Kyo no había planeado nada de lo ocurrido, realmente había pasado de manera espontánea, al comienzo había querido molestar a Iori y provocarlo, porqué se había dado cuenta de que la pelirroja había intentado usar sus atributos femeninos para manipularlo, Kyo no era tonto, había notado la diferencia en su comportamiento y había querido demostrarle que, no era el único que estaba cayendo preso de sus instintos. Pensó que le tentaría un poco, que jugaría con ella y que eventualmente la dejaría con las ganas, como había pasado en el sofá, Kyo realmente no tenía la intención de ir tan lejos, Sin embargo, una vez había comenzado y Iori le había permitido avanzar, no había podido detenerse.
Los gemidos de Iori eran demasiado sensuales y habían despertado algo en él, deseaba seguir escuchando esa dulce voz, saber que su cuerpo temblaba entre sus brazos gracias a lo que él le producía.
Ahora se encontraba en un dilema, se sentía excitado y deseaba satisfacer su propio deseo, pero continuar esa locura con Iori, ¿No significaba aceptar que Iori le gustaba? Cuando Iori recuperara su cuerpo ¿Cómo demonios lo iba mirar a los ojos?
- Oi Kyo... - Murmuró Iori, quien aún continuaba entre sus brazos, la pelirroja lo miraba con las mejillas coloradas - ¿Por qué te quedas abrazándome así? ¿Qué pretendes probar con todo esto? – Frunciendo el ceño la pelirroja suspiro y agregó - Tienes razón, he perdido el control... ¿Estás satisfecho? – Inquirió con voz desafiante.
- Yo... no... bueno si... si estaba intentando probar que tenía razón – Aceptó Kyo desviando la mirada a un lado – Pero...
- ¿Pero qué? – Insistió Iori con el ceño fruncido. Kyo dejó escapar un suspiro.
- ¿No podemos quedarnos simplemente así un rato más? – Se quejó algo molesto con las preguntas, se sentía avergonzado y no quería hablar de ello, además se sentía bien abrazar el cuerpo de Iori de esa manera, su cercanía no le molestaba como antes.
- ¿Uh? – Iori parpadeó sorprendida con la respuesta de Kyo. ¿No quería continuar? ¿Por qué? Podía sentir su erección a través de los pantalones, sabía que el castaño no estaba satisfecho, ¿Entonces porqué solo quería abrazarla?
- ¿Qué? ¿Por qué se te hace tan raro que solo quiera quedarme así? – Preguntó Kyo al notar su desconcierto.
- Por qué soy un hombre, se lo que estás sintiendo – Respondió Iori con el ceño fruncido.
- Precisamente porqué eres un hombre yo no puedo... - Conforme hablaba Kyo se iba poniendo más colorado – ¡Aghh! Está situación es demasiado complicada ¡Me duele la cabeza! –
- Pensar en cualquier cosa te hace doler la cabeza – Comentó Iori con una sonrisa sarcástica.
Kyo iba a responder algo, cuando el ringtone de su móvil comenzó a sonar. Lo cual era bastante inusual, casi nadie lo llamaba directamente, cuando Benimaru o Shingo querían algo, generalmente mandaban mensajes de texto. Disolvió finalmente el abrazo para levantarse y tomar el móvil que había dejado en el escritorio.
- ¿Yuki? – Exclamó sorprendido al ver el nombre en la pantalla. Alzando una ceja contestó el teléfono – Hola... -
- ¡Buenos días Kyo-san! Aunque ya es medio día jeje – Exclamó la chica con voz alegre. Kyo no se había dado cuenta de la hora y de repente se sintió hambriento - ¿Estás ocupado? –
- Umm... - Kyo giró su rostro para observar a la hermosa pelirroja que se había sentado en la cama y le devolvía la mirada – Algo así... -
- Lo siento mucho... pero tu madre insistió y... perdona – Se apresuró a decir Yuki, Kyo entrecerró los ojos ¿Qué había hecho esta vez su madre?
- Tu madre me pidió el favor que te trajera unos bocadillos tradicionales y unos calamares deshidratados... dijo que eran tus favoritos – Comentó ella.
- ¿Traerlos a dónde? – Pregunto Kyo confundido.
- A tu apartamento, estoy en el lobby, el guarda de seguridad no me deja subir por qué no me conoce – Le explicó ella.
- ¡Mierda! – Exclamó Kyo entrando en pánico, Iori lo miró sin comprender – Quiero... decir... umm... dame 10 minutos y bajo a recogerte -
- ¿Eh? ¿Estás seguro? No quiero molestarte... suenas ocupado – Continuó ella.
- 10 minutos – Exclamó Kyo y colgó la llamada.
- ¿10 minutos qué? – Preguntó Iori ladeando la cabeza hacía un lado.
- 10 minutos para que Yuki venga aquí, está esperándome en el lobby – Explicó llevándose una mano a la frente – Mi madre seguro planeo esto... ¡maldición! –
- ¿No puedes mandarla a la mierda? – Preguntó Iori con una sonrisa algo perversa.
- Si hago eso mi madre me matará – Se quejó Kyo quien comenzó a vestirse con lo primero que encontró en el armario.
- Es tu madre, no puede ser tan malo – Comentó Iori poniéndose de pie también.
- Mi madre puede usar el fuego Kusanagi y está entrenada en el uso de la lanza tradicional... no la quieres ver enojada, hasta mi padre le tiene miedo – Respondió y Iori sonrió divertido al imaginar eso.
- ¿Entonces que planeas? – Preguntó siguiendo a Kyo que había salido de la habitación vestido con una camiseta negra y una sudadera gris.
- Espero que no se quede mucho, viene a traerme un regalo de mi madre, por eso no puedo simplemente 'mandarla a la mierda' como dices – Comentó Kyo tomando la ropa de Iori que aún continuaba tirada sobre el mueble – Umm... ¿Puedes esconderte en la habitación? Trataré de salirme de la situación en lo posible –
- No soy un criminal – Se quejó Iori con el ceño fruncido, Kyo suspiró molesto, cogiendo la maleta, la gabardina y el bajo de Iori, para llevarlos a la habitación.
- Lo sé, pero si no hago esto no me dejaran en paz y... - Kyo se detuvo en mitad de la frase y Iori casi se choca con su espalda porque lo había seguido hasta la habitación.
- Esa mirada no me gusta... estás pensando en algo estúpido que probablemente nos pondrá en peligro – Musitó el heredero del clan de la luna. Kyo se giró y se acercó a Iori, con ambas manos le retiró el cabello que caía sobre la mitad de la cara, descubriéndola - ¿Qué haces? –
- Sin el obvio peinado de medio lado, puedes pasar por otra persona – Comentó el castaño mirándole la cara atentamente, Iori desvió la mirada algo incómodo con su cercanía - ¡Tengo una idea! –
- No – Exclamó Iori inmediatamente.
- Pero no has escuchado mi idea – Se quejó Kyo.
- ¡No! A lo que sea que estés pensando – Negó Iori vehementemente. Kyo frunció el ceño y buscó rápidamente en su armario algo que luciera como una cinta. Encontró una cinta de tela blanca en uno de los cajones y sin explicarle nada a la pelirroja, tomó su cabello y se lo recogió hacía atrás como pudo.
- ¿Qué demonios haces? – Se quejó Iori.
- Así no hay forma de saber que eres Yagami – Dijo Kyo observando su trabajo satisfecho.
- Esto es ridículo, Yabuki me reconoció como alguien del clan Yagami - Murmuró Iori inmediatamente.
- Porqué llevas el mismo peinado de siempre, ¿Cuántas personas pelirrojas has visto por ahí con ese peinado? Es la opción más obvia – Comentó Kyo colocándose las manos en la cintura – Además si te vistes como una mujer normal, no hay forma de que Yuki se dé cuenta –
- ¿Entonces pretendes que me quede en la sala y no me esconda? – Preguntó Iori arqueando las cejas en sorpresa.
- Exacto – Sonrió Kyo – Tu presencia la hará sentir incómoda y se irá más rápido – Kyo soltó una risita con expresión traviesa y Iori no pudo evitar sonreír también.
- Qué estupidez... - Murmuró entre dientes.
Yuki estaba esperándolo en el lobby justo como había dicho, iba vestida con un vestido azul claro, agarrado a la cintura con una correa negra, llevaba medias veladas negras y botines de tacón. Cuando Kyo apareció en la puerta del ascensor y abrió la puerta interna del edificio, el guarda de seguridad la dejó entrar, Yuki sonrió ampliamente al verlo y le entregó una bolsa de plástico con varias cajas de cartón dentro.
- Siento la repentina visita... - Comentó ella cuando subían por el ascensor – La verdad es que ni sabía tu dirección... pero tu madre me llamó y bueno... ya sabes cómo es Shizuka-san, no hay forma de decirle que no –
- Ni que lo digas, la conozco de toda la vida – Bromeó Kyo sonriendo también. Por supuesto todo era un plan de su madre para hacer que Yuki fuera hasta su apartamento. No era que Kyo no confiara en ella como para no darle su dirección, sino que se había ocupado en otras cosas desde que se había mudado a ese apartamento y no estaba interesado en buscar una reconciliación.
Abrió la puerta de su apartamento y permitió a Yuki entrar primero, la mujer se quitó los zapatos en la entrada y de inmediato notó a la pelirroja sentada en el sofá mirando su móvil. Iori se había arreglado el cabello como había podido hacía atrás, revelando completamente su cara y se había vestido con unos pantalones negros y una blusa roja oscuro que había comprado en el centro comercial. Yuki abrió los ojos en una clara expresión de sorpresa y luego miró a Kyo como esperando una explicación.
- No sabía que tenías compañía... - Comentó ella, Kyo optó por su desinteresada e indiferente actitud, tomando las bolsas que su madre había enviado y las colocó en la pequeña cocina.
- No hay problema – Respondió Kyo cuando salió de la cocina – Se llama Hitomi Tachibana –
- Oh... un gusto en conocerla, me llamo Yuki Kushinada – La recién llegada hizo una venia y Iori se puso de pie para hacer lo mismo.
- El gusto es mío – Respondió Iori, aliviado de que Yuki no le hubiese reconocido.
- Estamos saliendo juntos – Dijo Kyo y se acercó a Iori con las manos en los bolsillos – Nos conocimos hace poco, pero hicimos 'click' –
Iori lo fulminó con una mirada que bien podría haberlo atravesado como un par de cuchillos afilados y Yuki no pudo evitar mostrar una expresión de absoluto shock, al escucharlo. Kyo la invitó a sentarse en el mueble y pronto quedó Yuki sentada frente a Iori, separadas por la mesita de centro.
- ¿Quieres té verde o café? – Preguntó Kyo desde la cocina.
- Té verde, está bien – Respondió la mujer y Kyo se dispuso a calentar el agua. Iori seguía en silencio, batallando internamente por no mostrar su verdadero carácter y pretender que, en efecto, estaba en una relación con Kyo.
- Oh... ¿Y cómo se conocieron? – Preguntó ella cuando Kyo se había quedado en la cocina preparando el té, Iori se quedó unos segundos pensando en que responder.
- En un bar – Exclamó Kyo desde la cocina mientras les daba la espalda – Hitomi toca el bajo en una banda –
- Oh... wow qué interesante... – Exclamó Yuki con una media sonrisa - ¿Cómo se llama tu banda Tachibana-san? –
- Umm... Sadistic eyes – Respondió Iori, porqué fue lo primero que se le vino a la cabeza – Es una banda de Rock Gótico – Continuó la pelirroja ante la mirada sorprendida de Yuki.
- Oh vaya... nunca he escuchado ese estilo... pero a Kyo-chan le gusta el rock, así que no me sorprende que se hayan conocido de esa forma – Exclamó la mujer quien parecía intentar ocultar la sorpresa y curiosidad que sentía.
Kyo volvió con el té y le sirvió una taza a Yuki, para proceder a sentarse al lado de Iori en el sofá.
- Entonces... tu madre no sabe que ustedes dos... - Comenzó a decir Yuki luego de un incómodo silencio en el que solo bebieron té.
- Aún es muy temprano para pensar en conocer a su madre – Se apresuró a decir Iori.
- Si, nos estamos tomando las cosas con calma – Agregó Kyo con una sonrisa – Llevamos pocas semanas juntos así que, es mejor esperar –
- Oh... bueno si, en eso tienen razón, es mejor no apresurarse – Comentó Yuki asintiendo con la cabeza.
- Ya sabes cómo pueden ser de intensos mis padres a veces – Aceptó Kyo bebiendo algo de té – No quiero que asusten a Hitomi haciendo preguntas indiscretas – Kyo rio despreocupadamente y Yuki lo miró de manera inquisitiva, la chica parecía tener mil preguntas en su cabeza, pero no se atrevía a formularlas, su vista se pasaba constantemente de Kyo a Iori, observando detalladamente a la pelirroja con ojo crítico.
- Pues me alegro por ti, Kyo-chan – Continuó Yuki, su voz parecía tranquila a pesar de la situación – Durante el almuerzo de ayer, me dio la impresión de que te sentías solitario... estaba preocupada por ti –
Yuki entrecerró los ojos y miró a Iori furtivamente, esperando alguna reacción de su parte al revelar que había tenido un almuerzo con Kyo.
- No tienes que preocuparte por nada, estoy perfectamente – Respondió Kyo haciendo un ademán con la mano.
- Eso veo – Murmuró Yuki bebiendo más té. Iori continuaba en silencio, con su acostumbrada expresión fría, realmente no sentía ganas de unirse a la conversación, poco le importaba lo que pensara Yuki y era mejor no dar más detalles para no tener que agrandar la mentira. De momento era mejor dejar que Kyo llevara la iniciativa.
- ¿Vas a quedarte a almorzar? – Preguntó Kyo de repente.
- No, gracias, no pensaba quedarme mucho de todas formas, solo venía a traerte el envío de Shizuka-san – Respondió Yuki terminándose finalmente el té, su voz sonaba mucho más fría ahora. Luego de otro corto silencio, la mujer se puso de pie y con otra venia respetuosa, se despidió de ambos y al cabo de unos momentos, se fue del apartamento.
- ¿Qué estamos saliendo? ¿Has perdido la cabeza Kyo? – La voz de Iori sonaba molesta, una vez Yuki se había ido y se habían quedado solos de nuevo.
- ¿Quieres Pizza? – Preguntó Kyo aún sentado en el mueble, mirando su móvil – Hay una Pizzería a 3 kilómetros y tiene una promoción, dos por uno... -
- ¡Kyo! ¿Es que acaso quieres morir? – Le amenazó Iori inclinándose hacía él. Kyo finalmente volteó a mirarle.
- No es para tanto Yagami – Respondió con una sonrisita presumida, ahora que Iori era una linda chica y luego de lo que había pasado en la cama, que lo amenazará a muerte, resultaba simplemente adorable – Lo hice a propósito, porqué sé que, Yuki le contará a mi madre que estoy en una relación y así me los quitaré de encima –
- ¿Entonces lo tenías planeado? – Se quejó Iori con el ceño fruncido.
- Te dije que tenía una buena idea ¿No? – Continuó Kyo – Entonces ¿Napolitana o Margarita? – Iori suspiró dándose por vencido.
- ¿Tienen salami o proscruito? – Preguntó Iori inclinándose un poco más para ver la pantalla del móvil de Kyo – Oh... esta se ve bien, compra una grande, muero de hambre –
- ¡Y también tienen las malteadas en promoción! – Agregó Kyo entusiasmado mirando el menú de las bebidas.
Luego de comer las pizzas, Iori había puesto su ropa en la lavadora y Kyo había recibido otra llamada, esta vez era el viejo monje con el que había hablado el día anterior. El anciano le había dicho que llegaría a Osaka más rápido de lo esperado y que podrían verse al día siguiente en la tarde. Kyo le explicó que había visto el altar destruido y que quería pagar por la reparación, de momento no sabía si era buena idea admitir que habían sido ellos los culpables de la destrucción y prefirió omitir el detalle pensando que cuando se viera con el monje, podría decidir si era de confiar y contarle la verdad. No quería que llamara a la policía y meterse en un problema innecesario.
El monje dijo que llevaría a un carpintero experto en ese tipo de estructuras tradicionales para mirar la extensión de los daños y así poder determinar cuánto dinero se necesitaba para la restauración, el heredero Kusanagi le dijo que no escatimara en gastos, que estaba dispuesto a pagar lo que fuera necesario para que el altar quedara como nuevo.
- ¿Cuánto dinero puedes dar? – Preguntó Kyo luego de colgar la llamada y explicarle la situación a Iori.
- ¿Cuánto se necesita? – Preguntó Iori desde la cocina, estaba limpiando los platos sucios y arreglando un poco el desorden.
- No sé exactamente... mañana el carpintero checará los daños y hará un presupuesto, pero debemos estar preparados para poder pagar la suma que sea – Comentó Kyo llevándose una mano al mentón, recostado en el marco de la puerta de la cocina.
- Es verdad, no quiero arriesgarme a que el altar no quede bien reparado y el Kami se enfurezca aún más – Aceptó Iori.
- No quiero pedirle ayuda a mi padre, si lo hago, hará preguntas y no quiero que se entere... así que no puedo acceder a los fondos familiares – Explicó Kyo y dejó escapar un suspiro con gesto abatido – Tengo ahorros de lo que gané en el último torneo, pero no sé si sea suficiente... -
- Puedo pagar con mi tarjeta de crédito el monto completo y luego me puedes dar la mitad – Propuso Iori terminando de organizar los platos y las cajas vacías de la Pizza, colocándolas en una bolsa de reciclaje.
- Oi... ¿Cómo sabes que no voy a escapar con la deuda? – Preguntó Kyo sonriendo divertido.
- Por qué sé dónde vives – Respondió Iori dándose la vuelta – ¿Además olvidas que puedo sentir la energía de la espada Kusanagi? te encontraría sin importar donde te escondieras –
- No me lo recuerdes – Se quejó Kyo meneando la cabeza – Se que nunca podré deshacerme de ti -
- Qué bien que lo aceptas – Finalizó Iori con una sonrisa maliciosa, Kyo la observó aún con el ceño fruncido, la sonrisa de la pelirroja era de alguna manera diferente a la malévola sonrisa del Iori que recordaba, en el pasado la sonrisa de Iori significaba peligro, era el tipo de sonrisa que ponía a punto de desgarrar a un enemigo, una sonrisa sin duda sádica, pero ahora, la sonrisa maliciosa que veía, era pícara y le atraía, Kyo se dio cuenta que llevaba mirando sus labios más tiempo de lo necesario.
- Es temprano, pero me vendría bien algo de alcohol – Murmuró Iori y el castaño se volvió para mirarlo.
- Hay un bar Karaoke a dos cuadras de aquí... si quieres podemos ir por la noche... - Comentó y justo cuando dijo esto se dio cuenta de que sonaba como una 'cita' – Quiero decir... si quieres beber sin tener que alejarte mucho del templo... -
- Está bien – Aceptó Iori quien había notado la incomodidad de Kyo – Podemos ir –
- ¿De verdad? – Exclamó algo sorprendido con la docilidad de su interlocutor, la hostilidad en Iori había ido bajando progresivamente, quizás lo que había ocurrido en la cama le había hecho cambiar su forma de verlo y eso puso a Kyo muy nervioso. Kyo no quería pensar que algo hubiese cambiado entre ellos, porqué entonces ¿Qué iba a pasar cuando Iori volviera a su cuerpo de hombre? ¿Qué tipo de dinámica tendrían? ¿Se volverían amigos?
- ¿Por qué pones esa cara? Es solo un bar – Respondió Iori con expresión seria – O acaso... ¿Te pone nervioso salir conmigo? – La expresión de Iori cambió, ahora le miraba con una sonrisa entre burlona y maliciosa.
- ¡No, claro que no! – Respondió Kyo desviando la mirada a un lado intentando poner una cara desinteresada – Es solo que, con el genio que te mandas, creí que me ibas a insultar primero antes de aceptar tan tranquilamente –
- Si quieres te puedo insultar – Continuó Iori, entretenido con la expresión avergonzada de Kyo – Eres un maldito bastardo –
- Eso suena más a ti – Aceptó Kyo con una expresión un tanto nerviosa, escuchar los insultos de Iori lo llevaba a un lugar más familiar y cómodo para él. No podía sentirse nervioso con la idea de ir a un bar con Iori, se giró de inmediato intentando recobrar control sobre sus pensamientos. No podía sentirse atraído de verdad por ella, lo que había pasado en la habitación había sido un momento de debilidad, era culpa de las hormonas, se repitió mentalmente.
Iban siendo las 4 de la tarde y no tenía mucho por hacer, así que quizás ir al bar sería una buena idea para distraerse un poco, además estar rodeados de otras personas iba a evitar que tuviesen cualquier tipo de contacto más personal y arriesgarse a que la situación volviera a salirse de control.
"Recuerda que mañana se resolverá todo con el monje y muy pronto los talismanes terminarán de recoger la energía. Iori va a recuperar su cuerpo y esta locura va a llegar a su fin."
Continuara
Notas finales:
No saben como disfruto de escribir este fic tonto T_T aish.
