Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)
Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM
Outtake: La carta de Bella, o Lo que aprendí ese verano
No sé si leerás esto de inmediato, o si lo leerás en absoluto, pero el verano cuando me propusiste ese estúpido y ridículo ardid para recuperarla y estúpidamente acepté, fue el verano con la peor oleada de calor de la historia de la región de las Olímpicas.
Ni siquiera estoy segura de cómo empezó. Aunque no fue con el dinero, eso lo sé. Fue mucho antes que eso. Tal vez fue la desesperación estropeando tu increíblemente hermoso rostro lo que lo inició todo. Incluso entonces, habría hecho lo que sea por hacer desaparecer tu dolor.
No. No es justo culpar a tu desesperación. La verdad es que empezó porque yo quise que empezara, más de lo que quise alguna cosa en mi vida. Tú simplemente dijiste dos palabras… yo fui la que aceptó al escucharlas.
No tenía que aceptar. Quiero decir que, no fue como si me hubieras torcido el brazo o algo así, eso es seguro. Y no, no trataré de negar que quería el dinero. Pero también quería ayudarte, aún si en lo personal nunca creí en las almas gemelas: la persona con la que estabas destinada a estar y todo ese bla, bla, bla. Sin embargo, tú creías que ella era tu felices-para-siempre, así que haría lo que pudiera para ayudarte a recuperarla. Al menos, eso es lo que me decía que estaba haciendo en ese momento.
Creo que la razón por la que me sentí tan nerviosa contigo esa primera noche fue porque sabía que ibas a proponerme que me quedara, aunque debo admitir que la propuesta en sí me sorprendió. Pero ahora te contaré un pequeño secreto. Siempre iba a decir que sí, incluso en las partes en las que pretendí estar sorprendida. Así que, nunca te sientas mal o culpable por lo que propusiste, por hacer que me quedara, porque creo que de una forma u otra, habría encontrado una razón para quedarme antes de que terminara esa noche.
Para ser honesta, de haber sabido en la que me metía, puede que haya dicho que 'no'. Verás, te imaginé a ti y a mí jugando este juego, entretejiendo nuestro pequeño cuento y convenciendo a la gente del pueblo de Forks que estábamos locamente enamorados mientras la doctora Tanner veía y echaba humo por las orejas… y finalmente entraba en razón. No conté con todo lo demás que entró en el juego— que se interpusieran los sentimientos, que se involucraran las familias, que se formaran amistades.
No conté con Jake, o Alice, o Rose, o Emmett, o Carlisle, o Jasper, o el pequeñín. No conté con Esme.
Sin embargo, supongo que son momentos como esos lo que te recuerdan las lecciones de vida que se te han enseñado a lo largo del camino, y este verano seguro que estuvo repleto de ellas.
Como la primera:
"Las palabras no pueden lastimarte, Bella," Jamie me dijo una vez cuando éramos niños. Un par de chicos del vecindario me habían estado persiguiendo y burlándose de mí, y me dejé caer en el suelo, llorando. Jamie me encontró, me levantó y me enseñó la lección sobre los palos y las piedras (1).
Y luego demostró el punto al moler a golpes a los chicos con su bastón de hockey.
Pero con el paso de los años, he llegado a la conclusión que, aunque estoy segura que mi hermano mayor tenía buenas intenciones, estaba equivocado. No tanto por sacarle la mierda a golpes a esos chicos—definitivamente se merecían eso, créeme. Sino porque las palabras pueden conducir a acciones, ¿y qué es lo que dicen sobre las acciones?
Que las acciones dicen más que las palabras.
Nunca fue mi intención que nuestras acciones lastimaran a alguien. Mucho menos a ti… o a mí… ¿Pero qué estábamos pensando?
En serio, ¿qué demonios estábamos pensando?
¿Sabes cuándo me di cuenta que tal vez no todo sería tan simple como habíamos pensado? Fue esa primera vez junto a los acantilados. Estaba muy oscuro allá arriba, pero el cielo despejado de Olimpia con estrellas brillando… como un millón de joyas relucientes en esa cálida noche de verano. Pero ni siquiera ese espectáculo poco común fue suficiente para borrar la tristeza en tu hermoso rostro; para hacer desaparecer ese dolor de tus ojos siempre que la veías. Es entonces cuando me doy cuenta que todo esto se había convertido en más que solo un juego para mí, porque esa fue la primera noche que de verdad sentí tu dolor tan vívidamente, que me dolió físicamente. Y cuando me abrazaste…
Bueno, solo digamos que la Toscana se convirtió en algo secundario esa noche, en esos acantilados.
Aun así, con todo lo que comprendí esa noche, hubo mucho más que no pude percibir—aun cuando lo que estaba pasando debería haber sido tan claro como esas estrellas en el cielo. Pero en realidad, nunca pretendí ser una experta.
Lo oculté bien, ¿no es así? No necesariamente de todos los demás, porque al parecer yo era un libro abierto, sino de ti… y aún más de mí misma. ¿Pero cómo podría haberlo sabido? Nunca había estado en esa posición. Y al principio, a medida que los coqueteos se intensificaban de ambos lados, fue muy fácil llamarlo algo físico. Nunca negué mi atracción por ti, y tú… bueno, simplemente fue tan genial verte finalmente reír que nunca me detuve a pensar lo extraño que era eso… que aprendieras de nuevo a reír mientras ella aún estaba tan lejos de tu alcance. Y desde luego, nunca me detuve a pensar cómo complicaría eso las cosas una vez que la recuperaras—cuando ya no me necesitarás a mí.
Es gracioso, pero no fue sino hasta esa noche en la fiesta de la piscina que realmente me di cuenta cuán intensos se habían vuelto mis sentimientos físicos hacia ti. Esa noche… cuando ella me provocó y yo la provoqué en respuesta… despertó algo en mí… una pasión latente que hasta ese punto, ni siquiera sabía que existía.
Resultó que ni siquiera necesité ir a la Toscana. Había encontrado la pasión justo en el pueblito de Forks…
Fue entonces que comprendí qué tan lejos estaba dispuesta a que llegara este juego—no solo por ti, sino también por mí. Porque aunque todavía no lo reconocía por lo que era, esa noche me permití sentir esperanza. Toda confundida y sin aliento en esa oscura y caliente habitación, por un pequeño momento me permití la esperanza—el gran sueño de que quizás, solo quizás, antes que terminara el verano, tú verías que había otras opciones para ti que no la incluían a ella como tu felices para siempre.
Pero no imaginé, en esa habitación contigo esa noche, que al despertar mi pasión latente hace tanto tiempo—la esperanza en mí—que también despertaría la bestia en ella.
Otra lección aprendida:
"No se trata de si ganas o pierdes, sino que es cuestión de saber jugar."
Esas fueron otras palabras de sabiduría de Jamie. Cómo se le ocurrió eso, no tengo idea, pero desafortunadamente, una vez más se equivocó. Porque aunque supongo que sí, está bien, se puede decir que la provoqué—de la forma típica en la que yo solía hacerlo subí las cosas de nivel y continué—sin importar cómo fuera mi juego, el resultado final era lo que realmente importaba.
Así que, dejaré que tú determines quién—al final del juego—estaba más equivocado que el otro. Pero no voy a disculparme. Por nada. Porque no puedes negar que al final, ella lo dio todo. Es gracioso que casi la admiro por ello.
Pero para volver a ti y a mí, quiero que sepas que al principio, me esforcé tanto por mantener levantados esos muros, incluso a sabiendas de lo vano e inútil que sería ese esfuerzo—aun cuando me admití a mí misma que te habías alojado en mi corazón desde el primer día. No era porque no te quisiera, sino porque por mucho que pudiera haberlo deseado, por mucho que pudiera haber empezado albergar mis propias pequeñas fantasías sobre nosotros, sabía que nunca podría ser ese perfecto felices para siempre en el que al parecer habías pasado tu vida soñando—del que me hablaste esa noche junto a los acantilados. He vivido una vida tan diferente a la tuya, y aunque no podía culparte por creer en finales de cuentos de hadas, yo sabía muy bien lo inalcanzables que eran realmente.
Pero si de algún modo ella pudiera darte ese final perfecto, esa puesta de sol en el fondo con las carreras exitosas, el matrimonio feliz y buenos niños, entonces me marcharía con gusto, porque eso es lo que tú te mereces.
No, eso no es del todo cierto.
Dije que no me disculparía por nada, pero quizás tengo algo por lo que disculparme. Porque con todo y las honorables intenciones mencionadas antes, ellas prácticamente pasaban a un segundo plano cada vez que estábamos solos y tú me abrazabas. Lo intenté, juro que lo hice, pero mi determinación, mi decisión de permitirte tener tu final perfecto… bueno, simplemente desapareció en el instante que tu corazón latió junto al mío. En tus brazos, finalmente me sentí bien; finalmente sentí que quizás, tal vez, estaba… en mi hogar.
Así que lo lamento si lo hice mucho más difícil para ti.
Aunque tuvimos buenos momentos. Como la noche de la gala benéfica. Esa fue una hermosa noche, ¿no es así? Clara y cálida, aunque no tan húmeda como se habían puesto esas noches de verano. Me sentí tan esperanzada esa noche contigo a mi lado, manteniéndome muy cerca de ti, de forma tan posesiva. Me permití creer que tú sentías lo mismo que yo, y que de algún modo las cosas saldrían bien; que juntos, encontraríamos la forma de salir de este desastre que habíamos hecho.
No imaginaba que el desastre apenas comenzaba.
La siguiente lección:
Una vez cuando tenía cuatro años, me robé una tanda entera de galletas de chispas de chocolate que mi mamá acababa de hornear y se las di al perro del vecino—con el que se supone que no debía jugar porque a veces podía ser un cabrón malo. Mordió mi dedo y lo metí a mi boca para no tener que ver la sangre. Cuando mi mamá preguntó dónde estaban las galletas, culpé a Jamie. Cuando ella me preguntó por qué seguía chupando mi dedo le dije que me había pinchado con una espina. Cuando al perro le dio diarrea, me hice la desentendida y silbé una alegre melodía. Cuando mi dedo se infectó, me tomó una semana completa confesarle a mi mamá y entonces ella me llevó de prisa con el doctor y lloré y me retorcí y me desmayé cuando clavaron la enorme aguja en mi muslo y sangró porque me moví demasiado.
Jamie se estaba riendo cuando volví en mí, pero entonces me abrazó antes de darme un golpecito en la frente. ¿Y qué fue lo que me dijo entonces? "Bella, Bella, Bella, qué extraordinaria telaraña tejimos…"
Tú y yo nunca nos dimos cuenta la telaraña que seguíamos tejiendo; enterrándonos en un agujero del cuál sin importar qué, finalmente tendríamos que salir.
¿Por qué esa noche nos enterraste en un agujero más profundo? ¿Fue porque tenías que evitar la humillación, o porque viste la oportunidad y la aprovechaste, de la forma en que yo lo hice en esa sala de examinación hace unas semanas?
¿O fue por ella? ¿Para presionarla?
Supongo que el 'por qué' no importa tanto ahora. Lo que importa son los efectos resultantes. Llegamos muy lejos sin tener las más mínima idea de lo que quedaría al final.
En mi vida, andar por ahí sin tener mi guardia alta siempre ha sido una mala idea. Ya sabes lo suficiente de mí para comprender por qué ha sido así. Aun así, a pesar de todas mis reservas, a pesar de todas mis dudas bajé mi guardia por ti. Estaba dispuesta a intentarlo, aunque toda mi vida me había enseñado que las cosas buenas no duran. Pero por ti, estaba dispuesta a tomar ese riesgo porque cuando dijiste que me necesitabas, lo tomé de forma literal. Convenientemente, simplemente olvidé que la necesidad no siempre hace perdurar el amor…
Tal vez, solo tal vez, debiste haber sido más claro.
Pero de nuevo, nunca había sentido lo que sentí por ti, y por eso confundí las señales. Creí que lo que vi en tus ojos era lo mismo que el amor, pero al no ser una experta en nada de esto… supongo que las interpreté mal. Necesidad, deseo y entonces, después que te enteraste de todo, lástima—supongo que eso es lo que vi.
Pero ya no sientas más pena por mí. Me conoces mejor que nadie—incluso que Jamie—alguna vez lo hizo. Sabes que estaré bien.
Tal vez nos movimos demasiado rápido. En retrospectiva, aunque el verano parecía haberse extendido por años, apenas habíamos descubierto realmente nuestros sentimientos durante esas últimas semanas. Quizás intentamos apresurar algo que necesitaba más tiempo para madurar, para desarrollarse, para florecer en algo que podría haber tenido una oportunidad de sobrevivir.
O tal vez, en tus propias palabras sobre suerte, destino y cursos predeterminados, nunca debió ser.
Y esto nos lleva a otra lección:
Cuando tenía seis años, encontré un pequeño pajarito en nuestro patio trasero. Una de sus alas parecía estar herida; colgaba inútilmente a su costado mientras gorjeaba con tristeza sin parar. Jamie me ayudó a meterlo a la casa, y reunimos unas camisetas viejas y unos cheerios y tocino, y le di a ese pajarito nuestra versión de refugio y comida. Le cantamos y le contamos chistes, y todas las noches le llevábamos un poco de nuestra cena hasta que sus tristes gorjeos se hicieron más felices, y empezó a mover cada vez más el ala inútil. Le compré una jaula y lo puse ahí antes de que pudiera alejarse volando de mí porque para entonces Jamie había perdido el interés.
Verás, había una chica pelirroja llamada Victoria, creo, que acababa de mudarse un par de casas más abajo.
Como sea, el pajarito era todo mío ahora, pero volvió a quedarse callado y parecía inquieto en su jaula, y una noche le pregunté a Jamie si sabía qué podría estar molestándolo.
"Tienes que dejarlo ir, Bella," me dijo Jamie, "para que pueda saber si quiere estar solo allá afuera o aquí contigo."
No quería dejar ir a mi pajarito, pero Jamie me dijo que si amas algo, si realmente lo amas, tienes que dejarlo libre. Si vuelve a ti, es tuyo. Si no, nunca lo fue.
Así que dejé ir a mi pajarito, pero fue solo unos días después que fui a quedarme con mi abuela, por lo que no sé si en realidad volvió.
No puedo dejar de preguntarme si alguna vez habrías vuelto, así que ahora te dejo ir—porque casi desde el principio de este juego, sabía que lo que importaba más desde el inicio era tu felicidad, y si de algún modo tú has llegado a la conclusión que a pesar de todo todavía recae en ella, tendré que respetar eso.
Te deseo lo mejor. De verdad que sí.
Y como última lección, esto es lo que soñé anoche:
Soñé con la casa donde pasé los primeros seis años de mi vida. Era una casa pequeña, si lo recuerdo correctamente: tres recámaras pequeñas y un baño que todos compartíamos en el pasillo de arriba. Pero creo que mi mamá lo mantenía limpio y cómodo; al menos en mis recuerdos, sonríe mientras baila por ahí con una escoba, o mientras destapa una olla de algo, honestamente, con un olor extraño; tendía a quemar la comida—mucho creo. El aroma de algo quemado—estofados negros, quesos fundidos color marrón y cosas así—casi siempre llegaba a la parte de atrás mientras Jamie y yo jugábamos.
No creo haber ido a preescolar; Renee (¿Alguna vez te dije el nombre de mi madre?) al ser ama de casa, decidió que me quedara con ella hasta el jardín de niños. Así que pasé mis días jugando y esperando a Jamie—que era ocho años mayor que yo—a que llegara a casa todas las tardes. Cuando escuchaba al autobús amarillo de la escuela detenerse en nuestra calle, en un salto dejaba de hacer lo que estaba haciendo e iba a recibirlo como un cachorrito saltarín y feliz. Cuando él terminaba la tarea, era entonces que mi verdadero día empezaba porque corríamos a la parte de atrás y jugábamos en los columpios, o él me ponía uno de sus disfraces militares y me convertía en el soldado enemigo mientras él rescataba al mundo de mi invasión. O jugábamos a los policías y ladrones. Ese era uno de sus favoritos, creo que porque siendo Jamie mucho mayor que yo y el hijo de un policía, se sabía todos los derechos de Miranda y disfrutaba arrestándome. Sí, yo siempre era el tipo malo, pero estaba bien.
En fin, soñé con mi casa anoche. Jamie y yo nos mecíamos en nuestro columpio de madera instalado en la parte de atrás, pero fue algo extraño porque aunque él se veía de la forma en que lo recordaba de la última vez que lo vi—alto, delgado y desgarbado, la forma en la que suelen ser los chicos de catorce años; con su cabello castaño rizado largo y cayendo sobre su frente; yo no me veía o me sentía como de seis años. Me veía de la forma en que me veo ahora; me sentía como me siento ahora.
Aunque definitivamente estaba vestida con un disfraz militar.
Y estaba llorado.
"Todo vale en la guerra y en el amor, Bell." No dijo eso de una forma fría, sino como algo natural, como si fuera algo que no pudiera evitarse.
"Lo amaba," lloré. "Pero él no me amaba—no lo suficiente."
"Voy a patear su trasero," gruñó frunciendo el ceño, pero sacudí mi cabeza.
"No puedes hacerlo. Solo tienes catorce años," le recordé mientras limpiaba los mocos de mi nariz. "Él casi tiene el doble de tu edad, y es alto y delgado, pero tiene unos músculos…"
Oye, no estoy diciendo que el sueño haya tenido mucho sentido. Solo lo cuento como sucedió.
"Entonces, tú patea su trasero," ordenó Jamie, bajando de su columpio y viniendo a pararse con rigidez frente a mí. "Tú eres grande ahora, y te enseñé cómo derribar de un golpe a alguien más grande que tú." Sus ojos castaños resplandecieron, con sus manos cerradas en puños a sus costados.
Levanté la vista y le sonreí levemente. "Jamie, golpearlo no va a funcionar. No va a hacer que el dolor desaparezca." Apunté a mi corazón, oculto bajo un montón de emblemas militares.
Volvió a fruncir el ceño, viéndose muy confundido e… indefenso.
"Bellsie, no sé qué decirte. Nunca me enamoré. Nunca me convertí en un experto en algo de eso.
Comencé a llorar con más fuerza, y entonces Jamie me envolvió con su brazo de la forma en que siempre lo hacía cuando me caía durante uno de nuestros juegos o cuando se ponía demasiado rudo y olvidaba que no era un soldado del campo enemigo, sino solo una pequeña niña tonta.
"Estarás bien, Bellsie," me prometió. "Lamento que te hayan lastimado, pero estarás bien. Ya lo verás."
Pero ya no era esa niñita de seis años, y ya no cabía en sus brazos de la forma en que solía hacerlo.
Y entonces soñé contigo.
Estabas sentado en esa silla en tu vieja recámara, en la casa de Esme, aun trayendo puesto ese bonito traje que te pusiste para la fiesta, salvo que se veía tan mal como la ropa de Mike se había visto; arrugado por todas partes, con esas manchas que se veían bastante asquerosas sobre los pantalones. Y bueno… no olías muy bien en este sueño si te soy honesta. Tu cabeza estaba gacha y acunada en tus manos, y seguías tomando esas respiraciones profundas cada pocos minutos, pasando la mano por tu cabello. Y estabas murmurando.
"… Lo siento. Lo siento mucho. Lo siento mucho." Seguías diciendo, una y otra vez, pasando la mano por tu cabello y empuñándolo frenéticamente.
¿Ese último sueño fue de verdad un sueño o una realidad? No lo sé.
Solo por si acaso, te diré que pude haberte perdonado una transgresión momentánea con Bree, un segundo de duda—de indecisión, la humillación frente a tus amigos y familia. Pude haberte perdonado casi todo.
Pero Jamie era todo lo que me había quedado, y trataste de quitármelo, y lo siento, pero dejarlo ir todo es una lección que nunca quiero aprender.
OOOOOOOOOO
(1) El dicho es del novelista Robert Bloch "Podrán romperme los huesos con palos y piedras, pero las palabras jamás podrán herirme."
Muchas de ustedes comentaron en sus reviews que las ponían nerviosas esos pensamientos de Bella al principio de cada capítulo, muchas pensaron que era un diario, otras una carta dirigida a Edward. Obviamente no podía decirles qué eran sin spoilearles la historia, bueno, ahora saben que es :( Una carta de despedida para Edward. ¿Cuándo la escribe? ¿Cómo se la entregará? Eso lo veremos muy pronto, este es un outtake y el siguiente capítulo ya está listo, solo espero recibir un poco de su cariño por este outtake y luego leeremos el siguiente capítulo, aunque todavía nos queda algo de drama. Así que, espero que hayan disfrutado de este pequeño recordatorio de cómo vivió todo Bella, y por supuesto, que me digan qué les pareció y así poder leer el siguiente ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Angeles, ZharyBella, ZellidethSaga76, NarMaVeg, BereB, tulgarita, Car Cullen Stewart Pattinson, Yolanda Lorenzo, kassplz, Paola Lightwood, Tata XOXO, Nitoca, Jade HSos, gabomm, solecitonublado, aliceforever85, Twilight all my love 4 ever, Lectora de Fics, JANETH A SADOVAL, bealnum, Isis Janet, Nadiia16, arrobale, Adriu, MajoRed, Mamuelita144, Brigitte, Mafer, Adyel, EriCastelo, rosycanul10, miop, natuchis2011b, bbluelilas, Manligrez, Melania, Nanny Swan, Rosiichita, saraipineda44, rjnavajas, PRISOL, catita1999, sandy56, Liz Vidal, Maryluna, belen2011yani, Lady Grigori, hanna1441, E-Chan Cullen, Cary, Mapi13, Lizdayanna, Noriitha, Sindey Uchiha Hale Malfoy, tocayaloquis, Solange C, mrs puff, Ali-Lu Kuran Hale, paupau1, indii93, Idrt12, Mio1973, glow0718, krisr0405, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, espero que muy pronto ;)
