Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)
Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM
Indecent Proposal Outtake – ORAB, al estilo de los niños Cullen – Parte 1
(Nota de la autora: En caso de que necesiten un recordatorio, ORAB son las siglas de "Operación Recuperar A Bree", que es como Bella denominó su 'trabajo' de ayudar a Edward a recuperar a Bree, al inicio de su relación).
BPoV
"¡Niños, asegúrense de quitarse los zapatos en la lavandería!" Grité, siguiendo a mi pandilla dentro de la casa. "¡Saben cómo se pone papi cuando ve tierra y lodo por todas partes!"
"Bufa, y resopla," responde Masen, lanzando sus zapatos de forma desordenada en el cesto grande para zapatos en el rincón de la enorme lavandería. Un zapato no logró entrar del todo, pero mi hijo de cinco años no parecía muy preocupado. Tal vez era porque Mase sabía que sin importar lo mucho que su papá bufara y resoplara, se le pasaría en cinco minutos. A fin de cuentas, los niños tenían a su papá en las palmas de sus manitas.
Y todos parecían saber eso muy bien.
Dejé las bolsas de los comestibles sobre la encimera de la cocina, sonriendo para mis adentros al escuchar los sonidos de chillidos, risa y gritos que venían de la sala de estar y más allá. Era jueves por la tarde; otra semana casi terminada y los niños—al igual que yo—estábamos listos para darle la bienvenida al fin de semana.
Aun así, yo era la mamá aquí—aunque siete años después todavía era difícil de creerlo—y tenía que recordar las responsabilidades que conllevaba.
"¡La tarea, niños!"
Gemidos de protesta.
"¡Terminamos la tarea en la casa de la abuela!" Jamie exclamó.
"¿Toda?" Cuestioné.
"¡Sí!" Respondieron al unísono.
"¿Toda?" Repetí, utilizando mi mejor voz de mamá con más autoridad porque conocía muy bien a mi Jamie de siete años. Puede que tuviera el cabello y los ojos de su papá, pero en cuanto a personalidad, era igual que su homónimo.
Y a Jamie 'El Primero' nunca le gustó hacer su tarea.
De acuerdo, bien, lo admito; a mí tampoco me importaba mucho.
"¡Jamie todavía tiene de ortografía!" Soltó Mase.
"¡Bocón!"
"¡Bueno, es cierto!"
"Bueno, es cierto," Jamie lo imitó.
"¡Niños, dejen de discutir y terminen la tarea!" Escuché que ordenó Maia. "¡Los dos!"
Eso los calló—muy rápido.
Sonreí. Maia siempre sabía cómo manejar a sus hermanos menores. Y ellos a su vez la adoraban, así que si Maia decía, "cálmense," ellos se calmaban.
"Oye mamá, ¿necesitas ayuda para preparar la cena?"
Miré en su dirección y le sonreí juguetonamente a mi hija mayor— ¡porque se movía como un rayo! No tenía idea cómo había terminado en uno de los bancos de la isla de la cocina, pero ahí estaba, con los auriculares en sus oídos, la música tan fuerte que podía sentir las vibraciones cosquillear por mis dedos. Pero era una adolescente, y el que yo hubiera sido una orientadora vocacional durante la última década o algo así, me dio una idea de cómo funcionaba la mente adolescente. Al parecer, la música no era tanto un lujo, sino una necesidad para el grupo de trece a diecinueve años de edad.
Y oigan, no hace mucho yo había sido igual.
¡De acuerdo, está bien! Todavía era así.
Sonreí en su dirección y con el cartón de jugo de naranja en mi mano, empecé a mecer mis caderas al ritmo de la música que claramente podía escuchar emanando de sus auriculares. ¡Sip, todavía podía sacudirlo!
Maia me dio unos de esos ojos en blanco de adolescente.
Me eché a reír. "Gracias, cielo, pero tengo la cena bajo control. De hecho, voy a preparar tacos de tocino esta noche."
"Ooh, los favoritos de papá," sonrió, quitándose los auriculares y dejándolos sobre la encimera. "Esa es una comida para una ocasión especial. ¿Cuál es la ocasión especial?"
Mordí mi labio y abrí el refrigerador para guardar el cartón. "Ninguna ocasión especial. Yo…" Tragué—"…solo quiero asegurarme que papi esté de buen humor esta noche."
"Papi siempre está de buen humor—salvo cuando Mase trata de aplicar ingeniería inversa en su equipo médico."
'Puede que no esté de tan buen humor después que le dé mis noticias esta noche,' reflexioné en mi interior.
Pero en el exterior, simplemente suspiré y miré a Maia. Con catorce años, se estaba convirtiendo en una bella joven. Oscuros rizos color ébano cayendo en espiral por su espalda. Sus ojos avellana podían verse un momento aceitunados y el siguiente negros—dependiendo de su estado de ánimo. Resaltaban bellamente contra su piel naturalmente bronceada. Era pequeña, apenas un metro y cincuenta y dos centímetros, ¡incluso más pequeña que yo! Y aunque mi cabello era oscuro, el suyo lo era mucho más.
No, Maia no se parecía físicamente a Edward ni a mí, ni a su hermano o su hermana, pero era nuestra, tanto como Jamie y Masen lo eran, y más importante aún, ella lo sabía. Siempre ha sido extremadamente perceptiva—un hecho que nos había ayudado a todos a adaptarnos con más facilidad cuando llegó a nosotros, porque podía percibir lo mucho que la amamos desde el principio. Sí, había tenido problemas con los que lidiar y la ayudamos a cada paso del camino, pero el miedo de no tener a nadie en el mundo—nadie que la amara de verdad—nunca fue uno de ellos. Le agradecía a Dios cada noche que hubiéramos podido librarla de eso.
Sin embargo, si tuviera que ser honesta, su profunda percepción podía algunas veces ser un problema. Como esa vez que casi nos atrapó a Edward y a mí en una posición comprometedora.
Y como ahora.
"Mami," preguntó con una sonrisa curiosa, "¿por qué no estaría papi de buen humor esta noche?"
"Oh, por nada," respondí, tratando de escucharme despreocupada porque no necesitaba que se diera cuenta del nudo de ansiedad formándose en mi estómago. Abrí el paquete de tocino y arrojé las tiras en el sartén. "Es solo que… bueno, tendremos compañía este fin de semana, y tal vez papi no esté… muy emocionado con eso."
"¿Quién va a venir de visita?" Maia preguntó, asumiendo ese tono súper curioso. Metió la mano en su bolsillo y bajó el volumen.
La niña era chismosa—eso no podía negarse.
"Solo una vieja… amiga de papi."
"¿Qué vieja amiga?"
Volteé las tiras de tocino. "Nadie que conozcas, cielo. Ella se fue del pueblo mucho antes que tú o tu hermano y hermana llegaran."
"Oh."
Me desplacé al refrigerador para sacar el queso, consciente del hecho que aunque Maia no estaba diciendo nada, seguramente las ruedas estaban girando como locas en esa cabeza rizada suya.
"¿Ella es una vieja… novia de papi?"
Me eché a reír con tantas ganas que tuve que agarrarme el estómago con una mano. Sip, la niña era sin duda perceptiva.
"Sí, Maia, fue su novia una vez, hace mucho, mucho tiempo."
Maia ya no era una niñita, y yo disfrutaba de hablar con ella, siendo su amiga así como su mamá. Ella no era tan… despreocupada como podía ser Jamie, o extremadamente dinámica como Mase, pero su percepción la convertía en una buena oyente, y con quién era sencillo hablar. Era mi niña enfática.
Maia frunció el ceño de forma sombría. "En ese caso, ¿por qué va a venir a cenar?"
Respiré hondo y me acerqué a ella, estirando mi mano para girar uno de sus lindos rizos en mi dedo.
"Está en el pueblo con su esposo, visitando a sus padres durante las fiestas. Conoces al doctor Tanner—del hospital, ¿cierto?"
Maia asintió con cuidado.
"Bree es su hija."
Ella soltó un resoplido. "¿Bree? ¿No es eso algo así como, un tipo de queso o algo parecido?"
"Maia," la reprendí, dándole una mirada y conteniendo una risita, "se deletrea diferente. Como sea, me topé con ella esta tarde en el mercado con su mamá, y… pensé que sería bueno que después de todos estos años simplemente… nos pusiéramos al día."
Al menos, eso fue lo que pensé hasta que me metí al coche para ir a recoger a los niños de casa de Esme—y de pronto recordé algunas de las cosas que habían ocurrido la última vez que había visto a Bree, la última vez que ella, Edward y yo estuvimos todos juntos.
No había sido lindo, eso era seguro.
Maia me observó, interpretando mi expresión, calculando la poca información que había recibido y dándole vueltas. Muy a menudo la observaba y veía indicios de Edward: sus gestos, la forma en que él pensaba y procesaba las cosas con cuidado.
Era curioso—cómo la vida y la naturaleza funcionaban algunas veces.
Sin embargo, la mamá en mí no podía evitar desear que le diera a la tarea de Álgebra la misma concentración.
Sus ojos se ampliaron cuando ese momento '¡AJÁ!', finalmente llegó.
"¡Entonces… si estás tratando de preparar a papi… eso significa que él no querrá verla, lo que significa que las cosas no terminaron bien entre ellos!"
Levanté una ceja. "Maia."
Ella ignoró totalmente la ceja levantada, al igual que el tono que había intentado usar.
"¿Tú la conocías antes que se fuera del pueblo, mamá?"
Crucé los brazos frente a mí y sonreí. "Sí, la conocía."
"¿Te llevabas bien con ella?"
"Puede que hayamos tenido algunos… problemas, pero como dije, eso fue hace mucho tiempo. Y como siempre te digo," le dije, cambiando de nuevo a modalidad mamá, "no es bueno guardar rencor. No puedes permitir que sentimientos del pasado dominen tu presente."
'No puedes dejar que antiguos miedos dominen tu presente'.
Esas habían sido las exactas palabras de la doctora Maietta, hace mucho tiempo—en Florencia.
Esa era una mujer inteligente.
Maia simplemente se me quedó mirando.
Después bajó la mano y volvió a subir el volumen de sus auriculares. Mis dedos cosquillearon por el ritmo alto.
"Bien, mamá. Solo voy a volver allá atrás," hizo una seña detrás de ella con su pulgar, donde Jamie y Masen con suerte estaban haciendo la tarea, "y asegurarme que esos dos enanos terminen su tarea."
La vi volverse rápidamente, lista para salir de la cocina tan repentinamente como entró.
"Gracias, Maia, y por cierto, ¿tú terminaste tu tarea en casa de la abuela?"
Suspiró profundamente, de espaldas a mí. "No, mamá."
Sacudí mi cabeza y me reí entre dientes. "Termínala ahora, entonces."
"Sí, mami," refunfuñó Maia.
Y me volví antes que el tocino se quemara porque el tocino quemado era bastante desagradable.
OOOOOOOOOO
EPoV
El aroma de mi cena favorita entró al garaje.
Tacos de Tocino.
Resoplé en mi interior mientras entraba a la cocina—a través de la lavandería donde los pequeños tenis de Masen estaban tirados de forma desordenada alrededor del cesto de los zapatos en lugar de adentro. Un rastro de mochilas y papeles de la escuela marcaban el camino. El aroma a tocino se volvió más intenso entre más avanzaba, así como las voces de mi esposa y mis hijos—zapatos desordenados y mochilas se convirtieron en las menores de mis preocupaciones. Hubo una época de mi vida en que todo tenía un orden; cuando la idea de consumir tacos—tacos de tocino, ni más ni menos—revolvería mi estómago; me tendrías sermoneando sobre arterias obstruidas y niveles de colesterol.
Todo eso fue antes de conocer a mi esposa.
Además, cuando llegaron los niños, mi despreocupada esposa amante de la comida chatarra dio un semi giro de ciento ochenta grados, y aunque no necesariamente se transformó en una vegana fanática de la fruta y la verdura consciente de la salud, se convirtió en una mujer que se aseguraba que su familia comiera bien, que a su vez se preocupaba más por lo que ella comía—a fin de ser un modelo a seguir y asegurarse tanto como se pudiera que los dos estuviéramos con nuestros hijos tanto tiempo como fuera posible.
Por supuesto, todavía había delicias de fin de semana—y paletas de consolación cuando los niños estaban enfermos. Y nadie podía jamás acusar a la casa Cullen de escatimar en Halloween.
Equilibrio. Ese era el secreto de nuestra familia—en todos los sentidos.
Todos estaban reunidos en la mesa de la cocina, donde Bella y yo nos aseguramos de tener comidas familiares al menos cuatro veces a la semana en esas noches cuando yo no trabajaba hasta tarde, o Jamie no estaba en gimnasia, o Masen en el béisbol infantil, o Maia en el fútbol soccer…
"¡Papi!" Jamie gritó en cuanto me vio, bajando de su asiento de un salto y corriendo a mis brazos. La cargué y le planté un gran beso en su mejilla.
"¿Cómo está mi pequeña?"
"¡Terminé toda mi tarea antes de cenar!" Exclamó orgullosa, "¡Y mami solo tuvo que decírmelo tres veces!"
"¿Solo tres veces? ¡Ese debe ser un récord!"
Soltó una risita. La puse en el suelo y cargué a Masen, que se abrazó a mi pierna.
"¿Y cómo está el hombrecito de la casa? ¿Qué has estado haciendo?"
"No he vuelto a agarrar tu maletín médico, papi." Sacudió su cabecita. "Y mami no tuvo que decirme que devolviera el estetoscopio y dejara de usar la otra cosa que se parece a un martillo."
Sonreí con suficiencia, conteniendo una gigantesca carcajada porque Masen tuvo que aprender a dejar ese maletín. "¿Ah, sí?"
"Sip," dijo, completamente serio.
"Bueno, me alegra escuchar eso. De lo contrario, sé de un niñito que no jugará con su amiguito Jakey este fin de semana."
Sus ojos se ampliaron.
Me reí entre dientes y alboroté su cabello castaño, dejándolo nuevamente en el suelo. "Ve a terminar tu cena, hombrecito."
"Hola, papá. ¿Cómo estuvo el trabajo?" Maia preguntó cuando me acerqué a ella y dejé un beso en sus suaves rizos. Me miró con sus ojos oscuros y contuve un sentimiento agridulce, extrañando los días cuando no se creía demasiado grande y madura para correr a recibirme. Pero entonces sus ojos brillaron y supe que ya fuera que corriera hacia mí o no, estaba igual de feliz de recibirme como mis otros dos hijos.
"Ocupada y muy productiva, mujercita." Era la respuesta que le daba la mayoría de las noches. En mi línea de trabajo, había días que no terminaban muy bien, pero afortunadamente, este no había sido uno de ellos. Como sea, agradecía lo que tenía: mi familia, mi esposa.
Hablando de ella, mis ojos finalmente siguieron hacia la última persona en la mesa, y como es costumbre, la hermosa sonrisa en sus labios siempre provocaba la misma reacción en mí.
Bella…
Mi vida…
OOOOOOOOOOO
"¿Y cuál es la ocasión especial esta noche?"
Estábamos en nuestra recámara unas horas después, una vez que conseguimos que Jamie y Masen se metieran a la cama. Había tocado y metido la cabeza en la habitación de Maia, donde estaba boca abajo en su cama, con sus pulgares moviéndose rápidamente sobre su teléfono, con los auriculares en sus oídos.
"Apaga la luz en media hora, Maia."
Me miró y me sonrió con dulzura. "Sí, papá. Buenas noches."
Cuarenta y cinco minutos más tarde, todavía podía ver una franja de brillante luz blanca por debajo de su puerta cerrada.
Adolescentes.
"¿Qué te hizo pensar que había una ocasión especial?" Bella susurró.
La luz era tenue, solo lo suficiente para poder ver el contorno de su bello rostro, la forma de sus pezones oscurecidos respingones en sus perfectos pechos. Pasé mi lengua por uno y luego me dirigí al otro.
"Los tacos de tocino," dije entre mi aliento, antes de tomar en mi boca la parte superior de su montículo.
"Ohh…"
Después de casi una década de matrimonio y siete como padres, nuestras conversaciones mientras hacemos el amor abarcan una amplia variedad de temas. Hablamos del clima, cómo van los niños en la escuela, la última receta de tarta de manzana de Rosalie—lo mucho que aún amo el cuerpo de Bella después de todos estos años.
- lo mucho que todavía me excita; lo mucho aún que nos excitamos el uno al otro.
- lo mucho que aún nos amamos—y siempre lo haremos.
"¿Podemos hablar de eso más tarde?" Murmuró, sujetando mi cabello, sus ojos castaños mirando profundamente a los míos.
"¿Por qué no podemos hablar de eso ahora?" Pregunté en voz baja, deslizando una mano entre sus piernas y agarrándola con firmeza con mi palma.
Gimió y arqueó su espalda, empujándose más profundo hacia mi mano cuando introduje un dedo en su interior. Al mismo tiempo ella estiró su mano y la envolvió en mi palpitante polla.
"Porque estoy disfrutando esto muchísimo, y temo que el tema podría… desinflarte."
"¿Sientes eso? Nada que digas podría desinflarme en este momento, amor," gemí.
Y para probar exactamente lo parecido que estaba a una roca en este momento, saqué mi dedo y metí mi polla.
Los dos gemimos, de forma en la que habíamos aprendido en los últimos años: amortiguando nuestros gritos y gemidos en nuestro cuello, nuestra boca, nuestras extremidades; amándonos en voz baja para no alertar a los niños de lo que estaba sucediendo detrás de nuestras puertas cerradas con llave.
Bella enseguida me rodeó con sus piernas, acercándome más, enterrando sus talones en mi trasero.
"Edward… sí…"
"Dime por qué hiciste tacos de tocino." Murmuré, entrando lentamente y después saliendo casi por completo antes de deslizarme una vez más en su interior. Sabía que a ella le encantaba sentir toda mi longitud entrando y saliendo de ella lentamente, con estocadas deliberadas, para que pudiera disfrutar cada centímetro.
"Ungh…" Lloriqueó, con sus manos presionando mis hombros, bajando por mi espalda, con sus uñas arañando exquisitamente mi piel. "Más tarde… cuando terminemos…"
Retrocedí y agarré una de sus suaves piernas, colocando primero una y luego la otra sobre mis hombros. Envolvió sus tobillos alrededor de mi cuello, con sus dedos haciéndome cosquillas en mi nuca. La penetré más profundo que antes, llenándola hasta el fondo.
"¡Mierda!" Siseé por el puro calor, humedad y flexibilidad que era mi Bella
"Sí, Edward, sí…" me incitó. La penetré y salí, lamiendo mis labios mientras veía sus pechos tentarme al rebotar.
"¿Lo quieres más duro?" Pregunté, porque Bella y yo no teníamos reparos ni reservaciones cuando estábamos así, completamente abiertos al otro de cada forma posible. Me encantaban las cosas que ella me susurraba cuando hacíamos el amor; la forma en que me decía lo que quería y cuándo.
"Sí, Edward," me pidió, "Dámelo más duro—más rápido," jadeó.
Sonreí e hice lo que me pidió, pero después de unas buenas estocadas, me detuve.
"No," me suplicó, "no te detengas… no te detengas…" Arqueó sus caderas y trató de moverse contra mí, buscando fricción. Mierda, necesité de una fuerza de voluntad titánica, pero conseguí quedarme completamente quieto.
"Dime," ordené, moviéndome con exasperante languidez, tentándonos a ambos con el deseo de más.
"Edward, por favor… más tarde…" Dijo entre su aliento, sus ojos entornados, con su pecho agitado contra el mío.
La penetré con fuerza, girando mis caderas sobre su clítoris.
"Dios… ohh… Edward…"
"Dime," repetí, saliendo tan jodidamente lento que pude sentir hasta la última pizca de sus cálidas paredes contrayéndose. Si no me decía pronto, iba a perder este maldito juego—y lo perdería en grande.
"Ohh… vamos a tener compañía…"
Me congelé por un segundo, porque básicamente así fue cómo me dijo la primera vez que íbamos a ser padres.
Riéndome entre dientes, volví a descender mi boca en la suya.
"¿Esa es tu forma de decirme que estás nuevamente embarazada?" Volví a bajar sus piernas a mis costados y empecé a moverme despacio dentro de ella, porque si había otro bebé creciendo dentro de ella, teníamos que tomárnoslo con calma. "Porque si es así, tengo que decirte, amor, es una sorpresa, pero es una maravillosa—"
"No estoy embarazada, Edward," gimió. "Bree y su esposo vienen este fin de semana…"
… y el momento terminó.
Ella me advirtió.
Mi esposa me había advertido que sus noticias tendrían el poder de desinflarme—un evento que hasta ahora creía imposible mientras le hacía el amor a mi Bella.
Pero era posible. Oh sí, al parecer era muy posible.
Jajajaja pobre Edward, por no hacerle caso a su mujer, se desinfló jejeje. ¡Pero díganme, ¿quién no lo haría al pensar en Bree?! Y sí, alguna preguntó si Bree aparecería de nuevo, y aquí la tienen, diez años después y viene con su esposo. ¿Cómo se imaginan que resulte esa reunión? Ya lo veremos. Por lo pronto, es lindo ver la familia tan bella que han formado, ¿no es así? Y todavía veremos un poco más de sus aventuras, porque con esa esposa y esos hijos, sin duda Edward tiene una vida muy interesante jejejeje. ¿Alguna de ustedes hablar de tacos de tocino cuando está teniendo sexo? Jajajaja, eso como me hizo reír, lo siento, pero no me imagino hablando de la cena con el husby mientras estamos en esos menesteres. En fin, espero que hayan disfrutado de este outtake y como siempre, esperaré ansiosa sus reviews para poder leer pronto el siguiente.
Muchas gracias a quienes dejan su review en el capítulo anterior: Nitoca, jupy, Vianey Cullen, Franciscab25, Cinti77, Aiislinn Massi, somas, Mapi13, angelaldel, Paola Lightwood, alejandra1987, Jade HSos, kasslpz, Manligrez, Rosiichita, Tata XOXO, NarMaVeg, Car Cullen Stewart Pattinson, bbluelilas, Brigitte, Sindey Uchiha Hale Malfoy, saraipineda44, Lectora de Fics, Nadiia16, Isis Janet, Angeles, JANETH A SANDOVAL, bellaliz, bealnum, Mafer, aliceforever85, BereB, E-Chan Cullen, Marie Sellory, EriCastelo, Cassandra Cantu, MajoRed, tulgarita, Noriitha, dobleRose, Sully YM, PRISOL, JessMel4, mony17, krisr0405, rosycanul10, Twilight all my love 4 ever, Mio1973, Diana, miop, Melany, ZellidethSaga76, hanna1441, Ali-Lu Kuran Hale, Maryluna, mrs puff, Mamuelita144, Lady Grigori, Lizdayanna, Liz Vidal, Solange C, Wenday 14, Idrt12, sandy56, Adriu, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo outtake, espero que muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.
