ternura.

"Sé que lo extrañas." Frunció el ceño. "Parecía muy deseoso de venir. Todo en lo que puedo pensar es que algo probablemente lo entretuvo en el hospital."

"Al menos pudo haber llamado, por amor de Dios," murmuró Rose, aplicando alguna mierda con una esponja en mi rostro.

"Pero, ¿y si alguien se estaba muriendo?" Alice enfatizó de forma dramática. La miré con el ceño fruncido a través del espejo porque estaba siendo una perra cruel con mi cabello. "No podía precisamente decir, 'oh disculpe persona moribunda, pero tengo que ir a llamar a mi prometida y avisarle que no podré ir a verla esta noche'."

Me reí levemente al escuchar eso; mi garganta y mi pecho dolían porque Alice y Rose todavía creían que yo era realmente la prometida de Edward; solo Entro—err Esme y yo sabíamos la verdad.

Rose fulminó a Alice con la mirada antes de volver su atención a Esme. "Esme, ¿dijo Carlisle si emergencias estuvo particularmente concurrido anoche o si Edward tuvo que trabajar hasta tarde?"

Esme suspiró, con el ceño ligeramente fruncido todavía marcando su frente. "Carlisle llegó tarde anoche, y en realidad, no hemos tenido oportunidad de hablar de su noche. Acaba de meterse a la ducha para prepararse para la fiesta."

Entonces, al parecer apiadándose de la forma en que los intentos de Alice de peinar mi cabello estaban provocando que hiciera muecas, amablemente pero con firmeza quitó a Alice del camino y se encargó de la sección de mi cabello en la que Alice había estado trabajando. Alice bufó bajito y frunció sus labios, cruzando los brazos frente a ella.

Reí disimuladamente al ver su expresión petulante, pero entonces mi garganta me dolió otra vez, callándome eficazmente.

"No importa. Estará aquí dentro de poco, de todas formas," susurré. Mi voz sonando rasposa y enferma. "Solo le enviaré otro mensaje de texto. Probablemente seguía dormido antes."

'Edward, ¿dónde estás?'

OOOOOOOOOO

Cuarenta y cinco minutos después, la aspirina finalmente había hecho efecto, y mi garganta ya no se sentía como una tormenta de arena en medio de un campo estéril, y al fin habían terminado con la mierda en mi rostro—lo que tenía que admitir se veía muy bien. Casi no parecía que tuviera algo puesto, salvo que mis pestañas lucían súper largas y oscuras, y mis labios se veían bonitos, rosados y carnosos, y mi piel parecía tersa y radiante. Esme intervino y deshizo cada una de las complicadas trenzas que Alice había iniciado, para el disgusto de Alice. Pero después ambas, ella y Rose, se maravillaron de lo que hizo Esme—con solo un poco de sérum transparente para el cabello y sus manos delicadas pero seguras, moldeó mis ondas naturales en un peinado no muy diferente de la forma suelta que llevaba la mayoría de los días, salvo que mucho más glamorosa y sin encrespar. A pesar de las criaturitas nerviosas que una vez más se habían instalado en mi estómago esta mañana, incluso yo tuve que sonreír al ver mi reflejo.

"Oh, Bella," Rose dijo entre su aliento, su voz quebrada y soñadora, "Te ves absolutamente hermosa."

Mi sonrisa se hizo más grande, pasando cuidadosamente un par de dedos por el largo de mi cabello. Pese a lo que Esme le había puesto, se sentía muy suave y sedoso. Apenas podía esperar a que Edward me viera, me tocara…

"Sí," concordó Alice, prácticamente con lágrimas en los ojos. "Tú y Edward van a ser muy felices juntos. Van a casarse muy pronto, y van a tener muchos bebés y cuando Jasper y yo terminemos la universidad y nos casemos, también tendremos bebés, y tus bebés y los bebés de Rose y Emmett y nuestros bebés jugarán juntos. Ya puedo verlo todo, y soy muy buena prediciendo el futuro, ¿verdad, Rose? Y todos estaremos…"

Hasta el día de hoy, realmente no tengo idea qué más dijo Alice porque la sangre comenzó a palpitar en mis oídos tan fuerte que ya no pude escucharla, y entonces mi corazón empezó a latir más rápido y se aceleró mi respiración, y antes de darme cuenta estaba teniendo problemas para respirar con mis labios entrecerrados.

"¿Bella, estás bien?" Alguien preguntó, pero no estaba segura quién, y entonces Esme sacó apresuradamente a Rose y a Alice del baño y cerró la puerta detrás de ellas, y se acercó a mí con calma.

"Bella, toma respiraciones profundas cielo." Su mano frotó relajantes círculos en mi espalda. "Baja tu cabeza otra vez si lo necesitas, y toma respiraciones largas y profundas."

Pero su mano en mi espalda y las largas respiraciones profundas parecieron servir, y después de un par de minutos, sentí que se calmaba el latido de mi corazón, y disminuían las palpitaciones en mi cabeza.

"Bella, no tenemos que seguir adelante con esta fiesta," dijo Esme con dulzura, justo como me lo había dicho hace un par de días cuando tuve por primera vez una de esas cosas de ansiedad, y terminé confesándole todo hasta mi número de seguro social. "Puedo llamarle a todos y cancelar—decirles que no te sientes bien, o que—"

"No, Esme. Está bien. Estaré bien. Solo es una tonta fiesta." Me encogí de hombros y luego me sentí algo culpable porque aunque no reaccionó al escuchar mis palabras, yo estaba consciente de la mucha planeación y preparación que le había tomado antes de enterarse de la verdad. "Puedo lidiar con la fiesta. Es solo que… las palabras de Alice me hicieron…" Me estremecí involuntariamente.

"No le hagas caso a Alice," sonrió Esme. "Apenas acaba de dejar atrás los años de adolescencia. Todo sigue siendo de color de rosa."

Asentí mientras mi respiración se controlaba poco a poco. "Es solo que…" Tragué grueso a pesar del persistente ardor en mi garganta. "Esto no me parece justo, Esme. No para Edward. Porque yo no veo esas cosas que ve Alice, y sé que son cosas que él siempre ha deseado."

Esme, que había estado parada junto a mí mientras yo estaba en la silla giratoria que me habían proporcionado para el evento de belleza de hoy, ahora se agachó un poco de modo que sus dulces ojos azules estuvieran al mismo nivel que los míos, y aunque aún me dolía un poco permitirme mirarlos por mucho tiempo, me obligué a sostener su mirada.

"Bella, primero que nada, ninguno de nosotros conoce el futuro—ni tú, ni yo, ni siquiera la dulce Alice. Ninguno de nosotros sabe lo que nos depara el destino."

Resoplé. "Ahora veo de dónde sacó Edward su confianza en el destino."

Se rio entre dientes, bajando la vista. "Sí, lo admito, puede que haya tenido algo que ver con eso." Sus ojos volvieron a los míos. "Pero conozco a mi hijo, Bella, y sé que por más inflexible que puede que haya sido alguna vez su confianza en el destino, también veo el cambio en él—su disposición a creer en algo diferente, a aceptar que no siempre podemos planear las cosas."

"Pero eso es lo que…" – desvié la mirada, sin saber cómo explicárselo. Eran cosas que nunca había intentado explicarle a nadie, cosas que nunca intenté expresar con palabras. – "Eso es lo que más asusta, Esme. No puedes planear las cosas. No sabes qué te deparará el futuro, así que, ¿cómo puedes siquiera planear un futuro con alguien? ¿Cómo puedes prometer estar ahí para ellos cuando no tienes idea si todavía estarás aquí el día siguiente, o la próxima hora?"

"Se llama fe, Bella," dijo, no de una forma condescendiente, pero como si fuera mi paciente maestra, y yo fuera una estudiante con la que nunca se daría por vencida. "Tienes fe en que sin importar qué, tratarás de estar ahí para esa persona, a pesar de lo que el futuro tenga planeado. El amor supera al destino, Bella. El amor es fe."

Y entonces volví a sentir esa opresión en mi corazón, la que subía por mi garganta, cerrándola y luego aún más allá a mis ojos, haciéndolos picar. "No sé cómo competir con toda una vida de recuerdos—con casi una década de fe compartida." Cerré mis ojos con fuerza para mantener la humedad a raya.

"Oh Bella, cielo," me sostuvo la mirada con una sonrisa que oprimió mi corazón una vez más, "No tienes que competir con esos recuerdos. ¿Has escuchado alguna vez el dicho, 'No es la cantidad, sino la calidad'?"

Asentí. Sonaba como algo que Jamie pudo haber dicho alguna vez, hace muchos, muchos años…

"Tú y Edward han estado creando los recuerdos más maravillosos y especiales en todo el verano. Han estado creando su propia fe en el otro."

Y entonces me rodeó con sus brazos, y poco a poco, un brazo a la vez, puse mis brazos alrededor de sus hombros.

"Habla con Edward cuando llegue aquí. Hazle saber tus verdaderos miedos, Bella."

Asentí contra su hombro.

OOOOOOOOOO

Edward finalmente llamó cuarenta y cinco minutos más tarde. Había estado paseándome por el patio trasero, maravillándome al ver la transformación. Después de días de lluvia, el clima había decido portarse bien hoy y pese a que el terreno aún estaba un poco lodoso, el calor había secado todo en su mayoría. Esme llevó a cabo su plan de erigir una enorme carpa blanca como el salón de fiestas principal. Dentro, hombres y mujeres contratados estaban preparando todo; las mesas y sillas, las flores, los candeleros y los lugares en las mesas. Afuera de la carpa, estaba siendo colocado un enorme piso de madera que serviría como el área de baile. Flores, docenas y docenas de bonitos arreglos de flores azules y blancas, decoraban todo el entorno, tanto dentro como afuera de la carpa. Cielos, si esto era lo que hacía para una "fiesta de compromiso", habría sido interesante ver lo que se le habría ocurrido para "la boda". Pero esa no era realmente una posibilidad…

Fue entonces que el teléfono que sujetaba firmemente en mi mano finalmente vibró.

"¡Edward!" Dije entre mi aliento con tanto entusiasmo, que estaba segura pudo escucharlo en mi voz. Pero no me importó. No quería volver a ocultar nunca lo mucho que sentía por él.

"Hola," respondió en voz baja, y con solo esa palabra, pude escuchar lo cansado que estaba.

"Te he estado llamando y mandando mensajes. ¿Todo está bien? Esme dijo que ibas a venir anoche."

"Sí," respondió con el mismo tono cansado. "Iba a hacerlo pero entonces, las cosas se pusieron… caóticas."

"Oh. Bueno, ¿ya estás en camino?" Miré alrededor a las bulliciosas preparaciones que estaban en marcha en torno a mí. "La pequeña pachanga de Esme comenzará pronto…"

"Sí. Sí, estoy en camino. Bella, escucha," – se escuchó un poco ansioso—"¿Podemos hablar cuando llegue ahí, antes de que empiece la fiesta? Hay algunas cosas que necesito decirte."

Fruncí el ceño. Mi corazón latió con fuerza. El tono de Edward me estaba poniendo nerviosa, pero sonreí pese a ello porque lo vería pronto, y lo echaba mucho de menos. Y saltaría sobre él de la forma en que siempre lo hacía cuando lo veía y lo besaría profundamente y le diría que lo amaba.

Lo amaba. Y si él también me amaba, podríamos hacer nuestro mejor esfuerzo para que esto funcionara.

"Por supuesto," respondí alegremente. "También hay algunas cosas que me gustaría decirte."

Colgamos, y me mantuve ocupada ayudando. Después de todo, esta era mi "fiesta de compromiso". Carlisle, Jasper y Emmett estaban poniendo los muebles más pesados, mientras Alice corría por todas partes poniendo sus toques de último minuto en todo, y Esme caminaba tranquilamente por ahí asegurándose que todo estuviera perfectamente.

"Oye, ¿dónde está ese prometido tuyo?" Emmett dijo con una risita, cargando media docena de sillas plegables de un lado del patio trasero al otro. "¿No debería estar ayudando un poco aquí? O sea, es en parte su fiesta."

"Se entretuvo trabajando hasta tarde en el hospital anoche," Rose sonrió con suficiencia al llevar un par de bandejas de unas cosas que se veían deliciosas dentro de la carpa con aire acondicionado. Trataba de balancear el monitor de bebé en algún lugar en el medio, y se vio algo arriesgado por un segundo, por lo que en seguida di un paso al frente y se lo arrebaté.

"Gracias," respiró en alivio. "Solo déjalo ahí junto a la mesa, y lo escucharé cada vez que pase por aquí."

Puse los ojos en blanco. "Me lo quedaré. No tengo nada más que hacer más que quedarme aquí y verme bonita," me encogí de hombros. "Si el pequeñín llora, te avisaré."

Carlisle frunció el ceño al dejar su propio grupo de sillas. "No recuerdo haber visto a Edward tarde en emergencias anoche."

"Rose solo supone eso, cariño," aclaró Esme, ayudando a abrir algunas sillas.

"Oh, él está en camino," sonreí, sin tener que pretender estar alegre porque la anticipación de volver a ver a Edward después de los largos días que habíamos pasado separados, me estaba haciendo sentir calor y un cosquilleo en mi interior.

Aunque podría ser un poco de fiebre por ligero resfriado que parecía haber cogido anoche.

"Sí, sí," bromeó Emmett con un guiño en mi dirección. "Es solo su forma de escaparse del trabajo duro. Te diré algo, Bella, yo me lo pensaría dos veces antes de casarme con ese perezoso hermano mío si no es capaz."

"Oh, él definitivamente es capaz," me burlé con picardía. Deseosa de ayudar, sujeté el monitor de bebé en la parte superior de mi vestido y empecé a desdoblar sillas. "Y algo más."

"Qué asco," Jasper se rio con ganas. Y juntos, todos terminamos de acomodar.

Cuando en mi vista periférica, vi que alguien entró al patio trasero unos minutos después mi corazón latió con fuerza, pero era solo Jake, vestido de traje y cargando con todo su equipo de DJ. Esme había querido contratar una verdadera banda, como la que tocó en la gala benéfica el mes pasado, pero me puse firme en eso. Le dije que podría contratar una banda para la verdadera boda, riendo en mi interior al saber que eso no sucedería. Me pregunté qué pensaba de la forma en que la había engañado con eso ahora que sabía la verdad.

Con todo listo ahora, llegaron unos cuantos invitados súper temprano, como Tanya y su abuela, y Jessica con su cita.

"Bella, tal vez hayas amenazado mi vida un par de veces durante las últimas semanas, pero tienes que admitir que mi abuela y yo hicimos un excelente trabajo con ese vestido," sonrió Tanya.

"Sí, sí," admití renuentemente, con mis labios temblando. "Supongo que me veo genial." Me giré para que me examinara, permitiendo que el dobladillo de atrás de mi vestido de seda azul marino ondeara a mi alrededor. En la parte de atrás, el dobladillo caía hasta mis tobillos, pero al frente, el vestido terminaba justo sobre mis rodillas. Se sentía como una segunda piel, muy suave y suelto. Los tirantes delgados estaban hechos de modo que casi caían de mis hombros. La parte superior de la espalda del vestido tenía un escote bajo, casi como el vestido que había usado para la gala. La parte superior del frente, sin embargo, era más discreto que mi vestido de la gala. O sea, ya estaba corto al frente. Si Tanya hubiera dejado un escote bajo también arriba, solo hubiese conseguido hacerme lucir como una zorra. Pero la forma perfectamente elegante en que lo cortó, sí, tenía que admitir que me encantaba este vestido aún más que el de la gala.

"Me encanta, Tanya," le dije con gratitud. "Eres la mejor."

"Sé que lo soy," sonrió. "Aunque tengo que decir, nunca habría elegido ese monitor de bebé que tienes sujeto ahí como un accesorio." Hizo una mueca, dándole un golpecito al monitor mientras yo me reía. Luego miró alrededor. "Ahora, ¿dónde está el futuro esposo? Quiero ver qué piensa de él."

"Todavía no está aquí," sonreí, pese a mi creciente ansiedad. "Pero estará aquí en cualquier momento."

Uno de los camareros contratado pasó con un plato de hors d'oeuvres creado por Rose.

"Bueno, creo que me distraeré con algo de eso mientras esperamos," dijo Tanya, mirando al camarero y los hors d'oeuvres, y siguiéndolos.

Me reí entre dientes bajito, y fue entonces que sentí sus brazos rodear mi cintura. Con un enorme suspiro, me derretí en él, mi cuerpo se relajó contra su fuerte pecho al mismo tiempo que su boca encontró el lugar justo bajo mi oreja, y dejó un suave y dulce beso justo ahí. Sabía que pudo sentir la forma en que mi cuerpo se estremeció, pero no me importó. Lo amaba, y nadie más me haría sentir de la forma en que él lo hacía jamás. Sonreí y me di la vuelta en sus brazos.

"Gracias a Dios que estás aquí. Te eché mucho de menos, Edward."

Ni siquiera tuve oportunidad de mirarlo porque me envolvió en sus brazos con mucha rapidez y fuerza. Yo me aferré a él con el mismo entusiasmo, besando cada espacio de su cuello, inhalando su delicioso aroma a limpio y almizclado, uniéndome a él hasta que me soltó lo suficiente de modo que pudiera dejar un sendero de besos a su mejilla, luego su mandíbula y entonces finalmente, su boca.

El fuego me devoró cuando nuestras bocas se reunieron. Nuestras lenguas se encontraron instintivamente la una a la otra, y pude darme cuenta que a él le importaba tan poco como a mí la audiencia que ahora nos rodeaba en medio del patio trasero, o que cualquiera que estuviera interesado pudiera tener una vista panorámica de la forma en que nuestros cuerpos estaban tan apretados el uno al otro, y la forma en la que nuestras bocas desesperadas y frenéticas chupaban, mordían y lamían. Lo amaba, y no me importaba nada más.

Había algo angustioso, tambaleándose al borde de la desesperación en la forma en que tiraba de mis labios, como si tratara de enmendar algo—nuestros días separados supuse, lo que en realidad era más mi culpa que la suya.

"Te he estado esperando," murmuré contra su boca.

Agarró mis caderas y me apartó abruptamente mientras sujetaba mis antebrazos. Se veía tan increíblemente hermoso con su traje oscuro, los botones superiores de su camisa blanca almidonada desabrochados y un poco de vello rubio de su pecho asomándose. Su corbata estaba suelta alrededor de su cuello. Mis ojos subieron a los suyos, que se veían cansados a estas primeras horas de la tarde, bordeados con círculos oscuros como si no hubiese dormido.

"Me detuve en los acantilados por un rato."

"¿Solo?" Fruncí el ceño. Instintivamente, levanté un dedo, rozando delicadamente la piel oscurecida.

Cerró sus ojos y asintió. "Necesitaba…" – abrió sus ojos—"Bella, podemos hablar en alguna parte, ¿por favor? ¿En privado?"

Estaba a punto de decir que sí porque podía ver que le preocupaba algo, pero entonces Tanya apareció junto a nosotros.

"Entonces, ¿qué piensas?" Le preguntó a Edward emocionada. "¿No se ve hermosa con ese vestido?"

Edward pareció sorprendido por una milésima de segundo, pero entonces agarró mis manos, entrelazando nuestros dedos y me echó hacia atrás solo lo suficiente para poder recorrer con sus ojos de la cima de mi cabeza a la punta de mis pies. Se detuvo e inclinó su cabeza con curiosidad al ver el monitor de bebé antes de volver a posar sus ojos en los míos. Sentí que un temblor cálido subía por mi cuerpo.

"Te ves… maldición, bellísima, Bella. Te amo muchísimo," soltó con una voz dolida y melancólica que me impactó más que nada. Me quedé paralizada, con mis manos apretando las suyas. Percibiendo la extraña incomodidad del momento, Tanya se alejó sin decir nada.

"Edward, ¿todo está bien?" Pregunté, volviéndome a acercar a él.

"¡Edward!" Jake lo llamó desde el otro lado del patio, donde estaba preparando la primera serie introductoria de música. Edward levantó la vista, al parecer sorprendido de ver que había otras personas además de nosotros aquí y le dio un saludo apresurado.

"Bella—" Comenzó a decir.

Pero entonces Jess nos llamó y empezó a caminar en nuestra dirección con su cita a cuestas. Edward bajó la vista entre nosotros y suspiró pesadamente. Y entonces Carlisle llamó a Edward. Los dos nos volvimos porque estaba detrás de nosotros, solo con el móvil en su oído. Sus cejas estaban fruncidas.

"Edward, ¿puedes venir aquí por un momento, por favor?"

Edward pareció titubear. Apretó su agarre en mi mano, mirando hacia la casa como si quisiera correr hacia allá conmigo, pero entonces aflojó su agarre.

"Volveré enseguida, Bella, ¿está bien? Y entonces iremos adentro y hablaremos."

"De acuerdo," accedí con una sonrisa, aunque esas criaturitas en mi estómago estaban ahora alborotadas. "Estaré aquí esperando."

Asintió, con esa expresión afligida aún en su guapo rostro. Uno por uno, soltó mis dedos, caminando unos metros hacia atrás antes de darse la vuelta por completo.

Suspiré. Obviamente, algo le estaba preocupando a Edward, pero cuando un par de invitados más entraron me pregunté si tendríamos que esperar hasta después de la fiesta para discutirlo. Aunque, no habría problema. Teníamos toda la noche. Me iría a casa con él esta noche de todos modos, y le daría esa sesión de hacer el amor que le había prometido durante toda la noche, y podríamos hablar de cualquier cosa. Bueno, acaba de decirme que me amaba, de modo que lo que sea que fuera no podría ser tan malo. Y aunque la forma en que había soltado esas dos palabras no había sido exactamente de ensueño, aún fue bueno escucharlo. En cualquier caso, estaba segura que las repetiría nuevamente más tarde, cuando estuviéramos solos y sacara de su pecho lo que sea que estuviera molestándolo. Entonces, se sentirían más reales.

Honestamente, solo escuché a medias lo que Jess y su cita hablaron conmigo. Estaba muy ocupada mirando a Edward y a su papá, mordiendo mi labio porque aunque Edward estaba de espaldas a mí, podía ver que era una discusión algo acalorada, en base a la forma en que Edward pasaba su mano continuamente por su cabello. Carlisle incluso pasó la mano por su rostro en algún momento, y sus ojos se movieron rápidamente hacia mí antes de alejarse. Mi estómago estaba hecho un nudo.

Pero entonces los gritos enojados de Brady llenaron el monitor con estática. Alguien estaba muy despierto y al parecer, muy hambriento después de una larga siesta de media mañana. Mis ojos buscaron a Rose por el enorme patio. Ella y Emmett parecía estar enfrascados en su propia discusión acalorada por una bandeja de aperitivos.

"Jess, ¿me disculpas por un segundo?" Sonrió. "Rose y Em se ven ocupados, así que solo voy a ir a ver cómo está el bebé."

"Claro," Jess rebotó emocionada. "Charlaremos contigo y Edward más tarde."

Asentí y me alejé, sosteniendo la parte trasera de mi vestido porque el suelo todavía estaba un poco húmedo. No querría ensuciar demasiado la hermosa creación de Tanya.

Para cuando llegué a la sala donde habían instalado el corralito de Brady, él estaba parado sobre sus pequeñas extremidades regordetas y chillando a todo pulmón. Enormes lágrimas saturaban su pequeño rostro gordo.

"¡Oh por Dios!" Me eché a reír al verlo. "Eres todo un espectáculo."

Detuvo sus chillidos tan pronto me vio, aunque todavía lloriqueaba con timidez, como si esperara a ver cuál sería mi siguiente movimiento antes de decidir él el suyo; un enfrentamiento tipo spaghetti western (1).

"Sí, sí, voy a cargarte." Rodé los ojos, acercándome a él. "Ahórranos el dramatismo."

El pequeñín saltaba alegremente en su corralito, jadeando como un ansioso cachorrito. Cuando lo cargué curveó sus brazos y sus piernas a mi alrededor, descansando su cabeza en mi hombro. Sentí mucha humedad—lágrimas y baba y Dios sabe qué más—goteando por mi espalda todo viscoso. "¡Puaj!" Me reí con ganas.

Él levantó su cabeza entonces, sus grandes ojos azules mirando a los míos, y balbuceó algo incompresible—al menos para mis oídos. Tal vez Rose sabría qué carajos el niño trataba de decir.

"¿Qué pasa? ¿Tienes hambre?" Pregunté.

Más algarabía incomprensible.

"¿Quieres tu botella?"

"Baba."

Fruncí el ceño. Bueno, la única forma de resolver el misterio sería mostrándosela y ver cómo reaccionaba. Así que caminé con él hacia la cocina, donde sabía que Rose había puesto un poco de leche de teta en el refrigerador. ¡De camino hacia allá, el pequeñín de verdad me metió mano!

"Oye, oye." Me reí entre dientes. "¡Esas lindas tetas ya están reservadas! Al menos creo que lo están," musité con aire pensativo, pero entonces sacudí mi cabeza y volví a mirar a sus grandes ojos azules. "Además, tú, pequeñín, eres muy joven para mí, y me gustan mis hombres un poco más marcados y un poquito menos flácidos. Sin ofender," agregué.

Él simplemente se me quedó mirando.

Como sea, tenía el presentimiento que en lugar de tratar de ser un fresco, él solo había estado tratando de enfatizar la urgencia de su hambre. Estuve especialmente convencida de esto cuando metí la botella tibia en su boca y él chupo de ella como si estuviera seguro que el mundo terminaría mañana y había sido exclusivamente elegido para beber hasta la última gota de leche de teta en este mundo, no fuera a echarse a perder de la noche a la mañana.

Así que me senté en los bancos altos que rodeaban la isla de mármol de la cocina y vi al pequeñín engullir su leche, mientras sus manos agarraban la botella para salvar su vida.

"Oye, relájate Brady, ningún otro bebé de nueve meses va a entrar aquí y tratará de robártela." Me eché a reír. "Ves, por eso estás tan fuera de forma. Durmiendo, comiendo y apenas gateando durante todo el día no vas a conseguir esos abdominales de lavadero que tienen tu papá y tus tíos— sobre todo tu tío Edward."

Se me quedó mirando inexpresivo, todo su mundo girando alrededor del pezón de plástico en su boca.

Me reí entre dientes, pasando una mano por sobre el fino cabello rubio oscuro en la cima de su cabeza. Era muy suave.

Justo en ese momento, unas voces fuertes me hicieron levantar la vista. Me sorprendió escucharlas porque la mezcla de música de Jake prácticamente había estado acallando todo lo demás. Pero caminé hacia la ventana que daba al patio trasero, sosteniendo al pequeñín en mis brazos mientras bebía felizmente su leche.

Lo primero que llamó mi atención fue el hecho que unas cuantas personas más habían llegado mientras yo había entrado aquí con Brady: un par de amigos de Edward, y unos más de Esme y Carlisle. Luego noté que todos los ojos estaban fijos en Edward, que estaba parado en la entrada al patio trasero con su papá y Esme, y Emmett y Rose, y Bree y Mike.

Después de eso, lo primero que pensé fue "¿qué demonios están haciendo aquí Bree y Mike?" Verán, a diferencia de la fiesta de cumpleaños de Edward, Esme no se había molestado en invitarlos a este evento—algo por el cuál había estado silenciosamente agradecida. Sin embargo, aquí estaban los dos, y aunque por un segundo me hirvió la sangre; el siguiente me di cuenta que ni Bree ni Mike estaban vestidos para una fiesta. De hecho, desde aquí podía ver que la ropa de Mike era un desastre; toda arrugada, su camisa medio salida de sus pantalones, su cabello alocado y desaseado, mientras que Bree portaba solo un par de jeans y una camiseta blanca.

Y entonces noté todas sus expresiones tambaleándose al borde de algo malo, realmente malo, y entonces supe que todo esto tenía algo que ver con por qué estaba Edward tan alterado hoy.

Incluso Brady soltó su botella por un segundo cuando escuchó a Mike gritarle a Edward, aunque desde aquí no pude entender lo que estaba diciendo. Pero podía ver la boca de Edward moverse impasible, y la forma en que sus manos se cerraban en puños a sus costados y su mandíbula se apretaba con fuerza. Incluso desde aquí, pude ver sus ojos ardiendo, pero esta vez no había nada kegelicioso en ello. Carlisle y luego Emmett y Jasper fueron a pararse detrás de él, y todo el tiempo Bree se mantuvo entre ellos, con sus palmas levantadas hacia cada hombre, haciendo el papel de la proverbial damisela haciendo de mediadora.

Por lo que al estar ahí, a salvo en la gran cocina de Esme, supe que en realidad estaba al borde de un acantilado, de un precipicio, porque quedarme aquí o salir allá haría toda la diferencia. Pero por ahora, no podía tomar esa decisión. Así que, simplemente observé.

Pero entonces Rosalie se echó a correr, dirigiéndose hacia la casa mientras su hermoso vestido negro ondeaba en la brisa. Entró de prisa, jadeando, y cuando me vio junto a la ventana se paralizó.

"Estaba alimentando a Brady," le dije con expresión ausente.

Asintió. "Bella, quédate aquí conmigo por un rato, ¿está bien?"

Me le quedé mirando, con muchos deseos de acceder, quedarme aquí con ella y su hijo hasta que lo que sea que estuviera ocurriendo afuera pasara.

Alice entró corriendo después, y se paró junto a Rosalie con una expresión igual de alarmada.

"Bella," dijo bajito.

Mi pecho se agitó. Me acerqué despacio y le entregué a Brady a su mamá.

"Bella, por favor, solo quédate aquí por unos minutos," me suplicó.

Sacudí mi cabeza y le sonreí antes de salir.

Afuera, el cielo estaba más azul de lo que lo había visto en todo el verano en este pueblito. Los pájaros gorjeaban en lo alto de los árboles, mientras un suave viento silbaba en el ambiente, arremolinando unas cuantas hojas caídas de sus ramas por la lluvia de la noche anterior. Todo eso lo pude escuchar claramente porque todo lo demás estaba en silencio. Jake había dejado su puesto junto a la mesa del DJ y se acercó a un lado de Edward, mientras los pocos invitados que habían llegado miraban con ojos como platos a Edward y a Mike. Nadie pareció notar que me acercaba.

"¡… crees que no sé lo que ha estado pasando aquí todo el tiempo!" Gritó Mike.

"Mike, te lo diré una vez más," gruñó Edward, su voz era una amenaza en voz baja, "Estás ebrio y tienes que irte en este momento."

"Todo esto solo fue un juego para ustedes dos," Mike continuó, ignorando por completo la amenaza en el tono y la mirada furiosa de Edward. "En realidad, nunca fue tu intención dejarla ir, ¿no es así?"

"Mike. Vete. De. Una. Puta. Vez. De. Aquí," siseó Edward con los dientes apretados, enunciando cada palabra. "Tal vez cuando estés sobrio podamos hablar, pero justo ahora…"

Su voz se apagó cuando me alcanzó a ver. Creo que ya ni siquiera estaba respirando al estar parada ahí en silencio, a solo unos metros de distancia. Por lo que se sintió como una eternidad, nos miramos el uno al otro sin decir nada.

Entonces Mike y Bree volvieron sus cabezas. Mike se tambaleó y después se enderezó al mismo tiempo que giraba todo su cuerpo.

"¡Isabella, al fin! Justo a quién vine a ver." Arrastró sus palabras, más como una sola que unas cuantas unidas. Mi corazón se aceleró furiosamente en mi pecho.

"¡Mike!" Edward gruñó.

"Mike, te ves y escuchas como mierda," le dije, manteniendo mi voz tan fuerte y calmada como pude. "Edward tiene razón. Tienes que irte."

Sus labios sorprendentemente temblaron, y por un momento realmente me sentí mal por él. Se veía muy perdido.

"Me veo como mierda," repitió, asintiendo y respirando con fuerza. "¿Quieres saber por qué me veo como mierda?"

Repentinamente estaba extremadamente consciente de todos los pares de ojos sobre mí, incluyendo los de Edward. Se sentían como una carga sobre mis hombros. "No, no quiero."

Su rostro decayó, como si hubiese estado esperando una respuesta diferente. Agachó su cabeza, y sus hombros cayeron, y al mismo tiempo que Edward se acercó a mí, Bree se acercó a Mike, tomando su mano. Pero tan pronto ella lo tocó, él se alejó, enderezando sus hombros y mirándome otra vez.

Edward me alcanzó en ese momento, sus ojos fieros y desesperados cuando estiró su mano y tomó la mía.

"Me veo como mierda porque mi novia"—Mike golpeó un puño contra su pecho—"decidió que ya no me quería. ¿Sabes por qué no me quiere?"

"¡Mike, basta!" Bree le suplicó.

"Bella, vamos adentro," me ordenó Edward, su rostro cincelado en piedra, tratando de alejarme.

Pero me mantuve firme y sacudí la cabeza como respuesta a la pregunta de Mike, aunque por supuesto sabía la respuesta, justo como sabía lo mucho que dolería escucharla.

"Porque se dio cuenta que todavía ama a tu novio. Tu prometido," se rio ebrio.

Suaves jadeos se escucharon en torno a mí. Edward se movió de prisa entonces—dejando caer mi mano y acercándose furioso a Mike, su rostro a solo unos centímetros del de él. "Escúchame, tú, borracho idiota," siseó, "no sabes de qué demonios estás hablando y estás perturbando a mi prometida, así que voy a decirte por última vez—"

"¿Qué pasa, Edward?" Mike gritó furiosamente, cara a cara con Edward, ignorando sus palabras y su furia. "¿No quieres que sepa dónde estabas anoche? ¿Con quién estabas?"

Más jadeos. No sé cómo, Edward estaba frente a mí de nuevo. "Bella, no es cierto," me juró encarecidamente. "Anoche estaba en casa."

"Lo sé. Lo sé, Edward." Asentí con vehemencia.

Porque sí lo sabía. Edward no lo haría. Él no lo haría.

Tomó mi mano, sujetándola con tanta fuerza que dolía. "Vamos adentro." Sus ojos estaban sombríos y suplicantes. "Por favor, solo vamos adentró para que pueda explicarte todo."

Asentí en seguida y esta vez dejé que Edward me llevara hacia la casa.

"¿Qué es lo que vas a explicar?" Mike gritó. Me di la vuelta precipitadamente para darle una última mirada. Jasper y Emmett lo detenían ahora, mientras Bree estaba frente a él, tratando de sacarlo del patio. Pero él siguió hablando, incluso mientras Bree empujaba y Emmett y Jasper tiraban de él.

"¿Vas a explicarle cómo terminaste encerrado en tu coche con Bree? ¿Por qué ella estaba prácticamente montándote mientras los dos lo hacían tan apasionados que las malditas ventanillas estaban todas empañadas?" Gritó.

Cuando Jamie y yo éramos niños, yo solía sentarme con él y nuestro papá algunas veces mientras veían el fútbol—honestamente, no porque disfrutara del juego, sino porque quería estar cerca de Jamie—y todo el tiempo me preguntaba—mientras los tipos en la televisión chocaban unos contra otros y se derribaban al suelo—cómo se sentiría si uno de esos tipos enormes se estrellara en tu pecho a toda velocidad.

Se puede decir que ahora lo sabía. Me detuve y jadeé una bocanada de aire. Edward sujetó mis hombros con desesperación.

"Bella, no," gruñó. "No fue así. Solo déjame explicarte."

Y todo lo que pude hacer fue asentir como si mi vida dependiera de ello. Porque en cierto modo era así.

"Sí, Isabella, déjalo explicarse," gritó Mike, su voz una mezcla de furia y dolor. "Déjalo explicar por qué ellos dos nos tomaron a nosotros dos como tontos—"

No estoy segura cómo sucedió, pero Edward ya no estaba a mi lado. Escuché unos fuertes jadeos más y entonces levanté la vista y vi a Emmett y a Jasper deteniendo a Edward.

"¿Tienes el puñetero descaro de acusarme a de tomarte a ti como un tonto?" Edward gritó. "¿Crees que no sé lo que ocurrió a mis jodidas espaldas el año pasado, amigo?" Escupió. "¡Te mereces esa mierda! ¿Ya te sientes lo bastante humillado?" Se burló con malicia. "¡Dime cómo se siente saber que ella te estaba pisoteando a ti!"

Y con eso me di la vuelta y entré a la casa de prisa, pasando junto a Rose y el rosto lleno de lágrimas de Alice, subí las escaleras y entré a la recámara, que alguna vez había sido la de Edward, pero que había sido mía por la mayor parte de este verano, y cerré y puse seguro a la puerta detrás de mí. Caminé hasta el centro de la habitación y cerré mis ojos.

"Respira profundo, Bella," me ordené. "Respiraciones lentas y profundas." Y siguiendo mis propias instrucciones, mantuve a raya la mano que trataba de apretar mis pulmones y las palpitaciones en mi cabeza. Y mientras Esme y Rose golpeaban angustiosamente mi puerta, me quité el vestido con calma y lo colgué cuidadosamente en el armario, porque Tanya y su pobre abuela trabajaron mucho para hacerlo.

"Bella, cariño, abre la puerta," Esme me pidió en voz baja.

Me puse una de mis viejas camisetas sin mangas y los pantalones cortos con los que había llegado casi tres meses atrás, y recogí mi cabello hacia atrás antes de contar ocho billetes de veinte y cuatro o cinco de a dólar, y saqué la tarjeta de crédito de Edward, las llaves de la camioneta y el teléfono de mi mochila. Y con manos temblorosas agarré mi bonito collar de plumas y cuentas y lo desabroché, colocándolo cuidadosamente sobre la cómoda. Con mi mochila al hombro, abrí la puerta.

Las tres respiraron profundamente cuando me vieron, pero entonces los tres pares de ojos vieron mi cambio de atuendo, y la bolsa en mi hombro. Alice empezó a llorar.

Rose sacudió su cabeza. "No lo hagas, Bella. No renuncies de esa forma."

Le di un rápido abrazo. "No puedes renunciar a algo que nunca fue tuyo." Le sonreí y besé la cima de la cabeza de Brady, aún muy suave. "Cuídate pequeñín. Solo bromeaba cada vez que me burlaba de tu gran barriga."

Me volví en seguida hacia Alice.

"Bella," berreó.

También la abracé rápidamente. "Oh, Alice, no hagas eso, nena. He escuchado que te salen muchas arrugas alrededor de los ojos cada vez que haces eso. Cuídate, chica."

Me volví hacia Esme, y a pesar de lo fuerte que tragué, una condenada lágrima aún consiguió deslizarse por mi mejilla. Maldita Entrometida con rostro desconsolado. Limpié furiosamente mi rostro.

"Gracias, Esme, por toda tu hospitalidad."

"Bella, no te vayas," Esme dijo bajito. "Esta también es tu familia."

Resoplé a pesar de mí misma. "Esta no es mi familia. Esta nunca fue mi familia. Estaré bien, Esme, siempre lo estoy. Por favor, no pases tus días y noches preocupándote por mí," puse los ojos en blanco.

Y entonces Esme me atrajo en fuerte abrazo, y tuve que apartarme antes de realmente perder el control con ella.

EPoV

En toda mi vida, nunca había estado tan lleno de indignante furia. De modo que sí, tal vez le había dicho alguna mierda a Mike para lastimarlo, exagerando un poco para asegurarme que sintiera todo el dolor y mortificación que yo sentí alguna vez al verlos juntos. Tal vez había sido algo pendejo, dejándolo ahí parado con nada, cuando yo ahora lo tenía todo; cuando tenía la única cosa que importaba—Bella. Pero se lo había advertido; le dije que se fuera. Joder, no había escuchado.

Emmett y Jasper seguían deteniéndome, incluso mientras Carlisle sacaba a Mike del patio trasero. Mi pecho estaba agitado y las aletas de mi nariz se ensanchaban incontrolablemente mientras abría y cerraba mis manos a mis costados.

"Suficiente, Edward," me ordenó Emmett con tono de mando. "Se fue." Pero la ira en mis huesos se negaba a remitir, mi cuerpo vibraba por ella. Me zafé del poderoso agarre de mis hermanos.

"Eres un maldito idiota," escuché detrás de mí, y me giré de golpe. Jake me fulminaba con la mirada, con las manos en sus bolsillos y sus ojos llenos de indignación. "¿Cómo pudiste hacerle eso a ella?"

Fue como si me arrojaran un cubo de agua fría, extinguiendo cada ápice de furia mientras al mismo tiempo me llenaba de un miedo helado.

"¿Dónde está Bella?"

Jake simplemente me miró con desdén.

"¿Dónde demonios está Bella?" Grité, mirando alrededor del patio trasero con creciente alarma. El instinto me hizo salir corriendo del patio trasero, hacia el frente de la casa, donde Bella salía por el camino de entrada, con su camiseta sin mangas y sus pantalones cortos.

Y con su mochila colgada al hombro.

"Bella, Bella, Bella," dije respirando ruidosamente mientras corría hacia ella. "¿A dónde vas?"

Se volvió y me dio una sonrisa, sin siquiera detener sus pasos rápidos. Caminé junto a ella, ahora con mi corazón acelerado por el terror.

"Vaya, las cosas seguro que resultaron como las planeamos hace meses, ¿no es así, Edward? Tú consigues tu felices para siempre, y yo mi viaje con todos los gastos pagados a la Toscana—algo beneficioso para todos. Bueno, excepto para el pobre Mike, que terminó humillado frente a todos sus amigos mutuos, pero supongo que se merecía eso. No que esté segura que yo también, pero oh bueno, todo se vale y el daño colateral y todo eso. Creo que Jamie trató de enseñarme eso una vez, pero supongo que no estaba prestando la suficiente atención."

"Bella," le dije, mi voz temblando, "por favor, detente y déjame explicarte."

Ella mantuvo los ojos fijos en el suelo, con esa infernal sonrisa aún en su lugar. "No tienes que explicar nada, Edward. Me dijiste desde el principio que ella era tu destino. No es culpa de nadie más que mía si no me di cuenta que todavía seguíamos con el juego. Pero todo fue una buena experiencia de aprendizaje, así que, gracias por eso."

"¡Bella, no!" Grité, agarrando sus hombros y dándole la vuelta, forzándola a encararme.

Se detuvo. Se detuvo y me miró a través de sus ojos tan ensombrecidos por el dolor que me hicieron sentir avergonzado. No obstante, todavía creía que podría conseguir que me escuchara.

"Bella, no tienes que irte," alguien dijo de pronto detrás de nosotros. Los dos miramos en esa dirección, sorprendidos por la fuente. "Puedes terminar tus créditos localmente," Bree continuó, parada a solo unos metros de distancia. Ni siquiera sabía que todavía estaba aquí. "Se puede asignar a alguien de nuestro departamento de salud mental como tu terapeuta. No tienes que seguir huyendo. No tienes que seguir pretendiendo que tu hermano Jamie sigue vivo."

Cerré mis ojos y sentí que cada músculo de mi cuerpo se tensó nuevamente, pero aún con mis ojos cerrados, pude sentir la mirada acusadora de Bella.

"¿Se lo contaste?" La incredulidad y la agonía estaban marcadas en cada palabra, en cada inflexión.

Abrí mis ojos y miré a los de Bella, y nunca vi más dolor y decepción de lo que vi reflejado en ellos. "No, Bella. Por favor, solo déjame explicártelo todo."

Pero Bella dio tres pasos rápidos y de pronto estaba frente a Bree, y la bofetada que le dio reverberó por todo el patio delantero.

Bree jadeó, llevando su mano con prontitud a su mejilla y tocándola mientras fulminaba a Bella con sus enormes ojos sorprendidos.

"Ni siquiera puedo decir que lo lamento," dijo Bella, con su voz temblando, "porque definitivamente te mereces eso. ¡Te lo mereces por los más de diez años en los que hiciste que se partiera el trasero esforzándose por complacerte, tratando de hacerte feliz y porque nunca apreciaste lo que tenías con él! ¡Te lo mereces porque sin importar todo lo demás, él era mi novio ahora," – puso su pulgar contra su pecho—"mi prometido y debías haber respetado eso! Pero sobre todo, te mereces eso porque a pesar de todo, aún eres la que él quiere," gritó. " Sigues siendo la que él quiere."

Y entonces comenzó a alejarse otra vez.

"Jesús, Bella, no," le supliqué, sintiendo como si mi cabeza estuviera a punto de explotar. "No hagas esto. Déjame explicártelo todo." Volví a agarrarla, pero ella se zafó furiosa.

"¡Déjame en paz, Edward! ¡Tú, PENDEJO, bello pero un cruel y asqueroso mentiroso!" Gritó, echándose a correr. "¡Solo déjame en paz!"

"¡Bella, detente!" Grité. Pero ella huyó de mí y en un momento estaba en medio de la calle y yo corría hacia ella, pero ninguno de los dos vio el coche, y para cuando el claxon sonó furiosamente era demasiado tarde.

"¡No!" Rugí, y Bella levantó la vista justo cuando el coche golpeó su pierna.

Estaba en el suelo cuando llegué a ella, sentada y sosteniendo su pierna.

"¡Bella! Cariño, quédate quieta," le instruí, arrodillándome junto a ella y agarré su pierna con cuidado. Estaba sangrando mucho, y antes que pudiera recordar lo que eso significaba, Bella empezó a maldecir.

"¡Mierda! Oh no. Oh joder, no, no. Por favor, Dios, no." Levantó la vista y sus ojos encontraron los míos por una milésima de segundo. Entonces agachó la cabeza y vomitó sobre mí antes de desmayarse.


(1) El spaghetti western, conocido también como western europeo o eurowestern, es un subgénero particular del western creado y desarrollado por directores italianos, que estuvo de moda en los años 1960 y 1970


Bueno, creo que todas sabemos lo que significaba y que Edward no pudo recordar jejeje. Lo mal que se pone Bella con la sangre, si con una cortadita vomitaba, imagínense con esa cantidad de sangre, con razón se desmayó :P En fin, una pequeña distracción para el desastre que resultó este capítulo. Todo jugó en su contra, como muchas de ustedes dijeron en sus reviews, no tenía porque haber resultado en esto la metida de pata de Edward, no fue tan grave, solo no reaccionó a tiempo. Lo malo fue cómo se dieron las cosas, que no fuera a ver a Bella la noche anterior, el que Edward llegara tarde, la llegada temprano de los invitados, la presencia de Mike y Bree y por último, como respondió Edward a las palabras de Mike, queriendo herirlo, terminó hiriendo a Bella *sniff, y para cerrar con broche de oro, la intervención de Bree. ¡Dios, como la odio! No les pregunto porque estoy segura que ustedes también. Era obvio que Bella creería que Edward le había contado y seguro que Bree lo sabía grrr. Y ahora Bella está herida en más de un sentido, ¿creen que pueda Edward resolver todo? ¿Podrá recuperarla? Ya lo veremos, mientras tanto estaré esperando sus reviews para saber qué les pareció y poder leer pronto el siguiente. Recuerden, no las cuesta nada, solo unos minutos de su tiempo y sí nos alegran el corazón ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Aislinn Massi, ElisabethMasen, Adriu, Nadiia16, mariluiq, bbluelilas, Jess Amador, Paola Lightwood, alejandra1987, MajoRed, Twilight all my love 4 ever, Cary, Lizdayanna, BereB, Adyel, Cinti77, Sindey Uchiha Hale Malfoy, Isis Janet, paupau1, Liz Vidal, rjnavajas, Mapi, Marie Sellory, Car Cullen Stewart Pattinson, Jade HSos, Ali-Lu Kuran Hale, E-Chan Cullen, rosycanul10, Tata XOXO, JANETH A SANDOVAL, sandy56, Nanny Swan, aliceforever85, Mamuelita144, Lectora de Fics, Maryluna, solecitonublado, Lady Grigori, Idrt12, Manligrez, belen2011yani, Mafer, bealnum, arrobale, EriCastelo, Sully YM, miop krisr0405, Rosiichita, glow0718, DarkLady-s93, mony17, NarMaVeg, NarMaVeg, Mary de cullen, saraipineda44, Diana, Nitoca, JOCPS, nath89, Noriitha, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, espero que muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.