Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)
Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM
Recomendaciones de canciones para el capítulo:
Para el BPOV:
It Must've Been Love de Roxette
Already Gone de Kelly Clarkson
Para el EPOV:
It Will Rain de Bruno Mars
Capítulo 25 – Ayuda y ayuda
BPoV
No todo lo que quería decirle a Edward podía ponerlo en una carta. Habría palabras y emociones que quedarían sin decirse—escenarios con los que algún día me podría permitir soñar, pero por ahora, tuve que dejar que se esparcieran, como las hojas secas y quebradizas que quedaban en la estela del auto.
Además, mis dedos se estaban acalambrando como unos cabroncetes.
Y sentía mi estómago revuelto. Una combinación de angustia, nervios y escribir en el coche me estaba haciendo sentir náuseas, y lo último que necesitaba era otro incidente de vómito. Con un suspiro pesaroso cerré mi diario y desenrollé mis dedos del lapicero, estirándolos para conseguir que fluyera la sangre. Mi pierna y mi cabeza dolían. En algún momento, los cielos oscuros dieron paso a un sol apagado lejos en el horizonte, flanqueado por las nubes que eran más la norma en esta parte del país. Todo era ahora como debería ser—como debió haber sido desde el principio.
"¿Estás bien?" Preguntó Jake.
Me había estado haciendo esa pregunta o una variación de la misma por un par de horas ya. Yo simplemente asentía o le daba un callado "sí", en respuesta. Básicamente ha sido un viaje silencioso conmigo escribiendo y Jake perdido en sus pensamientos. Me sentí un poco mal por meterlo en este desastre, pero no tenía a nadie más a quien llamar, y mientras que hace solo unos meses pedir un aventón en la lluvia a las cuatro de la mañana habría sido solo otra noche en la vida de Bella Swan, esta vez no me había parecido una muy buena idea.
Es curioso cómo un breve verano podía cambiar tantas cosas.
Me volví hacia él y asentí, forzando una pequeña sonrisa. Me dio una breve mirada de soslayo; sus ojos ónix casi juntos e hizo una mueca.
"¿Estás segura que estás tomando la decisión correcta, Bella?"
Tomé una respiración profunda y desvié la mirada de él; el suspiro que liberé pintó una nube cálida contra la ventanilla del pasajero.
"Siempre he querido ir a la Toscana," le dije a modo de respuesta.
Los dos nos quedamos nuevamente en silencio.
"No lo conociste allá, ¿verdad?"
Sacudí mi cabeza. Mi visión se puso borrosa, tornando todo fuera de la ventanilla en una discordancia de verdes, marrones y grises.
"Lo conocí en una sala de examinación," admití, levantando mi brazo y mostrando dónde había una pequeña cicatriz justo sobre mi codo, ya apenas visible. "Necesitaba puntadas."
Jake soltó un resoplido; sus ojos fijos en el parabrisas. "Entonces, él me ganó por cuánto, ¿veinticuatro horas?"
Ofuscada por el agotamiento y la ansiedad, mi confundido cerebro no tenía idea de lo que estaba hablando.
"¿Qué?"
Volvió su rostro en mi dirección, mirando por unos largos segundos antes de volverse de nuevo. "Nada. Olvídalo." Luego dejó escapar uno de esos suspiros largos y pesarosos. "Supongo que de todos modos, las cosas no funcionan así, ¿cierto?"
Miré a su afilado perfil por un minuto, y encogiéndome de hombros, volví mis ojos ausentes nuevamente hacia mi ventanilla.
OOOOOOOOOO
El teléfono de Jake vibró de nuevo, de la forma en que lo había estado haciendo cada cinco minutos o algo así, sacudiéndose furiosamente contra la consola delantera, furiosas luces azules lo iluminaban con una urgente incandescencia que intensificaba la sensación de náuseas en el fondo de mi estómago.
Jake suspiró. "Solo va a seguir llamando. ¿Quieres que responda?"
Abracé mis rodillas con firmeza y descansé mi cabeza sobre ellas, cerrando mis ojos con fuerza. Cuando traté de respirar apenas conseguí dar una respiración temblorosa, como pequeños jadeos de aire sucesivos. No podía hablar, o asentir o sacudir mi cabeza. Cada vez que el teléfono vibraba yo me sobresaltaba. Mi cuerpo temblaba.
La siguiente vez que el teléfono vibró escuché que Jake lo agarró y le movió algo.
El teléfono estuvo reconfortantemente en silencio después de eso.
OOOOOOOOOO
Debo haber dormitado por un rato porque la siguiente vez que abrí mis ojos, nos deteníamos en la estación de autobuses, un lugar de apariencia oscura y lúgubre con docenas de autobuses enfilados en varias líneas paralelas a unas yardas de distancia. Me les quedé mirando, apretando mi mochila a mi pecho y preguntándome cuál autobús era el mío—dónde esperaba mi nueva aventura. No había nada del entusiasmo que solía haber al pensar en esa posibilidad; en vez de eso sentí mis piernas cansadas—pesadas como plomo. Y esos condenados puntos no estaban ayudando.
Jake estacionó el coche y tomó una respiración larga y temblorosa. Miró alrededor de la deteriorada estación de autobuses, con sus labios encrespados por la repulsión.
"No me gusta cómo se ve este lugar. ¿Estás segura que quieres hacer esto?"
Me reí ligeramente entre dientes, mirando con él alrededor. "No es como si fuera a armar una tienda aquí."
Antes que pudiera decir algo más salí del coche y me acerqué a la taquilla. Diez minutos después, volví a subir, donde un Jake evidentemente receloso me esperaba.
Frunció sus labios. "¿Bueno?"
"El autobús se va en quince minutos."
"¿A dónde exactamente te vas?"
Suspiré. "Tengo que tomar un vuelo de San Francisco a Londres y luego a Florencia—la tierra de Miguel Ángel y… El David," sonreí con una expresión vacía. "Al menos eso fue lo que me dijo el decano de Estudios Internacionales la última vez que hablamos. Una vez que esté en San Francisco, me pondré en contacto con alguien y averiguaré los pormenores," me encogí de hombros.
Arqueó una ceja oscura. "¿Y cómo planeas hacer eso sin un teléfono?"
"Cielos, ¿nadie ha escuchado hablar de los teléfonos públicos en este estado?" Rodé los ojos.
Jake volvió todo su cuerpo hacia mí, sacudiendo su cabeza. "No me agrada esto, Bella. Tal vez deberías—"
Me volví hacia él y deposité de forma apresurada las páginas que había arrancado de mi diario en sus enormes manos. Sus dedos se curvearon en torno a ellas.
Mi voz tembló cuando hablé. "Cuando todo se calme, dale esto."
La mandíbula de Jake se apretó. "Es un maldito idiota."
Sacudí mi cabeza, bajando la vista entre nosotros. "En realidad, no lo es." Cuando volví a levantar la vista, los ojos negros de Jake penetraban en los míos. Me sostuvo la mirada, con su boca abriéndose y cerrándose un par de veces, como si estuviera tratando de decir algo.
"Bella, yo… yo…"
Agarré sus manos donde ambos aún sosteníamos la carta. Sus ojos bajaron, y entonces sus hombros cayeron antes de volver a levantar la vista.
"Quiero que te cuides," dijo simplemente. "Ten precaución allá afuera."
"La tendré. Y gracias por el préstamo, Jake. Te prometo que te lo pagaré tan pronto como—"
"No seas tonta," me interrumpió. "Debiste haberme permitido darte más."
Sonreí levemente. "Gracias por todo. También cuídate. Y… sé que estás molesto con Edward en este momento, pero cuida de él, ¿está bien?" A pesar de mis mejores esfuerzos mi traicionera voz se quebró. "Nunca dejes de ser su amigo, Jake."
Sus labios se apretaron en una línea recta, y aunque no respondió, creí haber visto un gesto muy leve de su cabeza.
Mi sonrisa se hizo más grande. "Eres un buen hombre."
Resopló. Con un breve beso en su frente, colgué la mochila sobre mi hombro y salí.
OOOOOOOOOO
EPoV
No pensé de inmediato en revisar su teléfono, el que había tenido tiempo de llenar con alrededor de un millón y una aplicaciones inútiles, aunque nunca encontró el tiempo para configurar su propio buzón de voz. Ni siquiera estoy seguro cómo llegué afuera, corriendo alrededor de la casa y llamándola por su nombre a todo pulmón mientras la lluvia golpeaba mi cabeza y la sangre latía en mis oídos. Seguía diciéndome que no podía haber llegado lejos; estaba lastimada por el amor de Dios. Mientras la lluvia dejaba borrosa mi visión, me aseguraba que la encontraría al dar vuelta en la siguiente esquina, detrás del próximo árbol. Dejé que sus palabras dieran vueltas en mi mente como una órbita, como la mantra desesperada de un hombre que sabe que tiene que resistir.
'No voy a ningún lado, Edward, mientras estés seguro de que soy yo lo que quieres.'
"Estoy seguro, Bella," murmuré, agarrando puños de mi cabello. "Estoy seguro. ¿Dónde estás? Jesús, ¿dónde estás?"
Cuando volví a entrar a su habitación empapado de la cabeza a los pies, mi padre estaba paseándose de un lado al otro. Mi madre estaba sentada en la cama, retorciendo sus manos. Me miró a través de sus ojos llenos de culpa.
"No la escuché, Edward. Lo lamento."
Simplemente asentí. ¿Qué podía decir? No tenía palabras de consuelo para ella. Bella se había ido.
Bella se había ido. Esta vez, realmente se había ido. Ningún otro pensamiento podría competir con ese. Nada más importaría hasta que deshiciera ese hecho.
Cuando finalmente vi su teléfono sobre la mesita de noche, precariamente cerca de la orilla, ni siquiera estaba sorprendido de ver que había llamado a Jake. ¿No había sido la primera persona que pensé en llamar la última vez que creí que ella había desaparecido? ¿Quién mejor para ayudarla con su escape? Marqué su número mientras mis padres me miraban, ansiosos y con los ojos muy abiertos, y una vez más no me sorprendió ni un poco que no contestó.
'Eres un maldito idiota.'—Esas habían sido las últimas palabras sabias de Jake dirigidas a mí.
Resoplé y presioné el botón de colgar. "Sí, realmente lo soy."
OOOOOOOOOO
Hace solo una semana, el sol ya se habría abierto paso sobre las montañas a esta hora de la mañana, elevándose sobre el horizonte con matices de rojo y naranja. Pero aunque la lluvia finalmente había amainado, el único indicio de que se acercaba el amanecer era una delgada franja de color granate atravesando el cielo, encendiéndose en un furioso carmesí hacia el norte.
Seguí el resplandor mientras los faros de la camioneta de Bella atravesaban la oscuridad que aún dominaba. Seguí por la 101 saliendo del pueblo por unos treinta y dos kilómetros antes de dar la vuelta de regreso y dirigirme en la dirección opuesta. Mis ojos miraban con atención cada vehículo que pasaba, buscando a mi hermosa trotamundos.
Llamé de nuevo a Jake, como lo había estado haciendo cada pocos minutos durante la última hora porque aunque mis ojos seguían buscando en los coches que pasaban, sabía con quién estaba ella.
"Jake, devuélveme la llamada."
"Jake, si Bella está contigo, necesito hablar con ella. Por favor, llámame."
"Jake, sé que está contigo. Tráela de vuelta conmigo."
"¡Maldita sea, Jake! ¡Tienes que traerla de vuelta! Por favor. Solo…"
Después de un rato, las llamadas se fueron directamente al buzón de voz, y mi teléfono golpeó la cima de la consola con un sonoro golpe sordo.
OOOOOOOOOO
"Señorita Cope, habla el doctor Edward Cullen." Aclaré mi garganta y traté de sonar tan profesional como fuera posible. "Ya le había dejado un mensaje. Por favor, llámeme tan pronto como le sea posible. Es con relación a Isabella Swan. Por favor, señorita Cope. Es urgente." Colgué y arrojé el teléfono sobre el asiento vacío del pasajero antes de frotar frustrado mi rostro con mi mano.
"De acuerdo," murmuré, escuchando claramente los nervios en mi voz pero tratando de ignorarlos. Tenía que evitar el pánico para poder pensar claramente. Tenía que ahogar todo con una determinación férrea, porque la encontraría. "¿Qué opciones hay?"
¿Cuánto tiempo le tomaría llegar a la Toscana? ¿Se dirigiría directamente hacia allá o primero pasearía? ¿Debería revisar primero en Phoenix y Seattle o dirigirme directamente a la Toscana? ¿Y cómo encuentras a una chica preciosa en ciudades llenas de gente? Buscar a Bella en Forks era una cosa, pero en Seattle, o Arizona, o en un continente completamente diferente…
Mis pulmones se oprimieron. Inhalé profunda y bruscamente. La encontraría. Si tenía que buscar por el resto de mi vida, la encontraría. En algún momento me di cuenta que vagar sin dirección no me llevaría a ningún lado, así que apreté los dientes y con el corazón acelerado fui a esperar a donde estaba mi mejor oportunidad de algunas respuestas.
La nublada mañana terminó, dando paso a un mediodía igual de nublado cuando Jake se detuvo finalmente en la grava frente a su casa. Apenas salió del coche cuando lo empujé contra la puerta. Me fulminó con la mirada con ojos fríos y nada sorprendidos.
"¿Dónde demonios está ella?" Mi voz tembló, con la desesperación expuesta en cada palabra.
Me miró con el ceño fruncido.
"Jake, ¿dónde está ella?" Exhalé.
"No te la mereces," gruñó. "¿Tienes idea de lo lastimada que está? ¿Del dolor que tuve que ver en sus ojos?"
Cerré mis ojos y me encogí. "Solo dime dónde está," le supliqué en voz baja.
"¿Para qué?" Resopló. "¿Para que puedas terminar el trabajo? ¿Para que puedas—?"
Lo empujé de nuevo, pero no me quedaban fuerzas. "Por favor, Jake."
Sus ojos oscuros me devolvieron la mirada sin misericordia reflejada en ellos.
"Jake," tragué a través del nudo en mi garganta, "Jake, sé que te preocupas por ella. Sé que es así. Lo comprendo, y no te culpo porque es imposible no preocuparse por ella. Pero Jake, la amo. La amo más que nada; más que mi propia vida, y sé que la lastimé, lo sé, pero la buscaré por todo el mundo si tengo que hacerlo hasta encontrarla. Solo te estoy pidiendo un poco de ayuda."
Entrecerró sus ojos y me sostuvo la mirada por unos largos minutos; con la mandíbula apretada y sus labios en una línea tensa e implacable.
Me di la vuelta y me alejé. Cuando habló, ya estaba casi dentro de la camioneta.
"Su autobús dejó la estación Greyhound de Seattle a las ocho de esta mañana, llegando a San Francisco a las nueve y media de mañana. Tiene que hacer unas cuantas paradas así como una escala de cuatro horas y media en Sacramento a las dos de la mañana. Después de eso, estará de camino a Italia."
Hice rápido mis cálculos. Entre sus cuatro horas de ventaja y el que yo estuviera tres horas más al norte, me llevaba unas siete horas, pero entonces con sus paradas y la escala de cuatro horas y media—"Oye, ¿recuerdas ese atajo que tomamos a San Francisco justo después de terminar el instituto?"
Asentí todavía de espaldas a Jake. Entre el atajo y algo de conducción evidentemente alocada, le habíamos recortado a ese viaje unas cuatro horas.
"Si te pones en marcha ahora, incluso con las tres horas o algo así de descanso para dormir un poco—las que tienes que tomar, hombre, porque honestamente te ves como la mierda – deberías poder alcanzarla justo afuera de los límites de la ciudad de Sacramento."
Dejé escapar una larga ráfaga de aire entre mis labios entrecerrados. "Gracias, Jake."
Él dijo algo más, pero yo ya estaba quemando caucho.
OOOOOOOOOO
Diría Erica "Corre, Edward, corre", fue el comentario que me dejó en el correo con el capítulo jajajaja. Supongo que todas estamos así, alentando a Edward para que llegue a tiempo. ¿Llegará? Esperemos que sí, pero aún queda la duda su Bella lo escuchará, si le creerá, si lo aceptará de vuelta y regresará con él. Algunas de ustedes tienen muy claro lo que sería mejor para estos dos aún si se arreglara todo entre ellos, así me lo han hecho saber en sus reviews. ¿Qué creen qué pasará? Es obvio que su relación necesita sanar, falta ver como lo hace, si lo hace. Y sí, Jake fue quién la ayudó como algunas lo pensaban, y no solo a Bella, con todo y lo molesto que estaba, también ayudó a Edward. Un verdadero amigo, porque muy bien pudiera haber aprovechado la oportunidad para acercarse él a Bella, ¿no creen? En fin, espero que hayan disfrutado del capítulo, no podía dejarlas esperando más tiempo, aunque todavía no está resuelto todo, al menos saben que Edward ya va en busca de Bella. Como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y pronto leer el siguiente ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review el capítulo anterior: sandy56, Nadiia16, Isis Janet, bbluelilas, tulgarita, Angeles, mony17, ZellidethSaga76, PRISOL, Mio1973, Adriu, catita1999, DarkLady-s93, Andrea Ojeda, paupau1, Tata XOXO, Ali-Lu Kuran Hale, miop, MajoRed, Mafer, Twilight all my love 4 ever, NarMaVeg, ElisabethMasen, tocayaloquis, Mamuelita144, indii93, Idrt12, krisr0405, Manligrez, Torrespera172, eriistar, Mary de cullen, solecitonublado, BereB, Diana, Noriitha, Cary, saraipineda44, bealnum, E-Chan Cullen, aliceforever85, Sindey Uchiha Hale Malfoy, Nitoca, Maryluna, natuchis2011b, Adyel, Marie Sellory, Rosiichita, Solange C, kasslpz, Liz Vidal, belen2011yani, Car Cullen Stewart Pattinson, glow0718, Valevalverde57, EriCastelo, Lizdayanna, Lady Grigori, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, espero que muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.
