Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)

Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM


Canción recomendada para el capítulo:

Arms de Christina Perri

Capítulo 27 – Amor y pájaros

BPoV

Han pasado tres semanas desde que Edward y yo hicimos nuestra interpretación de Bonnie y Clyde de la Costa Oeste—ya saben, ¿a lo Jay-Z y Beyoncé en ese video?

Y ahora estábamos en el aeropuerto Sea-Tac.

Estacionamos la pickup en un lugar de corto plazo y me colgué la mochila al hombro mientras Edward agarraba mi única maleta. En un silencio inusual caminamos hacia la terminal y nos paramos en la fila para registrarme con mi equipaje. Detrás de nosotros, un grupo de chicas que llevaban camisetas Union Jack a juego reían emocionadas. Me puse a picar las costillas y el estómago de Edward, tratando de sacarle una sonrisa y, de acuerdo, disfrutando no tan secretamente de unos cuantos manoseos más a su torso bien tonificado. Imágenes de nosotros en la cama hace unas horas se filtraron en mi mente y me hizo preguntarme cuándo volveríamos a estar así de cerca del otro. Su mandíbula apretada… el fuego en sus ojos… la sensación de su perfecto trasero en mis manos—todo me llenó de una calidez agridulce. Edward agarró mis dedos traviesos y los envolvió con sus fuertes manos, acercándome a su pecho.

"¿En qué estás pensando?" Preguntó, con una ceja levantada porque en realidad, a estas alturas, el hombre podía leerme como un libro.

Le di una sonrisa pícara. "Sabes en qué estoy pensando."

Resopló, sus bonitos ojos verdes mirándome. "Mente de alcantarilla," me acusó sacudiendo su cabeza, pero la ansiedad rodeaba sus pupilas con tonos grises que había llegado a aprender eran un reflejo de sus emociones.

Me reí entre dientes al escuchar su acusación y liberé mis dedos de su agarre para poder llevar mis manos a sus hombros tensos, acariciándolos, enterrando mis pulgares en los surcos de sus omóplatos de la forma en que sabía que le gustaba. Suspiró—un largo y profundo suspiro.

"Te gusta mi mente de alcantarilla," bromeé, deseando poseer algún tipo de varita mágica de cuentos de hadas que hiciera desaparecer el gris. Pero este era Edward, y nunca intentaría cambiarlo.

"Amo tu mente de alcantarilla," me corrigió con una sonrisa engreída.

"Sé que sí," sonreí. En las últimas tres semanas, Edward ha dejado perfectamente claros sus sentimientos a través de ambas cosas, sus palabras y sus acciones. No había dudas. Pero no nos veríamos por unas semanas, y aunque los dos manejábamos el estrés de formas diferentes—él con un labio superior tenso y yo con un jugueteo nervioso—nuestros corazones sentían el mismo dolor esta tarde.

Así que silbé una pequeña melodía y volví a picarlo—en su perfecta boca, su nariz recta, su frente tersa, memorizando la temperatura exacta de su piel, la figura precisa de un pequeño lunar en el lado izquierdo de su mandíbula. Se alejó de mis piquetes, con una pequeña sonrisa en sus suaves labios. Sus brazos rodearon mi cintura, abrazándome a él, mirándome, y memorizándome también.

OOOOOOOOOO

"¿Por qué no están todos tus documentos de viaje como te dije que los guardaras?" Edward me regañó una vez que salimos de la fila de registro y de camino a la aduana. Acabábamos de tener toda una aventura rebuscando en mi mochila para encontrar mi pasaporte, y el fanático del control que es Edward estaba presente en toda su gloria.

Como dije, estrés.

"Porque yo tengo un sistema," le mentí. "Todo el tiempo sabía dónde estaba. Solo estaba viendo si tú lo sabías."

Puso los ojos en blanco y yo me eché a reír mientras él se preocupaba todo el camino al área de aduanas. Su labio inferior sobresaliendo en un puchero enfurruñado, pero no hizo nada por intimidarme porque en realidad, era simple y sencillamente sexy, ¿y cómo podría estar intimidada cuando todo lo que quería era arrancar ese labio de un mordisco?

"Te dije que mantuvieras tus documentos juntos." Continuó con su tirada, sus labios fruncidos de una forma que no había visto en meses. "Si pierdes tu pasaporte—"

"Edward, no voy a perder ninguno de mis documentos," me reí entre dientes. "Me las he arreglado para mantener mis cosas juntas casi por diecisiete años ya. Un cambio de continente no va a alterar eso."

Se detuvo y se volvió para encararme, el gris aún ahí—la ansiedad también evidente ahora en las arrugas estropeando su frente. "¿Estás segura que tienes todo lo que necesitas?"

Le sonreí, tratando de mejorar su estado de ánimo. "Veamos, ¿quieres?" Deslicé la mochila de mi hombro y la puse en el suelo, poniéndome de cuclillas frente a ella. Edward se puso de cuclillas conmigo.

Abriendo el cierre del compartimiento principal de mi mochila, saqué la bolsa de artículos para tocador que Esme preparó para mí, con cepillo de dientes y pasta dental, desodorante, un peine, un bonito brillo de labios rosado, un mini jabón, un mini desinfectante de manos, y unas cuantas otras cositas para mantenerme limpia y oliendo bien. La linda bolsita para viaje en lo que había puesto todo olía a limpio y fresco, igual que ella.

"Esto es de Entrometida para asegurarse que no me transforme en un zorrillo de aquí a Europa."

Edward resopló.

Volví a meter la mano y saqué la pequeña bolsa de almuerzo llena de pastelillos recién horneados y salchichas envueltas con tocino que Emmett y Rose prepararon para mí. Olían delicioso, pero me había prometido que no los probaría hasta que al menos estuviéramos a unos cuatro mil seiscientos metros en el aire.

"Esto es de Emmett y Rose asegurándose que no me muera de hambre de aquí a Europa."

Edward se rio entre dientes. Ya estábamos logrado algo.

De nuevo metí la mano y saqué una foto laminada del pequeñín y yo. Lo sostenía en alto en el aire mientras él reía con tantas ganas que terminó con un brutal caso de hipo. Me le quedé mirando a la foto por unos segundos antes de parpadear para contener el picor y miré a Edward. Él me observaba pensativo.

"Este es del pequeñín," le di una sonrisa temblorosa, dándole vuelta a la foto para que él pudiera verla, "asegurándose que no olvide cómo se ve su carita gorda." Edward se rio suavemente entre dientes.

Suspiré y guardé nuevamente la foto. "¡Ajá!" Exclamé sacando mi e-reader y encendiéndola. "Jasper y Alice cargaron esto con novelas baratas antes que volvieran a la universidad, ya sabes, por si me aburro con todas las maravillas artísticas en la Toscana. Escucha esto," resoplé, leyendo para él, "¡Su caliente y palpitante miembro me invadió, penetrando hasta mis más apretadas profundidades, castigándome con un ritmo que me dejó jadeando y suplicando por más, más!" Me reí entre dientes y me abaniqué con la mano. "¡Vaya, no creo que duerma mucho durante este vuelo!"

Edward puso los ojos en blanco al ver ese regalo. "Solo no olvides leer los libros de viaje al extranjero que descargué para ti o los folletos que envió la escuela."

"Mm," respondí distraída mientras mi dedo se deslizaba por la pantalla. "Oh, y Jake agregó este, 'Scary and True Stories of Student Life Abroad' (1)."

Miré a Edward. Su expresión era imposible de leer. "¿Viste a Jake?"

"Sí, pasó ayer al departamento mientras tú no estabas. Fue a desearme un buen viaje."

Edward asintió con seriedad. Jake no había estado muy presente las últimas semanas. Al principio, me culpé por el distanciamiento entre él y Edward, ya que le había pedido a él que me llevara a Seattle, pero Edward me aseguró que no era por eso. Estiré mi mano y tomé la suya.

"Ya verás; tú y Jake volverán a ser tan unidos como uña y mugre."

"Lo sé," sonrió. "Lo seremos."

Me hizo sentir bien escuchar su confianza.

Edward agarró mis manos y me ayudó a levantarme, sosteniendo una vez mi mirada con seriedad. Su dedo se deslizó por mi mejilla.

"Bella, por favor, ten cuidado por allá," me suplicó por enésima vez en las últimas cuarenta y ocho horas.

"Edward," apreté delicadamente su mano, " cómo estar por mi cuenta. Europa no puede ser tan diferente."

Sacudió su cabeza. "Hay muchas diferencias. Por ejemplo, tú no hablas el idioma," –abrí mi boca para protestar—"y buon giorno, arrivederci y va' fanculo no cuentan." Cierro mi boca.

"También sé algunas frases," sonreí a la defensiva, y entonces llevé mi boca a su oído y le susurré, "Voglio fare l'amore con te. Portami al tuo letto. ¿Dove si trova la stazione ferroviaria?"

Esa hermosa sonrisa engreída estaba en su rostro cuando me retiré, sus ojos verdes resplandeciendo de esa forma kegeliciosa.

"En primer lugar, no te servirán esas dos primeras frases, al menos no hasta que yo llegue allá," gruñó mientras yo me reía con ganas. "Y en segundo, estoy hablando de algo más que solo la barrera del lenguaje, Bella."

Me puse de puntillas y rodeé su cuello con mis brazos. Sus manos se deslizaron automáticamente alrededor de mi cintura, bajo mi camiseta. "Sé de qué estás hablando, Edward, y te lo prometo, sin aventones," – frunció sus labios—"sin pasear yo sola tarde por la noche," continué, "sin presumir mi bonito teléfono. Seré cuidadosa. Cuidaré de mí por ti."

Porque finalmente había encontrado a alguien por el que quería mantenerme a salvo.

Buscó en mis ojos y debe haber encontrado algo en ellos que hizo que sus tensos hombros se relajaran un poco. Pero entonces sus ojos se desplazaron a la fila de aduanas y suspiró, dejando caer sus hombros casi en derrota.

"La fila se está haciendo larga," murmuró a regañadientes. "Será mejor que empieces a avanzar."

Estaría mintiendo si dijera que ahora que Edward y yo habíamos rectificado muchos de los errores que habíamos cometido con el otro desde el principio de esta extraña relación, ahora que finalmente estábamos en un mejor lugar, en un lugar real, no había empezado a esperar ansiosa el viaje a la Toscana. Había sido uno de mis pocos sueños durante la mayor parte de mi vida adulta, después de todo.

Pero también estaría mintiendo si no decía que en ese momento, de pronto no deseaba nada más que correr de vuelta a la pickup y conducir de regreso a nuestro pequeño departamento seguro en nuestro pueblito seguro y acurrucarme en la cama con Edward y nunca levantarme.

Sus pulgares acariciaban mi espalda baja. Estaba segura que podía sentir cómo repentinamente temblaba.

"Cuida de mi camioneta," le indiqué. "No conduzcas a altas velocidades. Y solo dale lo de mejor calidad."

"Lo haré," me sonrió con suficiencia.

"Y… asegúrate de dormir lo suficiente, Edward." Apenas rocé con delicadeza bajo su ojo. "No le serás de utilidad a tus pacientes si no estás bien descansado."

"Trataré de recordar eso," sonrió.

"Te lo recordaré cada vez que hablemos."

"Está bien."

"Está bien."

Nos sostuvimos la mirada. Por mi vista periférica, pude ver que la fila crecía, pero simplemente no podía irme.

Edward levantó una mano a mi collar, girando el reluciente anillo colgando de él una y otra vez entre dos dedos. Lo observé cómo tragaba grueso y metía la mano en su bolsillo trasero, y entonces sentí su mano en mi trasero cuando deslizó algo en mi bolsillo ahí antes de darle un apretón.

"Una cosa más para que leas mientras estás en el avión. Ya sabes, entre los libros sucios de Alice y los historias de horror de Jake."

Sentía mi corazón a punto de explotar. Lo envolví en mis brazos con mucha fuerza, y él me apretó a él.

"Voy a extrañarte muchísimo," dije entre mi aliento, conteniendo las lágrimas.

"Oh cariño, yo también voy a extrañarte." Presionó su boca en mi cabello una y otra vez, y luego agarró en seguida mi rostro entre sus cálidas manos. "Pero vas a estar bien. Vas a pasártela genial, y a explorar, descubrir, aprender y ver tanto, y antes que te des cuenta," – sonrió y pasó el dorso de sus dedos por mi mejilla—"estaré ahí para añadir mi toque aburrido a las cosas."

Me reí entre dientes y sacudí mi cabeza, sintiendo que mis ojos picaban. "Usted, doctor Cullen, lo es todo menos aburrido. En alguna parte están docenas de ex pasajeros del Greyhound que gustosamente atestiguarán eso."

Me dio esa hermosa sonrisa afectada suya, y le di un golpecito en su labio, solo que él no intentó alejarse. Mi dedo se quedó en su terso labio por unos maravillosos momentos, pero entonces me aparté para meter la mano en mi mochila una última vez.

"Yo uhm… se puede decir que también tengo algo para ti. Empaqué esto, pero… pensándolo bien probablemente no la necesitaré. No tienes que usarla ni nada," me apresuré a decir, "solo… guárdala bajo mi almohada o algo así, para que la conserves." Me encogí de hombros con timidez.

Edward sostuvo el jersey de Jamie contra su pecho con reverencia, sus ojos brillantes y vidriosos. Con su manzana de Adán subiendo y bajando, asintió. "Cuidaré bien de ella hasta que vuelvas. Lo prometo."

"Sé que lo harás." Y entonces me acerqué y coloqué mis labios en los suyos—lenta y dulcemente, nuestras lenguas apenas se tocaron. Me aparté y apoyé mi frente en la suya. "Vamos a estar bien," susurré porque sabía en mi corazón que sería así. Tenía fe—y tal vez un poco del destino mezclado ahí con ella.

Edward inhaló profundamente. "Sí, lo estaremos. Te amo, Bella."

Y como siempre, esas palabras me envolvieron en la calidez más dulce, como el más seguro de los capullos.

"También te amo, Edward," sonreí.

OOOOOOOOOO

¿Todo está bien?

Sonreí. Otro mensaje de texto de Edward. Miré alrededor de la cabina, a todos preparándose para el vuelo—gente forcejeando con su equipaje de arriba, otros mirando por sus ventanitas. Unas hileras hacia atrás, vagamente podía escuchar el llanto de un bebé. Pobrecito.

Todo bien. No olvides darle a Brady otro beso por mí.

No lo olvidaré. También tomaré otro para mí.

Genial.

Genial.

Me apoyé en el reposacabezas, cerrando mis ojos. Si me concentraba lo suficiente todavía podía sentir a Edward moviéndose dentro de mí esta mañana—haciéndome el amor de forma lenta y dulce, como si se asegurara de que cuando ambos sintiéramos la necesidad, pudiéramos revivir cada momento con exquisito detalle. Me quedé sobre él por un largo tiempo después que terminamos, sintiéndolo relajarse dentro de mí, descansando mi cabeza en su pecho y escuchando que su corazón que latía velozmente se sosegaba y se calmaba y volvía a la normalidad. Mientras tanto, él acariciaba mi espalda desnuda, hacia arriba y hacia abajo a lo largo de mi columna, besando mi cabello.

Todavía puedo sentirte dentro de mí.

Jesús, Bella, casi haces que me estrelle.

Fruncí el ceño. ¡NO DEBERÍAS ESTAR MANDANDO MENSAJES DE TEXTO MIENTRAS CONDUCES!

Tienes razón. Lo siento. El último. Te amo. Ten cuidado.

OOOOOOOOOO

De acuerdo, de verdad lo intenté.

Leí novelas baratas por un rato, pero simplemente no me convenía ponerme así de cachonda tan rápido cuando no vería a Edward durante unas seis semanas, cuando tenía previsto venir a visitarme. Mis dedos y una buena imaginación tenían sus límites. Así que entonces probé con las historias que Jake me descargó, pero eso tampoco me estaba funcionando. Finalmente, traté de revisar el paquete de folletos e información del instituto dónde estaría estudiando para el próximo semestre. Era un instituto norteamericano justo en el corazón de Florencia, y parecía absolutamente perfecto, pero oh demonios, ¿a quién estaba engañando? Nunca he sido de las que les gusta la gratificación retrasada, y la carta que Edward había metido en mi bolsillo trasero estaba quemando un agujero a través de la mezclilla. Quería estar sola cuando finalmente la leyera porque estaba muy segura que las compuertas de las lágrimas que de algún modo conseguí contener en aduanas definitivamente estallaría una vez que leyera eso. Pero como dije, ¿la gratificación retrasada y yo? No nos llevábamos muy bien.

Lo primero que noté fue cómo las blancas y limpias páginas de papel incluso olían a él; a jabón y algo almizclado con su propio aroma especial. Mis ojos ya picaban con la primera línea, su letra demasiado prolija para ser de un doctor. Cuánto tiempo seguiría así con prescripción tras prescripción, esa era la incógnita.

Septiembre 4, 2012

Mi dulce, dulce Bella:

Son un poco más de las tres de la mañana mientras escribo esto. Te veo dormir en nuestra cama, dando vueltas de la forma en que tiendes a hacerlo, envolviéndote con todas las mantas. Tu cabello cubre tu rostro. Está necesitando de todas mis fuerzas no levantarme de este escritorio y quitarlo de mi camino porque no quiero despertarte, pero está bloqueando mi vista de tu boca, tu nariz y tus ojos y en unas cuantas pocas horas estarás de camino a la Toscana, y pasará mucho tiempo antes que pueda verte durmiendo.

De acuerdo, lo moví. Te removiste, y puse mi boca en la tuya, pero no despertaste. Haces un puchero muy dulce con tus labios mientras duermes, ¿lo sabías? En fin, ahora estoy aquí sentado y te miro y trato de escribir entre miradas. Maldita sea, ahí vas de nuevo dando vueltas y volviendo a cubrir tu rostro de mí. Tres semanas después todavía me hace temblar el pensar en lo cerca que estuve a tener que vivir sin ver tu rostro—sabiendo que alguna vez tuve algo, alguien tan perfecto y la dejé escapar. ¿Fue Dios, o la Providencia, o el Destino, o simplemente un golpe de suerte lo que me permitió alcanzarte, lo que hizo que me escucharas, lo que te ayudó a creer? No lo sé, pero lo que haya sido. Doy gracias por ti todas las noches. Quiero que sepas eso.

Pero mis errores empezaron hace más de tres semanas. Empezaron un día a mediados de mayo cuando la chica más hermosa que había visto en mi vida entró a mi sala de examinación y le hice la propuesta más indecente que podría haber ideado. ¿Cómo fue que no me diste un puñetazo en la cara? Y después, ¿cómo lidiaste con semanas y semanas de mi estupidez? ¿Cómo es que me has considerado lo suficientemente digno de tenerte aquí conmigo ahora?

Esas son preguntas para las que tal vez nunca reciba una respuesta.

Jake pasó ayer al hospital, y hablamos por unos minutos. No te lo dije, porque no quería pasar las últimas horas juntos antes de que te fueras a la Toscana analizando mis problemas con Jake. Además, tengo el presentimiento que él y yo estamos de camino a la reconciliación de todos modos.

Él me dio la carta.

Dice que iba a dármela el día que regresó de irte a dejar a Seattle, pero cuando me dijo hacia dónde te dirigías, me fui tan de prisa que no tuvo oportunidad. Posteriormente, él necesitaba su propio espacio y tiempo. No se lo recrimino.

Tengo que decirte que leer tu carta ha sido… difícil. Casi estoy agradecido que Jake no me la diera hasta ahora porque, honestamente no sé cómo habría reaccionado si me la hubiera dado cuando todavía no estaba seguro si te recuperaría o no. Todavía habría ido a buscarte; nada habría impedido que hiciera eso, pero tengo la sensación de que mi desesperación de algún modo habría sido imposiblemente peor. Mi velocidad habría sido mucho más peligrosa. No habría esperado a que salieras de ese autobús, sino que habría subido a buscarte. Básicamente, te habría avergonzado mucho más de lo que ya lo hice.

Saber lo que realmente pensabas en esas primeras semanas, saber lo rápido que te enamoraste de nuestros amigos y familia, saber exactamente cómo te lastimaron mis palabras y acciones, saber de los sentimientos que pensaste tenías que ocultar, leer en papel lo erróneos que habían sido mis ideales de la relación perfecta, leer y sentir tu necesidad por Jamie, y cómo a través de todo, nunca estuviste segura de mis sentimientos por ti casi me destroza. Todas esas emociones se describieron claramente en tu carta y una vez más Bella, me disculpo por tantas cosas. Sé que tú no quieres discutirlo de nuevo; tú eres el tipo de chica del vaso medio lleno mientras que yo tiendo a ver el vaso medio vacío. Y estoy muy agradecido por eso. Estoy muy agradecido por la luz que trajiste a mi vida, por tu alegría y por tu perdón. Pero hay un par de cosas que no me dejan dormir por las noches, amor—tu partida mañana siendo la principal. Sin embargo, hay otras cosas que siento la necesidad de dejarte completamente claras.

¿Creíste que sentí lástima por ti? Admito que cuando me enteré de lo que habías pasado, incluso antes que me contaras el resto, no deseaba más que envolverte en mis brazos y mantenerte a salvo—pero eso dista mucho de la lástima. Te deseaba, desde el momento en que entraste a la sala de examinación en emergencias, te deseaba. Te necesité probablemente por la misma cantidad de tiempo. Así que no negaré que también viste esas emociones en mis ojos.

Pero me malinterpretaste si alguna vez pensaste que sentía lástima por ti, y supongo que es tanto mi culpa como cualquier otra cosa porque tú no eras experta en nada de esto. ¿Pero adivina qué? Tampoco yo lo era. Creí haber estado enamorado antes; creí que lo reconocería fácilmente, pero cuando me enamoré de ti fue mucho más allá de todo lo que había conocido. Era como buscar una semilla cuando todo el maldito campo había florecido mientras te dabas la vuelta.

Aun así, me culpo. Debí haberlo identificado en seguida porque siempre estuvo ahí, siempre amor, admiración y reverencia y tantas otras cosas que hasta este día todavía no puedo describir. Debí haberte dicho que te amaba desde el momento que posé mis ojos en ti, pero había sido humillado y joder, tenía tanto miedo de decir las palabras en voz alta que esperé y…

Y… bueno, sabes lo que pasó porque esperé. Casi te pierdo. Casi nos perdemos el uno al otro. Es por eso que no quiero esperar a decirte estas cosas.

Este verano fue corto, como los veranos tienden a ser. Los días en la región Olímpica se hicieron más cortos y esas decisivas noches de verano empezaron a mostrar signos de desvanecerse. Las brisas nocturnas soplaban más insistentemente y con cielos cada vez más grises llegó algo familiar pero olvidado en nuestro rincón de la tierra; nubes plateadas… y la promesa de días más oscuros por venir.

Pero tú y yo, permanecimos en la burbuja que habíamos creado para nosotros durante esas últimas tórridas semanas. Completamente obsesionados el uno con el otro, no vimos los cielos grises, o sentimos las brisas frías, ni siquiera las gotas que caían de arriba que indicaban lo que se acercaba. La ardiente pasión que ardía entre nosotros consumía cada uno de nuestros sentidos. Como niños totalmente ignorantes del torbellino que se avecinaba, nos topamos con él de frente, sin idea alguna de cómo ese ardor sería puesto a prueba por la tormenta que avanzaba.

Fue probado, Bella, pero creo que salimos fortalecidos por ello. Ahora nos conocemos el uno al otro por dentro y por fuera. Y sabemos que necesitamos contárnoslo todo. Es por eso que necesito decirte que nunca fui como ese pájaro que tú y Jamie encontraron de niños. Nunca pedí, nunca necesité que me dejaras libre. Era feliz—inequívoca, excepcional e incomparablemente feliz. Y de haber sabido entonces lo que sé ahora, de haberme dado cuenta lo mucho que necesitabas que te asegurara eso sin lugar a dudas, lo mucho que precisabas saber que eras solo lo que necesitaba, no un estúpido cuento de hadas, ni el bombo y platillo, SOLO TÚ, entonces lo habría gritado desde los techos más altos. Debí habértelo dicho, dejarte escuchar esas dos simples palabras porque aunque había intentado demostrártelo, aunque intenté expresarlo a través de diferentes acciones, tú anhelabas esas palabras que simplemente no habías escuchado lo suficiente en tu vida. Y lo siento. Maldición, siempre lamentaré que me tomó tanto tiempo descifrarlo todo—lamento cómo se jodió todo, y te prometo, que nunca permitiré que las cosas vuelvan a llegar tan lejos.

Ahora yo te contaré sobre ese pajarito—con el que me comparaste, el que tú y Jamie cuidaron de niños. En mi versión, ella era un fuerte y hermoso pájaro, pero lastimada y vulnerable en el interior. Ella se recuperó un glorioso verano, pero faltaba algo más.

Así que la dejé ir para encontrarlo, porque que volará de regreso a mí. Lo . Y cuando lo haga, no la mantendré a mi lado con típicas jaulas, con mentiras o expectativas de perfección. La conservaré con mi amor, con mis verdades, y con la promesa de que tal vez no sea perfecto, pero es nuestro.

Te amo.

Edward.

OOOOOOOOOO


Traducciones para el limitado italiano de Bella:

Buon giorno – buenos días/buen día

Arrivederci – adiós

Va fanculo – Vete a la mierda

Voglio fare l'amore con te – Quiero hacer el amor contigo

Portami al tuo letto – Llévame a tu cama

Dove si trova la stazione ferroviaria – ¿Dónde está la estación del tren?


Awwwww, por si alguna todavía le guardaba algo de rencor a Edward, dudo mucho que sobreviva después de esto *suspiros* Pues sí, la dejó ir, para vivir su vida, para que cumpla su sueño y regrese a él. ¡Y sabemos que lo hará! Creo que muchas, aunque los querían juntos, también anhelaban que ella cumpliera su deseo de ir a la Toscana. Espero que este final de la autora les haya dado la clausura que deseaban :) Aunque eso no quita que sea triste la partida, a mí me llegó esa parte donde Bella saca la foto del pequeñín *sniff* Se ve que toda la familia de Edward se enamoró de ella y ella de ellos, era muy cierto lo que dijo Edward, que Bella se iba de cada uno de los lugares que visitaba con los corazones de aquellos a quienes conocía, el problema es que no se quedaba para cultivar esas amistades por temor a que volvieran a dejarla sola. Qué bueno que ahora Edward y Entrometida, jejeje, le enseñaron que tiene que tener fe. Y bien, ahora veremos qué tal le va en la Toscana. Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y poder leer pronto el siguiente ;)

Aprovechando, les aviso que ya empecé a publicar la nueva traducción "Love 2.0" es una adaptación de un dorama genial que tal vez algunas ya han visto, yo lo vi y la verdad me gustó mucho más la versión de la autora "cupcakeriot" espero que se den una vuelta para que lo lean y por supuesto, que me digan qué les pareció con su review ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: kaja0507, Jade HSos, Franciscab25, Sindey Uchiha Hale Malfoy, Nanny Swan, sandy56, Paola Lightwood, JOCPS, bbluelilas, ZellidethSaga76, Nitoca, glow0718, PRISOL, Jess Amador, alejandra1987, Car Cullen Stewart Pattinson, NarMaVeg, Idrt12, Mapi13, Ali-Lu Kuran Hale, bealnum, Cary, ElisabethMasen, Isis Janet, Melany, Twilight all my love 4 ever, solecitonublado, saraipineda44, BereB, Mamuelita144, Aislinn Massi, kasslpz, Brigitte, JANETH A SANDOVAL, mrs puff, Diana, Adriu, Nadiia16, miop, Adyel, EriCastelo, Rosiichita, krisr0405, Mafer, Manligrez, natuchis2011b, arrobale, rosycanul10, Mio1973, Wenday 14, tulgarita, DarkLady-s93, Maryluna, tocayaloquis, E-Chan Cullen, Noriitha, mariluiq, Melania, Liz Vidal, belen2011yani, Lizdayanna, Tata XOXO, Lady Grigori, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, que espero sea muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.