Llegó al edificio luego de 10 minutos en la moto, Kyo entró al 7/11 antes de subir al apartamento con la cabeza embotada, se sentía aturdido mientras recorría las estanterías buscando algo para cenar. Sin darse cuenta había comprado bebidas y comida para dos.
Una vez en el apartamento colocó todo sobre la mesa de la sala y aunque tenía hambre, decidió esperar a que llegara Iori. La distancia entre el apartamento y el templo no era muy larga y si venía caminando quizás se demoraría unos 20 minutos. El castaño se recostó en el mueble y suspiró al notar el desorden de las prendas desperdigadas por el suelo, evidencia del ajetreo nocturno. Frunciendo el ceño, decidió limpiar un poco la sala mientras esperaba, tomó la ropa sucia y la tiró descuidadamente en la lavadora y la que estaba limpia la dobló sin prestarle mucha atención, para dejarla en su armario.
Estar solo le permitiría calmar un poco su agitado corazón y analizar mejor sus sentimientos, también deseaba alejarse de él, aun así, le habían dolido sus palabras y sentía una opresión en el pecho. Desde que se había despertado evitó abordar el tema, intentando centrarse en otras cosas, pero había sido imposible con la presencia constante del pelirrojo. Y para completar, había descubierto la forma en como Orochi influenciaba su comportamiento.
Sentía que había experimentado demasiadas cosas en muy poco tiempo. Llevaban 5 días juntos y la montaña rusa de sensaciones había sido abrumadora, ¡Hacía una semana no estaba tan siquiera pensando en Iori! Y ahora no se lo podía sacar de la cabeza.
Decidió barrer el piso de cerámica y organizar un poco la cocina, separando los cartones, las botellas de plástico y las latas en diferentes bolsas de reciclaje. Luego volvió a la sala y se dio cuenta de que la comida se había enfriado y el estomago se le retorcía con el hambre. ¿Cuánto tiempo había pasado? Miró su móvil y notó que eran las 7 de la noche.
Se sentó en el mueble sin saber si debía esperarlo más, no tenía su contacto en su móvil, así que, arrugando la nariz en un gesto irritado, comenzó a comer solo.
Había comprado un bento de arroz con pescado frito, verduras estofadas y sopa de miso para él y uno de carne de res para Iori. Ahora que lo pensaba, había comprado ambos bentos sin detenerse a pensar, había surgido natural en él pensar en cenar con Iori. Comió con desgano a pesar de que tenía hambre, quizás era mejor comer solo, así no estaría forzado a hablar con Iori.
Cuando hubo terminado, metió la cena de Iori en la nevera y regresó a la sala sin saber que hacer. Comenzaba a sentirse ansioso porqué el pelirrojo no regresaba ¿Y si se había alejado demasiado del área para que el talismán hiciera efecto? Pensó, luego meneó la cabeza, Iori no sería tan estúpido. Él más que nadie deseaba solucionar esa situación, estaba seguro de que Yagami continuaba en el área. Se sentó en el mueble con un bufido, de repente su apartamento se sentía demasiado silencioso y frío.
El bajo de Iori seguía recostado en el sillón, y sobre la mesa, aún estaba el cuaderno con las composiciones, Kyo lo tomó con un gesto perezoso. Se quedó mirando las diversas partituras, algunas escritas en bolígrafo, otras a lápiz, algunas acompañadas de palabras, otras de estrofas completas. Recostó el brazo en el borde del sofá y leyó con detenimiento las estrofas y la imagen de la pelirroja cantando con su dulce y melodiosa voz bajo la tenue iluminación del bar llegó a su mente. Sonrió recordando la conversación que habían tenido y lo fácil que había sido hablar con ella sobre lo ocurrido con Yuki.
Inesperadamente había resultado fácil hablar con Iori de esas cosas, quizás era porqué ambos compartían el mismo 'destino'. Bufó molesto pensando en el asunto del destino, realmente odiaba la idea de que todo en su vida estuviese controlado por una fuerza superior.
Había una composición sin terminar, la letra de la canción quedaba interrumpida en la mitad de una estrofa y el papel estaba lleno de borrones y tachones. Kyo imaginó al pelirrojo frustrado escribiendo y borrando lo que no le gustaba y se le ocurrió que quizás él podría terminar la estrofa, se llevó una mano al mentón con aire pensativo por un buen rato, para luego comenzar a escribir en el papel.
Kyo nunca había compuesto una canción, pero supuso que no era muy diferente a escribir poesía, al fin y al cabo, era un proceso creativo similar. Se entretuvo pensando palabras que rimaran y que continuaran la cadencia y el estilo de lo que había escrito el pelirrojo primero. Cuando hubo terminado miró la hoja satisfecho con su trabajo ¿Qué pensaría Iori de ello? Tuvo el impulso de levantarse y mostrarle a Iori, cuando recordó que aún seguía solo ¿Qué horas eran?
Checó de nuevo su móvil, pasaban las 9 de la noche. ¿Dónde demonios se había metido Iori? ¿Se habría perdido? Meneó la cabeza pensando en que, si Iori se perdía, podría concentrarse y detectar la energía de la espada Kusanagi para encontrarlo. No, si Iori no llegaba era porqué deliberadamente estaba poniendo distancia entre ambos.
Se puso de pie, sintiéndose irritado de nuevo, no estaba acostumbrado a ser 'rechazado' y estaba tan habituado a recibir la absoluta e inquebrantable atención de Iori (Aunque fuera producto de la obsesión por matarlo) que la idea de Iori evitando estar con él a propósito le exasperaba.
Se dirigió al baño y preparó la bañera, como era la costumbre, se lavó los dientes aún pensando en la forma tranquila en como Iori le había dicho 'No quiero estar cerca de ti', sin ningún atisbo de rabia u odio, simplemente una honesta tranquilidad. Resultaba increíblemente desconcertante ver el rostro de Iori sin su acostumbrada expresión fría y sus ojos con ese tinte asesino, Kyo no sabía cómo reaccionar frente a un Iori que lucía tranquilo, mucho menos uno que luciera dulce.
La imagen del pelirrojo inclinándose para besar sus labios, justo cuando se habían despertado, llegó a su mente como un flash. Kyo escupió la crema dental con más fuerza lo necesario, sus mejillas se habían coloreado y el reflejo en el espejo lo hizo evidente.
Molesto consigo mismo, se desnudó y entró en la bañera que rebozaba de agua caliente, deseando poder relajar su mente a la par con su cuerpo. Sin embargo, los recuerdos continuaban llegando sin que pudiera hacer nada al respecto, recordó el sentimiento posesivo que lo había embargado cuando estaban en el bar, el deseo de que Iori tuviera su atención puesta solo en él, la necesidad de protegerla. Suspiró pensando en que, quizás el cuerpo de Iori como mujer había despertado ese sentimiento de querer protegerla, pero ahora que Iori era de nuevo un hombre ¿Se sentía igual?
Iori no necesitaba su protección, el pelirrojo era capaz de irse contra el mundo entero si era necesario.
Entonces recordó las palabras de Chizuru, la sacerdotisa había dicho que sus energías estaban vinculadas a un nivel espiritual porqué había confianza absoluta, como cuando habían peleado contra Orochi y Iori había puesto su vida en peligro para que él pudiese dar el último golpe.
Kyo comprendió en ese instante que, cuando se habían dejado llevar por la pasión en la madrugada, en realidad, se habían entregado el uno al otro en un voto de confianza mutua que había vinculado sus energías. Frunció el ceño haciendo un puchero ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado? ¿Por qué no podía ser simplemente un desliz fruto del alcohol y las hormonas?
En el momento cuando había tenido a la pelirroja desnuda, no había podido pensar en otra cosa que no fuese comérsela a besos. Había sido como un instinto primario, algo que había surgido en él de manera natural, no se había detenido a pensar en lo que pasaría después y mientras sus cuerpos se unían, había sentido como si, aquello fuera lo correcto. Como si todo encajara perfectamente.
Como si esa fuera la mujer que hubiese estado esperando toda su vida.
¡Pero no tenía sentido! En primer lugar, Iori llevaba solo 5 días con ese cuerpo. No era posible desarrollar ese tipo de sentimiento por alguien en 5 días.
Se llevó una mano a la frente, aturdido con esos pensamientos y terminó su baño luego de una ducha rápida.
Entró en su habitación y las sábanas revueltas en la cama, de inmediato trajeron nuevas imágenes de lo ocurrido, ¡Realmente no podía escapar! Habían pasado demasiadas cosas en esa cama. Kyo se paseó la toalla por el cabello húmedo de manera distraída, sin poder evitar recordar todo como si fuera una película en su cabeza.
Se encontró lamentando el hecho de que Iori hubiese recuperado su cuerpo tan pronto.
Dormir en esa cama luego de todo lo ocurrido no había resultado fácil, se había quedado despierto por un par de horas, esperando que Iori volviera, pero eventualmente se había quedado dormido, el heredero de la luna no regresó al apartamento y al día siguiente, Kyo despertó gracias a una llamada entrante en su móvil. Abrió los ojos adormilado, con ganas de seguir acostado, pero el insistente sonido de su teléfono le obligó a levantarse de la cama ya que lo había dejado olvidado en el sofá. Pasaban las 8 de la mañana, una hora indecente para estar despierto (al menos para él) y cuando vio el nombre en la pantalla del teléfono, tuvo el impulso de ignorar la llamada.
- Padre – Gruñó con voz aún adormilada – Si... acabo de despertar ¿Qué pasa? –
Su padre procedió a explicarle sobre la importante reunión que tendría el clan Kusanagi al día siguiente y la documentación que debía preparar. Conforme su padre hablaba, enumerando los temas a tratar con las familias dentro del clan, los negocios pendientes y demás, Kyo colocó agua a hervir en la estufa para prepararse un café.
- No creo que pueda ir... - Respondió Kyo con un bostezo - ¡Ya se que es importante, no tienes porqué gritar! – Exclamó cuando su padre había alzado la voz y había tenido que retirar un poco el auricular - ¿Puedo asistir en video llamada? –
Su padre soltó un grito escandalizado al otro lado de la línea, Kyo sabía que el clan seguía las tradiciones al pie de la letra y pensar en usar la tecnología moderna, de esa manera para asistir a una reunión era un sacrilegio. Pero a Kyo le parecía una estupidez, al fin y al cabo, que importaba si estaba presente o no, la reunión iba a ser igual de aburrida, un montón de viejos hablando y él simplemente sentado escuchando sin dar ninguna opinión.
Saisyu era el líder actual, por lo que Kyo no podía tomar decisiones, así que realmente era innecesario que diera su opinión.
- Tengo algo importante que atender... - Comenzó Kyo, buscando excusas para darle a su padre mientras echaba una cucharada del café instantáneo en una taza de cerámica – Tiene que ver con Orochi... -
Hubo un silencio en la línea, Kyo sonrió malicioso sabiendo que su padre no podría decir nada contra eso, como poseedor de la reliquia Kusanagi, su obligación para mantener el sello de Orochi, era inclusive más importante que los asuntos del clan.
- Estoy diciendo la verdad Padre – Continuó Kyo, pues naturalmente Saisyu había puesto en duda sus palabras – Si quieres pruebas, puedes comunicarte con Chizuru, ayer estuve en el templo junto con Yagami –
De nuevo otro silencio de parte de Saisyu, Kyo revolvió el café con la cucharita y se sentó en el sofá.
- No es nada de lo que debas preocuparte, Orochi sigue sellado, sin embargo, es un asunto que requiere mi atención – Le tranquilizó, pues su padre había comenzado a hacer preguntas sobre una posible resurrección del condenado dios serpiente – Envíame los documentos, prometo revisarlos y estar listo para la reunión en video-llamada –
Saisyu no se escuchó muy a gusto con la idea de que Kyo asistiera de manera digital a la reunión y luego de darle más detalles sobre los asuntos a discutir, terminó la llamada. Kyo sonrió satisfecho consigo mismo, sabía que el clan no aceptaría una video llamada, especialmente los más ancianos, así que simplemente perdonarían su ausencia. Además, no estaba mintiendo del todo, el asunto que había hablado en la mansión Kagura, había estado relacionado con Orochi y era cierto que Yagami había estado presente.
Bebió el café, tranquilamente y al cabo de varios minutos una notificación de un email llegó a su teléfono, su padre le había enviado los documentos.
- Que rápido eres viejo... - Murmuró frunciendo el ceño, dejó la taza en la mesita y buscó su portátil que seguía olvidado en uno de los sillones al lado del estuche del bajo de Iori.
Encontró un hostal cerca al bar donde había ido con Kyo en la noche anterior, no era lujoso ni costoso, era una simple casa familiar que recibía principalmente turistas y estudiantes de manera informal. Rentó una habitación en el tercer piso y había pasado la noche allí. Alejarse de Kyo le había ayudado a poner algo de orden a sus pensamientos, reconocía que la cercanía del castaño le afectaba, aunque ahora notaba que su presencia causaba un efecto diferente en él. Iori siempre había sentido esa necesidad de buscar a Kyo, año tras año, aquel deseo de encontrarlo no disminuía. Siempre, de alguna manera, terminaba yendo hacía él.
Aún cuando tuviera su carrera como músico y se encargara parcialmente de los asuntos del clan Yagami, la intromisión constante de Orochi en sus pensamientos, le hacía volver siempre al mismo punto de partida, su vida siempre giraba alrededor de su obsesión.
Pero la voluntad del dios serpiente se había aplacado en los últimos días y Iori se había encontrado extrañamente a gusto al lado del castaño. Le había buscado y le había encontrado. Y ahora que estaba junto a él, sin la urgencia de matarlo, había descubierto que era agradable comer pizza con él o compartir un café. Y aunque a veces Kyo podía ser molesto con sus comentarios sarcásticos y su personalidad presumida, aquello no quitaba el hecho de que, estar con él se sentía correcto.
Recordaba la expresión enojada del castaño cuando había preguntado si la razón por la que lo buscaba era simplemente porque Orochi se lo ordenara. ¿Cuál era la verdadera razón de su obsesión? Se preguntó en esos momentos mientras almorzaba en la habitación. Debía reconocer que al comienzo si había sido la voluntad de Orochi la que lo había hecho buscar al poseedor de la espada Kusanagi, ese deseo de matarlo había surgido dentro de su ser sin un motivo aparente, sin embargo, muchos años habían pasado en los que sus interacciones con Kyo se habían vuelto diferentes.
Las amenazas de muerte, se habían vuelto vacías, cada año, en cada torneo, prometía que lo haría arder en sus llamas y que moriría en sus manos, aun así, Kyo seguía vivo y él seguía sin poder saciar esa sed que le consumía, esa necesidad de estar cerca de él, de desgarrar su piel y ver su sangre correr.
Terminó de comer y se quedó de pie mirando por la ventana escuchando el bullicio de la calle concurrida, ya que había varios restaurantes y diversas tiendas, era sábado y muchos jóvenes que no tenían que estudiar, habían salido con sus amigos para visitar las tiendas y pequeños cafés.
Según Kagura, el talismán terminaría su trabajo en 7 días, eso significaba que solo tenía que esperar un día más. Siguiendo esa lógica, una vez la energía del kami saliera de su cuerpo, la presencia de Orochi volvería a manifestarse. ¿Sentiría ese deseo de destruir la espada Kusanagi con la misma intensidad de antes? Iori quería esperar hasta el domingo sin ver a Kyo, con la intención de descubrir, si ese deseo volvería con la misma fuerza. Cuando Kyo le había preguntado sobre sus motivos para buscarlo, no había podido responder y eso se debía a que, ni el mismo comprendía sus propios sentimientos.
Necesitaba saber si había diferencia en lo que sentía por Kyo, una vez Orochi volviera a plagar su mente.
Kyo se pasó el resto de la tarde trabajando en los documentos enviados por su padre, prefería mil veces estar en su apartamento con el portátil en el escritorio y una taza de té negro, que en la mansión Kusanagi asistiendo a reuniones letárgicas. Los asuntos del clan no podían ser más tediosos y aburridos, pero al menos en su apartamento podía colocar su Playlist de rock favorita mientras trabajaba y podía ir a su ritmo, se sentía mucho más libre de esa manera.
Pronto llegaron las 6 de la tarde, Kyo había logrado revisar todos los documentos y hacer todo lo que Saisyu le había pedido, estiró los brazos y arqueó la espalda como un gato, con una expresión satisfecha, justo a tiempo para la cena.
- Hey Yagami, que quieres cen...- Se detuvo a mitad de la frase cuando recordó que seguía solo. Iori no había vuelto, Kyo se levantó del escritorio y se dirigió a la sala con el ceño fruncido, ahora si comenzaba a sentirse preocupado ¿Y si le había pasado algo al idiota?
Realmente era inusual que no hubiese regresado en más de un día ¿Dónde había pasado la noche? Kyo se dijo así mismo que su preocupación era válida y que estaba en sus intereses saber si Yagami se encontraba en el barrio, pues esto podría afectar el proceso de los talismanes. No era que estuviese preocupado por el bienestar de Iori, o que quisiera verlo, no, por supuesto que no, se trataba de algo más importante ¡El ritual de los talismanes!
Inflando el pecho y enderezándose, se llenó de determinación. ¡Saldría a buscar al pelirrojo! Solo necesitaba saber que estaba en el área y que no había hecho algo estúpido y luego regresaría a su apartamento.
Con renovado entusiasmo, el castaño se vistió con una camiseta blanca, unos jeans negros y una chaqueta que hacía juego del mismo color, se metió las llaves en el bolsillo interno de la chaqueta y se dispuso a salir del apartamento.
Iori se aburría sobremanera, su bajo seguía en el apartamento de Kyo, así como el cargador de su celular, cuando había tomado la decisión de alejarse del castaño, había sido un impulso del momento, y solo tenía su móvil y billetera consigo, así como una sola muda de ropa. Eran solo dos días, se repitió mentalmente, no era tan difícil, pero entonces la batería del móvil se había acabado al medio día y se encontró toda la tarde sin nada más interesante que hacer, que ver lo que hubiese en la televisión del hostal.
Se había quedado toda la tarde sentado contra el cabezal de la cama, pasando canales sin encontrar nada que le llamara la atención, finalmente dejó un documental sobre la gastronomía en la era Meiji y se estaba quedando dormido en el sopor que le causaba la voz del anciano que estaba explicando el tipo de arroz que se cosechaba en la época, cuando escuchó un par de golpes en la puerta. Sobresaltado, de inmediato sintió la presencia de Kyo, su corazón comenzó a latir rápidamente en cuestión de segundos. Se puso de pie molesto consigo mismo por ser tan descuidado, no había notado que el castaño se acercara al lugar y le echó la culpa al aburrido documental por adormecer sus sentidos.
Se dirigió a la puerta sintiendo la anticipación crecer en su interior ¿Por qué demonios se sentía tan nervioso de repente? Solo era Kyo. Llevaba literalmente 24 horas sin verlo, ¿Por qué su corazón estaba latiendo tan fuerte?
Abrió la puerta y se encontró con el muchacho de pie en el marco, iba vestido como siempre con sus adoradas chaquetas de cuero y jeans, sus ojos avellana lo miraban altaneros, Kyo empujó un par de cajas de cartón contra su pecho de manera brusca.
- ¿Qué es esto? – Preguntó recibiendo las cajas.
- La cena – Respondió Kyo y lo hizo a un lado para quitarse los zapatos y entrar – ¿Eh...? Nada mal, no tenía idea de que hubiera un hostal aquí – Exclamó el castaño recorriendo la pequeña habitación que solo contaba con una cama doble, un escritorio con el televisor y un armario.
Iori se quedó de pie con las cajas de pizza como sin saber que hacer, terminó por cerrar la puerta tras de si y ponerlas sobre el escritorio, el delicioso aroma de la pizza le despertó el apetito de inmediato, se había quedado dormido y había olvidado que horas eran.
- ¿Cómo me encontraste? – Atinó a preguntar. Kyo se sentó en la cama subiendo los pies como si se tratara de su propia casa.
- GPS espiritual – Respondió con una sonrisa pícara, señalándose la cabeza – También funciona para mi ¿Sabías? – Agregó. Iori se quedó mirándolo con el ceño fruncido, aquella era la primera vez que Kyo lo buscaba, en todo el tiempo que llevaban de conocerse, el pelirrojo había sido siempre el que había usado esa habilidad innata para sentir la energía de los tesoros sagrados para retar a Kyo. Como el castaño nunca había tomado la iniciativa de buscarlo, inclusive había llegado a pensar que solo él podía usar esa habilidad.
- ¿Qué haces aquí? – Preguntó el pelirrojo con voz seca y Kyo frunció el entrecejo.
- Vine a checar que no hicieras algo estúpido ¿No es obvio? – Respondió cruzándose de brazos – Como te fuiste sin decir nada, creí que te habías alejado del templo y Chizuru fue clara al decir que los talismanes debían estar cerca –
- Se lo que dijo Chizuru – Espetó Iori molesto con la actitud condescendiente de Kyo – No soy tan idiota, por supuesto que no me iba a alejar del área –
- ¿Y como iba a saberlo? Te fuiste sin decir nada y además... bueno, eres Yagami, nunca se sabe que locura vas a hacer – Se quejó con una expresión indiferente.
- Tch, no tengo que darte explicaciones sobre lo que decida hacer – Le informó el pelirrojo. Kyo dejó escapar un suspiro con gesto abatido y giró el rostro hacía el televisor, en el momento una ancianita estaba mostrando el proceso tradicional para elaborar tofu.
- Lo sé, no tienes porqué... pero sería bueno que fueras más considerado... así no me habría preocupado innecesariamente – Esta vez, mientras decía aquello, Iori notó como las mejillas de Kyo se coloreaban levemente y como su mirada se mantenía en el televisor. Sintió algo de culpa de repente y torció la boca irritado, porque el rostro sonrojado de Kyo y saber que se preocupaba por él, le hacían sentir una calidez en el pecho que no quería sentir.
Tomó las cajas de las pizzas y se acercó a la cama, para sentarse a su lado, colocándolas entre ambos. Abrió una de las cajas y se encontró con una pizza de salami, queso de búfalo y proscuito, justo como la que había ordenado antes, Kyo se había acordado que sabor le gustaba, tomó un triangulo y comenzó a comer sin decir nada. El castaño dejó de mirar el televisor y finalmente se enfocó en la pizza, destapando la otra caja que tenía una Pizza de frutos de mar con basil. Comieron en silencio por un buen rato hasta que casi no quedó nada en las cajas.
- Mi padre me llamó esta mañana – Comenzó Kyo, rompiendo el silencio – Me pidió que asistiera a una importantísima reunión con los representantes de las familias principales del clan Kusanagi ¿Y adivina quién se escapó por un pelo gracias a Orochi? – Kyo se señaló así mismo con una sonrisita.
- ¿Le dijiste a tu padre sobre... lo ocurrido? – Preguntó Iori aun con el ceño fruncido.
- No, claro que no ¿Me crees idiota? – Respondió Kyo con la boca llena de queso.
- Pues si – Aceptó Iori sonriendo por primera vez al ver la expresión de Kyo.
- No le di los detalles, pero si le dije que estuvimos con Chizuru discutiendo un asunto importante relacionado a Orochi y que no podía asistir – Se apresuró a aclarar.
- ¿Y se lo creyó? – Indagó Iori tomando otro triangulo de Pizza.
- ¡He desbloqueado una nueva habilidad Yagami! – Exclamó Kyo, su semblante cambiando a uno entusiasmado – ¡Orochi es la excusa perfecta para todo! Si tengo que vivir con el fastidio de que todo en mi vida va acorde a un 'destino', pues le voy a sacar provecho –
- ¿Ah? – Iori arqueó una ceja sin poder creerse lo que estaba escuchando.
- "Hijo, tus tíos de Hokkaido están de visita y vamos a tener una cena familiar..." - Continuó Kyo imitando la voz de su padre – Lo siento padre, he sentido una perturbación en la energía de la espada y debo asegurarme que el sello de Orochi sigue intacto – Se respondió así mismo y se llevó las manos al pecho melodramáticamente.
Iori seguía mirándolo incrédulo.
- "Hijo, vamos a entrenar las posiciones y técnicas milenarias del clan Kusanagi..." – Continuó Kyo de nuevo imitando a Saisyu – Lo siento padre, estoy investigando la presencia de Orochi en la ciudad... - Esta vez Kyo soltó una corta risa que a Iori le pareció malévola. No pudo evitar que se le contagiara algo su entusiasmo, comenzando a relajarse un poco en su presencia.
- Qué estupidez... - Murmuró Iori aún con el ceño fruncido, pero esbozando una ligera sonrisa.
- No es estupidez, es genialidad, inclusive puedes usar esa excusa tú también – Continuó Kyo dándole otro mordisco al último pedazo de Pizza que quedaba en su caja.
– "Yagami-sama, necesitamos que asista a una reunión aburrida del clan..." – Exclamó luego de tragar – "Lo siento, hoy tengo que matar a Kyo, porqué Orochi me lo pide" –
Esta vez Kyo lo miró con expresión sarcástica y algo resentida mientras hacía un terrible trabajo al imitar su voz. Iori entrecerró los ojos sabiendo que Kyo se estaba refiriendo a la conversación que habían dejado inconclusa. Como siempre el castaño usaba bromas para lidiar con una tensa situación.
- Sigues molesto – Murmuró Iori, finalmente terminando todo el contenido de la caja, se levantó y la colocó al lado del bote de basura. El castaño se quedó callado, aún comiendo, su mirada puesta en la pizza que quedaba.
- Pues claro que me molesta – Dijo al fin Kyo luego de unos momentos de silencio, en los que Iori se había metido al baño para lavarse las manos y la boca. – Es irritante que todo tenga que ver con Orochi y con el destino –
- No es como si te enteraras apenas ahora – Comentó Iori de pie al lado de la división que separaba el baño con la habitación, lo observó terminar con el último pedazo de Pizza – Ya deberías estar acostumbrado -
- No creo que sea algo de lo cual pueda llegar a acostumbrarme – Finalizó Kyo arrugando el entrecejo, colocó la caja junto a la otra y se dirigió al baño pasando por el lado de Iori, dándole un muy intencional empujón con el hombro para que se hiciera a un lado.
Iori sonrió sin moverse del sitio, pensando que, en definitiva, Kyo era un libro abierto. Sus expresiones y lenguaje corporal eran demasiado obvios, cuando habían estado en el bar, había notado su molestia y sus 'celos', su reacción le había resultado graciosa, teniendo en cuenta de que, él, siendo un peleador experto, no necesitaba de la protección de nadie, su actitud sobre protectora le había desconcertado, pero la causa de ello, había sido evidente. Kyo al parecer había desarrollado sentimientos por él, gracias a su apariencia femenina y su cuerpo había reaccionado acorde.
Ahora seguía molesto por lo que había dicho sobre Orochi y Iori sabía que no iba a dejar de mencionar el tema de alguna u otra manera, hasta obtener una respuesta.
Entre muchas otras cosas, Kyo era obstinado y caprichoso.
Cuando Kyo salió del baño, Iori lo agarró por el cuello de la chaqueta y lo atrajo hacía si mismo, en un movimiento rápido que el castaño no esperaba, sus caras quedaron muy cerca de repente.
- Renté está habitación, por qué no quería estar cerca de ti – Le dijo mirándole a los ojos, Kyo le sostuvo la mirada a pesar de la cercanía – Así mañana cuando los talismanes terminen su trabajo, podré notar la diferencia –
- ¿Oh? ¿Entonces se trata de eso? – Preguntó Kyo, su boca curvándose en una sonrisa presumida – Tu tampoco sabes lo quieres – Agregó con cierta satisfacción – Actúas como si lo tuvieras todo bajo control, pero en realidad, no tienes idea de lo que estás sintiendo y ¿Me llamas a mi estúpido? – La expresión jactanciosa de Kyo le hizo sentir molesto inmediatamente. Kyo tenía ese efecto en él, con o sin Orochi, siempre le fastidiaba su actitud ufana.
Y entonces Iori hizo algo que definitivamente no tenía planeado, cuando fue consciente de que había empujado a Kyo aún más contra su cara para besarlo, ya era demasiado tarde. ¿Por qué sentía esa necesidad de golpearle la cara y besarlo al mismo tiempo?, Iori optó por lo segundo y demandó entrar en su boca con un mordisco. Contra todo pronóstico Kyo abrió la boca y le permitió entrar, la mano del castaño cerrándose en su nuca atraiéndolo contra sí mismo para profundizar el beso.
Definitivamente no era lo que tenía planeado.
Continuara.
Mil gracias a todas las que continúan leyendo esta historia y comentando, me hace feliz leer sus mensajes *-*
