Notas previas:

En caso de que haya alguien leyendo este fic y no reconozca a Aoi Kusanagi y a Souji Kusanagi, ambos son primos de Kyo y han salido en varios mangas y juegos como personajes secundarios. Ambos pueden invocar fuego.

Souji Kusanagi:

Aoi Kusanagi:

Capítulo 6 - Tensión

- ¿En serio? Souji-kun eso esas son excelentes noticias ¡Felicitaciones! – La voz de Yuki sonaba entusiasmada, Souji les estaba contando como le había propuesto matrimonio a su novia, una chica que había conocido hacía un año en su trabajo y que ahora era su prometida. Mientras almorzaban la variopinta cantidad de platos que los sirvientes habían preparado con esmero, Souji y Aoi, habían compartido lo que había acontecido en sus vidas en el último año. Aoi estaba terminando Diseño gráfico en la Universidad nacional d Osaka y había comprado una moto nueva, Souji trabajaba en una empresa como administrador, pero estaba pensando renunciar, para dedicarse a los negocios de su padre.

- ¿Y tú qué cuentas Kyo-sama? – Comentó Aoi con una expresión algo traviesa, desde que eran pequeños, Aoi siempre lo había molestado usando el 'sama' para burlarse de él – A parte de salvar al mundo ¿Alguna otra cosa interesante que contar? –

- ¿Algo más interesante que salvar el mundo? – Respondió Kyo tomando un pedazo de pescado con sus palitos – Tienes unos estándares muy altos –

- ¿Estuviste en Europa cierto? ¿Dinamarca? – Preguntó Souji, quien iba vestido con un traje ejecutivo y una corbata de color azul oscuro.

- Hungría – Le corrigió Kyo.

- ¿No era el torneo en Rusia? – Preguntó Aoi algo confundida.

- El torneo fue en Rusia, pero luego tuvimos que viajar a Hungría para sellar una manifestación de Orochi – Le explicó no queriendo entrar en detalles.

- Debe ser muy divertido poder viajar por el mundo con el dinero de clan Kusanagi... - Comentó Aoi con un suspiro.

- Ja ja muy graciosa ¿Por qué no te dedicas a la comedia? – Respondió Kyo con una sonrisa sardónica – Y aunque fuese así... ¿Qué parte de salvar al mundo no escuchaste? No es como si estuviese en Europa de paseo con Yagami –

- Oh es verdad... estabas con Yagami-sama todo el tiempo – Exclamó Souji y meneó la cabeza con cierta condescendencia – Te compadezco, es un milagro que el avión no estalló en llamas –

Todos rieron con el comentario de Souji, hasta su madre soltó una discreta risita oculta con la manga de su kimono. Saisyu se encontraba al lado de su madre, escuchando la conversación sin intervenir mucho, su expresión lucía complacida. Kyo solo los miraba con el ceño fruncido.

- ¿Qué planes tienes ahora que estás de regreso en Japón? – Preguntó Yuki esta vez, su madre se había asegurado de que se sentara a su lado.

- Es verdad, ya que no hay ningún enemigo a la vista y puedes llevar una vida normal ¿Qué piensas hacer? – Preguntó Saisyu con voz disimulada, su padre siempre le reclamaba el estilo de vida que llevaba y la falta de planeación a futuro, Kyo sabía que su padre estaba aprovechando la conversación para presionar el asunto.

- Umm... entrenar... supongo – Respondió Kyo tomando un cubito de tofu que estaba en su sopa de Miso suavemente con sus palitos.

Un silencio se formó en la mesa, en el que todos seguían mirando a Kyo como esperando un plan mucho más detallado, pero el castaño solo se encogió de hombros. De momento su único plan era reparar el altar del templo y evitar que el dios fuera a transformar su cuerpo en algún animal.

- Um... ¿Derrotar a Yagami? ¿Salvar el mundo de nuevo? – Continuó Kyo con su característica actitud desinteresada – Quien sabe, si el bastardo de Orochi intenta revivir de nuevo, ahí estaré para patearle el trasero –

- Me refiero a tu vida personal hijo – Comentó Saisyu y Shizuka asintió con la cabeza – Has estado soltero por mucho tiempo, ya tienes cierta edad... deberías pensar en echar raíces como Souji-kun... -

Conforme su padre iba hablando, Kyo iba frunciendo el ceño y se le iban coloreando las orejas. Yuki se había sonrojado a su lado y le miraba de reojo tímidamente. Por supuesto que ese almuerzo tenía la intención de acorralarlo con preguntas y forzar una reconciliación entre ellos.

- En el momento en el que conozca a alguien importante, serás el primero en saberlo, Padre – Comentó Kyo simplemente y continuó comiendo.

En el apartamento de Kyo al otro lado de la ciudad, Iori había terminado de almorzar y se había quedado sin mucho para hacer. Luego de lavarse los dientes y quitarse la ropa (no lograba acostumbrarse al sostenedor, así que decidió quitárselo y colocarse solo una de sus camisas de hombre que casi le quedaba como un vestido, y quedarse solo con su ropa interior) se sentó en el sofá, colocó el bajo sobre sus piernas y comenzó a tocar unos acordes distraídamente. Sus brazos y dedos eran más cortos ahora, por lo que le costó un poco acostumbrarse a tocar el instrumento al comienzo, pero pronto se sumió en un tranquilo sopor.

La música siempre ejercía una calma casi meditativa en él, limpiaba su mente de todo pensamiento negativo y calmaba sus nervios, mientras tocaba el instrumento sentía que nada más a su alrededor importaba, era como estar dentro de una burbuja en la que todo era perfecto.

Una hora después, se había detenido para descansar las manos, dejando el bajo sobre el sofá, buscó algo de beber en la cocina. Kyo tenía café en polvo barato con una fecha de expiración demasiado sospechosa, encima de la nevera. Iori decidió tentar su suerte y prepararse un café.

Con la taza de café en la mano y sin realmente tener nada para hacer, decidió curiosear la habitación su rival. Sabía que no estaba bien revisar sus cosas personales, pero le daba igual que Kyo se enojara con él, al fin y al cabo, Kyo siempre estaba enojado con él.

La habitación de Kyo no tenía nada fuera de lo común, solo la cama, el armario con su ropa, una mesita cerca a la cama con una pequeña lámpara y un escritorio. Iori se dirigió al escritorio, la noche anterior se había limitado a dormir y no se había fijado en los contenidos del mismo. El escritorio era de manera barnizada, tenía un par de libros apilados en una esquina, unas plumas caligráficas y un sinfín de papeles desordenados. Sintiéndose cada vez más curioso, tomó uno de los papeles y descubrió con asombro que se trataba de una composición.

¿Era esa la caligrafía de Kyo? ¿Esa delicada y refinada letra era suya? ¿Las mismas manos que producían ese fuego que destruía todo a su paso, podían escribir poemas?

Iori tomó el papel incrédulo, la tinta estaba seca, pero lucía reciente. Notó que había muchos ensayos, palabras escritas al azar con lápiz en diferentes hojas, como si se le hubiesen ocurrido aleatoriamente y las hubiese escrito desordenadamente para reorganizarlas en un futuro. Al parecer el único Haiku terminado, era ese que tenía en sus manos, sobre la primavera.

No tenía idea de que a Kyo le gustara escribir poesía, de hecho, nunca había pensado en Kyo como alguien creativo, no lo asociaba con ningún tipo de arte para ser más preciso. Honestamente nunca se había detenido a pensar que hacía Kyo en sus ratos libres, que tipo de vida llevaba a parte de los torneos de KOF. Hasta ese momento se daba cuenta de lo poco que sabía de Kyo como persona, se había pasado casi toda la vida obsesionado con enfrentarse a él, siguiéndolo hasta el fin del mundo (casi literalmente) y no sabía nada de él.

Una idea se le ocurrió en ese momento mientras releía el Haiku ¿Y si convertía ese poema en una melodía?

Con renovado entusiasmo, Iori corrió a la sala con el papel en la mano y tomó su bajo una vez más, para volver a tocar.

Una nueva melodía llegó a su mente como un chispazo eléctrico en su cerebro, de inmediato tomó su cuaderno de apuntes y comenzó a garabatear la partitura. Continuó tocando una y otra vez los acordes, haciendo correcciones en la partitura y luego grabó la melodía con su móvil para poder escuchar la pieza completa.

Si cambiaba de clave, quizás si pasaba las notas a la escala mayor, le daría una sensación cálida y brillante, porque el poema de Kyo hablaba de la primavera y del florecimiento de las flores. La lluvia podía ser simbolizada con notas más bajas, quizás como una cadencia que luego iba convergiendo en algo más alegre, simbolizando el cambio de estación.

Se dejó llevar por el impulso creativo y se entretuvo sin darse cuenta del paso del tiempo, haciendo más cambios a la composición, adaptándola al 'sentimiento' que le evocaba el haiku. Se pasó el resto de la tarde haciendo cambios y arreglos en la melodía, llenando un par de páginas con anotaciones y borrones.

No se dio cuenta cuando había anochecido tan concentrado como estaba y el sonido de golpes en la puerta lo sacó de su ensoñación. Iori dejó el bajo a un lado y abrió la puerta sin preocuparse por preguntar quién era, podía sentir la presencia de Kyo, aquella era una de las ventajas de poseer los tesoros sagrados, podía sentir la energía de Kyo, especialmente si estaba cerca.

Cuando abrió la puerta, lo primero que notó fue el olor a sake. Kyo olía a alcohol y tenía una expresión de insondable molestia. Algo malo había pasado, porque, aunque Kyo siempre parecía molesto cuando hablaba con él, aquella expresión lucía diferente, era una molestia más profunda, no algo que pudiese ocultar con bromas o comentarios ingeniosos.

- ¿Qué paso? – Preguntó Iori haciéndose a un lado para que entrara.

- ¡Me emboscaron Yagami! – Exclamó Kyo recostándose en la pared para quitarse los zapatos.

- ¿Te atacaron? – Preguntó la pelirroja frunciendo el ceño. Kyo no lucía herido, aquella era una buena señal.

- Si, con preguntas estúpidas – Aceptó Kyo arrastrando los pies hacía la sala – Mi madre invitó a Yuki y a mis primos a almorzar y planearon todo para forzar una reconciliación entre nosotros... -

- ¿Estás hablando en serio? – Preguntó Iori con un tono burlón - ¿Esa era la importante reunión que ameritaba enviar dos miembros del clan a recogerte? – Iori no podía creer que esa razón tan mundana pudiese ser la culpable de que el ritual de Kagura se dañara.

- Lo sé, es una estupidez... super incómodo, además, Souji hablando de su compromiso con su novia, por supuesto hizo que mis padres trajeran el tema de mi relación con Yuki y mis planes a futuro... - Kyo se llevó una mano a la cara abatido, se sentía un poco mareado – Me obligaron a tomar media botella de Sake y...-

Kyo se quedó callado, porque había notado el papel con su poema en la mesita de centro de la sala. Se acercó con gesto dubitativo y observó las partituras escritas a mano a su alrededor.

- ¿Qué significa esto? – Preguntó Kyo dejándose caer en el sofá. Iori se acercó y se sentó a su lado, tomando el bajo. No valía la pena esconder el hecho de que había husmeado en su habitación, así que decidió decirle la verdad.

- Encontré este haiku en tu escritorio y le estaba componiendo una melodía... – Dijo simplemente, ahora que lo decía en voz alta, sonaba algo vergonzoso y no sabía por qué. Kyo se quedó mirándolo incrédulo.

- ¿E-en serio? – El castaño no salía de su asombro, el tema de su familia había quedado en el olvido casi de inmediato, ahora solo sentía una inexplicable felicidad al observar las notas en el improvisado pentagrama escrito en lápiz - ¿Por qué? –

Kyo se quedó mirando a la pelirroja, que ahora desviaba la mirada hacía un lado, parecía algo avergonzada con el asunto.

- Porqué me inspiró – Dijo simplemente. Kyo sonrió, una sonrisa sincera sin nada de burla, ningún comentario sarcástico salió de su boca, que Iori hubiese compuesto una melodía a su poema significaba que le había gustado, que su poema era bueno. En el pasado Kyo le había mostrado sus poemas solo a Benimaru, pero este no se había mostrado muy positivo al respecto, había escogido a Benimaru precisamente, porqué sabía que le diría la verdad directamente y sin miedo a herir sus sentimientos, el rubio era el tipo de amigo que era siempre sincero, sin importar si esa sinceridad doliera.

- Quiero escucharte – Dijo el castaño sin dejar de sonreír. Iori pareció cohibido con esa limpia y honesta sonrisa, le resultaba fácil lidiar con el Kyo Kusanagi enojado que estaba dispuesto a pelear o con el Kyo bromista que no se tomaba nada en serio, pero no con ese Kyo que sonreía ampliamente con una pureza que no sabía que se pudiese manifestar en sus facciones.

Tomó el bajo sin decir nada, ¿Porqué de repente sentía que se le subía el calor a la cabeza y un revoltijo en el estómago? ¿Eran nervios lo que sentía? ¡Ni de coña! Iori se había presentado en múltiples escenarios, nunca se sentía nervioso al tocar. Con el ceño fruncido se forzó así mismo a concentrarse en lo que hacía y comenzó a tocar la melodía que había compuesto durante la tarde.

Las notas llenaron la habitación y Kyo se encontró hipnotizado no solo por el sonido, sino por lo hermosa que se veía esa mujer frente suyo mientras tocaba el bajo. Sus ojos recorrieron el rostro concentrado de Iori, quien tenía los ojos cerrados, su nariz respingada, sus labios carnosos e invitantes, luego su cuello e inevitablemente el escote de la camisa abierta un par de botones, que dejaba entrever sus pechos. Kyo tragó saliva, una pequeña parte de su cerebro gritando alarmada, intentando recordarle que era Yagami, el maldito de Iori Yagami, su rival, alguien a quien odiaba.

Pero la vocecita de su consciencia comenzaba a ser acallada por el ruido ensordecedor de los latidos de su propio corazón. Deseaba besar esos labios invitantes, quería aprisionarla entre sus brazos.

No, esto no puede ser.

- ¿Te gusta? – Preguntó finalmente Iori cuando había tocado la última nota. Kyo asintió con expresión atontada, como si aún no saliera de su trance – Intenté representar a la lluvia con unas notas en sucesión, para luego... ¿Qué estás mirando? –

Kyo se sobresaltó con la pregunta, Iori se dio cuenta de que estaba mirando atentamente sus pechos, ahora que no tenía sujetador, la forma era más que evidente a través de la tela.

- N-nada – Se apresuró a decir Kyo y un suave color rosado adornó rápidamente sus mejillas. Iori entrecerró los ojos con expresión molesta, pero rápidamente cambió a una complacida al notar lo que pasaba.

Era la primera vez que veía a Kyo avergonzado de esa manera, ¿Era eso vulnerabilidad? Iori no comprendió porqué, pero ver a Kyo abochornado con la situación, le hizo sentir una inesperada satisfacción, Kyo siempre parecía tan seguro de sí mismo, tan altanero y en control, que verle nervioso por algo tan mundano como, el escote de su camisa y sus nuevos atributos femeninos, le causaba gracia. ¿Dónde estaba el Kyo que podía crear llamas tan calientes como el mismísimo infierno? ¿El Kyo que no había dudado en lanzarse de cabeza contra Orochi? El Kyo que no le temía a nada ni nadie, ese Kyo que sonreía engreídamente en el ring. ¿Dónde había quedado?

- Kyo...- Murmuró Iori con una sonrisa maliciosa, dejando el bajo a un lado, inclinándose un poco hacía él, el ángulo permitiendo que Kyo tuviera una vista más amplia de sus pechos – Pareciera que fuera la primera vez que vez a una mujer... -

- No se trata de eso... – Murmuró Kyo paralizado en el sofá, Iori se había acercado más y el instintivamente se había echado un poco hacía atrás – Mi cuerpo reacciona solo... soy un hombre después de todo, ¡No es mi culpa! –

Al escuchar esto, Iori desvió su mirada hacía la entrepierna de Kyo ¿Se refería a ese tipo de reacción? La pelirroja contuvo las ganas de reír. No podía creer que Kyo en serio estuviese excitándose con su figura.

- ¿Qué clase de hombre eres? ¿Dónde está tu autocontrol? – Preguntó, su sonrisa maliciosa ensanchándose más, por fin se estaba pudiendo vengar de toda la humillación y las burlas que le había hecho en los últimos días. ¡Por fin estaba en una posición ventajosa!

- Claro que tengo autocontrol... de lo contrario ya hubiera... - Kyo cortó la frase y desvió la mirada hacía un lado, había hablado más de la cuenta, Iori no tenía por qué saber que había tenido esa misma reacción cuando le había visto en su cama en la mañana.

- Oh... ¿En serio? ¿Hubieras hecho qué? – Insistió Iori inclinándose más hacía él, quedando a gatas sobre el sofá, acercando su rostro al de castaño.

Iori estaba a punto de reír y dar un salto hacia atrás para burlarse del actual predicamento de Kyo pensando que cuando volviera a su cuerpo original, no iba a pasar un minuto para echarle en cara su 'reacción' y recordarle lo inmaduro y débil que era, pero entonces, los fuertes brazos de su rival le agarraron por los hombros con firmeza y se encontró atrapado en un abrazo. De repente sintió el pecho de Kyo contra el suyo y los labios de Kyo mordiendo su cuello.

- Oi...¡oi!¡Era broma! – Se quejó de inmediato forcejeando para soltarse, pero justo en ese momento se dio cuenta que, lo que había temido todo el tiempo había pasado, la fuerza de Kyo era mayor ahora y no era capaz de zafarse del abrazo.

Kyo mordisqueó su cuello y subió al lóbulo de su oreja, su nariz perdiéndose entre los suaves cabellos rojizos, su aliento cálido haciéndole sentir irresistibles cosquillas.

- ¡Espera! ¿Qué demonios crees que estás haciendo? – Exclamó forcejeando fútilmente, el abrazo lo mantenía inmóvil, entonces las manos de Kyo la tomaron por las caderas y la alzaron con facilidad, para que quedara sentada sobre sus piernas, Iori se encontró rodeando con sus piernas el torso de Kyo quien seguía sentado en el sofá - ¡Oi! –

Quizás había tentado demasiado su suerte, sin darse cuenta del peligro, realmente no se esperaba que Kyo fuera a reaccionar de esa manera, Iori no tenía ninguna intención de cruzar la línea, se trataba de Kyo, su rival a muerte, por supuesto que no deseaba un contacto más cercano con el bastardo.

- Hggn... - Un gemido se escapó de sus labios cuando Kyo había bajado por su cuello depositando besos y había llegado a su pecho. Iori abrió los ojos de par en par sintiendo como su cuerpo reaccionaba también a las acciones de Kyo.

¡Esto no puede ser! ¡Esto no puede estar pasando! ¡No con Kyo! No...

Se tuvo que morder el labio para evitar que otro vergonzoso gemido escapara. Su propia voz sonaba ajena en sus oídos, la sensación de los labios de Kyo delineando sus pechos enloqueciendo sus sentidos. ¿Por qué demonios se estaba sintiendo así precisamente con él?

Las manos de Kyo sostenían sus caderas y con un movimiento brusco, las apretaron contra su entrepierna. Iori pudo sentir la erección de Kyo a través de sus pantalones. Las bragas negras que llevaba, no ofrecían ninguna protección y la sensación casi lo deja sin aliento. En esos momentos se arrepentía de no haberse puesto pantalones, Iori seguía vestido solo con su camisa y las bragas.

- ¡Detente maldita sea! – Logró decir en lo que le pareció un esfuerzo sobrehumano.

Kyo levantó el rostro y una sonrisa demasiado traviesa se formó en su rostro.

- ¿De verdad quieres que me detenga? – Le preguntó, las mejillas aún estaban coloradas, pero no había rastro de sumisión en su mirada.

- Por supuesto que... - Se apresuró a responder Iori, pero Kyo le interrumpió con una nueva pregunta.

- ¿Entonces qué es esto? – La voz de Kyo sonaba burlona mientras observaba el pecho de Iori, que ahora, se encontraba erguido y dispuesto, sus pezones sobresaliendo, estirando la tela de la camisa en una obvia demostración de que, su cuerpo se encontraba excitado - No eres el único sin autocontrol aquí Yagami –

Con la mano derecha, siguió sosteniendo sus caderas sobre su entrepierna y con la otra subió hasta alcanzar su pecho, acunándolo fácilmente, apretándolo con suavidad primero, observando el rostro abochornado de Iori que ahora desviaba la mirada hacía un lado. No sabía que decir, muy a su pesar, Kyo tenía razón, su cuerpo estaba excitado y era evidente. Inclusive podía sentir la humedad que comenzaba a formase entre sus piernas.

- Esto no... puede ser... - Murmuró sintiendo la cara caliente, consciente de que sus mejillas debían estar casi tan rojas como su cabello.

Los dedos de Kyo pellizcaron suavemente el pezón por encima de la tela de la camisa, obligándole a cerrar los ojos, Iori sentía como si se le fuera a salir el corazón por la boca, su respiración de repente se sentía más agitada.

- No vuelvas a provocarme así, a no ser que quieras salir quemado – Y dicho esto, Kyo lo alzó por las caderas y lo tiró contra el mueble. Iori calló de espaldas y vio como Kyo se ponía de pie con una sonrisa satisfecha en el rostro.

- ¿Qué... demonios? – Logró decir Iori con la respiración aún agitada.

- Y para responder a tu pregunta, sí, me gusta la melodía, hiciste un buen trabajo usando la escala mayor para darle un color cálido a las notas – Comentó tomando el papel que contenía su Haiku, observándolo por unos instantes para volverlo a depositar en la mesa.

Kyo se dirigió a la cocina y buscó en la nevera una hamburguesa que había comprado en la mañana y la metió en el microondas, Iori seguía paralizado en el mueble en la misma posición en la que lo había dejado Kyo. El castaño sacó una lata de cerveza de la nevera y esperó tranquilamente a que el temporizador del microondas llegara a cero. Con parsimonia abrió la puerta del horno y se recostó en la encimera abriendo la envoltura de papel de la hamburguesa paras darle un mordisco.

Iori tardó un poco en calmar los alocados latidos de su corazón, ¿Qué demonios había sido todo eso? Se sentó con el ceño fruncido aún sin poder procesar lo que había ocurrido. Sentía un cosquilleo en todo el cuerpo y odió la sensación que seguía sintiendo entre las piernas. Piensa en cualquier otra cosa ¡Maldición!

Kyo siguió comiendo con tranquilidad, inclusive mirando su móvil de vez en cuando con expresión desinteresada. Iori se sentó en el mueble y lo miró con el ceño fruncido ¡El muy bastardo pretendiendo que nada había pasado! Iori sintió ganas borrarle esa expresión indiferente a golpes! Pero ahora que sabía que su fuerza no era igual, debía contenerse y no ponerse en desventaja a propósito.

– Por cierto, esta noche duermes en el sofá – Comentó Kyo una vez había terminado la hamburguesa que había resultado ser su cena.

Hecho una furia, Iori se metió en el baño dando pisotones. Si seguía viendo la cara de Kyo lo iba a golpear y no quería tener más contacto con él, el contacto con Kyo era peligroso, una cosa podía llevar a la otra y... de nuevo sus pensamientos estaban volviendo a ese lugar. Molesto consigo mismo, se dispuso a darse una ducha con agua fría.

Aquello simplemente no podía ser.

Continuara.

Ay... la historia se calentó literalmente xD