Se demoró más de lo necesario en la ducha, porqué realmente deseaba calmar su agitado corazón antes de salir, necesitaba tiempo para comprender qué demonios acababa de pasar y porqué su cuerpo seguía añorando el contacto de los labios de Kyo. Lo peor de todo era darse cuenta de que su cuerpo realmente había disfrutado del contacto, ¿Era acaso porqué ahora tenía cuerpo de mujer? Se cuestionó una vez terminó el baño ¿Esas nuevas sensaciones se debían a que tenía ese cuerpo o era porqué se trataba de Kyo? Se miró al espejo por unos momentos, ¿Realmente era tan atractiva que Kyo había perdido el control?
¿Había Kyo perdido el control?
Frunció el ceño, observando su reflejo, el bastardo lo había hecho a propósito, de nuevo intentaba humillarlo. Había estado fingiendo que se sentía cohibido cuando en realidad se había aprovechado de la situación para hacer que él se sintiera incómodo. ¡De nuevo el maldito lo había humillado!
Se cruzó de brazos pensando en que debía hacer a continuación, debía reafirmar su posición ventajosa de alguna manera, no podía dejar que Kyo se saliera con la suya.
Salió del baño envuelto en una toalla, Kyo estaba aún en la sala, se había sentado en el mueble y estaba checando su móvil. Sin decir nada Iori buscó en su maleta la ropa interior que había comprado en el centro comercial y luego regresó a la habitación. El castaño lo ignoró todo el tiempo, al parecer muy concentrado en lo que fuera que estaba viendo en su celular.
Una vez en la habitación de Kyo, se puso la ropa interior y buscó en su armario alguna camiseta blanca del castaño y se la puso, como era de esperarse le quedaba grande, aunque no le quedaba tan larga como una de sus camisas. Sin darle muchas vueltas al asunto se acostó en la cama y comenzó a checar videos en su móvil para matar tiempo. Escuchó como Kyo entraba al baño y luego el sonido de la ducha y el agua corriendo, al cabo de 20 minutos, Kyo entró en la habitación vestido con unos shorts negros y la toalla colgada al cuello, su cabello aún húmedo en las puntas, pegado contra la piel de su cuello.
Iori observó con el rabillo del ojo, los bien formados músculos de su espalda, mientras el heredero Kusanagi buscaba algo en el armario. Kyo era un hombre atractivo, aquello no era nada nuevo, pero Iori nunca se había detenido a pensar en ello, en el pasado cuando se encontraba con Kyo, su deseo de hacerle daño era más fuerte que cualquier otra cosa, la voluntad de Orochi se manifestaba en su cuerpo demandando sangre y la única manera de saciar ese impulso era peleando con Kyo.
Ahora que lo pensaba ¿A dónde se había ido ese deseo de herirlo? Iori se encontró anonadado frente a la realización de que, en efecto, había dejado de sentir la presencia de Orochi en su cuerpo haciéndole sentir esa inconmensurable sed de sangre. ¿Desde cuándo? Realmente no le había prestado atención, porqué había estado demasiado preocupado con los cambios en su cuerpo y como solucionar el problema, que no se había dado cuenta. Llevaba ya casi 3 días con Kyo y el deseo de matarlo había desaparecido paulatinamente. ¿Cómo era posible?
- Te dije que dormirás en el mueble – Exclamó Kyo cruzándose de brazos, de pie en la habitación
- El sofá es incómodo – Respondió Iori simplemente, volviendo su vista al móvil – No pienso dormir ahí –
Kyo se quedó mirando a la pelirroja que ahora estaba acostada en su cama, con las piernas cruzadas, su camisa tapando solo hasta el inicio de sus piernas, dejando entrever algo de las bragas negras. Había algo extrañamente sensual en la forma en la que se movía, Iori no se comportaba como una mujer, no cerraba sus piernas al sentarse, no comía con delicadeza, ni tenía gestos femeninos y por alguna razón que Kyo no lograba comprender, resultaba sexy. Justo ahora estaba recostada en su cama en una posición relajada que no intentaba ser sensual ni nada por el estilo, aun así, le resultaba atractiva.
El heredero Kusanagi se pasó la toalla por la cabeza una última vez, secando un poco más su cabello y luego la dejó colgada en el baño.
- ¿Y quién demonios te dio permiso de usar una de mis camisetas como pijama? – Se quejó torciendo la boca, una vez había vuelto a la habitación.
- No suelo dormir con ropa... pero teniendo en cuenta la forma en cómo me miras, es mejor prevenir – Respondió Iori con una sonrisa maliciosa.
- ¡Tch! – Bufó Kyo – Hazte a un lado – Le ordenó y sin esperar a que Iori obedeciera, se acostó en la cama también, Iori se hizo a un lado casi de inmediato, la cama era lo suficientemente grande como para que dos personas durmieran juntas, aun así, no había espacio suficiente como para que sus cuerpos quedaran más de 20 centímetros separados.
El castaño apagó la luz y sin decir nada más acomodó de medio lado dándole la espalda y se arropó con la cobija hasta la cintura, la temperatura de la habitación era de unos agradables 20 grados, gracias a la estación y no había necesidad de prender la calefacción. Iori apagó el móvil y lo colocó en la mesita de noche al lado de la cama conectándolo al cargador y se quedó mirando el techo por un buen rato. Realmente Kyo se había acostado con él, que situación más extraña era aquella. Su rival de toda la vida acostado a su lado dándole la espalda. Iori nunca se hubiese imaginado que Kyo le daría la espalda descuidadamente en ninguna situación, dar la espalda significaba estar vulnerable a un ataque. ¿Cómo podía Kyo confiar en él como para dormir en la misma cama?
Aunque claro, las circunstancias de momento eran completamente diferentes. Quizás Kyo se sentía confiado en que podía superar su fuerza si intentaba hacer algo. Un detalle que molestaba sobremanera a Iori. Giró su rostro y observó la ancha espalda del castaño delineada suavemente con la luz de la luna que entraba por la ventana, la luz azulosa generando sombras geométricas, acentuando sus músculos. Sintió el impulso de tocar esa espalda, pero se contuvo.
Frunciendo el ceño, se hizo de medio lado, dándole la espalda a Kyo, intentando por todos los medios calmar su corazón que por alguna razón seguía palpitando con fuerza. Tenía que dormir, tenía que dejar de pensar en tonterías.
Se quedó un buen rato quieto, con los ojos cerrados, repasando los eventos de los últimos días, la pelea, la incursión al centro comercial, las palabras de Kagura y su visita al altar, intentando no pensar en lo sucedido en el sofá con Kyo para enfocarse solo en lo importante, como resolver su predicamento, quizás había pasado algún detalle por alto en el templo y...
- Yagami... - La voz de Kyo sonó baja a su lado - ¿Estas despierto? –
Iori se contuvo de responder y pretendió estar dormido, realmente no quería hablar con él, además si le mostraba que seguía despierto, Kyo podría interpretar eso como si, lo sucedido en el sofá lo tuviese perturbado y por eso no podía dormir. Debía parecer casual y desinteresado, pretender que lo que había pasado no le había afectado en lo absoluto y podía dormir tranquilamente.
- Yagami... - La voz de Kyo sonó de nuevo y la pelirroja continuó quieta, forzándose a respirar tranquilamente. Escuchó un movimiento en la cama y luego un suspiro. Iori continuó fingiendo que dormía y entonces los dedos de Kyo se posaron en su cabello.
Por unos instantes creyó que no podría controlar su cuerpo de dar un respingo, pero lo logró, se quedó muy quieto, sintiendo como los dedos de Kyo se metían dentro de su cabello y... ¿Era eso una caricia?
Kyo acarició su cabello por un buen rato, enredando sus dedos por entre sus hebras rojizas y Iori sintió un cosquilleo en el cuello y un escalofrío que le bajó por la espina dorsal. Pronto los dedos de Kyo rozaron el borde de su oreja y Iori hizo un esfuerzo sobrehumano por prevenir el impulso de su cuerpo de tiritar.
- Idiota – Murmuró Kyo, su voz casi un susurro.
Dicho esto, el castaño retiró su mano y se quedó quieto. Iori podía sentir la mirada de Kyo en su cuello, luego de que le acariciara el cabello con esa gentileza que jamás hubiese esperado sentir viniendo de él, no sabía que hacer, si se giraba y le mostraba que estaba despierto, la situación se volvería super incómoda. No le quedaba otro remedio que seguir en la misma posición en la que estaba fingiendo que dormía.
En algún punto de la noche se había quedado dormido, no supo cómo, pero logró conciliar el sueño.
Los cálidos rayos del sol primaveral le hicieron despertar en la mañana, no estaba seguro de que horas eran, pero se sentía relajado y descansado. De nuevo había tenido una excelente noche de sueño lo cual era realmente extraño para él, estaba tan cómodo que, se sintió tentado a ignorar el sol en su cara y continuar dormido. Entonces recordó quien estaba a su lado y abrió los ojos de golpe. Iori sintió los brazos de Kyo a su alrededor y se dio cuenta de que el castaño lo estaba abrazando. Parpadeó confundido, como si aún estuviera dentro de un sueño y esa no fuera la realidad.
Sintió la piel del pecho de Kyo contra su espalda, un brazo por debajo de su cuello y el otro rodando su cintura. También sintió otra cosa, la entrepierna del Kusanagi contra su trasero.
Iori se quedó muy quieto, ahora despierto, escuchando la calmada respiración de Kyo quien seguía dormido. Con la diferencia de tamaño, ahora el castaño tenía su mentón sobre su cabeza, por lo que Iori estaba completamente atrapado, rodeado de él.
Su corazón comenzó a bombear tan fuertemente que creyó que el sonido despertaría a Kyo, ¿Cómo había llegado a esa situación? ¿En qué momento habían terminado en esa posición? Solo recordaba haberse quedado dormido. Pero la verdadera pregunta era ¿Por qué se sentía tan bien estar acunado de esa manera? Iori se sentía relajado y cómodo, contrario a sus pensamientos que iban en todas las direcciones intentando alarmar su cuerpo, este se mantenía tranquilo. Era como si hubiese una desconexión entre lo que su mente le decía y lo que su cuerpo sentía. En su cabeza solo podía pensar en que, se trataba del maldito de Kyo y que su reacción debería ser golpearlo en la cara para alejarlo, pero su cuerpo seguía quieto y relajado, disfrutando de la tibieza de ese abrazo.
No supo cuánto tiempo se quedó en esa posición, atrapado entre esos brazos, hasta que, escuchó como Kyo se revolvía un poco y parecía despertarse. Iori cerró los ojos frunciendo el ceño esperando el momento en el que Kyo lo soltara y le pegara un grito, pero en vez de eso, Kyo lo apretó más fuertemente entre sus brazos y lo atrajo aún más contra su cuerpo. Una mano de Kyo acunando su pecho por encima de la tela de la camisa.
No, no, no, no de nuevo...
Muy a su pesar, Iori comenzó a sentir ese deseo manifestarse en su cuerpo, Kyo se había quedado quieto otra vez ¿Seguía dormido? Al parecer había movido sus manos por acto reflejo y Iori no podía evitar que ahora sus pensamientos viajaran en esa dirección. Recordó lo que había pasado en el sofá la noche anterior y sintió como se le subía el calor a la cara.
- Kyo... - Murmuró con voz trémula, pero el muchacho seguía dormido – Oi... Kyo – Insistió y luego de unos momentos que le parecieron eternos, sintió algo de movimiento en su espalda.
- Umm... ¿Qué? – La voz de Kyo sonó ronca, más baja de lo normal.
- Me estás abrazando... - Comenzó Iori tentativamente, esperando que Kyo finalmente reaccionara y se hiciera a un lado, pero de nuevo silencio. El castaño no se movía de su sitio y seguía en la misma posición.
- Lo sé – Respondió Kyo y volvió a quedarse callado. Iori no supo que decir o hacer, había esperado una reacción iracunda de Kyo, gritos, insultos o algo que se asemejara a la dinámica a la cual estaba acostumbrado con él, pero no un simple 'lo se'. Una aceptación de 'eso' que estaba pasando en ese momento.
- ¿No te molesta? – Preguntó al fin, luego de otro silencio que se le antojó demasiado largo.
- No... - Respondió Kyo, su mano seguía en su pecho, aunque no la estaba moviendo, Iori se preguntó si el castaño era consciente de lo que estaba causando en él, de la reacción de su cuerpo.
- Dijiste... que tenías autocontrol – Continuó Iori intentando de alguna manera sonar seguro de sí mismo – Pero puedo sentir tu... ya sabes... -
- No tengo la culpa – Se quejó Kyo, un deje travieso en su voz algo perezosa – Es tu culpa –
- ¿Mi culpa? – Preguntó la pelirroja frunciendo el ceño.
- Si... ¿Quién iba a creer que fueras a convertirte en una mujer tan atractiva? No es mi culpa que mi cuerpo reaccione a tu cercanía – Dijo finalmente Kyo, Iori dejó escapar un bufido.
- ¿Es que acaso eres un animal que ve una mujer y no puede contenerse? – Se burló Iori, porqué Kyo sonaba como si, fuera a tener ese tipo de reacción con cualquier mujer bonita que tuviera cerca - ¿O es que eres así con todas? –
- ¿De qué hablas? – Increpó Kyo bostezando – No he... estado con nadie desde que terminé con Yuki hace un año... -
- ¿Un año? – Preguntó Iori incrédulo – Momento... ¿Un año sin sexo? ¿Cómo demonios? –
- Por si no lo recuerdas estaba ocupado salvando el mundo – Respondió Kyo, su mentón aún apoyado sobre su cabeza.
- Yo también salvé el mundo y aun así encontré la forma de satisfacer esas necesidades... - Continuó Iori, quien no podía creer que Kyo hubiese estado no solamente soltero sino además de eso, sin ningún tipo de compañía, durante todo ese tiempo.
- No se me da el sexo de una noche – Respondió Kyo, su voz sonando algo irritada – No soy ese tipo de hombre –
- No te creo – Afirmó Iori – El Kyo Kusanagi arrogante de los torneos podría llevarse a la cama a cualquiera de sus fans –
- Tch – Bufó Kyo y se quedó callado por unos segundos antes de continuar – No me conoces realmente... además ¿A ti qué te importa? –
Iori suspiró, pensando que, en efecto, no le importaba, simplemente le había sorprendido el hecho de que Kyo no hubiese tenido otra relación luego de Yuki.
- Hmmm... Al menos eso explica la reacción de tu cuerpo – Comentó con tono burlón. Kyo soltó una pequeña risita y no se movió – Oi... ¿Me vas a soltar o no? –
- ¿Eso quieres? – Murmuró Kyo, esta vez su boca estaba contra su cabello – Anoche parecías muy seguro de ti mismo, tentándome sin vergüenza alguna –
- Ya vuelves a decir estupideces – Se quejó Iori, pero entonces sintió los labios de Kyo bajar por su cabeza y hacer contacto con la piel de su nuca, un escalofrío lo recorrió de inmediato y su cuerpo se estremeció sin que se pudiera contener. Kyo notó su reacción y río suavemente, lo que le envió más cosquillas en el cuello y la piel se le puso de gallina.
- Umm... estás temblando Yagami – Continuó Kyo y esta vez, sus labios se acercaron a su oreja, rozando la piel.
Dicho esto, la mano que estaba sobre su pecho se deslizó hasta su cadera, bordeando la curva de su cuerpo, para luego sumergirse bajo la tela de la camiseta, la mano de Kyo se sentía suave mientras recorría su estómago, Iori contuvo el aliento por unos segundos, la mano jugueteó con su ombligo y luego subió hasta acunar uno de sus pechos. La sensación de la piel de Kyo directamente contra la suya, le envió otro escalofrío y no pudo evitar que todo su cuerpo se tensara ligeramente.
- ¿Qué crees... que estás haciendo? – Logró decir Iori apretando las manos en puños. La mano de Kyo dejó de apretar su pecho y sus dedos trazaron delicados círculos en la sensible piel de su pezón.
- ¿Por qué estás temblando Yagami? – Preguntó, aún con su boca rozando el lóbulo de su oreja - ¿No será que te gusta? Umm... -
- ¡Claro que no! Es sólo una reacción inconsciente – Respondió intentando que su voz no revelara los nervios que sentía en ese momento, definitivamente las cosas no estaban saliendo como lo había planeado.
- Entonces no soy el único – Continuó Kyo y su voz sonaba satisfecha – No estás en posición de juzgarme porque mi cuerpo reaccione al tuyo, cuando tú eres igual –
Iori iba a responder algo al respecto, pero dos cosas ocurrieron que lo dejaron mudo, los dientes de Kyo mordieron su oreja suavemente y sus manos comenzaron a acariciar sus pechos con firmeza, aprisionándolos, la pelirroja tragó saliva y creyó que perdía la cordura por unos segundos, la sensación la dejó paralizada, de nuevo sentía esa humedad creciendo entre sus piernas.
¡Maldita sea!
Kyo depositó besos cálidos en su cuello y continuó acariciando su pecho, pellizcando sus ahora erectos pezones sin piedad. Iori cerró los ojos con fuerza, la sensación iba a volverle loco, su cuerpo reaccionaba ávidamente a las caricias y pronto se encontró moviendo sus caderas contra la entrepierna de Kyo, como una maldita gata en celo.
- Umm... ¿Es que acaso quieres otra cosa Yagami? – Preguntó Kyo y con la mano derecha comenzó a bajar por su estómago hasta el borde de sus bragas. Iori tembló ligeramente al sentir la mano de Kyo apartando sus piernas para acariciar el muslo interno – Ni siquiera opones resistencia... quien lo diría –
- ¡Eres un maldito bastardo! – Logró decir en un intento por detener esa locura, aunque no había hecho nada para evitar que su mano le separara las piernas, su cuerpo simplemente no obedecía a sus pensamientos.
- Y tú... estás... oh.. wow – La voz de Kyo sonó realmente sorprendida, cuando sus dedos habían tocado la humedad a través de sus bragas. El roce de sus dedos aún sobre la tela, le hizo estremecer. Iori no podía creer lo excitado que se encontraba en esos momentos – Puedes decir lo que quieras... pero esto... no es algo que puedas ocultar –
- No te atrevas... - Murmuró y su voz sonó casi inaudible, su corazón latiendo a mil por hora, Kyo Kusanagi, estaba a punto de... oh no.
Kyo comenzó a frotar sus dedos por encima de la tela, subiendo y bajando suavemente, presionándolos contra su entrada, las bragas se empaparon rápidamente con sus propios fluidos. Kyo no había dejado de acariciarle el pecho con la otra mano y Iori sentía como si fuera a desfallecer, como si su cuerpo perdiera fuerzas con cada momento que pasaba.
- Voy a preguntarte otra vez – Continuó Kyo, sus labios aún contra su cuello, su voz varonil cerca de su oído - ¿Quieres que me detenga? – Iori podía imaginar a Kyo sonriendo mientras decía eso – Ya vez... soy un caballero, no un animal, como tú dices y si no quieres continuar, me detendré de inmediato –
¡Detente maldita sea! Esto no puede pasar, eres mi rival a muerte, eres el heredero del clan Kusanagi, ¡esto es una locura!
Iori aguantó la respiración, todos esos pensamientos arremolinándose en su cabeza, pero ningún sonido salió de su boca, su cuerpo deseaba ávidamente esas caricias, sin importar que tan ilógico fuera aquello.
- Kyo... hgnn... - Gimió sin poder contenerse, Kyo continuó frotando sus dedos por unos segundos más y luego decidió meter su mano por dentro de las bragas, sus dedos ahora palpando la piel de su vulva.
- ¿Es eso un sí? – Preguntó de nuevo deteniéndose deliberadamente, esperando una respuesta de la pelirroja.
Iori asintió con la cabeza tímidamente. Sus ojos ahora cerrados con fuerza, sin poder controlar su propio cuerpo.
- Buena chica – Comentó Kyo y depositó un beso en su cuello mientras sus dedos se deslizaban suavemente gracias a la humedad acariciando esa pequeña protuberancia escondida, provocando un corrientazo eléctrico que atravesó su cuerpo. Kyo comenzó a acariciar en círculos ese pequeño botón y esta vez Iori no pudo quedarse callada, todo tipo de sonidos desvergonzados comenzaron a salir de su boca, su respiración entrecortada y su corazón a punto de estallar.
¿Por qué carajos se sentía tan bien? ¿Por qué Kyo le hacía sentir así? Simplemente era inconcebible y en ese punto sentía como si hubiese perdido la batalla por el control y dominio de su mismo. Deseaba fervientemente sentir los dedos de Kyo, no quería que parara.
- No pares... - Murmuró entrecortadamente y Kyo comenzó acariciarla más rápido, frotando su entrada sin llegar a penetrarla, la humedad deslizándose por sus dedos.
La mano que aún acariciaba su pecho bajo hasta sus caderas y con un movimiento lento pero seguro se deslizó entre sus piernas, el dedo índice se frotó suavemente contra su entrada y luego la penetró con gran facilidad. Iori dejó escapar una exhalación cuando un segundo dedo se unió al primero y ambos juguetearon dentro. Sin darle tiempo a adaptarse a la nueva sensación, Kyo utilizó su otra mano para continuar acariciando la superficie, adquiriendo un ritmo acompasado, entre los movimientos de los dedos que entraban y salían y las caricias sobre esa pequeña protuberancia que tanto placer le producía.
- Estás... increíblemente húmeda – Murmuró Kyo con una risita algo burlona, pero en ese momento Iori no podía pensar en nada más que alcanzar el orgasmo, sus pensamientos eran solo conceptos caóticos e inconexos en su cabeza, el placer sobrecogiendo sus sentidos.
El ritmo continuó y la pelirroja perdió la noción del tiempo, solo sintiendo como el placer se iba acumulando en su estómago como un nudo, una presión que amenazaba por estallar. Sus manos se agarraron a los brazos de Kyo, enterrando sus uñas en sus antebrazos, su cuerpo comenzó a temblar y pronto, sin poder contener lo inevitable, una oleada de placer, como un tsunami arrasador, bañó su cuerpo, el orgasmo haciendo que su cuerpo se arqueara hacía atrás, pegándose contra el pecho de Kyo, un gemido escapando de sus labios conforme los espasmos recorrían su cuerpo en deliciosas oleadas.
Kyo continuó acariciando aún luego de que el orgasmo terminara, haciendo que se estremeciera cada que rozaba su piel. Escuchó una risita contra su cuello, Kyo sonaba orgulloso de sí mismo.
Iori se quedó jadeando, tratando de sobreponerse a la sensación, su cuerpo aun tiritando, demasiado sensible al contacto. Kyo finalmente retiró sus manos y el vacío que dejaron sus dedos le hizo desear volver a sentirlo dentro. Ahora el interior de sus muslos se sentía mojado. El heredero Kusanagi volvió a rodearla con sus brazos y la acunó contra su pecho, esta vez no hizo nada más, solo se quedó abrazándola.
- ¿Qué... demonios... ha sido todo eso? - Logró decir Iori cuando su respiración finalmente se había calmado y su mente podía generar pensamientos coherentes ¿Porqué de repente Kyo se quedaba quieto?
Iori se giró aún entre sus brazos para poder mirarlo a la cara por primera vez desde que se había despertado, le sorprendió encontrar las mejillas de su rival coloradas y su mirada desprovista de la usual arrogancia. Kyo simplemente lo miraba con una sonrisa traviesa.
- Te dije que soy un caballero – Comentó Kyo, ante la expresión desconcertada de Iori – No haré nada que no quieras – Afirmó, la pelirroja se sintió sumamente avergonzada al escuchar eso, porqué en efecto, todo eso había pasado por que ella había querido.
- ¡Idiota! – Musitó Iori y Kyo solo rio como respuesta.
Continuara.
Notas finales:
Me lio un poco con los pronombres en la narración Dx cuando Iori piensa sobre si mismo, se refiere así mismo con pronombres masculinos, Kyo también usa pronombres masculinos cuando se refiere a él, sin embargo, en el lemon, ha comenzado a percibirlo más como una mujer, así que ha usado pronombres femeninos. Espero no que no haya sido muy confuso.
