Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)

Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM


Capítulo 24 – Dolor y ruptura

BPoV

Esto es lo que soñé anoche:

Soñé con la casa donde pasé los primeros seis años de mi vida. Era una casa pequeña, si lo recuerdo correctamente: tres recámaras pequeñas y un baño que todos compartíamos en el pasillo de arriba. Pero creo que mi mamá lo mantenía limpio y cómodo; al menos en mis recuerdos, sonríe mientras baila por ahí con una escoba, o mientras destapa una olla de algo, honestamente, con un olor extraño; tendía a quemar la comida—mucho creo. El aroma de algo quemado—estofados negros, quesos fundidos color marrón y cosas así—casi siempre llegaba a la parte de atrás mientras Jamie y yo jugábamos.

No creo haber ido a preescolar; Renee (¿Alguna vez te dije el nombre de mi madre?) al ser ama de casa, decidió que me quedara con ella hasta el jardín de niños. Así que pasé mis días jugando y esperando a Jamie—que era ocho años mayor que yo—a que llegara a casa todas las tardes. Cuando escuchaba al autobús amarillo de la escuela detenerse en nuestra calle, en un salto dejaba de hacer lo que estaba haciendo e iba a recibirlo como un cachorrito saltarín y feliz. Cuando él terminaba la tarea, era entonces que mi verdadero día empezaba porque corríamos a la parte de atrás y jugábamos en los columpios, o él me ponía uno de sus disfraces militares y me convertía en el soldado enemigo mientras él rescataba al mundo de mi invasión. O jugábamos a los policías y ladrones. Ese era uno de sus favoritos, creo que porque siendo Jamie mucho mayor que yo y el hijo de un policía, se sabía todos los derechos de Miranda y disfrutaba arrestándome. Sí, yo siempre era el tipo malo, pero estaba bien.

En fin, soñé con mi casa anoche. Jamie y yo nos mecíamos en nuestro columpio de madera instalado en la parte de atrás, pero fue algo extraño porque aunque él se veía de la forma en que lo recordaba de la última vez que lo vi—alto, delgado y desgarbado, la forma en la que suelen ser los chicos de catorce años; con su cabello castaño rizado largo y cayendo sobre su frente; yo no me veía o me sentía como de seis años. Me veía de la forma en que me veo ahora; me sentía como me siento ahora.

Aunque definitivamente estaba vestida con un disfraz militar.

Y estaba llorado.

"Todo vale en la guerra y en el amor, Bell." No dijo eso de una forma fría, sino como algo natural, como si fuera algo que no pudiera evitarse.

"Lo amaba," lloré. "Pero él no me amaba—no lo suficiente."

"Voy a patear su trasero," gruñó frunciendo el ceño, pero sacudí mi cabeza.

"No puedes hacerlo. Solo tienes catorce años," le recordé mientras limpiaba los mocos de mi nariz. "Él casi tiene el doble de tu edad, y es alto y delgado, pero tiene unos músculos…"

Oye, no estoy diciendo que el sueño haya tenido mucho sentido. Solo lo cuento como sucedió.

"Entonces, tú patea su trasero," ordenó Jamie, bajando de su columpio y viniendo a pararse con rigidez frente a mí. "Tú eres grande ahora, y te enseñé cómo derribar de un golpe a alguien más grande que tú." Sus ojos castaños resplandecieron, con sus manos cerradas en puños a sus costados.

Levanté la vista y le sonreí levemente. "Jamie, golpearlo no va a funcionar. No va a hacer que el dolor desaparezca." Apunté a mi corazón, oculto bajo un montón de emblemas militares.

Volvió a fruncir el ceño, viéndose muy confundido e… indefenso.

"Bellsie, no sé qué decirte. Nunca me enamoré. Nunca me convertí en un experto en algo de eso.

Comencé a llorar con más fuerza, y entonces Jamie me envolvió con su brazo de la forma en que siempre lo hacía cuando me caía durante uno de nuestros juegos o cuando se ponía demasiado rudo y olvidaba que no era un soldado del campo enemigo, sino solo una pequeña niña tonta.

"Estarás bien, Bellsie," me prometió. "Lamento que te hayan lastimado, pero estarás bien. Ya lo verás."

Pero ya no era esa niñita de seis años, y ya no cabía en sus brazos de la forma en que solía hacerlo.

Y entonces soñé contigo.

Estabas sentado en esa silla en tu vieja recámara, en la casa de Esme, aun trayendo puesto ese bonito traje que te pusiste para la fiesta, salvo que se veía tan mal como la ropa de Mike se había visto; arrugado por todas partes, con esas manchas que se veían bastante asquerosas sobre los pantalones. Y bueno… no olías muy bien en este sueño si te soy honesta. Tu cabeza estaba gacha y acunada en tus manos, y seguías tomando esas respiraciones profundas cada pocos minutos, pasando la mano por tu cabello. Y estabas murmurando.

"… Lo siento. Lo siento mucho. Lo siento mucho." Seguías diciendo, una y otra vez, pasando la mano por tu cabello y empuñándolo frenéticamente.

¿Ese último sueño fue de verdad un sueño o una realidad? No lo sé.

Solo por si acaso, te diré que pude haberte perdonado una transgresión momentánea con Bree, un segundo de duda—de indecisión, la humillación frente a tus amigos y familia. Pude haberte perdonado casi todo.

Pero Jamie era todo lo que me había quedado, y trataste de quitármelo.

OOOOOOOOOO

Abrí mis ojos con el fuerte estruendo de un trueno golpeando contra la ventana, haciendo que se sacudiera y vibrara ruidosamente, meciendo el panel en su marco hacia adelante y hacia atrás. Afuera, enormes gotas de lluvia golpeaban contra las paredes, como un montón de pequeñas piedrecitas deslizándose entre los dedos; perdidas en un océano de grava.

Durante los primeros minutos, felizmente ignorante de cómo terminé aquí, simplemente me quedé mirando a la tonalidad medianoche del cielo, a la forma en que la lluvia salpicaba sobre el enorme árbol justo afuera de la antigua recámara de Edward. En alguna parte en lo más recóndito de mi memoria, sabía que todo significaba algo; el regreso de la lluvia, el aullido del viento afuera, los brillantes relámpagos atravesando el cielo.

Era el final del verano—el regreso de la realidad en este pueblito de Forks.

Me senté. Mi cabeza daba vueltas, girando y girando como una de esas tapas con la que a los niños les gusta jugar. Coloqué mis manos a cada lado de mi cabeza para detener las vueltas, cerrando mis ojos pero rehusándome a volverme a acostar. Pero el calor de mis manos sobre mis sienes pareció hacer el truco, y después de medio minuto, las náuseas pasaron y pude volver a abrir mis ojos. Desafortunadamente, amenazó con regresar cuando retiré el suave edredón de pluma de ganso de mis piernas.

Me habían quitado la ropa, y ahora yacía en la cama con solo mi ropa interior y un gran vendaje blanco que cubría la entera circunferencia de la parte superior de mi muslo derecho. Y con esa imagen llegó el vago recuerdo de qué exactamente estaba cubriendo el vendaje, y cómo y por qué había ocurrido y la sangre y el vómito y…

"Ohh," gemí bajito, desviando la mirada de mi herida para mantener a raya las náuseas y haciendo una mueca al sentir el dolor leve cuando bajé mis piernas al suelo. Mis ojos se dirigieron al reloj alarma en la mesita de noche: las tres y catorce de la mañana. La pobre excusa de amanecer de Forks empezaría en aproximadamente tres horas. Tres horas hasta que el resto de la casa empiece a despertar; hasta que Carlisle se levante para trabajar, y Esme empiece a preparar sus deliciosos desayunos mañaneros sin quemar, hasta que el olor a pastelillos y tocino y huevos flote suavemente en el aire, mezclándose con el aroma a césped fresco y un hogar limpio y muy querido. Nunca podría volver a oler las moras azules y la limpieza sin pensar en Esme.

Con un profundo suspiro y otra mueca, me obligué a levantarme y entonces le ordené a mi pierna derecha a soportar su parte correspondiente de peso, porque oigan, no había viajes gratis en este mundo, ¿o sí? Afortunadamente, el dolor no era tan malo como había temido que sería. Era un dolor apagado, irradiando a partes iguales por toda la pierna en vez de agudo enfocándose en un punto. Y en resumen, así era como se sentía el resto de mí; apagada, adolorida; desenfocada.

Los puntos—porque estaba segura que hubo puntos—se sentían tensos y seguros. Por un momento permití que mi mente vagara hacia el eficiente doctor que probablemente los había aplicado—antes de sacarlo de mi cabeza. Ahora no era el momento de detenerme y pensar. Detenerme y pensar es lo que me metió en todo este desastre en primer lugar. Ahora era momento de actuar.

De modo que con el dolor impregnando mis sentidos como un manto protector improvisado, encontré mi mochila en el armario y me vestí por cuarta vez en las últimas veinticuatro horas: La sudadera de Jamie con mis jeans y mis Converse—por última vez, cogí el móvil que Edward me había comprado.

Su voz sonó atontada y áspera cuando contestó.

"Necesito un aventón."

"Estaré ahí en seguida."

Quince minutos después, cojeé sin hacer ruido al atravesar el patio trasero empapado por la lluvia, pasando la piscina donde estuve muchas horas este verano; donde Alice y yo habíamos saltado de panzazo hasta que nuestras barrigas dolían y el agua había dejado rojos verdugones ardiendo en nuestro estómago, donde Esme y yo nos habíamos sentado por horas de incómodos desayunos, donde ella hablaba y tocaba mi mano y hacía que doliera mi corazón con sus sonrisas. Pasé junto a la tumbona donde había hecho rebotar al pequeñín en mi pierna hasta que se rio tan fuerte que vomitó sobre mí, la mesa donde me senté y escuché mientras Rose y Emmett planeaban el menú de otoño del Grille, más allá del árbol donde Jasper me había mostrado dónde él y sus hermanos tallaron sus nombres en la corteza, y pasé la cabaña dónde él y yo nos besamos y nos tocamos… más allá de la carpa blanca que había sido levantada ayer por la mañana y todavía no habían quitado…

Me dirigí más allá de la línea de los árboles, mis Converse pegándose al lodo empapado por la lluvia, y caminé hasta que salí a la carretera oscura, vacía excepto por su coche esperando.

"Gracias," dije bajito, mirándolo brevemente cuando entré antes de bajar la vista a mi regazo, "Por venir."

Asintió antes de inhalar profundamente y dejarlo salir poco a poco. "Y, ¿hacia dónde?"

Y mientras viajábamos a través de la noche oscura como el carbón, bajando por los caminos sinuosos y las rutas sin estrellas, mientras los limpiaparabrisas se deslizaban de un lado al otro y limpiaban la lúgubre llovizna de la montaña, saqué mi olvidado diario y escribí.

EPoV

Ella solo despertó una vez brevemente, después que le quitamos su ropa empapada de sangre y vómito y la pusimos en mi vieja cama. Con toallas limpias y húmedas limpiamos la herida y examinamos su pierna, y determinamos que afortunadamente, no estaba rota ni fracturada. El coche de Tyler y Ben apenas la había rozado; habían estado conduciendo lo suficientemente despacio, pero no esperaban que alguien saliera corriendo a la calle. Pero la herida requeriría unas cuantas puntadas, así que mientras Carlisle administraba anestesia local, yo preparaba el maletín médico, pero por supuesto, ella despertó justo cuando aplicaba la primera puntada.

"Ohh," gimió, con su cabeza retorciéndose de un lado al otro, y cuando la levantó y vio la aguja y el hilo atravesando su muslo, sus ojos se hicieron más grandes. Su rostro era una máscara de terror, y me miró.

"Está bien, amor," le dije de forma tranquilizadora, "Vas a estar—"

- Dio una arcada, y por una milésima de segundo, pensé que iba a volver a vomitar sobre nosotros—pero simplemente se desmayó una vez más.

"—bien," terminé cansado.

Después de eso, ella durmió y durmió. Con rostros fríos y fatigados, Carlisle y mis hermanos fueron a limpiar el patio trasero; a guardar las sillas, quitar las decoraciones, guardar la comida. Esme, Rose y Alice le informaron a todos los invitados que habían llegado, y aquellos que todavía no, que la fiesta había sido cancelada, y yo me quedé sentado en la silla frente a la cama, mirando lo que mi estupidez le había hecho a la persona que más amaba en este mundo.

Ella gimió un poco dormida, unos cuantos lloriqueos que se sintieron como dagas en mi pecho mientras estaba ahí mirándola, temeroso de tocarla, con miedo de que despertara y me mirara con todo ese dolor, toda esa humillación y decepción reflejados una vez más en esos expresivos ojos oscuros. Y jodidamente temeroso que cuando finalmente despertara, no habría perdón, ni oportunidad para disculparme; ni oportunidad para finalmente decirle lo mucho que la amaba, de la forma en que debería haberlo hecho desde el primer día. No podría decirle sin lugar a dudas que durante nuestros días separados, nunca hubo indecisión; ni una sola duda. Era ella, y siempre sería ella.

Pero yo lo había jodido todo. Permití que pasaran una oportunidad tras otra, y entonces dejé que mi ego herido se interpusiera en lo que realmente importaba—y lo que importaba no era el hombre que nunca podría ser para Bree, sino el hombre que debí haber sido para Bella.

De modo que me quedé en esa silla frente a la cama y acuné mi cabeza en mis manos, diciéndole las palabras que debí haberle dicho mientras estaba despierta.

"Te amo muchísimo, Bella—solo a ti. Siempre será a ti y lo siento, lo siento mucho. Lo siento mucho, amor, por todo. Por la forma en que te traté cuando nos conocimos, por no admitir lo que sentí por ti desde el primer día, por hacerte pasar por esa mierda de propuesta, por lastimarte de tantas formas. Te amo, y lo siento mucho."

Y así sucesivamente, mientras el sol se desvanecía y las nubes regresaban y Bella dormía y dormía. Apenas escuché el suave golpe en la puerta, solo Dios sabe cuántas horas más tarde. Cuando la abrí, las aletas de mi nariz se ensancharon mientras rodaba los ojos al cielo y los dejaba fijos en el techo blanco.

"¿En serio, sigues aquí?"

"Solo quería hablar contigo."

"Escúchame," le dije con una mueca de disgusto, medio cerrando la puerta detrás de mí, porque con mi puñetera suerte Bella elegiría ese momento para abrir sus ojos. "¡Tú y yo no tenemos nada más que hablar! Esa mierda que hiciste antes…" Tuve que hacer una pausa para controlarme, "puedes ser acusada de negligencia profesional porque Bella no era en realidad tu paciente, pero estuvo mal—ética, moral y humanamente mal," siseé.

"¡No fue mi intención que saliera lastimada, Edward, te lo juro!" Gritó Bree, con lágrimas cayendo por sus mejillas.

"¿Qué demonios querías que pasara, entonces?"

"Yo… no lo sé," se encogió de hombros, su voz quebrándose, "En realidad, no lo sé."

"¿Sabes qué, Bree? Lo lamento. Lamento que no te dejé lo bastante claro este verano que ella lo es todo. Eso es totalmente mi culpa. Y lo lamento porque por más jodidas que hicieras las cosas, ahora comprendo lo que estabas haciendo con Mike. Lo nuestro no estaba funcionando; algo le faltaba, y supongo que fuiste a buscarlo con Mike, y lamento que no lo hayas encontrado, ¿pero sabes qué?" Bajé la mirada a su nivel, mientras ella sollozaba en voz baja. "Yo lo encontré con Bella. Encontré todo lo que me faltaba y más. Ella es la persona más dulce, más hermosa, más cariñosa y más cuerda que he conocido, y necesito dejarte esto lo más claro posible porque nunca permitiré que la vuelvan a lastimar de esa forma."

Bree asintió despacio, sus labios temblando mientras miraba al suelo.

"Lo entiendo. Solo quería disculparme, y decirte que hablé con tu papá y con Mike, y me voy a ir del pueblo por un tiempo."

Me miró entonces. Le devolví la mirada inexpresivo.

"Creo que es lo mejor para todos los involucrados. Y yo… necesito algo de tiempo para pensar," tomó una respiración profunda, "para descubrir lo que quiero."

Simplemente asentí.

"Así que," hizo una pausa, "Por favor, dile a Isabella lo mucho que lo siento, y… cuídate, Edward."

"Adiós, Bree," le dije por última vez, antes de darme la vuelta y volver a entrar a la habitación de Bella, cerrando la puerta con firmeza detrás de mí.

OOOOOOOOOO

Seguí cuidando de Bella durante las siguientes horas mientras ella daba vueltas en la cama un poco más. Y aunque mi pecho dolía cada vez que gemía, se daba vuelta y lloriqueaba, también me aseguraba que estaba bien; solo durmiendo. Pero para aproximadamente las tres o algo así de la mañana, empecé a preguntarme si la razón por la que no despertaba era por el olor en la habitación. Verán, olía como el infierno. Yo todavía no me había cambiado, y aunque me había quitado la camisa y la chaqueta empapadas de sangre y vómito, el olor aún estaba en mis pantalones; se arremolinaba en el aire en torno a mí, y cuando tú puedes olerte, bueno, es entonces cuando sabes que de verdad hueles mal.

Toqué en la puerta de la recámara de mi madre y le avisé que daría un veloz viaje a mi casa a recoger algo de ropa limpia y bañarme, y que volvería en menos de una hora. Ella dijo que estaría al tanto por si escuchaba a Bella, en caso de que despertara y necesitara algo.

Solo me fui por menos de una hora.

OOOOOOOOOO


Y ya sabemos lo que encontró cuando regresó :( ¿Pero a quién cree que le habló Bella? ¿Quién le estará ayudando a irse? ¿Y realmente se irá? Esperemos que no, pero sin duda no se la va a poner fácil a Edward, porque como él mismo lo reconoció, se equivocó, ¡de muchas formas! Veremos ahora qué está dispuesto a hacer por recuperarla. Espero que les haya gustado el capítulo y por supuesto, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y leer pronto el siguiente, recuerden que no les cuesta nada, solo unos minutos de su tiempo, el deseo de ser agradecidos y escribir solo un gracias, un saludo o incluso una carita feliz, aunque me encantaría saber su opinión del capítulo ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Lizdayanna, Aislinn Massi, alejandra1987, paupau1, Nadiia16, Danny CullenMa, Nitoca, solecitonublado, Sully YM, ElisabethMasen, Mamuelita144, jupy, Manligrez, BereB, sandy56, Adriu, Isis Janet, Cary, Sindey Uchiha Hale Malfoy, JANETH A SANDOVAL, Maryluna, Cinti77, Marie Sellory, indii93, EriCastelo, bealnum, bbluelilas, NarMaVeg, Lady Grigori, E-Chan Cullen, PRISOL, JOCPS, danicullenmc, Diana, mariluiq, Liz Vidal, hanna1441, rosycanul10, kasslpz, Idrt12, belen2011yani, saraipineda44, rjnavajas, aliceforever85, krisr0405, tocayaloquis, Mafer, Mapi13, Ali-Lu Kuran Hale, Tata XOXO, mrs puff, Adyel, Mio1973, Noriitha, Lectora de Fics, Twilight all my love 4 ever, DarkLady-s93, glow0718, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, espero que muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.