Mimi Galáctica

Capítulo 3: El gigante rojo

Nota de autor: Hola y bienvenidos de vuelta, me he tardado en subir este capítulo, al final hablare mas de eso, pero ahora a lo que les interesa, continuemos.

Sus oídos empezaron a oír, su mente se empezó a aclarar y al final Hebi abrió los ojos.

Hebi se levantó con dificultad, su cabeza daba vueltas y pensó que se caería en cualquier momento.

- ¡Hostia, Hebi! -Gritó Mimi que estaba a su lado.

- ¿Qué ha pasado? -Preguntó Hebi mientras se agarraba su cabeza.

-Te desmayaste después de usar el traje, me tenías preocupadísima. -Dijó Mimi. -Pensé que habías muerto.

Entonces Hebi vio que todavía tenía el traje y estaba encogido.

-Mierda, sigo siendo del tamaño de un hámster. -Dijo con fastidio.

-Pues para mi te ves muy cuqui. -Le respondió Mimi con una sonrisa.

- ¡Pues a mí me fastidia! -Gritó Hebi.

Después de ese grito, Hebi vio que el hoyo de la nave había sido reparado; Mimi se dio cuenta de esto.

-Lo repare con la basura que había por ahí. -Dijo Mimi. -Fue más fácil de lo que esperaba.

Hebi suspiro con alivio, porque eso significaba que podría quitarse ese traje, pero al intentarlo se dio cuenta de que no podía.

-Ya intenté quitártelo antes, pero parece que el traje se ha averiado.

- ¿Cómo? -Dijo Hebi con una cara de no me jodas.

- Si, me puse a leer el manual del traje y todo, pero no supe repararlo. -Mimi dijo, quizás tomándoselo un poco a la ligera.

Hebi se tumbó en la mesa de comandos y lloró porque se dio cuenta de que se iba quedar chiquito para el resto de la historia.

-Hebi, no me seas reina del drama, que tampoco es para tanto. -Dijo Mimi mientras seguía pilotando.

Hebi se levantó dándole una mirada de furia a Mimi, sin embargo, ella no le tomó mucha atención.

-Pero en serio, me alegra que estes bien. -Dijo Mimi, que parecía haber llorado no hace mucho.

Hebi al ver eso puso una cara tsundere, porque seguía molesto, pero se alegraba que Mimi se preocupara por él.

- Por cierto, ¿Dijiste que hay un manual para el traje? -Pregunto el pequeño Hebi.

- Si, toma. -Mimi le entregó el manual, que para suerte de Hebi, no era muy grande.

Hebi se pasó un buen rato leyendo mientras que Mimi seguía manejando, dejando atrás por fin a la basura espacial.

- Esto es lo que buscaba. -Declaró Hebi.

Mimi empezó a leer la página en que Hebi tenía abierta. - ¿Modo analítico? ¿Qué pasa con eso?

- Esto es lo que apareció en mi casco antes de desmayarme.

Mimi tuvo un momento de claridad y entendió todo lo que había pasado.

- Ya lo pillo, ese modo ayuda la capacidad analítica del usuario y como el traje esta averiado, sobrecalentó tu mente. -Dijo Mimi sintiéndose como Sherlock Holmes después de solucionar un misterio. [O más bien como Amelia, porque es Vtuber y tal.]

- Tendré que tener cuidado cuando lo use. -Dijo Hebi.

El resto del viaje fue tranquilillo, lo cual agradecieron ambos porque habían tenido mucha acción muy pronto.

Pero no muy lejos se vislumbraba su objetivo, el mítico planeta rojo, el que todo dios quiere terraformar porque a la mierda cuidar a la tierra.

Así es, Marte.

- ¿Cuál es el plan? -Preguntó Hebi.

- Los convencemos de renovar el pacto, sea por las buenas o por las malas. -Dijo Mimi con una mirada de héroe curtido en combate.

- ¿Sabes pelear? -Preguntó Hebi.

- Wario me ha enseñado todo lo que necesito. -Dijo Mimi segura de sí misma. – Bueno, me falta una moto, pero me las arreglare.

- Ok, te creo. -Dijo Hebi.

Mimi aterrizó en el planeta sin problemas, y salieron, el ambiente era muy seco, como estar en un desierto.

- ¿Y ahora dónde? -Preguntó Hebi.

- Un momento. -Dijo Mimi mientras cerraba sus ojos, sus antenitas empezaron a brillar y girar (como el zahorí de ORAS) y Mimi comenzó a caminar.

Mientras Mimi caminaba, Hebi observaba la superficie del planeta, era tan diferente pero familiar.

- Esto me recuerda a Australia. -Dijo Hebi. – Ya sabes, por la tierra roja.

Mimi estaba muy concentrada para contestar, pero en ese momento le dieron ganas de comerse un delicioso koala que tanto le gustan.

Ella se detuvo enfrente de una caverna, las antenitas empezaron a brillar más fuerte.

- Estamos cerca. -Dijo la chica.

Ambos descendieron, pronto se volvió tan oscuro que la única luz que había eran las brillantes antenas, la cual no era muy potente.

Estaba frio, y por la oscuridad Mimi tenía que ir más lento para no tropezarse.

- ¡AAAAH! – Gritó Mimi repentinamente, haciendo que Hebi gritara también.

- ¿QUÉ?

- Algo… toco mi pierna. - Respondió Mimi.

Ahora ambos estaban en completa oscuridad porque por el susto Mimi se desconcentro haciendo que las antenas se apagasen.

Y de la nada, Mimi y Hebi sintieron como algo los había envuelto, e igual de pronto empezaron a rodar, lo cual los mareo.

- Mimi… ¿Qué demonios… esta… pasando? -Preguntó Hebi con dificultad.

Pero en vez de oír la voz de Mimi, otra voz lo recibió.

-Un momento… eso sonó como ¿palabras?

Tanto Mimi como Hebi estaban confusos al oír eso, y casi enseguida dejaron de girar y aquella cosa que los había atrapado los soltó.

Los dos fueron recibidos por la luz de lo que parecía ser un mercado, y enfrente de ellos lo que parecía ser una medusa pulpo (como los aliens de Metal Slug, pero con tentáculos de pulpo) de un color azulado.

-Bueno, esto es interesante. -Dijo la creatura. – Y yo que pensaba que tenía la cena hecha.

-Entonces… ¿no nos harás daño? -Preguntó Mimi.

-Pues no, sois visitantes, ¿no? -Dijo la creatura.

-Psst Mimi, ¿Cómo cojones le estamos entendiendo a este tipo? – Preguntó Hebi en voz baja.

- Mis antenas traducen lo que dice y tus "orejas" de hámster hacen lo mismo. -Contestó Mimi sin preocupación.

- Oh, una pareja de visitantes, que emoción. -Decía el alien sacudiendo sus tentáculos.

El pulposo alien les ofreció sus tentáculos para que se pudieran levantar, lo cual ambos hicieron.

- Lo siento por atraparlos. -Dijo la creatura. – Ah, por cierto, mi nombre es Angus Aimer. [Me pregunto quien se supone que es]

- Mucho gusto, soy Mi… -Empezó a decir la chica, pero se dio cuenta de que no era prudente decir su nombre. – Umm soy… ¡Manolo!

- ¡Hola Manolo! – Dijo Angus con alegría. – ¿Y el pequeño es?

- ¡Hebilina! -Dijo Mimi mientras Hebi ponía cara de wtf.

- ¡Genial, síganme! -Dijo Angus.

Mientras el par seguía a la azulada creatura podían ver que estaban en una ciudad subterránea, llena de luces en lo que sería en techo de esta.

La ciudad también estaba repleta de otros aliens iguales a Angus, algunos mas grandes que este último, pero por mucho.

- Que alto. -Dijo Mimi casi automáticamente.

- Alta, esa es una mujer. -Dijo el marciano. -Todas las mujeres de nuestra especie son mucho mas grandes que los hombres.

-Oh, no lo sabía. -Respondió Mimi.

- ¿En serio?, como tu eres gigante y el chico es pequeñito pensé que lo entenderías. -Dijo Angus.

Angus entonces se detuvo y se quedo pensando. - ¿Ustedes de donde son? -Preguntó.

- Pues nosotros somos de… -Empezó a decir Mimi pensando en un planeta creíble.

- ¡Somos de Urano! -Dijo Hebi con orgullo.

- De Urano, que maravilla. -Dijo Angus sacudiendo sus tentáculos.

Mimi se dio cuenta de que los demás marcianos los estaban observando, y no por los movimientos de su azulado amigo.

- Síganme amigos, les daré algo de comer, deben tener hambre de viajar de tan lejos. – Y el marciano azul empezó a dar saltitos.

Hebi llamo la atención de Mimi, el cual parecía algo inquieto.

- Mimi, ¿no crees que estamos confiando mucho en este tipo? – Susurró Hebi.

- Parece buena gente, además nos liberó cuando pensó que éramos comida, yo creo que estaremos bien. – Susurró de regreso Mimi. [Esta Mimi sería la primera en morir]

Antes de que se dieran cuenta ya habían llegado al hogar de su nuevo "amigo", el cual les abrió su puerta a su casa.

-Pasen les hare una rica comida.

Mimi y Hebi entraron con confianza, pero ninguno se dio cuenta de que Angus miro la calle sospechosamente antes de que cerrara su puerta.

Ahora los dos estaban solos en la casa de este desconocido.

Capítulo 3: FIN

Nota de autor: Y hemos terminado, un poco mas largo para compensar la tardanza, hablando de eso, puede que el siguiente capítulo tarde en publicarse por cosas irl, pero intentare que no sea muy tardado, así que nuevamente.

Gracias por leer.