Para que no haya problemas y confusiones, declaro que estos personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, y la hermosa trama pertenece a la increíble autora pattyrose. Yo, meh, solo traduzco ;)

Y por supuesto, me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo. Muchas gracias por animarme a buscar más alto ;) y ayudarme a hacer mis traducciones más legibles. TQM


ORAB—Al estilo de los niños Cullen – Parte 3 – Conclusión…

BPOV

"De todas las ideas que has tenido, amor, y tengo que ser honesto, has tenido unas cuantas bellezas," sonrió Edward con suficiencia al sacar el asado del horno y me agaché debajo de él para sacar las patatas, "esta de aquí, sin duda, no es una de tus mejores."

Maia, que estaba en la cocina con nosotros preparando su famosa ensalada, miró a su papá, y compartieron una risita.

Les rodé los ojos y puse las patatas en un lindo platón. "No está yendo tan mal."

Levantó una ceja en mi dirección mientras cortaba el asado, enterrando el cuchillo con mucha más rudeza de la necesaria y provocando que hiciera una mueca por el pobre y delicioso pedazo de carne.

"Disculpa, ¿pero estábamos tú y yo en la misma habitación con las mismas personas?"

"Es cierto que el doctor Diego es un poco… pomposo. No es tan malo."

"No, supongo que él no lo es," Edward concuerda a regañadientes. "Pero no me gustó lo sorprendida que pareció Bree del hecho que nuestros hijos sean tan bien educados. Como si en realidad fuera tan difícil de creer," frunció el ceño. "Mira a Maia," agregó, ondeando una mano en su dirección. "Es una damita, ayudando con su hermano y hermana y preparando deliciosas ensaladas."

Esta vez, Maia ni siquiera levantó la vista de la preparación de su ensalada.

Entonces entró Masen.

"Maia, ¿ya debería poner la mesa?"

Me sorprendió la disposición de Masen a poner la vajilla, y también el hecho que le preguntara a Maia. Pero Maia simplemente asintió, mirando decididamente a Mase.

"Ya te separé los cubiertos. Sabes cómo colocarlos, ¿verdad?" Preguntó, entrecerrando sus ojos.

"¡Sip!" Cogió cada juego de cubiertos—que ya estaban envueltos en servilletas separadas—y los observé con atención.

"¡Mira eso!" Edward hizo un gesto hacia Mase. "¡Nuestro hijo ni siquiera espera a que le pidan que ponga la mesa!"

Después entró Jamie.

"¿Ya debería preparar la limonada, Maia?" Se veía tan impaciente por ayudar como Mase.

"Mm," murmuré pensativa, observándolos con los brazos cruzados.

Edward y yo dejamos a las chicas con sus preparaciones finales mientras sacábamos las tartas, el asado y las patatas. Maia y Jamie se ofrecieron a traer el resto.

"Maia y Jamie traerán el chili y el tofu tan pronto como Maia termine de preparar la ensalada," sonreí, tomando asiento en la cabecera de la mesa. Edward se sentó frente a mí en el otro extremo. Bree y Diego había tomado asiento uno frente al otro, y Masen al haber terminado su trabajo de colocar la vajilla, tomó asiento junto a Bree.

"Y Jamie está preparando una limonada recién hecha," Edward declaró orgulloso.

"Todo esto se ve delicioso hasta ahora, Bella," el doctor Diego exclamó, mirando hambriento alrededor de la mesa. "No consumimos muchas comidas caseras en Houston."

Bree le dio una mirada furiosa. "Cuando te esfuerzas en tu carrera, es difícil encontrar tiempo para sazonar un asado, o hornear patatas—dos veces."

"En especial cuando algunos de nosotros ni siquiera tenemos permitido comer nada de eso," el doctor Diego murmuró bajo su aliento, mirando al asado con evidente anhelo.

Si las miradas mataran, los gigantescos láseres de Bree lo derribarían justo en ese momento.

Me reí con nerviosismo—porque definitivamente no quería un homicidio en mi casa.

"Sé a lo que te refieres, Bree. Realmente todo es un acto de malabarismo, ¿no es así?" Dije en seguida, intentando disipar la tensión entre esposo y esposa.

"Sin embargo, lo haces todo muy bien, amor." Edward sonrió en mi dirección. Le sonreí con dulzura al ver la sinceridad en sus ojos.

Maia y Jamie entraron al comedor. Maia llevaba dos tazones grandes de chili vegetariano, mientras Jamie llevaba dos platos pequeños de tofu salteado. Me sorprendió un poco que hubieran servido todo en platos separados ya que había dejado platones para ellas, pero oh bueno, en realidad no hacía mucha diferencia.

Maia colocó un tazón de chili frente a Bree—y el otro frente a Diego. Luego Jamie colocó un plato de tofu del otro lado de Bree—y uno del otro lado de Diego.

"Muchas gracias, niñas," Diego sonrió.

"Sí, gracias," Bree concordó toda correcta y formal.

"De nada," Maia les sonrió con dulzura. "Jamie y Masen, ¿por qué no me ayudan a traer el resto?"

"¡Claro!" Los dos aceptaron simultáneamente, riendo y corriendo los dos de regreso a la cocina.

El doctor Diego los observó con añoranza. "Qué niños tan buenos."

Una vez más, cuando los niños regresaron me sorprendió ver que ya habían servido las ensaladas en platos separados, y habían llenado y traído los vasos con limonada. Pero nuevamente, en realidad, no importaba cómo estuvieran haciendo las cosas.

¡Simplemente estaba súper orgullosa de ellos por ayudar tanto en primer lugar!

Con todo aquí y listo, Edward murmuró unas palabras rápidas sobre agradecimiento y amigos—las que por cierto, podrían haberse escuchado más sinceras—y entonces, nosotros los carnívoros empezamos a comer.

"Edward, ¿cómo están tus hermanos?" Bree preguntó. Tomó una pequeña cucharada de chili y la sostuvo frente a su boca, esperando grácilmente la respuesta de Edward antes de tomar el bocado.

Edward había estado a punto de meter un pedazo de asado en su boca. Ahora dejaba su tenedor y miraba a Bree con una sonrisa tensa.

"Todos están bien, gracias. Emmett y Rose tienen cuatro niños, y su propia cadena de restaurantes en Seattle y las áreas circuncidantes. Jasper y Alice les ayudan a administrar el negocio."

"Cuando no están corriendo tras de sus dos niños," agregué con una sonrisa.

Bree me miró y me dio una sonrisa apresurada antes de volverse enseguida nuevamente hacia a Edward.

"Entonces, ¿todos viven en Seattle?"

Edward deja su tenedor una vez más. "No, todos viven en Forks."

"Así que, es un lindo negocio familiar," sonrió Bree, inclinando su cabeza hacia un lado, observando a mi esposo.

"Sí," respondió Edward, rápido y breve, al parecer sin ningún interés en compartir el hecho de que todos estábamos involucrados en el negocio de restaurantes de Emmett y Rose.

"¿Y cómo están tus padres?"

Edward suspiró y miró con anhelo el pedazo de asado en la punta de su tenedor antes de volver a dejarlo.

"También están bien. Papá se retira el año próximo, y mamá… bueno, ella no tiene planes de retirarse en el futuro inmediato. De hecho, está pensando en expandir su negocio."

Bree se rio graciosamente—y era yo, ¿o sus pestañas revolotearon un poquitín más de lo necesario?

"Tu mamá siempre fue muy… activa e… impulsiva. Incluso soñadora. Supongo que por eso te acogió a ti tan fácilmente, Bella."

Parpadeé.

"Tal vez la abuela acogió a mi mamá en tan poco tiempo porque mamá es muy bonita, amable e inteligente."

Esa no fui yo, fue Maia—y aunque le sonrió bellamente a Bree mientras lo decía, hubo un extraño fuego ardiendo en sus ojos.

Mi estómago se apretó.

Bree dejó su cucharada de chili y dirigió sus enormes ojos hacia Maia.

"Sí, tu mamá definitivamente es todas esas cosas—y más. Sin duda supo cómo atrapar a tu papá en muy poco tiempo."

"Tal vez atrapó a mi papá en tan poco tiempo porque mi papá finalmente despertó y vio las cosas como eran realmente."

Los enormes ojos de Bree se hicieron más grandes por el shock.

Oh.

Mierda.

"Maia, cielo…" Empecé a decir.

"Bree, cariño, ¿por qué no pruebas tu chili? ¡Está absolutamente delicioso!" Diego soltó, atiborrándose de comida.

"Solo quise decir que los hombres pueden ser muy ciegos a veces." Maia metió un pedazo de asado en su boca, sonriendo mientras masticaba.

Bree se le quedó mirando, su chili prácticamente olvidado. "¿Cuántos años tienes, Maia?"

Maia se aseguró de tragar por completo antes de responder con evidente orgullo. "Tengo catorce."

"Catorce," Bree mustió pensativa. "Recuerdo cuando tenía catorce." Sus ojos tomaron abruptamente una mirada vidriosa y distante. "Edward, ¿recuerdas ese verano cuando teníamos catorce años, justo antes que empezáramos el instituto? Solíamos pasar los días en el patio trasero de mis padres—lejos del sol, por supuesto. Tú y el resto siempre estaban en la piscina y yo tenía que seguir recordándote lo malo que es el cloro para la piel, pero simplemente no escuchabas. Creíamos que lo sabíamos todo entonces, ¿verdad?"

Esta vez Edward se le quedó mirando a Bree como si hubiera perdido la cabeza. "¿Qué es lo que—?"

"¡Ooh, ooh, ooh!" Jamie rebotaba en su asiento, levantando su mano de la forma en que le habíamos enseñado si quería hablar mientras otros lo estaban haciendo. Desafortunadamente, seguía olvidando que levantar su mano no significaba que automáticamente ya podía interrumpir.

"Señorita Bree, si tenía catorce al mismo tiempo que mi papá eso significa que tiene la misma edad que él. Mi papá ya tiene cuarenta. ¿Eso quiere decir que usted también tiene cuarenta? Mi mami tiene treinta y cinco. ¿Verdad, mami?"

La tez naturalmente pálida de Bree se enrojeció más que el chili sin tocar que estaba frente a ella.

Oh.

Mierda.

"En serio, Bree," exclamó Diego, metiendo chili a su boca, "Solo prueba el chili."

"Uhm… Jamie, cariño," le dije bajito, "no le preguntamos a la gente su edad."

Maia le dio a su hermanita una sonrisa repleta de satisfacción. "Tienes razón, Jamie. Ella tiene cuarenta. Buenas matemáticas."

La sonrisa de Jamie era grande y orgullosa.

Entra silencio incómodo número cuatro.

Ahora, mientras estaba en marcha el silencio incómodo número cuatro, Maia y Jamie intercambiaron miradas—una que como su mamá, reconocía muy fácilmente. Era la mirada que se daban siempre que decidían aliarse contra Masen—lo que afortunadamente no era muy a menudo. Pero entonces Masen se unió a la mirada, y mi estómago lleno de carne se revolvió.

Con una respiración profunda y evidentemente molesta, Bree volvió coger su cuchara, con sus ojos fijos en el chili al llevarla a su boca para su primera probada—

"Doctora Tanner, ¿el doctor Rodríguez y usted planean alguna vez tener hijos?"

¡Oh. Dios. Mío! ¡Maia no le preguntó eso!

"Maia—" Edward habló ahora.

Bree dejó su cuchara y claramente fulminó a Maia con la mirada, pero Maia mantuvo su mirada con firmeza.

"El doctor Rodríguez y yo hemos estado ocupados durante los últimos años con nuestras carreras. Si tendremos hijos o no, no es—"

Por la esquina de mi ojo vi que cayeron los hombros del doctor Diego.

"Mi mamá y mi papá quizás tengan más hijos."

"¡Maia!"

"Porque mi mamá todavía es muy joven," Maia continuó, ignorando mi expresión horrorizada. "Treinta y cinco aún es muy buena edad para que una mujer tenga hijos. Pero cuarenta," exclamó, exhalando por entre sus labios entrecerrados y sacudiendo la cabeza. "Cielos, no lo sé… eso es ser algo vieja, ¿no lo cree?"

"¡Para que lo sepas, jovencita, muchas mujeres tienen bebés después de los cuarenta!"

"Claro," Maia se encogió de hombros. "Pero he escuchado que entre más grande sea cuando tenga hijos, es más difícil deshacerse del peso del embarazo." Le dio a Bree una mirada significativa, sacudiendo su cabeza una vez más.

"¡Maia!" Dije de nuevo con voz ahogada.

"¡Mami, tengo que ir al baño!" Masen gritó. Desvié la mirada en su dirección. Se retorcía en su asiento, con las manos entre sus piernas mientras aguantaba hacer pipí.

"Masen, cielo—"

"¿Alguien va a probar pronto su limonada?" Jamie preguntó, viéndose ya aburrida.

Bree miró alrededor de la mesa con el ceño fruncido. "¡Y si alguna vez tengo hijos, definitivamente serán más educados que algunos niños que he visto!" Furiosa, volvió a llevar su cuchara a su boca.

"Espera un momento, Bree. Espero que no estés insinuando, en mi casa, que mis hijos no son—" empezó a decir Edward.

"Bree, son solo niños," susurró Diego.

"Dígame, doctora Tanner, siendo una profesional de la salud mental, ¿en la teoría de la psicología del comportamiento humano le atribuye usted a la naturaleza o a la crianza el determinar la personalidad del niño?" Preguntó Maia.

Cubrí mi boca.

Las delicadas fosas nasales de Bree se ensancharon, dejando la cuchara una vez más. "¡En algunos casos, es obvio que a ambas, la naturaleza y la crianza!"

"¡Bree!" Exclamé.

"¡Tengo que ir al baño!"

Todo después de eso ocurrió muy rápido—y sin embargo al mismo tiempo, en súper cámara lenta.

Bree metió furiosamente la cuchara—la que había estado cuidadosamente envuelta en un juego de cubiertos específicamente para ella—en su boca, probando su primer bocado de chili vegetariano—el chili vegetariano que Maia y Jamie le habían servido individualmente mientras estaban solas en la cocina.

Una sonrisa triunfante se extendió en el rostro de Maia al mismo tiempo que el rostro de Bree pasó de rosa, a piedra arenisca, a rosa, a rojo y a borgoña—antes de escupir el chili de vuelta al tazón.

"¡Mierda!"

"¡Bree!"

Su lengua colgaba de su boca, jadeando como un cachorro sediento. Cogió desesperadamente su vaso de limonada y bebió la mitad—

- antes que sus ojos se saltaran y escupiera la limonada sobre la mesa en un solo chorro.

"¡Genial!" Exclamó Jamie.

"¡MIERDA!" Gritó Bree.

"¡Bree, cuida tu lenguaje cerca de mis hijos!" Edward gritó.

"Bree, cariño, ¿qué pasa?"

Bree alcanzó el vaso de limonada del doctor Diego, volcando la jarra, que se derramó sobre mi precioso—y debo decir, muy delicioso—asado.

Se bebió el vaso en 2.1 segundos.

No les miento.

"¡Debí haber sabido que procrearías a los engendros del diablo!" Chilló en mi dirección cuando finalmente tomó aire.

"¡No te atrevas a venir a mi casa y llamar a nuestros hijos engendros del diablo!" Gritó Edward.

"¡Trataron de envenenarme!" Le gritó a Edward. Y luego alcanzó mi vaso de limonada y empezó a beberse ese. Observé la escena, estupefacta—y sin palabras.

"Oh, por favor," resopló Maia. "Mi papá es doctor. Créame, no hubo veneno involucrado." Sonrió con inocencia. "Ni siquiera ha probado todavía su tofu o la ensalada."

Bree la fulminó con la mirada. "¡Tú… eres como tu madre!" Escupió.

"Gracias," Maia asintió con vehemencia, con los brazos cruzados sobre su pecho. "Es el mejor cumplido que alguien podría haberme dado en mi vida."

Bree gruñó. ¡De verdad gruñó!

Todos ustedes son como su madre! ¡Si su padre se hubiera casado conmigo las cosas habrían sido muy diferentes por aquí! ¡Habría orden y buena conducta—en vez de todo este… este caos!"

"Abu-rrido," murmuró Jamie, balanceando sus piernas bajo la mesa.

"¡Te arrepientes, Edward, ¿no es así?! ¡Podrías haber tenido una linda vida organizada y bien planeada conmigo, en vez de toda esta locura!"

Maia resopló. "Doctora Tanner, ¿pasa mucho tiempo lidiando con delirios en su línea de trabajo?"

"Mami, ¿qué significa delirio?"

"¡Tengo que ir al baño ahora!"

"Oh por amor de Dios, ¡ENTONCES VE AL BAÑO!" Bree le gritó a mi pobre Mase.

Masen se le quedó mirando—y dejó de retorcerse.

"¡Se acabó!" Edward lanzó su servilleta sobre la mesa. "¡De ninguna jodida manera te sentarás aquí y le hablarás de esa forma a mis hijos!"

"¡Oh, no te preocupes, nos vamos! ¡Vamos Diego, salgamos de esta casa de locos!" Ordenó Bree. Se bebió el vaso de leche de Masen antes de levantarse tan rápido que por poco se cayó hacia atrás.

"¡Maldita sea!"

"Uhm… muchas gracias por una encantadora y entretenida velada," el doctor Diego murmuró bajito, levantándose despacio. "La cena estuvo deliciosa."

"¡Diego, vámonos!"

"De nada, Diego," le sonreí con dulzura. "Cuando estés en la ciudad—"

"¡Diego! ¡AHORA!" Bree salió furiosa del comedor.

"Uh… tienen una familia encantadora. Muy… amorosa," Diego agregó en seguida antes de correr tras de su esposa.

OOOOOOOOOO

Nos quedamos ahí sentados—estupefactos—por unos quince minutos.

Bueno, todos nosotros excepto Masen. Él seguía en el baño—cantando para sí mismo.

Finalmente, Edward dio una respiración larga y profunda y la dejó salir lentamente. Le entrecerró sus ojos primero a nuestra hija mayor, luego a la otra.

"Ni siquiera sé qué decirle a ustedes dos…"

Sacudí mi cabeza totalmente de acuerdo, con mis brazos cruzados sobre mi pecho.

"¡… solo… que… esta de verdad resultó ser una de las noches más entretenidas de mi vida!" Se rio entre dientes.

Giré mi cabeza de golpe hacia Edward. Les sonreía radiante a las dos niñas como si acabaran de ser aceptadas en Harvard.

"¡Edward!"

"¿Qué? ¡Ella llamó a nuestros hijos los engendros del diablo!"

"¡Estuvieron lejos de ser unos ángeles esta noche, Edward!"

"¿Escuchaste la basura saliendo de su boca?" Preguntó, señalando en dirección a la puerta por donde habían desaparecido Bree y Diego hace un cuarto de hora. "¡Solo creo que fue una lástima que no pudo probar su ensalada o su tofu! Maia, qué exactamente fue lo que—"

"¡Edward!"

"¡Bien, bien, bien!" Reconoció. Y entonces con otro bufido, "Niñas, saben por qué, sin importar lo mucho que pude o no haber disfrutado del entretenimiento de esta noche, tengo que castigarlas, ¿verdad?"

Las dos niñas tuvieron la decencia de borrar la sonrisa de sus rostros y agachar la cabeza.

"Sí, papi," murmuraron.

"Sea que Bree se lo mereciera o no, lo que ustedes dos hicieron esta noche y en lo que involucraron a su hermanito, estuvo mal."

"Sí, papi."

"Y Maia, ¿supongo que fue tu idea?"

"Sí, papi."

"Así que, verás por qué tu castigo tiene que ser mayor."

"Sí, papi."

Edward suspiró. "Bien, vayan a sus habitaciones. Terminaremos de hablar de esto más tarde."

Las dos niñas se levantaron, con las cabezas gachas, los hombros caídos y salieron del comedor.

Y luego un poco más allá de la entrada, en el repentino silencio de la grande y acogedora casa, escuchamos el claro sonido de manos chocando los cinco.

"Valió la pena totalmente cada segundo de castigo que me cueste."

"Sí, lo valió," Jamie soltó una risita de acuerdo.

"Gracias por tu ayuda, hermanita. Lamento que te castigaran."

"No importa, Maia. Te amo."

"También te amo, enana."

Edward y yo nos partíamos de la risa en silencio.

"Bueno… si creíamos que los eventos de hace trece años no podrían superarse, obviamente estábamos equivocados. ¿Crees que en otros trece años podamos volver a ponernos al día con Bree?"

Edward resopló. "Amor, creo que si intentas esto de nuevo en otros trece años, los hijos de Maia estarán listos para 'ponerse al día' con Bree."

Me reí con ganas.

Edward se levantó de la mesa hecha un desastre, riéndose entre dientes y sacudiendo la cabeza al mirar el desorden. Se acercó a mí lentamente, con una sonrisa grande y sexy en sus labios. Sí, mi esposo tenía ahora cuarenta, pero aún era malditamente ardiente—cabello abundante y alocado, esa mandíbula que provocaba que cosas locas saltaran en la boca de mi estómago, su cuerpo aún sexy—tan en forma y fuerte como un hombre en sus veintes—o una estatua del 'David' en Florencia.

Mis muslos hicieron sus kegels sin parar, olvidándome por completo de la catástrofe de esta noche porque podía darme cuenta, por la sonrisa lenta y hambrienta que portaba Edward que había algo más en su mente para rematar nuestra velada.

Tomó mi mano en la suya, entrelazando nuestros dedos y ayudándome a levantarme, con sus ojos penetrando en los míos.

"Ven aquí, diablita que utilizó todas sus artimañas femeninas para atraparme," dijo con voz baja y aterciopelada sonriendo con suficiencia. "¿Qué te parece si vamos a practicar para engendrar más monstruitos terriblemente maleducados?"

Rodeé sus hombros con mis brazos mientras él me pegaba a su cuerpo, arrastrando mis dedos a su nuca y encantada de la forma en que ronroneó suavemente en su pecho.

"Creo que eso suena como una sumamente deliciosa—"

Tiraron de la cadena de un inodoro y pequeñas pisadas entraron al comedor. Mase, todavía subiendo sus pantalones, nos miró y frunció el ceño.

"Oigan, ¿a dónde se fueron todos? ¡Creí que teníamos una fiesta aquí!"


¡Vaya fiesta! Jajajaja. Al menos los niños pudieron divertirse de lo lindo con Bree jejejeje. Estoy segura que hay muchas de ustedes que son team Maia, ¿no es así? Orgullosa de que le dijeran que era igual a su madre *suspiros* Quien iba a decir que aquella loca trotamundos terminaría siendo la madre de unos niños tan traviesos y tan lindos, y que viviría feliz para siempre con su "David" de carne y hueso. Pues sí, colorín colorado, esta historia se ha acabado. Hemos llegado al final y como siempre, les agradezco enormemente su compañía en esta aventura. Muchas gracias a todas las que leyeron la historia, a las que la siguieron y pusieron en favoritos, y las que en cada publicación le pusieron un 'me gusta' en Facebook, pero sobre todo, muchas gracias a las que dedicaron unos minutos después de leer cada capítulo para escribir unas cuantas palabras en agradecimiento en un review, no saben lo que significa para nosotros leerlas, saber que disfrutan de la historia y que agradecen el tiempo que dedicamos para divertirlas, tiempo que bien podríamos estarlo ocupando en algo más o con nuestra familia. A mi #TeamRevoltosas, las quiero chicas, gracias por seguir acompañándome después de tantos años. Y sobre todo, muchas gracias a mi compañera de armas, mi porrista y mi crítica, gracias Erica Castelo por seguir ayudándome a pulir mis traducciones. Y después de estos agradecimientos, les pido por favor, incluso a las lectoras fantasmas, que por favor visiten la historia original y dejen un review en agradecimiento a la autora por permitir la traducción de esta historia. Como saben, patyrose lee perfectamente el español y pueden explayarse lo que quieran en su review. Pero si quieren escribir en inglés, pueden escribir esto:

Hello Paty! I just read the last outtake of the Spanish traslation of this story and I want to say thank you! You're an extraodinarie author and it's wonderful be able to read your work in our language. So thank you very much for give your permission to do this translation. Hope we can read more of your stories in the future! Regards from (nombre de tu país de origen)

Ya saben cómo es esto, el link de la historia original está en mi perfil y estará en la parte superior de mi grupo de Facebook 'The World of AlePattz', copien el review, péguenlo y envíen, por favor. Esta historia tuvo en su momento muy buen recibimiento en inglés y muchísimos reviews, le agradezco inmensamente que Paty me permitiera traducirlo y me encantaría regalarle unos reviews más en agradecimiento, SU AGRADECIMIENTO. Háganlo por favor. Nuevamente, GRACIAS POR SEGUIR LEYÉNDOME. Y a las que apenas empiezan a leerme, tengo varias traducciones terminadas en mi perfil para que lean, y otras tantas que se vienen, así que, pónganme en alerta de autor para que reciban la notificación ;)