Pasaban las 8 de la noche y Kyo tenía que aceptar que, conforme se preparaban para salir, se sentía cada vez más nervioso. Realmente se sentía como si esa salida fuera una cita, como si fueran una joven pareja que se va de juerga nocturna. Sus pensamientos siempre giraban en esa dirección a pesar de que hacía un esfuerzo consciente por pensar en otra cosa. Era inútil recordarse así mismo que se trataba de su enemigo, mientras la miraba caminar a su lado por el andén, no podía pensar en otra cosa que, en el hecho de que era una hermosa muchacha pelirroja que le resultaba demasiado atractiva. Iori se había vestido de nuevo con las botas de cuero que le llegaban casi a la rodilla y los jeans apretados. La noche era fría, la temperatura había bajado considerablemente para ser primavera y Kyo le había ofrecido usar una de sus chaquetas.
Esta vez, Iori había aceptado sin ofrecer mucha resistencia, escogiendo una chaqueta negra de cuero con cremalleras plateadas. ¡Qué linda se veía con su chaqueta que le quedaba como 3 tallas más grande! Había cierto encanto en verla vestida con su ropa y Kyo encontraba cada vez más difícil resistirse a esa atracción que sentía.
Llegaron al bar al cabo de 10 minutos de caminar, la calle era estrecha y contaba con varios restaurantes pequeños, el bar en cuestión tenía dos pisos, con una tarima en el centro con micrófonos, en la barra no había espacio para más de 6 personas y unas 10 mesas se encontraban organizadas alrededor de la tarima. Buscaron una mesa al fondo, junto a una esquina, el sitio apenas comenzaba a llenarse de clientes, en su mayoría trabajadores que salían de oficinas para pasar un buen rato con amigos. De momento tenían puesto un rock indie japonés que resultaba agradable para charlar.
- ¿Qué quieres tomar? – Le preguntó Kyo colocándose de pie para ir a la barra. Iori le haló por la manga de la chaqueta.
- Puedo ir por mí mismo, no me trates como a tu novia – La voz de Iori no sonaba molesta al decir aquello. Pero su mirada era fría.
- ¡No se trata de eso! – Exclamó Kyo avergonzado – Si... fueras Benimaru o Shingo también me hubiese ofrecido a ir por las bebidas – Se apresuró a decir, lo cual era una gran mentira, Shingo se ofrecería sin duda a traer las bebidas y Kyo se quedaría esperando a ser atendido.
Iori caminó hasta la barra y observó el menú, pensando en que, desde lo ocurrido en la mañana, Kyo se estaba comportando algo extraño, comenzaba a notar, que se ponía nervioso con facilidad, algo que no era común en él. El bar ofrecía una buena variedad de cocteles, le sorprendió encontrar tantas opciones, teniendo en cuenta lo pequeño que era y la ubicación en ese barrio alejado de la zona rosa. Kyo se apoyó en la barra a su lado y observó de soslayo el menú.
- Una botella de Yamazaki 12 y hielo – Pidió Iori y el tendero se inclinó para sacar una botella de Whiskey del mostrador.
- Una botella de Shochu y té verde – Pidió Kyo, el tendero le indicó que les llevaría los pedidos a la mesa, así que ambos volvieron a sentarse.
- ¿Habías venido aquí antes? – Preguntó Iori una vez se habían sentado y un mesero les había traído las bebidas junto con las copas de cristal.
- No, hace poco que me mudé a este barrio... además no frecuento bares a menudo – Respondió Kyo tomando la botella de Shochu para servir una copita hasta la mitad, luego tomó la tetera con té verde y vertió el resto, combinando ambas bebidas.
- Por eso Yuki no sabía tu dirección – Comentó Iori colocando unos cubos de hielo (que estaban en una jarra) en su vaso de cristal – Noté que la tratabas con mucha familiaridad, ¿Acaso no habían terminado? –
- Si, pero quedamos en buenos términos – Le explicó llevándose la copa a la boca, el Shochu mezclado con el té verde tenía un fuerte sabor amargo – Además terminamos hace ya casi un año, así que no tengo problema en tratarla como a una amiga –
Iori se quedó callado y sirvió el whiskey en el vaso hasta que llego a la mitad de los hielos.
- Está claro que ella quiere volver contigo – Opinó luego de beber un poco del whiskey. - ¿Por qué tu familia quiere se reconcilien? -
- Es... una situación complicada – Respondió Kyo con gesto abatido, solo le había mencionado a Benimaru un poco de la situación y se sentía un poco cohibido de hablar al respecto con Iori – Verás... conocí a Yuki en el colegio, ella fue mi primera novia, mis padres realmente esperaban que nos comprometiéramos porque como sabes, luego de lo que pasó en el torneo cuando enfrentamos a Orochi por primera vez y ella fue secuestrada para ser sacrificada, mis padres piensan que es parte de mi destino –
Iori lo miraba en silencio, sin mostrar ninguna emoción en particular, esto animó a Kyo a seguir hablando.
- Al comienzo todo iba muy bien... inclusive llegué a creer que en realidad estábamos destinados a casarnos, pero luego de lo que pasó con NESTS y luego Ash, me di cuenta de que, estaba harto de tener que cumplir con un 'destino' – Le explicó con el ceño ligeramente fruncido, recordar sus experiencias en los laboratorios de NESTS no era para nada fácil y era un tema que siempre evitaba mencionar – Se que no puedo escapar a mi destino como poseedor del tesoro sagrado Kusanagi, sé que siempre tendré la obligación de exorcizar el trasero del bastardo de Orochi y también sé que... no puedo escapar de ti –
Suspiró y se quedó mirando la bebida atentamente. Iori seguía en silencio.
- Por eso... quiero al menos poder escoger a mi futura pareja sin tener la presión de que es cuestión del destino...- Finalizó con cara de fastidio. Pensar en pasar el resto de su vida con Yuki, porqué era la persona 'idónea' para él, y convertirse en alguien como su padre, le molestaba sobremanera.
- Yuki parece una buena chica – Dijo Iori al fin luego del largo silencio en el que solo se quedó observando el rostro de Kyo bajo la tenue iluminación del recinto.
- No se trata de si es una buena chica o no... - Respondió Kyo – Y tienes razón, es una buena chica y fue muy difícil terminar con ella sin hacerle daño... realmente no era mi intención, pero no podía continuar con ella, sabiendo como me sentía al respecto – Bebió un par de tragos y su expresión cambió, realmente nunca había hablado a fondo del tema con alguien y revivir el momento en el que le había dicho a Yuki que las cosas no iban bien, le hizo sentir triste, recordó lívidamente, sus lágrimas y la rabia que había sentido consigo mismo, por ser el causante de dolor.
Iori volvió a quedarse en silencio, observando solo los cambios en el semblante de su interlocutor, podía notar que hablar del asunto no era fácil y que traía memorias desagradables para el castaño.
- Ella... ella me esperó durante todo el tiempo en el que desaparecí por culpa de NESTS... ella siempre estuvo ahí sin importar qué – Continuó Kyo luego de beber otro trago – Y yo siempre he sido un terrible novio... -
- Fuiste egoísta – Murmuró Iori.
- Si, egoísta y desconsiderado – Aceptó Kyo con un suspiro.
- Ella merece a un hombre mejor – Continuó Iori.
- Oi... se supone que debes consolarme – Se quejó Kyo.
- No soy tu amigo Kyo, pídele eso a Benimaru o al perrito faldero de Shingo - Respondió Iori con una sonrisa burlona.
- Tch, tan encantador como siempre Yagami – Comentó Kyo con sarcasmo – Pero tienes razón, ella se merece a alguien mejor, alguien más apropiado, alguien que pueda darle una vida normal... -
- Tu eres todo menos 'normal' – Atinó Iori con una risita corta mientras llevaba el vaso a sus labios.
- Pues sí, no somos normales, quizás no estemos destinados para este tipo de cosas – Dijo apoyando un codo en la mesa y colocando su cabeza sobre su mano.
- Las relaciones amorosas son una pérdida de tiempo Kyo, me sorprende que hubieses tardado tanto en darte cuenta – Continuó Iori con un tono condescendiente – Está claro de que, ni tú, ni yo, ni siquiera Chizuru, podremos tener vidas 'normales', es ridículo pensar en que podría haber espacio en nuestras vidas para... -
- Creo que estás exagerando Yagami – Lo interrumpió Kyo – Seguro, los tesoros y las responsabilidades con los clanes nos hacen diferentes, pero... podemos encontrar algo de normalidad en medio de ese caos ¿no? –
- Si, pero ¿Por cuánto tiempo? – Insistió la pelirroja – Es solo una ilusión Kyo, eventualmente vuelves a estar solo –
Esta vez Kyo se quedó callado ante la seguridad con la que Iori acababa de decir aquello. Realmente nunca había hondado en la vida personal de su rival, nunca le había visto en una situación cotidiana, no tenía idea de cómo eran sus relaciones interpersonales. Ni siquiera había contemplado la posibilidad de que alguien como Iori pudiese 'amar'.
- Bueno, teniendo en cuenta tu encantadora personalidad, tu excelente habilidad conversacional y ese positivismo que te caracteriza, me sorprende que estés solo – Comentó Kyo con sarcasmo.
- Seguro, así como será fácil para ti encontrar una chica que aprecie tu humildad, tu consideración filial, tu sentido de la responsabilidad y esa total entrega hacía los demás que te caracteriza – Respondió la pelirroja mirándole a los ojos, retándole a que refutara lo que acababa de decir.
Kyo lo miró perplejo, parpadeando por unos segundos antes de comenzar a reír.
- ¡Estamos jodidos Yagami! – La risa de Kyo terminó por contagiar a Iori y ambos rieron por un buen rato.
Llegada la media noche más personas se habían animado a cantar en el karaoke y el ambiente se había vuelto bastante ameno. Como no era un establecimiento grande ni elegante, tenía cierto aire acogedor, como si se estuviese en familia, a pesar de que la mayoría ahí eran extraños. En algún punto de la noche, Iori se había subido a la tarima y había tomado el micrófono para cantar. Kyo se quedó mirando con atención, la última vez que lo había escuchado cantar había sido dos años atrás cuando por curiosidad, había asistido a una de las presentaciones de la banda del pelirrojo. Estaba seguro de que Iori no le había visto, se había asegurado de ello, Kyo no quería arriesgarse a crear un conflicto en el bar y que terminaran quemando algo por su culpa, se había quedado en la parte trasera, observando de lejos.
Ahora que Iori tenía un cuerpo diferente, no se sentía tan avergonzado de verle cantar, nadie los conocía en ese lugar y podían pasar como una pareja más, así que no sentía esa abrumadora necesidad de tener que ocultar sus intenciones o su identidad. La voz femenina de Iori sonaba muy diferente, mucho más cálida y dulce. Kyo pudo quitarle los ojos de encima durante todo lo que duró la canción, se sentía hipnotizado no solo por el sonido de su melodiosa voz, sino por sus gestos y facciones, había algo en la pelirroja que le atraía sobremanera. Y quizás gracias al alcohol, ahora podía bajar un poco la guardia y dejarse llevar un poco por ese sentimiento.
La gente aplaudió generosamente cuando Iori terminó de cantar, realmente sonaba como una cantante profesional (y lo era) a diferencia de otras personas ebrias que se habían subido a la tarima antes, por lo que pronto la improvisada audiencia comenzó a animarle para que cantara una segunda canción. Kyo se unió a los aplausos para animar a Iori a continuar y estaba inclusive pensando en subirse a la tarima y cantar alguna canción que fuera un dueto, cuando alguien más se le adelantó.
Al parecer Kyo no era el único hipnotizado por la voz y atributos de la pelirroja. Un hombre no mayor que ellos, de cabello corto e incipiente barba, se subió a la tarima e intercambió un par de palabras con ella, Kyo observó como Iori asentía y luego buscaban en el programa de Karaoke la canción que el hombre había sugerido.
Una balada lenta comenzó y pronto el ambiente en todo el bar cambió, la gente se quedó callada escuchando el improvisado dueto, el hombre al parecer también tenía experiencia en el canto, pues sonaba increíblemente bien acompañando la voz de la pelirroja.
Conforme iba avanzando la canción, el castaño comenzó a sentir una inusual sensación en la boca del estómago, el hombre iba vestido aún con su ropa de trabajo, un blazer negro y una corbata Vinotinto y al lado de Iori, parecía como si fuera un novio esperando en la iglesia por su prometida. La forma en como cantaba aquel joven estaba llena de sentimiento mientras hacía gestos con las manos, mirando a Iori con una dulzura digna de una persona enamorada. Kyo torció la boca en un gesto de desagrado, sin darse cuenta de que una molestia comenzaba apoderarse de su cuerpo.
La canción concluyó y la gente en el bar aplaudió y gritó a unísono pidiendo otra canción. Kyo se cruzó de brazos frunciendo el ceño, tenía que aceptar que el tipo cantaba muy bien y que su voz se complementaba perfectamente con la de Iori.
Iori se inclinó sobre la pantalla del computador y seleccionó otra balada, haciéndole un gesto al hombre para que mirara la pantalla. Kyo alzó una ceja al notar que había sido Iori el de la iniciativa de seguir cantando con el recién llegado y pronto comenzaron una segunda canción.
El castaño se llevó la copa a la boca y bebió un par de tragos observando como el improvisado dueto seguía cantando, Iori parecía estar de muy buen humor, sonreía sin ningún atisbo de sarcasmo o malicia, una sonrisa tranquila, un tipo de sonrisa que no era común o al menos, no era común para Kyo, quien no había visto esos gestos en él. En esos momentos mientras los veía cantar, mirándose el uno al otro, logrando transmitir perfectamente los sentimientos de la canción con gestos teatrales, el heredero Kusanagi se preguntaba, que tantas expresiones de Iori y que tantas cosas que el pelirrojo gustaba hacer en sus ratos libres no conocía. Era como descubrir completamente a otra persona.
Y lo más aterrador de todo, era que le gustaba esa persona que estaba descubriendo.
Parpadeó confuso ante ese pensamiento y apretó la copa con lo que quedaba de licor en la mano sintiendo un revoltijo en el estómago que bien sabía no era gracias al alcohol o la cena.
La canción terminó y luego siguió una tercera. La gente realmente se había convertido en un público y seguían pidiendo más canciones del dueto. Finalmente, luego de la tercera canción, el hombre se había inclinado hacía Iori para decirle algo cerca de la oreja y luego se habían bajado de la tarima y la pelirroja lo había seguido hasta una mesa en donde se encontraban otros 3 jóvenes (probablemente compañeros de trabajo del susodicho). El bullicio normal del bar reanudó luego de que nadie más se subiera a la tarima y el tendero colocó otra playlist de Rock indie.
Kyo observó con el ceño fruncido, como los 3 colegas recibían a Iori con aplausos y sonrisas, luego intercambiaron venias presentándose y el hombre que había cantado con ella, sacó su móvil y comenzó a mostrarle imágenes en la pantalla, Iori observaba con interés y sonreía tranquilamente.
Esa tranquilidad con la que Iori interactuaba con esos extraños, esas sonrisas... Kyo no podía dar crédito a lo que veía. Iori se comportaba completamente diferente con él. Kyo estaba tan acostumbrado a los comentarios rudos, a los insultos, a la intensión asesina en sus ojos, que no se le ocurrió que Yagami pudiese interactuar con otras personas de manera calmada y tranquila.
¿Qué era eso que estaba sintiendo mientras la atención de Iori estaba puesta en esos desconocidos y no en él? ¿Por qué deseaba que los ojos de Iori estuviesen puestos solo en él, que su atención estuviese dedicada solo en él?
Kyo se puso de pie en un impulso enérgico y se dirigió a la barra. Compró una cajetilla de cigarrillos y luego salió por la puerta hacía la estrecha calle que ahora, estaba silenciosa, solo el tenue murmullo de la música que provenía del interior del bar interrumpía la quietud de aquella noche fría. El castaño se recostó en la pared de ladrillo y sacó un cigarrillo para ponérselo en la boca. ¿Cuántos años llevaba sin fumar? No lo recordaba, lo había dejado porqué Yuki se lo había pedido, no obstante, las sensaciones que le provocaba ver a Iori interactuando con esos hombres, le iban a volver loco.
Necesitaba calmar sus malditos nervios.
¿Por qué de repente sentía como si pudiese golpear a esos tipos que ni siquiera conocía?
La situación era tan ridícula que Kyo soltó una risita aún con el cigarrillo apagado en sus labios al darse cuenta de que estaba celoso.
Iori siempre le prestaba atención solo a él, año tras año, la obsesión del pelirrojo para con él no disminuía y sin darse cuenta, Kyo se había acostumbrado a esa atención, a saberse objeto de esa obsesión. Bastó solo con que Iori le ignorara por unos momentos para interactuar con esos desconocidos para que Kyo sintiera todas esas incómodas sensaciones en su cuerpo.
¿Era por qué Iori ahora era una chica y se estaba sintiendo de alguna manera posesivo con ella? Se cuestionó encendiendo una pequeña llamita en la punta de su dedo índice para encender el cigarrillo ¿O se habría sentido igual si eso mismo hubiese ocurrido con Iori como hombre?
No podía darles respuesta a esas preguntas y entre más le daba vueltas al asunto, más dudas se formaban en su cabeza. Aspiró el cigarrillo cerrando los ojos, deseando acallar sus pensamientos y simplemente dejar de sentir.
- Oi...Kyo – La voz de Iori lo hizo volver a la realidad, abrió los ojos y giró el rostro para ver a Iori acercándose a él por el andén. La luz de una lámpara cercana alumbrando sus facciones con un lánguido color amarillento, Iori estaba usando su chaqueta y traía las manos metidas en los bolsillos – Por un momento creí que te habías ido –
- No, solo estaba fumando – Respondió Kyo y le ofreció la cajetilla, la pelirroja tomó uno y se lo llevó a la boca, usando una llamita púrpura para encenderlo de la misma manera que había hecho Kyo - ¿Ya terminaste tu improvisado concierto con ese tipo? – Preguntó Kyo, sin poder contenerse de sonar molesto.
- Se llama Nakaya Hideo – Respondió Iori notando la hostilidad en la voz de Kyo – Es cantante en una banda de Bossa-nova Jazz, sus compañeros en la mesa eran miembros de la banda también Qué coincidencia ¿no? –
Kyo asintió con la cabeza solo diciendo 'Hmm' aún con el cigarrillo en la boca.
- Me invitó a uno de sus ensayos, porque están haciendo audiciones para una voz una femenina ya que el pianista compuso una canción para dos voces – Le explicó Iori y ladeó la cabeza al observar la expresión de Kyo - ¿Por qué estás molesto? –
- ¡Pffft! No estoy molesto – Bufó Kyo sin voltear a mirarlo.
- Eres un libro abierto ¿Sabías? Puedo notar tu molestia así lo niegues – Insistió la pelirroja con una media sonrisa – Corta el rollo Kyo, ¿Por qué estás molesto? –
- Ya te dije que no estoy molesto – Murmuró Kyo con el ceño fruncido, intentando por todos los medios no ser tan obvio – Así que, si quieres continuar tu conversación con ellos, puedes hacerlo, yo te esperaré aquí –
- Un momento... - Continuó Iori rodeando a Kyo y parándose frente a él para obligarlo a que lo mirara a la cara - ¿Estás molesto por que no te estoy prestando atención? –
- ¿Qué? Ja ja. ¿Estás seguro que escogiste la carrera correcta al volverte músico? Deberías ser comediante Yagami – Comentó Kyo torciendo la boca en un gesto sarcástico.
- Umm...siendo así... - La pelirroja se llevó las manos a la cintura alzando una ceja – Si no hay ningún problema, tú puedes regresar al apartamento solo y yo me quedaré con Nakaya-san y sus compañeros – Kyo lo miró atentamente sin decir nada – Dijeron que su estudio quedaba cerca en este barrio, así que supongo que sigue siendo cerca al templo para que el talismán funcione... -
Iori se dio media vuelta para entrar de nuevo al bar.
- Espera Yagami – La mano de Kyo le agarró por el antebrazo y la detuvo, obligándola a regresar sobre sus pasos hacía él - ¿Me estás diciendo que realmente estás pensando irte para un lugar sola con 4 desconocidos? –
- ¿Algún problema? – Preguntó Iori con mirada desafiante.
- ¿Has enloquecido? ¡Eres una mujer! No puedes irte con 4 hombres que no conoces a las 2 de la mañana a una locación desconocida – Respondió Kyo de inmediato.
- ¿Te olvidas de quién soy? – Replicó la pelirroja con expresión altiva – Puedo invocar fuego, puedo pelear... - La mano de Kyo seguía cerrada en su antebrazo.
- Es peligroso – Murmuró Kyo sin soltarla.
- Puedo cuidarme solo – Respondió Iori, sacudiendo el brazo para soltarse, pero Kyo no la soltó y le tiró, atrayéndola contra la pared de ladrillo.
- ¡He dicho que no! – Insistió Kyo, agarrándole por los hombros, inmovilizándole contra la pared. Iori le sostuvo la mirada de manera altanera.
- ¿Uh? ¿Estás dándome una orden? ¿A mí? – Inquirió Iori con el ceño fruncido - ¿Quién te crees que eres Kyo? –
El castaño se quedó mirándolo a los ojos, rabia contenida en sus orbes avellanas, batallando el impulso de soltarla y de besarla al mismo tiempo, porqué esos labios carnosos le invitaban a caer en la tentación, aún en un momento como ese.
- ¿Hitomi-san? – La voz de un hombre interrumpió los pensamientos de Kyo, el susodicho cantante y sus compañeros habían salido del bar en busca de Iori y se habían quedado estáticos a un par de metros de distancia al ver la escena de la pelirroja acorralada contra la pared y ese muchacho inclinado sobre ella - ¿Se... encuentra bien? –
Desde la perspectiva de los hombres, no había forma de saber si ese muchacho de cabellos castaños tenía buenas intenciones con ella y la preocupación se formó en sus rostros.
- Estoy bien – Respondió Iori intentando apartar a Kyo.
- ¿Entonces nos vamos? – Invitó el hombre de cabello corto con una sonrisa algo tensa. Kyo se irguió y les dedicó una mirada hostil, digna del ring del torneo de KOF.
- Lamento dañar la fiesta, pero ella viene conmigo – Exclamó Kyo tomando a Iori por la muñeca.
- Oye... ¿Qué haces? – Se quejó la pelirroja, cuando Kyo la atrajo contra su cuerpo y luego pasó un mano por su espalda abrazándola.
- Lo que sea que querían mostrarle a mi novia, tendrá que esperar hasta mañana, estas no son horas adecuadas como tampoco el lugar para discutir detalles de un trabajo – Aseveró Kyo, los hombres se mostraron sorprendidos al escuchar al muchacho llamarla su 'novia'.
- Oh... lo siento, no sabíamos que ustedes dos... - Uno de los jóvenes que estaban al lado del cantante, pareció tener sentido común y se mostró razonable – Realmente no queremos incomodarla... es solo que, su voz es realmente hermosa, es precisamente lo que estábamos buscando... –
- Puede esperar hasta mañana – Insistió Kyo con el ceño fruncido, casi gruñendo. Iori se quedó a su lado, demasiado atónito por lo que había dicho el heredero Kusanagi, como para reaccionar.
- Si, es verdad, tiene nuestro contacto, así que, podemos hablar más tranquilamente en otra ocasión – Dijo otro de los muchachos dándole palmaditas en los hombros al cantante, como intentando convencerlo de que, no era buena idea iniciar una pelea con ese muchacho, estaba claro por su contextura, su ancha espalda triangular y sus brazos que aún por encima de la chaqueta se notaban musculosos, que sabía cómo pelear.
Kyo asintió con la cabeza, dedicándoles una última mirada hostil, se dio media vuelta, halando a Iori con él y comenzó a caminar por el andén alejándose del grupo de hombres que seguían mirándolos perplejos. Caminaron en silencio con la calle iluminada tenuemente con faroles amarillos, Kyo aun abrazándolo por la cintura de manera sobreprotectora, Iori con la mirada perdida, su cerebro intentando procesar lo ocurrido y el inusual sentimiento que le provocaba la actitud de Kyo.
El abrazo se fue disolviendo lentamente, pero el castaño le tomó de la mano y continuó caminando de esa manera, simplemente sosteniendo su mano, sus dedos entrelazados como una pareja de verdad.
Cuando habían caminado como una cuadra Iori recobró el habla.
- No tienes porqué tomarme la mano – Logró decir entre su bochorno.
- Al parecer es necesario, de lo contrario algún bastardo va a intentar aprovecharse – Respondió Kyo apretando sus dedos suavemente.
- Estás sobreactuando... - Murmuró Iori con una media sonrisa.
- Realmente no eres consciente de lo bonita que eres – Bufó Kyo sin voltear a mirarlo, seguía con el ceño fruncido y esta vez el rubor había aparecido en sus mejillas – No voy a arriesgarme –
- Estás exagerando, son solo unos músicos... estoy seguro que no tenían malas intenciones, además ¿Olvidas las cosas por las que hemos pasado? Puedo defenderme de lo que sea –
- Ese no es el punto – Insistió Kyo y se detuvo cuando ya estaban llegando a la entrada del edificio – No tiene que ver con tu fuerza –
- ¿Entonces? – Cuestionó Iori intentando descifrar la expresión de Kyo y el porqué de su inesperada actitud sobreprotectora.
- No... lo entenderías – Murmuró Kyo mirándose sus propios zapatos como si hubiese algo interesante ahí. El castaño se veía claramente abochornado con la situación, ahora que el momento había pasado y habían llegado al edificio, Kyo se veía tan perturbado como él con todas esas inesperadas situaciones que estaban viviendo.
- Ya puedes soltarme – Insistió Iori con una sonrisa algo maliciosa - ¿O crees que algún ninja va a saltar sobre mí en el lobby? –
- Tch... con la suerte que tenemos, no me sorprendería – Murmuró Kyo y le soltó finalmente para entrar con ella en el lobby del edificio, el guarda de seguridad los saludó con una corta venia y volvió su vista a su móvil en donde veía un partido de baseball.
Entraron en el ascensor en silencio y una vez las puertas se cerraron, Iori se encontró de nuevo atrapado contra la pared metálica del ascensor y Kyo demasiado cerca de él.
- ¿Y ahora qué...? – Comenzó a quejarse, cuando Kyo se inclinó y tomó sus labios.
Se quedó pasmado por el shock. Kyo le estaba dando un beso. ¡Kyo!
Continuara.
Notas finales:
Primer beso *-*
Me gusta Kyo celoso y posesivo ^^
